Tenía tanto miedo, salgo corriendo mientras la sangré corría por mi piel, no sabía de quién era esa sangre ni que es lo que había hecho.
Estaba asustada, pero a la vez me sentía entusiasmada, la adrenalina que corría por mi piel.
Puedo escuchar a los lejos unos pasos, busco un lugar donde esconderme y entro a una habitación, estaba vacía, busco dónde puedo esconderme, siento que alguien pasa su mano por mi cintura y cubre la boca con su otra mano.
-Shh no grites -Dice al soltarme y volteo a mirarlo.
-¿Me extrañas?
-No comiences con eso Mar.
-Oh Thiago, no te resistas - Me mira fijamente y su cara se transforma de una seria a una de preocupación.
-¿Qué hiciste?
-Yo- escuchamos unas voces afuera, nos escondimos debajo de la cama y podemos observar solamente los pies de un par de personas.
-¿Está muerto?
-Sí.
-Ahora que harás.
-Decir la verdad.
-¿Cuál es esa verdad?
-De quien lo mató.
-¿Quién fue?
-Fue Mar.
Siento la mirada de Thiago, no lo puedo ver, siento mis manos sudar y en ese momento comienzo a recordar todo lo que pasó hasta este momento y como este internado que era mi salvación se convirtió en mi infierno.
Narrado por Mar.
Pensaba que estés lejos de casa iba a ser difícil, no lo es creo que lo más duro siempre será aceptarte a ti mismo, saber que lo que pasa no es tu culpa.
Veo a mis padres salir de la oficina del director.
-No puedes seguir así Mar.
-No es mi culpa.
-¿Entonces de quién es?
-No lo sé, no lo sé.
-Dejaste de tomar más pastillas.
-No comiences de nuevo.
-Es mi único que debes hacer y no lo haces bien.
No todo siempre es lo que crees o lo que parece pensaba que todo iba bien en mi vida, hasta cierta edad comencé a tener aquello a que los psicólogos pueden llamar como: "Bipolaridad, depresión, agresividad".
Después de mi diagnóstico los médicos me enviaron algunos medicamentos, ellos decían que todo sería por mi bien.
Por mucho tiempo estuve bien como dos quería, fue hasta que cumplí los 16 años que empecé a mejorar y tomar las decisiones equivocada.
Decidí dejar los medicamentos, creí que si ya me sentía mejor que no me hacían falta.
Todo está a bien, pero volvieron esos episodios si darme cuenta y cada vez más fuerte, trate de ocultarlo de que nadie pudiera sospechar, pero mis padres se dieron cuenta de lo que ocurría.
Trataron de tener paciencia al comienzo, hacer que tomara las medicinas, pero nada volvió hacer lo mismo.
Un día ataque a una persona inocente, la verdad no lo recuerdo muy bien.
Mis padres buscaron ayuda con los psicólogos, pero necesitaba ellos decían que era necesario internarme, esa idea a mi padre no le parecía, decía que verme en un manicomio, eso jamás pasaría.
Hasta que un día que le recomendaron un instituto o internado se le podría decir, quedaban en España, la información que teníamos de ella era muy puntualizada.
Era un internado que se encargaba de jóvenes con problemas psicólogo para darles una segunda oportunidad de comenzar de nuevo en la sociedad.
A los adolescentes nos dejaban estar ahí, iban a tener sus clases normales, una vida normal, con sus medidas de seguridad, teniendo al psicólogo ahí y claramente siendo vigilada y tener un cuidador.
Mi familia dudo por un tiempo, pero decidieron viajar hasta España para conocer el internado, tenía grandes instalaciones, cuartos hermosos y las aulas de clases se veían bien, los chicos convivían tranquilos en clase, vimos la cafetería, piscina, jardín, biblioteca.
Aparte de las comodidades cada espacio tenía la intención que los estudiantes convivieran para poder más adelante volver a la sociedad.
Les advirtieron a mis padres que la regla de no tener contacto con el exterior haría que mi recuperación fuera rápida.
