Nadia,
Teatro Nacional, Estambul Turquía
La presentación va de maravilla, los movimientos sincronizados, los saltos, las maniobras y la preciosa pieza de Frédéric Chopin, Waltz No.19 in A minor sonando de fondo, dejan a mi vista el más hermoso de los espectáculos de ballet clásico que haya visto en toda mi carrera como directora.
El acto casi está por culminar y salgo de la estancia con dirección al tocador a la vez que el maestro de ceremonia se hace del escenario. En este momento darán paso a lo que cada invitado esta noche ha esperado.
Cuando llego al tocador, me observo en el espejo a la vez que escucho al maestro de ceremonias dar su discurso final, para entregar el premio de la noche.
-La liga mayor de Las Hadas en Turquía, es la que más premios y reconocimientos ha recibido de todas las demás ligas, estas chicas han puesto todo su esfuerzo y empeño en su carrera, y han demostrado de todas las maneras posibles que son dignas merecedoras de su éxito, pero, el reconocimiento también se lo ha de llevar su talentosa entrenadora. Sus premios a mejor coreógrafa, entrenadora física, productora de música y el premio a la coreografía más estética y clásica del año pasado, demuestran sin duda alguna que ser la directora de este increíble grupo de chicas se lo ha ganado con mucho esfuerzo y trabajo duro, y le da todo el maldito derecho del mundo para autodenominarse la mejor profesional en el área y al que diga lo contrario le pego un tiro, con ustedes Nadia Özdemir -Termino mi mini discurso frente al espejo del baño y me celebro como fanática de rock en pleno concierto.
»La verdad es que, cada ceremonia, premio, reconocimiento, van aumentando mi ego en un nivel tan alto, del cual no estoy dispuesta a bajar, así que realmente se puede decir que los culpables de esta característica de mi hermosa personalidad son los que entregan los premios ¿cierto? -le pregunto a mi hermoso reflejo -. Nah, ese también es mérito mío por mi increíble talento y profesionalismo.
-Con ustedes, Nadia Özdemir -Suena la voz del maestro en uno de los altavoces del baño. Me miro al espejo y admiro mi maravilloso aspecto, el vestido dorado de tirantes que llega al suelo con un abierto en el lateral izquierdo, los tacones del mismo color, el cabello recogido en un moño alto y el juego de sombras oscuras que detallan y perfilan mi cara, me hacen ver como la maldita diosa afrodita bajada del Olimpo -¿Señorita Nadia? -habla el maestro de ceremonias nuevamente, lo que me hace sonreír al espejo y salir del baño rumbo al escenario a recibir mi premio a la mejor directora de Arte Clásico del año 2023.
Mientras subo al escenario, toda la audiencia se pone de pie y hace una ovación como si entrase la mismísima reina de Inglaterra. Camino recta y decidida, con la mejor de las sonrisas en el rostro hacia donde está el maestro y la chica con el trofeo en mano, listo para ser entregado. Saludo a las personas que están a mi lado y subo a la pequeña tarima donde se encuentra el micrófono.
-Buenas noches a todos -digo, mientras miro al público buscando a mi hermana con la mirada, hasta que la encuentro sentada a la derecha de la primera fila-. Les quiero dar las gracias por este gran honor, la verdad es que la competencia estuvo reñida -comento llevándome la mano al pecho en un gesto falso de sentimentalismo, y toda la audiencia suelta una carcajada por lo sarcástico de mi comentario, ya que el evento fue organizado para rendir tributo a Las Hadas -. Lo cierto es que no hay mucho que decir, estas chicas han dado lo mejor de sí en cada paso y si alguien es digo de sostener este premio -digo mirando el trofeo como si fuese una madre orgullosa de sus hijas -. Son mis preciosas Hadas, así que pasen adelante chicas -. Bajo de la pequeña tarima a recibirlas. Mi grupo élite entra al escenario, todas con pasos elegantes y decisivos, tal y como se los enseñé, y la líder de todas, Amelie recibe el premio que le entrego.
-Justo como lo practicamos -le susurro al oído, ella asiente y sube a la pequeña tarima
-Muy buenas noches y gracias a todos ustedes, damas y caballeros por honrarnos con tan espectacular evento - dice y hace una pausa como si estuviese conteniendo las lágrimas, «de verdad tiene talento la chica» -cada una de nosotras tiene una historia difícil -menciona- muchas han sido abandonadas por sus padres, otras maltratadas e incluso expulsadas de sus tierras, pero puedo decir con orgullo que cada una ha aprendido a tomar esas malas experiencias y canalizarlas en algo positivo -cada una de sus palabras son mencionadas con tal sentimentalismo que se lo transmite a los demás a la vez que va secando las falsas lágrimas y un sorbido de nariz que se los juro por Hades, casi me hago en los pantalones dela risa por tremendo espectáculo.
» Por eso, queremos llevarles la misma oportunidad que nosotras hemos tenido, a las jóvenes de Asia, específicamente de Japón, porque últimamente han sufrido muchos ataques violentos y han sido ofendidas y discriminadas por su cultura, así que, sin más, queremos agradecer públicamente a todas las personas que nos han ayudado económicamente, para que ahora la gira de Las Hadas por todo Japón este próximo mes sea posible, muchas gracias a todos.
