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Embarazada de Trillizos por un Contrato

Embarazada de Trillizos por un Contrato

Autor: : Librosromanticos
Género: Romance
Ana Clark, una joven de veintiocho años atrapada en una búsqueda laboral infructuosa, enfrenta la desesperación por la salud de su padre. Cuando recibe una sorprendente propuesta de Dominic Ivanov, un millonario enigmático, se le ofrece una solución a cambio de un matrimonio sin amor por un año. A pesar de sus reservas, Ana acepta el trato, sintiendo que no tiene más opciones. A medida que se adentra en esta nueva vida, se enfrenta a la frialdad de Dominic y la incertidumbre de un futuro lleno de sombras, luchando por encontrar su camino en medio de un acuerdo que desafía sus valores y sueños.

Capítulo 1 01

Ana Clark se sentía atrapada en una espiral de desesperación. A sus veintiocho años, la vida no había salido como ella esperaba. Había crecido en una familia que valoraba el trabajo duro y la perseverancia, pero a pesar de sus esfuerzos, las oportunidades laborales parecían evadirla. La búsqueda de empleo se había convertido en una batalla diaria, y la frustración la acompañaba cada mañana mientras revisaba su correo electrónico, esperando una respuesta positiva que nunca llegaba.

El sonido del teléfono la sacó de sus pensamientos. Era su padre, y Ana sabía que la conversación no sería fácil.

-Hola, papá -dijo Ana, tratando de mantener la voz firme.

-Ana, ¿cómo estás? -preguntó su padre, con un tono de preocupación.

-Estoy... estoy bien. Pero tú necesitas más atención, y las cuentas del hospital se están acumulando -respondió Ana, sintiendo el nudo en su garganta.

-Lo sé, hija. ¿Has pensado en buscar ayuda? Quizás alguna fundación o algo así -sugirió su padre, con la esperanza de encontrar una solución.

Ana suspiró. -Lo he intentado, pero no hay mucho disponible. Estoy haciendo todo lo que puedo.

La conversación continuó, pero Ana se sentía cada vez más agobiada. Cuando colgó, se quedó mirando por la ventana, sintiendo que el mundo exterior seguía adelante mientras ella estaba estancada en su propia vida. Sin embargo, no se dio cuenta de que su situación estaba a punto de cambiar.

Esa tarde, mientras navegaba por internet, un correo electrónico llegó a su bandeja de entrada. El remitente era Dominic Ivanov, un millonario conocido en la ciudad por su fortuna y su carácter enigmático. Ana frunció el ceño al leer el asunto: "Una propuesta que podría interesarte".

Intrigada, abrió el correo.

"Querida Ana," comenzaba el mensaje. "He estado siguiendo tu situación y me gustaría hacerte una oferta que podría beneficiarnos a ambos. Estoy dispuesto a cubrir los gastos médicos de tu padre a cambio de que aceptes casarte conmigo."

Ana sintió que el corazón le daba un vuelco. ¿Era esto una broma cruel? Rápidamente, se levantó y comenzó a caminar de un lado a otro de su pequeño apartamento. La idea de casarse con un desconocido era absurda, pero la salud de su padre era lo único que realmente le importaba en ese momento.

-¿Qué haría papá en mi lugar? -se preguntó en voz alta, aunque sabía que no había respuesta fácil.

Al final, la desesperación ganó. Con un nudo en el estómago, decidió responder al correo.

-Estoy dispuesta a discutirlo. -Fue breve, pero sincera.

Pasaron unos días de incertidumbre antes de recibir respuesta. Finalmente, Dominic propuso una reunión en un café elegante de la ciudad. Ana se sintió nerviosa al entrar en el lugar; el ambiente era lujoso, y ella se sentía fuera de lugar en su vestido sencillo.

Capítulo 2 02

Ana se sentó nerviosa en la mesa del café, observando cada movimiento de Dominic mientras esperaba su llegada. La elegante decoración del lugar contrastaba con la agitación que sentía en su interior. Cuando él finalmente entró, Ana no pudo evitar admirar su porte. Dominic era imponente; su mirada era intensa y su expresión, seria. No había duda de que era un hombre que estaba acostumbrado a obtener lo que quería.

Dominic era un hombre atractivo, con una presencia que imponía respeto. Se acercó a ella con una sonrisa.

-¿Eres tú, Ana? -preguntó Dominic, acercándose a la mesa y tomando asiento sin esperar respuesta.

-Sí, soy yo -respondió ella, intentando mantener la calma mientras se acomodaba en su silla.

