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En otra piel

En otra piel

Autor: : Kristal
Género: Aventura
Para la afamada y famosa escritora de los mejores Best Sellers, Lía Michel nada es más perfecto y maravilloso que su vida amorosa con su esposo, el mejor abogado del mejor bufete de la gran Manzana en Nueva York. Apodado el ángel de los desvalidos, Benjamín Solhonsky. Como toda fachada perfecta por fuera, en su interior, trae sus propias grietas que guardan algunos secretos de la muy llamativa pareja perfecta. Lía nunca expone ante sus seguidores y admiradores su vida tan meticulosa, acerca de la existencia de algo o alguien que la averguenza, hasta que un día así como florece una planta, sale a florecer a la superficie su más deplorable pasado. "Una hermana idéntica a ella" que es igual a ella, solo en la superficie, por que por dentro Marianela está podrida, o al menos eso es lo que la han dado a entender de ella. En esta historia no hay una protagonista, hay más de una, cada una con su propia versión y un pasado cruel que la embarga hasta llegar a ser lo que es en el presente. ¿Podrías cambiar el sol por la luna? O el día por la noche? ¿No trae acaso cada uno su propio beneficio en la vida? Sería Marianela la malvada intrusa en esta ecuación perfecta, o habrá algo más de sorpresa? Viva la historia de esta trama como si fuera en tu misma piel ...

Capítulo 1 Nacimiento, parto complicado

Érase una vez, una pareja de matrimonio que querían, que anhelaban un hijo varón.

Pero el destino le tenía preparado otra sorpresa, un par de niñas.

Paula Blunt, se asustó mucho cuando supo que esperaba no una hija sino dos niñas, una gran inutilidad para su matrimonio, su esposo no quería hijos. En todo caso solo querían un hijo varón, para complacer al patriarca de la familia Blunt Garza.

Esta situación llevó a tomar extremas decisiones a Paula, tanto que la madre de las niñas recién nacidas se deshizo de sus hijas enseguida.

Llegando a parar en un orfanato, la suerte de las recién nacidas estaba echada, como siempre el mundo siendo tan cruel, varios matrimonios pasaron como en un desfile.

Ningún matrimonio quiso tomar en adopción a un par de niños idénticos, pues a su conveniencia deseaban un hijo o una hija no se podía llevar solo a una de las gemelas, tenían que ser las dos o si no aparentarian ser muy crueles, la gente, la sociedad vive de las apariencias o de el qué dirán.

Cansados de que no las adoptaran, las separan cuando ya tienen más de dos años.

Un matrimonio inglés se acercó al orfanato donde se hayaba la mayor de las niñas y se encariñó de inmediato. Corrió con mucha suerte, por que la amaron sinceramente y la llevaron a Estados Unidos a vivir una plena vida.

Ella era Lía Michel.

Lo mismo ocurrió con la segunda bebé, otro matrimonio formal la adoptó, era una familia de clase media, sin embargo, al poco tiempo de llevarse a la segunda niña, concibieron a su primer hijo, por lo que la pequeña niña a sus cinco años fue devuelta al mismo orfanato.

Esta vez, ella traía algo diferente, su propio nombre, Marianela, estaba orgullosa de al menos conservar su nombre. Aunque aquella pareja de matrimonio le quitara hasta el apellido.

Siempre que se presentara nuevos posibles padres para adoptarlos, Marianela se escondía, no quería ser elegida y una vez más ser rechazada.

Vivió en aquel Orfanato hasta sus catorce años, luego tuvo que huir de allí, había ciertos dirigentes de dicho Orfanato que no eran buenas personas, era preferible vivir en las tierras de África rodeados de Leones que entre estas personas malvadas. Marianela aprendió mucho a ser muy perspicaz, a estar adelante dos pasos siempre. A no confiar, a aprender rápido para estar siempre en delantera.

En ese Orfanato había corrupción y se practicaba pecados imperdonables.

Para cuando Marianela saliera huyendo de estás paredes que lejos de protegerla la acechaban y la acorralaban, aprendió viendo a escondidas toda clase de prácticas abominables en sus puertas para dentro.

***

Dos años después...

Marianela quien ya tenía 16 años, había sobrevivido dos años consecutivos en las calles, no la habían agredido ni físicamente ni sexualmente, cosa que hubiera ocurrido hace mucho tiempo atrás de haber continuado viviendo en dicho Orfanato.

