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En el Bosque De Las Estrellas

En el Bosque De Las Estrellas

Autor: : Angel Garcia
Género: Romance
Kari Corialanus un adolescente de un pequeño poblado llamado Casiopea, deberá de aprender a superar los monstruosos recuerdos de su pasado que lo tienen atado al bosque, el lugar que más valora en la vida. Pero que irónicamente le ha arrebatado la mayoría de las cosas que más ha amado. Decidiendo cambiar su destino, emprende una búsqueda personal en donde intentará sanar y cerrar cicatrices de las peores experiencias que ha tenido. Pasando desde recuerdos de su niñez hasta su presente actual, deberá enfrentar los traumas y miedos generados a partir del sin fin de situaciones que ha tenido que vivir. Así entonces se enfrascará en una aventura en donde lo único que busca es vivir una vida normal y feliz como las demás personas, dejando atrás sus miedos y luchando contra sus demonios. Sin embargo, las pruebas de Kari no serán alegría y felicidad, pues, descubrirá cuán cruel y vacío puede llegar a ser el mundo con las personas que han tenido un pasado duro y traumático.

Capítulo 1 Capitulo 1-Mirando a las estrellas

Miró al cielo detenidamente y no puedo evitar maravillarme de la hermosa noche que en este momento se encuentra sobre mí.

Es una imagen que asombraría a cualquiera.

Un gran cielo azul oscuro completamente brillante cubierto de una infinidad de estrellas, las cuales son tantas que es imposible contarlas.

Que brillan e iluminan los rincones más oscuros de mi alrededor con una majestuosa intensidad parecida a la de un faro en medio de una oscura noche en el mar.

Fielmente, los astros acompañan a la luna como si de un par de leales y fieros escuderos se tratasen.

La reina, el satélite natural de la tierra que por milenios ha resguardado nuestro planeta como una tierna y dedicada madre, el día de hoy se encuentra recreando una perfecta circunferencia, pues, se encuentra en la fase de luna llena.

Con sus tonos blancos y plateados ilumina todo a su alrededor con ese deslumbrante resplandor que desprende en esta oscura y solitaria noche para mí.

Aún y con esa magnífica postal de la luna rebosando en todo su esplendor, no puedo evitar acechar celosamente a las estrellas que resplandecen tan efusivamente en ese oscuro y solitario cielo que en momentos logran cegarme y que el día de hoy a mi parecer brillan aún más que la propia luna.

Atisbo sin objeción alguna en esos diminutos astros celestiales que se encuentran representados ante mis ojos como meros puntos brillantes.

Continuó reflexionando mientras miro fijamente al cielo.

En mi mente creó una infinita cantidad de figuras y objetos con las estrellas que poco a poco consigo que adopten otras formas, es una magnífica forma de matar el rato en esta silenciosa velada.

Brevemente en mi mente obtienen aquellos puntos resplandecientes, adoptan formas que asemejan un sin número de objetos que van desde animales, frutas, e incluso letras.

Debo confesar que soy un gran amante del espacio y que es una de las cosas que más me maravillan en el mundo, por lo que sin problema alguno puedo pasar horas y horas dedicando mis suspiros y atención.

Gracias a esto, después de jugar a imaginar formas en el cielo de forma fascinada, me es posible ubicar algunas galaxias y constelaciones que el día de hoy me deleitan con su presencia gracias al inmaculado cielo.

Por ejemplo, en mi vista hacen presencia grupos de estrellas como el cinturón de Orión, así como las constelaciones de acuario, virgo y escorpión. Tan solo unos momentos después me divierto observando algunas estrellas como Procyon, Achernar o Betelgeuse.

El tiempo pasa lentamente en esta maravillosa noche y el entorno coopera aún más con tan exquisita atmósfera, puesto que a pesar de que me encuentro en una pequeña colina totalmente descubierta y sin algún tipo de abrigo especial, me encuentro a una temperatura bastante agradable.

La colina en la que me encuentro se encuentra rodeada justamente por una infinidad de árboles y plantas que desde mi posición pareciera no acaban y llegan a extenderse hasta el fin del mundo.

Tal es la extensa cantidad de metros que abarcan que en ciertos momentos hace parecer que me encuentro justo en el medio de la nada.

A pesar de lo despoblado, retraído e inhóspito del lugar para mí, es lo que podría considerarse un segundo hogar, pues desde que tengo memoria he caminado por sus vastas extensiones de tierra.

Este lugar en palabras simples y claras es conocido como el gran bosque de Cassiopeia que aparte de ser el lugar en el que esta prolífica extensión de tierra, reside también es el lugar en el cual nací y en el que prácticamente he pasado toda mi vida.

Regresando al bosque, en este lugar puedes encontrar fauna de todos los tipos y tamaños a lo largo de sus miles de metros de extensión, es lo que se conocería como un paraíso natural lugar el que los amantes de la soledad y de la naturaleza encuentran un lugar de pertenencia.

Gracias a esto continuamente he pasado la mayor parte de mi vida en este bosque desde que tengo cinco años.

Tantos buenos y malos recuerdos conviven en un solo espacio, me es posible decir que la mayoría de mi vida ha transcurrido por estos bosques.

Continuó observando el cielo mientras en mi cabeza recreo un sin fin de historias en las que mágicamente revoloteo a través de las estrellas como un pequeño astronauta, tales invenciones, si bien no son posibles, le dan un toque bastante dulce a mi realidad.

Interrumpo mi labor simplemente para sacar un par de cosas que necesito para mi siguiente actividad.

De una pequeña mochila que llevo colgada en la espalda sacó un cuaderno de dibujo en compañía de un pequeño lápiz, mi equipo de dibujos podría ser visto como algo rural, pero en el fondo yo lo definiría como práctico y fácil de llevar a todos lados dejando a un lado los estereotipos e ideas necesarias doy paso a retratar mis alrededores.

Cada detalle que observo es finamente plasmado por mis dedos que sin dudar trazo alguno delinean cada borde, silueta o reflejo de cada uno de los árboles, plantas y estrella que se encuentran, dándole la forma al extenso plano que retrató en este momento.

Trazo por trazo, dibujó detalladamente el entorno que me rodea sin parar.

Solamente me detengo en contadas ocasiones en momentos en donde llegó a sentirme abrumado o un poco tenso como en este momento.

Me recuesto sobre el área en la que estoy dibujando y nuevamente me dedico a mirar de hito en hito la magnífica noche de manera bastante cómoda, como si me estuviera recostado en un montón de suaves y esponjosas nubes todo gracias a que justo debajo de mí se encuentra una gran cama de verde y esponjoso pasto que sirve de regazo para mi cuerpo en el cual permanezco cómodamente tendido a excepción de mi cabeza que se encuentra apoyada sobre mis brazos.

Esto es en lo que en mi vida podría considerarse la noche perfecta y más para mí, lado de artista.

Una buena musa, un bonito paisaje que retratar, así como un cómodo lugar en el cual poder descansar y relajar las tensiones.

Tan perfecta es esta velada que inmejorablemente sobre la vasta extensión de bosque solamente se puede percibir un gran silencio que en ocasiones se ve interrumpido en por el cantar de los grillos, así como el movimiento de algunos cuantos animales nocturnos que delicadamente extienden sus melodiosos sonidos por los alrededores.

El clima esta noche es exageradamente fresco y acogedor en algunos momentos, incluso podría decir un tanto cálido.

Motivo por el cual lo único que visto en esta ocasión es una delgada camiseta color negro para poder parecer uno con el entorno, prenda que combino con un viejo par de vaqueros de mezclilla que si se piensa bien no son del todo cálidos pese a esto no siento rastro alguno de frío.

Mi estancia en este momento es inmejorable y cómodamente puedo pasar las horas observando al cielo, así como dibujando en mi cuaderno sin que nada ni nadie me moleste.

Lamentablemente, la mente es un lugar bastante complejo y repleto de demonios y cosas que en fondo desearíamos olvidar y, sin embargo, forman en gran parte quienes somos, así como lo que pasamos y la forma en la que actuamos.

Es difícil comprenderlo en este estado motivo por el cual nos es prácticamente imposible el entender el cómo funciona todo este complejo sistema de engranajes en un cien por ciento

Esto es observable cuando al estar dibujando poco a poco al compás de cada trazo y línea retratada en el papel me sumerjo completamente en mi atmósfera creativa como si ya no existiera nada.

Nada más que el paisaje que retrató y yo. Tanto es mi nivel de inmersión que me es difícil incluso decir cuánto tiempo ha pasado.

Puesto que yo solamente me dedico a seguir dibujando sin interrupción alguna.

Mientras continúo con mi magistral labor repentinamente como una herida abierta y que pareciera que no ha sido sanada y olvidada por completo, en mi memoria comienza a aparecer un viejo paisaje muy bastante parecido al que en este momento estoy dibujando.

Sin embargo, al analizarla detenidamente es totalmente diferente, poco a poco el escenario en el que me encuentro cambia de forma al punto de después de un intervalo tiempo soy un mero espectador de los hechos como si de un fantasma se tratara.

