EMMA
-Hola Cassidy, ¿cómo estás? -miro sus ojos azules y descubro que los años pasaron para todos.
- ¡Emma!, querida, pasa, tantos años sin saber de ti. Oh ¿estos son...?
- Sí, ellos son mis mellizos, Donato y Valentina, niños saluden. -no puedo evitar que el orgullo se deje ver al presentar a mis diablitos.
-Hola, señora. - contesta mi niño de forma respetuosa.
- Hola, abuelita. - Valentina muestras su hermosa sonrisa, sin esfuerzo alguno.
- Son muy hermosos, pasen, pasen.
Miro al rededor y me doy cuenta de que nada ha cambiado, mientras nos dirigimos al comedor veo a los niños que corren de un lado al otro, y recuerdo los días en que con los muchachos hacíamos las mismas travesuras, que casi siempre terminaba con Noha castigado, porque algún niño terminaba tirándome y él lo golpeaba, Noha el brabucón que siempre me defendía y que lo sigue haciendo, sin importar los años que pasen.
- ¿Mamá podemos jugar con los otros niños? - mi niña agita sus pestañas mientras habla.
- De acuerdo, pero no se metan en problemas o no habrá postre.
- Sí, mami.
- Son unos niños muy lindos, han crecido tanto, parece que fue ayer cuando llegaron a este lugar. -Cassidy los observa mientras sonríe.
- Y así de rápido como llegamos nos echaron. - no puedo evitar decirlo con reproche, pero es que aún me duele.
- Emma...
- Lo siento Cassidy, no quise decirlo de esa manera. Me refiero a que te obligaron a echarnos. -sé muy bien que si hubiera dependido de ella aun estaríamos aquí.
- Era lo mejor mi pequeña, la señora Constantini, quería que le dieras a tus bebés y eso no era lo correcto. Este hogar siempre fue un refugio para los niños sin padre, ni madre, y tus pequeños te tenían a ti. - Cassidy siempre fue una mujer muy dulce y de un gran corazón.
- Lo sé, pero me dolió que el señor Marco, no interviniera, pensé que...
- ¿Que?
- Nada, siempre confundo cariño con caridad. Dime ¿cómo está Jack y Matilde?
- Están muy bien, ya les pedí a uno de los niños que les avisaran de tú llegada.
- Hola Emma.
- Hola Melisa. – saludo a la bruja por la que no pregunte, pero que como supuse sería la primera en aparecer en cuanto supiera que estaba aquí.
- ¿Cómo están los muchachos? -dice mientras me recorre de pies a cabeza como siempre.
- Están todos bien, nada de qué preocuparse.
- Dile a Tommy que será mejor que busque un trabajo real, Noha y John no pueden seguir manteniéndolos a todos. – siempre con sus comentarios tan hirientes.
- No te preocupes Melisa, yo empezare a trabajar y ayudare a los muchachos.
Melisa solo miró, con ese gesto suyo de resentimiento, el cual disfrazaba con preocupación, no quería a su hijo con nosotros, ella nunca entendió nuestra conexión, ella solo veía que nosotros éramos huérfanos y Tommy tenía madre. Idiota, ¿qué sabrá ella lo que es la amistad? Ser hermanos de vida, porque así nos considerábamos nosotros, éramos hermanos de orfanato, de vida, unidos por nuestras almas.
- Emma, ¿realmente eres tú?
- Viejo Jack, ven dame un abrazo. – me tomo un segundo para disfrutar del hombre que siempre nos cuidó, hasta que mis niños nos interrumpen.
- Mamá, mamá, ¿es verdad que viniste a abandonarnos? - Donato es el primero en hablar.
- Nos portaremos bien lo juramos, no, nos dejes, en este lugar horrible. – Valentina está a punto de llorar.
- ¡Alto! Mírenme, primero, jamás los dejaría en ningún lugar, ustedes son mis hijos, son mi vida, siempre estarán a mi lado y segundo este lugar fue mi hogar, el de Noha, John, y Tommy, y para nosotros no fue horrible, era el mejor lugar del mundo, porque fue nuestro hogar. Ahora sino se pueden comportar...- les digo en forma amenazante.
- Lo sentimos. -Donato siempre da el ejemplo.
- Si, lo sentimos. -y Tina lo sigue.
- De acuerdo hora de ir a jugar, hagan amigos.
- ¿Emma?
- Hola Matilde.
Era bueno volver al lugar que una vez llame hogar. Necesitaba pensar y este era un buen lugar para ello, aquí empezó todo.
Después de pedir permiso, voy a los cuartos. Entro al de las niñas, un gran salón con diez camas, me dirijo a la última, al lado de la ventana y que da en la cabecera al dormitorio de los varones, y recuerdo el código de golpes en la pared que diseño John, para poder comunicarnos cuando nos castigaban.
John... no lo entiendo, se llevaba también con Noha, eran amigos desde antes que yo llegara y ahora casi no se hablan, si supiera cuál es su enojo los podría ayudar. Los problemas crecen al igual que nosotros, creo que es algo inevitable.
Me siento, y miro fijamente la ventana, pienso, ¿qué hubiera pasado, si esa noche le hubiera hecho caso a Tommy de no escaparme a la fiesta? ¿Qué tan diferente hubiera sido todo?
No importa, después de todo gracias a ese error tengo a los mellizos, jamás podría arrepentirme de ello.
Será mejor que vea que están haciendo afuera.
Luego de cerciorarme que esta todo en orden, voy en busca de mi gran y anciano amigo.
- Jack, que te parece si damos un paseo.
- Lo que digas hermosa. - comenzamos a caminar por el inmenso jardín que rodea el orfanato.
- Dime, rayito de sol, ¿qué es lo que te trajo nuevamente a nosotros?
- Rayito de sol, ¿sabes que solo Tommy me llama así cuando estoy triste?
- Y como no hacerlo, si mientras Melisa cocinaba nos escuchaba hablar de ti.
- Si, Melisa me llamaba así también, hasta que Tommy se fue con nosotros y me convertí en la maldita perra que se llevó a su hijo. – cuando eres niño todo es más fácil, nadie te odia, bueno casi nadie.
- Sabes cómo es, desde que asesinaron al papá de Tommy, ella solo vive para él.
- Pero Tommy ya tiene 21 años, se fue a los 18, tenemos la misma edad, y a mí me echaron antes, de todas formas, si no trabajaba aquí, no podía quedarse, no entiendo ¿cuál es su problema? Debería de estar feliz que Tommy esta con nosotros y no solo en algún lugar.
- No es por eso que Melisa te trata de esa forma, déjame explicarte, el padre de Tommy era el cocinero de aquí, cuando lo asesinaron Tommy tenía 2 años, ella 21 y aunque cobró el seguro de vida de su esposo, aun así tuvo miedo de salir al mundo, y pidió quedarse aquí, tomar el trabajo de Lorenzo, cuando tú te embarazarte, solo tenías 16 años recién cumplidos, cuando la señora Camelia se enteró trato de convencerte que lo mejor que podías hacer era darle a los mellizos en adopción, pero te negaste y cuando te echó, aun así no tuviste miedo de enfrentar al mundo sola con dos bebés de 3 semanas acuestas, saliste a vivir, algo que ella no pudo y así perdió algo que jamás podrá recuperar, que es la juventud. No entendía como si ella no podía seguir adelante con su hijo de dos años, tú pudieras con dos recién nacidos.
- Yo tuve suerte, Noha tenía 20, John 18 y ya estaban trabajando, tenía un lugar en el cual me recibieron y ayudaron, si no, no sé qué hubiera pasado si ellos no me hubieran recibido. - esa era la verdad, les debía demasiado a mis hermanos de orfanato.
- Podrían haber pasado muchas cosas pequeñas, pero algo sí sé, jamás hubieras dejado a tus hijos.
- Eso es verdad Jack, jamás dejaré a mis hijos.
- Y eso está muy bien, ahora cuéntame de las aventuras de los cuatro mosqueteros.
- Mmm, déjame pensar, Noha con sus 25 años es dueño de un restaurante, pequeño, pero muy bueno, cuando se fue de aquí a los 16, empezó como ayudante, y con el tiempo agarro el ritmo, llego a un acuerdo con el dueño y desde los 20 hasta hace dos años le estuvo pagando y ahora es el propietario. - le informo muy orgullosa por lo que mi gran amigo ha logrado y todo lo hizo solo.
- Eso está muy bien, ¿sabes? él siempre fue un luchador, y no me refiero por esa manía que tenía de golpear todo y a todos los que se le cruzaran, cuando lo dejaron aquí, solo tenía unos días de nacido, nunca habíamos recibido un niño tan pequeño, el primer año se enfermaba constantemente, pero después con el paso de los años, se convirtió en todo un bravucón, tú lo suavizantes, recuerdo cuando llegaste con tus rizos color dorado, parecía que tenías rayos de sol saliendo de tu cabeza, lo llamé y le dije, "mira, mira esa pequeña, solo tiene 4 años, ve lo asustada que esta, tú eres el más grande, así que debes cuidarla."
- ¿Y qué dijo? -mi curiosidad esta al máximo, Noha nunca me conto nada de aquel día.
- Me pregunto porque estabas toda golpeada, y le dije que ibas en el auto de tus padres cuando tuvieron el accidente. Te observo y se acercó a ti, en menos de una hora ya no llorabas.
- No recuerdo ese día, pero si recuerdo que me despertaba cuando tenía pesadillas. Él se sentaba a mi lado casi toda la noche. - recuerdo como Noha siempre fue mi protector y una sonrisa tota se dibuja en mis labios.
-Si, recuerdo cuando Matilde lo descubrió, le prohibieron la entrada al cuarto porque era el de las niñas y después John inventó ese golpeteo en la pared.
- Jack, si Noha está aquí desde que nació ¿cuántos años tenía John cuando llegó?
- Veamos... Noha tenía 6 años y John 4.
- Nunca entendí, ¿por qué John se quiso escapar? ¿Recuerdas? Hacía poco que yo había llegado, Noha tenía 8, John 6, Tommy y yo 4.
