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El rey Alfa me desea.

El rey Alfa me desea.

Autor: : Iriani Balandrano
Género: Hombre Lobo
Después de vivir casi la mitad de su vida junto a su tío Chad y los últimos dos años aprendiendo modales finos en la Casa de la manada, Lily de 18 años es rechazada por su pareja en frente de toda la alta sociedad lobuna. No conforme con rechazarla, al siguiente segundo ha escogido a su pareja para toda la vida: Su archienemiga declarada Elizabeth. Que te rechacen no es lo peor que te puede suceder, pero que tu pareja destinada sea el Rey de los lobos pica un poco. Sobre todo si te rechazan porque la actual Luna y madre de tu pareja no le pareces lo suficientemente competente para el puesto. Muchas gracias. Herida, planea abandonar el palacio y el amor que llegó a desear pero entonces llega el príncipe y segundo en la línea al trono con una oferta única: Convertirse en su pareja. Él le ayudaría a vengarse de su hermano si ella a cambio le hacía un pequeño favor cuando sea el momento adecuado. Ella sabe que no debe confiar en él, pues su reputación es en el mejor de los casos dudosa. Es conocido como el general más cruel y despiadado de la historia y lleva a las tropas con un puño de hierro. Los machos le temen y lo envidian, las hembras lo desean y anhelan la posición que les puede dar. Además él promete que no interferirá en su matrícula en la Academia: Lugar en el que únicamente los machos nobles del continente pueden entrenar para servir como guardias. Si ella puede terminar su formación en la Academia, él aceptará tenerla a su lado como su mano derecha en batalla e incluso le pagará lo correspondiente como miembro del ejército. ¿Cómo decirle que no a esa increíble oferta?

Capítulo 1 Prólogo.

Prólogo.

En algún lugar lejano del continente Norte.

El primer recuerdo que tengo al abrir mis ojos es sobre la nieve cayendo en un claro del bosque... Y de la sangre de mi madre mientras el Alfa, mi padre, lucha a muerte con ella.

A nuestro al rededor, la manada que se había reunido para presenciar el milagro de mi nacimiento, ahora eran firmes espectadores de esta pelea injusta.

Claro, años después entendería la escena.

¿Por qué mis padres peleaban? Por el color de mi pelaje. Cuando nací, al ser mis padres ambos negros como la noche, se esperaba que mi pelaje fuera como el de ellos... pero no fue así. Nací blanca; entonces, mi padre al creer que mi madre le había sido infiel, quiso matarme al siguiente segundo en el que nací y mi madre no lo iba a permitir.

Aunque mi madre estaba exhausta después de la labor de parto, sacó fuerza y fortaleza de algún lado para enfrentar colmillo a colmillo a mi padre. Él no era su verdadera pareja, por lo que al momento en el que se alzó vencedora, la muerte de mi padre en nada le afectó.

La manada descubrió el cuello ante mi madre... A excepción de mi tío. Él no era tan tonto como para retar a mi madre en ese momento pero se negó a someterse ante una mujer. Mi madre le perdonó esa afrenta debido a que acababa de matar a su hermano y se olvidó del asunto muy pronto. Un error que años después pagaría muy caro.

Mis primeros años de vida los pasé en forma de loba, pues prefería mi propio pelaje antes que congelarme en mi pequeño cuerpo humano. Mi madre lo aceptaba divertida y me invitaba a acostarme en su regazo mientras ella atendía sus asuntos Alfa.

No tenía montones de cachorros con los que jugar, pues nuestra manada era pequeña y principalmente compuesta por lobos mayores. Yo fui la última en nacer en cinco o seis años; la manada agonizaba debido a la falta de sangre nueva entre nuestras filas.

Mi tío, el más jóven de los lobos veteranos, propuso mudar nuestra manada a territorios más cálidos en busca de otros lobos pero mi madre se encontraba en conflicto ya que los miembros más viejos de la manada no aguantarían el viaje. Así que en cambio le propuso que encontrara nuevos miembros y los trajera a nuestro territorio. Se fue y no supimos nada de él hasta que regresó con un pequeño ejército de hombres lobo jóvenes y fuertes para retar a mi madre por el liderazgo.

-¡No lo hagas mami!- Le supliqué antes del combate público- ¡Por favor! Solo dale el liderazgo y que nos deje en paz- Dije con lágrimas en los ojos.

Mi madre suspiró con tristeza y acarició mi cabeza humana.

-No lo entiendes, Lily- Dijo y algunas lágrimas cayeron por sus mejillas- Tu tío no me perdonará por la muerte de tu padre y estoy bastante segura de que te quiere muerta también. Trataré de ganar todo el tiempo que pueda para que los viejos Chad y Harry puedan llevarte lejos del territorio de la manada.

Chad y Harry eran tíos de mamá y, por tanto, mis tíos abuelos. Ambos fueron los mejores luchadores que tuvo la manada jamás hace unos treinta o cuarenta años. Mi madre confiaba en ellos y sabía que ya había hablado de esto con ellos. Mantenerme viva y a salvo siempre ha sido la prioridad número uno de mamá.

