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El regreso de la MATE traicionada

El regreso de la MATE traicionada

Autor: : LibethCa
Género: Hombre Lobo
En un destino cruel y trágico, Katrina, una encantadora mujer loba de la manada Alba Noctis, es traicionada y asesinada por su malvada medio hermana y su esposo. Sin embargo, contra todo pronóstico, Katrina es rescatada de la muerte por Ragnar Shadowfang, un poderoso alfa y viudo de otra manada. Conmovido por su belleza e inocencia, Ragnar la lleva lejos de aquellos que la conocen, mientras ella carga con un gran secreto sobre su espalda. A medida que los días pasan, Katrina se vuelve más fuerte y valiente bajo la tutela de Ragnar, hasta que se convierte en una loba blanca con poderes nunca antes vistos y su deseo de venganza se va esfumando lentamente. Finalmente, por deseo de Ragnar decide regresar a su antiguo hogar para reclamar lo que le han arrebatado injustamente. Sin embargo, en medio de la batalla, muchas verdades que ella ignoraba salen a la luz y se debate entre encontrar la paz o hacer justicia. ¿Podrá Katrina resistir hasta conseguir lo que busca o sucumbirá a sus más oscuros instintos?

Capítulo 1 Prefacio

Una bala de plata golpea el hombro de Katrina con mucha fuerza. Ella es lanzada hacia atrás unos metros debido al impacto que la toma por sorpresa.

Su cabeza da vueltas mientras trata de tomarse de alguna de las ramas. Su única preocupación ahora es su cachorro en su vientre y lo que pueda ocurrirle en caso de caer al acantilado desde esta altura. Nunca le gustó andar por estos bosques y justo ahora se arrepiente enormemente de no haberlos explorado anteriormente y así tener una opción de escape.

-¡Eres una asquerosa, maldita! -La voz de su media hermana, Lizzie, retumba en su cabeza. Todo el arrepentimiento que ella le había dicho sentir, es totalmente falso, y ahora se da cuenta de ello-. ¿Acaso pensaste que te iba a dejar el camino libre? Te casaste con Jarl adrede, porque sabes que él a quien ama es a mí. Lo hiciste para herirme y apartarme de su lado, pero no te funcionará, Katrina. Jarl y yo nos casaremos, quieras aceptarlo o no. Yo seré la luna de la manada Alba Noctis cuando él se convierta en alfa, tendremos muchos hijos y seremos muy felices.

Katrina no es capaz aún de asimilar lo dicho por su media hermana cuando ve a su esposo saliendo de entre los arbustos y dirigirse hasta el sitio donde ellas se encuentran. Ni siquiera se dio cuenta de que él estaba en la mansión cuando salieron a cazar esta tarde, ahora se encuentra llena de miedo por lo que ellos sean capaces de hacer en su contra y en un lugar tan lejos de la casa.

Jarl vuelve a cargar la escopeta con otra bala que saca de su bolsillo y camina con ella en sus manos, mirando de manera amenazante a Katrina.

-¿Creíste que te íbamos a permitir quedarte con toda la fortuna Grimlore? -pregunta Jarl con una sonrisa macabra extendiéndose por su rostro, sus ojos brillan amenazantes mientras habla-. No eres tan importante, Katrina. No eres más que una inútil al igual que tu madre y mereces una muerte despiadada igual que ella.

-Ya sabemos lo que has intentado hacer y no vamos a permitir que sigas con eso -agrega su hermana a lo dicho por Jarl.

-No he hecho nada malo. ¡Lo juro! -La voz de Katrina tiembla. Las lágrimas fluyen por sus mejillas pálidas como si tuvieran vida propia, su vista se nubla y sus oídos aún zumban debido a la bala que está alojada en su hombro y que la va debilitando rápidamente. Ella no puede creer que haya sido tan tonta para caer en el juego de estos dos. Siempre fue muy ingenua e inocente, pero jamás se le hubiera pasado por la cabeza el plan macabro que tenían en su contra esta tarde.

-Ya no serás un estorbo en mi vida, Katrina, ni en la de Lizzie. Será un placer enviarte al infierno junto con tu madre.

El corazón de Katrina se hace añicos en el momento. Siempre creyó que la muerte de su madre fue muy extraña. Ahora no cabe la menor duda de que Jarl tuvo algo que ver, ya que era el único que estaba con ella esa noche.