- Recuerdo, claro que recuerdo, ustedes siempre fueron mis niños, mis ojos y oídos siempre los acompañaban, fue el día que su abuela murió, ella lo trajo a los 4 años, su madre había muerto en el parto, y nunca dijo quién era el padre, ella lo crio, pero cuando él tenía 4 años ella enfermo y lo trajo aquí, le dijo que volvería por él, siempre venía a visitarlo, pero ese fin de semana no llegó, y cuando Cassidy logró comunicarse con una vecina, le dieron la noticia. Esa noche Noha, también se hizo cargo de la situación. -así fue, siempre fue Noha cuidando de nosotros.
- Si, esa noche nos convertimos en los cuatro mosqueteros, uno para todos y todos para uno. Juramos nunca dejar que nos adoptaran, y así poder vivir juntos, formar nuestro propio hogar, nuestra familia. - recuerdo con ternura, y me parece mentira que lo pudimos lograr.
- ¿Y lo consiguieron? - pregunta el viejo Jack como leyendo mi mente.
- Casi.
- ¿Que sucede?, cuéntale al viejo Jack.
- Ellos casi no se hablan, Noha y John. Y no sé qué hacer. – me siento tan frustrada, esta es la razón de estar aquí.
- Siéntalos uno en frente del otro y has que exploten, así sacarán todo.
- Mala idea, Noha mide 1,93, pesa 110kg de puros músculos y sigue con ese temperamento que lo caracteriza, John mide 1,85, debe pesar 90 kilos, tiene músculos, pero no tantos como Noha, sabes que él es más diplomático, pero aun así tiene carácter, Tommy mide 1,75 y yo 1,60, si ellos explotan no sabríamos que hacer. – el solo hecho de pensar esa situación me hace temblar.
- Hasta en las mejores familias los conflictos pasan, no se puede evitar. -es verdad, somos una familia.
- Gracias Jack, fuiste de mucha ayuda.
Después de cenar en aquel lugar que tantos recuerdos me trae, me decido a regresar a mi actual hogar, es hora de poner las cartas sobre la mesa.
- De acuerdo niños, despídanse, volveremos a casa.
Jack tiene razón, es hora de que tengamos una reunión familiar para sacar los trapitos y secarlos al sol, solo espero que todo salga bien.
NOHA
- ¡¿Quieres explicarme dónde está?! ¡Mira la hora que es! - estoy a punto de morir de puro coraje.
- Tranquilo Noha, ella ya es una mujer, no le pasará nada malo. - me molesta ver su tranquilidad, no la soporto.
- Tommy, la última vez que desapareció, ¡volvió embarazada!
- Repito, es una mujer, no una niña, ahora está tomando pastillas. – y ahora veo todo rojo, voy a matar a alguien, pero no sé a quién.
- ¡¿Qué?! ¡¿desde cuándo?! ¡¿acaso tiene novio?! Dime, ¿es el idiota que le trae las compras? - esto no me puede estar pasando, no puedo perderla, ni a ella ni a los niños.
- ¡¿Pero qué rayos sucede?! Se escuchan tus gritos desde la otra calle. –John entra con su traje hecho a medida y juro que lo golpeare, todo es su culpa.
- ¿Sabes dónde está Emma y los niños? -Trato de mantener la calma.
- No, recién llego, ¡que no ves!
- Seguro conseguiste tú propósito. – le escupo cada palabra en su cara de idiota.
- ¿De que estas hablando? - pregunta como si no me entendiera, mientras deja su maletín sobre el sofá.
- "Emma hay un puesto en la empresa ven a trabajar conmigo así podrás ayudar en casa". ¡Es lo mismo que decirle, trabaja o vete! - creo que lo mejor es llevarme a Emma y los niños lejos de aquí. Solo nosotros, como una familia normal.
- ¡¿Pero qué mierda dices?! ¡Eres un idiota! ¿Acaso es por eso por lo que ya no me hablas? – listo, lo golpeare, solo una provocación más.
- ¡¿A quién le dices idiota?!
- Basta, ¿qué les sucede a ustedes? ¿Acaso van a golpearse? - Tommy se mete en medio, pero John se lo está buscando y se lo voy a dar, mi puto puño en toda su cara.
- ¿Que sucede aquí? - y allí está mi vida entera, entrando a casa como si nada pasara, siento que puedo respirar una vez más por solo verla y verlos.
- ¡EMMA! - grito de puro alivio.
- Hola papá Noha, papá John, papá Tommy. - mi pequeña princesa entra con una hermosa sonrisa y yo me derrito.
-Hola mi pequeña Valentina, dime ¿dónde estuviste? - le pregunto a mi niña, ya que Emma me está mirando enfadada.
- Mamá nos llevó de paseo a... ¿su hogar? - responde algo confundida.
- ¿Que hogar? Este es su hogar. - Le digo mirándola directamente esos ojos que tanto amo.
- Tranquilo tío Noha, fuimos a conocer la historia de los cuatro mosqueteros, y la tía Melisa, nos dio pastel. - mi pequeño Donato me tranquiliza, creo que ellos saben lo que siento por su madre.
- ¿Fuiste al orfanato? - pregunto incrédulo, ella jamás regreso allí desde que la echaron.
- Bien niños digan buenas noches y a la cama. - sí, definitivamente Emma está enojada conmigo, pero no entiendo por qué.
Observo a la razón de mi desesperación, y claro que ella también me ve y por fin me sonríe, lo que hace que mi corazón lata más deprisa, pero lo mismo hace con John y Tommy, yo para ella no soy más que un buen amigo más. O peor, su hermano, como nos presenta a otros, como por ejemplo al maldito pendejo que le trae las compras, muero de celos cada vez que ella se arregla solo para recibir las compras.
- Bien ahora, los tres vengan, tomen asiento. - esto es grave, mando a dormir a los niños y ahora nos pide sentarnos, Dios, ¿acaso está saliendo con alguien?
- ¿Qué sucede Emma? - pregunto sin poder contenerme, pero ella me ignora.
-Tommy siéntate atrás de John y sujeta sus manos.
- De acuerdo. - Tommy al igual que yo haría cualquier cosa que Emma le pidiera sin importar que, la diferencia es que yo la veo como mujer y él como una hermana, como si fueran mellizos.
- ¿Y ahora qué vas a intentar Emma?, estoy muy cansado. ¿Podríamos dejar el juego para otro día? - la queja de John me molesta, está bien, debo admitir que últimamente estoy más enojado que de costumbre, pero todo tiene un porque y el mío se llama Emma.
- Silencio John, tómalo como el regalo de cumpleaños que me debes. - mi pequeña rubia le dedica una sonrisa.
- ¿Qué haces Emma? – pregunto mientras siento sus manos sobre mi piel.
- Shhh quédate quieto. -¿Por qué, me está abrazando desde atrás? Sus pequeños brazos no alcanzan a agarrar los míos y opta por.... enroscar sus abrazos en mi cuello, ¡no por favor!, puedo sentir sus pechos sobre mi espalda, Emma realmente no eres consciente de lo que provocas en mí, ¿cierto? Si pudieras darte cuenta de que yo no te veo como una hermana.
- Ahora, quiero una ronda de sinceridad, y comenzare yo. Me molesta que Tommy no termine su carrera, por cuidar de mis hijos mientras estudió, por lo tanto, decidí que terminaré el último año rindiendo libre, ya saben, me presentaré solo cuando realicen los exámenes.
- ¡Eso no! - protesto de inmediato, su educación es lo más importante, ya la atraso demasiado por los niños.
-Shhh, no es tu turno.
Maldición, ¿cómo no te das cuenta lo que haces? me hablas al oído, no ves que lo único que quiero es llevarte al cuarto. Todos estos años enamorado de ella, y Emma ni siquiera lo nota, soy patético.
- Tommy tu turno.
- Me molesta... na a mí no me molesta nada.
- Piensa Tommy es ahora o nunca. - le advierte mi pequeño koala rubio.
- De acuerdo, me molesta que no hemos salido a divertirnos ni una sola vez una noche entera, digo, somos personas adultas, 25, 23,21, 21, los años pasan y no nos divertimos, solo es estudio para nosotros y trabajo para ustedes.
- Eso es estúpido, no puedo salir ¡tengo hijos! - y casi me deja sordo del grito que da. - oh, lo siento. - no es su disculpa lo que eriza mi piel, es el pequeño beso que dejo en mi mejilla.
- Emma tiene razón. – Digo haciendo que Tommy vea lo lógico.
- No. - por primera vez en mucho tiempo John nos mira con interés y eso no me gusta para nada.
- ¿Que John? -pregunto con toda intención de que se retracte y no porque no lo haya escucharlo.
- Dije que no tienes razón Noha.
- ¿Acaso eres estúpido?
- ¡Deja de insultarme por un demonio! - y por fin el humor del hombre de hielo sale a relucir.
- Y tú deja de tratar que Emma, se vaya de casa. - lo acuso formalmente frente a todos.
- ¿Quién quiere que se vaya?, solo le ofrecí trabajo, para que sea más independiente, ella no puede depender de nosotros para todo y el hecho que sea madre soltera ¡no es un impedimento para que salga a divertirse! - Suficiente lo golpeare, él se lo busco.
- Quédate quieto, por favor ¡ay!
Me congelo en mi lugar, es tan liviana que me olvide que ella estaba colgada de mí y cuando me levante de golpe, enrosco sus piernas a mi cintura, y con esa voz tan sexi me dice tal cosa y ese quejido...Dios, ¿por qué me castiga así? Me siento un maldito pervertido, pero es que toda ella me vuelve loco.
- ¿Me escuchas Noha? - pregunta y yo solo asiento con la cabeza, no me atrevo a hablar, no sé lo que diría.
- John, tiene razón, me da vergüenza estar viviendo todos estos años de ti y de él, aparte de la ayuda de Tommy, cargan conmigo y mis hijos y no es justo. - su voz suena tan triste, que muero por abrazarla.
- A mí no me molesta...- comienza a hablar Tommy como el buen amigo que es.
- Tú mismo lo dijiste, no salimos, no nos divertimos, porque todo el dinero del restaurante es para ropa de los niños, mis estudios y los de Tommy, y el dinero de John es para el alquiler de esta casa, ropa para nosotros y creo que es hora de concentrarme en ser solo mis hijos y yo, necesito sentirme útil. -Gracias a Dios se baja de mi espalda, porque con todas las estupideces que están diciendo me está costando más mantener el control.