-Por favor mami... huye con nosotros- Dije llorando abiertamente. No era justo.

-Es hora, Elizabeth- Dijo tío Chad mirándonos a ambas con tristeza- Te esperan en el claro.

-Iré- Dijo mi madre y me dio un último abrazo- Eres y serás por siempre mi hija, mi pequeño corazón valiente. Vete, vive y sé feliz. - Entonces me empujó a los brazos abiertos del tío Chad- Cuídala, por favor.

-Te quiero, pequeña- Dijo mi tío a mi madre y luego me cargó.

-Los amo. Que la Luna los proteja- Dijo mi madre y luego abandonó la carpa.

Las lágrimas no paraban de salir de mis ojos y ni siquiera noté el momento en el que mi tío Harry se había colado dentro de nuestra carpa con sacos y mochilas en sus brazos y sobre su espalda.

-Todo despejado por la ruta del río, debemos darnos prisa y llegar a la barca. El río está especialmente rápido hoy y estaremos fuera del territorio en veinte minutos o menos- Dijo tío Harry.

Me dijeron que me mantuviera callada y tío Chad me llevó sobre sus brazos a paso decidido hasta una pequeña sección de nuestro bosque por el que casi nadie venía. ¿La razón? Algunos humanos habían puesto algunas trampas para animales y se olvidaron de ellas hace algunos años. De vez en cuando nuestra curandera tenía que tratar alguna pierna rota cuando alguien era lo bastante tonto como para venir aquí.

Subimos a una barca semi oculta detrás del follaje del río y mis tíos comenzaron a remar como si sus vidas dependieran de ello. Estuvimos tensos los primeros diez minutos del viaje y, como no oímos que nadie nos estuviera siguiendo, nos relajamos solo un poco cuando nos quedaban solo cinco minutos de viaje.

Mis tíos, por precaución, me habían acostado dentro de la barca y cubierto con algunas pieles. Yo seguía inmóvil debajo de todo esto cuando el sonido de algunas voces rompió el silencio.

-¿Van a alguna parte, lobos?- Dijo una voz burlona.- Nuestro Alfa nos pidió que vigiláramos el río por si alguien intentaba... salir furtivamente.

Mierda.

-A ninguna parte. Esta es nuestra ruta para pescar- Dijo tío Chad con tono aburrido.

-No me digas. - Dijo otra voz- ¿Y por qué la urgencia de salir a pescar justo cuando nuestro Alfa se encuentra bailando su victoria al rededor del cadáver de la antigua Alfa?

Pequeños sollozos invadieron mi cuerpo y yo me tapé la boca con las manos para que no me pudieran escuchar.

-Cualquier momento es bueno para salir a pescar. Por si no lo han notado, la manada se alimenta de pescado y los pocos frutos que el clima puede ofrecer. - Dijo tío Harry con el mismo tono aburrido que mi otro tío. - Entonces, ¿Nos seguirán bloqueando el paso?

-Por su puesto que nuestra intención no es bloquear el paso. Son libres de seguir pescando... en cuanto nos dejen registrar su bote. - Dijo una cuarta voz.

-¿Con qué propósito?- Dijo mi tío Chad.

-Bueno, nuestro Alfa ha perdido una cosita insignificante con la que tiene asuntos pendientes. No es nuestro lugar revelar sus intenciones, pero debemos de vigilar que nada entra... Y nada sale del territorio.

-Por supuesto, no es nuestra intención impedir su búsqueda por cualquier cosa que haya perdido SU Alfa. - Dijo tío Chad con burla en su voz imitando al lobo en su tono. - Pero me temo que no será posible que busquen en nuestra barca sin que tengamos que luchar por ello.

-Como quieran. - Dijo uno de los lobos que nos bloqueaban y enseguida oí el característico sonido de la ropa siendo desgarrada.

-Quédate ahí y no salgas pequeña. Te protegeremos. - Dijo en voz muy baja el tío Harry.

Y en segundos todo lo que podía oír eran gruñidos y jadeos de dolor. Tapé mis oídos y cerré mis ojos fuertemente muerta de miedo. Sentí que la barca volvía a moverse y que había alguien conmigo.

-¡No salgas niña! Aún nos persiguen, pero debo de sacarte de aquí primero. - Dijo tío Chad jadeando. - No hagas ruido, ya casi estamos fuera.

No escuché a tío Harry y una nueva ronda de lágrimas cayó por mi rostro. Sabía lo que eso significaba; seguramente se quedó atrás para ganar tiempo.

Después de lo que me pareció una hora, el tío Chad me quitó las pieles de encima y me horroricé al ver su cara.

Marcas de garras corrían desde el nacimiento de su cabello hasta su cuello. Tenía uno de sus ojos cerrados y la sangre seguía goteando de los cortes.

-¿Tío Harry?- Pregunté temblando.

Él me miró.

-Nos esperaban treinta lobos en el río. Pudimos acabar con la mitad antes de que lo hirieran gravemente. Tuve que huir contigo. - Dijo apartando la sangre de su cara. - Hemos dejado atrás la manada, se quedaron justo al borde del territorio porque tenían órdenes de no salir. Eso nos ha salvado la vida. - Dijo mirándome y luego comprobó los alrededores. - Debemos seguir por el río unos kilómetros más hasta llegar al pueblo pesquero humano. Robaremos un bote y huiremos del continente.