Ella dormía a escondidas, para que una vez dormida nadie se le acercara.

Así había guardado su integridad intacta, aunque en el grupo de niños y adolescentes abandonados había un chico muy guapo de 17 años, ella no optó nunca por querer probar algo fuera de su alcance mental. Aún conservaba su pureza mental y física.

Hasta que un año después...

Un grupo de estudiantes universitarios que habían graduado, vinieron a la ciudad donde vivía Marianela, según para disfrutar de unas vacaciones antes de volver y ponerse a trabajar en la carrera que habían terminado en la Universidad.

Entre este grupo de veinte estaba el joven graduado en licenciatura en leyes Benjamín Solhonsky, un apuesto e inexperto joven abogado.

Sus compañeros, quienes eran mayores, experimentados y muy malintencionados llegaron a la conclusión que les encontrarían a una mujer fácil de vida alegre y se la daría por esta noche.

Buscaron a un Gánster de la zona, para que le consiguiera una jovencita hermosa, quien a su vez ya se había dado cuenta de la presencia de Marianela, la había vigilado por más de dos semanas, sabía sus rutinas, e Incluso supo cuál era el escondite de la joven Chica.

La atrapó a la pobre chica asustadiza, le vendó los ojos, la llevó al hotel, esta noche, habían dr*gado con algo en su bebida a un joven graduado en licenciatura de leyes para hacerle romper a él mismo los moldes de la ley. Este era Benjamín Solhonsky.

Después de que con la ayuda de una maquillista le cambiaran a la jovencita, todos querían estar en el lugar del correctisimo doctor en leyes, Benjamín Solhonsky.

Con pesar la empujaron a la habitación, a ella le había puesto algo de sulmifero para adormilarla, para que no saliera corriendo de la habitación de hotel.

Benjamín Solhonsky quien ya tenía los efectos del dopaje, ya no aguantaba más, menos al ver a una niña tan hermosa y casi semidesnuda, él era cierto que no había experimentado el sexo con su novia actual, ya que ámbos habían decidido esperar para ese momento.

Lo cierto era que las personas solían mentir, las personas con poca ética moral como supuestos amigos con disfraz estaban haciendo todo esto para dañar la reputación del hijo del abogado más famoso, el bufete jurídico de Nueva York.

La envidia corroe hasta el alma más pura, lo que se tenía que pasar pasó lentamente o quizás rápidamente.

Era bastante raro, en el pasado, sus compañeros intentaron hacer esta treta, sin embargo él mostró resistencia y fuerza de voluntad, pero hoy fue distinto, parecía que él mismo quería sucumbir al deseo carnal de su cuerpo.

Benjamín había cerrado la puerta, tras aquellos dejar entrar a la jovencita, después había buscado por todos lados las cámaras ocultas, nadie pudo ver lo que ocurrió allí dentro, Benjamín Solhonsky no se lo permitió.

Librando sus propios demonios, Benjamín Solhonsky probó el sexo por primera vez, le encantó lo sucedido, no la forma en la que ocurriera las cosas, si no de como había pasado cada centímetro del cuerpo de la chica en su boca.

Mientras que Marianela tampoco sufrió tanto que se diga, ella lo disfrutó tanto como él, en primera persona estaba reavivando tantas escenas que había visto desde su escondite de pequeña.

Su molestia, si había mucha molestia, pues la habían tomado a la fuerza, traído a la fuerza u ofrecido a la fuerza a un hombre pervertido, pensó con dolor y rabia.

Ella deberá vengarse por esto, siendo la chica tan precavida, ahora no patalearía después de intentarlo y mirar en la mirada de él un deseo interminable, optó mejor por colaborar. Así le dolería menos, pensó siempre molesta a la vez

Capítulo 2 En la actualidad

Soy Samantha, en realidad ese solo es un nombre que adquirí después que me usasen como pieza de mercado para un hombre estúpido e idiota.

Estuve conciente todo el maldito tiempo, no lo sé, no me estaba muriendo de miedo, pero me sentía endiablada hasta los cojones.

Ahora me dedico a extorcionar a hombres, después de lo que hicieron conmigo, todos ellos deben pagar lo que pasó cinco años atrás.

Después de que ese Gánster de la zona donde me movía en aquel entonces me atrapara para venderme por mil dólares, era tan repudiable su vida, ya lo mandé al bote.

Él cambió mi mente, no pensaba llegar a ser lo que hoy soy, una mujer de calle a mis 22 años.