- Necesito estar a la par con ustedes, no ser una piedra al cuello, que los hunda...- Tommy la interrumpe y lo agradezco, porque ya no soporto que diga tantas tonterías.
- No, no, nada de eso, no eres una piedra, ni una carga, nada de eso, es solo que estás sola con los niños, si tuvieras a alguien...
- ¡Eso...! - Interrumpo a Tommy, solo mírame, Emma, date cuenta de que te amo, estoy aquí, a tu lado, mírame.
- Me molesta que sigas ocultando quien es el padre de los niños. Él tiene la obligación de ayudarte. - John lo suelta de golpe y yo veo el dolor en su rostro, definitivamente mi amigo quiere morir en mis manos... aunque tiene razón.
- ¿Que? ...- Su voz es un susurro, sé que la pregunta o mejor dicho reproche la lastima. Pero creo que es lo que todos nos hemos preguntado estos cinco años, ¿Quién es el padre de los hijos de Emma?
-Yo también necesito saber. No tiene nada que ver con los gastos ni nada, pero... pasaron 5 años desde que... y no has dicho nada. - trato de tranquilizarla, es solo que quiero romper cada hueso de ese maldito, y nada más.
- ¡¿Y eso que va a cambiar?!- Automáticamente se pone a la defensiva, como siempre.
- ¿Te parece normal que Valentina nos llame papá a los tres?, uno bueno, ¿pero a los tres? ¿Y qué Donato nos diga tíos? Él marca distancia y ella no sabe a quién acudir si algo pasa, ¡te escucho llorar por las noches! ¡por Dios! Ya no lo soporto, tú quisiste este juego, no yo. -Y como siempre que tiro la bomba, me arrepiento al ver la cara empapada en lágrimas de la mujer que amo, la cara de desaprobación de John y Tommy que me dispara con la mirada a quemarropa. Lo Jodi todo.
-De acuerdo... quieren saber... les diré la verdad. Pero no volveremos a tocar este tema. Nunca más. - Ahora, no era el único que estaba congelado, nosotros éramos sus amigos, su familia y aun así nunca dijo nada. Pero por fin hoy sabremos todo.
- Tommy, trae lo más fuerte que tengamos para beber, solo les contaré la historia... sin nombres. - dice mientras se sienta en el sofá blanco de la sala.
- ¿Sin nombres? Es lo mismo que nada. - Me quejo de inmediato, y es que durante estos 5 años lo único que eh querido hacer es matar al maldito que jugó con Emma.
- No tienes por qué hacerle caso. - Dios, hoy lo voy a matar. John ¿Cuándo te convertiste en el enemigo?
- ¡Cállate, John! - grito de inmediato, llevo tanto tiempo, querer matar al maldito que la lastimo, y ahora que por fin ella va a hablar John dice que no es necesario.
- ¡Basta! ¿Qué sucede entre ustedes? ¡Lo quiero saber ahora! - mi pequeño Koala rubio reclama.
- Bien te lo diré, el brillante Noha, cree que te irás de casa cuando empieces a trabajar. - definitivamente hoy matare a John.
- No es eso, es que no debes trabajar solo concéntrate en tus estudios, y él solo lo hace ver cómo...
- Acepte el trabajo. - no, debí de escuchar mal.
- ¡¿Que?!
- Noha, necesito trabajar, solo me queda un año de estudios, esta oportunidad me servirá, para el próximo año conseguir algo mejor, no me iré a ningún sitio, no, mientras todos estemos unidos. Pero debes entender, en algún momento cada uno seguirá su camino, no podremos vivir por siempre los cuatro, sin embargo, siempre seremos familia. - mi corazón duele de solo pensarlo, ¿Cómo no te das cuenta? que solo te quiero en mi vida para siempre, yo te amo tanto.
- ¡Pero porque tiene que ser en la empresa de los Constantini!, olvidas que esa mujer quería quedarse con los niños y te echó, sin nada, ¡no le importó! Claro, como John estudió con su beca y lo contrataron de inmediato el besa el suelo que ellos pisan. -dejo salir el veneno que llevo reteniendo en mi boca todo este tiempo.
- Detente, no es por eso, tú no lo entiendes, siempre apuntas a los demás, te crees ser dueño de la verdad todo porque fuiste el primero en irte del orfanato, ¿pero sabes? el que vagaras por las calles no te hizo más sabio ¡solo más matón! - Escupe cada palabra y no creo que sea mi mejor amigo el que está hablando.
- Eso es John, saca todo, que más piensas de mi ¡vamos dilo! - A esta altura veía rojo, no quería golpear a John, pero si su intención era déjame en ridículo ante Emma, yo le enseñaría.
- Creo que si no nos tranquilizarnos, los niños vendrán a ver qué pasa, y será difícil explicarles porque dos de sus ejemplos a seguir se están matando. - el rubio nos mira con desaprobación.
- Tommy tiene razón, creo que hay cosas que aclarar, vamos al sillón un trago, por cada vez que la historia se corte. Como antes, cuando jugábamos verdad o reto, solo que esta vez será verdad y tragos. - No puedo perder esta oportunidad de saber qué fue lo que le pasó a Emma hace 5 años.
- De acuerdo. - dice Tommy.
- De acuerdo. - Emma me mira expectante.
- si. - Digo y tomo asiento.
-Bien comencemos. John. -dice dándole la botella al traidor.
- ¿Quieres la verdad? aquí va, si, los Constantini me dieron su beca, igual que a Emma, fui a trabajar con ellos, pero a su favor tengo que decir que el señor Constantini, no supo que a Emma la echaron del orfanato, ni porque, él piensa que ella se fue y abandonó la escuela por voluntad propia, y es algo que no me corresponde a mi aclarar, mi relación es directa con él, no con su mujer, ni los idiotas de sus hijos, pero tengo otro motivo, para superarme... -Pero John no dice nada más, solo guarda silencio, mientras ¡¿se sonroja?! ¿Qué le pasa?
- Bebe. -Emma lo obliga a tomar un trago.
- Grug ¿qué es esto?
- Vodka.
- Rayos, bien, mejor hablo o esto me matará. - deja salir un suspiro, pero finalmente habla. - Estoy enamorado, de Bianca, la menor de los Constantini, y pienso demostrar que soy digno de su amor, seré el mejor abogado de todo Chicago.
- Pero ¿qué carajo dices?
- Tommy... -Emma lo reprende.
- No, ¿cómo vas a decir eso? te conozco hermano, tú eres merecedor del amor de cualquier mujer, no necesitas demostrar nada.
- Bien lo que digas, pero aun así quiero que, si logro conquistarla, no puedan poner objeción alguna, fin.
- Eres lo mejor, quizás algún día alguien me ame como tú amas a Bianca. -los ojos de Emma brillan soñadores y yo me pierdo en ellos.
- Quizás ya te--
- Toma otro trago, dijiste fin y sigues hablando. -Sé que él entendido a la perfección y si no lo hizo... hasta aquí llego nuestra a amistad. Ni John, ni Tommy tienen permitido decirle a Emma lo que siento por ella.
- Bien mi turno. - Tommy me salvas como siempre.
- Quiero empezar a trabajar, en algo que no sea el restaurante o cuidar a esos diablitos, quiero mi independencia, pero sin dejarlos a ustedes, sé que soy una persona horrible, pero....
- ¡Bebe! - Y esta vez todos reímos, ya que hablamos a coro como cuando éramos pequeños.
-Quiero saber lo que es vivir. -termina por decir el rubio.
- No podríamos decir nada, te mereces eso y más.
- Pero creen que el restaurante...
- Mi trabajo es solo a la tarde, los niños van a la mañana al colegio, así que puedo ayudar en la mañana he irme después del almuerzo. Soy una mujer muy capaz. -Esa hermosa sonrisa aparece en su rostro, y ese cabello rubio siempre a medio trenzar. Tan hermosa. Con esos ojos color aguamarina y esa boca...
- ¿Por qué no solo te quedas conmigo Emma? - Las palabras solo salieron de boca sin pensarlo y no me arrepiento.
- Noha, es tu turno. Dime ¿por qué no me dejas madurar de una buena vez? - Pero que mierda... ¿para que hable? lo peor es que te lo acabo de decir, te quiero conmigo, pero como siempre no entiendes pequeña.
- Tommy no dijo fin quizás... -trato de salirme por la tangente.
- Fin. - Gracias maldito enano.
- No es eso, es solo que... -no se me ocurre nada para decir.
-Bebe. - Rayos esto sí que está fuerte.
- Bien, ¿quién cuidará a los niños? Yo tengo que ocuparme de restaurante. -soy un cobarde, lo admito.
- ¿Eso era todo? ¿A caso John no te dijo que en la empresa hay guardería? Van a estar conmigo. - John me mira reprochando que allá perdido la oportunidad de decir que la amo, pero hoy no será ese día, falta, todavía falta para conseguir todo lo que ella y esos pequeños se merecen, debo trabajar más.
- Bueno no lo sabía, pero...
- Bebe.
- Esa mujer te echará cuando te vea. Y no quiero verte llorar. No lo soportó. -mataría a cualquier que la hiciera sufrir.
- Eso lo dirá solo el tiempo, además yo trabajaré con John. Él trabaja para el señor Marco, supongo que no veré a la señora Camelia.
- Bien, eso espero, no diré nada más. Fin. Ahora es tu turno. -por lo menos esto va a servir de algo.
- Dame un trago...y otro más.... - Ella no está acostumbrada al alcohol, es más, lo odia, no debería obligarla a hablar.
- De acuerdo, sé que se lo han preguntado siempre, y gracias por no insistir, pero tienes razón, ya es hora de decir lo que pasó, pero bajo ningún motivo, mis hijos sabrán esto... dame otro trago.
- Tranquila Emma.
- Déjame Noha, necesito este coraje, bien, esa noche me escape a la fiesta de graduación de John. Me iba a encontrar con alguien, un muchacho, que me gustaba, y que se suponía era mi novio.
- ¡¿Qué?! ¡¿Cómo es posible?! Solamente estaba mi curso en esa fiesta y no te vi. -Definitivamente John solo aparenta ser frio, su carácter es tan fuerte como el mío.