Esta situación pudiera parecer algo de lo cual asustarse, pero para mí es una constante a la cual vivo atado, no por decisión y más bien como una penitencia que se niega a absolver de mis pecados.

En palabras concisas, soy esclavo del pasado, puesto que estoy obligado a recordar una y otra vez hasta el fin de mis días una cantidad exagerada de sucesos y vivencias que han tenido un efecto traumático en mí.

Por lo que soy plenamente consciente de que este recuerdo solo regresa para perturbar la poca paz y calma que aún existen en mi ser.

Mi mente se llena de un recuerdo que asfixia y retuerce de dolor cada centímetro de mi alma, al grado de que con tan solo recordarlo sin desearlo, pequeñas lágrimas comienzan deslizarse a través de mi rostro como pequeños diamantes que resplandecen al contactocon la luz de la luna.

Aunque desee evitarlo, mi cerebro lentamente me muestra pequeñas imágenes y momentos de esas horripilantes experiencias como si estuvieran sucediendo en este preciso momento.

Mi mente es tan compleja y retorcida que el explicar el significado de este recuerdo es demasiado difícil al grado de llevarme a desear tan solo se trate de una pesadilla.

Un mal sueño y que al levantarme de la cama pueda seguir con mi vida sin tener que cargar con los demonios que me han acompañado hace años.

Lo único que confirma que no se trata de un sueño es el inmisericorde e incesante dolor en mi corazón, que parece ser bastante real para que solo se tratara de un mal sueño o alguna pesadilla.

Entre más intento convencerme de que no es real la realidad con su mano firme y un gran tubo de metal me golpea y me recuerda que es una situación que tuve que vivir cuando tan solo era un niño.

Y que todo esto que me sucede no es más que el trauma que desarrolle de pequeño, motivo por el cual hoy en día soy la persona que soy, es bastante risible el cómo la vida juega con el destino de algunos sin importarle que tan buenas o malas personas que estos sean.

Pronto todo mi entorno se ve deformado y me veo sumergido en los confines del recuerdo donde se escenifica una escena que conozco perfectamente bien.

Frente a mí se encuentra una pequeña colina la cual es bastante parecida a la que me encontraba instantes atrás retratando y como ya lo había dicho antes también es bastante diferente.

Después de fijarse detenidamente en la imagen, es posible percatarse que son completamente diferentes.

Este lugar es más pequeño, además de que justo sobre la gran capa de verde y floral pasto yacen una cantidad increíble de flores de diversos colores y tipos que varían en un sin fin de tamaños, las cuales con tan solo mirarlas deslumbran por sus impresionantes y brillantes tonos es imposible solamente mirar un tipo, puesto que hay una cantidad descomunal que volvería loco a cualquier amante de las flores y de la fauna en general.

Increíblemente, a pesar de lo llamativo de la naturaleza en cuestión de vegetación, lo más llamativo en este lugar es la poderosa tempestad que se cierne sobre ella como un poderoso diluvio, el cual va acompañado de feroces y resplandecientes truenos que iluminan cada uno de los rincones oscurecidos por las nubes.

Cada gota cae rápidamente sobre toda el área sin distinción alguna y empapa la gran variedad de fauna que se encuentra en la colina y en los alrededores, cada una de los árboles y plantas que ese encuentra en el perímetro se ve finamente bañada por las robustas gotas de agua que no paran hasta empapar completamente cada rincón dejando una suave, pero refrescante capa de brillos sobre las superficies.

En cierto sentido, es una escena hermosa que en pocas ocasiones es posible ver un gran ejemplo de la majestuosidad de la naturaleza.

Sin embargo, además de aquella gran cantidad de naturaleza que se encuentra sobre la colina, justo en el centro de aquel lugar, como si hubiese sido colocado estratégicamente y con la mayor precisión posible, se encuentra un gran árbol, un magnífico roble que sin problema alguno rebasa los catorce metros de alto y que magníficamente se extiende hasta tocar una de las partes más altas del cielo y del cual cuelgan un sin fin de ramas y hojas que con la brisa del viento y la fuerte lluvia deja caer una cantidad descomunal de hojas y ramas.

Lomas despampanantes de aquel gran roble es que justo en ese árbol de gran envergadura, en lo que justamente se considera como la parte más baja del tronco, en el punto donde prácticamente comienzan las raíces, se encuentra un gran hueco de unos cuantos metros de ancho.

Que con tal solo observar una vez en tu mente es posible que surja la incógnita de que lo pudo haber causado.

Dando un paso a un sin fin de variables que hacen preguntar si tal vez fue realizado por algún animal o incluso por el mismo paso del tiempo.

En el hueco en el tronco de este magnífico coloso natural se puede observar desde la lejanía como a la entrada de ese orificio se encuentran un par de niños que se resguardan tímidamente de la tempestad que está ocurriendo afuera.

Dos pequeños niños que nerviosamente observan la vívida lluvia que con imparable fuerza golpea a todo el bosque a tan solo unos pasos del lugar

en el cual se están resguardando, la edad de los pequeños niños no es deducible a primera vista, puesto que se encuentra incómodamente acomodados dentro del árbol, pero para poder entrar en un lugar tan diminuto y escueto no deben de sobrepasar los diez años de edad.

Los infantes se encuentran en el fondo del árbol, mirando fijamente hacia el horizonte con la mirada perdida y perturbada por tan colosal fenómeno natural, el cual pueden observar en primera fila al mismo tiempo que temen por sus vidas.

Todo gracias al orificio que tiene el árbol y que tiene la función de servirles de ventana hacia el caótico y aterrador exterior.

Prácticamente en estos instantes no pueden ver más que la soledad del área en la que se encuentran, porque a lo largo de toda la zona es prácticamente imposible el observar rastro de vida alguno.

Ninguna especie animal en estos momentos se atreve a danzar despreocupadamente ante esta tempestad, pues, de hacerlo, podría costarles la vida.

Ambos infantes abrazan fervientemente sus rodillas contra su pecho para generar un poco de calor y eliminar los rastros de humedad en su cuerpo.

Sabiendo que su vida depende de ello.

Frotan desesperadamente sus manos en casi todo su cuerpo, esperando que con la fricción puedan generar algo de calor.

Lo hacen vívidamente hasta que sin advertencia alguna de manera repentina cae un gran rayo que hace que entierren sus pálidos y desnutridos rostros justo a la altura de sus muslos mirando a su pelvis, entra tanto de esta forma también intentan calentar sus temblorosas manos así como su rostro frotando ambos de manera continúa contra sus piernas.

Aquellas criaturas nerviosamente se toman de las manos mientras con sus miradas se dan mensajes de aliento y seguridad para poder soportar los feroces y crueles rayos que rugen con gran presencia justo a las afueras de su improvisado refugio y que les dificultan la simple acción de comunicarse. Aterrando sus corazones y alejando la poca esperanza que reside en sus menos, la feroz madre naturaleza arroja una estampida de estruendosos relámpagos que por momentos, gracias al fuerte resplandor que emana, hace que la vista del par de infantes desaparezca durante hermosos instantes en donde manosear desesperadamente para saber en dónde está.

De nuevo, cuando recuperan algo de paz y seguridad como burla por parte de la vida, una cantidad de estruendos exageradamente fuertes vuelve a conseguir que incluso el firme piso reverbera como si de un temblor se tratase comprensiblemente aquel par se abrazan y llora al unísono creyendo que se trata de sus últimos momentos.

Solo entonces, en su desesperación, es apreciable que aquellas dos perturbadas figuras corresponden a un par de pequeños niños de no más de diez años, los cuales por su andrajoso y empapado aspecto parecen demostrar que llevan algunas horas vagando por el vasto bosque.

Pues tan solo portan un sucio par de impermeables que impiden completamente ver tanto sus rostros así como alguna otra de sus características.

A pesar de esto, es bastante fácil saber que debajo de esos impermeables se encuentran un par de miradas cansadas y estómagos crujientes.

Pasan y pasan los minutos y la desesperación me hace querer intervenir para poder ayudar al indefenso par de ángeles.

Gritó, pateó y maldigo, pero mi presencia en este lugar no es más que un espectador, algo que llamaría un fantasma o como me gusta pensarlo, un maldecido que debe de sufrir hasta el fin de los tiempos.

Durante horas soy obligado a observar cómo esas inocentes criaturas poco a poco soportan el lento pasar de la lluvia que aún resuena en compañía con los relámpagos que inevitablemente ahora no parecen importarles gracias al incesante sonido de sus estómagos crujientes.

Pasa tanto tiempo que cuando observo el agua se ha comenzado a disipar su húmeda y fría presencia es el único rastro de que alguna vez tal fenómeno

transcurrió por estas tierras.

Al percatarse de que la lluvia se ha detenido los niños y yo aplaudimos de manera eufórica, ellos se abrazan y yo celebro con un ridículo baile.

Sin embargo, cuando todo empieza a tomar un rumbo más próspero y positivo, un nuevo enemigo entra al acecho.