-¿No crees que nos llevarían a bordo sin más? - Pregunté queriendo alejar mi mente del dolor.

-No. Los humanos son desconfiados y... Y Harry tenía el dinero. - Dijo desviando su mirada aunque pude ver el inconfundible brillo de las lágrimas que quería ocultarme.

Salí despacio de mi escondite y abracé al tío Chad con cuidado. Él soltó un suspiro tembloroso y me devolvió el abrazo. Pocos minutos después siguió remando a buen ritmo y yo trataba de ayudarlo aunque mis pequeños brazos no se compraban a los de tío Harry.

Para el final del día por fin llegamos a la aldea humana y el abrigo de la noche nos ayudó a ocultar nuestra presencia en el puerto. Tío Chad eligió un bote con dos pequeños camerinos y una cubierta lo suficientemente grande como para que viajáramos cómodos seis o siete personas.

No le pregunté por sus habilidades náuticas, ya que no tenía la energía para preocuparme por los pequeños detalles. Solo lo ayudé a bajar todas las cosas que habíamos traído en la pequeña barca y luego las pasamos sigilosamente al barco.

Tío Chad robó algunos botes de combustible y luego entró en la cabina de capitán.

Únicamente hicimos ruido cuando encendimos el motor y nos fuimos de ahí lo más rápido que pudimos.

Pasamos cerca de dos meses en el mar. Nunca le pregunté a dónde íbamos y no me lo dijo. Confiaba en mi tío y me alegraba que hubiera robado comida de otros botes también o estaríamos comiendo diario pescado.

Justo cuando cumpliríamos tres meses en esta enorme bañera, una terrible tormenta azotó los mares.

Decir que ambos estábamos asustados sería poco. El oleaje amenazaba con hundir nuestro barco y estaba bastante segura de que moriríamos.

-¡Hoy no! ¡¿Me oyes?! ¡Hoy no moriremos! - Gritaba mi tío mientras intentaba controlar el barco. Yo estaba sentada en la cabina con el cinturón abrochado cuando la ola más enorme que había visto en mi vida comenzó a arrastrarnos. Tío Chad dejó el timón por imposible y me abrazó. Cerré los ojos y me aferré a él justo cuando sentimos el impacto de la ola.

Todo se oscureció.

Desperté con el sonido de un alegre crepitar del fuego y con la sensación de incomodidad. Abrí los ojos y miré a mi alrededor.

Me encontraba acostada en una cama dentro de alguna especie de cabaña.

-¿Tío Chad? - Pregunté con mi voz ronca por la falta de uso. - ¿Tío Chad? ¡¿Tío Chad?! - Grité un poco frenética.

Una puerta se abrió a mi izquierda y apareció una hermosa mujer mayor. Me miró con una pequeña sonrisa y su frente se arrugó con preocupación al verme.

-Hola pequeña, tranquila, estás bien. - Dijo mientras se acercaba y trataba de calmarme. - Todo está bien, estás a salvo.

-¿Dónde está mi tío Chad? - Pregunté con desesperación.

-¿Qué es lo último que recuerdas, pequeña? - Dijo sentándose a los pies de la cama.

Yo estrujé mi cerebro.

-Tío Chad y yo estábamos en el bote y... -Todo vino a mí por fragmentos.

El impacto de la ola. Tío Chad cortando el cinturón y nadando conmigo a la superficie. Las olas salvajes mientras nos aferrábamos al pedazo de madera que alguna vez fue parte de nuestra proa y la segunda ola monstruosa en la que todo se oscureció.

-Nuestro barco naufragó. - Dije con voz pequeña. - ¿Cómo llegué aquí?

-¿Cuántos años tienes? - Preguntó ignorando mis dudas.

-Siete.

-¿Tienes un nombre? - Dijo evaluándome de cerca.

-Lily.

-Bueno Lily, mi nombre es Gisselle. Te encontré a ti y al que pienso que es tu tío a la orilla de la playa aferrándose juntos. - Dijo con un suspiro- Tu tío no...

-¡No! Solo... no lo digas. - Dije apretando mis pequeños puños contra mis ojos.

-Bueno, pero es que tu tío...

-¡Que no hables! En los últimos meses... he perdido a toda mi familia y yo no... yo no...

Rompí en llanto y no escuché ninguna de las palabras que la señorita Gisselle me decía.

-¡Por amor de la Madre! ¡¿Por qué mierda estás llorando ahora?! - Dijo una voz muy masculina y enseguida mi llanto se detuvo.

-¡Tío Chad! - Dije arrojándome a sus brazos.

-¿Qué sucede pequeña? - Dijo con preocupación en su voz.

-¡Pensé que habías muerto! - Dije ensuciando su camisa con mis fluidos e importándome un comino.

-Por supuesto que no morí. ¿Qué te dio esa impresión? - Me preguntó confundido y luego miró sobre mi hombro a Gisselle. - Loba, ¿Qué mierda le dijiste?