- Shhh tranquilo, despertarás a los diablitos.
- ¿Por qué estas tan tranquilo Tommy? ¿Tú sabías que tenía novio? - lo acuso directamente al ver que su rostro no muestra asombro.
- Suficiente, nadie sabía nada, eso me lo guardé para mí, Tommy solo sabía que esa noche saldría a una fiesta, me consiguió un vestido de su madre, ahora sino quieren pen--
- Termina.
Me sentía molesto, todo este tiempo creí que alguien la había violado, un extraño o algo por el estilo, saber que ella salió a una fiesta y se encontró con alguien por voluntad propia no cambia lo que siento por ella, solo que esperaba otra cosa, miles de veces le advertimos que a ese colegio solo iban ricos y ellos solo se divierten con las chicas como ella. ¿Como pudo ser tan tonta? No, ella no, esto también es culpa de Marco Constantini, él le dio esa maldita beca.
- Dame un trago, bien, hacia un mes que salía con él, realmente pensé que lo amaba y cuando me pidió ir, yo solo fui, me esperaba en la puerta de atrás, debí darme cuenta de que no me tomaba en serio, pero no lo hice. - sus ojos se nublan, le duele, aun le duele. - Cuando llegue pasamos directo a un saloncito de la villa Constantini, estaba separado de la fiesta, pero aun así había bebidas, y música, después de tomar... mucho, empecé a sentirme cansada, y cuando él me ofreció recostarme un momento, caí como idiota... - muestra una sonrisa que es tan dolorosa de ver, que casi es irreal. - Dame un trago. - ya se ha bebido media botella ella sola, me preocupa. - Bien, ya saben lo que paso, son mis amigos, mis hermanos, mi familia y les diré toda la verdad, no puedo darles el nombre del padre de mis hijos, porque no se su nombre, solo se su apellido y es que.... dame un trago. Me acosté con un chico el cual salió de la recámara después de hacerme suya y... Dios creo que voy a vomi---
Emma realmente está dejando todo lo que bebió en el fregadero, y yo estoy tratando de entender que fue lo que le paso esa noche mientras sostengo su cabello.
- ¡¿Acaso no sabías su nombre solo su apellido?! -ya no lo soporto más, no entiendo.
- No es eso, él salió y me entrego a su hermano, como quien regala una cena a medio terminar. Sus palabras exactas cuando lo enfrente en la mañana fueron... "solo quería una virgen y mi hermano solo te quería a ti, ambos tuvimos lo que queríamos, ahora piérdete."
Tommy la abrasa, y con John nos miramos, nos conocemos desde siempre, se lo que piensa y él sabe lo que yo pienso, tiene una foto de esa noche, sabremos muy bien que grupos de hermanos estaban en ese lugar. Pero esa será una charla pendiente. Por ahora nos apresurados a consolar a Emma, que ya sea por el alcohol, o lo dicho está haciendo arcadas en el fregadero.
EMMA
Prepárate, tú puedes, ya no eres una niña, eres una mujer, necesitas valerte por ti misma, debes hacerlo por tus hijos, Noha, John, Tommy no pueden cargar con nosotros por siempre. Me repito una y otra vez mientras termino de arreglarme.
- Mami, te ves muy linda.
- Gracias Valentina.
- Dime Tina.
- ¿Tina?
- A Donato le dices Don, a mi dime Tina.
- De acuerdo. -Mi niña me mira con esos ojos aguamarina, se parecen a los de Demetri, pero también podría ser por mi color de ojos.
- Mamá, ¿Tina?
- estamos aquí hijo, ¿qué sucede?
- Te ves preciosa, como una reina.
- Don, ¿por qué eres así?, las chicas se volverán locas por ti.
- Yo solo te querré a ti y a Tina, seré como el tío Noha.
- Si él nos quiere y cuida de todos.
- Mmm, eres muy despistada mamá.
- ¿A qué te refieres?
- Nada solo tengo 5 años ¿qué puedo saber yo? -Miro los ojos de Donato, ese color de avellana que tanto se parecen a los que vi cuando desperté esa mañana, los ojos de Prieto.
- De acuerdo niño de 5 años, prométeme que te comportaras y cuidarás a tu hermana. Debemos dejar una buena impresión.
- Sí, pero si los niños preguntan porque si somos mellizos, somos diferentes ¿qué les digo? ¿O hago como me enseño el tío Noha?
- Nada de golpes, le dirás la verdad, que Tina es más baja, porque se parece más a mí que soy bajita y tú... eres más alto...
- ¿Cómo mi padre?
-... -Si, esa era la verdad, los gemelos Constantini son altos, sea cual sea su padre, Donato saco su altura.
- ¡Papá Noha!
- Hola princesa, hola, campeón, hola linda.
- Hola guapo.
- ¿Por qué se hablan como si fueran pareja?
- ¿A qué te refiere Don? Siempre nos hablamos así desde pequeños con Noha. -miro a mi niño confundida por lo que dice.
- Si, pero ya no son pequeños.
- Tú madre siempre será muy especial para mí, ahora dime campeón ¿cuál es tú problema? Porque no me saludas.
- Te volviste a tatuar, y no fue mi nombre, y lo habías prometido.
- Don, Yo le pedí a Noha que no lo hiciera, a ninguna mujer le gustaría ver el nombre de otro niño que no fuera su hijo en el cuerpo de su esposo. No queremos causarle problemas a Noha el día que se casé. -y no sé porque decir eso me hace mal.
- No te preocupes Don el próximo será tu nombre quiera o no tú mamá.
- No voy a discutir en este momento, bien niños vamos.
- Ya es la hora, ¿irás así? -Noha me mira de arriba abajo.
- ¿Que tengo? -¿acaso me queda mal la ropa?
- Estas demasiado hermosa.
- Me haces sonrojar, grandulón. No te preocupes, nadie se fijaría en mí.
- ¿Por qué no puedes ver la belleza que posees? - ¿Por qué tienes que decirme siempre cosas tan bonitas? ¿Noha, que quieres de mí?
- ¿Y yo papá?
- Tú eres sin lugar a duda más hermosa que tu madre.
- Si, lo sabía. -mi pequeña festeja.
- Estos niños no sé a quién salieron tan astutos. -dice Noha sonriendo.
- A mi seguro que no. - Y dicho eso, me quiero morir, Noha me mira de esa forma, pero ¿qué puedo hacer? Es la verdad, no tienen mi inteligencia, solo la heredaron de su padre, sea Prieto o Demetri Constantini, ¡maldición! ¿Hoy los veré?
- ¿Quieres que te lleve? -pregunta cambiando de tema y lo agradezco.
- ¿Podrías? O me tomo un taxi y después--
- Yo te llevaría a donde quisieras. - ¿Por qué me habla siempre así? ya no somos niños y él, él es Noha Emma no lo olvides, tu buen amigo Noha. Pero, aun así, ese bronceado permanente que tiene, y esos ojos color miel y esa boca...
- Emma, ¿qué sucede? ¿Te perdiste en tú mente?
- No, solo estoy nerviosa, vamos. - Me gustaría que Donato se pareciera a Noha, tiene ese bronceado tan delicioso. ¡Pero Emma que piensas! es tu amigo.
- Ahora que los veo bien ¿quién les compro esa ropa?
- Noha. - Me giro para mirar a mi amigo, muy hermoso amigo, ¡basta Emma que te sucede!
- No debiste gastar tu dinero en esto, ellos ya tienen ropa.
- No digas nada, mis niños tienen que vestir siempre bien, deben dejar una buena impresión, que ella sepa que los cuidas bien.
- Shhh, Camelia Constantini ni siquiera se debe acordar de nosotros.
- Eso espero. - No sé porque Noha le tiene tanto rencor a la familia Constantini, no es solo porque me echaron, lo sé, esto viene de antes.
Luego de un pequeño viaje, descendemos del auto, y nos detenemos en la acera de la gran empresa Constantini. Se valiente Emma.
Giro para ver a Noha, desde pequeña cada vez que necesitaba valor para hacer algo, solo bastaba con ver a mi amigo a los ojos y me llenaba de coraje.
Pero en ese momento mi lengua fue más rápida que mi cerebro, y me despedí de él como nunca lo había hecho.
- Adiós cariño.
-...
Noha se acerca a nosotros a una velocidad inhumana.
- ¿Que sucede? - pregunto tratando de hablar con normalidad.
- ¿Cómo me llamaste? - ¡¿DIOS como lo llame?!
- Ca-ca- ¿cariño?
- Eso me gustó, cariño, suena bien. Adiós mi vida.
Estoy parada con los niños agarrados de mis manos, totalmente avergonzada, y Noha solamente se agacha le da un beso a Valentina, y me da un beso en la frente, que creo que dura un poco más de lo adecuado, me mira a los ojos, esa mirada de nuevo... y luego se dirige a mi niño, dejando mi corazón alborotado.
- Recuerda Donato, eres el hombre de tu familia. -le dice con toda seriedad.
- Y yo respondo por estas dos joyas, no te preocupes, lo tengo. -Le da la mano a Don y se va hacia el coche.
Definitivamente Noha sería el padre perfecto. Me golpeó mentalmente y vuelvo a la realidad, camino hacia la empresa, bajo la atenta mirada de él.
- Hola Emma.
- John, como me ves, ¿estoy bien vestida? -le pregunto a mi amigo, nada más al entrar.
- Estas perfecta con ese conjunto blanco de chaqueta y falda y el negro de la blusa destaca.
- Papá sabes mucho de ropa, ¿tú ayudaste a papá Noha a elegir la nuestra?
- Eso es obvio Tina, tienes un conjunto blanco como mamá. A Noha no se le hubiese ocurrido. -John se muestras orgulloso por su buen gusto.
- ¿Y tú por qué no?
- Yo me visto como Noha, esto es todo lo que necesita lucir un hombre Jean, camiseta, chaqueta, no un---
- ¡Donato! Recuerda donde estamos.
- Si mamita. - Este diablito con su lengua afilada.
- Bien Don, a lo contrario de lo que dice Noha, en este lugar, se visten con estilo, es una empresa de modas y hay ciertas reglas, no te preocupes, tu ropa es el estilo de Noha, pero también lo elegí yo. Por lo tanto, estas bien vestido. Ahora vamos. Nuestro sector tiene su guardería en nuestro piso.