La sonrisa maligna de su esposo es lo último que consigue ver la joven loba antes de que otro disparo sordo se escuche por todo el bosque y la bala atraviese con fuerza su pecho.

Hace apenas un día, su padre la había convencido de darle otra oportunidad a su hermana. Era el momento de limar viejas asperezas con ella y darle paz al corazón de su padre, pero nada podía estar más desacertado.

Un líquido rojo y viscoso empieza a cubrir su hermoso vestido blanco. Levanta la vista para ver los rostros de estas personas que tanto la odian.

-¿Por qué Jarl? -Atina a preguntar con un semi aullido, roto y angustioso-. ¿Por qué me haces esto?

-No te preocupes, hermanita. Cuidaré bien a Jarl. Seremos muy felices mientras tú te conviertes en polvo.

Nada preparó a Katrina para este terrible momento. Ella siempre fue demasiado ingenua para la maldad que la rodeaba, soñadora y romántica. Es incapaz de entender cómo se puede hacer tanto daño a alguien a quien horas antes decías que amabas.

Un dolor agudo y un mareo la atacan de repente. Instintivamente, se lleva ambas manos al pecho sintiendo como si algo se rompiera allí adentro.

-Yo te rechazo, Katrina Grimlore y rompo todo lazo contigo, por siempre y para siempre -La voz de Jarl, su esposo, son como navajas afiladas en su pecho. Ella boquea un par de veces antes de emitir un fuerte aullido de dolor y desesperación. En ese momento otra bala la toma desprevenida. Katrina da otros pasos atrás, resbala y cae directamente hacia el profundo y oscuro acantilado, muy malherida.

-Acepto tu rechazo -consigue decir antes de que la oscuridad la envuelva por completo. Otro aullido, ahora de Jarl, se oye hasta los confines del enorme bosque.

El pelo rubio de la mujer se pierde en la oscuridad rápidamente junto con una gran mancha de sangre que se desprende de su cuerpo herido. Lizzie mira el pozo, complacida. ¡Al fin pudo deshacerse de ella! Y fue mucho más fácil de lo que había creído.

Lizzie mira a Jarl con la respiración acelerada. Por fin, él será completamente suyo y podrá disfrutar de toda la fortuna de los Grimlore como la única Luna. Su destino es mucho mejor de lo que esperaba.

Jarl observa en su mano la escopeta y la tira inmediatamente al mismo acantilado antes de ojear alrededor y asegurarse de que nadie los haya visto.

-Tranquilo, mi amor. Te dije que nadie viene por aquí y ella morirá sin remedio.

Jarl parece escuchar unos jadeos, pero bastante lejos, por lo que no se preocupa por nada más. Lizzie tiene razón, todo salió muy bien.

Katrina Grimlore está muerta y ahora toda la fortuna de la familia le pertenece a él, el futuro alfa de la manada Alba Noctis.

Capítulo 2 Un cachorro mío y de Jarl

Dos meses antes...

Katrina camina a pasos presurosos por los pasillos del viejo castillo hacia el estacionamiento con los resultados de los exámenes en sus manos.

-Más despacio, Katrina. Déjame tomar un poco de oxígeno, por favor. Así es imposible seguir tus pasos -Pide su amiga, cargando con una pila de documentos y carpetas en ambas manos-. Al menos ya sabes a qué se deben tus malestares. Ahora tómalo con calma.

-Estoy muy emocionada, Amber -responde ella llevando sus manos hacia su vientre plano, como si pudiera sentir el latido de su cachorro allá adentro. Su amiga rueda los ojos-. ¿Te imaginas? ¡Un cachorro mío y de Jarl, futuro Alfa del Alba Noctis!

-Pues claro que puedo imaginármelo -Su amiga se acerca a ella y también coloca su mano en su vientre intentando sentir lo mismo que Katrina está sintiendo, pero sin éxito-. Eso es lo que puede pasar cuando tienes relaciones con tu mate, ¿no?

Amber quita su mano de su vientre como si algo le quemara, luego continúa sus pasos mientras Katrina la mira con el ceño fruncido y los brazos en jarra.

-No estás entendiendo nada, amiga -dice Katrina, Amber asiente-. Es una bendición para la manada, su futuro Alfa.

