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Embarazada de un CEO multimillonario

Embarazada de un CEO multimillonario

Autor: : Kai D'angel
Género: Romance
Una sola noche es capaz de cambiar una historia entera. Victoria, una simple camarera, queda embarazada de un CEO multimillonario y a partir de ahí, varios obstáculos aparecen en su vida. Entre tantos problemas, surge el amor, y ellos saben que no pueden huir de tal sentimiento. Sus destinos ya estaban trazados.

Capítulo 1 1

Marius Fitzy narrando:

Bajo las escaleras hacia el comedor y encuentro a mi padre sentado a la mesa mientras lee un periódico.

-Buenos días -dije, sentándome a la mesa para tomar mi desayuno antes de ir a la empresa.

-Buenos días, hijo -dijo mi padre, cerrando el periódico y mirándome.

-¿Dónde están mis hermanos? -pregunté.

-Cristian no durmió en casa y Eliza ya salió para la universidad -dijo, bebiendo su café.

-De acuerdo, ¿dónde está mi madre?

-En el jardín, cuidando las plantas -dijo.

A mamá le encanta cuidar del jardín, dice que las plantas la hacen relajarse.

-De acuerdo.

Después de comer, me despedí de mi padre y salí para otro día de trabajo. A pesar de tener veintiocho años, todavía vivo con mis padres, pero eso no significa que no tenga otras casas. Al contrario, tengo dos apartamentos en el centro de la ciudad; uno de ellos es un enorme ático al que voy cuando quiero estar solo y donde también planeo formar una familia. El otro es simplemente un apartamento normal para cuando quiero tener relaciones, ya que no me gusta ir a moteles y tampoco llevaría a ninguna de mis aventuras sexuales a la casa de mis padres ni al lugar donde algún día planeo criar a mis hijos.

A mi madre no le importa tener a todos los hijos viviendo con ella; de hecho, si alguno de nosotros se fuera de casa definitivamente, estoy seguro de que haría mucho drama.

[...]

Al llegar a la empresa, siento muchas miradas sobre mí. Sin darle importancia, sigo hasta el ascensor privado, donde subo a mi oficina.

Al entrar a mi despacho, veo todo tal como lo había dejado el día anterior.

Genial, no me gusta que toquen mis cosas. Sentado en mi mesa, veo a mi secretaria, la Srta. Avellar, entrando en mi despacho. Ella es un poco torpe, pero muy competente.

-Buenos días, Sr. Fitzy, su café -dijo, colocando el mismo frente a mí-. Tiene una reunión con los proveedores de piezas electrónicas en quince minutos y a las diez y media con el personal que está proyectando un nuevo software.

-Gracias, Srta. Avellar. ¿Tengo algún compromiso por la tarde? -pregunté.

-Hasta el momento, no -dijo, mirando la tablet donde tengo mi agenda digital.

-De acuerdo.

-Con permiso -dijo, saliendo.

Miré el reloj, viendo que ya casi era hora de mi primera reunión del día. Tomé mi café, que estaba justo como me gusta, luego salí de mi despacho para finalmente iniciar otro día de trabajo.

[...]

Tan pronto como finalicé mi última reunión, volví a mi despacho, donde veo a Cristian tocando mis cosas. Cristian Fitzy es mi hermano, tiene veinticuatro años y es vicepresidente de la empresa que dirijo.

Tengo una hermana menor también que se llama Eliza, ella tiene veinte años y está estudiando para ser pediatra.

-¿Qué haces aquí? -dije en voz alta, haciéndolo asustarse y terminar tirando algunos papeles que tenía en las manos.

-¡Qué susto, Marius! -dijo, llevándose la mano al pecho-. ¿Quieres matarme del susto?

-Estabas tocando mis cosas, sabes que no me gusta. -Dije, tomando los papeles que ya había recogido-. Y aún no me has respondido.

-No estaba haciendo nada...

-Dime algo que no sepa. Vienes a la empresa y te pasas el día sin hacer nada -dije y lo vi encogerse de hombros.

-Continuando, vine para invitarte a salir esta noche.

-No puedo.