La oscura noche comienza a caer sobre ellos y cada espacio del bosque se torna aún más oscuro y solitario de lo que ya era.

La cansada expresión de los niños comienza a hacerse aún más severa y perturbada, como si supieran que las cosas están a punto de empeorar más de lo que ya estaban.

El chico, al ver que las cosas están a punto de ponerse más complicadas por la caída de la noche y la falta de alimento. Decide expresarle a su compañera una idea bastante llamativa que al escucharla pone una expresión de exaltación y confusión.

-Rigel solamente espera aquí un momento, iré a buscar unas cuantas ramas de algunos árboles y haré una fogata para que podamos calentarnos.

La expresión de la chica expresa mezcolanza y una ira enorme que, aun en la situación en la que se encuentran con el mínimo esfuerzo, da a entender que aquel infante carece de conocimiento alguno de cómo se debe de hacer una fogata.

A pesar de eso, el chico con aire decidido expresa lo que ambos ya sabían, pero no querían escuchar.

-Sé que se escucha bastante peligroso, pero aun así es nuestra última oportunidad para sobrevivir, llevamos dos días sin alimento alguno y me temo que si el día de hoy el frío nos golpea en nuestro estado no pasaremos esta noche.

Cada palabra que sale de su boca parece repercutir anímicamente en ambos, puesto que se dirigen entristecidas miradas hacia el piso.

El chico sin esperar ni un segundo más se retira del refugio para poder encontrar algo más que un poco de leña en realidad para crear fuego.

Que más bien podría ser traducido vida y esperanza que hace buena falta les hacen.

-Espérame aquí Rigel si no regresó no salgas a buscarme y recuerda que debes de estar alerta a cualquier cosa que suceda afuera.

La chica con una mirada que expresa nada más que miedo mira fijamente al chico con aire suplicante para que esté recapacite acerca de salir en la noche al bosque. Pero aun así, lo único que recibe es una rígida y fría mirada de parte del chico mientras mueve su cabeza de izquierda a derecha, reprendiendo su actitud tan infantil.

El chico con decisión y gallardía está a punto de salir del árbol cuando una idea surge en la mente de la dubitativa señorita que parece sorprendida por tan apresurada decisión.

Aun así, con aire de vacilación se decide a tomar del brazo al chico para impedir su andar y antes de que esta la regañe expresa la idea que surge en su mente.

-Kari espera, yo iré contigo, es mejor si intentamos hacer una fogata los dos a que tú salgas solo.

El chico sin pensárselo dos veces está a punto de dar su negativa, pero es entonces casi sin pensar, algunas palabras brotan inesperadamente de la niña que responde al nombre de Rigel.

-Prometiste que estaríamos juntos en esto Kari.

Karii simplemente se queda anonadado y mira fijamente a Rigel durante unos segundos que a diferencia de hace unos instantes ahora lo mira con aire de decisión y confianza. Por lo cual no le queda otro remedio más que aceptar.

-Muy bien, hagámonos, pero si las cosas se ponen feas, promete que no llorarás.

-Te juro que no lo haré andando.

Y así ambos, con aire de miedo y pánico, salen en busca de la sobrevivencia, uno agarrado del otro. Dispuestos a enfrentar los peligros que se les pongan enfrente.

Sin más que una pequeña linterna de color naranja fluorescente salen de aquel viejo roble mientras ahora el cielo les regala la hermosa imagen de un atardecer que contrasta completamente con el oscuro y grisáceo cielo de hace unas cuantas horas atrás. El hermoso atardecer vive su ocaso lentamente mientras va dando paso a una maravillosa noche cuyo cielo se encuentra totalmente limpio y despejado, sin rastro de nube alguna.

Aquel par de chicos que no viajan más que con su sucio par de impermeables enlodazados y rotos de un color amarillo pasan a través de un sin fin de enlodados y peligrosos caminos que a su paso logran percibir el rugir y los movimientos de los animales de la noche.

Si bien sus impermeables cubren satisfactoriamente sus cuerpos, también en ocasiones evitan que transiten cómodamente a través del bosque, por lo que en más de una ocasión caen abruptamente o chocan contra un par de ramas.

Pasan el tiempo y aquel par de amigos ya han caminado un par de cientos de metros.

Pasando junto a cientos de árboles que sin percatarse comienzan a rodearlos completamente y al final consiguen hacer que pierdan el camino de regreso.

Además de lograr que estos se confundan por las figuras y seres que vislumbran gracias a la oscuridad de la noche y que en más de una ocasión los hacen correr despavoridos.

A pesar de que la lluvia cesó hace horas, sus pequeños cuerpos aún se encuentran bastante helados y húmedos, todo gracias a las gotas que aún caen de los árboles.

Caminan y caminan unos cientos de metros más sin resultado alguno, puesto que lo único que consiguen encontrar es un gran montón de ramas húmedas y maltrechas a lo largo de su camino.

Poco a poco la oscuridad se apodera de los rincones del bosque y los árboles y sonidos que se aprecian en este toman un aire siniestro y que hace que los corazones de estos niños latan aún más rápido mientras sus pequeños vientres crujen bruscamente por la falta de alimento que ahora comienza a pesar aún más gracias al caminar.

Mientras caminan, el niño que se encuentra justo al frente fungiendo el papel de guía mientras sostiene un grueso palo de madera como si fuera un bate de béisbol se detiene bruscamente y gira su vista hacia su débil compañera que durante un rato ha tenido su estómago gruñendo de forma extrema.

La ve directamente a los ojos mientras le dice.

-Rigel me parece que tienes mucha hambre, lleva un tiempo que no has probado bocado alguno.

Se dirige a la indefensa chica que tan hambrienta está que ni siquiera puede replicar a aquella declaración que solamente hace que sus mejillas tomen el color de un par de tomates, la única opción que le queda es la de mover su cabeza de arriba hacia abajo en señal de aceptación.

Mientras hace eso, el niño rebusca justo debajo de su gran impermeable justo en la zona de los bolsillos de sus pantalones desesperadamente, mientras le ofrece a la chica una amplia sonrisa que consigue hacer que esta relaje la tensión y el miedo que comienza a acumular.

-Listo lo tengo.-Con una amplia sonrisa de oreja a oreja y una mirada de felicidad dirigida a la chica.

El niño de una de las bolsas de su pantalón saca una pequeña barra de chocolate del tamaño de su palma.

Al sacarlo, el ambiente es finalmente invadido por un suave y delicado olor dulce y cremoso.

Y Pasan el tiempo y aquel par de amigos ya han caminado un par de cientos de metros.

Pasando junto a cientos de árboles que sin percatarse comienzan a rodearlos completamente y al final consiguen hacer que pierdan el camino de regreso.

Además de lograr que estos se confundan por las figuras y seres que vislumbran gracias a la oscuridad de la noche y que en más de una ocasión los hacen correr despavoridos.

A pesar de que la lluvia cesó hace horas, sus pequeños cuerpos aún se encuentran bastante helados y húmedos, todo gracias a las gotas que aún caen de los árboles.

Caminan y caminan unos cientos de metros más sin resultado alguno, puesto que lo único que consiguen encontrar es un gran montón de ramas húmedas y maltrechas a lo largo de su camino.

Poco a poco la oscuridad se apodera de los rincones del bosque y los árboles y sonidos que se aprecian en este toman un aire siniestro y que hace que los corazones de estos niños latan aún más rápido mientras sus pequeños vientres crujen bruscamente por la falta de alimento que ahora comienza a pesar aún más gracias al caminar.

Mientras caminan, el niño que se encuentra justo al frente fungiendo el papel de guía mientras sostiene un grueso palo de madera como si fuera un bate de béisbol se detiene bruscamente y gira su vista hacia su débil compañera que durante un rato ha tenido su estómago gruñendo de forma extrema.

Entonces la ve directamente a los ojos mientras le dice.

-Rigel me parece que tienes mucha hambre, lleva un tiempo que no has probado bocado alguno.

Se dirige a la indefensa chica que tan hambrienta está que ni siquiera puede replicar a aquella declaración que solamente hace que sus mejillas tomen el color de un par de tomates, la única opción que le queda es la de mover su cabeza de arriba hacia abajo en señal de aceptación.

En el transcurso de que hace eso, el niño rebusca justo debajo de su gran impermeable justo en la zona de los bolsillos de sus pantalones desesperadamente, mientras le ofrece a la chica una amplia sonrisa que consigue hacer que esta relaje la tensión y el miedo que comienza a acumular.

-Listo lo tengo-Con una amplia sonrisa de oreja a oreja y una mirada de felicidad dirigida a la chica.

El niño de una de las bolsas de su pantalón saca una pequeña barra de chocolate del tamaño de su palma.

Al sacarlo, el ambiente es finalmente invadido por un suave y delicado olor dulce y cremoso.

Y ambos niños no pueden evitar salivar incontrolablemente al imaginar el delicado dulce deshacerse en sus desgastados paladares.

