Antes de empezar quiero decir que este capítulo es duro, puede llegar a herir sus mentes. Es y era muy importante escribirlo para que supieran lo que había pasado nuestra protagonista Valery, y así comprender su actitud y sus miedos.
A la edad de quince años perdí a mi madre y no de la manera esperada, mi madre murió apaleada por mi propio padre.
No tuve tiempo para llorarla, no tuve tiempo para despedirme de ella, solo me agarró del brazo y me saco arrastras de la casa, de un golpe me metió en el maletero del coche...
****
Han pasado ya tres años de aquella noche, tres años en los que no he parado de rezar por mi propia muerte.
Escucho como me llaman, es hora de presentarme ante los desgraciados que disfrutarán de mi cuerpo esta noche. Y si digo disfrutar porque desde hace tres años me veo obligada a vender mi cuerpo. Si al menos pudiese escapar de esta vida, pero ya dejé de soñar con eso. Él no me lo permitiría, mi amo me moleria a palos por intentar escapar. Yo no soy nada, solo soy una esclava, su esclava.
Si tan solo ese desgraciado no me hubiese vendido para saldar sus deudas, si mamá estuviese viva. Igual mi vida sería diferente.
Para ser realistas no lo sería mucho más, él me saco de la escuela con diez años por lo que apenas se leer y escribir. Mi vida de antes solo era limpiar y buscar chatarra junto a mi madre, al menos tenía al lado a una persona que me quería.
Una lágrima rueda por mi mejilla al entrar en la habitación, esta noche solo hay dos caballeros y somos cuatro señoritas. Agachó mi cabeza intentando pasar desapercibida.
Salgo de la habitación y media sonrisa se dibuja en mi rostro, esta noche he tenido suerte. Demasiado aniñada, casi no tiene tetas... Esos fueron solo algunos de los comentarios que escuche, en lugar de sentirme menospreciada, me sentí aliviada.
-Dónde crees que vas Valery?-
- A mí cuarto, amo-respondo bajando la cabeza.
- Te he dado permiso para marcharte-dice agarrando mi pelo fuertemente y haciéndome caer.
-No, perdoname amo, no lo volveré a hacer- hablo entre sollozos por el dolor.
- Me estás empezando a aburrir, ni siquiera has crecido bien. Vas a resultar una mala inversión- dice pegándome una patada en el estómago.
No me muevo de mi sitio, él no me lo ha permitido y se que si lo hago todo será peor, ojalá y en uno de esos golpes dejará de respirar al fin podría estar de nuevo con mi mamá.
Comienzo a toser y veo mi mano manchada de sangre, mi estómago duele pero lo que más duele es mi corazón. No tengo que llorar eso es lo que más le gusta, verme llorar, llorar hace que me sienta débil, definitivamente tengo que intentarlo.
-Estúpida! levanta tienes clientes, que te levantes...- dice cogiéndome de nuevo del pelo.
Apenas si puedo andar, el dolor es cada vez peor. Llegó hasta la sala y para mí desgracia un hombre mayor y obeso me elige a mi.
- Qué quiere que le haga?- pregunto asqueada.
Me pide que me desnude y me tumbe en la cama, después él hace lo mismo y sube sobre mi. Cierro los ojos y espero que el tiempo pase.
Aunque sólo han sido varios minutos no lo hace menos asqueroso.
- Tocame, he pagado por una hora y aún queda tiempo de sobra-
Doy un suspiro y agarró esa cosa pequeña y flácida que tiene entre las piernas.
- No vales ni para excitarme perra, he pagado mucho por ti- dice propinandome una bofetada tras otra...
Intento abrir los ojos, solo lo consigo un poco estoy tirada en un callejón, o eso creo porque hace tres años que no piso la calle. Escucho animalillos chillar o quizás es mi imaginación. Igual ese maldito se ha cansado de pegarme, hoy no he tenido fuerzas para defenderme y menos para pedir ayuda.
-Creo que morirá en unas horas... ese desgraciado le ha dado una buena paliza-
- Ya me he ocupado de él, ese viejo asqueroso, mira que dejarme sin una de mis chicas, al menos le he quitado todo lo que tenía.-
Escucho una conversación pero no estoy segura, todo es borroso. La lluvia comienza a caer empapando mi cuerpo. Abro mis ojos de nuevo y veo que estoy en la calle, no hay nadie a mi alrededor la lluvia resbala por mi rostro y empapa mi cuerpo. Me estremezco al sentir el frío, no llevo abrigo, ni zapatos, solo ese pequeño vestido rojo.
Me levanto del suelo y me agarró a la pared, camino un poco el dolor es tan grande que siento que en cualquier momento voy a caer. Pero me obligo ha hacer un último esfuerzo, no quiero morir entre basura y ratas.