-Es cierto -Amber se detiene bruscamente haciendo que su amiga choque con ella y algunas carpetas se caigan al suelo-. Muchas parejas pasan años en busca de un cachorro, pero...

-¿Pero? -Katrina se agacha para tomar del suelo lo que cayó y devolverlo a su lugar-. Solo di lo que tengas que decir amiga, estoy lista para recibir tu pesimismo, como siempre.

-Pero no ustedes, Katrina. Conoces bien a Jarl, yo también lo conozco bien y ambas sabemos lo que piensa de tener un cachorro. Ese hombre parece odiar a los más pequeños.

-Que no le gusten los cachorros no significa que no le guste uno suyo y mío, Amber.

-¡Ay, amiga! Eres demasiado inocente. A veces temo contagiarme de lo mismo al estar todo el día pegada a ti -Katrina se rasca la cabeza sin entender el mensaje que su amiga quiere darle entre líneas-. ¡Ese hombre no quiere a nadie más que a él mismo! ¿Qué te hace pensar que se pondrá feliz de que estés embarazada? Tuvieron sexo una sola vez en estos seis meses que llevan casados. Creerá que lo estás engañando.

Los pasos de ambas mujeres retumban en el solitario estacionamiento de esta hora mientras discuten sobre el embarazo de Katrina.

-Es porque aún somos jóvenes, amiga, además, él cree que un hijo puede impedir que evolucionemos, sin embargo, eso no tiene por qué ser así. Todo esfuerzo al final puede valer la pena. Podemos ser buenos líderes para la manada y padres, a pesar de todo.

-Si eso es lo que crees... -responde, Amber, tomando las llaves del auto de la mano de Katrina. Se da la vuelta y mira el carro con resignación y mucha decepción. La única hija del Alfa de la manada Alba Noctis, dueño de la cadena de restaurantes más renombrada del Brasil, movilizándose en un viejo y oxidado auto, mientras que su media hermana y madrastra disfrutan de una camioneta del año y se pasan de compras y viajes dándose la gran vida, con joyas y vestidos lujosos. ¿Katrina es una tonta? Por supuesto que lo es.

-¿Ya pensaste en cómo le vas a dar la noticia al cascarrabias de tu mate? -pregunta Amber una vez que toman la avenida principal para dirigirse a la mansión Grimlore.

La mansión de la familia Grimlore queda aproximadamente a treinta minutos del castillo de la manada Alba Noctis, donde ambas trabajan en la administración. Las dos se conocen desde muy pequeñas porque la madre de Amber era una de las omegas que se encargaba de la limpieza de la casa de Katrina, luego, cuando la madre de Katrina murió en un ataque sorpresa de manadas enemigas y su padre se unió nuevamente con Lorena, tanto la madre de Amber, como ella, fueron echadas de la mansión Grimlore, y enviadas a servir a los más pobres de la manada.

Katrina y Amber nunca se separaron a pesar de eso y se veían en algunas ocasiones en el bosque donde nadie podía verlas. Ambas trabajan en el castillo a medio tiempo desde hace dos años y ahora que Katrina está casada, ellas pueden verse todo el tiempo que quieran mientras su marido está trabajando en las oficinas. Bueno... su marido siempre está trabajando, y si no está trabajando, también dice que está trabajando.

-Voy a preparar una sorpresa muy bonita para él. Iré a verlo a las oficinas del Sofisthy y allí le daré la noticia -dice ella con un brillo especial en los ojos y llevando sus manos a su plano vientre.

Katrina va a casa luego de dejar a su amiga a su departamento que queda a pocas cuadras e inmediatamente se dirige hasta la cocina.

Hoy tiene planeado preparar la sopa de res que tanto le gusta a su esposo y sorprenderlo. Las sirvientas de la casa empiezan a murmurar extrañadas al verla colocarse el delantal y empezar a buscar los ingredientes.

-¿Busca algo, señora Katrina? -pregunta Sara, una beta que es la ama de llaves de la casa y que fue la niñera de Jarl desde que él tenía un año. Cuando se mudaron a esta mansión después de casarse, Jarl decidió traerla para organizar la casa y encargarse de todos los sirvientes. La mujer mayor mira con cierta desconfianza a Katrina-. Si me dice lo que desea hacer, puedo pedirle a las sirvientas que lo hagan.