-Joder, Marius, no sales a divertirte, solo sabes trabajar y trabajar.

-Alguien tiene que hacerlo, ¿no? Ya que tú solo vives de fiesta, Eliza es mucho más responsable que tú -dije y él hizo una mueca.

-Nadie es más responsable que Elizita, ni siquiera tú -dijo.

-Cierto -dije, tomando una botella de whisky y sirviendo en dos vasos para beber.

-Volviendo a mi objetivo, hoy es viernes y vamos a celebrar el cumpleaños de Logan. Nos invitó a ir a esa nueva discoteca que se inauguró el mes pasado -dijo esperanzado-. Vamos, hermano, ¿noche de hermanos?

Cristian es un tipo genial, inmaduro a veces, pero genial. Siento que hace todo esto para llamar la atención, siempre ha sido así, le gusta la atención y más aún recibirla.

-De acuerdo, noche de hermanos -dije, viéndolo abrir una enorme sonrisa.

-Eres el mejor -dijo, levantándose y abrazándome.

-Está bien, basta -dije, alejándome de él.

Tomé el teléfono y llamé a Avellar a mi despacho, unos segundos después ella entró por la puerta y toda su atención se dirigió a mi hermano. Desde que empezó a trabajar aquí, he notado cómo lo mira, sé que él también lo ha notado, pero nunca ha hecho nada.

Le gusta la atención y ella se la da, algún día cuando se canse y deje de perseguirlo, quiero ver cuál será su reacción. Alisson, o como la llamo profesionalmente, Avellar, es una mujer increíble y creo que merece a alguien que valore sus sentimientos, algo que mi hermano nunca ha hecho.

-Avellar, voy a salir a almorzar y no volveré hoy -dije, llamando su atención-. Cualquier compromiso que surja, prográmelo para el lunes.

-De acuerdo, Sr. Fitzy. ¿Algo más?

-Después de terminar todo lo que tiene que hacer, puede irse.

-Está bien, con permiso, señores Fitzy -dijo, lanzando una última mirada a Cristian y luego saliendo.

-Le gustas -dije.

-Dime algo que no sepa. Ella siempre está detrás de mí -dijo, haciendo una mueca.

-¿Por qué no le das una oportunidad?

-No, ella es solo una secretaria -dijo con desdén, lo que me hizo hervir de rabia-. ¿Qué dirán cuando vean que Cristian Fitzy, el tipo que sale con varias modelos, está saliendo con una secretaria?

-¿Y qué importa? ¿Es secretaria? Sí, pero eso no la define, lo que define a alguien es su carácter -dije, reprendiéndolo-. Alisson Avellar es una gran chica, es inteligente, competente y, sobre todo, no es interesada como esas modelos con las que sales.

-¿Terminaste? Ya entendí -dijo seriamente-. ¿Cómo voy a darle una oportunidad a alguien cuando no tengo interés en ella?

-No estás obligado a salir con ella, solo lo dije por decir, pero ya vienes insultando a la chica.

-Está bien, ahora vamos a salir, que tengo hambre y después quiero cortarme el pelo -dijo, levantándose.

Él se estrellará con esa actitud, no le deseo el mal a mi hermano, pero necesita aprender a respetar a los demás.

Asentí y pronto salimos.

Capítulo 2 2

Victoria Becker narrando:

Odio cuando mi padre está drogado.

Después de que mi madre nos dejó y se fue, él comenzó a beber y a usar muchas drogas. Suele ponerse agresivo, pero nunca logró golpearme cuando estaba bajo los efectos. Lo intentó, pero nunca lo consiguió. Solo no me he ido de casa porque no tengo a dónde ir.

Solo tengo una amiga y ella ya me ayuda en lo que puede. No tengo suficiente dinero para salir de casa y no puedo simplemente huir a su casa. Pero temprano me llamó para dormir en su casa y, como no quería quedarme en la mía viendo a mi padre drogado y apestando a alcohol, diciendo tonterías, decidí ir.

Joana es mi mejor amiga desde la escuela secundaria, me ayuda en lo que puede cuando se trata de mi padre y estoy muy agradecida por ello. Tengo veinte años y trabajo como camarera. Hace tiempo que vengo ahorrando dinero para poder salir de esta casa y espero que pronto pueda suceder.