En la suite de un hotel...

-Sam querída, eres la mejor mamadora que conozco, mira como me dejas, me vacías con esa boquita preciosa, eres un demonio en forma de mujer.-Si, lo que digas. Pienso.

Mientras le estoy haciendo un oral a Fernandino, un comerciante burdo, hago en un debate mental acerca de la carne ahumada que pedí para comer si me lo tendrían listo y la cual disfrutaré después de este mal polvo, si creo que estará más excitante que esta polla blanda.

-Preciosa, recuerda, recuerda.... uhh, auch, Sam mi niña, solo tú me pones así de caliente y excitado. -Vuelve a repetir la mierda.

-¿Seria que no puede mantener la boca cerrada? Estoy cansada de los hombres así, hablan hasta por los codos, no se preocupan si yo estoy disfrutando de la faena que le llevo. Total, así lo veo, un trabajo que debo hacer nada más, no por placer personal, solo conveniencia.

Cuando termino de darle una mamada, me levanto para ir al baño, quiero lavarme muy bien la boca, es porque saliendo de aquí iré a comer carne, pura carne, suavecita, de ternera.

Me deja trescientos dólares en la mesita de noche, don Fernandino, un comerciante tacaño, bueno debe ser tacaño, pero enviciado al coño de jovencitas como yo, cuyas suertes se pintaron de gris igual que el mío.

Salgo de esa habitación y cruzo la calle, solo quiero llenar mi estómago para luego irme a dormir, ya se habrán dado cuenta, soy la gemela Marianela, la pobre chiquilla con más mala suerte que la mujer de Lot convertida en sal. Bueno, no tanto como ella, por que aún sigo aquí viva y saludable.

Para ofenderme y hacer que me duela mas, unos días antes que huyera de aquel Orfanato del infierno, ellos me gritaron en mi cara que yo tenía una hermana gemela, gemela que tuvo mejor suerte que yo. Por que a diferencia de mí ella si fue adoptada por una pareja de matrimonio serio, fue llevada y criada a cómo debía ser.

Ha de ser una mujer triunfal, próspera y muy feliz. Aunque soy una mancha en su vida, una burda vida inútil, quisiera verle aunque sea de lejos. Eso es mi mayor deseo.

Aunque por allí se dice que cuando hueles algo bueno, ya no te conformas con olerlo nada más, si no que tus instintos desean más que ver o sentir su olor, ahora querrás tomarlo y digerirlo y hacerlo parte de ti.

En la vida, a mí me tocó pagar los platos rotos que alguien rompió, pago los pecados de mis ancestros quizás, sin embargo, estará bien. Así es mi detestable vida. Andando por el camino empinado aparte espinado, hacen que sangran mis pies, pero muy aparte de todo ello, veo algo limpio y hermoso que quisiera ver y conocer. A mí hermana.

Esa con la que compartimos más que el mismo destino sádico en común, el desprecio de mis propios padres, el rechazo de quienes debieron alzarnos en brazos y apapacharnos.

Ahora que me ven en el camino en la cual estoy, son muchos los que alzan la mano y me señalan con el dedo, solo para murmurar lo dicho entre dientes; "¡Ay va la descarada!" Alguna vez soñé con que me brindaban amor, apoyo, sonrisas sinceras, legitimidad, no la obtuve de nadie ni vino de ningún lado.

Suena mi móvil, la saco perezósamente del bolsillo de mi enorme chaqueta, veo su pantalla y sale escrita, "cliente No. 971 si, así es, ese es el número 971 de cliente con quien iré a follarnos, ya el sexo en mi vocabulario es solo transacción.

Hace unos dos años de los cinco que llevo ejerciendo la prostitución que no debería ya hacerlo por la necesidad del dinero. Si ustedes leyeran la mente ridícula de la mayoría de los hombres, se escandalizarían lo que ellos harían por obtener sexo de alguien, hasta de una escoba con faldas.

Ha habido amantes que me han dado exsorbitantes regalos, como uno que me regaló una joya valorada en trescientos mil dólares, otro, me regaló un edificio de apartamentos amueblados listo para ser alquilada y sacar ingreso libre y sin demora, otro me pidió matrimonio y muchas promesas de darme una familia feliz y completa, pero que también venía acompañado de muchos regalos caros y lujosos, así sigue la fila de hombres estúpidos que piensan con su segunda cabeza y no con el de arriba.

O ¿sería que se enamoraron de mi?-Por qué será que no creo en esa lógica.