Sara nunca trató bien a Katrina, de hecho ninguna de las empleadas que contrató Jarl para la casa, lo hacen. Desde que se casaron, su vida no es mejor de la que tenía en el castillo de Alba Noctis, todos los empleados aquí la ignoran la mayor parte del tiempo, pese a que ella es la señora de la casa y futura luna de la manada cuando Jarl sea nombrado Alfa. Aun así, ella prefiere pensar que es solo un proceso y que tarde o temprano terminarán queriéndola.

-Voy a preparar una comida para mi esposo -Sara suelta una risita que Katrina no percibe, pero las demás sirvientas lo ven y también se burlan.

Katrina no les presta más atención de lo que merecen. Hoy está feliz y no quiere que nada opaque su felicidad.

-¿Va a querer que alguna de las sirvientas la ayude? -dice la mujer en tono sarcástico-. Mi joven Jarl tiene el estómago muy delicado, quizás deba dejar que la cocinera se encargue de eso y que no lo termine enfermando.

-Yo misma lo haré, Sara. De todas formas, agradezco su ofrecimiento.

Pese a la mala voluntad de la beta. Katrina termina la sopa de res antes de lo previsto. Lo coloca en un recipiente y sale inmediatamente hacia el Sofisthy.

Capítulo 3 Descubiertos

Hace tres noches que Jarl no va a la mansión Grimlore a dormir, pero él suele faltar a casa, eventualmente, debido a muchas reuniones o viajes de las que debe participar antes de ser declarado alfa de la manada, que según tiene entendido Katrina, será en tres lunas más.

Treinta minutos después, Katrina estaciona su viejo cacharro en el estacionamiento de las oficinas de Sofisthy y toma el ascensor que lleva hasta el piso donde está la oficina de su esposo.

Todos los empleados la miran extrañados cuando las puertas metálicas se abren. Su atuendo informal y aspecto desaliñado contrasta totalmente con la suntuosa e impoluta oficina con pisos pulidos, techos altos, y para completar, asistentes perfectamente uniformadas y peinadas. Katrina lleva un pantalón corto de mezclilla en tono rosa claro y una playera también rosa con diseño de emojis de corazón en el pecho, con unas sandalias deportivas blancas.

Su largo pelo y rubio lo tiene atado en una coleta desprolija que deja caer sobre su rostro algunos mechones. No lleva nada de maquillaje. Nunca le ha gustado usarlos porque su madre le enseñó que era más bonita siendo natural.

-Buenos días, señorita. Vengo a ver a Jarl Fenrisson -le dice con una sonrisa a la recepcionista.

-¿Tiene alguna cita reservada, señorita? -pregunta la mujer sin darle mayor importancia-. El presidente Fenrisson únicamente recibe a personas importantes y con cita previa. No creo que tenga tiempo para recibirla.

-No hice ninguna cita, de hecho, vengo para darle una sorpresa -Katrina le muestra esperanzada su bolso donde lleva la comida que había preparado para él-. ¿Podría llamarlo y decirle que estoy aquí? Por favor.

La mujer hace una llamada corta tras la insistencia de Katrina antes de autorizarla a pasar.

Unos minutos después, ella va por unos pasillos donde se encuentran las oficinas de los principales jefes. A cada paso que da, su ansiedad se acrecienta, sus manos empiezan a temblar con anticipación.

Jarl Fenrisson se encuentra atareado con una hermosa y esbelta mujer en su oficina cuando su secretaria llama a su puerta para avisar que alguien pide reunirse con él.

-¡Te ordené que nadie me interrumpiera! -gruñe el castaño dando un fuerte golpe a su mesa, evitando de esa forma que la joven le diga algo más.

La secretaria, llena de rabia y con ganas de interrumpir su caliente reunión con esa mujer, indica a recepción que dejen pasar a Katrina.

Lizzie y Jarl vuelven a besarse apasionadamente mientras él la toma de la cintura y la acuesta encima del elegante sofá para quitarle las bragas.

Para nadie en Sofisthy es un secreto la fama de mujeriego del futuro alfa. No hay una sola empleada a la que no haya follado al menos una vez en cualquier lugar que se le antoje. Su hambre de sexo es tal que ni siquiera es capaz de controlarse frente a su suegro.