Ellos dudaron un poco, pero al final aceptaron.
Era una tarde soleada, mis maletas estaban listas para entrar al internado.
-No debes fingir esa Sonrisa hija- Dice mi madre.
-Si me pongo mal dirán que solo hago mis dramas para llamar la atención.
-No le digas eso a tu mamá, te amamos.
-Claro padre tanto así, que decidieron dejarme acá tirada.
-No estas tiradas, necesitas recuperar.
La directora no tarda en salir, cuando llega la hora de despedirse mis lágrimas no pueden dejar de brotar, el carro se aleja y mi corazón se parte.
-Vamos Mar despierta.
Comienzo a abrir mis ojos, estaba cansada.
-¿Qué quieres, Ro?
-¿Sigues soñando aun con tu llegada acá?
Han pasado 6 meses desde que llegue a este internado, al principio trate de escapar, pero fue inútil, no había salida
Poco a poco me fui acostumbrado al estar aquí, estar médica medicada, siendo una niña que seguía las reglas o eso hacía pensar.
No pasa mucho cuando uno se da cuenta que este lugar no era lo que te hacían pensar, pues te das cuenta que cuando las personas no hacían lo correcto eran castigada, esa frase era la que decían, te dejaban en un cuarto oscuro o lo enfrentaban a su temor, mis padres le dijeron que había personas con problemas comunes, pero realmente hay asesinos entre otro tipo de personas que tienen algún problema mental.
Durante todo este tiempo hice 2 amigas, sus nombres: Roció le décimos y Mia le decimos china.
Rocío era una chica de 17 años, muy sociable y dulce, algo alocada, tenía cabello largo y rubio, ojos claros, la niña por los que muchos pelearían estando fuera, acá eso no importa.
Si historia como la de mucho es triste y dolorosa, ella desde pequeña es huérfana, estuvo en varios hogares de cuidado, tuvo pasado cruel pues fue abusada física y sexualmente cuando era niña, desde ese día sufre de doble personalidad, a veces es sencillo sobre llevarlo, muchas veces no.
El Trastorno caracterizado por la presencia de dos o más personalidades.
El trastorno de identidad disociativo anteriormente llamado trastorno de personalidad múltiple, suele presentarse como reacción a una situación traumática que permite que una persona evite los malos recuerdos.
En su caso cuando se enfrenta a mucho dolor, podemos conocer a Rocío y a Valentina son dos personas muy distintas, pero las dos en la misma persona.
Después de mucho tiempo Valentina desarrollo algo llamado Ninfomanía, es un trastorno psicológico normalmente acompañado de crisis de ansiedad y depresión, además de sentimiento de culpa.
Las mujeres normalmente poseen comportamiento sexual compulsivo y casi siempre sin que haya lazo afectivo, por ello los principales signos y síntomas de la ninfomanía, pero no las juzgo.
También me pasó esto, desarrolle la ninfomanía, ahora bien.
Mia una chica hermosa, alta, ojos claros, esta chica fue traída acá por sus padres unas personas con unos puestos muy importante políticamente, ella es un poco agresiva.
Sufre de ansiedad, Trastorno mental que se caracteriza por producir sensaciones de preocupación, ansiedad o miedo, tan fuertes que interfieren con las actividades diarias de quien las padece.
Algunos trastornos de ansiedad pueden ser los ataques de pánico, los trastornos obsesivos compulsivos y los trastornos de estrés postraumático y sufre de bulimia.
Aparte de lo que tengo aprendo que la Bipolaridad es en la cual una persona tiene cambios marcados o extremos en el estado de ánimo.
Los períodos de sentirse triste o deprimido pueden alternar con períodos de sentirse muy feliz y activo o malhumorado e irritable.
A pesar de no ser las chicas normales a nuestra edad nos entendemos y nos acompañamos, somos una familia y nos cuidamos pase lo que pase.
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Mil gracias por darle está nueva oportunidad a esta increíble Historia.
Gracias mis fantasmitas por su apoyo incondicional, días tras día trato de realizar un capitulo con amor para ustedes.