Amelie termina su discurso y toda la audiencia se levanta en aplausos y el telón se cierra dando por terminada la ceremonia. Todas bajamos del escenario y me quedo con Amelie mientras las demás van a cambiarse.
-Lo hiciste bien niña -le reconozco.
-Muchas gracias señorita Nadia, pero quiero hacerle una pregunta -me mira esperando mi permiso, por lo cual asiento para que prosiga -... ¿Enserio creé que el plan funcione?
Realiza aquella pregunta dejándome en un completo shock y provocando que mi ceño de frunza, antes de preguntarle directamente "¿Cómo dices?" , lo que la hace ponerse un poco nerviosa y mirar a ambos lados antes de preguntar de nuevo.
-Que... em... que si creé que el plan de resultados señorita Nadia- ella se queda estudiando mi mirada perdida e inexpresiva, hasta que vuelvo a mirarla con una leve carcajada, que se convierte en una risa estruendosa y ella se contagia con una risa nerviosa mientras recupero mi postura.
-Mi querida Amelie -digo sonriendo mientras paso mi brazo derecho sobre su hombro y comenzamos a caminar hacia los vestidores -. ¿Alguna vez has visto fallar uno de mis planes? -le pregunto cuando nos detenemos frente a la puerta de los vestidores y sigo sonriendo, mirándola directamente a los ojos levantando las cejas en señal de que espero una respuesta a mi pregunta.
-Pues no señorita -responde, y mi expresión cambia hasta ponerse totalmente seria y malhumorada
-Entonces, ¿por qué me cuestionas? -le pregunto acercándome poco a poco a su cara lo cual la pone sumamente nerviosa y pálida.
-Yo lo... lo siento mucho señorita... de verdad no era mi inten... -intenta disculparse tartamudeando cada vez más, lo cual me desespera y por esto la detengo.
-Shh -la interrumpo haciéndole señales para que se calle y la sujeto por los hombros sutilmente para abrazarla y me acerco a su oído.
»Nunca me cuestiones, querida Amelie -le digo mientras le acaricio el pelo- pero si tantas dudas tienes, de nada me pesa usarte como conejillo de indias, ya sabes, para ver si realmente hay algún fallo de estrategia -le digo y vuelvo a ponerme enfrente de ella mirando como va entrando en pánico con una de mis sonrisas favoritas, «ya saben, esas de las que usan los psicópatas cuando ven a su víctima colapsando por el veneno que le pusieron en la bebida o comida».
-No señorita -responde temblando- de verdad que no es necesario, estoy consciente de sus habilidades y sé que nadie planea estrategias tan excelentes como usted y...
-Sí, sí ya entendí -comento interrumpiendo su crisis nerviosa -no hace falta que utilices el discurso adulador de las víctimas antes de morir, te aseguro que eso incrementa más las ganas de asesino -le digo mientras doy un vistazo por el pasillo
»Ya anda adentro -le ordeno con cara de pocos amigos -¡Ah!- la detengo antes de cruzar el umbral de la puerta- y al patrocinador que se te acerque para preguntar el por qué no se le avisó de la gira por Japón, me lo envías a mí, estaré en el lobby- y sin más, dejo al pobre conejillo respirar, y bajo las escaleras riendo por mis adentros.
Al llegar al lobby, me encuentro con Kenia que me hace señas para que me acerque a la persona con la que está hablando.
-Señor Yılmaz -le habla al señor que tiene al frente -le presento a mi hermana Nadia Özdemir, que como sabe, es la directora de Las Hadas
-Y fundadora -interrumpo sonriendo y estrechando la mano del saco de arrugas que tengo enfrente que me mira con unos ojos de salamandra asquerosos.
«Ya me dieron ganas de vomitar»
-Mucho gusto en conocerlo señor Yılmaz -digo aguantando las arcadas que me produce este señor
-El placer es todo mío, señorita -me responde con esa voz característica de un viejo con el féretro pago.
»Le estaba comentando a su hermana, que hace una semana compré un edificio en Iwaki, y tenía como propósito establecer unas nuevas oficinas para la mejor distribución de mis cosméticos, pero la presentación de sus chicas y ese discurso que expuso una de ellas me dejó muy impresionado y me conmovió bastante. La noticia de su gira por Japón, me llamó aún más la atención, así que quiero proponerle un negocio -comenta mientras nos mira a mí y a Kenia como si tuviese la mejor de las propuestas entre sus manos de viejo asqueroso -yo puedo ofrecerle todo el dinero que les falte para la gira y más, y a cambio quiero que usted personalmente dirija el nuevo instituto de Las Hadas que quiero que inaugure allá en mi nuevo edificio, ¿qué dice? -termina de hablar el elegante señor que tengo en enfrente, y así como si nada las náuseas desaparecen y en cambio surge la más hermosa de las sonrisas la cual me hace mirar a Kenia, que me mira con cara de "que rayos" y yo alzo las cejas en señal de emoción.