Cliente No. 971

-Hola Sr. Fiersen-¿Cómo ha sido tu día hoy? -Hago el saludo iniciando mi encuentro con él.

Me sonríe con una sonrisa algo simple e inocente.

-¿Te gustan los autos de lujo? De las que no todos lo pueden adquirir? -Me dice con los ojos vidriosos de alegría y brillo, como si fuera él quien recibiría un auto así.

-"Mira por la ventana, cariño querido" -Lo vuelvo a ver a él, si algo he aprendido bien en esta vida es que nadie es amable por nada. Y sus ganas de tenerme como exclusiva para él sigue dando sin límites.

-No quiero mirar afuera, Sr. Fiersen, tampoco me gusta ningún auto de edición limitada. -Vomito mis palabras sobre su tímpano.

Pone cara de cachorrito regañado, sé lo que viene después de un regalo caro, cree que te tienen a su disposición, eso no lo deseo con nadie ni ahora ni nunca.

No estoy segura que qué es lo que hay afuera, pero si sé una cosa, no quiero estar con él ya, aún cuando mostrara una aparente cortesía y amabilidad para conmigo.

-Vamos para lo que venimos Sr. Fiersen-Empiezo a levantar la pierna y mostrar que no traigo nada abajo.

A él se le desorbitan las chibolas de los ojos, se llenan de inmediato de lujuria, es un hombre bastante joven, como alrededor de treinta y tantos, pero descuidado de su físico, me temo que el señor Fiersen tiene más vicios que el mismo sexo a paga.

"Queridísimos lectores, empecé este proyecto por qué prácticamente lo he traído en mi cabeza desde meses atrás, será actualizado lo más que se pueda, pero sin exigencias, ya que tengo otros libros prioritarios que acabar."

Otro dato a resaltar, es un libro que será muy subido de tono, no es para cualquiera. Si decide leerlo, no quiero críticas al contenido.

Gracias!!!

Capítulo 3 El desconocido

A lo largo de un año, ya llevo estudiando finanzas y economía. Es una buena carrera para impulsar mi propio negocio cuando me decida, siempre me he movido entre tantos y tantos hombres dedicados a los negocios. De ellos me he contagiado a gustar de estás carreras que solo huelen dinero.

Estoy estudiando Finanzas en línea, pero los sábados acudo a estudiar en agrupaciones, este día hay un alumno nuevo, muy bien parecido para que, está muy sonriente, guapo, sus ojos son tono dorados miel, me excita mirarlo, es bastante raro, pues aunque todo este tiempo he trabajado con la profesión más Antigua de la tierra, no lograba un orgasmo certero casi la mayoría de veces, o como no me unía los sentimientos, yo dejaba que esto fuera lo más mecánico posible, sin empañar algún placer en el proceso.

A la hora de un receso, veo que él viene hacia mi, avanza, pero lo retiene otra chica coqueta, le está hablando y todo, pero él siempre me mira a mi, lo que hace que la otra chica me vuelva a ver.

Entonces él la deja y viene hacia mi, me dice entre susurros, sígueme el juego jovencita.

-¿Qué?-Hago el gesto con confusión.

-¡Les dije que éramos novios para que no siguieran intentando ligar conmigo! -Dice entre risas y me da un beso en la boca. -Eso sinceramente me prendió, porque me hizo sentir electricidad burbujeante hasta topar a mi corazón.

Había química, si había química, me sentí excitada y mojada, si lo sentí, y todo por un desconocido, y no era que yo no lo hiciera con hombres desconocidos, lo hacía, pero sin poner los sentimientos o lo que fuera decirse que se ponga el corazón.

Entonces necesitas mi ayuda, -pregunta con voz ronca.

-Si, mucha ayuda. -sus gestos son coquetos sensuales.

Me pongo de pies le tomó sus manos y salimos caminando ante la mirada de aquellas chicas mirándonos, esas chicas hijas de familias, doble moral es que son

Porque le quedan mirando Incluso el trasero al hombre guapo al hombre bonito.

¿Qué es esa locura creer que solo los hombres miran el c*** a una mujer?-las mujeres también lo hacemos y lo hacemos tanto como los hombres.

Cuándo nos alejamos lo suficiente de la vista de aquellas mujeres, trato de soltarme las manos de los suyos, Pero él lo evita, me dice :

-¿Tienes novio?-con sinceridad No tengo un novio Así que no no tengo pero si me acuesto con todos los hombres que me pagan, Cómo decirle que soy prostituta?

