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El tormento de Valeria Ordóñez

El tormento de Valeria Ordóñez

Autor: : L.alejandra
Género: Romance
Valeria es la típica chica que tuvo lo más importante en la vida, amor de sus seres amados, pero no lo veía así, tuvo que darse cuenta de la manera más dura cuántos los amaba, está chica pasará por trata de blanca viviendo un infierno, de una persona que se supone que debió quererla, allí entenderá que aunque las una un lazo consanguíneo, no te asegura que esa persona, cuide y Vele por ti, es un caparazón vacío, lleno de heridas. Cicatrices que no puede sanar de la noche a la mañana, cuando su único camino es la muerte, una noticia inesperada cambia su vida y la llenada de miedo y miles de emociones, que debe enfrentar, pero tiene una meta, un nuevo objetivo, el vivir.

Capítulo 1 Sinopsis

Siempre nos preguntamos el porque de las cosas, pero no siempre hay respuesta

Mi nombre es Valeria Ordóñez, pero mi mamá desde que era muy pequeña me llamaba vale y todos se acostumbraron a llamarme así, siempre quise ser una buena hija, tener el mejor promedio e ir a la universidad pero de un momento a otro mi vida cambió y desaparecí

Mi mamá siempre me decía, "Vale debes aprender a no confiar en todas las personas", también me decía, "Vale, amor, debes hacer tus cosas porque yo no soy eterna".

Pero claro que quería que mis padres fueran eternos, pero la vida me los quitó. Mis padres murieron en un accidente de auto. Para mi protección me enviaron con Cielo, mi tía, Ella debía hacerse cargo de mí si algo les pasaba.

Mis padres confiaron en ella y yo también. Ella me llevo al peor de los abismos, y ahora todos creen que desaparecí o cambie de país. Si supieran que mi tía me trajo a trabajar en un club nocturno y justamente en ese club de los Gorkis conocí mi infierno.

Los invito a conocer un poco más de mi historia y de las personas que me rodean

Capítulo 2 Capitulo 1

Narra Valeria

En el comienzo de lo que es mi vida puedo decir que no era nada de especial, era una chica con una vida tranquila, siempre pensé que los problemas típicos de la vida eran lo peor que me podía pasar. Un ejemplo de eso era cuando no obtenía lo que quería, llegué a pesar de que lo malo que creía que me pasaba solo me pasaba a mí. Nunca pensé o creí que alguien más podía estar peor que yo.

Cuando tenía 5 años recuerdo que me molestaba con mi papá cuando no pasaba tiempo conmigo por el trabajo, pero cuando llegaba el atardecer la rabia que sentía en ese momento la olvidaba.

Siempre me gustó la noche porque tenía a mis padres juntos, jugábamos, comíamos juntos, siempre me leían un cuento antes de dormir, me sentía protegida; pero como todo niño yo también deseaba creer rápido para ser autosuficiente.

El tiempo se apresura y al crecer nos damos cuenta de que no es tal cual pensábamos.

Olvidamos esos niños que fuimos y no fui la excepción, pues me fui alejando de mis padres prefería en la noche ir al cine con mis amigos, salir a comer, y pensaba que ellos estarían siempre para mí, las discusiones llegaron, la razón era sencilla pues decía que no me entendían.

Sentía que me odiaban la verdad siempre quisieron cuidar de mí.

No fue hasta que cumplí 15 años que entendí el amor que ellos me tenían. Un día común y corriente fui y le dije a mis padres que nos veríamos en la noche; era un martes así que la fiesta la haríamos el sábado. Pensé que era una persona adulta y podría hacer lo que quisiera, tomé alcohol hasta casi perder la conciencia. Mis padres salieron en mi búsqueda, se habían preocupado por la hora que era y no había llegado.

Pero nunca se sabe si llegaremos a casa. Observo el auto de mis padres llegando a la cada donde esta y otro auto sale, era un chico que estaba con los niveles de alcohol elevados. Estaba detrás del volante sin tener precaución, manejó y no se fijó que el auto venía en la vía. Él tomó la vía equivocada y los dos autos chocaron, provocando un gran accidente que quitó la vida a mis padres. Me culpes y sigo haciéndolo hasta el día de hoy.

Recuerdo cómo veía al auto volcarse yo no pude decir nada, observé a mi madre salir en una de las vueltas del carro por la ventanilla, estaba bañada de sangre. La sirena empezó a escucharse, todo lo oía a lo lejos. No tuve consciencia o no asimilaba sus muertes. Hasta el día de su entierro, sentía cuando bajaban las urnas como una parte de mí se iba con ellos, me dolía el alma y mi corazón.