-Me parece un negocio excelente -le digo y mi respuesta lo hace sonreír de oreja a oreja- pero hay un pequeño detalle señor. Como sabrá, yo dirijo la institución de Turquía y no puedo dejarla, pero si le parece, le puedo sugerir a la mejor instructora, después de mi claro -mi comentario le hace reír.‐
«Lo que me hace quedar confusa pensando en dónde demonios está el chiste»‐ pero bueno, continúo
»Si quiere toda la información se la paso por correo y así nos mantenemos en contacto, aparte, yo misma estaría con ella en la nueva institución, pero solo por un mes, ¿qué le parece? -le pregunto y parece vacilar un poco pero acepta. Quedamos en seguir en contacto por correo, me despido de ese señor tan simpático.
Kenia y yo nos quedamos unos treinta minutos más en el lobby despidiéndonos de algunos patrocinadores, aceptando felicitaciones y «toda esa mierda», para luego asegurarnos de que todas las chicas estén en sus transportes directo a casa. Finalmente nos subimos al auto con el chofer que nos espera rumbo a casa y activamos el botón que hace aparecer la ventanilla privada de la limusina.
-Todo salió de maravilla, querida Sisi -comenta ella mientras busca una botella de champagne del mini freezer y me pasa las dos copas mientras nos sirve a cada una
-¿Por qué demonios hoy todos andan cuestionando me? -le pregunto mientras alzo una ceja y la copa al mismo tiempo en señal de brindis.
-Cuestionarte jamás sis, ya tenemos la cuartada que necesitábamos para nuestra presencia en Japón -dice chocando copas conmigo
-Y no solo eso niña -respondo quitándome los tacones y doblando las piernas juntas sobre el asiento para quedar frente a ella -es como si el maldito universo nos hubiese sonreído, tenemos todo pago para la gira, es decir que no tendremos que poner un peso, y aparte ese señor tan elegante -pronuncio esto alzando las cejas y sonriendo, lo que provoca que Kenia gire los ojos -nos acaba de abrir la puerta que necesitábamos para llevar nuestros querido negocio no tan lícito a Japón, así que salud por eso -digo y levantamos nuevamente nuestras copas mientras que me termino toda la bebida de un tiro.
»Ahora solo necesitamos llegar a un acuerdo con los socios de Kadir en Hokkaido, ellos fueron las últimas personas con las que esa bendita rata se reunió para hacer negocios, eso quiere decir que deben tener un contacto frecuentado con el -le digo a Kenia mientras pienso en las mil y una formas en las que pienso torturar a ese maldito, hasta que por fin ruegue para que lo mate.
«cosa que no va a pasar, porque mis planes para ese infeliz son totalmente diferentes».
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Después de treinta minutos de tránsito, en los que Kenia terminó de resolver algunos asuntos pendientes con la mercancía de Colombia, por fin llegamos a casa, la mansión The Lux, perteneciente a la familia Özdemir por más de cincuenta años, ubicada en el centro privado de Estambul.
Al entrar el ama de llaves toma nuestros abrigos y nos dirigimos por el ascensor a la segunda planta, y entramos a la sala de juntas donde nos espera el informe del día por parte de Kerem, que se encarga de todo el papeleo y la dirección cuando no estamos.
Por lo visto las ganancias de coca en Rusia, Norte América y Colombia han aumentado un 5% lo cual es bastante, y según las estadísticas, si logramos cerrar los negocios con los japoneses las ganancias serían de un 20%.
Cuando termino de revisar el informe, veo una pequeña nota escrita a mano en el último papel del informe la cual hace que mi sonrisa se ensanche como estadio de futbol.
-Uno de mis informantes me dijo que los socios de Kadir en Hokkaido, recibirán una nueva mercancía con la que cerrarán negocios con Alemania la segunda semana del mes entrante, así que posiblemente el gran jefe se encuentre allí también.
Dulces sueños Nadia
-K
Al terminar de leer esa nota, no puedo hacer más nada aparte de saborear el dulce sabor de una venganza que cada día está más y más cerca.
«He esperado mucho tiempo por una oportunidad como esta, y les juro por Hades que no la voy a dejar pasar»
-¡Linda Kenia! -canturreo mientras le deslizo el papel por la mesa -mira esto -le digo y salgo de la sala de juntas rumbo a mi habitación.
»No sabes las ansias que tengo por verte querido Kadir -susurro para mi mientras entro a mi habitación y cierro la puerta -seni düşündüğünden daha erken göreceğiz.
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seni düşündüğünden daha erken göreceğiz « nos veremos más pronto de lo que crees.»
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Nadia
Iwaki, Japón
Hace tres horas que Kerem y yo llegamos a Japón, nos registramos en el Hotel Frontier de cuatro estrellas, «muy pocas para mi gusto, por si me preguntan» pero fue el hotel que nos reservó el simpático y elegante señor Yılmaz, ya que vinimos a inspeccionar el edificio nuevo para la inauguración.
Kenia decidió quedarse en Estambul para organizar todo lo de la gira, ya que es la semana entrante, mientras Kerem y yo seguimos la pista que obtuvimos sobre los negocios de Kadir con los de Hokkaido. El plan es simple, hacer contacto con ellos, reunirnos y hacerles una oferta pacífica para que trabajen conmigo y me den la ubicación de Kadir «Ta da» Así que, mientras Kerem se encarga de todas esas cosas, mi hermoso y extravagante cuerpo pide por un viaje de relajación al Spa del Hotel.
