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El Ángel de la mafia

El Ángel de la mafia

Autor: : nani23libros
Género: Adulto Joven
Gio Como Don de la familia Moretti estaba destinado a gobernar. Pero todo cambio cuando apareció ella, Angélica. Me cautivo desde que la vi, supe que tenía que protegerla y no dejarla ir. Pero cuando comenzó a crecer, sentimientos comenzaron a aparecer trate de evitarlo pero no podía hacerlo. Sé que es malo porque la mujer que quiero es mi sobrina. Angélica. Nacida en una de las familias del crimen más temerarias de Chicago estaba destina hacer una princesa. Temida, respetada y envidiada por muchos. Todo lo que quería lo obtenía. Pero lo que nunca pude obtener fue al hombre que amaba en secreto, sabía que era oscuro y retorcido lo que sentía por alguien que era parte de mi familia pero no podía evitarlo. Pero imagínate mi sorpresa cuando me pida que me case con él y sea la madre su heredero.

Capítulo 1 Prologo

Pongo una flor en el ataúd mientras veo como los empleados del cementerio comienzan a cumplirlo con tierra, muchos me dan el pésame por lo cual me recompongo y me prohíbo llorar, no puedo mostrarme débil, no ahora que mataron a mi hermano y a su esposa.

Es difícil y más cuando me recrimino por perder la comunicación con Leonardo. Pensé que era un idiota por buscar la salida de este mundo, por querer una vida mejor. Pero al parecer fue feliz se casó y tuvo una hija, hasta que dos imbéciles le dispararon a él y a su esposa en su casa, su pequeña hija de tan solo seis años estaba en la escuela por lo tanto es la única sobreviviente y ahora es mi responsabilidad.

Cuando veo que las personas se alejan y regresan a su casa me permito ver más de cerca a la pequeña, uno de mis chicos la trago hasta aquí, apenas si tuve tiempo de verla porque ni siquiera sabía que existía. Es algo que me duele porque es una confirmación de lo separado que estaba de Leonardo.

Cuando cruzo la puerta de mi departamento para irse le dije que no volviera, fue la última vez que lo vi y el último recuerdo que tengo de él es de mí gritándole que era un idiota. Él quería otra vida pero yo quería el ser puto jefe, me quede al lado de mi padre hasta que murió y tome su lugar en la organización, un gran logro para mi corta edad, solo me falto tener a mi hermano a mi lado y fui un idiota por no buscarlo. Ahora he pagado el duro precio de esta vida.

Me agacho para quedar a la altura de la niña. Tiene el cabello rubio y unos hermosos ojos verdes, pobre Leonardo esta niña se parece a su madre, supongo porque tampoco la conocí. La pequeña mira la tumba de sus padres, tiene lágrimas en su linda cara que trato de limpiar con mi mano.

-Hola Angélica. ¿Sabes quién soy?-

La pequeña mueve su cabeza de forma confirmatoria.

-Eres el tío Gio, el hermano de mi papá-trato de sonreír.

A pesar de lo bastardo que fui con Leonardo, el por lo menos intento hablarle de mi a su hija lo sé por las fotos de la familia que había en su casa. Había fotos por todos lados de mamá, papá, Leonardo y yo. La casa era pequeña pero acogedora se notaba que era un hermoso hogar. Todo se veía como una casa normal, excepto por las manchas de sangre en la sala de estar que fue donde mataron a Leonardo y a su esposa Lucia.

-Así es pequeña y ahora vivirás conmigo- dije.

-Mi padre dijo que tú me protegerías si el ya no estaba- veo al pequeño ángel y siento como varias lagrimas salen de mis ojos todo el dolor que contuve lo suelto.

Siempre me culpare por esto porque si hubiera ayudado a mi hermano a ser su vida fuera del bajo mundo tal vez el hoy estaría vivo tendría a su esposa y a su hija, pero ya no hay nada que pueda hacer solo cumplir la promesa que le hice a mi hermano en su ataúd que cuidaría de su hija y la defendería con mi vida.

-Así es pequeña, estas a salvo conmigo-

Capítulo 2 Capitulo uno

Dos años después.

Los sonidos de pequeños pies golpeando el piso de madera es lo que me despierta, me pongo unos jeans y una camisa y voy en busca de la pequeña diablilla.

Han pasado dos años desde que me convertí en el tutor legal de Angélica y puedo asegurar que mi vida cambio completamente desde que llego la pequeña. Lo principal fue la casa tuve que cambiar todo, ya no más armas y drogas cerca, no más mujeres que fue lo más difícil de hacer pero era necesario, esas mujeres pueden ser unas locas y siempre siente que tienen alguna propiedad sobre ti. Cosa que no quería cerca de Angélica, por lo tanto tuve que cambiar mi forma de vida y adatarla a ella.

Pero no me arrepiento, esa niña ha sido un Ángel en mi vida, lo único que me queda de mi hermano. Y planeo tratarla como el tesoro que es.

Veo su pequeña cabeza rubia mientras tararea una canción, y sube y baja las escarelas. Sostiene a su oso de peluche, teddy como lo llama.