Si quieren obtener más información sobre mis historias, quieren saber cuáles son los próximos proyectos, me pueden seguir en Instagram como Alejandra 18 o en Facebook como
No Olviden dejar su comentario para saber que le está pareciendo está increíble Historia que trataré de hacerle muy especial, hasta el próximo capítulo.
Siento como si estuviera entrando a un matadero, pero con algo de clase, al frente de mi puedo ver dos puertas grande de madera, estaba medio abierta, me acerco para tocarla pero abre sola, doy un paso hacia atrás ya que el sonido rechinante que hace parase el de las películas de terror, al terminarse de abriría las puertas puedo observar un chico alto, rubio, su corte de cabello era muy corto, su mirada era inquietante, traía unos lentes azules, que hacían juego con su camisa y un pantalón blanco.
-Bienvenida señorita Matius mi nombre es Tayler Miller soy el psicólogo de este lugar.
Se hace a un lado para pasar y veo a un pequeño grupo de chicos, me acerco a ellos y el doctor Miller cierra las puertas.
-Este es el salón principal, acá dejarán las cosas que posteriormente serán llevadas a su habitación.
-¿Por qué?
-Debemos ver qué cumplan con las reglas además acá no necesitan ropa, tendrán un uniforme y tienen todo lo que necesitan en las habitaciones- Dejamos las maletas allí y salimos al pateo con él, podemos dos ver qué no solo la fallada es grande si no que hay 4 casas hay dos que tienen dos pisos y las otras dos con solo uno, pero son algo grande, veo a lo que son enfermeros pasar.
-Deben de tener muchos loquitos- Digo.
-Señorita Matius acá no usamos esa palabra, si no la palabra paciente, son 4 áreas distinta comencemos con la derecha hasta la última, en la primera están los chicos con casos leve mucho de ellos están por salir de acá, es una adaptación a la sociedad en su plenitud, tiene clase artísticas, deportivas y otras para que su adaptación sea exitosa, la que está a su lado es la casa para los chicos con un poco más de problemas, aún no están listo para la adaptación al mundo y necesitan aún cita y terapias y recuperación.
La otra casa que le sigue es para los de problemas muy graves y peligroso, es más pequeña porque es más fácil cuidarlos.
-¿La última que tiene guardias en la puerta? -Es lo único que puedo preguntar al verla.
-Pacientes que no tienen cura, te lo digo no quieres estar allí, cada casa tiene sus reglas ahora los nombres a qué cada van.
-Si no supiera que es la realidad le diría que entre al mundo de Harry Potter.
Solamente sonríe y comienza a asignarnos, un enfermero se encargará de llevarnos, me tocó el lado de las personas que están en medio proceso, suspiro y escucho las reglas.
-No hay comunicación con el exterior, nada de comida fuera de acá, si los medicamentos no se lo toman se le dará a la fuerza, de la misma manera el tratamiento, nada de contacto con las otras áreas, las salidas al patio se ganan, nada de relaciones entre pacientes o alguna persona dentro o fuera de las instalaciones.
No pude seguir escuchando todas las reglas, me daba sueño así que bostezó, llegó a la habitación y veo una bata de paciente allí, rio para mí, cuando la puerta se abre y veo a dos chicas, una chica de apariencia dulce, una que se ve un poco más rebelde.
-¿Tú estás loca? - Pregunta una de las chicas.
-Mia déjala acaba de llegar.
-Quiero darle una grata bienvenida- Pasa y se sienta en mi cama, bajo de ella saca una bolsa de papel, mete su mano allí y saca un chocolate- Sé que no todo será fácil acá, así que ten un poco, ella es Rocío y yo soy Mia.
Las cosas a partir de ahora serán tristes, alegra y divertida, algo en mi dice que es así.
Narrado por Rocío.
Le doy la bienvenida a la nueva con un chocolate, todo el mundo aprecia un buen chocolate y más en este lugar. Tal vez no va a ser un lindo paseo, pero por lo menos podemos hacer que comience a adaptarse a este lugar.