Al entrar, el lugar está mejor de lo que esperaba, es un espacio con aire natural, pero con un piso de mármol muy elegante, hay muchas plantas exóticas por todas partes, la estructura de las paredes es de piedras rusticas, hay dos escaleras que se conectan con el piso de arriba, donde por lo que veo hay una especie de tina burbujeante.
«Interesante»
Me dirijo a la oficina de recepción para registrarme y buscar los servicios que brinda el Spa.
-Muy buenas tardes señorita, es un placer para nosotros recibirla, ¿me permite su identificación? -pregunta en japonés la payasa con mejillas coloradas entumecidas por tanto sonreír que se hace llamar recepcionista.
-Por supuesto -le contesto en su idioma con una leve sonrisa y le muestro mi ID.
-Todo en orden señorita Nadia, aquí le dejo nuestro dossier de servicios. En lo personal, le recomiendo la sesión de tratamiento facial, creo que le sería de mucho provecho -dice dejándome en un shock instantáneo.
«Pero qué mierdas»
-¿Cómo dice? -le pregunto perpleja, sin creer lo que me acaba de decir.
-Es que se le ve el rostro un poco rígido, lo cual seguramente es causa del estrés. Lo sé porque a mi hermana también le sucedía lo mismo por causa del trabajo, así que le recomendé esta misma sesión de Spa, y ahora es una de nuestras modelos testigos de los resultados de la sesión, de hecho ahí está, siempre viene una vez por semana -me dice sonriente, señalando a la japonesa de piernas largas que se encuentra con tres chicas más, sentadas cada una con una mascarilla verde dentro del cubículo que dice Skincare -Qué dice Nadia, ¿se anima?
Me le quedo mirando fijamente a los ojos con un gesto inexpresivo «primero ofende mi aspecto y luego me tutea, esto va a estar bueno»
-¡Claro que sí! -respondo como colegiala emocionada -¿por aquí cierto? -le pregunto señalando el lugar donde se encuentran los avestruces con mascarillas y ella asiente. Así que me dirijo a la sección de SkinCare.
Al abrir la puerta, me sumerjo en una mezcla de aromas donde puedo identificar, canela, romero y esencia de pepino, claro está que mi proceso de inspiración relajante termina cuando abro los ojos y veo las cuatro espectadoras que me miran fijamente con ojos suspicaces «perras», así que termino de cerrar la puerta y me dirijo al tocador a colocarme la bata de algodón y las pantuflas. Me recojo el pelo en un moño y apoyo las manos en el lavadero sonriendo al imaginar lo que está a punto de pasar.
"¿Segura de que eso es lo que harás?"-pregunta mi voz interior
-Claro que sí, será divertido, esas perras débiles se lo merecen -contesto mirando al espejo con cara de «Obvio».
"No sé Nadia, pero últimamente tu creatividad ya no es la misma de antes, hasta parece que te estás ablandando"
-¿Cómo se atreve esta? -digo mentalmente señalando al espejo y mirando a la esquina del techo como si hubiese una cámara oculta
»¿Con que eso piensas eh?, ya te voy a enseñar estúpida -digo saliendo del baño y sentándome directamente en la silla vacía que está pegada a la pared sin mirar a ninguna de mis acompañantes.
Tomo una de las revistas que están en la mesita que tengo al lado e inmediatamente llega una de las masajistas a atenderme. Mientras va preparando los utensilios que va a utilizar le digo en voz alta:
-Disculpe señorita, quería comentarle que estoy maravillada con la rutina que tienen acá, es fenomenal, incluso quedé sorprendida cuando me enseñaron fotos en recepción de las modelos, yo soy amiga de una de las agencias de modelaje más famosas de Turquía -me aseguro de decir esto lo suficientemente fuerte para captar la atención de mis acompañantes- pero lastimosamente no alcancé a ver el nombre de ninguna de ellas, ¿me los podría conseguir?- y no termine bien de hacer esta pregunta, cuando los pececitos mordieron el anzuelo.
«Típico».
-Disculpe Señorita...-interrumpe una de ellas, curiosamente la hermana de la recepcionista.
-Nadia -le respondo con un gesto apresurado para continuar mi conversación con la masajista- ¿la puedo ayudar en algo? estamos en medio de una conversación aquí- le insinuó mirando a la empleada.
-Sí, disculpe, es que no pudimos evitar escuchar su conversación -confiesa.
-Eso demuestra muchos modales de su parte -le respondo tomando un mechón de mi pelo, al mismo tiempo en que miro a la empleada alzando las cejas. La cara de vergüenza de las demás, estaba como para un retrato y colgarlo en el Louvre.
-Lo sentimos mucho, señorita, pero es que nosotras somos parte de las modelos por las que usted estaba preguntando -termina de decir y yo hago un gesto de sorpresa, bajando los pies de la silla y poniéndome frente a ellas.