Quiero llegar hasta un parque, allí quiero ir. Recuerdo como mi madre me llevo una vez y allí fui tan feliz.
Jugué con niños y hasta mamá me compro un helado. Ese fue el mejor día de toda mi vida. Nunca antes probé un helado y nunca más después de ese día lo volví a probar... Camino bajo la lluvia encorvada y helada por la lluvia, levanto un poco la cabeza y veo árboles.
Mi cuerpo está a punto de rendirse, camino entre la gente y nadie me mira, solo soy un desecho de la sociedad, estoy en lo más bajo de la cadena. Esas palabras resuenan en mi mente, durante los últimos tres años mi amo no se ha cansado de repetirlas todos y cada uno de los días que he pasado en ese horrible lugar.
Un poco más Valery, solo un poco más me digo a mi misma, obligándome a continuar.
Cuando ya casi estoy me chocó contra algo, siento que mis piernas fallan pero no caigo al suelo.
Bueno al menos lo he intentado, por una vez en mi vida he sido libre para poder elegir, libre y dueña de mi destino, aunque no lo he conseguido. Antes de sumergirme en la más profunda oscuridad escucho una palabra.
- Mía-
****
Escucho un pitido y veo una luz blanca, será qué ya he muerto? Pero por qué no avanzo y por qué no veo a mi madre? Un hombre con mascarilla me habla pero no entiendo lo que me dice, mis ojos se cierran de nuevo envolviéndome en la oscuridad.
- Basta! Nadie va a matar a nadie y menos por eso- grito cansado.
El silencio reina en estos instantes, al fin he conseguido que se calmen.
- George, déjales el contrato que lo lean y lo firmen, si aún así no se ponen de acuerdo. Me quedaré las gallinas yo-
Salgo de mi despacho y me encamino hacia la calle, la Manada está tranquila hoy, me acerco a mi Jeep y lo arranco necesito ir al pueblo a por algunas cosas, espero no hacer un viaje en vano.
En la Manada tenemos casi todo lo que podemos necesitar, pero evidentemente no todo. Vivimos aislados de los humanos pero lo suficientemente cerca para poder abastecernos en caso de emergencia.
Llegó hasta el pueblo, me acerco hasta la farmacia y entrego las recetas que la doctora de la Manada me entrego esta mañana. Nosotros los hombres lobo apenas enfermamos pero si lo hacemos necesitamos medicinas también.
- Es mucho antibiótico señor Wolf, no cree...-
Veo como esa estúpida humana me mira, bajo mis gafas de sol y me dirijo a ella.
- Señorita Andrews...- digo mirando la plaquita de su bata. - Se ve usted muy bonita hoy, de verdad que necesito todo lo marcado- le hablo con voz seductora.
Ella se da prisa y me empaqueta todos los medicamentos. Le pago y le guiño un ojo, ella está excitada y mucho lo puedo oler. Pero no me gusta estar con humanas, ellas son débiles...
Salgo hasta el coche, dejo todo en el asiento trasero y me dirijo hasta el asiento del conductor. Un aroma llega hasta mi.
** Mate, mate... Buscala está cerca, la puedo oler**
Me habla mi lobo Hayden a través del link. Busco el aroma pero la lluvia lo complica todo, cambio rápido.
Algo me hace parar, algo o alguien ha chocado contra mi. Agachó mi cabeza y la veo a ella, está a punto de desplomarse.
- Mía- digo al reconocer ese aroma.
Mierda, está mal herida y lo peor de todo, ella es humana.
** Salvala, ella es mía. No la dejes morir**
** Es humana**
** La hemos encontrado, al fin **
Mi lobo está loco de emoción, yo no tanto. Es casi una niña y está muy mal herida. Además su ropa es la de una...
La acerco más a mi pecho y veo cómo está llena de morados, cortes... Rápidamente la subo al coche y me dirijo hacia el hospital de la Manada.
- Caroline, atiendela... creo que está muy mal-
- Pero Jhon, ella es humana-
- No te lo estoy pidiendo, te lo estoy ordenando- respondo levantando mi voz.
- Está bien Alfa-
Han pasado dos horas desde que la pasaron dentro, lo último que se es que la tenían que operar de urgencia, tenía el bazo roto, además de múltiples fracturas.
Eso me hace enloquecer, quién es el desgraciado que se ha atrevido a hacerle eso? Pero lo que más me preocupa es que el vínculo está empezando a volverse insoportable.
Nunca en toda mi vida habría pensado que mi alma gemela no pudiese ser otra cosa más que una loba, hace ya demasiados años que dejé de buscarla. Pensé que la diosa se había olvidado de mí, pero lo que nunca pude llegar a imaginar es que ella me pudiese enlazar con una humana.
- Alfa...- dice el doctor caminando hacia mi.
- Ella...- las palabras se atoran en mi garganta.