-Nada. La cachorra no me dejó hablar. - Dijo con un bufido. - Comenzaré a hacer la comida. ¿Trajiste algo bueno?

-Pues claro que sí. Está afuera. - Dijo mi tío. - Pequeña, necesito que aflojes un segundo para que pueda respirar.

Yo me separé solo un poco sin soltarlo del todo.

-Bien, ahora ¿Por qué no dejaste hablar a la loba?

-Es que desperté y no estabas y yo... Y yo recordé las olas. - Dije con un temblor en la voz.- ¿Qué sucedió?

-Pues que el mar nos quiso comer, eso sucedió. - Dijo mi tío quitándole importancia. - Tuve que patalear en dirección a la costa cuando por fin dejamos de ser empujados mar adentro en nuestra barca improvisada. No estábamos lejos de tocar tierra, pequeña. ¿No recuerdas que te había dicho que iríamos a tierra firme esa mañana?

Yo no recordaba eso pero le seguiría la corriente así que solo asentí.

-Pues nada. Nadé hasta la costa y luego te abracé para calentarnos un poco hasta que apareció la loba y nos ofreció un buen fuego. -Dijo señalando a Gisselle que arrastraba un enorme animal por el piso.

-¡Joder! La próxima vez córtalo en trocitos. Mi espalda no volverá a ser la misma. - Dijo levantándose y sobando su espalda.

-Te falta músculo, mujer. - Dijo mi tío divertido.

-Me falta un hombre viril y fuerte que levante esto y lo ponga en la mesa. - Dijo mirándolo con exasperación.

Mi tío bufó pero fue a ayudarla. Yo sonreí porque se veían lindos.

Una hora después nos encontrábamos comiendo un delicioso caldo de verduras con carne de un animal extraño. Yo comí con ganas, Gisselle era una buena cocinera.

-Escucha, pequeña. Tu tío me dijo que vienen del continente del norte. ¿Cómo son los lobos allá? - Me pregunto mirándome con curiosidad.

-Malos. - Dije con lágrimas en los ojos. - No conocí a muchos, y mi manada por supuesto no lo eran pero... ahora hay lobos malos.

-Entiendo. Háblame de tus costumbres. - Dijo sin preguntarme más al respecto.

Yo le hablé sobre nuestros rituales para el invierno, la primavera, el verano y el otoño. Le hablé sobre nuestras oraciones a la Luna y sobre la gran roca sagrada en la que celebrábamos emparejamientos y presentaban a los cachorros cuando los tenían.

-Bien, has viajado lejos, pequeña cachorra. - Dijo mirando a mi tío y luego regresó su atención a mi. - Estamos en el continente central. Aquí las cosas se hacen de forma diferente. - Dijo y luego dejó su comida. Se aventuró por su casa y tomó un libro de tomo grueso. - No sé si se queden en este continente, pero si lo hacen, necesitarás conocer un poco de nosotros.

Me tendió el libro y yo lo tomé pero no lo abrí mirándola confundida.

-Yo iré a donde el tío Chad me lleve. - Dije con convicción en la voz. Y luego lo miré.

-No hay muchas opciones, pequeña. - Fijo mi tío con la mirada perdida mirando al techo. - En el continente del Este los machos extraños no son bien recibidos; en el continente del Oeste los lobos creen que todas las lobas deben de ser propiedad del líder de su manada y tendría que desafiar al Alfa de esas tierras para que no estes a su entera merced. - Dijo mirándome serio y luego volvió a desviar su mirada. - En el continente del Sur no seríamos bienvenidos porque los lobos del Norte y ellos han sido enemigos por generaciones.

-Pero... nosotros somos pacíficos. - Dije mirándolo extrañada. - No hicimos guerra con nadie y además quedaban pocos lobos en nuestro territorio.

-La última gran guerra se llevó a nuestros jóvenes, es por eso que éramos tan pocos en la manada. Éramos todos los lobos que quedábamos en el continente.

Yo lo miré sorprendida. Pensé que mi madre nos había aislado o algo de otras manadas del continente.

-Supongo que vivir en el mar no es una opción. - Dije cabizbaja. Mi tío solo negó con la cabeza. - Entonces, ¿Nos quedaremos aquí?

-Si. Hasta que crezcas y decidas tu propio camino. - Dijo Tío Chad con un suspiro cansado. - Dulces años de adolescencia y todo eso. Cuando seas una loba en edad de reproducirse, te aceptarán en cualquier continente.

-¿Y tú? - Pregunté con un murmullo.

-Lily, mírame. - Dijo y yo levanté mi mirada. - Soy un viejo lobo. Te cuidaré todo lo que me resta de vida porque eres todo lo que me queda, pero siendo honesto no creo vivir más allá de tus próximos diez cumpleaños. Tendrás que aprender a vivir sola hasta que encuentres a tu pareja o quieras emparejarte. Yo te enseñaré todo lo que sé. – Yo asentí con tristeza y él se cruzó de brazos.- Ahora, hay algo que debemos discutir. - Dijo en tono serio. - En este continente... eres especial.

-¿Especial? - Dije perpleja.