-¡Jesús bendito, no digas! Dame un segundito -le contesto- Cariño -llamo a la empleada que volvió a lo suyo- ¿sería mucho pedir que me consigas un poco de agua sin gaseosa? -le pido amablemente y ella asiente enseguida, y sale del lugar.
-Ahora si tendremos más privacidad- les digo a las chicas emocionada y todas se acercan sonrientes y se sientan en una misma silla.
»La verdad es que, chicas, creo que ustedes tienen un talento increíble, se los admito como profesional en el área -les digo llevándome una mano al pecho en un gesto de poca modestia, lo que hace sonrojar y sonreír a mis acompañantes «de verdad que son estúpidas» -Mi amigo Kerem es un excelente fotógrafo y dirige una de las mejores agencias de modelaje en Turquía, si les interesa puedo recomendarlas, ya saben, como amiguis que somos, ¿cierto? -les pregunto con gesto cómplice haciendo el ademán que hacen las tontas colegialas con los dedos, lo que hace que todas chillen como conejillos de india.
-De verdad que nos has llegado como caída del cielo, Nadia querida -dice la hermana de la recepcionista, asiento ante sus palabras con una sonrisa tan falsa como tetas de silicona.
«Aunque, no sé si el cielo sea el lugar de referencia apropiado»
»Desde hace tiempo ya venimos un poco cansadas de trabajar para el mismo Spa y no avanzar, creo que tu propuesta es única, ¿crees que podrías llamar a tu amigo ahora mismo? -pregunta impaciente, lo que hace que las demás la apoyen.
-Pero claro que sí -respondo tomando mi teléfono para llamar a Kerem, el cual contesta de inmediato. -Kerem querido.
Le hablo canturreando, provocando que ría antes de manifestar su voz.
-Hola belleza...por lo alegre de tu voz supongo que estás tramando algo, así que dime para qué soy bueno -responde tan encantador como siempre.
-Sabes que ando por acá en Japón, y me encontré con unas talentosas e increíbles amigas modelos -digo guiñándoles el ojo a las presentes -Así que pensé que tal vez podrías aceptarlas en tu agencia, te debería una.
-Ahora resulta que también soy director de una agencia de modelaje -responde riéndose.
-Eres el mejor, nos vemos cuando vuelva- cuelgo el teléfono y les hago un gesto de asentimiento a las chicas con labios reprimidos en una sonrisa, a lo cual ellas responden con una algarabía como si fuesen pollos en un gallinero.
-Saben, una de las mejores modelos de la agencia es también una gran amiga, realmente es la mejor profesional que haya conocido, así que tengo que decirles que tendrán una competencia difícil, no les será fácil estar a su nivel, de hecho, déjenme mostrarles una foto -busco en mi teléfono una foto de Kenia de la pasada gala benéfica, en la cual estuvo realmente arrebatadora, «es mi hermana dah» , al mostrarles la foto, se puede decir que no quedaron muy contentas al ver la belleza de mi hermana.
-Es evidente por qué es de las mejores -dice avestruz número uno con una sonrisa más falsa que una muñeca barbie fabricada en china.
-Sí, es que utiliza una de las mejores rutinas para el cuidado facial creada por ella misma -les cuento mientras doy una mirada inspectora en los productos que se encuentran a mi alrededor para aumentar la credibilidad de mi pequeña mentirita, y lo que encuentro es particularmente... «interesante» -Su rutina consta de pepino, mezclado con barro volcánico, polvos de azufre y una cucharada de ácido salicílico, esa mascarilla le hace relucir una piel excelente por semanas -les digo en un susurro como si les estuviese compartiendo información clasificada, a lo cual le agrego un guiño y ellas reaccionan llevándose las manos a la boca con total discreción lo que hace que ría para mis adentros.
«Este hotel me ha caído de maravilla».
En ese mismo instante llegó la empleada con mi agua, disculpándose porque en los almacenes se había terminado y tuvo esperar a que buscaran más, demostrando la ineficiencia del lugar y que lo único bueno es la travesura que estoy realizando.
Solamente quince minutos después de haberme colocado mi mascarilla de Aloe Vera, escucho a una de las avestruces amenazar a la empleada con que la iba a reportar por incompetencia si no preparaban la mascarilla tal cual le indicaban.
«Que decías sobre mí, querida Voci» -me burlo de mi voz interior con una gran sonrisa en mi rostro. Diez minutos después dejo el área de SkinCare y salgo a firmar mi ficha de salida en recepción.
-¿Disfrutó de su estancia, señorita? -pregunta una diferente recepcionista.
-Estuvo de maravilla -le contesto sonriendo, mientras hago una cuenta regresiva mental.
cinco... cuatro... tres... dos... uno... cero...
Los gritos provenientes del SkinCare no se hicieron esperar, solo pude identificar las palabras subidas de tono que soltaban aquellas chicas y el cómo exclamaban por su piel irritada ya que salí con el mejor de los ánimos, hasta le hice un guiño a un guapurro que pasaba por la acera.
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Al llegar a la habitación del hotel, ya eran entradas las siete, me encuentro con Kerem sentado frente al computador, quien me saluda con un "hola hermosa", a la vez que esboza su típica sonrisa, pero a la verdad no estoy de ánimo para eso, hoy ya tuve la suficiente dosis de diversión que necesitaba, ahora quiero enfocarme a lo que vine.