A pesar de todo, la mano que sostiene el chocolate sin aviso alguno es estirada hacia la dirección de la chica.

-Rigel mira, aquí tienes come este chocolate, yo sé que no es mucho, pero te ayudará a calmar el hambre.

La expresión de Rigel refleja una gran cantidad de confusión y sentimientos contrarios que hacen que desee tomar el chocolate y devorarlo, aun así, mientras estira su mano de forma dudosa hacia el resplandeciente y llamativo chocolate, el otro brazo se lo impide tomándolo con violencia a la altura de la muñeca.

Es entonces cuando retoma un aire de paciencia y orgullo negándose a recibir el regalo.

-No, no puedo aceptarlo, es tu chocolate, además tú tienes la misma hambre que yo, así que cómetelo tú.-Un poco desconsolada, puesto que su estómago continúa rugiendo, aún intenta dar una breve sonrisa para demostrar que se encuentra bien.

-No te preocupes por mi Rigel es tuyo, te lo regalo, así que no dudes en comerlo.

Estira la mano hacia Rigel para que tome el dulce, aunque sin aviso alguno le es apartada de un suave manotazo.

-No te dije que es tuyo, así que comeelo tu Kari.-Ahora con expresión molesta dirige una mirada cargada con algo de enojo hacia el chico que se muestra bastante sorprendido por su reacción.

El aire de convicción en Kari hace que intente de la misma forma amable y comprensiva convencerla.

-No, eso no es lo que haría un caballero, tú debes comerlo porque eres una dama, además de que tú tienes más hambre. Finaliza con otra sonrisa tan pura que hace nuevamente dudar a Rigel.

-Por mí no hay problema.

La expresión de desesperación hace que desee ese chocolate a pesar de saber que si lo come su compañero se quedará sin alimento alguno.

-No, no puedo hacerlo, es tu chocolate, así que cómetelo tú, además yo no tengo tanta hambre. Devuelve su pálida y fría muñeca hacia Kari.

El infante con sorpresa arrebata delicadamente las manos de la chica y bruscamente abre la barra rebosante en un olor dulce y apetitoso.

Sin que se dé cuenta, la chica simplemente lo mira con aire de arrepentimiento. Pero segura de que tomó la decisión correcta.

El chico repentinamente se sienta sobre un viejo tronco que se encontraba justo aún costado de ellos y con un pequeño trozo de rama comienza a remarcar sobre la barra de chocolate delicadamente algunas líneas verticales de fina manera hasta que la barra es partida a la mitad.

Es cuando sin aviso alguno el niño vuelve a estirar su mano con la mitad del pequeño y marrón dulce que de nuevo vuelve a desprender un dulce aroma que hace que la cara de la chica se deforme en una espiral de emociones que hace que termine por tomarla y lentamente la muerda con extrema delicadeza.

Entonces, por fin, es posible observar cómo aquel par tímidamente comen su trozo de chocolate simulando un par de polluelos asustados.

Repentinamente, mi mente me devuelve a la realidad y sin darme cuenta en mis ojos lentamente siguen brotando un pequeño par de lágrimas que finalmente recorren la parte inferior de mis ojos hasta cruzar por todo mi rostro.

Después de unos cuantos segundos, una capa de sudor me envuelve y una sensación de miedo y desesperación empiezan a esparcirse por todo mi cuerpo como si me encontrara en riesgo, como si fuera alguna especie de presa acechada por un cazador. Cuando observo a mi alrededor es cuando me doy cuenta por fin que he estado tan inmerso en mis pensamientos que ha pasado más tiempo del que tenía previsto.

Sin poder evitarlo, lo único que puedo hacer, aparte de la risilla incómoda que surge en mi rostro, es volver a dirigir mi mirada hacia el cielo, pero esta vez con una expresión de confusión y con una pregunta que surge en lo más profundo de mí ser justo en el momento en que mis ojos y el maravilloso cielo nocturno conectan.

Pregunta que me hace pensar un poco en el pasado y que cuestiona el significado de los mismos hechos, es entonces cuando apenas como un susurro al viento la expresó.

-¿Por qué las cosas tenían que suceder así?

Capítulo 2 Capitulo 2 -Dulces Recuerdos

Continuó en esta oscura y solitaria noche intentando pensar en que tan trivial y subjetivo puede llegar a ser el mundo con cada situación y suceso que en este acontece

La pregunta que proyecto en mi mente es sencilla.

¿Cómo es posible que un par de niños se vean obligados a perder a sus padres y tener qué vagar por el bosque?

Sin más que hacer, solo puedo mirar a mi alrededor intentando que una respuesta divina aparezca ante mí.

Palabras como dios, el destino o el universo llegan en respuesta, pero ninguna de estas da una respuesta que satisfaga mis dudas, a pesar de esto en el fondo repito una frase que en mis momentos de desesperación y confusión me sirve de consuelo.

-Todo va a estar bien.

Mi mente al escuchar estas palabras nuevamente vuelve a sumergirse en aquel doloroso y confuso recuerdo.

La imagen que se presenta ante mi es nuevamente el desesperado par de niños vagando solitariamente por la penumbra del bosque. El momento exacto es cuando aquel par, después de comer sus pequeños chocolates, retoman dubitativamente su exploración. Puedo ver como caminan alrededor de treinta minutos sin encontrar nada.

A pesar de su poca suerte, no se detienen y continúan al punto en el que sus rostros demuestran el dolor y la resignación de no haber encontrado ni un pequeño trozo de madera que no estuviera húmeda.

Sumado al incesante dolor que reflejan en sus pies al intentar no dar pisadas tan fuertes y en reiteradas ocasiones retirar su zapato para liberar algo de la presión que ejercen sobre sus húmedas y desgastadas plantas.

Cada parte de su rostro expresa dolor por haber perdido el camino de regreso al árbol.

Como si no fuera suficiente en ese momento sus cuerpos rápidamente pierden fuerza y energía a pesar de aquel pequeño aperitivo que habían tenido momentos atrás, ahí es cuando se percatan que apenas había servido para saciar un poco su hambre y engañar a su estómago, pero no les había aportado nada más que un poco de energía.

Cuando sus miradas y cuerpos cansados estaban a punto de resignarse para esperar su fatídico final, logran visualizar un oasis en el desierto de su desesperación y cansancio.

Después de caminar durante tanto tiempo que han perdido la noción del tiempo, aquel par se topa a unos cuantos metros De ellos. En medio del bosque con un viejo tejado que si bien es pequeño y solamente consta de tres paredes, tal parece que puede convertirse en el lugar perfecto para descansar.

Aquel lugar no es más que una vieja construcción mal diseñada de tres paredes con algunos trozos de viejos troncos y pedazos de lámina que fungen como tejado para apenas evitar las inclemencias del clima.

Aun así, parece que su estructura está bien y es lo suficientemente cómoda gracias al concreto que la conforma. Aquella estructura posiblemente es utilizada para días de campo puesto que en el lugar yacen un par de bancas construidas con algunos trozos de antiguos troncos. Al igual que una especie de mesa del mismo material, lo que hace que sea el lugar perfecto para que lo puedan utilizar como un refugio ante su precaria y necesitada situación.

Miradas de felicidad estallan cuando descubren que en ese lugar se encuentra algo bastante importante y que en su delicada situación significa la obtención del elemento primigenio de la vida y de la sobrevivencia desde tiempos antiguos, el fuego.

Ya que justo en el fondo del lugar y apenas a un lado de los asientos hechos, se encuentra una especie de quemador para poder realizar parrilladas en la que yacen finamente acomodados unos cuantos trozos de madera.

Lo cual hace que el perturbado par suelte un pequeño grito de felicidad y se abracen puesto que ahora acaban de obtener lo necesario para poder sobrevivir la noche.

Así pasan los minutos y Kari apila un montón de ramas y hojas secas, así como los trozos de madera que recolectó en el quemador rural, mientras delicadamente las acomoda en un pequeño montón para que estas no caigan y ardan de manera más rápida.

Es entonces cuando aliviado vuelve a sonreír y con la emoción de un niño en Navidad de su bolso saca un pequeño encendedor.

Ahí es cuando durante algunos minutos más dedica toda su atención a poder hacer que ese montón de madera arda.

Pasan los minutos hasta que repentinamente por fin brota una pequeña brasa lo suficientemente fuerte para poder encender a los demás trozos de madera.

Brinca y patalea de felicidad desmedida y mientras le grita a su compañera que se encuentra a unos metros descansando para que se acerque a calentarse en el fuego.

-Vamos Rigel lo logré acércate rápido, rápido.

Rigel que se encuentra en cuclillas mientras se abraza para poder generar un poco de calor corporal, genera una gran sonrisa y después de unos momentos, al ver que el fuego arde con intensidad, se acerca.

Es entonces cuando por fin ambos chicos alegremente pueden liberar un poco de la tensión que irradian sus cuerpos por el cansancio y el hambre, además del frío que surge gracias a la reciente lluvia.

Justo al lado del quemador, ambos niños frotando delicadamente sus manos intentando generar un poco de calor.

