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En Mi Vida Solo Tú

En Mi Vida Solo Tú

Autor: : Nicole D. H.
Género: Aventura
Las vidas de Amadeo y Anahí se cruzaron cuando ellos apenas eran unos niños ya que sus padres son mejores amigos, sobre todo sus madres que son amigas desde los seis años. Desde el instante que Amadeo conoció a Anahí el día que ella nació cuando él apenas tenía cuatro años hubo una conexión inmediata, tal así que sus padres no comprendían que es lo que sucedía y hasta en cierto punto les asustaba. Con el pasar del tiempo la amistad de Amadeo y Anahí fue creciendo, convirtiéndose así en cómplices de la vida del otro, pero todo aquello sufrió una pausa cuando a los 18 años Amadeo se fue a estudiar finanzas a la universidad de Harvard en Massachusetts. La estadía de Amadeo en Estados Unidos se vio prolongada cuando él decide quedarse a hacer su maestría en la misma universidad, y desde aquel día Amadeo y Anahí han dejado de hablarse por motivos que él desconoce. Después de cinco largos años, él regresa a Milán, pero no lo hace solo; sino que, con su prometida Antonella del Valle, una mujer que conoció en la universidad y a la cual le propuso matrimonio el día de su graduación. A su regreso a Italia, el encuentro con su mejor amiga se hace inevitable dándose cuenta así que muchas cosas han cambiado entre ellos dos, pero no solo en su vida, sino en la manera que se sienten cuando están uno cerca del otro. Lo que Amadeo desconoce es que Anahí no es como el resto de las mujeres que él conoce; ella es diferente y lo llevara a él a conocer otras facetas del amor que hasta el momento le eran desconocidas.

Capítulo 1 EL PRESENTE

Han pasado un poco más de siete años desde que me fui de Milán. Aquel chico de 18 años que dejó su casa para irse a estudiar a una de las mejores universidades del mundo ha quedado atrás al igual que ahora lo están quedando mis años en Harvard. Alejarme de mi familia y amigos a tan corta edad no ha sido fácil, eche mucho de menos a mis padres, a mis hermanas, y sobre todo a ella.

Extrañe a horrores a mi mejor amiga, nuestras conversaciones al salir de la escuela, defenderla de los que la molestaban por cualquier cosa, y nuestras tardes encerrados en el taller de diseño de la empresa, donde ella soñaba con convertirse en una diseñadora de moda importante.

Me pregunto qué será de su vida, desde que le dije que me quedaría en Massachussets para hacer mi maestría en finanzas, perdí el contacto con ella. El día que no pude comunicarme más con Anahí, me desespere, comencé a preguntarle a mis padres si sabían algo de ella, o si podían darle el mensaje de que se comunicara conmigo, pero las respuestas que obtenía eran muy breves, "ella está bien", "si hijo, no te preocupes, nosotros le daremos tu mensaje." A pesar de esto, no puedo dejar de cuestionarme si realmente le han dado mis mensajes, o si ella verdaderamente estaba bien, pero, sobre todo, ¿Por qué no quiso hablar más conmigo?

"Vuelo número 1754 con destino a la ciudad de Milán, por favor abordar en la compuerta número 17" Escucho que llaman por el altavoz y este mismo mensaje es dicho en inglés e italiano.

-Baby, vamos, no quiero ser la última en abordar- me dice Antonella mientras que se abraza a mi brazo para hacer que me mueva.

-Vamos, igual no sé qué te preocupa, tenemos asientos en primera clase- respondo mirándola a esos ojos color mar que me sedujeron desde el primer día que nos vimos en aquella fiesta hace ya un año atrás.

-Sabes que no me gusta que me empujen ni que me lleven por delante con sus maletas- se defiende y sonrió.

-Está bien, vamos- accedo y de esta manera rápidamente vamos hacia la compuerta correspondiente y una vez que el personal de la aerolínea nos lo permite, abordamos el avión.

Mi novia toma asiento en el asiento que da a la ventanilla mientras que yo acomodo nuestro equipaje de mano en el portaequipaje superior y luego me siento a su lado -¿Cuándo le vamos a contar a tus padres? - me pregunta mientras extiende su mano para poder apreciar el anillo de diamantes que le di el día de la graduación de la maestría hace una semana atrás.

-Se darán cuenta cuando vean el anillo, no te preocupes- bromeo y ella sonríe.

-Me hubiera encantado conocerlos antes de ir a Milán- comenta un poco cabizbaja.