Entramos al penúltimo piso, nos presenta con la persona que cuidara de mis niños.
- Hola soy Carla, puedes estar tranquila, los ayudaré con los deberes del colegio y si queda tiempo nos divertimos.
- Gracias, ellos habitualmente terminan rápido sus tareas, son bastantes listos, son demasiados listos, no te dejes engatusar con sus encantos.
Ella solo ríe, y me gustaría decirle que la advertencia es enserio, Valentina juega a ser dulce, tranquila y servicial, pero es solo el sebo, mientras Donato te analiza y saca tus puntos débiles para manipularte, solo Tommy y yo descubrimos su táctica. Ellos realmente son especiales, tienen el intelecto de un adulto.
Entramos a la oficina de John y casi me muero. ¡Es tan grande! Tiene una vista maravillosa, la decoración minimalista y desprovista de emociones me señala que no la decoró él.
- ¡Esto es maravilloso John!
- ¿Te gusta? hace unos días que la obtuve, me ascendieron.
- ¿Por qué no lo dijiste? hubiéramos celebrado.
- No tiene importancia, ahora lo importante es que serás mi secretaria, por lo tanto, esta será también tu oficina.
- ¡¿En verdad?! Pero ¿crees que estoy capacitada para este puesto?
- Lo estás, créeme, solo es que estás acostumbrada de que Noha resuelva todo por ti, y yo quiero que veas, que realmente tú puedes hacer de todo.
- Sí, Noha realmente se ocupa mucho de mí... ¿Crees que es porque piensa que no puedo yo sola o hay otra razón?
- Eso debes hablarlo con él, bien, te explicaré lo básico que tienes que hacer y después a medida que surjan las cosas te ayudaré, ¿qué te parece?
- Señor Rodríguez, como usted diga.
- Eso estuvo bien, pero solo John, señor Rodríguez dejémoslo para los demás empleados y recuerda, estamos arriba en el nivel de mando, que a ti también te llamen señorita Johnson.
- De acuerdo. - Las horas pasan, aprendo rápido lo que tengo que hacer, esto es muy fácil, John me felicita y al fin de mucho tiempo me siento útil.
- Bueno Emma ya es hora de tu salida, los días que tengas que rendir me avisas y saldrás más temprano.
- De acuerdo ¿tú no vienes?
-No, salgo una hora más tarde que tú.
- Oh bien, iré por los niños. - A solo unos metros de nuestra oficina está la guardería, por lo que no tardó mucho en llegar.
- Tus hijos son realmente únicos, estoy maravillada.
- Gracias Carla, espero no te hayan causado problemas.
- Para nada, Valentina es un amor, y Donato... es único. - Me río sé a qué se refiere. Al salir de la empresa Tommy espera por nosotros
- Hola Tommy.
- ¿Listos? Pasaremos a dejar a los diablitos e iremos a buscar los apuntes para comenzar a estudiar en casa.
- Bien.
- Tommy, ¿tienes novia?
- No, Don, ¿por qué?
- ¿Pero te gusta alguien?
- Por ahora ninguna en especial, ¿por qué lo preguntas?
-Curiosidad, Noha, y John, están enamorados, pero tú y mamá, no, debe ser porque todavía no maduran.
- ¡Pero mira las cosas que dices! Además, el único enamorado es John.
- Claro mamá, lo que tú digas. - Puedo ver la cara de esos dos diablitos, ¿que se traen entre manos?
Después de terminar mi largo día, vuelvo más que muerta.
- Llegue familia.
- ¿Y cómo te fue todo?
- Llegue a la conclusión que no acudiré a clases de consulta de no ser necesario, solo me concentraré en presentar los exámenes. Extraño demasiado a mis pequeños. Y estoy muerta, a donde están todos, por cierto.
- Tommy, llego hace un momento y se fue a su habitación, al igual que John, y los niños duermen. ¿Quieres cenar?
- Gracias Noha, pero ya comí un bocadillo.
- Bien siéntate y te haré un masaje así te relajas.
Hago lo que me pide, y esto es la gloria, sus enormes manos recorriendo mis pequeños hombros y cuello. Trato de recordar cuando fue la última vez que me hizo masajes.
- ¿En qué piensas?
- ¿Cuándo fue la última vez que me hiciste masajes?
-Mmm, no lo recuerdo, fue hace mucho.
- ¿Estás enamorado?, Auch. - Mi hombro quedó con un pequeño hormiguero ya que apretó más de la cuenta.
- Lo siento, creo que apreté de más. -está nervioso, lo sé.
- No, descuida, ¿me vas a contestar? - Agarro su mano para que se detenga, me giro poniéndome de rodillas en el sofá y así mirar su cara, la cual está sería.
- ¿Por qué la pregunta?
- Donato... dijo que tú estabas enamorado...y... ¿qué me dices?
- Si estuviera enamorado... ¿qué pasaría?
- ¿¡Qué, que pasaría!? Estaría muy feliz de que encontraras a alguien de quien preocuparte aparte de nosotros.
- .... Es mejor que vayamos a descansar, es tarde. - ¿Pero qué paso? Porque esta triste. Corro detrás de él y lo abraso por la cintura. Y le doy un beso en esa enorme espalda que tiene.
- Gracias, por preocuparte por nosotros, pero, debes buscar tú felicidad Noha, ahora buenas noches. Te quiero. -Mientras voy a la habitación lo observo, se quedó parado inmóvil, ¿en qué estás pensando amigo?
Genial estos diablitos están ocupando mi cama. Ni modo me deje caer en la cama de al lado, si hoy dormiré en la cama de Donato.
NOHA
- ¿Y ahora que sucede? - La voz de John me hace salir de mi miseria.
- ¿Por qué lo dices?
- Hace 10 minutos que estás parado inmóvil a mitad de la sala.
- John, ¿se nota que estoy enamorado de ella?
- Noha, es muy obvio para todos, incluso los niños ya lo saben.
- Pero ella no.
- Creo que no quiere verlo.
- ¿Por qué? Sé que no soy lo suficiente para ella, pero...
- ¿Por qué tú la confundes?
- ¿La confundo?
- Ella piensa que la cuidas porque es débil, tonta, madre soltera...
- Emma no es débil y mucho menos tonta.
- Pero así la haces sentir, por eso le ofrecí el trabajo hermano, que ella vea que es capaz, y quizás así se dé cuenta que tú preocupación es porque la amas, ahora trata de descansar.
- Te debo una disculpa, creí que querías que se fuera, sabes, cada día que pasa, me cuesta más estar alejado de ella, muero por besar sus labios, en fin. ¿De ese asunto que sabes? -John sabía perfectamente a lo que me refería.
- Lo que te dije, estaban los hermanos Arias y los Bracos tienen que ser uno de ellos, a los gemelos Constantini los descarto porque al ser iguales ella no los habría diferenciado, es decir, Emma dijo que fue con uno y amaneció con otro, a ellos no los hubiera diferenciado, la hubieran engañado, incluso yo los confundo a pesar de trabajar tantos años juntos.
- Bien déjame el resto a mí.
- ¿Qué piensas hacer?
- Que paguen por su dolor.
- Ella no quiere nada de ellos.
- Ella llora cada noche, desde que Donato le preguntó porque su padre los abandonó.
- De acuerdo, pero ten cuidado, sabes que cuando Emma se enoja...
- Lo sé, lo sé. El carácter de Emma cuando se enoja no se compara al nuestro, ella es de temer cuando se enfada.
- Sí, recuerdas cuando por un descuido, dejé caer a Don del sofá.
- Como podría olvidarlo, Emma te noqueó de un solo golpe. -Y así terminó nuestro distanciamiento, pasamos unas pocas horas recordando el mal humor de mi eterno amor.
EMMA
Ya ha pasado un mes, y todo va más que bien, mis inquietudes eran infundadas, no he visto a ninguno de los Constantini, mi única preocupación ahora radica en mis mellizos y su plan de hacer que Carla conozca a Tommy. Esos dos ahora tratan de trabajar de cupido.
-Emma, lleva estos documentos a la oficina de Marco. - Demonios, era demasiado bueno para ser cierto.
- ¿La oficina de Marco? ¿Se los entregó a su secretaria?
- No, pide hablar con él, espera a que los firme y los trae.
- Enseguida. -Emma, no estés nerviosa, tú puedes.
Subo hasta el último piso. Y apenas salgo del ascensor me encuentro con la secretaria.
- Hola, necesito entregarle esto al señor Constantini, me envió el señor Rodríguez, soy su secretaria. - Me mira de arriba a abajo.
- Dámelo, yo se lo llevaré.
- No, gracias, se los tengo que entregar yo.
-...Entonces vuelve luego, está ocupado.
- Bien. - En ese momento se abren las puertas y sale Marco junto a Bianca.
- Nancy, saldré... ¿Emma? ¡¿Emma Johnson, eres tú?! -Marco no ha cambiado en nada, incluso su sonrisa amistosa y llena de cariño sigue allí.
- Hola señor Marco, veo que todavía me recuerda. - Antes de lograr estirar mi brazo, para ofrecer mi mano a modo de saludo, él me abraza.
- ¡Emma! ¡Esto es maravilloso! Bianca, ven, ella es Emma, ¿la recuerdas?
- Como no recordarla, ¿cómo has estado?
- Bien, gracias.
- Pero ¿qué haces aquí?
- Es la nueva secretaria de Rodríguez. Trajo unos papeles. -dijo con desdén la secretaria de Marco.
- Señor Rodríguez, Nancy, no lo olvides. - Vaya, Bianca mostró su mirada asesina. Entonces, siente algo por John. Quizás yo también pueda trabajar de cupido.
- Bueno, justo íbamos a tomar un café, vamos, acompáñanos.
- La verdad es que tengo trabajo...
- Nada de eso, Nancy, dile a John que Emma, saldrá con nosotros. Ahora vamos. Y otra cosa, a ella nunca la hagas esperar, solo debe ingresar. -Bueno, el señor Marco me trata igual que siempre, aunque Bianca me mira de arriba abajo.
Una vez en la cafetería me sentí más cómoda.
- Dilo ya. - Bianca me traspasa con la mirada.
- ¿Que? -pregunto confundida.