-Oye Angélica-la llamo.

Ella me ve notando mi presencia y mirándome con esos grandes ojos verdes, me da una sonrisa mostrando sus hoyuelos lo cual me hace sonreír a mí también.

-Tío Gio-chilla.

La cargo en mis brazos y la llevo hasta la cocina, la siento en uno de los taburetes mientras comienzo a preparar el desayuno.

Al principio fue difícil, muchas veces tenía pesadillas en la noche y se levantaba preguntando por sus padres, tuve que dormir con ella el primer año, después se fue acostumbrando. Las pesadillas disminuyeron, por lo que mande a remodelar una de las habitaciones de la casa y la instale allí.

Cuando termino los huevos revueltos, le sirvo una pequeña porción junto con un su jugo de naranja. Come tranquilamente mientras juega con su oso, lo cual me hace reír. Angélica es un alma inocente y planeo que sea a si por mucho tiempo, no dejare que el mundo donde vivo le haga daño sé que es lo que Leonardo hubiera querido.

Veo que la puerta de la casa se abre y aparece Carlo, unos de mis muchachos y el guardaespaldas de Angélica.

-Carlo-chilla Angélica saltando del taburete para encontrarse con Carlo.

No puedo evitar que una carcajada se me escape. Carlo es un tipo grande y musculoso, el tipo puede ser jodidamente aterrador y Angélica abraza sus piernas mientras le empieza a contar cosas de su día y como lo ha extrañado, no se ve feliz con la situación pero sabe que si molesta a mi chica es como si me molestara a mí, por lo que con cuidado vuelve a poner a Angélica en su taburete para que termine de comer.

- ¿Quieres algo? Hice huevos-pregunto mirando a Carlo.

-No solo vine a llevar a Angélica a la escuela-

Asiendo mientras termino de comer, Angélica tarda un poco más pero cuando ya está lista la ayudo a bañarse y vestirse para la escuela.

-Puedo llevar a teddy conmigo- veo esos grandes ojos verdes de cachorro y sonrió.

-Por supuesto pequeña-sonríe.

Dios, esta niña me tiene en su dedo meñique.

Nos dirigimos hacia el carro que nos llevara, Carlo ya está en el lado del conductor solo espera hasta que Angélica y yo subamos para arrancar.

Recuerdo cuando la deje por primera vez en la primaria estaba tan asustada, lloro tanto que la tuve que traer de regreso a la casa para calmarla y asegurarle que todo estaría bien ese día lo pasamos viendo películas. Al día siguiente estaba más calmada por lo que fue más fácil y por fin entro a clases.

No solo tengo a Carlo vigilándola hay más hombres en la escuela, tengo una camioneta a fuera con varios hombres, solo una señal y saldrán. Además de eso tengo la escuela en mi bolsillo y el director es alguien que conozco muy bien y me mantiene informado de lo que sucede. No seré perezoso cuando se trata de la seguridad de mi Ángel.

Angélica a veces hace preguntas es muy curiosa, pero trato de hacer lo mejor posible para que no sepa a qué me dedico, sé que algún día se enterara solo espero que tenga la suficiente fuerza para enfrentarlo.

Cuando nos detenemos en la primaria Cherry Grove ayudo a Angélica a bajar y luego la acompaño hasta la entrada, le ayudo a ponerse su abrigo y le doy un beso en su frente se despide con una sonrisa y va con sus amigos.

Otra vez lo logre.

Ahora a trabajar.

Cuatro años después.

Todavía no puedo creer lo rápido que pasa el tiempo, como las cosas cambian tan rápido. Veo a la pequeña que tengo en mis brazos y suspiro resignado. Ya no es tan pequeña ahora tiene doce años y la niña asustada y tímida que conocí en aquel cementerio sea convertido en una linda jovencita extrovertida que sabe cómo hacerse escuchar.

Apago el televisor, estuvimos viendo una película debido a que por mi trabajo, no he tenido tiempo para pasarlo con mi pequeña así que hoy apenas entre por la puerta Angélica ya tenía las palomitas y la película puesta. Me pidió o mejor dicho me suplico que me uniera a ella y como decir que no a esa carita de cachorro que puso. Por supuesto se quedó dormida después de un rato en mis brazos, me quedo mirándola por un tiempo antes de por fin cargarla y depositarla en la cama.

A sido muy difícil estos años, incluso considere en varias oportunidades casarme con una mujer, para que hubiera una figura femenina en casa que ayudara a Angélica porque por más que quiera muchas veces no puedo estar con ella por el trabajo, y por su puesto ella tiene sus cosas de mujeres de las que no me deja ser participe.

Trate con varias mujeres pero lo que nos espere fueron los celos de mi pequeña, ninguna le cayó bien y estoy seguro de que con su actitud ahuyento a todas las mujeres que se me acercaron. Al final me decidí que la mejor compañía que puedo tener es mi pequeño Ángel.