A pesar de que es un hombre recientemente casado con la hija de la fallecida Alfa Lauren, se comporta como si realmente no lo fuera. Todos se preguntan cómo es que la hija de la líder de una de las manadas más fuertes del país puede aceptar tales tratos.

Katrina mira a ambos lados del pasillo antes de llegar a una gran puerta de madera que lleva el nombre de su esposo. Una mujer hermosa detrás de un escritorio, la mira con una sonrisa bastante fingida y le indica con los dedos que siga.

-Hola, vengo a ver a...

-Al presidente Fenrisson -La mujer, que es la secretaria de Jarl, termina la frase por ella-. Él está en la oficina esperando por usted. Puede pasar directamente sin tocar.

Katrina le agradece y camina hasta allí sosteniendo muy emocionada el recipiente de comida en una mano y en la otra la prueba de embarazo.

Toma la perilla para abrir como le había indicado la joven, pero unos ruidos extraños, provenientes desde adentro, la detienen bruscamente. Duda en seguir, por unos segundos, pero al final se arma de valor y la abre.

El bolso de comida cae de sus manos al suelo al ver la escena tan grotesca. Se lleva ambas manos a la boca para apagar un grito de rabia al descubrir a su esposo y a su media hermana, teniendo sexo en pleno horario laboral, en el sofá.

-¡¿Qué mierda estás haciendo aquí?! -le grita Jarl, mientras trata de subir su pantalón. Su hermana se levanta lentamente del sofá sin darle mucha importancia a lo que acaba de pasar. Peina su brillante cabello rubio con los dedos antes de ajustar su vestido de diseñador y tomar sus bragas del suelo.

-¡¿Qué es esto, Jarl?! -pregunta entre sollozos ahogados, Katrina-. ¿Qué haces con Lizzie? ¿Este es el gran oficio que cumples en Sofisthy?

-Para empezar, no grites, que vas a alborotar a los empleados y deja el show dramático para cuando estés en tu casa -responde, Lizzie, mientras se acerca a ella con una sonrisa de arrogancia en el rostro-. Aquí nadie tiene que soportar tus estúpidos ataques de celos. Ni que fuera para tanto.

-¿Ni que fuera para tanto? ¡Te encontré teniendo sexo con mi esposo! Tú, mi propia hermana ¿Qué clase de prostituta hace eso con su sangre? -Una bofetada fuerte cae sobre la mejilla de Katrina que la deja aturdida por unos segundos.

-Ni se te ocurra volver a insultarme, inútil -Lizzie señala con el dedo a su hermana-. Mejor agradece que aún tienes esposo. Absolutamente, nadie en la manada Alba Noctis quiere estar con una mujer como tú. Solo mira tu facha, pareces una mendiga de la calle, ni siquiera te peinas. ¿Crees que Jarl va a desearte así? ¿Qué va a querer hacerte el amor?

Katrina se seca las lágrimas con rabia y mucho dolor mientras observa a su esposo sentado en su silla, despreocupado por la situación. Su pesadumbre se acrecienta al darse cuenta de todo lo que estaba ocurriendo en sus propias narices.

-¿No vas a decir nada? -le pregunta ella a Jarl, entre sollozos-. ¿Es cierto lo que dice Lizzie?

-Lizzie no dijo nada que fuese mentira, Katrina. Eres una mujer poco, por no decir nada agraciada. No pretenderás que viva en la amargura solo porque me casé contigo. Resígnate y acepta que esto pasó y seguirá pasando, te guste o no, si quieres seguir siendo mi esposa.

Lizzie mira a Katrina con un placer indescriptible antes de acercarse a Jarl y dejar un beso corto en sus labios mientras Katrina se siente morir frente a sus ojos.

Con un temblor evidente en todo su cuerpo, ella asiente. Mete la prueba de embarazo en el bolsillo de su pantalón corto y sale corriendo del lugar.

Ni siquiera pasa por el estacionamiento a recoger su auto, sale del edificio y empieza a correr por la avenida con un dolor en su pecho que la ahoga.

¿Cómo pudieron Jarl y su hermana hacer eso? ¿Cómo pudo ser tan tonta para creer en el amor que él decía sentir por ella?

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