- Porque me abandonaste, fue horrible el colegio sin ti.
- Si Emma, dime, ¿por qué dejaste el orfanato y el colegio? - Bien esto era lo que me esperaba, soy una adulta, yo puedo manejarlo.
- Yo no deje nada, me echaron y sin la beca no podía asistir a ese colegio. -trato de hablar con calma, la menos ahora sé que Marco no sabía nada.
-.... - La cara de Marco, daba miedo, vi el momento justo donde se oscureció su mirada. Mientras Bianca me miraba sin entender nada.
- ¡¿Quién te hecho?! ¡Solamente yo tengo ese poder y jamás te hubiera echado! Ese orfanato es mío, y ¡nadie más que yo tiene derecho de hacer algo semejante!
- ¿Quién se atrevió a ir en contra de mi padre? - Esto pasaría tarde o temprano ¿verdad?, es hora de hablar.
- Primero quiero aclarar que ella tenía sus motivos. La señora Constantini me echó porque... me embarace y lo entiendo, traicione cualquier tipo de confianza---
- ¡¿Que?! ¡¿Estabas embarazada y mi madre te echo?! No tenías nada, ni a nadie y ella te hecho con solo 16 años. -Bianca me mira sin poder creerlo.
- Después de tener a mis hijos, ella me dio un mes para decidir si se los daba en adopción, o que juntara mis cosas y me fuera, jamás pienso renunciar a mis hijos, asique a las tres semanas cuando me sentí mejor, empaque y me fui.
- ¿Tus hijos?
- Si Bianca, tuve mellizos.
- Ahora entiendo porque mamá te los quería sacar, porque eso era lo que quería, ¿lo entiendes verdad? Ella quería quitártelos. - la voz de mi antigua amiga de colegio suena con pura indignación.
- Si lo sé, los chicos me lo dijeron.
- ¿Que chicos?
- Noha y John, ellos me recibieron en su casa y se ocuparon de nosotros, cuidaban a mis niños mientras terminaba la preparatoria, después se nos sumó Tommy el hijo de la cocinera, y así es como he podido tomar clases en la universidad, nos ayudamos entre todos, somos una familia. - digo llena de orgullo.
Bianca tenía lágrimas en los ojos, ella a diferencia de esos dos malditos, era muy diferente, era hermosa por dentro y por fuera, fue mi única amiga en aquel entonces, pero el que me preocupaba era el señor Marco, no decía nada, solo miraba un punto fijo, con una mirada asesina.
- Lo que hizo Camelia es imperdonable, pero ¿por qué no acudiste a mí?
- Como podría, señor Marco una persona como yo, que no tiene padres, molestar a alguien como usted por cosas insignificantes.
- ¡¿Es insignificante que con 16 años estés en la calle con dos bebés a cuesta?!
- En realidad, pensé que usted...
- ¡¿Estaba de acuerdo con mi esposa?! Jamás. Y te explicaré por qué, yo tengo una deuda eterna contigo y tus padres.
- ¿Mis padres? - Ya casi no tenía recuerdos de ellos y que él los nombrara era raro, no creí que se conocieran.
- Tú padre, Greco, trabajaba para mí, era un leal empleado, en aquel entonces... mis negocios eran otros, el día del accidente, él pidió permiso para salir de la ciudad quería llevarlas a pasear, y yo le ofrecí mi coche, era más cómodo que el que habitualmente usaba. Yo nunca pensé que alguien había organizado un ataque en mi contra, cortaron los frenos, por eso... Greco no pudo frenar y chocó de frente con la pared de soporte de la montaña.
En mi interior todo era caos, perdí a mis padres porque alguien quiso dañar a Marco, fueron un daño colateral.
-... Perdón, pero no sé qué decir, esto... me supera.
- Se lo que estás pensando, ese día era mi familia y yo la que tendríamos que haber muerto.
- No, solo, el hecho de que alguien conociera a mis padres... yo casi no tengo recuerdos de ellos.
- Ya tendremos tiempo de hablar de Greco y Blanca. Ahora, dime ¿cómo quieres que te compense lo que hizo mi esposa?
- Eso ya no importa, ya ve, estamos bien de todos modos.
- ¿Quién es el padre?
- ¿Disculpa Bianca? - trato de ganar un poco de tiempo, aunque es absurdo.
- Si, ¿quién es el padre de los mellizos?
- Prefiero no hablar de ello.
- Te embarazo y se fue, ¿verdad?
- Nunca supo, y nunca sabrá de mis hijos. No merece que lo llamen padre, Y lo siento, pero se me está haciendo tarde, debo recogerlos en la empresa.
- Dios, ¡¿tus niños están allí?! Muero por conocerlos.
- Bien vamos y te los presentaré.
- ¡Por supuesto! Papá, ¿vamos?
- No, tengo algo que hacer.
- Hasta luego señor Marco.
- Dime Marco a secas, entre tú y mis hijos no hay diferencia, es lo menos que le puedo ofrecer a la hija de Greco.
- Como diga.
MARCO
- Hola, investigadores grup ¿qué puedo hacer por usted?
- Soy Marco Constantini, ya no es necesario encontrar Emma Johnson, ahora necesito saber quién es el padre de sus mellizos.
- No se preocupe jefe, lo averiguaremos.
- Eso espero.
EMMA.
- Hola Emma, aquí están estos diablitos.
- Bien hasta que te diste cuenta como son. Nos vemos mañana.
- Emma, ¿ya sales? - John me alcanza de camino al ascensor y recordé los papeles que me pidió que firmara Marco.
- Sí, oh rayos me olvide los documentos, en la cafetería.
- No te preocupes, el señor Marco ya los tiene, me los dará mañana.
- Bien, necesitamos hablar, pero será en casa, con los muchachos.
- ¿Qué sucede? - Bianca contesta en mi lugar.
- Muchas cosas de las que si dependiera de mí no sabrías nada.
- Bianca, hola, te ves hermosa.
- Deja de coquetear John, ¿por qué no me dijiste que Emma estaba viviendo contigo?
- Fácil, ¿cómo conquistaría tú corazón si te dice que vive con una mujer, dos hermosos niños y dos monos? - Mi hijo es totalmente descarado.
- Donato, compórtate, perdón Bianca, te presento a mi hijo Donato y ella es Valentina.
- Dios, ¡son muy hermosos!
- Gracias, tú también eres muy hermosa, me gustaría estar en el lugar del tío John, no te dejaría escapar.
- Don, pequeña sabandija, si sigues hablando tendrás que dormir con un ojo abierto.
- Oye, deja de espantar a mi pretendiente John, Donato cariño dame la mano y sigue hablando. -Bianca está encantada con mi niño.
- Hola tía Bianca, ¿me darías a mí también la mano?
- Estoy a punto de morir de tanta belleza, por supuesto Valentina. Ustedes sigan hablando de trabajo, yo me llevaré a estos bombones abajo.
- Eso fue muy raro. -los observo sorprendida y asustada.
- ¿Que? ¿Que un niño consiga alagar a Bianca más que lo que yo eh logrado en años?
- No, que Valentina, le ofreciera la mano, ella... no acepta tan rápido a las personas, es desconfiada.
- Quizás como Don simpatizo con el amor de mi vida. Le dio la confianza para interactuar con ella.
- Deja de suspirar así, es solo un niño. Nos vemos en casa.
Bajo y no los veo, al que si veo es a ¿Noha?
- Hola belleza.
- Hola, ¿qué haces aquí?
- Vine a recogerlos, Tommy está en el restaurante, ¿dónde están los niños?
- No lo sé, salieron con Bianca. ¿No los viste?
- ¿Bianca Constantini?
- Si
- Pero...
- Emma, te estamos esperando en el auto. Eh... ¿hola, Tommy?
- no, soy Noha, tú debes ser Bianca. -mi amigo la corrige mientras la saluda, tratando de ser amistoso.
- Bien, ya que se conocen iremos con él y tú nos sigues. -le explico a la rubia.
- No, Emma, quiero quedarme con los niños, digo en el auto, no creas que soy como la loca de mi madre. - Los tres reímos, y es que Camelia es muy peculiar, por no decir otra cosa.
- Bien, yo iré con Noha y tú con los mellizos.
Mientras subía al auto Noha estaba con cara de " estás loca", ya sabía lo que pasaría. Y paso, apenas subimos al auto.
- ¡¿Estás loca?! Como le dejas los mellizos a una extraña.
- Cariño, por favor, Bianca era mi amiga, bueno lo sigue siendo, ella no robara a mis hijos. -Lo miro, porque sé que seguirá discutiendo, pero él solo me mira, con esos ojos capaces de derretir incluso el metal, como si de hielo se tratara.
- Me encanta que me digas cariño. - Mierda, lo hice de nuevo, ya que, no importa.
- Sabes, podríamos dejar a los niños con John y Bianca, y salir a divertirnos. -me dice emocionado.
- ¿Qué?, ¿Estás loco?
- ¿Por qué?, ella quiere estar con los niños, John quiere estar con ella, Tommy está en el restaurante, y tú y yo podríamos hacer algo distinto.
- No digo que no, pero recién hoy me reencontré con ella, no creo correcto---
- Tienes razón, además ¿qué diversión puedes tener conmigo? -sus ojos dejan ver tristeza, y mi corazón duele.
- Oh grandulón, no seas así, déjame organizar todo para el domingo. -le propongo como consuelo.
- ¿Mañana viernes?
- El restaurante se llena los viernes y sábados, Tommy no podrá solo.
- De acuerdo tú y yo el domingo, es una cita.
Y no sé porque me puse nerviosa, es algo estúpido, la única cita que tuve en mi vida fue cuando el imbécil de Prieto me engaño, pero él es mi buen amigo Noha, no es que corra algún peligro, o que fuera a pasar algo, solo somos amigos, ¿verdad?
La noche transcurrió entre bromas y anécdotas, Bianca era una de los nuestros.
- Gracias por todo, me divertí mucho.
- ¿Quieres que te lleve a tu casa?
- John, vine en mi auto, pero gracias, eres casi tan tierno como Donato. - Todos reímos y Bianca se fue, prometiendo volver el domingo a cuidar con John a los mellizos, la noche se hizo larga, y todavía faltaba.