Es un perfecto desconocido, ¿porque darle razón de mi vida? Así que omito responderle con la verdad o bueno decirle que no tengo es una verdad.

-No no tengo novio, es un atraso para mis prioridades-respondo con entereza. En cambio el frunce el ceño en señal de sorpresa.

-¿Porque la sorpresa en tu rostro? ¿Acaso no es así?-cuestionó un poco enojada.

-tampoco es para que te enojes, solo que he conocido chicas que todo lo que quiere es tener un novio o un hombre a su lado. -Volteo mis ojos en blanco ese señal de desapruebo.

Se ríe de mí y es cuando más me enfado Y por locuras de él siendo un gran atrevido me besa, por supuesto eso me enoja, pero me gusta.

_¿Eres oriunda de aquí? -pregunta cómo que sí lo de hace un momento no fuera nada, me besa y actúa como que nada.

-¿Besas a todas las mujeres que conoces en el primer día?-le bateo con otra pregunta.

-¡Jaja, No!, es que tus labios son tan irresistibles, no pude contenerme.-lo abofeteo, para que aprenda a respetar.

Aún cuando fuera yo una mujer que se vende por dinero, elijo el cliente. No que un baboso me venga a besar y hacerme sentir que soy barata, facilona, perra o todo los sinónimos que quieran alegrarle a la lista.

Salgo corriendo de ahí y me voy lejos, pero un auto de esos lujosos me alcanza se detiene un poquito adelante de mí abre la puerta y es el mismo Chico joven, guapo, irresistible que se baja y se arrodilla ante mi pidiéndome perdón.

Yo aún no sé porque estoy tan encañonada a ofenderme, Usualmente no soy tan sensitiva.

-Para que aceptes mi disculpa, te llevaré a un restaurante fino, pedirás lo que desearas. -Me dice todo sonrojado y nervioso.

Y es que lo que no sabe este desconocido es que yo conozco todos esos restaurantes finísimos, es donde me llevan esos hombres amantes que lo que les sobra es dinero y mucho.

Tanto así que no quisiera realmente pisar un lugar tan elegante y ostentoso, solo quisiera una buena compañía que no me viese como carne para devorar luego.

-No es necesario que me lleves a un restaurante de esos, estaria más que contenta de comer en una de estas plazas de comida casera-Señalo.

-Está bien, -Observando mi cara con detenimiento, -me dice de nuevo.

-Nunca lo creí cuando te vi, nadie se imaginaria que la gran mujer que todos quisieran conocer y tener toda la atención, está conmigo comiendo un solomillo, carne suave aquí junto a mi. -Sonrie y no veo que esté bromeando.

Él está confundiéndome con alguien más, y ciertamente solo una persona me viene en la mente, que me está confundiendo, mi hermana gemela.

-Aha....-Digo tratando de no mostrar mi nerviosismo.

-Me gusta tu nuevo corte de cabello-Me dice entre risas nerviosas.

-Ah ¿si, y la otra no tanto?-Indago para ver si me dice algo que pueda saber de él.

-Ya, ya compré tu última colección de libros-Me dice entusiasmado, pero yo frunzo el ceño.

-No miento-Me asegura y va corriendo al auto a sacar una colección de libros, en las cuales miro mi cara plasmada. Y ese nombre que jamás olvidaría de ahora en adelante.

"Lía Michel"

Soy suspiros tras suspiros, pregunto entonces.

-¿Donde compraste los libros de la última colección? -El me mira algo confundido y me dice.

-Tu misma me lo diste?

-Olvidaste? Aún no salen a la venta.

-Ahh, sí, es que ando algo estresada, pero bueno entiendo, ¿Podrías prestarmelo de vuelta? Quiero revisar unos por menores, el editor me dijo que debía corregir algo y no he podido revisar-Miento con descaro.

-Ah, por cierto, lo de mi cabello, es peluca para pasar desapercibido. No lo menciones. -Apunto con un gesto juguetón.

Me levanta el dedo pulgar mostrando que está bien, me alejo y tomó un taxi, mientras pienso que el mundo va quedando en un pañuelo en la mano.

Una vez alejada de aquel chico, hombre guapo y joven, además se ve que es un hombre rico, suspiro mientras veo la foto de Lía Michel, mi hermana gemela.

Finalmente te he encontrado, hermana. Dije entre susurros.

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