-Sabes que quisieron venir a la graduación, pero mi hermana pareció haberse puesto de acuerdo y dar a luz a mi sobrino un día antes- digo y con tan solo recordar la voz de mi padre al teléfono me rio solo.

-¿De qué te ríes baby? - inquiere y besa mi cuello.

-De mi padre gritando "¡viene el bebé!" -explico y ahora estamos riéndonos los dos.

-Pobre, es que también tu hermana...- comenta, pero al darse cuenta de la manera que la miro, ella guarda silencio. Si hay algo que no voy a aceptar nunca de alguien que este conmigo, es que juzguen a mi familia, mucho menos a mis hermanas.

-A cualquiera le puede suceder- declaro un poco más serio.

-Si, eso es verdad- Se limita a responderme mientras que de fondo comenzamos a escuchar las instrucciones de seguridad y nos sentamos correctamente para despegar.

[...]

Al día siguiente

Ha sido un vuelo extremadamente largo, o quizás son simplemente mis nervios los que me han jugado en contra; no estoy seguro. Lo que, si sé, es que mi corazón se ha acelerado de una manera demasiado fuerte con tan solo escuchar las palabras "benvenuti a Milano."

-¿Te encuentras bien baby? - cuestiona Antonella mientras vamos caminando por los pasillos del aeropuerto después de haber pasado por inmigración y aduana.

-Solo un poco nervioso, no es fácil regresar a casa después de tanto tiempo, han cambiado muchas cosas desde que yo me fui- explico y su sonrisa me alienta.

-Todo estará bien baby, ya verás- me anima cuando ya estamos frente a las puertas dobles di vidrio que se abren apenas estamos cerca.

Respiro profundo, cruzamos las puertas, y allí están mis padres esperándome con una sonrisa tatuada en su rostro -¡Hijo! - exclama mi madre que se ve absolutamente deslumbrante como siempre con sus vestidos y su maquillaje a la última moda. Sin poder evitarlo voy rápidamente hacia ella soltando las maletas y a Antonella, para así abrazarla con todas mis fuerzas -¡Dios mío! ¡Estás todavía más alto! - se queja entre risas ya que prácticamente le llevo una cabeza y media de ventaja.

-No tienes idea de cómo te he echado de menos mamá- murmuro sin soltarla.

-Y yo a ti- responde mientras que ahora si nos vemos obligados a soltarnos un poco.

-Hijo, bienvenido a casa- saluda mi padre ya un poco más formal y me abraza -¿Nos vas a presentar a la pobre chica que has dejado sola por allí? - inquiere entre risas y de inmediato volteo a ver a Anto.

-Anto, ven- le pido haciéndole una ademan y ella rápidamente se acerca. Tomo su mano, deposito un leve beso en su dorso y miro a mis padres. -Papá, mamá, ella es Antonella Fiore, mi prometida. Mi amor, ellos son Valentina, y Alessandro; mis padres- los presento y en estos instantes la cara de mis padres es de sorpresa absoluta.

-Guau... felicidades- es lo único que es capaz de decir mi madre para después acercarse a ella y saludarla como se debe.

-Muchas gracias, señora- le dice formalmente y luego es mi padre quien nos felicita.

-¿Les parece si celebramos esta noticia en casa con el resto de la familia? - propone mi padre.

-Por favor, muero de ganas de ver a mis hermanas y de conocer a mi sobrino- les pido.

-No sabes lo hermoso que es- expresa mi padre -Me he convertido en un abuelo baboso- bromea haciendo que incluso Antonella se ría.

Si bien están haciendo sentir a mi novia como en casa, sé perfectamente que deben tener muchísimas preguntas, sobre todo, ¿Por qué tome la decisión de casarme cuando apenas les había hablado de ella? Soy consciente de las explicaciones que voy a tener que dar, y mucho peor aún la larga conversación que me espera con mi padre al respecto, pero por ahora, no quiero pensar en eso. Tan solo quiero disfrutar lo que más pueda de mi familia y de estos momentos de risas con ellos que tanto extrañaba. Me hace falta volver a estar con mis hermanas, abrazarlas, conversar con ellas, y claro, consentir a mi primer y único sobrino.

Capítulo 2 RUMORES Y ENCUENTROS

[ANAHÍ]

Es difícil sobrellevar este nudo que siento en el estómago desde hace días, pero es que los rumores de la llegada de Amadeo no me dan tranquilidad en absoluto. Intento concentrarme en mi boceto, pero la intensa mirada de Giulio sobre mí no me permite continuar con mi tarea -¿Me dirás porque me miras tanto cariño? - le pregunto observando de más esos ojos miel que tanto tiempo me han mirado con amor.