[...]

-Hola, my Boo -dijo Joana, abriendo la puerta y abrazándome.

-Hola, Jojo -dije, devolviendo el abrazo.

-¿Qué pasa, mi ángel?

-Mi padre está drogado nuevamente -dije, encogiéndome de hombros.

-Vaya, lo siento mucho -dijo, acariciándome el cabello-. Ya estoy acostumbrada.

-Entra, voy a pedir una pizza con mucho queso, como te gusta -dijo, aplaudiendo animadamente, haciéndome sonreír.

Entré en su hermosa casa. Joana no es rica, pero sus padres ganan bien, muy bien, lo que significa que tiene una vida cómoda. A diferencia de mí, que no tengo nada. Tan pronto como llegamos a la cocina, tomó el teléfono y pidió nuestra comida.

-¿Dónde están tus padres? -pregunté.

-Mi madre viajó para comprar una nueva colección de ropa para su tienda y mi padre la acompañó -dijo, sentándose a mi lado en el taburete de la cocina.

-Ah, ¿cómo van las ventas?

-Geniales, mamá está súper emocionada y a mi padre le encanta verla así -sonrió.

La relación de los padres de Joana es hermosa de ver, se respetan mucho y son súper compañeros. Sueño con tener una relación así algún día.

Unos minutos después, sonó el timbre y Joana fue a atender. Así pasamos la tarde comiendo pizza y viendo películas.

[...]

Ya eran como las siete de la noche y estábamos tiradas en el sofá sin nada que hacer.

-Vamos a salir y divertirnos un poco -dijo ella-. ¿A dónde quieres ir?

-¿Qué tal si vamos a una discoteca? Un conocido mío es dueño de una que se inauguró hace un mes -dije.

-No tengo ropa para ir -dije.

-Te presto -dijo animada-. Anda, vamos a arreglarnos.

Después de eso, me arrastró a su cuarto donde nos vestimos muy bonitas, ni siquiera me reconocía.

Luego, pidió un taxi y salimos para una noche de diversión. Al menos hoy, quiero olvidar todos mis problemas y concentrarme solo en divertirme, al menos hoy, al menos esta noche.

Marius Fitzy narrando:

Llegamos a la discoteca y pronto entramos, caminamos entre la gente hasta encontrar a Logan y otros tres amigos suyos. Felicitamos al cumpleañero y saludamos a los otros que se llamaban Adam, Colin y Brian.

-Hoy quiero beber mucho -dijo Cristian animado-. Tú también lo harás.

-Está bien, hoy haré una excepción -dije y vi a todos celebrarlo.

Así empezamos a beber, hablábamos de varios temas y mirábamos a las mujeres que bailaban sensualmente en la pista de baile.

Los amigos de Logan pronto fueron a bailar con las mujeres mientras seguíamos bebiendo. Cristian ya estaba animado con la bebida y sé que yo no estaba diferente.

Unas horas después...

-Voy a buscar otra cerveza para mí -dije, pero sé que los otros no me escucharon porque estaban demasiado ocupados comiéndose con los ojos a las mujeres que bailaban casi sin ropa. Todos ya estaban borrachos, incluido yo. Sabía que mezclar varias bebidas no iba a resultar bien, pero así lo hicimos.

Fui hasta el bar y pedí la bebida. El barman me pidió que esperara un poco mientras servía a otras personas que ya llevaban unos minutos esperando. La discoteca estaba súper llena.

Sentí un impacto de un cuerpo en mi espalda y miré hacia atrás, donde me encontré con una joven hermosa. Era morena, de ojos azules y muy delgada, tenía la apariencia de una modelo, tal vez lo fuera.

-Lo siento -dijo con su voz angelical, su linda boquita rosada formó un puchero que me dieron ganas de morder.

-No hay problema -sonreí.

La vi discutir en voz baja con otra chica que la acompañaba, la misma chica se fue y la hermosa morena me miró y sonrió. Maldita sea, qué sonrisa tan linda.

-¿Hace mucho que llegaste? -pregunté.