Pero debo admití que dude y más cuando hace un par de meses Angélica tuvo su primer periodo, entre en pánico lo cual es irónico siendo yo un hombre tan concentrado y listo para la acción. En ese momento yo estaba más asustado que ella pero al final pudimos solucionarlo, fue una suerte que en la escuela le hablaran de esas cosas. Pero no quise volver a cometer ese mismo error así que me puse a investigar para ayudar a Angélica con las dudas que tuviera, puede que no sea mujer pero por lo menos intente hacer lo mejor posible.

Alejarla del peligro del mundo donde vivo ha sido lo más complicado, tuve que hacer muchas alianzas y convertir a la mayoría de mis enemigos en aliados para garantizar la seguridad de Angélica, pero no ha sido fácil todavía tengo muchos enemigos que no dudaran en hacerle daño Angélica para llegar a mí. Igual que hicieron las personas que mataron a Leonardo, ya me encargado de la mayoría pero todavía me falta la cabeza de la persona que dio la orden, que acabo con la vida de mi hermano.

Tengo la suerte de que ha medida de que Angélica va creciendo y madurando entiende un poco mejor las cosas, ella sabe a lo que me dedico, sabe cómo murieron sus padres. Pero eso es todo, sabe que si pregunta de mi parte no obtendrá respuesta. Lo que suele causar muchas discusiones entre los dos. Por suerte mi silencio ha hecho que su curiosidad vaya disminuyendo, claro de a poco pero por lo menos es algo.

Siento mucho orgullo de ver en lo que se está convirtiendo, es la mejor estudiante en su clase sus calificaciones siempre son muy buenas, lo cual no me sorprende porque Leandro era igual, yo era el único en la familia que odiaba la escuela.

Pero lamentablemente para mi hermano eso es todo lo que heredo de él. Su parecido es más con su madre, su cabello rubio y sus ojos verdes lo demuestran. Pero ella es una Moretti con parecido o no.

Lo único que me aterra es que mi pequeña está creciendo rápidamente, pronto ingresara al instituto. Y sé que atraerá la atención de varios chicos, la tengo bien vigilada por Carlo y por sus otros guardaespaldas pero sé que esto no será suficiente. Sé cómo son los adolescentes, maldición yo fui uno e hice muchas cosas con diversas chicas, cosas que no quiero que hagan mi pequeña, no quiero que la usen y la boten como si no fuera nada.

Sé que sufriré mucho, Angélica es un poco extrovertida, tiene una voz y ha aprendido a usarla. La mayoría de mis hombres le han tomado un gran aprecio tanto que siempre que mi Ángel quiere algo no tengan duda de que hay una fila de hombres que se lo consiguen.

Pero a pesar de eso sé que mi pequeña sufre, he notado como llora por las noches, siempre trata de ocultarlo de no llorar ni mostrar debilidad por nadie lo cual me hace sentir jodidamente orgulloso, es muy valiente. Sé que a pesar de que no me lo diga extraña a sus padres, solo estuvo seis años con ellos pero por lo poco que me ha contado tiene hermosos recuerdos de la familia que eran.

Me siento culpable porque en parte es mi culpa todo lo que le paso a Leonardo, si hubiera aceptado que mi hermano quería alejarse de este negocio, en vez de creer que era un pequeño imbécil con un capricho, sé que nada de esto hubiera pasado. Pude haberle bridado la protección adecuada que necesitaba, pude a verle ofrecido que trabajara en uno de los negocios legales. Pero lo único que hice fue esperar que mi hermano regresara arrepentido, que quisiera volver a trabajar conmigo y así manejáramos la organización como nuestro padre hubiera querido.

Fui un idiota y eso le costó la vida a mi hermano. Cada día que veo lo hermosa y fuerte que es Angélica, me duele porque sé que mi hermano merecía pasar estos momentos de la vida de su hija.

Pero no dejare que Angélica tenga el mismo destino. Soy el jefe de una de las organizaciones criminales más grandes del mundo, y hare todo lo posible por garantizar la seguridad de mi pequeña.

Veo a Angélica dormí tranquilamente por un rato más hasta que decido quítame mi camisa y turbarme al lado de ella, solemos dormir justos muchas veces en especial por las pesadillas que tiene Angélica, hace un par de años habían desaparecido pero últimamente han vuelto. La única manera de que no despierte gritando y llorando por la noche es que duerma con ella.

No sé con qué sueña no me lo ha dicho, pero sé que tiene mucho que ver con el día en que murieron sus padres. Ella estaba en la escuela cuando los mataron, pero por lo que supe la niñera la fue a buscar y ambas entraron en la casa y vieron la escena, la niñera llamo a la policía y al ser el único familiar se me asigno su tutela.

Durante todos estos años he vengado la muerte de mi hermano. He matado a todos los que participaron, solo me falta quien dio la orden. Tengo sospechas pero nada concreto, tengo muchos enemigos lo cual me preocupa porque no quiero que le hagan daño a Angélica, pero como he lo dicho antes su seguridad es mi prioridad y así será siempre.

Veo como mi pequeña se empieza a moverse, se extrémese, lo cual indica que está teniendo una pesadilla. La abrazo para hacerle saber que estoy aquí y también comienzo a cantarle en la lengua madre, le canto la canción de cuna italiana que me cantaba mi madre antes de dormí.