Mis padres siempre confiaron en una tía que se llama Cielo. Pensaron que ella me iba a cuidar, pues siempre había demostrado un lado protector y sensible, transmitía confianza. Luego que todo pasó, las personas dejaban de darle el pésame. Ella fue cambiado poco a poco: comenzó a decir que estaba estresada por la falta de dinero, que la herencia que mis padres dejaron ya se había acabado, que tenía que dejar el colegio por ese año. Comenzó a decirme que no podía salir, a encerrarme en el cuarto y cuando se sentía mal me golpeaba. Llegó a estar tan borracha y drogada que el cigarrillo que siempre tenía en la mano lo apagaba en cada parte de mi cuerpo que podía alcanzar, decía que odiaba mi "belleza" y la de mi madre, que por su culpa tenía que cuidar a un estorbo.

Pasaron los días sin comer llegando a ser un castigo. Ella pensaba que no hacía las cosas bien, pensaba que era la mayor desgracia. Yo pensé que me lo merecía y ella también, que por mi culpa mis padres murieron.

Una noche mientras dormía ella abrió la puerta de mi cuarto y dejó entrar a un hombre y cerró la puerta. Trate de correr, pero estaba muy débil él me pegó y poco a poco me violó. A aún recuerdo su aroma a cigarrillo.

Pensé que era lo único que iba a pasar, pero noche tras noche dejaba a entrar a hombres distintos y cuando trate de defenderme, ella intentaba algo en mi cuerpo que me hacía desvanecerse, no me sienta bien conmigo misma, ella tenía el control en mí.

Capítulo 3 Capitulo 2

Llega un momento en la vida cuando no sabes el porqué las cosas pasan y te dicen que el destino está escrito. Te preguntas ciertas cosas como:

¿Dios existirá?, ¿Buda?, ¿Jehová? O todos eso dioses y héroes que dice que existen.

La respuesta se vuelve sencilla: creo que si existen todas esas leyendas Mitológica que dicen que escriben el futuro, me odian o solo no saben que existo.

Mientras ellos hacen milagros y cuidan a las personas necesitadas, cada noche vivo un infierno. Es una rutina que vivo a diario: llegar al club, cambiarme la ropa, bailar y esperar a que mi tía consiga a alguien para que se acueste conmigo. No le es difícil con tantos borrachos que llegan a este lugar, su nueva meta es que atienda a 10 clientes por noche, según ella le genera más ganancia, así puede vivir más tranquila y cómoda y pagaría los gasto que genera en mí.

Todo eso hace que me sienta vacía sin saber qué hacer. Llegue a la conclusión que por más salida que busque simplemente no la consigo, siento que si escapo o trato de hacerlo me mataría, pero tal vez sería lo mejor la única salida, el morir y así poder terminar de vivir este infierno. No sé hasta cuando pueda sobrevivir, mi vida siempre es manejada por ella. El comer, vivir y vestirme es decisión de ella. Mi día a día o mi vida ya está planeada para ella.

Las cosas pasan como si nada, para las personas que asisten a esos lugares solo soy la puta o la mujer que para ellos es un desahogo, pero ¿qué puedo esperar? Ofrezco placer a cambio de unos billetes. Me preguntan si sé qué es el amor, pues cada vez creo menos en el amor, y no sé si algún día exista para mí. Pensamos que las personas son tan distintas desde los más pobres hasta con más dinero, gastan todo acá sin importar sus esposas e hijos.

Me veo en el espejo y no me reconozco, y no soy esa niña de antes. Estoy delgada, mi cuerpo lleno de cicatrices y aunque sanen, están allí y sé que lo estarán y nunca van a desaparecer.

¿Será que mis padres algún día me amaron? ¿Por qué me dejaron con ella?

Todos estos pensamientos me acompañan diariamente, me atormentan y nunca desaparecerán.

Trato de descansar un rato y dejar de pensar y veo a mi tía quien esta entretenida hablando con unas personas, me mezclo entre todas ellas y salgo del club.

-¿A dónde vas Vale?- Pregunta el guardia de seguridad.

-Solo quiero fumar algo.

-Está bien Vale, llamaré a tu tía.

-Por favor no lo hagas.

-¿A qué le temes?

-A nada.

-Oh Vale, cuéntame o llamaré a tu tía.

-Solo quiero tomar un poco de aire, es todo.

-Está bien- Se aleja un poco.

Enciendo el cigarrillo y comienzo a caminar mirando a la entrada del club, veo a mi tía salir y ver a mi dirección, tengo el impulso de correr y lo hago. Ella y otros chicos corren detrás de mí, corro lo más fuerte que puedo, pero estoy tan débil que caigo y siento como ella me toma del cabello tirando de él.

-Qué mala agradecida me saliste, te voy a enseñar lo que es querer escapar.

-¿Qué me harás?-la veo encender su cigarro y comienza a presionarlo contra mi piel.

-¿No vas a gritar?- Dice molesta- ¿Solo llorarás?-Sonríe- Creo que es hora de otra cosa.

Le pide el cinturón a uno de los guardias de seguridad y con la hebilla me da por la cara y algunas patadas en mi estómago, no me dejó tranquila hasta verme vomitar sangre, trate de levantarme, pero fue inútil todo se volvió negro.

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