-Hace unos minutos -dijo.

-Aquí tienes tu bebida -dijo el barman-. ¿Podrías traer una para la chica? -Asintió y le preguntó a ella qué quería. Dijo que quería una con poco alcohol, ya que no estaba acostumbrada a beber.

Continuamos conversando mientras bebíamos, ella era educada y a veces sus mejillas se sonrojaban cuando decía algo con doble sentido. Pero en cierto momento sentí el maravilloso aroma de su perfume y me acerqué a ella, aparté su cabello del cuello, dejándolo libre para mí.

Besé su hombro y dejé un rastro de besos hasta su oreja, donde la mordí. Oí su respiración agitarse y sus pelos erizarse.

Así, tomé sus labios en un beso lleno de deseo, sus labios eran suaves y su boca sabía a fresa, su olor era increíble. La acerqué más a mí y apreté su cintura posesivamente. Encajaba perfectamente en mis brazos y me estaba encantando.

-Ven -le tomé la mano y ella me siguió sin cuestionar.

La llevé al baño de hombres y entramos en una de las cabinas, sentí sus pequeñas manos pasando por mi abdomen tratando de sentirme. Mis manos también recorrían su cuerpo, la deseaba tanto y sabía que ella me deseaba con la misma intensidad. La giré de espaldas hacia mí y bajé el cierre de su pequeño vestido. Después de quitárselo, quedó solo con una pequeña braga que me volvió loco y celoso al recordar que alguien más pudo haber visto algo que era solo mío.

Celoso y enfadado por pensar eso, agarré la tira de su braga y la rasgué, haciendo que ella soltara un gritito por el susto.

-Pon las manos en la pared, amor -le susurré al oído. Así lo hizo, empinando ese delicioso trasero hacia mí. Me quité la ropa rápidamente, mi pene la deseaba y yo iba a saciar ese deseo.

Sin pensarlo más, la penetré de una vez, su gemido lastimero y deseoso me hizo sentir el hombre más feliz del mundo solo por tener ese sonido para mí. Hacía cada ruidito delicioso que mi ego se infló por ser yo quien se lo proporcionaba.

"Estar dentro de ella es como estar en el paraíso, pero destinado al infierno por poseer a un ángel".

No estaba borracho o al menos concentrado en darle placer a ella. Eso me hizo olvidar que había ingerido alcohol y que estaba bajo sus efectos. Pero esa noche tuve el mejor sexo de mi vida, solo que no esperaba que la bebida me hiciera olvidarlo, olvidarla...

Capítulo 3 3

Marius Fitzy narrando:

Me despierto con un dolor de cabeza infernal.

Con mucha dificultad, abro los ojos y veo que estoy en mi cuarto. Intento recordar cómo llegué aquí, pero no recuerdo nada.

Nunca más bebo en la vida, murmuré mientras intentaba levantarme.

Fui al baño, donde me di una ducha y me aseé. Luego, me vestí solo con unos calzoncillos y unos pantalones de chándal y bajé a tomar algún remedio para la resaca y el dolor de cabeza. Al llegar a la sala de estar, veo a mi hermano tirado en el sofá con la cabeza en el regazo de nuestra madre, quien le acariciaba el cabello.

-Hijo, ¿te sientes mejor? -preguntó ella, preocupada.

-Sí, pero necesito un remedio para el dolor de cabeza y tratar de comer algo sin devolverlo -dije, sintiendo mi estómago revolverse solo de hablar de comida.

-Ayer estabas fatal -dijo ella-. Tu hermano y tu padre tuvieron que llevarte al cuarto porque llegaste desmayado.

-Estabas muy borracho -dijo Cristian-. Y hablando de ayer, ¿quién era esa morena con la que estuviste? Te felicito.

-No recuerdo nada -dije, sintiendo una punzada de dolor en la cabeza-. Solo recuerdo llegar y empezar a beber y luego ya no recuerdo nada.

-Yo tampoco recuerdo mucho, pero recuerdo que te fuiste y luego pasaste por donde estábamos yendo hacia el baño con una mujer -dijo mi hermano-. Después de un buen rato, ella pasó por donde estábamos y tú volviste y te sentaste. Parecías estar bien, pero luego te desmayaste. Logan tuvo que ayudarme a llevarte al coche.