- Bien chicos ahora que los niños se durmieron quiero compartir con ustedes algo que me entere.
- ¿Que paso linda? -Noha automáticamente coloca su gran mano en mi cintura, y no sé porque empiezo a sentir calor donde él toca.
Trato de concentrarme y les digo lo de mis padres.
- No lo puedo creer, era su leal empleado y ¿no te llevo a vivir a su casa? ¡¿Quedaste huérfana por su culpa y lo mejor que hizo fue ir a tirarte a un orfanato?! - Noha estaba indignado.
- Los ricos son todos iguales. - Tommy parecía estar de acuerdo con Noha. Miro a John que está muy concentrado.
- En que piensas.
- Tiene sentido, él siempre te trató diferente, digo, cuando iba al orfanato solo hablaba Contigo, y es lógico que no te llevara a su casa, tengo entendido que Marco estuvo involucrado con la mafia.
- ¡¿Que?! ¿Quieres decir que mi padre era un asesino?
- No, claro que no, no lo malinterpretes. Puede que trabajara de chófer o algo parecido.
- En fin, solo les digo lo que me entere hoy, de todas formas, no importa, aclare lo sucedido con Marco, no quería que pensara que era una mal agradecida que se fue sin decir adiós. Ahora me iré a dormir.
Me despedí de mis amigos, pero un simple buenas noches no era suficiente para mi Noha, a él le di un beso en su mejilla y así aproveché a oler su magnífico aroma.
EMMA
Apenas regresó de dejar a los niños en el colegio voy al restaurante a ayudar a Noha, mientras Tommy sigue buscando trabajo.
- ¿Hola, cariño, en que te ayudo? -él me observa y sus ojos brillan, ¿por qué?
-.... La mesa 5.
Pongo manos a la obra, hoy está muy movido, y mi teléfono no deja de sonar, pero no lo puedo atender.
En este momento estoy con la máquina de expreso. Noha lo toma y contesta.
- Dice John que te necesita más temprano hoy. - Y no sé porque el hecho de que él me coloque su mano en la cadera y que me hable al oído me altera de tal manera que dejo caer el café en mi mano.
- ¿Estas bien? Déjame ver. -se ve tan preocupado, que casi no siento dolor, casi.
- Mierda, no es nada no te preocupes.
- Emma ven aquí.
Toma mi mano la revisa y me lleva a la parte de atrás de la cocina a curarme, pero para mi sorpresa me levanta y coloca arriba de uno de los muebles, como si fuera una niña pequeña. Lo miro incrédula. Me veo tan pequeña a su lado, Noha mide 1.98.
- ¿Que? -pregunta sin comprender, ¿en serio?
- ¡¿Por qué me tratas como si fuera una niña?! -respondo molesta.
- No te enfades, eres muy baja, me harás doler la espalda, ahora quédate quieta.
Y mientras me cura lo observo, ese cabello largo un poco ondeado, color almendra, su piel bronceada naturalmente ni muy claro ni muy oscuro, veo su nariz perfecta, esa barba ni tan larga ni tan corta un tanto desaliñada, que lo hace ver tan intimidante, aunque claro con todos esos músculos saliendo de él, todo él grita peligro, y esos labios tan gruesos, tan tentadores. Me pierdo tanto en él que no siento nada de lo que está haciendo en mi mano, ni escucho lo que dice, solo soy consciente de levantar mi mano sana y colocar un mechón de cabello detrás de su oreja, y ese contacto, me pierde en tiempo lugar, espacio, todo, simplemente y como estúpida, después de colocar el mechón de pelo detrás de su oreja, mis dedos empiezan a descender lentamente por su pómulo, rascando un poco su barba y su cuello, yo solo miraba mi mano y el recorrido de esta, hasta que llego a su cuello, y antes de dejarla caer, levante la mirada y me encontré con sus ojos, esos que últimamente me miraban distintos.
- Perdón. - Fue lo único que atine a decir. Podía sentir la sangre golpeándose en mi cara.
- Tú puedes hacer conmigo lo que quieras Emma. - ¿Por qué su voz suena tan ronca, como cargada de deseo? Pero, que...yo no... ¿O si quería? Tengo que salir de aquí o... ¿lo besare? ¡DIOS!
- Me voy al trabajo. - Bajo del estante de un salto y salgo disparada.
- Deberías faltar hoy. Tienes la mano---
-No, ya ves, John me necesitas. Le pediré a Tommy que busque a los niños y los lleve a la empresa. -Y con esa escusa salgo casi corriendo.
Qué demonios te pasa Emma, eres idiota o que. Noha es tu amigo, no lo olvides.
Con eso en la mente llegó a la empresa.
- Emma, menos mal que llegaste, cuando terminen de imprimirse las copias, llevarlas a la oficina de Marco tengo una reunión con él y voy tarde.
- Si. - Le contesto no muy convencida a John.
- ¿Sucede algo? -a pesar de lo apurado que estaba se detuvo al ver mi rostro.
- No, no, nada, he, la secretaria de Marco, ¿me dejará entrar?
- No te preocupes le diré a él que te estoy esperando.
- Bien.
Eso me deja más tranquila, esa mujer no me mira nada bien.
Pobre John, se ve tan atareado tal vez sería conveniente pedirle que me deje trabajar la jornada completa... pero Noha necesita ayuda. ¿Rayos cómo podría ayudar a los dos?
Una vez que tengo las copias ordenadas subo a la oficina de Marco.
- Hola, el señor Rodríguez me está esperando.
- Pasa. - ¿Qué le sucede a esta mujer? ¿Por qué me mira así?
Me apresuro a golpear la puerta.
- Adelante. -es lo que recibo de respuesta.
Ya que tengo mi mano quemada, se me dificulta abrir la puerta y tener las carpetas con la mano sana, optó por girar y empujar la puerta, pero para mí enorme vergüenza me tropiezo y caigo hacia delante, sin embargo, antes de caer contra el piso alguien me agarra.
- ¿Estas bien? -cada musculo de mi cuerpo se tensa, esa voz.
- Demetri. - digo apenas en un susurro.
- ¿Tu? -su cara es de asombro absoluto.
Definitivamente hoy no era mi día. Demetri, los años te han favorecido aún más si eso es posible, es mucho más alto que la última vez que lo vi, casi tan alto como Noha, siento su agarre, tan masculino, me mira con esos ojos color aguamarina, ahora tiene una barba definida y tupida, tan rubia como su cabello.
- ¿Estas bien Emma? - Conozco a John, se apresura a ayudarme a quedar bien derecha, pero también lo hace porque Demetri no tenía intenciones de soltarme.
- No sabía que se conocieran. - Y eso sonó exactamente como lo que era, un reproche.
- No, es decir lo vi un par de veces en el colegio. - Opte por mentir, y ruego que haya sonado a verdad.
- Realmente me asombras Emma, hijo, ella es Emma Johnson, la hija de Greco, el hombre que salvó nuestras vidas.
- Hola, es un placer saber tú nombre. -Me reusó a mirarlo, en su lugar miro a Marco y trato de sonreír. John se mantiene en silencio. Y sé muy bien que está analizando todo.
- Realmente me sorprende que sepas que él es Demetri, digo, solamente nosotros, su familia, los podemos diferenciar, para el resto es imposible. -En ese momento alguien entra, me mantengo en mi sitio, rogando de que sea Bianca y John deje de mirarme de esa forma acusadora.
- Lamento la demora. -solo quiero morir, no, los años no me dieron el valor para esto. El solo hecho de escuchar esa voz, hace que mis piernas tiemblen. Tengo ganas de vomitar. Mi corazón se acelera siento mi cara arder, y mis ojos comienzan a cristalizarse, no, por favor no llores Emma, ¡no lo hagas!
- Pasa, pasa, Prieto, déjame que te presente a la hija de Greco, ella es Emma Johnson, y trabaja aquí junto a nuestro querido amigo John.
- Hola. Un gusto conocerte Emma. - Me giro conteniendo el aire y allí está el culpable de todo.
- Prieto - Y el muy perro sonríe, sus ojos adoptan un brillo casi siniestro. Lo dejo con la mano extendida y solo le hago un gesto con la cabeza.
- Pero, si eres tú. La amiga del colegio de Bianca. Recuerdo que una vez mi hermano preguntó por ti, nunca pude recordar bien tú nombre, Gemma, Elena, resulta que era Emma. -Dice con diversión y trato de contener mis lágrimas, sé que lo hace apropósito, para humillarme aún más, para que vea que para él fui solo un pedazo de carne más en su cama. Su juego para pasar el tiempo, sin embargo, para mí fue el causante de que odiara a los hombres, a todos, menos a mis tres amigos.
- Bueno ahora sabes cómo se llama y de quien es hija. -dice Marco con toda seriedad.
- John, aquí está lo que me pediste, si no me necesitas. Me retiro.
- Sí, ve.
Salgo lo más tranquila que puedo, trato de respirar pausadamente, para tranquilizarme. Desciendo al piso donde trabajo, lo hago bien, aún me mantengo en una sola pieza, Hasta que las puertas del ascensor se abren.
- Mami.
- Oh, mi niña. - y cuando la abrazó... me quiebro, mis lágrimas salen sin poder evitarlo.
- Mamá, ¿qué sucede, acaso alguien te molesto?
- Mi pequeño bravucón ven aquí.
- Emma, ¿qué te pasa?
- Nada Tommy no te preocupes, es solo que pasé a golpear mi mano cuando salí del ascensor. -miento, de ahora en adelante es lo único que puedo hacer.
- Déjame ver, Noha me dijo que te quemaste.
- No es nada ya pasará. - Para mi suerte aparece Carla, que mejor distracción que esta.
- Hola niños.
- Hola, mira él es el tío Tommy.
- Ho-hola.
Y eso fue todo, Tommy se enamoró y Carla estaba perdida, y es ¿que quien no? Tommy tenía un cuerpo en forma, con su cabello aún más rubio que el mío, su piel blanca, esos ojos azules y ese trasero, si, era todo un chico modelo. Nos miramos con los diablitos y los tres pensábamos lo mismo.
- Nos vemos más tarde. - Creo que ninguno me escuchó, y los niños simplemente se fueron a hacer sus deberes, dejando a esos dos babear uno por el otro.