-Si. Tu pelaje significa que eres apta para emparejarte con las líneas de sangre más fuertes de las manadas y que tus hijos serán considerados como el más puro de los linajes.

-Uh... no entiendo. - Dije con un murmullo.

-Es simple, pequeña. - Dijo Gisselle hablando de nuevo. - Eres una loba blanca. A lo largo de nuestra historia todos los miembros de la realeza y altos nobles han tenido por parejas destinadas a lobas blancas. Sus hijos tienen un pelaje negro puro y se les considera puros solo por eso. En este continente, el color de tu pelaje te hace digno o indigno. - Dijo Gisselle con una mueca. - Todas las lobas blancas deben de presentarse ante el rey Alfa para ser educadas en la prisión... quiero decir, en la casa de la manada. Aquí se les enseñará sobre la etiqueta adecuada y la diplomacia para cuando llegue el gran "baile de selección" y te presenten ante todos los solteros de sangre pura del reino. Se supone que el baile es para encontrar a tu verdadera pareja, pero también se ha dado el caso de que tu pareja te puede rechazar y elegir a otra loba que crea que es mejor para el puesto. - Dijo con rencor en la voz y luego suspiró. - Por supuesto, nosotras no tenemos voz ni voto, esta elección es exclusiva de los machos. También puede llegar a ser el caso de que no seas escogida por los siguientes 10 años y te expulsan de la casa de la manada. Mientras tanto, debes sonreír en todos los bailes y agradecer ser un bonito florero que admirar. Cuando eres expulsada, también eres libre de decidir qué hacer con el resto de tu vida... solo que eres considerada mercancía dañada y ningún macho querrá emparejarse contigo.

Yo la miré horrorizada. Eso sonaba espantoso.

-Y aquí estaba yo, dejándote hablar porque se suponen que las lobas son más delicadas al hablar. - Dijo mi tío divertido. - Pero es cierto, pequeña. Cuando cumplas 15 años, me temo que tendrás que presentarte en la casa de la manada para que inicien con tu "educación". Porque si cualquier lobo se entera de que eres una loba blanca y no vas a presentarte, se le considera un acto de rebeldía, traición y se castiga con la muerte. Te cazarían hasta matarte.

-¿De verdad que esta es la mejor de nuestras opciones de continente? - Dije esperanzada.

-De los cinco continentes en el Norte te matarían al verte, en el Este no me dejarían entrar y no podría protegerte en caso de que el lobo traidor te mande a matar, también se dice que en Este continente se les entrena hasta desmayar y si no eres lo bastante fuerte o rápida te matarían. En el continente del Oeste te esclavizarían y en el continente Sur te matarían al verte, también. En este continente te dejarán vivir al menos hasta que seas mayor de edad y lo único horrible que te obligarían a hacer sería tomar clases de buenos modales. Si después de eso es tu deseo huir, puedes escoger ir al Sur; ahí tratan bien a sus mujeres y les permiten llegar a gobernar. Tu origen no importaría porque serías una loba fértil, nueva sangre para sus guerreros.

Yo lo pensé un momento y asentí con la cabeza. Que me enseñen a usar cubiertos no sonaba tan mal.

-Ahora, con ese pequeño detalle arreglado, en cuanto termine de construirnos una casa, comenzarán tus lecciones. Debes aprender a defenderte, pequeña y a sobrevivir en caso de que lo llegues a necesitar. Necesito que seas una máquina mortal para cuando cumplas 15.

-Suena divertido. - Dijo Gisselle con un brillo salvaje en los ojos. - ¿Puedo unirme?

-Solo si nos sigues el ritmo, loba. Ahora sirve más de esto... por favor.

-Tardé tres días en conseguir que dijera por favor. - Dijo dándome una pequeña sonrisa. - Quizá lo podamos domesticar.

Yo reí ante la cara malhumorada de mi tío y disfruté del calor del fuego y el plan de un futuro brillante.

Capítulo 2 Uno.

-¡Otra vez! - Dijo tío Chad cuando desvió mi golpe de garras. - ¿La casa de la manada te está ablandando?

-Por supuesto que no. Pero tampoco me dejan entrenar mucho. - Dije con un suspiro resignado. - La Luna Isabella está enfocada en que me comporte como una dama en la mesa y pega gritos en el cielo cuando llego con los nudillos raspados.

-Entrena en tu habitación y véndate los nudillos. No es tan difícil. - Dijo con sorna mientras seguía pateando mi trasero.

-Es difícil. - Respondí desde el suelo. - Sobre todo si Elizabeth insiste en tomar sus siete siestas de belleza al día. Mi cuarto no es una opción si me gustan mis tímpanos. - Dije suspirando. - Esa loba tiene unos buenos pulmones y el carácter de un gato.

-Sin excusas. Te necesito fuerte, busca tiempo. - Dijo tío Chad eliminando la diversión de su voz. - Hay rumores que no me gustan nada.

-¿Rumores sobre qué?

-Rumores sobre el derrocamiento del siguiente Rey Alfa. - Dijo Gisselle saliendo de su cabaña para encontrarnos frente a la nuestra humilde choza.