-Hoy no Kerem, dime qué averiguaste -le digo mientras me desvisto buscando un atuendo adecuado para lo que viene.
-Pero hace semanas que no nos vemos -dice abrazándome por detrás, lo cual me hace virar los ojos y tronar el cuello.
-Te daré hasta la cuenta de tres para que me sueltes -le digo molesta, lo que lo hace soltar una risita ronca y levantar las manos en señal de rendición.
-No sabes lo mucho que me tientas cuando entras en tu modo bipolar, pero como usted ordene, mi reina -. Dice eso último pausadamente antes de sentarse de nuevo frente al computador
»La reunión es en una hora, será en Miyagi, ya que no accedieron a que entremos a su territorio. Akihiro no estará presente.
«Tampoco contaba con que estuviera, eso hubiese sido demasiada hospitalidad de su parte»
»El encuentro será a las 11:00, ya me enviaron la ubicación y el avión está listo, debemos salir de aquí en una hora si queremos llegar a tiempo.
-Estaré lista en veinte minutos -digo entrando al tocador para alistarme.
3 horas después
Llegamos a la ubicación que nos enviaron en Miyagi. Es un edificio abandonado y antiguo, al entrar nos encontramos con cuatro personas, dos de ellas sentadas en una mesa de metal con dos asientos vacíos, y las otras dos paradas detrás, cada cual con una escopeta Remington 870 calibre 12.
«Obviamente ninguno de nosotros vino desarmado».
Antes de llegar a la mesa, uno de los hombres de atrás sale a revisarnos para quedarse con las armas.
-Primero invítame un café, bonito -le digo sonriendo en un perfecto japonés cuando pasa las manos por mi trasero, hace un amago para tomar las armas, lo cual pone a Kerem a la defensiva, pero le hago un gesto para que se las entregue al sujeto, mientras se llevan también las mías.
Cuando llegamos a la mesa, uno de ellos, el cual supongo que es el danışman de Akihiro, nos hace una seña para que nos sentemos.
El transcurso del encuentro se basa en Kerem mostrándoles nuestra mercancía y explicándole el funcionamiento de nuestro negocio. Así transcurrió una hora en la que no pronuncié una sola palabra, solo le hacía asentimientos con la cabeza a Kerem en señal de autorización, cada que debía mencionar algo importante.
-¿Y qué? -dice el otro sujeto sentado en la mesa-¿la perra bonita se quedó sin lengua o qué? -pregunta mientras me mira mordiéndose los labios, a lo cual yo solo respondo mirándole a los ojos con un gesto inexpresivo para después sonreír y contestar.
-Realmente espero que no se presente una situación que amerite mi intervención -le respondo con la vista baja, para luego mirarlo directamente a él.
-Uhh, nos salió brava la perrita, pero como dice el dicho, perro que ladra no muerde, bonita -dice burlándose de mí, a lo que hago caso omiso y sigo inspeccionando el lugar.
-La verdad es -habla el danışman- que su propuesta está muy interesante, pero lamentablemente ya tenemos negocios con Turquía -dice obviamente haciendo referencia de Kadir, lo que me hace poner mi atención en él, dado que ya tocó el punto que he estado esperando.
-Kadir Demir -le menciono a la rata norteña y el asiente.
-Recientemente ya cerramos negocios con él, y qué te digo bonita... -dice sonriendo mientras le hace señas a los hombres de atrás, los cuales comienzan a caminar hacia nosotros y Kerem se pone a la defensiva- no me interesa trabajar con novatas... y mucho menos tratar con la competencia -termina de hablar y le hace una seña al soquete de al lado para que saque su arma.
-No querrás hacer eso -digo tranquila mirándolos a ambos que se miran a Kerem como si estuviese loca.
-Y quién dijo que tienes poder de voto, muñeca -dice el sujeto de al lado, mientras tienta la mesa por debajo buscando su arma, la cual evidentemente ya no está, verán, esa es la magia de los tacones con punta, al no encontrar el arma, mira al danışman el cual hace el mismo gesto, pero el ruido que hace mi mano cuando cae en la mesa con la glock en mano apuntándole, lo hace quedarse inmóvil.
-Perra maldita -dice el otro sujeto haciéndole señal a los hombres de atrás para que disparen.
-Si alguno dispara, este se muere -digo mirando fijamente al hombre que tengo en frente el cual me devuelve la mirada con el rostro serio, pero un tanto preocupado.
-Diles a todos tus hombres que bajen las armas, porque no creo que el señor Akihiro se sienta muy feliz al saber que su mano derecha murió en una situación tan estúpida, solo por querer hacerle el machito -le digo al soquete, el cual le hace señal a los hombres de atrás para que bajen sus armas.
-Dije a todos, creo que te faltan los cuatro francotiradores del cuarto piso a ambos laterales -le digo sonriendo mientras me mira furioso y espectado mientras toma el radio de su cinturón y les habla en japonés para que las bajen.
-¿Feliz, perra? -me pregunta con la cara roja por la ira.
