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Enamorada de mi abogado rompecorazones

Enamorada de mi abogado rompecorazones

Autor: : Gualterio Marbach
Género: Romance
Durante siete años, Jillian estaba enamorada de Bryan con pasión inquebrantable, pero él permaneció distante, con sus emociones herméticamente selladas. Descorazonada, ella se marchó al extranjero tras graduarse de la universidad. Tres años después, Jillian, ahora una abogada de éxito, se sentó provocativamente en el regazo del hombre. Con una sonrisa juguetona, le espetó: "¿Qué te pasa, Bryan? ¿Eres impotente?". Bryan ya no podía contenerse. Con un rápido movimiento, la tomó en brazos y la arrojó sobre la cama. A la mañana siguiente, cuando él se despertó, Jillian esbozó una sonrisa traviesa. "Solo es una aventura, ¿de acuerdo?".

Capítulo 1 Dificultades sexuales

Jillian Chapman acababa de ganar un caso, por lo que celebró su éxito con sus colegas en el bar.

Tras beber unas copas, se emborrachó un poco y se dio cuenta de que en la cabina contigua estaba Bryan Michaels, su rival de toda la vida, un célebre abogado reconocido internacionalmente por su racha invicta en los tribunales.

Jillian lo había perseguido desde la secundaria hasta la universidad, pero él se mantuvo distante, a pesar de sus persistentes intentos durante siete años.

En un impulso de audacia, Jillian se levantó y se acercó a Bryan con pasos vacilantes.

Audazmente se sentó en su regazo y agarró su corbata con una mano, mientras que la otra se posaba en sus partes privadas.

"Bryan... ¿Tienes dificultades sexuales?", preguntó arrastrando las palabras.

Bryan se reclinó en el sofá, con una expresión tranquila.

"¿Por qué no respondes? ¿Eso significa que eres incompetente en todos los aspectos?", insistió mientras apretaba más su polla.

Bryan le dio una mirada fastidiada. Con suavidad pero firmeza, retiró su mano de sus pantalones. "¿No te importa tu imagen? Tus colegas están aquí", preguntó tensamente.

Sus compañeros, tanto de su propia empresa como de la competencia, observaban la escena boquiabiertos y sorprendidos.

¡Jillian era increíble!

"Mi imagen ya está arruinada por tu culpa. ¿Qué me queda por defender?", preguntó ella amargamente y, de repente, le mordió el cuello.

Sus compañeros de la secundaria y de la universidad, la habían visto gastar mucho dinero para perseguir a ese hombre, sin ningún éxito.

Después de graduarse, estaba tan desanimada que abandonó el país, decidida a superarlo en su propio campo.

Cuando regresó hacía seis meses, también se convirtió en una reconocida abogada con una racha invicta.

Bryan frunció el ceño. Sus dedos apretaron la nuca de Jillian mientras intentaba empujarla. Tenía una mirada intensa pero controlada. "Jillian, estás demasiado borracha. Deja que tus colegas te lleven a casa".

"¡No, llévame tú a casa!", exclamó ella, tirando de su corbata. Su voz era enérgica, pero coquetamente suave.

Bryan apartó su mano y se ajustó la corbata. Luego, la agarró del brazo y la llevó fuera del bar.

Los demás estaban pasmados.

La comunidad jurídica era muy consciente de su tensa relación. ¿Qué estaba pasando ahora?

Cuando llegaron al auto, Jillian envolvió un brazo alrededor del cuello de Bryan y lo besó. Su otra mano agarró atrevidamente sus partes íntimas, provocando un ligero escalofrío en la columna del hombre.

Bryan le pellizcó la cintura y la empujó ligeramente. "¿No sabes que podría demandarte por acoso sexual?", espetó.

"¿De verdad tienes dificultades sexuales? Bueno, podría pasar la noche con otra persona", afirmó Jillian e hizo un gesto hacia un transeúnte. "Hola, ¿quieres un poco de emoción?".

La expresión de Bryan se volvió sombría. Firmemente bajó su mano, abrió la puerta del auto y la hizo pasar adentro.

Luego, condujo directamente a casa. Una vez adentro, quitaron desesperadamente la ropa del otro y compartieron besos fervientes mientras se dirigían al baño.

A la mañana siguiente, Jillian se despertó y giró la cabeza. A su lado, estaba un hombre reclinado perezosamente, con un cigarrillo entre sus labios.