-Al menos no me desmayé frente a ella -dije-. Imagínate la vergüenza que habría pasado.

-Te habría molestado tanto -dijo Cristian sonriendo.

-Solo quisiera recordar a esa chica -dije pensativo-. Deja para otro momento, ahora solo quiero tomar mi remedio.

-Vengan, mamá le pedirá a Leonor que les haga una sopita -dijo nuestra madre, tratándonos como niños. ¿Me quejo? Claro que no.

[...]

Victoria Becker narrando:

Siento a alguien sacudirme y, con eso, me despierto. Veo a Joana sosteniendo una pastilla y un vaso de agua.

-¿Qué es eso? -pregunté.

-Píldora del día siguiente -respondió-. Tuviste sexo con ese tipo en la discoteca y seguramente no usaste preservativo.

-Gracias -sonreí, tomando el remedio.

Después de ese sexo maravilloso en el baño con ese hombre tan guapo, me dio mucha vergüenza e inventé una excusa para irme. Tan pronto como salí del baño, busqué a Joana y le pedí que nos fuéramos.

Sonreí internamente al recordarlo, esos ojos azules, la barba suave y su delicioso perfume, su agarre firme y su cuerpo musculoso del que me aseguré de disfrutar cada parte. ¿Será que algún día lo volveré a ver?

-¿Pensando en el chico de la discoteca? -preguntó mi amiga curiosa, sentándose a mi lado.

-Sí, era hermoso y fue tan bueno -sonreí.

-Me alegra por ti -dijo ella entusiasmada-. Ahora vamos a levantarnos para comer algo y disfrutar un poco antes de que regreses a casa.

Intenté aprovechar al máximo esa mañana porque cuando volviera a casa, mi infierno personal comenzaría.

[...]

-La puta ha llegado -dijo mi padre tan pronto como pasé por la puerta de casa.

Seguí callada mientras me dirigía a mi cuarto.

-¿Dónde dormiste? -preguntó.

-En casa de Joana -respondí.

-La otra puta -murmuró.

-No hables así de ella -reprendí.

-Ella es una puta, y tú también -dijo, solo para molestarme. Sin querer entrar en una discusión con él, decidí no cuestionar y dirigirme a mi cuarto.

El fin de semana pasó lo mejor posible. La mayoría del tiempo estuve encerrada en mi cuarto porque cada vez que salía, él me insultaba o hablaba mal de Joana. No sé por qué mi padre me odia tanto... fui abandonada igual que él. Me pregunto si algún día volverá a ser ese hombre cariñoso que jugaba conmigo y me llamaba princesa.

Tal vez nunca vuelva a ser como antes... las drogas ya lo han consumido y ahora solo queda la carcasa de un hombre que una vez fue. Y si algún día quiere dejar todo eso, tendrá que luchar mucho, pero sé que nunca volverá a ser el mismo...

Ya arreglada para trabajar, salí del cuarto y, por algún milagro, él estaba en la mesa tomando su café en silencio. Me miró y luego bajó la cabeza.

Está limpio... al menos por ahora, si siempre fuera así, sería tan maravilloso.

-Buenos días -dije.

-Buenos días -susurró.

Tomamos café en silencio. Siento un nudo en el pecho cuando lo veo así, sé que muchas veces intenta golpearme, pero no es él en ese momento, es la droga actuando y controlándolo.

Al principio, puede ser liberadora, pero al final te atrapa y no hay vuelta atrás, te conviertes en su prisionero.

Suspiré triste y me levanté para ir a trabajar. No gano mucho, pero alcanza para comprar comida para la casa y aún guardar una buena cantidad para cuando finalmente tenga lo suficiente para salir de aquí. Mi dinero está bien guardado porque una vez mi padre robó lo que había ahorrado para comprar drogas. Ahora, Joana lo guarda para mí, porque si lo dejo en casa, puedo quedarme sin nada.

Mi vida no es fácil, pero voy viviendo un día a la vez y así voy sobreviviendo.

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