Dominic miró alrededor, como si estuviera evaluando el lugar. -Primero, quiero que entiendas que esto es un trato de negocios. No hay espacio para la sentimentalidad. Necesito una esposa que cumpla con ciertas expectativas, y tú necesitas ayuda con los gastos médicos de tu padre.

Ana sintió un escalofrío recorrer su espalda. La frialdad en su voz era palpable. -Entiendo, pero... ¿no deberíamos conocernos un poco más antes de tomar una decisión así?

-No tenemos tiempo para eso. Las cosas deben hacerse de manera eficiente. Tu situación es urgente, y por lo que he visto, no tienes muchas alternativas -dijo Dominic, su tono incisivo.

Ana tragó saliva, sintiéndose pequeña ante su presencia. -Sí, tienes razón. Pero, ¿cómo funcionaría esto?

Dominic se inclinó hacia adelante, sus ojos fijos en los de Ana. -Te ofreceré un contrato formal. Te cubriré todos los gastos médicos de tu padre, y a cambio, serás mi esposa durante un año. Después de eso, podrás hacer lo que desees. No será un matrimonio convencional; no habrá amor involucrado. Simplemente cumpliré con mis deberes como esposo y tú con los tuyos.

Ana sintió que el mundo se desvanecía a su alrededor. -¿De verdad crees que puedo aceptar eso? No soy una mercancía que se compra y se vende.

-No lo tomes a mal. Estoy siendo pragmático. Este trato nos beneficia a ambos. -Dominic parecía impasible, como si su propuesta no tuviera ningún tipo de carga emocional.

Ella se sintió frustrada. -Necesito tiempo para pensar en esto. No es una decisión sencilla.

Dominic mantuvo su mirada fija en ella. -No hay tiempo que perder. Si no aceptas, buscaré a alguien más. Tu situación es crítica, y no puedo esperar.

Ana sintió que el nudo en su estómago se apretaba más. La idea de perder esta oportunidad era aterradora, pero la forma en que Dominic parecía tratarla como un simple objeto la incomodaba.

-Está bien, quiero ver el contrato -dijo finalmente, decidida.

Dominic asintió, sacando un documento de su maletín. -Aquí tienes. Léelo con atención. Si estás de acuerdo, firmaremos y comenzaremos de inmediato.

Ana tomó el contrato, sus manos temblando levemente. Mientras lo leía, las palabras parecían fluir. Era un acuerdo claro, pero también era frío y distante, reflejando la naturaleza de Dominic. Al llegar a la cláusula que estipulaba que no habría contacto físico ni emocional, sintió una punzada en el corazón.

-Esto es... bastante severo -murmuró.

-Así es como funcionan las cosas en mi mundo. No busco complicaciones -respondió Dominic, sin mostrar ninguna señal de remordimiento.

Ana cerró los ojos por un momento, sintiendo la presión de la situación. -¿Qué pasará si decido no seguir adelante después de un año?

-Eso no es un problema que debas considerar ahora. Primero, necesitamos asegurarnos de que tu padre reciba la atención que necesita. Hazlo por él -dijo Dominic, su voz firme.

Finalmente, sintiendo que no tenía más opciones, Ana levantó la mirada y lo enfrentó. -Está bien, lo aceptaré. Firmaré.

Dominic sonrió levemente, aunque su expresión seguía siendo seria. -Perfecto. Así que, ¿estás lista para cambiar tu vida?

Ana tomó el bolígrafo que le ofreció y firmó el contrato, sintiendo que una parte de ella se despedía de sus sueños.

-Esto no es un cuento de hadas, Ana. Pero si hacemos esto bien, podríamos obtener lo que queremos -dijo Dominic, mientras ella le devolvía el documento.

-Lo sé, y lo haré lo mejor posible -respondió Ana, sintiendo que la determinación la invadía.

Al salir del café, Ana no podía quitarse de la mente la frialdad de Dominic. Si bien sabía que había tomado una decisión pragmática, se preguntaba qué tipo de vida la esperaba como su esposa. El futuro era incierto, y aunque la ayuda para su padre era una luz en la oscuridad, el camino que había elegido estaba lleno de sombras.

Capítulo 3 03

Los días siguientes a la firma del contrato transcurrieron a un ritmo acelerado. Ana se encontró atrapada en un torbellino de emociones mientras se preparaba para el gran cambio que estaba a punto de experimentar. Aunque la idea de convertirse en la esposa de un millonario era, en teoría, emocionante, la realidad era diferente. La frialdad de Dominic la inquietaba, y cada interacción con él era un recordatorio de que su relación se basaba en un acuerdo, no en el amor.

El primer paso fue mudarse al elegante apartamento de Dominic, un espacio amplio con vistas impresionantes de la ciudad. Al entrar, Ana se sintió abrumada por la opulencia que la rodeaba. El mármol en el suelo, los muebles de diseño y los cuadros que adornaban las paredes le parecían un mundo completamente ajeno.