Parece funcionar porque la veo respira profundamente, por lo cual sé que está durmiendo bien, eso me tranquiliza lo suficiente como para también poder dormir.

-Tío Gio-escucho la pequeña voz de quien es mi Ángel.

Abro los ojos y bostezo mientras estiro mis brazos.

-Buenos días pequeña-digo con una sonrisa.

Mire a Angélica y fruncí el ceño al darme cuenta de que ya tenía su uniforme de la escuela puesto, me levanto rápido de la cama.

-Ya es hora ¿verdad?-dije por lo que Angélica se cruzó de brazos.

-Sí y llegamos tarde-dijo.

-Maledizione-exclame en italiano mientras corría a mi habitación para arreglarme pude escuchar la risa de Angélica mientras me alejaba.

Fui directo al baño para tomar una ducha rápida y poder cepillar mis dientes, es muy extraño cuando llegamos tarde. Odio hacerlo porque no solo perjudica a Angélica sino que me hace atrasarme en mi trabajo y eso es algo que no me gusta hacer.

Cuando ya me he cambiado bajo y luego recuerdo algo el ¡desayuno! mierda tendremos que detenernos en algún lugar o le daré dinero a Angélica para que compre algo en la cafetería de su escuela, ya me estoy volviendo loco.

Bueno eso es hasta que escucho unas risas en el comedor.

Voy hacia allá y encuentro a Angélica riendo y hablando animadamente con Fabio, uno de sus guardaespaldas.

-Te dije que iba a caer-dijo Angélica mientras Fabio sacaba su billetera y le daba un par de billetes que gustosa Angélica aceptaba.

Lo extraño es que Angélica no estaba estresada ni molesta como suele hacer cuando llegamos tarde. Ahí fue cuando lo supe.

Fui un momento a la sala donde había un reloj y vi la hora, faltaban cuarenta minutos antes de que Angélica entrara en la escuela y yo fuera a trabajar. Esta es una de las tantas bromas que me ha gastado Angélica.

Voy al comedor y me cruzo de brazos en la puerta. Fabio y Angélica no tardaron en darse cuenta de mi presencia, el soldado se levantó pero Angélica no podía dejar de reír. Ahí fue cuando me di cuenta también, que no me había abrochado bien los botones de mi camisa y no llevaba mi saco puesto.

Me la jugo bien.

- ¿Algo que quieras decirme pequeña?-dejo de reír y me miro inocentemente.

-Me acabo de dar cuenta que no estamos llegando tarde tío-

Si claro.

-Angélica- dije en tono serio vi que incluso Fabio estaba un poco asustado, es nuevo en su trabajo y un poco joven. Creo que ahora sabe que una de las cosas favoritas de Angélica es hacer este tipo de bromas e involucrar a la mayor cantidad de soldados en sus travesuras.

-Solo es una broma, tío-hizo un puchero- ¿Qué tal si haces el desayuno? estoy hambrienta-

Claro para eso es que sirvo. Angélica se acerca y me abraza lo cual logra sacarme una sonrisa, que haría sin esta niña.

-Por favor-dijo.

Por lo cual negué con la cabeza sonriendo y me dirigí a la cocina para preparar el desayuno, le dije a Fabio que se encargara de cuidar a Angélica mientras me iba.

Hice unos huevos revueltos con tocino, pan tostado y jugo de naranja llame Angélica que gustosa vino. Me alegra que coma bien nunca se pierde una comida y últimamente me ha ayudado hacer la cena. Cuando llego tarde del trabajo muchas veces me sorprendo de que la comida este lista y servida en la mesa.

- ¿Me puedes comprar unas cartas de póker?-veo a Angélica que prueba un poco de sus huevos y frunzo el ceño.

- ¿Para qué quieres eso?-pregunto.

-Quiero jugar con mis amigos de la escuela-se encoge de hombros.

Sonrió no soy idiota, se lo que quiere.

-Quieres apostar y ganar dinero-o mejor dicho quitarle el dinero a los perdedores.

-Es un buen juego-dijo Sonriendo como si no fuera nada.

- ¿Acaso sabes cómo jugar póker pequeña?- mire esos ojos verdes que la mayoría de las veces muestra inocencia, pero esta vez vi algo más en mi pequeña, algo que me prueba que tiene lo Moretti en las venas.

-Tú me puedes enseñar, escuche que eras el mejor en el juego- sonrió de manera descarada, amo a mi pequeña. Pero no me gusto lo que dijo.

- ¿Quién te dijo eso?-acuse.

-Dante-dijo.

Maldito bastardo. Dante es uno de mis más viejos amigos, suele venir mucho a casa y más para pasar tiempo con Angélica debido a que como ya dije ella es la adoración de mis hombres. Solo espero que ese idiota no le haga dicho nada más a Angélica, algo así como que solía apostar dinero y beber como loco cuando jugaba póker. Además de terminar de pasar la noche con una de las tantas putas que el traía.