A la vista de la noche se trata solo de un par de infantes que vaga a través de la penumbra del bosque sin rumbo, solamente vagando en busca de algo que ni ellos mismos saben qué.

Sin embargo, aquel chico de complexión delgada de nombre Kari que a la luz del fuego calienta su delicada piel apiñonada mientras seca su alborotado pelo negro que gracias a la lluvia se encuentra hecho un desastre, no puede evitar recordar como hace unas cuantas horas sus padres murieron y como por su culpa se encuentran en esta situación.

Ese chico todo el tiempo, con su par de ojos color negro como la oscuridad misma que se encuentra a su alrededor, se encarga de proteger fervientemente a esa hermosa niña de nombre Rigel que delicadamente frota sus delicadas manos a un lado del fuego.

Kari al observar fijamente a Rigel no puede evitar sentirse maravillado por la belleza que excusa con tan solo frotar sus manos alrededor del fuego.

La despampanante piel clara y pelo color castaño que con la poca luz de la luna brilla en esplendor y majestuosidad.

Tanto el chico como yo no podemos evitar el observar su hermoso par de ojos color verde que resplandecen a la luz del fuego, cómo dos esmeraldas en medio de la oscuridad, tanto que hacen que nuestros corazones palpiten.

En su caso, incluso llega a sentirse preocupado por la arritmia que con violencia golpea su pecho, pero de cierto modo se siente afortunado por estar en compañía de tan fina y delicada flor.

Ambos ahora se encuentran más tranquilos y relajados, pero en su memoria reverbera el dilema y la confusión de por qué las cosas hasta ese día habían terminado de esa manera.

A pesar de que parecen saber la respuesta, ambos la evitan y parecen huir de ella como si aquella horripilante verdad no hiciera más que destruirlos.

Dejando de lado la triste verdad y cualquier impedimento que limite su felicidad, sonríen mientras amorosamente, ambos se sujetan de las manos al calor del fuego, porque en lo más profundo de su alma ambos chicos saben que aunque su situación no es prometedora y que el suceso que los une es bastante oscuro al igual que su futuro tienen fe en que mientras ellos dos estén juntos ambos podrán superar cualquier obstáculo que se les presente.

Gracias a esto, aunque sea por un instante breve en los cansados rostros de ambos mientras duermen abrazados al calor del fuego, es posible apreciar un pequeño esbozo de felicidad y paz en sus rostros.

Fin del recuerdo repentinamente mi memoria me vuelve a jugar una mala pasada, ya que como una cinta fallida mi recuerdo se ve cortado y todo gracias a unas cuantas gotas de lluvia que caen sobre mi rostro, cosa que hace que dirija enojado la vista mi al cielo y contrario al despejado y luminoso paisaje de hace unos momentos atrás ahora todo el cielo se encuentra totalmente nublado y oscuro.

Es tan sorprendente lo rápido que puede cambiar el clima de manera inesperada, puesto que tan solo hace unos cuantos minutos antes el cielo se encontraba totalmente despejado, limpio, sin obstrucción alguna y ahora un gran par de nubes abundan en toda su extensión.

Lentamente, comienzan a formarse cúmulos de grisáceas nubes que amenazan con soltar sobre el área una pequeña lluvia.

Sin más que hacer en esta colina, lo único que me queda es volver por donde llegué anteriormente.

Esperando que la lluvia no termine por dificultar el camino de regreso.

Rápidamente, me levanto y comienzo a estirar mi maltrecho y desgastado cuerpo.

Sacudo rápidamente cada parte de mi cuerpo esperando quitar rastros de pasto, tierra o algún insecto que se encuentre adherido en mi ropa.

Sacudo delicadamente la tierra que se encuentra en la parte trasera de mis pantalones y de mi espalda estiró durante unos minutos mis extremidades.

Después de estar en un estado de movimiento más cómodo, vuelvo a agacharme y en mi mochila meto el cuaderno de dibujo y el lápiz y comienzo mi camino de regreso a través del bosque.

Lentamente, camino a través de una decena de viejos árboles y me detengo justo enfrente de uno, el cual a diferencia de los otros se encuentra totalmente seco y al cual ya ni siquiera se le puede llamar árbol, aun así de una de sus secas ramas descuelgo una vieja escopeta de caza que se encuentra colgada gracias a un gran trozo de cuero por el que la tomó y me la coloco en el hombro.

Mientras retomo el camino de regreso a casa iluminó los alrededores con una vieja lámpara que muevo de un lado a otro para conseguir iluminar el oscuro sendero, además de amedrentar y alejar a la mayoría de especies salvajes.

Recorro una gran extensión de un viejo y mal diseñado cambio de terracería, el cual solamente se encuentra acompañado por una gran cantidad de árboles y plantas que son mi única distracción en este solitario y poco llamativo camino.

Decenas de árboles se encuentran a los lados del camino que recorro, conformándose por un sin fin de distintas variedades y tipos de árbol en las que en breves ocasiones puedo ver desfilar unos cuantos animales inofensivos, animales como mapaches, búhos y algunos pequeños ratones.

Así como algunos pájaros que a pesar de la hora aún cantan melodiosamente amenizando mi ruta.

Gracias a esto es posible escuchar una gran gama de sonidos provenientes de la fauna.

Desde los cantos de grillos hasta algunos cuantos roedores que finalmente se mueven justo entre los árboles y ramas aterrados por la iluminación de la lámpara.

Durante cientos de metros el sendero que recorro es definible como nada más que una fina extensión de tierra aplanada que forma una gran variedad de sendas que son utilizadas por la gente del pueblo y unos cuantos exploradores.

Algunos montones de piedras yacen colocadas a las orillas para poder definir el tamaño y el largo de los senderos para que estos conserven las mismas proporciones y características

Cosas que con el pasar del tiempo algunos pobladores y personas del bosque han ido haciendo para evitar accidentes y que la gente se pierda.

En algunos tramos es apreciable algunos trozos de viejas maderas y alambres que forman débiles y mohosas cercas.

En otros lugares, las barreras se conforman por partes de viejos y oxidados trozos de alambrada cuyo propósito simplemente es marcar la pista de regreso del bosque a mi pequeño pueblo natal.

El recorrido de regreso desde la colina a mi pueblo no me lleva más de 20 minutos y en lo personal es un trayecto bastante entretenido, el cual recorro únicamente con una linterna y la vieja escopeta de años antiguos propiedad de mi tío y la cual me presta para prevenir algún tipo de accidente o altercado que pueda suceder a estas horas.

Si soy sincero nunca he tenido la necesidad de usarla, a pesar de todo intentó jamás bajar la guardia porque a pesar de que conozco perfectamente el bosque no debo confiarme de más.

Tal hecho es muy poco probable, ya que si bien estoy vagando a través del bosque a altas horas, podría considerarse que en la zona en la cual me ubicó no es más que simplemente el área de las afueras del bosque, por lo que es prácticamente imposible el poder encontrarse con alguna especie animal peligrosa.

El hecho de tener precaución y cargar con un arma es más por algún grupo de rufianes o ladrones que nunca llegan a faltar por estas zonas.

A veces llego a cuestionarme qué es lo que verdaderamente puedo hacer yo con este viejo cacharro que llevó por escopeta, puesto que es bastante viejo e incluso no sé si todavía pueda ser utilizado por la gran cantidad de años que tiene encima.

Pero la función de esta escopeta es más útil porque ayuda a que mi viejo tío se sienta tranquilo cuando salgo a lugares que no conozco.

Al igual que también permite que pueda incursionar con toda libertad a través del bosque sin reprimenda alguna.

Después de caminar el extenso sendero y parar por algunas cuantas bifurcaciones que surgieron en su transcurso.

Por fin, ante mi vista reside el poblado el cual tengo el honor de llamar hogar y ese es el pueblo de Cassiopeia.

Un pueblo nada distinto de ningún otro, salvo que su población es de apenas unos cuantos cientos de habitantes, fuera de esto es un lugar que podrías encontrar en cualquier parte del mundo.

Y contrario a esta descripción, también es tan diferente, y especial que podría decir que es único en comparación con otros lugares. Cassiopeia es un pequeño poblado ubicado justo a las afueras de la ciudad de Carina.

Es un poblado que a pesar de su población limitada es un emplazamiento bastante bonito y cuya gente es amable y buena con todos como si de una gran familia se tratara.

El pueblo principalmente se dedica a actividades agrícolas y de caza, pero también cuenta con algunas industrias de minerales y de agricultura.

Un sitio bastante llamativo y alegre, su aspecto no es nada diferente de alguna otra ciudad.

Pero por sus calles se encuentran una gran cantidad de pequeñas y poco vistosas casas.

Es un lugar en el cual abunda la ideología simplista y de una vida sin lujos, por lo que la mayoría de habitantes tiene una forma de vivir sencilla.

En el pueblo es muy poco común que veas residencias privadas de gran lujo y confort, algo así como mansiones o castillos, ya qué la gran mayoría de la gente prefiere vivir a las afueras, en el bosque, en discretas y pequeñas cabañas.