-¿Estás pensando en que hoy llega él? - se atreve a cuestionar, y es que en realidad entre mi novio y yo no hay secretos; él supo desde un principio que estuve mucho tiempo enamorada de quien era uno de nuestros mejores amigos cuando éramos unos adolescentes.

Dejo mis lápices sobre la mesa de diseño, me levanto del taburete donde estaba sentada, y camino hacia él. -Te prometí algo hace dos años atrás y pienso cumplirlo- le recuerdo y me siento encima suyo en este sofá donde él está sentado, y llevo mis manos por encima de sus hombros.

Su rostro lo dice todo, o, mejor dicho, todo lo que no se atreve a decirme -Lo sé, me prometiste que pondrías un poco más de distancia, que no hablarías con él para olvidarlo completamente, pero... aun así, entre tú y yo... - trata de decir y resopla un tanto frustrado.

-Ya lo hemos hablado, yo... es que... es una promesa conmigo misma, ¿entiendes? - le intento explicar.

-¿Es porque quieres esperar a estar casada? Si es así... casémonos, yo no tengo duda de que eres la mujer de mi vida, pero esto de desearte así y no poder tenerte aun teniéndote, es una tortura mi amor- expone y puedo entender perfectamente como se siente. No voy a negar que yo también siento ganas de experimentar todo aquello tan increíble que siempre dicen que es el sexo, pero no quiero que ocurra solo por el puro deseo de la carne, quiero que todo mi ser esté en sincronía con lo que significa realmente hacer el amor.

-Amor, no es porque quiera que nos casemos, es porque...-

-No me amas lo suficiente, ¿acaso no me deseas? - intercede.

-Giulio, no intentes ir por ahí por favor- le suplico y me levanto de encima suyo para así alejarme de él.

Busco mis lápices, los guardo dentro del estuche, ordeno los bocetos, los coloco dentro de la carpeta y me dispongo a salir del taller, cuando siento sus pasos detrás de mí y al abrir la puerta, él lleva su mano sobre esta y la cierra -Mi amor, por favor, dime que puedo hacer para que me aceptes completamente en tu vida. Me haces demasiada falta, no tienes idea de cuantas ganas tengo por estar contigo- declara clavando sus ojos miel en los míos.

-Yo te lo advertí cuando comenzamos esta relación- le recuerdo.

-Anahí, llevo más de dos años esperándote, entiéndeme por favor- insiste.

Claro que lo entiendo, él no tiene idea de cuanto, pero simplemente no puedo, hay algo que es más fuerte que yo -Lo hemos intentado y simplemente no funciono-

-Es que tú no dejas que funcione, sales corriendo cuando comienzo a querer ir un poco más allá- me reclama.

Lo miró fijamente y no puedo más con toda esta situación -Terminemos entonces, te dejo libre para que puedas hacer lo que quieras con quien quieras- hablo firme y a pesar de su intento por evitarlo, abro la puerta del taller con todas mis fuerzas y salgo chocándome con alguien en este pasillo de la empresa. Veo como todos mis bocetos han caído al suelo al salirse de la carpeta y me agacho a recogerlos.

-Scusa non ti ho visto- (Disculpa, no te he visto) Me dice una voz masculina grave que se me hace familiar, y al levantar mi mirada, veo esos ojos grises clavados en mí.

-¿An? - me pregunta y no entiendo, «¿Qué hace aquí? ¿Hace cuánto tiempo llego?»

No soy capaz de pronunciar ni una sola palabra, simplemente recojo todo lo más rápido que puedo, me pongo de pie, y prácticamente huyo como toda una cobarde de la cercanía del hombre a quien me anime a robarle un beso cuando apenas tenía 14 años.

-¡Anahí, hablemos! - escucho la voz de Giulio a lo lejos, pero él también calla, y supongo que es porque se ha encontrado con él, con Amadeo Mancini; el hijo del dueño de la empresa para la que trabajo, el hijo de los mejores amigo de mis padres.

Capítulo 3 ¿ES ELLA

[AMADEO]

Que mi padre nos pidiera el favor de venir a la empresa a buscar unos documentos antes de llevarnos a Antonella y a mí a la casa, no es algo que me agradara mucho dado que estoy bastante cansado por tanto viaje, pero al parecer esos papeles eran muy importantes y tenía que buscarlos para así firmarlos y dárselos al abogado. Mi madre se ha ofrecido a darle un recorrido de la empresa a mi prometida, y mientras tanto yo, divago por los pasillos del área de diseño; una de mis favoritas ya que aquí jugábamos An y yo cuando veníamos a la empresa con nuestros padres.