-Está bien sabes que no puedo negarte nada-digo mirando a Angélica la cual sigue sonriendo, acepto comprarle las malditas cartas porque sé que si no lo hago le preguntara otras cosas a Dante con el que tengo que tener una fuerte discusión. Pero también creo que ella se compraría las cartas por su cuenta, debido a todo el dinero que gana haciendo apuestas como la que hizo con Fabio.

Me gusta que a pesar de lo frágil que pueda ser a veces Angélica lo recompense con la fuerza que les demuestra a los demás. Ya no llora delante de nadie como cuando era más pequeña, sino que en cambio muestra esa astucia que tiene y que sé que un día me volverá loco.

Cada día muestra un gran interés por los negocios de la familia, no me gusta hablar de eso pero a veces lo hacemos. Ella me esta de mostrando que tiene una gran capacidad para estar al frente de la organización algún día. Pero estoy seguro que eso no es lo que querría Leandro. Involucrarla podría ponerla en peligro además de romperla ya no sería inocente, no después de todo lo que vería y haría.

Pero trato de no pensar en eso. A pesar de que no está lejos el día en que se convertirá en una hermosa mujer solo el tiempo dirá que camino quiere tomar.

Y se cual sea su decisión la apoyare.

Capítulo 3 Capitulo dos

Seis años después

Angélica.

Veo que las lucen están apagadas, lo que significa que todos están durmiendo. Muy posiblemente estén algunos soldados vigilando el patio y el exterior de la casa. Pero los que están adentro deben estar descansado, sonrió esto será muy fácil, voy a la parte trasera de la casa, miro a los lados y cuando no veo soldados, subo silenciosamente la escalera que va directo a la ventana de mi habitación. Una vez ahí suspiro aliviada.

Hasta que la puerta de mi habitación se abre y se entiende las luces, mi tío Gio aparece y con solo verlo sé que está enojado. Otra vez estoy en problemas.

Mierda, nunca me puedo escapar sin que me atrapen.

-Hola tío- sonrío de forma inocente. Aunque como dice mi tío, llevo el diablo por dentro.

-No puedo creer que después de la última vez, te volvieras a escapar-niega con la cabeza-Esto no puede seguir Angélica, no puedes salir sin un guardaespaldas y lo sabes muy bien-

-Estoy cansada de que me sigan a todos lados-refunfuño odio tener esta misma conversación otra vez-No puedo ir al baño sin que haya dos hombres siguiéndome, es muy incómodo y molesto-

Mi tío suspira y esta vez puedo ver algo diferente en el como si estuviera resignado, y espero que lo este. No es divertido escaparse cinco veces y que en las cinco seas atrapada. Siempre he sido protegida, no es nada nuevo. Pero últimamente se ha vuelto un poco peor no sé porque, mi tío nunca habla de sus negocios conmigo, solo sé que algo no anda bien. Pero debido a eso tengo a veinte personas siguiéndome día y noche, no puedo salir de la casa salvo para ir a la universidad.

A eso le tengo que agregar la regla de nada de chicos que mi tío puso cuando me vio besándome a los quince con un chico del instituto, en mi defensa era mi primer beso y Jeremy era un chico agradable. No lo suficiente para mi tío que le dio una paliza y le digo que no se acercara a mi si no quería tener problemas, sabiamente Jeremy le hizo caso y de todos modos mi tío me cambio de instituto después de eso. Uno que era especial, pues solo era de chicas.

-Angélica sabes que hago todo lo posible para protegerte-dijo-Puedo entender cómo te sientes y por eso te dejare ir a todas las fiestas que quieras, además de eso podrás ir a diferentes lugares de tu agrado-

Fruncí el ceño, sé que hay un truco, con mi tío siempre hay un truco.

-Pero solo podrás hacerlo si están tus guardaespaldas contigo-sonreí sería más fácil escaparme de mis guardaespaldas si no estaba en la casa.

-Está bien tío-

-Bueno ahora ve a dormir son las tres de la mañana has tenido suficiente diversión por hoy-su tono severo volvió pero esta vez asistí y fui a la cama estaba ya un poco cansada después de una noche de fiesta. Espere a que mi tío se fuera de mi habitación para quitarme mi vestido, un vestido blanco y corto, me queda por debajo de trasero además, de tener un gran escote.

Me sorprende que mi tío no mencionara nada de mi atuendo. Bueno, estoy segura que se guardó esa conversación para mañana. Por suerte mi tío me aseguro que tengo su autorización para salir de la casa.

Como mañana no tengo clases duermo tranquila, pensando a que lugares saldré ahora que puedo. Lo malo es que no tengo muchas amistades. Es difícil tenerlas cuando tienes tantos guardaespaldas siguiéndote, cuando siempre nos estamos mudando y más por la cantidad de secretos y mentiras que tengo que decir. Para todos, mi tío es un gran empresario, a pesar de que siempre hay rumores que dicen lo contrario.

Despierto a la mañana siguiente por la luz del sol que entra por la ventana. Voy directo al baño y hago mis necesidades, tomo una ducha rápida para terminar de quitarme el sueño y me cambio de ropa, poniéndome un vestido de verano amarillo, con flores en la parte de abajo.