Pero a pesar de lo modestos y poco materialistas que somos, al igual que en otros lugares, la arquitectura del lugar narra con su existencia el paso del tiempo y las épocas tan vívidamente que al transitar por sus calles te encuentras sumergido en un sin fin de sucesos e historias increíbles.

Pues cada edificio del pueblo data de siglos atrás y son parte importante de la historia del lugar.

En palabras más simples, Cassiopeia es un poblado en donde la historia y la poca modernidad se ven combinadas de manera prolífica.

Es una experiencia maravillosa el poder observar la hermosa vista del pueblo mientras camino a la lejanía por la montaña.

Mientras observo puedo ver cómo poco a poco las nada transitadas calles del pueblo aún rebosan de alumbrado, sin embargo, la presencia de personas es prácticamente escasa.

Algunos taciturnos todavía deambulan por la plaza central, al igual que otros edificios importantes como la librería o el pequeño patio de juegos del par de escuelas en el cual algunos niños revolotean descontroladamente.

Lo que verdaderamente llama mi atención son las antiguas casas de madera que elegantemente adornan algunas de las calles del pueblo y que deleitan mi visión mientras camino por la húmeda y fangosa trocha de la montaña.

Mientras recuerdo que cada vez que visito el pueblo disfrutó transitar relajadamente cada uno de esos lugares.

Luego de unos minutos de haberme alejado del pueblo, ahora solo puedo observar cómo a lo lejos aún se observan algunas de sus luces. Pero esto también me indica que estoy a punto de llegar al lugar en el cual resido, pues el pueblo que está a una distancia que ya me parece bastante familiar.

Como ya lo había dicho, mi hogar no se encuentra justamente en el centro del poblado, sino más bien a las afueras de este mismo.

Prácticamente, al igual que el ochenta por ciento de las casas de este pueblo, pertenece al bosque, por lo que normalmente debo caminar algunos cuantos metros de terracería a través de las montañas en un par de viejas y poco existentes sendas.

Me llevan a las afueras donde rodeada de árboles y pinos se encuentra una pequeña cabaña.

Esa vieja cabaña es propiedad de mi tío Otis, un viejo el cual me adoptó después de que yo perdiera a mis padres en un desafortunado accidente.

Terminando de andar durante unos cuantos minutos por fin a lo lejos puedo observar un par de luces y una delgada capa de humo que son exhaladas continuamente por la cabaña en el medio de la nada.

Satisfecho ya que por fin me encuentro a tan solo unos cuantos pasos.

Lentamente, me acerco cruzando a través de un viejo camino cercado, el cual fue construido por mi tío y el cual dice que es para impedir que algunos animales deambulen libremente por la zona.

Hecha de tablas de madera se encuentran colocadas estratégicamente justo antes de entrar al patio, en el cual solamente hay algunos montones de leña cubiertos con trozos de plástico y que descansan sobre unas cuantas secciones de amarillento pasto.

Después de cruzar el umbral anterior, por fin me encuentro justo frente a la entrada principal, sujetando la perilla de la puerta.

Que aún sin haber ya emana una cálida y acogedora aura que calienta todo mi cuerpo.

Entró lentamente después de limpiar mis botas en un tapete que se ubica justo en la entrada.

Al entrar a primera impresión encuentro un sencillo amueblado que no consta más que de un pequeño sillón y una mesa que fungen como sala, así como algunos viejos muebles adornados con algunas fotos y objetos sin importancia.

Caminando a través del pasillo atravieso la sala para poder llegar a lo que nosotros llamamos la cocina, de la cual a través de su puerta libera un delicioso aroma que hace gruñir mi estómago, apenas toca mi nariz.

Así que ese aroma refuerza mi deseo de ir con más prisa para poder encontrar a mi tío que como todos los días se encuentra haciendo la cena.

Me mata la emoción de poder ver la fuente de aquel maravilloso aroma, por lo que comienzo a gritar casi desesperado para llamar a mi tío y que me permita probar su deliciosa comida.

-Tío Otis, Tío Otis ya estoy aquí.

-He regresado del bosque...

Antes de que pueda atravesar la puerta de la cocina, por fin obtengo una respuesta.

-Pasa muchacho, me encuentro aquí en la cocina....

Antes de terminar su frase ya estoy justo detrás de él.

Aparece ante mi vista, es un pequeño hombre de aspecto longevo, de altura bastante pequeña, que no rebasaba el metro con sesenta y que es bastante regordete, aún así posee un desordenado pelo negro, aunque ahora son más notorios los pequeños tonos grisáceos que se hacen presentes en su cabello en forma de pequeñas líneas que poco a poco comienzan a cubrir toda su extensión.

Lo más llamativo de él es su pequeño mostacho color negro, que igualmente ya comienza a mostrar algunos tonos grises.

Además de que este se encuentra justo debajo de su gran y regordeta nariz.

Hace que luzca un rostro bastante gracioso que ya comienza a demostrar el paso del tiempo a través de algunas arrugas que se hacen presentes y que es muy fácil mirar.

Aquel hombre me dirigió una mirada de sorpresa al notar que simplemente observo su extraña vestimenta.

La cual se compone solo de una delgada camiseta interior que en primera instancia parece blanca, pero que al mirarla detenidamente tiene un aspecto amarillento, no sé si por el paso del tiempo o por la suciedad de la prenda.

A pesar de la prenda de dudoso color, la atención es robada por un par de pantalones cortos color azul que dejan al descubierto sus peludas y gordas piernas que descansan tan solo en un par de chanclas.

Es un conjunto bastante curioso para alguien de su edad, ya que no parece que mi tío sea el tipo de persona que utilizaría algo tan informal, puesto que su expresión severa y el aire formal que siempre lo rodea dan una percepción totalmente diferente de él.

A pesar de sentirse un poco molesto por mi aislada mirada a su ropa, parece no darle tanta importancia y se voltea sin decirme nada, a pesar de eso me abalanzo sobre él delicadamente cuidando no lastimar sus viejos huesos para poder darle un abrazo.

Al alcanzarlo con cuidado, enrollo mis brazos alrededor de sus hombros y pego mi cara él a su rostro, a lo que él solamente reacciona de manera reacia y bastante molesta.

Para que después de unos minutos mis brazos sean separados de forma algo tosca.

Contrario a lo devastadora que puede sonar la escena para mí, es algo común esa fría y renuente actitud por parte de él, por lo que a pesar de eso, siempre intento ser lo más cariñoso y expresivo con él puesto que es la última persona a la cual puedo llamar familia.

Aun así, con expresión nihilista dirige su mirada hacia mí mientras expresa las palabras.

-Por fin has llegado niño, ya me tenías bastante preocupado.-Después de eso toma una pequeña cuchara de madera y comienza a menear suavemente una olla que se encuentra sobre la estufa.

-¿Qué te he dicho de estar afuera en el bosque por las noches?.-Vuelve a mirarme, pero ahora de manera más seria.

Intentó evitar su perturbadora mirada observando hacia la ventana, aun así parece ya no darle importancia y continúa moviendo su estofado.

-En verdad que eres bastante desobediente chico.-Después de aquella declaración me mira fijamente de nuevo con su rostro severo y demostrando una molestia.

Antes de sucumbir a la presión de su mirada, intentó decir algo para calmarlo.

-Los siento tío, la verdad es que no me di cuenta de lo rápido que pasó el tiempo-Dirijo la mirada hacia al suelo e intentó poner una expresión de culpa y arrepentimiento.

Sin mostrar alguna expresión de sorpresa, sigue mirándome fijamente hasta que después de unos pocos segundos se cansa aún y vuelve a dirigir su mirada a la estufa, aún así no evita expresar.

-Patrañas como si no te conociera chico.-Sigue vívidamente moviendo la cuchara, aun así continua sin siquiera mirarme.

-Pero verás como un día de estos te sucederá algo por arriesgarte tanto y sólo entonces entenderás la severidad de mis palabras.

Después se gira bruscamente hacia una pequeña alacena hecha de vieja madera, la cual apenas alcanza a pequeños saltos.

Por lo cual jala una pequeña silla y es ahí cuando con todas mis fuerzas me abstengo de soltar una risilla que haga que se enfade aún más.

A continuación toma lo que parece ser sal y se acerca de nuevo a la estufa que solamente está a unos metros en la cual se encuentra la olla que despide un maravilloso olor.

Vierte un poco de sal y mueve su preparación con el pequeño cucharón.

Solamente sigo observando detenidamente como se dedica a preparar aquella deliciosa comida que ya emana un seductor aroma que de no ser por la presencia de ese hombre ya me hubiera abalanzado sobre ella.

Pero debido a él evitó hacer algo que llame su atención como si de un peligroso animal se tratara.

Tan solo unos instantes pasaron cuando mi tío habló nuevamente en mi dirección.

-Y qué ¿Piensas estar toda la noche ahí?.

Después de eso señala a la pequeña olla que se encuentra sobre la estufa mientras del lavabo toma un pequeño plato color blanco y me lo da.