- La señorita está estable, la ha traído justo a tiempo unos minutos más y no podríamos haber hecho nada por su vida.-
- Dónde está, puedo verla?-
El doctor me acompaña hasta una pequeña habitación, esto en vez de una habitación parece un armario. Solo hay una pequeña cama, no hay ningún sofá y menos una ventana.
- Me puedes explicar que hace ella aquí! - hablo dirigiéndome al doctor y no de la mejor manera.
- Lo siento, señor yo no me encargó de las habitaciones eso es cosa de Caroline-
- Este hospital es mío, no creo que deba recordarlo. Si está estable quiero llevarmela a mi casa-
El doctor no parece estar seguro aún así lo prepara todo para el traslado. Antes de marcharme llamo a la casa y pido que preparen mi habitación.
- Jhon qué estás haciendo? Ella es una simple humana, por qué la llevas a tu casa. Tú y yo...- dice Caroline alterada
- Tú y yo? nunca ha existido un tu y yo. Solo nos hacíamos compañía mutua, creo que siempre fui claro contigo. Si te vuelves a dirigir a ella con desprecio me veré obligado a desterrarte, te ha quedado claro!-
Ella asiente con la cabeza y se queda parada en la puerta del hospital. En quince minutos aproximadamente llevan a mi humana hasta mi casa, ni siquiera se su nombre, ni su edad, no sé nada de ella.
-Aún no ha despertado señor, váyase a descansar y coma algo, yo me ocupo de la Luna- dice mi Nana sentándose junto a la cama.
- Cómo lo has sabido?-
- Niño, te he criado como si de un hijo se tratase. Hay pocas cosas que se le puedan escapar a tu Nana-
Bajo hasta la cocina e intento comer pero mi cuerpo no está para eso en estos momentos, subo hasta el baño y tomo una ducha. Salgo y veo como Nana se ha quedado dormida.
Observó la figura que hay en la cama, está muy delgada, su rostro está amoratado e hinchado. Aprieto mis puños con fuerza, me acerco a ella y acarició su rostro. Me pierdo en su dulce aroma huele a caramelo y a lluvia.
Me despiertan unos golpes en la puerta, abro los ojos y veo que Nana se ha marchado. Cambio la mirada y veo como mi humana sigue inmersa en su sueño.
Me levanto de la silla, y me dirijo hasta la puerta.
- Jhon, qué ha pasado? Caroline me llamo a noche alterada-
Se asoma al dormitorio y mira con curiosidad el pequeño bulto que hay en la cama.
- No me digas qué es ella! Al fin la has encontrado- dice George mi beta y mano derecha abrazándome.
Pasa al dormitorio antes de que pueda detenerlo.
- Jhon ella es...-
- Humana, lo sé-
- Eso también, además es muy linda, seguro que cuando baje la inflación de su cuerpo tendrás que sacarle los ojos a más de uno- dice sonriendo.
Mi lobo gruñe ante esas palabras.
- Vete, no quiero que despierte y lo primero que vea sea tu cara - respondo y le abro la puerta para que se marche.
Abro los ojos lentamente, estoy en una habitación, no estoy en la calle y tampoco parece que haya muerto. Ya que me duele todo el cuerpo.
Miró atentamente y veo un hombre cerca de la ventana, es un hombre muy grande, no puedo ver su rostro ya que está de espaldas pero por su porte parece ser un hombre atractivo.
- Veo que ya estás despierta- dice asustandome.
- Cómo te encuentras?-
No respondo me quedo callada, estoy confundida y asustada.
- Acaso no sabes hablar?-pregunta levantando la voz.
- Si... si que se amo-respondo y agachó la cabeza.
- Perdona como me has llamado?-
- Niño, no ves que la estás asustando...- dice Nana entrando en la habitación.
- Nana por qué no has llamado, podrías haber visto algo...?-
-Algo cómo qué? Por si no lo recuerdas yo te cambiaba los pañales y...-
- No sigas, ya he crecido bastante desde eso-
La conversación entre estos dos me resulta agradable, sus miradas son sinceras y parecen quererse.
- Jhon sal de aquí, voy a limpiar las heridas y a cambiar su camisón-
- Puedo ayudar-
- No, no puedes-
-Mía-
El hombre que ahora se que responde por el nombre de Jhon sale de la habitación y da un gruñido. Pero uno que asusta la verdad. La señora no parece inmutarse solo sonríe.
Después de un rato estoy limpia y mis heridas también. La señora acerca una bandeja y me da el desayuno.
- Señora yo...-
- Nana, para ti soy Nana-dice interrumpiendome.
- Nana, dónde estoy? Él es mi nuevo amo?-
La señora parece asombrada por mis palabras, coge una de mis manos y comienza a hablar.