Bajo las escarelas y me dirigió directo a la cocina. Donde me encuentro con mi tío Paolo que ya está sentado en uno de los taburetes que están junto con la encimera de la cocina, con un plato de lo que parecen ser panqueques. Sonríe apenas me ve.

-Buon giorno-me da los buenos días en italiano, sabe que adoro que haga eso. Mi tío Paolo vivía en Italia donde trabajaba haciendo unos trabajos para mi tío. Regreso hace un par de días y debido a que mi tío Gio y el son primos hermanos, mi tío Gio le dijo que se quedara aquí. Claro, también, lo hizo para tener alguien de confianza que me vigiarla.

Pero no me importa porque mi tío Paolo es muy divertido.

-Buon giorno, tío-dije mientras me sentaba en el otro taburete. Él se levantó y me sirvió un plato de panqueques con frutas lo cual le agradecí.

-Supe lo que hiciste anoche-dijo.

-Ya te fueron con el chisme-seguramente cuando mi tío Gio se dio cuenta de que no estaba alboroto a todos en la casa para que comenzaran a buscarme.

-Me di cuenta de que harías algo así. Gio ya me ha contado de las veces que te has escapado-rio-Pero enserio niña, estoy impresionado. Drogar a los soldados para que se durmieran y así no se dieran cuenta cuando salieras, además, de poner la escarelas junto a tu ventana horas antes de que durmiéramos para no llamar la atención saliendo por la puerta principal. Eso es increíble chica-

Me pregunto qué pensaría mi tío Gio si supiera que su amado primito, me estaba felicitando por mi escapada de anoche, probablemente le daría una paliza. Pero disfrute de la atención riendo y chocando los cinco con mi tío Paolo.

- ¿Cómo drogaste a nuestros soldados?-pregunto mi tío Paolo.

Probablemente se haya estado preguntando mucho eso anoche. La verdad no fue fácil y si mi tío Gio me lo preguntara ni loca le diría nada. Pero digamos que Paolo es diferente.

-Tal vez les ofrecí una taza de café a mis guardaespaldas y a los hombres que estaban vigilando los alrededores de la casa- sonreí al recordar eso. Por lo general si me toca cocinar lo hago para todos, incluidos los soldados, así que no se extrañaron cuando les lleve una taza de café. Pero el café tenía una droga. La cual sabía que los dejaría noqueados toda la noche.

- ¿Vertiste algo en el café verdad?- vi a mi tío el cual estaba sonriendo y me encogí de hombros.

- ¿Quién sabe?-fue todo lo que respondí.

-Se nota que eres toda una Moretti-dijo mi tío Paolo.

El resto del desayuno transcurrió en silencio, el cual fue agradable. Sentí la mirada de mi tío en mí todo el tiempo y la verdad no me importo, pero sabía que algo tramaba.

Después del desayuno se excusó, diciendo que tenía que hacer algunos trabajos con mi tío Gio. El cual lo debía de estar esperando. Yo solo asistí y me fui a mi habitación. Es normal que me quede sola en la casa con la compañía de mis guardaespaldas.

Hoy no tenía clases así que sabía que sería un día muy aburrido. Bueno, mi tío Gio me aseguro que podía salir a donde quisiera siempre y cuando tuviera a alguien vigilándome. Suspire sabía que sería así, pero es un poco molesto que no pueda salir sola. En especial porque quiero conocer algunos chicos, pero sé que además de ser incomodo por los hombres que nos vigilarían, sé que ningún chico se me acercaría después de conocer a mi tío y de que este lo echara a patadas. Además de que su reputación no ayuda mucho.

Tengo que hablar con el sobre eso. Ya tengo dieciocho años, incluso pude entrar un año antes a la universidad por mis notas. He sido la perfecta señorita Moretti que se espera que lo sea, excepto claro, por los últimos meses en que me he revelado. Siempre he sido muy unida a mi tío Gio, tenemos un lazo y una conexión que la mayoría no entendería. Pero admito que me gusta molestarlo un poco.

Como sé que no voy hacer nada aquí y no quiero morir del aburrimiento, decido dar un pequeño paseo por el centro comercial. Tomo mi bolso y mi tarjeta de crédito, es la primera vez en mucho tiempo que salgo de esta manera de la casa así que sonrió, incluso cuando veo a mis guardaespaldas.

-Hola Fabio-dije mirando a uno de ellos que de hecho era mi favorito. Había como veinte personas distribuidas en la sala de estar y la cocina, era un espacio amplio y abierto pero aun así, estos hombres gigantes parecían reducir el espacio. Lo cual me extraño porque había más hombres de lo habitual y muchos eran caras nuevas para mí.

Fabio me hizo una señal para que fuéramos a hablar, lo seguí mientras caminaba por el pasillo. No lucia muy contento, estaba segura que no fue por lo de anoche porque a todos les di la droga menos a él y a los guardaespaldas de mi tío Gio.