-¿No les gusta tampoco éste? - Pregunté curiosa.

Hace unos tres años más o menos hubo una rebelión en los terrenos del Rey Alfa y, por lo que tengo entendido, decapitaron al tipo. Su hijo mayor es actualmente el Rey Alfa.

-No creo que les guste nadie de esa familia. - Dijo Gisselle amarrándose el pelo y saltando a la lucha con nosotros. - Los Brows son conocidos por ser despiadados bastardos que no piensan en sus súbditos. Excepto el hermano menor; dicen que es el mejor maldito General que han tenido nunca. Fue gracias a él que la rebelión anterior terminó solo con una decapitación y la razón por la que una nueva rebelión es solo un rumor. Le tienen miedo.

Gracias a la Luna, mi entrenamiento en la casa de la manada se había retrasado un año debido a esta rebelión y así solamente he tomado dos años de etiqueta.

Mañana será el baile de selección y se supone que debo verme guapa; por eso me dejaron regresar a casa. Se suponía que tenía que pasar todo el día acicalándome o algo igualmente ridículo para que mañana me viera con "mi mejor cara".

-Por cierto, Lily. - Dijo Gisselle esquivando golpes. - Tengo un regalo para ti, ya que sé que éste grandulón jamás pensaría en cosas femeninas. - Dijo divertida aun cuando el comentario le valió que tío Chad la tirara de culo en la tierra.

-¿Cosas femeninas? ¿Hablas del hecho de que me salieron algunas curvas y tío Chad aún sigue en negación? - Dije volviendo a la lucha.

-Yo no estoy en negación. - Dijo Tío Chad con dientes apretados. - Sé perfectamente que ya has crecido.

-¿En serio? ¿Entonces el mes pasado compraste ropa de adolescente solo para molestar? - Dijo Gisselle pinchándolo. - ¿O el mes anterior cuando le hiciste unas botas preciosas tomando la medida de una muñeca?

-El mes anterior a ese me regaló unos lindos moños de colores. - Dije con cara seria intentando no reír con todas mis fuerzas.

Mi tío bufó pero claramente estaba avergonzado.

-¡Está bien! No sé cuándo pasó, un día tiene la altura de mi pierna y al siguiente ya me llega al hombro. ¿Cómo puedo ponerme al día si crece tan rápido? Voy a parpadear y lo siguiente que sabré es que ya está emparejada y otra pequeña de siete años me mirará desde abajo.

-Pobre y viejo tío Chad, eso es lo que pasa cuando vives aislado del mundo. Deberías de salir de vez en cuando a la aldea. - Dijo Gisselle esquivando golpes.

-Estoy bien aquí. Tengo un techo, comida caliente y mi cama es... es muy cómoda. - Dijo con una sonrisa torcida. Gisselle se sonrojó furiosamente y yo oculté una sonrisa.

En algún momento de los últimos años algo había pasado con estos dos. Sucedió poco después de que me fuera a mi primer año en la casa de la manada; cuando regresé en vacaciones ambos estaban tensos. Medio me di cuenta de lo que pasaba cuando tío Chad comenzó una de nuestras sesiones de entrenamiento y se quitó su camisa. Gisselle suspiró como una adolescente borracha y todo hizo clic.

Obviamente, no hablábamos de eso pero estaba segura de que ambos sabían que yo lo sabía. Comenzaron a relajarse a mí al rededor este año cuando comencé a reírme de sus insinuaciones y les dije que ambos eran libres de hacer lo que quisieran.

-Volviendo al asunto. - Dijo tío Chad mandándome a volar de nuevo. - Necesito que tomes esto con seriedad. No sé cuándo atacarán los rebeldes, pero no están por encima de un ataque sorpresa. No quiero que quedes atrapada en el fuego cruzado.

-En eso tiene razón, pequeña. - Dijo Gisselle secándose el sudor de su frente. - Debes prepararte para huir pero también para luchar en caso de que lo necesites. Tu mejor oportunidad es que luches en tu forma lobuna.

-De hecho he estado pensando... ¿Creen que en la manada del Sur me dejarían unirme a la guardia? Creo que no sirvo para tejer, bordar, ser anfitriona o cualquier tontería para la que Luna Isabelle ha estado preparándome estos años. - Dije encogiéndome de hombros.

-Serías terrible en ello. - Dijo mi tío Chad con una sonrisa. - Tu mejor esperanza es que te emparejes con un lobo doméstico y que tú seas la que provee.

-Y eso no lo encontrarás en este continente. - Dijo Gisselle divertida. - Ni siquiera sé si eso sea posible en el continente del sur.

-Bueno, viviré con tío Chad para siempre entonces. - Dije sin darle importancia. - Su hombría puede soportar que yo traiga la cena.

-Por supuesto que sí. Ya era hora de que me cuidaras en mi vejez. - Dijo con un gruñido cuando atacamos las dos a la vez. - Mientras recuerdes que no soy eterno, muchacha.

-Llevas diciendo eso desde hace diez años y yo te veo más saludable que cualquiera de los guardias de la casa de la manada. - Dije con una sonrisa de triunfo cuando descuidó su costado y pude darle un golpe directo.