-Como una lombriz -le sonrío -Ahora sí, hablemos de negocios -digo poniéndome de pie, y dándole la otra arma a Kerem que se coloca detrás de mí -quiero que tú me hagas un pequeño favor, y yo a cambio los dejaré irse con vida.
Le digo esperando una respuesta, a la cual el danışman responde asintiendo con la cabeza.
» En este mismo instante sacarás tu teléfono y llamarás a tu jefe para decirle que controlaste la situación sin dejar cabos sueltos y que te llamó uno de los proveedores de Alemania para decirles que hubo un cambio de ubicación y le dirás esta -le paso un papel con una ubicación nueva- para la reunión que ya tenían cerrada con ustedes y Kadir, ya que la policía ha estado merodeando esa zona, ¿de acuerdo? -le digo y este saca su teléfono y me lo pasa para que seleccione el contacto que dice "jefe" en japonés. Le doy a llamar y se lo paso, este le dice en japones todo lo que le acabo de ordenar, luego cuelga y deja el celular en la mesa.
-Si que eres una perra mal nacida -dice el tipo que me lleva fastidiando toda la encantadora velada mientras sigo apuntándole al jefe.
-¿Con que una perra eh?... ¿sabes cómo hacen las perras? -le pregunto sonriendo para luego pasar a una expresión inexpresiva, hago lo que toda perra haría, «ladrar» mientras le apunto y le suelto un disparo que le perfora la cabeza y hace que su cuerpo se derribe sobre la mesa mientras comienza a aparecer el charco de sangre que llena la mesa completa, y le vuelvo a apuntar al sujeto que queda vivo alzando los hombros en señal de que no fue mi culpa.
-Dile a tus hombres que salgan -le digo mientras que me mira asustado, como si estuviera loca pero aún así obedece y todos salen del edificio -Ahora esto es lo que harás -digo mientras le tomo del cabello, poniendo el arma debajo de su garganta -No le contarás a nadie lo que pasó aquí, solamente le dirás a tu jefe que tuviste que matar al soquete este, usarás tu imaginación para buscar una razón. Si alguien se llega a enterar de lo que pasó aquí o que mi amigo y yo seguimos vivos -le digo seriamente mientras este tiembla, y bajo el arma para dispararle en una pierna y luego en el costado, lo que hace que caiga gritando al suelo.
»Te juro que dedicaré el resto de mis días a buscarte, y ya podrás deducir lo que pasará.
Digo esto último antes de retirarme en compañía de Kerem con rumbo al hotel, pues como se rompió la taza, pues cada uno para su casa.
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danışman: « consejero o mano derecha)
Kadir
Samsun, Turquía
Hace mas de 30 minutos que llegamos a uno de los puntos de reunión en la ciudad, y todavía el incompetente Akihiro no se ha dignado en aparecer.
La verdad es que ese asunto del sabotaje por parte de la mafia sureña y el no saber quién es que está detrás de todo, ya ha agotado los límites de mi paciencia, el asesinato de uno de mis cabecillas fue las gota que derramó el vaso, así que creo que ya es tiempo de enviarle un pequeño saludo al insolente que está dirigiendo los negocios del otro lado de la frontera.
Hasta ahora, nunca me había preocupado conocer sobre quién residia la dirección del sur, dado que después de la muerte de Asir, su danışman y yo firmamos un acuerdo donde cada mafia se quedaría en su territorio sin meter las narices en los asuntos más allá de sus fronteras, -«cosa que al parecer su actual director no quiere respetar»-.
Para mi la razón más lógica al principio fue pensar que una de sus hijas estuviera al mando, pero desde el altercado del 21' mis hombres las han vigilado, y no hay registro de ningún otro negocio aparte de la ridícula institución de ballet que dirigen ambas desde el 2019. No me resultaría extraño que ambas decidieran desatenderse de los negocios de su padre, ya que mi propio hijo tomó la misma decisión.
Hace más de veintiséis años que no tengo ningún contacto con Kiral, después de que tras la muerte de su madre el maldito de Maxim Ivanov se lo llevó al territorio ruso, todo intento de acercamiento fue imposible, ya que la mafia rusa es la última organización con la que me gustaría desatar otra guerra. Lo último que supe de Kiral, es que se había convertido en un profesional en neurociencia computacional y ahora trabajaba como consultor privado.
Después de 15 minutos, Akihido por fin decidió aparecer, junto con sus hombres.
-La situación ésta bajo control -comenta mientras estrecha mi mano -mi danışman me aseguró que quién sea el cobarde que está a cargo del sur, no se presentó en la reunión, solo estuvieron dos hombres, al parecer del grupo de los Salaklar -informa riendo.
-Bien, espero que eso sea suficiente para que se dejen de jugarretas -respondo mientras tomo asiento nuevamente.
-También se me informó, que los Alemanes decidieron cambiar el lugar de la próxima reunión -dice y dicha información me cabrea, ya que no me gustan los cambios de último minuto.
-Y eso ahora por qué -le pregunto juntando las manos sobre la mesa con cara de pocos amigos.
-Pues dijeron que se enteraron que la CIA está en un operativo por esa zona, y que eso es explicación suficiente -responde, y no reclamo porque realmente me conviene cerrar ese negocio con ellos.