La chica nos mira por unos segundos y luego acepta el chocolate con una débil sonrisa.
-Yo soy Rocío y ella apunto a mi compañera - Mia.
-Mar - nos tiende la mano.
Ignoro su intento de saludo y la atraigo en un apretado abrazo.
-Nos llevaremos muy bien - afirmo.
Ella sonríe un poco incomoda y se aparta.
-Puedes quedarte con esa cama, pronto te traerán el uniforme y el aseo personal - informa Mia guiándola a su cama.
La miro por un rato preguntándome por que estará aquí, no debe ser un trastorno muy severo al encontrarse en esta área. Es una chica linda, pero tiene un aura de tristeza que la rodea, quien sabe lo que le habrá pasado.
Caminamos al comedor por una pequeña y de muy mala calidad porción de comida. La avena tiene un estaño color y esta pastosa, el pan parece ser de hace días y al jugo olvidaron echarle azúcar; pero bueno es más de lo de cada día, terminas acostumbrándote. Nos sentamos juntas mientras hablamos un poco para conocernos.
-Hola ...hola, una nueva integrante al equipo de perdedoras - canturrean a mi lado.
-Carmen lárgate, hoy no estamos para ti - ordena Mia, pero la chica no le presta atención.
Fija su vista en Mar y se nueve hasta su lado de la mesa.
- ¿Dime fenómeno, sufres de esquizofrenia o algún otro raro trastorno? - toma un mechón de pelo y le da vueltas con excesiva confianza- para estar en este grupo de perdedora debe ser algo denigrante.
La furia crece dentro de mí al ver la incertidumbre y molestia de mi nueva compañera que a pesar de estar siendo molestada no hace ninguna reacción en defensa. Y me gana la furia, sé que hay algo dentro de mí, estamos en constante lucha por el poder, nadie sabe lo difícil que es tratar con esto es como tener otra persona dentro de ti que cuándo sale puede poner todo tu mundo de cabeza, revolver todo y dejarte luego lidiar con las consecuencias a veces me es imposible luchar contra ella, en este momento no lo controlo ...lo dejo fluir y veo todo desde una perspectiva diferente.
Me pongo rápidamente de pie causando un estruendo al caer la silla que hace que todos queden en silencio mirando la escena. Cojo a la intrusa del pelo y le doy una cachetada que resuena por todo el comedor, escucho murmullos de asombro y algunos pidiendo pelea, pero le restó importancia.
Carmen me clava las uñas en un intento por defenderse, pero cuándo sale mi otro yo no siento dolor, las emociones son inexistentes, solo hay espacio para la ira y las ganas de golpear a alguien y pues en este momento tengo un excelente saco de boxeo en mis manos.
Dando una patada a sus pies hago que caiga de rodillas.
-Escucha bien lo que te voy a decir cariño, hemos aguantado cada una de tus puyitas hasta el momento porque no me importaban en lo más mínimo, pero si te metes de nuevo con una de nosotras te vas despidiendo de tu hermosa sonrisa porque te voy a dejar sin dientes como salga de esa boca una palabra ofreciéndonos - amenazo- quedo claro!.
Espesas lágrimas corren por su rostro cuando asiente en confirmación. Luego llegan los guardias y me arrastran hasta mi habitación, las chicas me siguen de cerca.
-No puede salir en una semana de la habitación y su médico será avisado de este episodio- dice el guardia antes de prácticamente tirarme a mi habitación.
Las chicas cierran la puerta al entrar.
-Que paso allí- pregunta conmocionada Mar
Yo me carcajeó restándole importancia y me tiro en la cama.
-Ro sufre un trastorno de doble personalidad, estamos tratando con la otra personalidad ahora; es un poco impulsiva y agresiva - explica Mia apuntándome.
La miro divertida y le lanzó un beso.
-Y muy coqueta - añade sonrojada
Suele ser muy tímida y me gusta molestarla con eso.
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No Olviden dejar su comentario para saber que le está pareciendo está increíble Historia que trataré de hacerle muy especial, hasta el próximo capítulo.