-Esos cachorros no podrían defender un palo aunque quisieran. - Dijo con desprecio. - No sé qué mierda les enseñan en su brillante Academia, pero estoy seguro como la mierda que con un soplido del viento volarían lejos.

Las chicas teníamos la Casa de la manada para ser instruidas en cosas aburridas mientras que los chicos estudiaban en la Academia. Aquí todos los lobos sin importar su condición social, o en este caso su color de pelaje, eran instruidos en el arte de la guerra.

El continente central era algo así como un continente de mercenarios. Criaban a sus hijos para pelear y luego vendían sus servicios al mejor postor. Tengo entendido que actualmente el continente Este y Oeste se encontraban en guerra, por lo que los chicos eran contratados para pelear allá.

-Terminemos por hoy. Debo preparar a la pequeña loba para su gran baile de mañana... Y tío Chad no está invitado. - Dijo con una sonrisa malvada en dirección al susodicho.

-¿Por qué? - Preguntó secando su sudor con su camisa.

-Porque haremos cosas femeninas como mascarillas faciales, pintarnos las uñas y rizar nuestro cabello. - Dijo abanicando sus pestañas en su dirección.

Tío Chad frunció el ceño y me miró por un momento. Luego miró a Gisselle.

-No lo necesitan. Ambas son preciosas y tienen un cabello bonito.

Aww. Mi tío era muy lindo cuando quería.

-Los cumplidos lo llevarán lejos, señor Chad. - Dijo Gisselle ruborizada. - Aun así pasaremos una tarde noche de chicas. Puedes ir por el pastel que te hice y luego no molestes hasta que sea hora de llevar a la pequeña no tan pequeña a la Casa de la manada.

Yo le di pulgares arriba y luego corrí a abrazarlo.

-Te amo por ser siempre mi fan número uno. - Dije en su hombro. - Tomaré el primer turno de la ducha o puedes simplemente ir a casa de Gisselle.

Con eso salí corriendo hacia la cabaña riendo todo el camino ante sus caras perplejas.

Regresé mucho más tarde a casa de Gisselle y la encontré preparando cosas sobre la mesa.

-¿Qué es todo esto? - Dije con curiosidad mirando un montón de frascos.

-Esto, pequeña, se llama perfume. - Dijo mirándome divertida. - Sé que los conoces porque seguramente tu compañera de cuarto Elizabeth tiene alguno.

-Tiene perfumes, pero no se parecen a estos.

-Por supuesto que no. Debe tener un montón de mierdas finas que presumen su estatus. Esto que ves aquí es un concentrado que no encontrarás en ningún lugar cercano a la realeza. - Dijo agitando uno de los frascos. - Mi padre fue un famoso fabricante de perfumes y me enseñó todos sus trucos. Ahora, toma un frasco y huele superficialmente. Dime cuando no necesites oler más.

Capítulo 3 Uno Uno.

Yo seguí sus instrucciones y comencé a oler frascos.

-¿Tengo que buscar uno en específico? - Dije rascando mi nariz. Hasta ahora todas eran esencias que me resultaban conocidas pero nada especial.

-No exactamente. Tienes que detenerte cuando encuentres un perfume que te resulte más agradable que cualquiera. Tu nariz te dirá cuál es la esencia de tu lobo, luego solo tenemos que maximizar ese olor en ti.

Yo seguí oliendo pero nada me pareció particularmente atractivo.

-De acuerdo, no es una esencia floral ni frutal. - Dijo Gisselle pensativa. - Intentemos estos entonces. - Dijo sacando más frascos de debajo de la mesa. - Estos no son los olores comunes y los perfumes hechos con estos son más caros también.

-¿Por qué? - Pregunté curiosa.

-Bueno, más que nada porque son difíciles de conseguir en el continente. Ahora calla y huele, tenemos poco tiempo y mucho que hacer.

Entonces me callé y seguí oliendo hasta que encontré uno pequeño al que quise aferrarme.

-Creo que es este. ¿Qué estoy oliendo? - Dije con mi nariz casi metida en el frasco.

-¡Oh! Ese es extra especial. - Dijo con una sonrisa. - Se llama "Vainilla" y solo se encuentra en las islas cercanas al continente del Este.

-Vainilla... me gusta.

-Por suerte para ti, con lo que tengo puedo hacer uno o dos frascos de perfume. Ahora vamos a la segunda parte de la noche. ¿Ya sabes qué vas a usar mañana?

-Uh... ¿Tengo que usar otra cosa que no sea mi uniforme? - Pregunté confundida.

-Chica... tu tío Chad te ha echado a perder.

Durante la noche me enseñó a hacer perfume, así como crema y shampoo con el delicioso aroma de la vainilla. También sacó un baúl de debajo de la cama y me pidió que eligiera lo que quisiera.

Dentro había varios vestidos elegantes y la miré arqueando una ceja.

-¿Esta es la parte en la que me preguntas sobre mi misterioso pasado? - Dijo Gisselle divertida. - Pequeña, tardaste 10 años.