-Bien, pues envíale la dirección a Kanlı, y me envías la información del armamento que utilizaremos, quiero tomar precauciones con esos sucios alemanes -digo, mientras me pongo de pie para salir del edificio.
Cuando subo al auto, mi teléfono comienza a vibrar en el bolsillo de la chaqueta, pero cuando lo tomo, noto que es el reciclable del que solo salen las llamadas, lo cual no es normal, por lo tanto, tomo la llamada sin hablar.
-Merhaba baba bir saat sonra İskelesi iskelesinde görüşürüz -hablan al otro lado de la línea y cuelgan de inmediato, lo que me hace quedar estático mirando el teléfono e inmediatamente le digo a Kanlı que se dirija a la dirección que me acaban de dar.
Exactamente una hora después, me encuentro en el muelle Iskelesi, pero no hay rastro de ninguna persona ahí. Así que espero unos 5 minuntos apoyado en el barandal mientras Kanlı espera a unos metros de mi, cuando siento que alguien llega a mi lado y se coloca en la misma posición que estoy «parece que lo invoqué».
Es un hombre alto de unos 1.86 metros, vestido con un traje negro y camisa blanca sin corbata, y ahora, después de tantos años me mira fijamente a los ojos, con la misma expresión seria y oscura que porta desde que era un niño.
-Padre -saluda en un turco perfecto.
-Kiral...
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Nadia
Iwaki, Japón
Después de una noche tan excitante y encantadora, -y no hablo solamente de lo que paso con Kerem despues de que regresamos al hotel- ahora me ha tocado lidiar con la parte menos divertida de mi querido viaje a Japón, trabajar.
Se supone que debí haber llegado hace 15 minutos a la reunión con el señor Yilmaz, pero mi entretenimiento matutino no se podía aplazar. Por eso cuando llegué al edificio, que proximamente se convertirá en la nueva instalación de Las Hadas, todos los abogados, diseñadores y contratistas ya se encontraban allí.
Yilmaz, me hizo dar un recorrido por las instalaciones -. «Que son más grandes de lo que esperaba, y no menos de lo que yo exigía» -. Donde me ha mostrado las salas de ensayo y de recreación, las oficinas administrativas y lo último y más importante, el salón de presentaciones, el cual se encuentra en la última planta y tengo que decir, es enorme.
Pocas cosas me han logrado asombrar, y desgraciadamente debo decir que este salón es una de ellas.
El techo está construido al estilo de la arquitectura gótica, con arcos que se unen en un punto en el cual se encuentran pequeñas luces tenues que iluminan las diferentes pinturas que lo decoran. Las paredes estan hechas de un material rústico y decoradas con esculturas clasicas que hacen de columnas, entre ellas puedo identificar a Venus de Milo, Discóbolo de Miron, El pensador, Zeus, y muchas otras obras de arte.
Los asientos están forrados con una tela de terciopelo rojo con los apoya-brazos de un color dorado metálico, y están colocados en forma de un semi anfiteatro, con dos pasillos en el centro que conectan con ambas entradas. El suelo está cubierto con una alfombra negra, que hace resaltar el color de los asientos. Y por último está el esenario. Tiene un aspecto, que -«a regaña dientes debo admitir que es impresionate»-. Está completamente hecho de madera de caoba, con un tallado en el centro con los símbolos de las dos caras de teatro, y en todo el borde hay reflectores que iluminan el esenario. La pared de fondo es negra y sin diseño alguno, supongo que es donde irá el letrero de Las Hadas.
-Qué le parece señorita Nadia, ¿está increíble cierto? -me pregunta el señor Yilmaz con una sonrisa de satisfacción.
-No está mal -le contesto con un gesto de desdén, mientras me dirijo al ascensor.
-Es una mujer con unos estándares muy altos, Nadia --- habla nuevamente, entrando conmigo en el asensor.
-Las mujeres sin visión son fáciles de complacer, y yo no me considero una de ellas -. Digo justamente cuando se cierran las puertas del asensor.
Al llegar a la planta baja, firmo los papeles que cierran el trato entre el señor Yilmaz y mi compañía.
La gira comenzará en tres días y tendrá una duración de un mes, un acto por semana en cuatro ciudades distintas, teniendo su acto de inauguración en la ciudad de Tokyo.
La reunión de kadir con los alemanes es justamente la última semana de la gira, por ende, debo comenzar a planear la estrategia de emboscada para atapar al maldito. Lo que me lleva directo al hotel, donde estoy supuesta a encontrarme con Kenia, que llega hoy con el grupo de las chicas.
Cuando llego a la habitación, me encuentro con Kenia y Kerem, que se quedan mirándome con uno de mis gestos menos favoritos.
«preocupación »
-Y ahora qué mierdas pasó -pregunto molesta y Kenia se pone de pie.
-Sisi, tenemos un problema.
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-Merhaba baba bir saat sonra İskelesi iskelesinde görüşürüz (Hola padre, nos vemos en una hora en el muelle Iskelesi).
-Baba (papá, padre).
-Kanlı (el sangriento)
-Los Salakar son las personas con menor rango dentro de la mafia turca