- El no es tu amo mi amor-
- Pero dijo Mía y creo que en aquella calle también escuché esas palabras-
-Bueno eso es algo que él te debe explicar, eso le corresponde a él decirte. Aveces es un poco intenso y gruñón pero tiene un corazón muy grande solo tienes que ser paciente con él-
Después de esas palabras me deja sola con mi desayuno, trato de procesar sus palabras pero no soy capaz de comprenderlas, a media mañana viene un doctor y me revisa.Jhon no quiere dejarme sola con él y eso me provoca verguenza ya que el doctor me tiebe que levantar el camisón.
Lo escucho gruñir desde una esquina de la habitación.
- Muy bien, está tarde tendrás que levantarte pero solo uno poco. Podrás ir hasta el sillón y estar un rato sentada después de nuevo a la cama! Tomate todos los medicamentos y volveré mañana, a ver cómo estás-
- Gracias -respondo bajito
- Alfa - dice cuando pasa al lado de Jhon, agacha su cabeza y sale de la habitación.
No dice nada se queda callado y me observa en la distancia, su mirada me incomoda un poco. Comienzo a removerme un poco en mi sitio, necesito ir al baño con urgencia pero el doctor dijo que no me moviera.
- Qué te pasa humana?-
- Yo... yo necesito ir al baño, amo-
- No me gusta que me digas amo, yo no soy tu amo- dice mientras se acerca a mí.
-Pero usted dijo que yo era suya-
Da un gruñido y me parece ver cómo sus ojos cambian de color a dorado por un momento.
- Y eres mía -dice cogiéndome con cuidado y llevándome al baño.
- Me gustaría estar sola- digo intentando tener un poco de intimidad.
- Está bien, llámame cuando hayas terminado y no soy amo sino Jhon-
Me levanto del baño con cuidado y me acerco hasta el espejo, mi reflejo me asusta mi cara esta morada e inflamada, mis brazos no están mejor. Levanto mi camisón y veo que el resto de mi cuerpo no está mucho mejor.
La puerta se abre de golpe.
- No te dije que me llamaras!- dice un tanto enfadado.
- Lo siento amo, digo señor Jhon-
Veo como su cara se tensa, pero no dice nada más, con cuidado me coge entre sus brazos y me lleva hasta la cama, un escalofrío recorre mi cuerpo cuando esté hunde su cabeza en mi cuello aspirando mi aroma.
- Cómo te llamás? Tienes familia? Cuántos años tienes?-
- Valery, no, 18 años señor Jhon-
- No me llames señor por favor es algo que me molesta-
- Está bien se...-
- Qué es lo que te pasó ayer?-
Esa pregunta me deja helada, no le puedo decir lo que hacía y a lo que me dedicaba, de momento aquí son buenos conmigo, si hablo me pueden devolver allí y no es lo que quiero. Sin poder evitarlo comienzo a temblar las lágrimas caen de mis ojos sin poder remediarlo. Prometí no llorar, llorar es de débiles pero no puedo contenerme.
- No llores, por favor para! no puedo soportar verte así -dice acercándose a mí y abrazándome.
Un abrazo que quiero rechazar, no me gusta el contacto físico pero con el no me siento mal, no me asquea, tan solo me transmite seguridad y calidez.
Una vez que me calmo el se separa de mi y limpia con cuidado las lágrimas de mi rostro.
- Ahora debes descansar volveré más tarde para despedirme-
- Te vas? Por qué? -no sé porque lo he dicho pero no lo he podido evitar. Veo como una sonrisa se forma en sus labios.
- Tengo que salir por cuestiones de trabajo, solo estaré fuera dos días, Nana se ocupará de ti -dice para después dejarme un beso sobre la frente, un beso que hace que me estremezca.
No he sentido miedo, tampoco me ha desagradado ha sido totalmente diferente y raro. Es como si de verdad me hubiese gustado.
Me tumbo y me quedo dormida. A la hora de la comida Nana me despierta y se queda conmigo.
- Y Jhon ya se ha ido?- pregunto curiosa.
- Alguien me echaba de menos- dice desde la puerta. Me siento avergonzada si no tuviese la cara morada se vería totalmente roja por la vergüenza.
Me destapa y me ayuda a levantarme, me ofrece un brazo y camino hasta el sillón que hay junto a la ventana.
Desde aquí puedo ver un bosque y casas de madera, esto no es el pueblo, donde estaré?
El se queda mirándome durante un rato.
- Estoy retenida?-
- No -
- Entonces me puedo ir cuando quiera?-
- No -
Esa respuesta y ese tono hacen que me asusté.
- No me pegue por favor, me portare bien lo prometo-
- Oh diosa que difícil es esto... -dice con frustración - no quería asustarte, y no te voy a pegar. Cuando vuelva de mi viaje te lo contaré todo-
Sale de la habitación dejándome sola y confundida.