-Veo que piensas salir y quiero que sepas antes de hacerlo que tu tío dio la orden de que si salías de la casa fuera acompañada por treinta hombres-lo mire sorprendida, como siempre Fabio va directo al grano, pero la noticia que me estaba dando no era nada buena y él lo sabía. Si me molestaba ser seguida por dos personas por treinta era imposible.

Sabía que era muy bueno para ser verdad.

Mi tío me la volvió a hacer. Regrese a mi habitación y me encerré allí, esto no era lo que quería pero supongo que mis actos tienen consecuencias. Este debe ser uno de los peores castigos que me ha dado mi tío.

Me quedo en mi habitación pero como estoy decidida a no aburrirme, agarro mi computadora y comienzo a hacer una investigación sobre los hombres nuevos que mi tío asigno para que me protegieran. Sé que tiene esa información en un archivo, en su computadora. Pero mis habilidades son buenas y lo encuentro en poco tiempo. Como me lo imagine los hombres que trago son los mejores que tiene la familia, todos están juramentados, ninguno es un novato. La mayoría ya tiene unos buenos años metidos en esto.

Mierda.

Mi tío me conoce muy bien. Cambio todo el personal de seguridad porque sabía que volvería a escaparme, esto cambia mis planes no puedo salir porque estoy segura que no llegaría a tocar la manija de la puerta de mi habitación antes de que tuviera a veinte personas siguiéndome.

Ya me di cuenta que terminare encerrada en mi habitación. Hace unas semanas mi tío sugirió que podía llevar algunas de mis materias, sino es que todas de forma online. La mayoría lo hace, la universidad tiene un programa para ello y como van las cosas sin duda sé que mi tío me inscribirá el mismo si es necesario.

Pero no me dejare, me gusta revelarme y luchar con fuerza cuando quiero algo. Soy una Moretti después de todo.

Comienzo hacer algunas cosas con la computadora, diversos trabajos. Cuando termino dejo a un lado la computadora, ya es hora del almuerzo, usualmente mi tío viene a comer a la casa y yo siempre hago el almuerzo o la cena para él. Excepto cuando estoy molesta y ahora lo estoy.

Pero de igual manera bajo y lo espero en la sala de estar. Tres hombres se quedan parados detrás del sillón donde me siento. Ruedo los ojos antes eso, por lo menos no veo a los otros pero sé que están cerca por los movimientos que escucho en el pasillo.

Solo pasa unos minutos hasta que mi tío Gio llega del trabajo junto con Paolo. Cruzo mis brazos y estoy segura que mi expresión muestra lo enojada que estoy, porque enseguida mi tío Gio suspira y se pasa una mano por la cabeza.

-Supongo que ya te diste cuenta-dice.

Hago una mueca- ¿Por qué? sé que no hay una amenaza, los negocios van bien y tus enemigos no harán nada con todo el poder que tienes-

Gime-No hablare contigo sobre mis asuntos. Considera tu amento de guardaespaldas como parte de tu castigo-me da una mirada severa-Tuve que cambiar el personal de seguridad porque eran unos idiotas. Si se dejaban drogar tan fácilmente entonces sé que no son competentes para este trabajo-

Me pregunto si por "cambiar" mi tío se refiere a matar o a dejar un castigo físico. Lo que si se es que ya no veré a ninguno de esos hombres y en parte me siento culpable por eso.

- ¿Qué tal si mejor comemos algo?-mi tío Paolo interviene seguramente para aliviar la situación. Hay es cuando observo que tiene una bolsa de comida, posiblemente de un restaurante. No lo puedo negar mi tío me conoce muy bien sabía que iba a estar molesta, así que mejor compro el mismo el almuerzo.

-Vamos-dice mi tío Gio un poco enojado.

Nos dirigimos al comedor, donde hay una mesa gigante donde sin exagerar pueden comer veinte personas, siempre me ha parecido una exageración tener una mesa tan grande si nunca hemos tenido una fiesta o un evento para traer personas a casa. De hecho mi tío no deja que nadie se acerque a la casa, nunca he visto a alguien que no fueran sus hombres más confiables venir hasta aquí.

Nos sentamos todos juntos. Mi tío Gio como siempre al frente de la mesa. Mi tío Paolo está sentado al lado derecho de él y yo a su lado izquierdo. Comenzamos a comer en medio de un silencio incomodo, pero por lo visto ni mi tío Gio ni yo comenzaremos una charla creo que por eso mi tío Paolo comenzó a decir cosas para aligerar la tensión del ambiente. El y mi tío Gio comenzaron hablar un poco, con cuidado de no hablar nada de sus negocios.

Comí lo más rápido posible, para después excusarme y volver a mi habitación. Normalmente mi tío estaría molesto por mi actitud y me obligaría a seguir sentada, pero esta vez no parecio importarle.

Decido leer un poco. Escojo uno de los tantos libros que tengo en mi gran librero. Sonrió, recuerdo que muchos de esos libros fueron un regalo de mi tío por mi cumpleaños o un premio por mis buenas calificaciones. Siempre le pedía libros en vez de una muñeca o un juguete y el gustoso me los compraba. Cuando fui mayor me dio una tarjeta de crédito, para mis gastos, nunca he gastado de más y estoy segura que si lo hiciera no tendría ningún problema.