-No me importa tu pasado. Si quisieras compartirlo, lo habrías mencionado desde hace 10 años. - Dije divertida. - Solo me preguntaba por qué guardarías vestidos tan bonitos. Creo que nunca te los he visto puestos.

-Ah, pequeña. Te contaré una historia mientras te ayudo a ajustar tu nuevo vestido. - Dijo con una sonrisa triste.

Yo elegí un vestido verde esmeralda que me llamó la atención.

-Si, te quedará precioso con tu cabello rubio y ojos azules. - Dijo dándome una inclinación de aprobación y luego me desnudó para probar el vestido. Solo debíamos de modificar el largo y ajustar la tira de los hombros. - Ahora, no te muevas. Hace treinta años fue mi primer baile... no me mires sorprendida, yo también soy una loba blanca. Mi padre era un noble mercader que se dedicaba a los perfumes. Yo quería ser como él. - Dijo dándome una sonrisa. - Así que realmente no ponía mucha atención a mis clases en la Casa de la manada. Un día se me terminó la esencia de jazmín, que era mi propio perfume, así que salí por los terrenos de la Casa de la manada a buscar algunas flores. Yo sabía que había algunas cerca de la barda que daba a la salida y fui directa hacia allí; en el camino me topé con un chico que pensé que era uno de los guardias. En seguida sentí la atracción y supe que él era mi pareja. Estaba feliz y quise arrojarme a sus brazos; eso significaba que no necesitaba pasar por el baile y que podría comenzar con mi vida de emparejamiento más rápido, también. Era tan joven y creía firmemente en el amor y cosas románticas. - Dijo con una risa sin humor. - Hablamos por horas hasta que tuve que regresar por el toque de queda. Me prometió que lo vería en el baile.

Yo estaba quieta escuchando su historia, por su cara de tristeza dudo que haya terminado bien.

- Entonces llegó el día del baile. Fui con este mismo vestido. - Dijo acariciando la tela. - Me puse bonita para mi pareja y no podía contener mi emoción. Entonces hizo una gran entrada y ahí fue cuando descubrí que mi pareja... que mi pareja era el Rey. Me miró fríamente a los ojos y declaró ante toda la nobleza que había encontrado a su pareja. Entonces dio un paso al frente su madre, que en ese entonces era la Luna de la manada, y preguntó quién de nosotras era su pareja destinada. Cuando me señaló todas mis compañeras hicieron una mueca. Él alzó la voz y preguntó a su madre si yo era digna de ser la Luna del continente. Ella... ella me miró con desprecio y soltó un bufido. Le dijo que era hija de un noble mercader pero pobre y que mis modales y linaje solo traerían vergüenza al continente.

Yo solté un jadeo horrorizado.

-Pero... pero eras su pareja.

-Si, y su madre no me consideraba digna. La única opinión que importaba para mí era la de mi pareja. Lo miré con ojos suplicantes solo para ser rechazada. Me miró y pronunció las palabras más horribles para romper el lazo del destino. Cuando por fin pude levantarme del suelo, donde terminé cuando el dolor de romper el vínculo me dejó, me encontré con que mi ex pareja se encontraba eligiendo entre las presentes a una "loba con mejor linaje, modales y perfecta para el puesto".

-Entonces, Luna Isabella...

-Tomó la vida que debió haber sido mía. Tuve que asistir por protocolo a los siguientes 10 bailes sin que nadie quisiera elegirme como su pareja porque era algo así como "las sobras del Rey". -Señaló los vestidos en el baúl. - Los guardé todos para quemarlos después. Mi padre cayó en la bancarrota debido a la vergüenza que traje a casa y se suicidó poco después de que me dejaran salir de la Casa de la manada. Hui con este baúl, algunas esencias y el poco dinero que pude reunir por haber vendido algunas posesiones de mi madre. Llegué a esta playa con intención de irme del continente pero nunca encontré el valor, todo lo que conocía estaba aquí.

-Lo lamento. - Dije mirándola a los ojos.

-¿Por qué? La vida de la corte nunca hubiera sido para mí de todas formas. He vivido más feliz y tranquila aquí en la playa que en los pocos años que pasé allá. Bueno, hasta que dos personas se estrellaron en mi vida. - Dijo con una sonrisa. - Ahora, basta de hablar sobre mí. Vamos a practicar peinados para mañana.

-Lo llevaré suelto. A tío Chad le gusta así. - Dije con una sonrisa. - A menos que pienses que debo recogerlo para entrar en una pelea.

-Debes estar preparada para todo. - Dijo seriamente. - A mí tampoco me gustan los rumores que corren por ahí y no me gustaría que mi pequeña corriera peligro. - Dijo despeinándome el cabello. - No más charlas, te verás preciosa mañana.

-¿Para qué? De todas formas no creo que mi pareja aparezca mágicamente en el baile. Hay más continentes llenos de lobos, así que las probabilidades de que esté por aquí son bajas. - Dije rezongando. - Y aunque lo encontrara, si es un noble no creo que me deje ser una guardia y tendría que dejarlo de todas formas.

-Que pesimista y amargada para tu edad. Calla, tú déjaselo todo a tía Gisselle.

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