- ¡Emma! - El grito de John me asustó y me levante de inmediato de la silla.
- ¿Qué, que sucede John?
- ¡¿Los Constantini?!
Y cuando lo dijo supe perfectamente a lo que se refería, Donato era tan astuto por John, y es que si, mis hijos no tenían un padre, tenían tres, de los cuales absorbían sus personalidades, y a John lo caracterizaba su tranquilidad y astucia. Como a Noha su perseverancia y temperamento. Y a Tommy su carisma y comprensión. Si, Donato tenía la astucia de John, el temperamento de Noha, y el carisma de Tommy. En cambio, Valentina, era tranquila, perseverante, y comprensiva.
- ¡Emma! ¿En qué piensas? Te hice una pregunta. -el cuerpo de John temblaba y sé que es de pura ira.
- No entiendo---
- ¿En verdad Emma? ¿No entiendes a lo que me refiero?
- ¡NO! no entiendo, deje en claro que no hablaría más del tema y ¡ni tú ni nadie tiene porque hablar de ello! Si le dices a alguien... te juro John que no volveré a dirigirte la palabra en toda mi vida. Dejaras de ser mi amigo, te odiare hasta el día de mi muerte.
Él simplemente vino a mí y me abrazó. La histeria que estaba por adueñarse de mi desapareció, él me entendía y lo agradecí, pero si él lo sabía, ¿cuánto tardarían los demás en saberlo? la única que ha podido mantener un secreto era yo, y basto con que estuviéramos todos los involucrados en una misma habitación para que John lo descubriera.
Después de que John me jurará que no diría nada, me tranquilice y seguí tratando de trabajar.
La tarde se hizo muy corta y las ganas que tenía de pedirle a John trabajar tiempo completo, se esfumaron, ahora que ellos sabían que estaba por aquí, ¿qué pasaría?
- John.
- ¿Sí?
- ¿Necesitas ayuda en la mañana verdad?
- Sí, pero tú necesitas ayudar a Noha---
- No, no me refería a eso, estaba pensando en Tommy.
- Y te quejas de que los niños quieran hacer de cupido si tú eres igual, vas por la vida formando parejas, en el restaurante, la universidad y ahora aquí.
- Solo me preocupo, porque tú y Bianca estén juntos y Tommy hace una linda pareja con Carla, ¿no lo crees? se nota que es una buena chica. -Me encojo de hombros como si fuera algo de lo más lógico.
- ¿Y Noha?
- ¿Que sucede con Noha?
- ¿No le buscas pareja?
- Él no necesita una pareja, es decir... se ve feliz así...creo. - No sé porque lo que dijo me molestó, no me gustaba pensar en compartir a mi amigo, creo que ninguna mujer lo cuidaría como él necesitaba.
- Si tú lo dices.
John no vuelve a tocar el tema, cuando al fin es mi horario de salida, me sorprendo de que Tommy se quede un tiempo mas con Carla, pero a la vez me alegra que continúen hablando.
- Bien me voy, nos vemos en casa. - me despido de ellos y salgo con los niños, y cuando entramos al ascensor estaban ellos, maldición, por lo menos también estaba el señor Marco.
- Emma, ¿estos son tus hijos? -los ojos de Marco brillaban.
- Sí, niños él es el señor Marco, él es Donato y ella Valentina.
- Hola señor Constantini. - Donato se ve tan respetuoso.
- Hola abuelito. -dijo mi niña y se escuchó una carcajada, se perfectamente de quien es, el maldito de Prieto se burlaba de mi niña. No se lo iba a permitir. Pero Donato se adelantó.
- Disculpe señor, no es propio riese de esa forma, y menos de mi hermana, si no se sabe comportarse, yo podría enseñarle. - Dios, mi pequeño niño se veía.... ¡igual a Marco en la cafetería, esa mirada asesina jamás la había visto!
- Él es un digno nieto de Greco. -dijo Marco inflando su pecho, yo solo pensé y suyo también. Prieto lo miraba desafiante, ¡idiota es solo un niño!, en cambio Demetri lo miraba, ¿maravillado? Y un segundo después subió la mirada para clavarla en mis ojos. Por lo que quite la vista de inmediato.
- Tú puedes decirme abuelo, pequeña Valentina. Y tú pequeño caballero llámame, Marco. Ellos son mis hijos, Prieto y Demetri.
- Hola señor Prieto, señor Demetri. -Mi hijo se comportaba como todo un hombre, haciendo un asentamiento de cabeza hacia los gemelos. Mi niña al mirar a su hermano en esa pose seria y desafiante solamente dijo.
- Caballeros. -Y giro su rostro hacia delante enfadada, por la burla de Prieto.
Las puertas se abrieron y salimos con ellos pegados a nosotros, sentía que me asfixiaba.
- Tengo entendido que no tienes auto, ¿quieres que te llevemos?
- No es necesario Marco, Noha viene por nosotros. -Y mientras yo hablaba con Marco en la acera escuche que Demetri le hablaba a mi niña, lo que provoco mis nervios.
- ¿Cuántos años tienes?
- Es descortés preguntar la edad a una mujer.
- Pero tú eres una niña, y muy hermosa, como tú madre.
- Créame señor Demetri, tanto mi hermana como mi madre saben lo hermosas que son, no es necesario que un extraño lo diga. Pero si tanta curiosidad tiene le diré, tenemos 5 años.
- Cada vez estoy más sorprendido, hasta tus hijos pueden diferenciar a este par de gemelos. -el comentario de Maco solo me hacía más difícil el respirar.
- Debe ser un don. - Dije casi sin aire, Dios ¿por qué no se van? miro a Demetri y veo que mientras los mira.... ¿saca cuentas? ¡No! ¡Por favor NO!
- ¿Cinco años?
- Sí, Emma quedo embarazada a los 16. - Le responde su padre. Tierra tragarme, por favor, trágame.
- Entonces---
- Preciosa, perdón por la demora. - Cuando me giro tengo a Noha a mi lado dejando un beso sobre mi coronilla. Y automáticamente me relajo. Mi Noha siempre al rescate.
- Papá, Noha. -Tina salta a sus brazos.
- Hola princesa, campeón, ¿cuidaste a las joyas de la familia?
- Por supuesto Noha, estas joyas están tan seguras conmigo como contigo. -y acto seguido hacen un choque de puños.
- Bien, así se habla muchacho. - Marco hizo un sonido con su garganta, para hacer notar su presencia.
- Hola Marco, los años no pasan para ti.
- Pequeño Noha, realmente has crecido.
- Cuando de niño dijiste que un día tendríamos que levantar la vista para verte, ¿te referías a esto?
- Siempre tan simpático Constantini. -mi amigo forzó una sonrisa.
- Sí, así nos llaman cuando no nos saben diferenciar.
- Bueno Prieto, que te sucede, ¿puedes comporte como un adulto? - Y esta vez fue Valentina la que soltó una carcajada, al escuchar como Marco regañaba a su hijo.
- Tengo entendido pequeña que es de mala educación reír de esa forma. -reprocho el idiota.
- No cuando eres pequeño. _ se burló mi niña.
- Bien se nos hace tarde, para abrir el restaurante, vamos linda. -dijo mi amigo.
- Si cariño. - Y esta vez fui consciente de mis palabras, perdón Noha, pero hoy serás mi escudo. Si ellos piensan que estamos juntos no me molestarán.
- ¿Tienen un restaurante?
- Es de él Marco, trabajo desde los 16 años, allí, y lo termino comprando. - Dije llena de orgullo mirando a mi mejor amigo.
- Vaya mucho, muy bien por ti.
- Sí, papá Noha siempre cuido de todos nosotros. -mi niña ve con adoración a mi amigo y yo también.
- Eso está muy bien, eso es lo que hace grande a un hombre.
- Gracias Marco. Y que estén bien. - Noha tomó las manos de mis pequeños me sonrió y nos dirigimos al auto. A él nunca le gustaron los Constantini.
- ¿Cómo está tu mano? -pregunto apenas ingresamos al vehículo.
- Está bien, nada grave.
- Igual la revisaremos cuando lleguemos.
- Como digas.
DEMETRI
Voy todo el camino pensando, y me estoy por volver loco. Pero aun así trato de mantener la calma.
- Demetri, dile a Bianca que hoy cenaremos fuera.
- De acuerdo papá, ¿le digo a mamá también?
- No, no creo que le guste el lugar al que vamos.
- De acuerdo. Prieto ven.
- ¿Que?
- Acompáñame. - Odio cuando se hace el idiota. Mientras caminó le envió un mensaje a Bianca con la orden de papá.
- ¿Que sucede Demetri?
- ¡¿Era verdad que no sabías su nombre?! ¿O también hoy mentiste?
- Rayos otra vez lo mismo, ya te lo dije durante años, el mes que salí con ella la llamaba "mi chica despeinada", siempre estaba con esas trenzas a medio hacer, como hoy. No iba a perder tiempo en aprender su nombre.
- Sigo sin entender ¿por qué lo hiciste?
- A ti te gustaba y yo quería una virgen ¿qué es lo difícil de entender? - Levanta sus hombros como que fuera lo más natural y yo tengo ganas de matarlo.
- Porque no me dijiste que habías dormido con ella, tú solo fuiste me buscaste y me dijiste tú amor platónico te espera en el cuarto, yo pensé...
- ¿Que? estaba ebria, desnuda y podías aprovechar la oportunidad, no finjas, no eres mejor que yo, además ya habíamos compartido novias más de una vez.
- ¡Pero no en la cama! Eso fue enfermo.
- Si, si, lo has repetido hasta el cansancio, ahora deja de fastidiar.
- Espera, ¿acaso no te perturba que tenga mellizos de 5 años?
- No, porque debería, solo me perturba....
- ¿Que?
- No sé, quizás el hecho de saber que fui el primero, pero muero por estar entre sus piernas otra vez. - No sé porque, pero lo tomé del cuello y lo estampé contra la pared.
- Déjala tranquila.
- Demetri, no me hagas reír, ¿acaso todavía estás pensando en ella de ese modo?
- Mejor vete, no quiero golpearte.
No vale la pena decirle nada, Prieto es así, pero no puedo evitar pensar, 5 años, y esa niña... esa mirada, se parece a mí, pero los ojos de la niño, ¡maldición!