Y lo bueno de tener mi propia tarjeta de crédito es que puedo comprar la selección de libros eróticos que quiera. Antes no podía hacer eso porque mi tío no es tonto y siempre ha estado involucrado en lo que hago, por eso el mismo escogía mis libros.

Leo por un rato enamorándome de la historia de amor de dos adolescentes, es un amor de instituto que me hace suspirar desde la primera página y no puedo negar que disfruto leyendo la parte en que los protagonistas se adentran a la pasión y el deseo.

Estoy segura de que mi tío no aprobaría mi tipo de lecturas. A pesar de que tengo dieciocho años puede llegar a tratarme como a una niña algo que detesto.

Sonrió cuando llego a la última página del libro. El final es hermoso, terminando los protagonistas en una hermosa boda y con la chica embarazada. Guardo el libro en mi librero y bajo las escaleras estoy segura de que mis tíos no tardan en volver, pase el resto del día leyendo así que según mis cálculos deben de estar por llegar.

Voy a la cocina y trato de preparar algo rápido para la cena. Todavía estoy molesta por lo que sucedió, pero sé por experiencia que si no trato de solucionar el problema a tiempo este puede empeorar. Y es suficiente tener un aumento con la seguridad, quien sabe que otras cosas puedan ocurrirle a mi tío.

-Algo huele delicioso-dice mi tío Paolo entrando en la cocina sonrió cuando lo veo.

-Llegaron un poco tarde-digo.

-Tuvimos algunos inconvenientes-mi tío Paolo me da una sonrisa siniestra-Pero lo solucionamos-

Si estoy segura que solucionaron su inconveniente matándolo o torturándolo. Sé que mis tíos muchas veces piensan que soy muy inocente, pero es todo lo contrario se perfectamente lo que hacen. Mi tío Gio una vez de tanto preguntarle me dijo que efectivamente se dedicaba a cosas fuera de la ley. Pero que no me preocupara que esto no me afectara.

-Estoy segura de que lo hicieron- sonrió mientras voy a poner la mesa con ayuda de mi tío Paolo. Mi tío Gio se une a nosotros poco tiempo después, cuando ya la cena esta lista.

- ¿Que estuviste haciendo el resto del día, corazón?- pregunta mi tío Paolo.

-Solo estuve en mi habitación-mire a mi tío Gio de forma acusatoria-Si pudiera salir de la casa podría por lo menos ir al cine-

-Puedes hacerlo-dijo mi tío Gio mientras cortaba un pedazo de su pollo-Pero sabes que tienes que hacerlo con tu equipo de seguridad-

-No puedo salir con treinta personas siguiéndome-hago una mueca.

-No veo porque tienes que salir si quieres ver una película puedes hacerlo en la casa-a veces no puedo creer lo terco que puede ser mi tío.

Ruedo los ojos y él no se ve para nada feliz con mi comportamiento. Pero ¿saben qué? me importa una mierda.

-No seas así, hombre-dijo Paolo viendo a mi tío Gio-Cualquiera se cansaría de estar encerrado todo el día en esta casa-

Mi tío Gio me miro y suspiro resignado lo cual me hizo sonreír-Esta bien puedes salir pero no iras sola que Paolo te acompañe-

-Nos divertiremos mucho pequeña-mi tío Paolo me guiño un ojo.

Estaba en las nubes era la primera vez en mucho tiempo que podía salir de la casa sin un sequito de guardaespaldas y con restricciones de salida. Y estaba segura de que al lado de mi tío Paolo me divertiría mucho.

Después de la cena fui corriendo a mi habitación, no sin que antes mi tío Paolo me dijera que me preparara para mañana. No sé a dónde iremos pero estoy segura de que la pasaremos muy bien. Fuera del control de mi tío Gio todo parece estar muy bien.

Trate de dormir lo más que pude pero la anticipación de que vendría mañana, era mucho para mí. Solo logre dormir un poco antes de que la alarma de mi teléfono me despertara. Fui corriendo al baño para tomar una ducha rápida y así poder arreglarme.

Me puse una pequeña capa de maquillaje, nada exagerado y me decidí por un vestido rojo el cual acentuaba mis curvas en los lugares correctos. Y la última vez que me lo puse mi tío Gio dijo explícitamente que lo odiaba.

Baje rápido las escaleras y no fue una sorpresa ver a mi tío Gio de brazos cruzados esperándome al final de estas. Levanto una ceja cuando vio mi atuendo, pero antes de que digiera nada mi tío Paolo apareció.

- Wau ¿eres tu?-su cumplido me hizo sonrojar-Estas preciosa-

-Gracias-dije.

-Yo preferiría que te cambies-resoplo mi tío Gio.

-Vamos, hombre ya hablamos de esto-se fue enojado después de lo que dijo mi tío Paolo pero no podría importarme menos.

- ¿Estas lista para que comience la diversión?-pregunto mi tío Paolo con una gran sonrisa.

-Oh no sabes cuánto-dije.

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