-Bienvenida a tu nuevo hogar -dijo Dominic, mientras ella se adentraba en el apartamento. Su tono era neutral, casi indiferente.

-Gracias -respondió Ana, tratando de ocultar su asombro.

Dominic la miró con seriedad. -Aquí hay algunas reglas que debes seguir. Este es un matrimonio de conveniencia, así que no debes interferir en mis asuntos ni esperar que esto se convierta en algo emocional.

Ana asintió, sintiendo que su corazón se hundía un poco más. -Lo entiendo.

-Perfecto. Ahora, sobre tu padre. He organizado que se le brinde la atención médica que necesita. Ya no tendrás que preocuparte por eso -dijo Dominic, sin mostrar ninguna emoción.

Ana sintió un alivio inmediato. -Gracias. Eso significa mucho para mí.

Dominic la miró por un momento, como si evaluara su reacción. -No es un favor, Ana. Es parte del trato.

A partir de ese día, Ana se vio inmersa en una nueva rutina. Las mañanas las pasaba sola en el apartamento, mientras Dominic iba a su oficina. La soledad la envolvía, y a menudo se preguntaba si realmente había tomado la decisión correcta. Su vida anterior, aunque difícil, tenía un sentido de comunidad y conexión que ahora le faltaba.

Una tarde, mientras hojeaba una revista en la sala de estar, el sonido de la puerta principal la sacó de sus pensamientos. Dominic entró, y su expresión era más seria de lo habitual.

-Necesito que me acompañes a una cena esta noche. Es un evento importante y me gustaría que te presentaras como mi esposa -dijo, mientras se quitaba la chaqueta.

Ana sintió una mezcla de sorpresa y nerviosismo. -¿Una cena? ¿Con quién?

-Con algunos inversores y socios comerciales. La imagen es crucial en este mundo, y quiero que todos sepan que estamos comprometidos -explicó Dominic, sin darle mayor importancia.

-De acuerdo, ¿qué debo ponerme? -preguntó Ana, sintiendo que la ansiedad comenzaba a apoderarse de ella.

-Un vestido elegante. Hay un armario en la habitación principal. Escoge algo que te favorezca -respondió él, antes de dirigirse a la cocina.

Ana se sintió un poco abrumada al pensar en lo que significaría asistir a un evento de este tipo. Mientras buscaba en el armario, se encontró con un vestido negro que parecía ser perfecto. Al ponérselo, se miró en el espejo y se sintió un poco más segura de sí misma.

Cuando llegó la hora de la cena, Dominic la esperaba en la entrada, vestido impecablemente con un traje oscuro. Su mirada era seria, pero Ana notó un atisbo de aprobación cuando la vio.

-Estás bien -dijo, y aunque su tono era neutro, Ana sintió que, por primera vez, había un pequeño destello de reconocimiento.

La cena se llevó a cabo en un lujoso restaurante, y Ana se sintió como un pez fuera del agua en medio de la élite empresarial. Las conversaciones giraban en torno a inversiones y negocios, y ella se sintió fuera de lugar, como si todos estuvieran hablando en un idioma que no entendía. Sin embargo, se mantuvo a su lado, sonriendo y asintiendo cuando era necesario.

Al finalizar la cena, Dominic la llevó a un lado. -Has hecho un buen trabajo. No te comportaste como una novata -dijo, aunque su expresión seguía siendo impasible.

-Gracias, solo traté de seguir tu guía -respondió Ana, sintiendo un leve orgullo.

-Recuerda que esto es un negocio. No hay lugar para las emociones -repitió Dominic, su mirada fija en ella.

Ana se sintió un poco herida por sus palabras, pero también sabía que no podía esperar otra cosa de él. Mientras regresaban al apartamento, se dio cuenta de que había comenzado a adaptarse a su nueva vida. Aunque Dominic era dominante y serio, había algo en su presencia que la hacía sentir segura, aunque fuera a un costo.

Esa noche, mientras se acomodaba en su cama, Ana reflexionó sobre su situación. La vida que había elegido era complicada y llena de desafíos, pero al menos su padre recibiría la ayuda que necesitaba. A pesar de la frialdad de Dominic, había un acuerdo entre ellos, y tal vez, con el tiempo, podrían encontrar un terreno común.

Mientras cerraba los ojos, Ana se preguntó si algún día podrían llegar a conocerse realmente, o si esta vida sería siempre una mera transacción. La incertidumbre sobre el futuro la llenaba de inquietud, pero la determinación de cuidar de su padre la mantenía en marcha.

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