-Terminemos entonces, te dejo libre para que puedas hacer lo que quieras con quien quieras- escucho que dice una voz femenina, pero no tengo tiempo a saber de dónde viene, ya que alguien abre una puerta y se choca conmigo. Veo como una cantidad de bocetos han caído al suelo y la mujer se agacha a recogerlos.

-Scusa non ti ho visto- (Disculpa, no te he visto) me disculpo, y le ayudo a recoger todos los papeles hasta que de pronto levanto mi mirada, y me encuentro con esos ojos negros que no importa cuánto tiempo pase, siempre los reconoceré -¿An? - pregunto sorprendido. Su rostro está muy cambiado, ya no es la adolescente aquella de 14 años que me robo un beso en aquella discoteca, y si bien había visto algunas fotos en los perfiles de las redes sociales de nuestros amigos, tenerla frente a frente hace que todo se vea diferente.

Ella no dice nada, simplemente recoge los papeles con mucha prisa y prácticamente sale huyendo sin darme tiempo a decirle algo o intentar detenerla -¡Anahí, hablemos! - escucho la voz de un hombre y al mirarlo, me doy cuenta de que se trata de mi amigo de toda la vida.

-¿Giulio? - cuestiono y sus ojos se fijan en mi abriéndose de par en par.

-Amadeo, no esperaba verte aquí- murmura -¿Cómo estás? - me pregunta saludándome con un abrazo al que correspondo inmediatamente.

-Muy bien, ¿y tú? Llegue hace un momento, pero mi padre tenía que buscar unos documentos urgentes, ¿Esa era Anahí? - averiguo con dudas.

-Estoy bien, bueno más o menos, la verdad es que me has agarrado en un mal momento, Anahí y yo estábamos hablando de algo y discutimos- me responde y noto las ansias en su voz.

«Tal vez no es lo que estoy pensando» -¿Tú y ella...?- me atrevo a preguntar.

Él asiente -Hace dos años que estamos juntos- rebate -Amadeo, me quedaría conversando contigo, pero tengo que ir a buscarla, lo siento- anuncia y sin más me da un leve golpe en el hombro para después alejarse de mí.

«¿Anahí y Giulio?» Me pregunto por dentro y tan solo observo como mi amigo va detrás de ella. «¿Será por eso por lo que ella ha dejado de hablarme?» cuestiona mi inconsciente y me doy cuenta de que las cosas han cambiado muchísimo más de lo que creía.

Tengo la intención de seguir caminando por el pasillo para ir al área de manufactura, cuando veo otro papel tirado en el suelo. Me agacho, lo recojo y observo el boceto del hermoso vestido de novia con la firma de Anahí Del Valle en la parte de abajo -Te has convertido en diseñadora- murmuro a la nada y sonrió al recordar las muchas veces que me hablo de sus ganas de estudiar diseño de moda y como jugaba con los retazos de tela cuando éramos pequeños.

En mi mente se cruzan muchísimas preguntas que me gustaría hacerle, quisiera saber cómo ha estado, que me cuente de sus sueños, de sus anécdotas, no sé tal vez volver a ser aquellos dos cómplices que se decían todo -Hijo, aquí estás- me interrumpe la voz de mi madre y de inmediato me levanto del suelo.

-Si, ¿ya terminaron? - pregunto mientras que Anto se acerca a mí y me toma de la mano.

-Si baby, la empresa es increíble- señala mi prometida y sonrió.

-Te lo dije, es un legado familiar- le comento y luego miro el boceto -¿An está trabajando aquí? - le cuestiono a mi madre.

-Si, apenas termino la universidad comenzó a trabajar aquí, es una talentosísima diseñadora, David está más que orgulloso de ella- me explica.

-Apenas me cruce con ella, pero no sé estaba discutiendo con su novio y se fue- comento y soy consciente de que Antonella me hará preguntas al respecto.

Mi madre se sonríe y niega con la cabeza -Ay ese par... Si fuera por ese chico ya estarían casados y con tres hijos, pero nadie sabe porque Anahí le da largas al asunto- dice y sonríe -¿Vamos? Tu padre ya firmo los documentos y tus hermanas están ansiosas por verte- propone y a pesar de las miles de dudas que tengo al respecto de lo que ha dicho de An, decido asentir y hacer que Anto y yo nos vayamos de aquí.

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