-Toma y sírvete antes de que se enfríe.

Sin dudar fugazmente tomó el plato y me abalanzó sobre la olla.

Tomó el pequeño cucharón y comienzo a menear el estofado.

Después vierto sobre mi plato algunos trozos de verduras picados finamente y que al entrar en contacto con el aire emanan una seductora capa de humo que hace que mi saliva brote descontroladamente, al final tomó un trozo de lo que parece ser pollo y sin dudar me siento sobre la silla que minutos atrás mi tío utilizó como apoyo. Y recargo mi plato en la mesa que se encuentra a unos cuantos metros de la estufa.

Cuando estaba a punto de empezar a comer, sufro un pequeño golpe en la nuca que me tomó por sorpresa y que va acompañado de unas severas palabras.

–¿Qué demonios estás haciendo?.

Ante tal golpe volteo para poder ver el motivo y ahí vuelvo a encontrarme con aquel regordete hombre que nuevamente tiene una expresión severa y a lo cual no consigo atribuirle significado alguno.

Por lo cual al darse cuenta como si se apiada de mí con una risilla malévola me dice.

-¿No te lavarás las manos?.

Ante tal declaración lo único que puedo hacer es sentirme un idiota por olvidar algo tan básico como lavarme las manos.

Después de lavar mis manos en el lavabo, ahora nuevamente comienzo a comer.

Pasan los minutos y después de un par de deliciosos platos de estofado y de estar durante algunos minutos platicando sobre lo que hice en el día de hoy con mi inexpresivo y poco interesado tío.

Una interminable onda de sueño se hace presente, por lo cual lo único que hago es despedirme de mi tío, que aterradoramente aún se la pasa mirando hacia la ventana inmersa en sus pensamientos, por lo que lo único que hago es despedirme y después de un poco entendible murmullo me retiro a mi habitación.

Para llegar a mi habitación lo único que tengo que hacer es cruzar la sala y girar a mano derecha, ahí es donde se encuentra un pequeño, pero cómodo cuarto que no cuenta con mucho y siendo exactos, solamente se compone de una cama individual, un pequeño buro y un closet además de algunos otros pequeños muebles.

Lo más llamativo de mi habitación es que se encuentra completamente tapizada de un sin fin de dibujos del bosque, así como algunos bocetos de animales más, sin embargo, lo más llamativo es una enfermiza cantidad de dibujos de Rigel en una gran variedad desde que era niña hasta que es prácticamente una adulta cada uno de estos finamente detallados.

Pero tanto es mi cansancio que después de cepillarme los dientes me dirijo rápidamente a mi cama sin pensar en nada, más incluso me acuesto sin cambiarme el atuendo, por lo que me tiró bruscamente en mi cama y al cabo de unos cuantos minutos dejó que el silencio y la calma del exterior junto con mi cansancio lentamente se encarguen de que quede inmerso en las profundidades del sueño.

Capítulo 3 Capitulo 3- Ultima Charla

Los pájaros a las afueras cantan melodiosamente, sonido que funciona como mi despertador personal.

Lentamente, abro los ojos y no puedo evitar verme sorprendido de que el sol aún no ha empezado a salir, tal parece que aún es algo temprano.

Para cerciorarme me dirijo hacia un viejo reloj que yace colgado sobre mi pared y puedo ver como una de las manecillas señala el número cinco que se encuentra en el reloj, por lo cual sin ser un genio puedo deducir claramente que apenas son las cinco AM.

Mi rutina personal suele iniciar comúnmente a estas horas, puesto que desde pequeño me ha gustado levantarme temprano.

Me levanto de la cama cuidadosamente esperando no hacer tanto ruido para no molestar a mi tío que se encuentra en la habitación de al lado y comienzo a buscar un par de pantuflas para poder caminar de forma más cómoda.

Coloco las pantuflas sobre mis fríos y algo rasposos pies y las acomodo para que estas no se resbalen a la hora de caminar.

Justo después me dirijo al baño y comienzo a lavar cuidadosamente mi cara con abundante agua, debo decir que aún se encuentra bastante fría, pero de cierta manera ayuda a que por fin pueda terminar de despertar.

Después cepillo mis dientes frente al viejo y cuarteado espejo del baño, aunque en el momento en que intento mirar nuevamente el espejo un incómodo e indescriptible sentimiento impide que pueda mirar mi reflejo.

Acompañado de una incomodidad terrible y algo de confusión, una sensación de asco y mareo atacan mi vientre, puesto al intentar ver el reflejo en el cristal.

Es algo extraño, cada vez que intento observarme en un espejo este sentimiento me absorbe como un cruel vacío que me sumerge hasta sus profundidades, mientras que en otras ocasiones lo que sucede es que en momentos me desconozco, como si estuviera mirando a otra persona.

Es un sentimiento de desconcierto y que hace que me sienta extraviado como si no perteneciera al lugar en el que me encuentro.

Es difícil de definir, pero nunca he sido una persona que pueda comprenderse fácilmente.

Desde que tengo memoria he sido complicado y después de la muerte de mis padres lo fui aún más.

Soy tan complejo al grado que en ocasiones ni yo mismo puedo entenderme y eso me hace odiarme y sentirme perdido en el mundo como si fuera alguna clase de alien o monstruo que no perteneciera aquí.

Existen momentos en donde siento que llega un punto donde mi propia existencia se torna compleja y enfermiza incluso para mí

En el espejo aparece la forma detallada, de un chico cuya imagen está totalmente desordenada, que en palabras sencillas sería un inadaptado.

De un cabello medio, largo y algo disperso por el roce de las sabanas, intento acomodarlo con un peine, pero ahora me doy cuenta de que tal vez me lo he dejado crecer de más o, pues, ha rebasado la altura de mis patillas.

En sí mi pelo no se ve nada mal y más bien es parte de mí, es como una característica que con el tiempo he adoptado.

Para mí el tener el pelo medio, largo y sin peinar es tan importante como si observara un león y no tuviera su gran imponente melena ondeándose con majestuosidad en el aire.

Continuando lo que más llama la atención de mí es el par de ojos color negro, tan oscuros como la noche, que de manera irónica reflejan la oscuridad que se cierne sobre mi alma como una tierra árida, infértil, en donde no puede florecer más que odio y miedo.

Retomando el cuidado de mi persona de un pequeño estante tomo un poco de crema humectante y la distribuyó sobre mi rasposa piel apiñonada, a pesar de que no soy tan cuidadoso con ella.

Esta luce bastante cuidada con un aspecto bastante agradable.

Siendo concisos, si bien no soy lo que podría considerarse hermoso, en forma exagerada podría decirse que soy bastante agradable a la vista, aunque eso es algo que no me preocupa en lo, absoluto, por lo que no intento resaltar la mucha o poca belleza que poseo.

Continuando con mis problemas mentales me cuesta creer que esta persona sea yo y no es que se trate de algún caso de cambio de cuerpo o algo por el estilo, sino más bien de una situación en la que sin darme cuenta el tiempo a pasado de forma tan apresurada que me ha sido imposible siquiera poder vivir mi vida en la forma en la que verdad me hubiera gustado y he terminado por ser una persona totalmente diferente a la que yo y mis padres hubieran esperado.

Término de lavar rápidamente mi cara intentando alejar ese tipo de pensamientos tan retorcidos de mi mente para intentar despejar mi psiquis, caminó de forma apresurada hacia la cocina y al llegar tomo un vaso y vierto un poco de agua lo acercó rápidamente a mi boca para aliviar la resequedad originada en mi garganta, pero no parece funcionar.

Sinceramente, no sé si es por la hora o el día, pero en este momento un sin fin de recuerdos emergen de los rincones más perturbados y deprimidos en mi espíritu, como espinas que atraviesan mi corazón.

Para intentar relajarme un poco tomó asiento en una de las sillas del comedor mientras veo a través de la ventana, el accionar del sol que lentamente elimina la oscuridad.

Efecto contrario y por más que intente evitarlo, ocasiones como esta solamente sirven para recordar aún más mi pasado.

Es extraño como muchas veces somos esclavos de los recuerdos que de las cosas que ocurren en el presente he tenido la oportunidad de escuchar a personas que dicen ser esclavos del trabajo, del dinero, de mujeres o de poder, sin embargo, en mi caso es muy distinto, pues las ataduras que me aquejan no son algo que me dé alguna experiencia feliz sino más bien un montón de lágrimas y dolor

Al estar sentado no puedo rehuir de rememorar cómo hace apenas unos años antes de toda la melancolía y soledad que invaden mi ser e incluso mucho antes de que descubriera que tan cruel podría ser el mundo con aquellos que actúan o piensan diferente.

Adoraba enormemente ver los amaneceres en compañía de mi padre cada mañana, recuerdo como colocaba mi alarma para poder erguirme antes de que el sol tuviera rastro alguno de presencia.

Me levantaba rápidamente y sin pensarlo me dirigía hacia la habitación de mi padre para levantarlo y así pudiéramos ver el amanecer juntos tomando una deliciosa taza de chocolate caliente que mi madre preparaba con amor después de que fuera despertada por la insistencia de mis gritos hacia mi padre para poder lograr que se alentará a despertar.

A pesar de lo molesto y desgastante que mi persona podría llegar a ser, no recuerdo ninguna ocasión en la que ellos no estuvieran sonriendo, si bien había ocasiones en las que me portaba mal o cometía errores, tanto mi madre como mi papá nunca parecían molestos al contrario intentaban hacerme sentir mejor para qué superará rápidamente esas desafortunadas situaciones.

Es extraño como mi vida pudo cambiar de manera tan repentina. Es algo que me lastima tanto que en ocasiones no puedo evitar preguntarme.

¿Qué hubiera pasado si las cosas hubieran acontecido de manera diferente?.

Tal vez mi vida podría haber sido mejor. Como si mi mente quisiera torturarme repentinamente, arroja un recuerdo para torturarme y golpearme en donde más me duele.

No es un recuerdo desagradable, pero si ejerce gran pesadumbre sobre mí.

Puedo decir que para bien o para mal es un recuerdo que sin saberlo cambió totalmente mi vida.

Recuerdo perfectamente ese día porque es bastante parecido al de hoy.

Al igual que todos los días anteriores a ese me levanté emocionado para poder ver el amanecer junto con mi padre, aunque ese día por un extraño motivo la sensación era diferente.

Sin prestarle atención a esa sensación me levanté como de costumbre y salí de mi cuarto en dirección al de mis padres. Atravesando una pequeña sala bastante parecida a la de mi actual casa, crucé todos los obstáculos, y continué en dirección a la cama de papá

Él, como siempre se encontraba recostado, pero esta vez no estaba profundamente dormido como solía hacerlo, sino que pude percatarme como miraba detenidamente al techo de forma casi robótica, sin esbozar siquiera un rastro de emoción a pesar de eso en ese momento al percatarse de mi presencia algo confundida y aterrorizada retomó la misma reacción que de costumbre.

-Ahí estás Tigre, estás listo para salir a recibir la mañana.-Más emocionado que de costumbre se levantó y me cargo de manera efusiva.

Recuerdo como ese día llevaba una ridícula pijama color verde que le había regalado por el día de padre meses atrás y que tenía un horroroso diseño de osos de peluche, aun así a él parecía gustarle.

Las reminiscencias claramente describen el aspecto de mi padre, con su ordenado y pulcro cabello corto, estilo militar y con ese ligero tono café que lo caracterizaba, así como su reseca piel blanca y sus llamativos ojos color negro, casi tan oscuros como la noche y que siempre me miraban acompañados de esa gran sonrisa que siempre me mostraba y me dejaba ver su perfecta dentadura tan blanca y bien cuidada a diferencia de la mía.

Ese día lucía bastante cansado, además de que tenía un aspecto bastante triste. Pero sin prestarle atención repetimos nuestra rutina como siempre, aunque en esa ocasión era muy perceptible que él estaba distante, incluso mamá no se acercó como la hacía todos los días, sí no más bien recuerdo cómo durmió hasta altas horas de la mañana.

Pero lo que más recuerdo de ese día es la última conversación que tuve con él.

Después de salir de su habitación nos dirigimos al pequeño tejado que se encontraba afuera de la casa y envueltos en una cálida manta, los dos nos sentamos a observar cómo salía el sol.

Ambos mirábamos fijamente al maravilloso cielo con tonos naranjas, blanco y negros y a la parte principal que poco a poco comenzaba a mostrarse cuando entonces repentinamente recordé algo que el tío Ottis había dicho tan solo unos días antes y que sin motivo alguno me vino a mi mente.

-¿Papá, te gusta tu vida? .-Como si hubiera cometido un crimen, dirigí mi vista hacia el suelo nuevamente, esperando a que no hubiera escuchado la pregunta.

Mi padre anonadado y con un rostro de sorpresa me miró fijamente sin decir nada, pero como siempre, lo único que hizo fue darme la misma pura y sincera sonrisa que él siempre me daba para después murmurar un poco y responder.

-¿Qué si me gusta mi vida? Pues claro que sí, pero ¿Por qué me preguntas eso?

Un poco dudoso conteste.

-Es que hace unos días, mientras jugaba en la casa del tío Ottis lo escuché mencionar que tu sueño siempre fue ser un gran pintor y que incluso tenías mucho talento, pero que cuando conociste a mamá y me tuvieron todo eso se arruinó.

Era una duda que revoloteaba en mi cabeza desde días atrás, si bien no entendía del todo, sabía que se referían a mí y que no era bastante agradable la respuesta.

En el fondo sabía que algo estaba arruinado y que debía haber sido por mi culpa.

Sorprendido mi padre volvió a mirarme, pero esta vez río exageradamente.

-Ja, ja, ja Kari en verdad, ¿Crees que eso es verdad?.

Ante tal declaración y con mi poco conocimiento, lo único que pude hacer fue mover mi cabeza afirmativamente pero con dudas.

-No creas las estupideces que dice tu tío sobre mí.

-Si bien cuando tenía tu edad mi sueño era ser pintor, me di cuenta de que eso no era posible para mí, así que decidí dejar aquella fantasía para centrarme en algo que pudiera realizar verdaderamente.

Con dudas lo único que pude hacer fue seguir escuchando detenidamente.

-En principio fue duro dejar aquello que anhelaba, pero sabes que un día sin esperarlo conocí a una chica maravillosa que hizo que olvidara todo acerca de ese sueño y además naciera uno nuevo y aún más maravilloso.

Sorprendido, solo seguí escuchando mientras meneaba mis manos nerviosamente.

-¿Sabes cuál era el sueño que anhelaba cumplir con esa chica?.-Volvió a mirarme con esa sonrisa que lograba reconfortarme en los momentos más oscuros y dudosos de mi vida. Pero por primera vez me intimidaba.

-No.-Conteste de forma dudosa y deseando no haber hecho esa pregunta, aun así a él no le importo y sin problema alguno continuó.

-La primera vez que la vi entrar en la vieja cafetería del pueblo me dije .

A pesar de eso, el peso de la duda en mi interior era más fuerte que la honestidad de sus palabras, por lo que decidí seguir arremetiendo contra él.

-En serio, pero ¿Nunca te arrepentiste de no haber podido cumplir tu deseo de ser pintor?.

Pero de igual forma, sin importarle, volvió a responder sin problema alguno.

-No, ya que solamente unos días después de que esa chica y yo nos conocimos la convencí de comenzar a tener algunas citas y así poco a poco pasó el tiempo hasta que fue mi novia y solamente unos años después mi esposa en todo ese tiempo no desee nada más que pasar el resto de mis días con ella.

Me encontraba un poco sorprendido, pero aun así una parte de mí necesitaba una respuesta aún más completa que aliviará las dudas que recaigan sobre mí.

-Y yo ¿Nunca te arrepentiste de mí?

Nuevamente un poco confundido por mi insistencia, mostró un rostro más severo y enojado, pero como si eliminará cualquier rastro de ira, por fin volvió a responder mientras delicadamente posaba su mano izquierda sobre mi hombro.

-Tu pequeño has sido la cosa más maravillosa que alguna vez tu madre y yo hubiéramos deseado, eres algo que completamente sobrepasó lo que un día soñé.-En ese momento un sentimiento de pena indescriptible se apoderó de mí por lo que no pude expresar nada.

-Tú y tu madre son lo más especial que algún día pude desear.

Si tan solo en ese tiempo hubiera sido más maduro y no un maldito niñato engreído.

-Papa no seas tan cursi.

Ante tal acción mi padre solamente soltó algunas risas y volvió a mirar detenidamente al horizonte, pero gracias a sus declaraciones otra duda azotó en mi mente y en mi corazón.

-Oye, papá y tú, ¿Crees que yo algún día pueda conocer a una chica igual a mamá?.

Algo intrigado, solo miro al cielo mientras analizaba la situación sujetando su mentón.

-Por supuesto, después de todo me parece que tú ya has podido encontrar a esa chica especial verdad.

Ante su declaratoria, una imagen vino automáticamente a mi mente y fue la imagen de una hermosa chica de piel apiñonada, de pelo color castaño y ojos verdes, con la sonrisa más bonita que mis ojos pudieran haber visto.

Al verme mi padre leyendo mis pensamientos solo liberó una pequeña sonrisa.

-Así que Rigel... vaya es una buena chica, además sabes que su padre y yo siempre hemos sido buenos amigos, así que no me molestaría que fuéramos familia.

A pesar de que tenía razón, no pude evitar negar rotundamente aquella afirmación.

-Espera papá, ella solamente es mi amiga.

Ahora recuerdo lo convincente que me veía con mis mejillas sonrojadas y las manos temblorosas.

Después de eso él y yo pasamos el resto de la mañana como todos los días. Aun así, no esperaba que aquel día mi vida daría un cambio de trescientos sesenta grados.

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