Su mirada penetrante, su nariz esculpida y sus labios bien definidos dibujaban un rostro seductor, pero al mismo tiempo transmitía una severa autoridad.

Su mente recuperó la sobriedad. Después de una década, ¿por fin se había acostado con este hombre?

¡Fantástico!

"Buenos días, Bryan", saludó Jillian y se sentó jalando la manta. Su habitual serenidad de abogada había regresado.

"Alístate, el desayuno está en camino", comentó Bryan mientras apagaba su cigarrillo en el cenicero cercano.

"No es necesario, tengo una reunión con un cliente temprano", respondió ella con tono seco, mientras apartaba la manta para levantarse de la cama.

Con una mirada pícara, agarró su celular del velador y sus labios se curvaron en una sonrisa astuta. "¿Capturamos este momento con una foto?", preguntó.

Antes de que Bryan pudiera reaccionar, Jillian activó de inmediato la cámara, se apoyó contra su firme pecho y capturó el momento con una sonrisa victoriosa.

Debajo de la pálida manta gris, sus cuerpos permanecían fuera de la vista, despertando todo tipo de imaginaciones.

Le envió la foto a su mejor amiga y adjuntó un mensaje de voz.

"Oye, diles a todos los que dudaron de mí que vayan pagando, y no olvides los intereses de diez años".

Su reputación se había visto afectada, así que la restauraría a su manera.

Bryan sonrió con una mirada intrigada. "Entonces, ¿solo era una apuesta?".

Jillian se dio la vuelta y se presionó con su sólido cuerpo. Con los dedos, dibujó líneas en su abdomen.

"¿No lo sabías?", preguntó juguetonamente. "¿Por qué te sorprende? Considera lo de anoche como una aventura casual. Somos adultos, ninguna obligación es necesaria".

Durante diez años, sus esperanzas se habían visto frustradas repetidas veces cuando él la dejaba con el corazón roto. No había forma de que lo persiguiera de nuevo.

¡Desde hacía mucho tiempo había deseado dejar a Bryan, especialmente después de finalmente compartir una noche con él!

"Jillian, no esperaba que jugaras de esa forma". Bryan se rio y la apartó suavemente.

Sus rasgos llamativos podían inquietarla con facilidad. Cada mirada fugaz le provocaba un escalofrío.

¡Este hombre era un maestro de la seducción!

Mientras él la empujaba, Jillian puso sus manos sobre la cama y arqueó la espalda provocativamente, dejando caer su cabello para mostrar su atractiva figura.

Bryan se quedó mirándola y su pulso se aceleró. Frunció el ceño ligeramente.

"¿Lo de anoche no fue solo por diversión? ¿O hay algo más? ¿Estás enamorado de mí?", preguntó Jillian con indiferencia mientras sacudía su cabello ondulado. Luego, recogió su ropa del suelo y se vistió tomándose su tiempo.

Cada movimiento lento era una provocación.

"¿Crees que me enamoraría de ti?". Bryan la miró con una máscara endurecida.

Jillian no se sorprendió por su actitud. ¡Esta vez sería ella quien se alejara!

Su celular empezó a vibrar con notificaciones. Al mirar la pantalla, vio una avalancha de mensajes de su mejor amiga.

"¿Por fin te acostaste con Bryan?".

"¿Cómo lo lograste después de todos estos años?".

"Dime, ¿es bueno en la cama? ¿Qué posiciones hicieron?".

Incluso le envió un emoji divertido.

Jillian respondió a toda prisa: "Te lo contaré más tarde".

Al mismo tiempo, el celular de Bryan también empezó a vibrar sin parar.

Al revisarlo, descubrió que sus chats grupales de la secundaria y la universidad estaban llenos de mensajes sorprendidos.

"¿Jillian de verdad se acostó con Bryan?".

Al ver los mensajes del grupo, ella se tensó, pues no esperaba un revuelo tan generalizado.

Afortunadamente estos grupos estaban formados por sus amigos más cercanos, y cada uno tenía unas veinte o treinta personas.

"Solo fue una aventura casual, nada serio", respondió. "Aquellos que dudaron de mí, tienen que pagar".

Bryan leyó su mensaje y una sonrisa sutil se dibujó en sus labios, aunque sus ojos ámbar tenían una mirada glacial.

Jillian se dio cuenta y sintió un escalofrío en su columna.

"Te reto a volver a desafiar a Bryan. Esta vez duplicaré la apuesta".

Todo el grupo de la universidad apoyó ese desafío.

"Puedo enfrentarlo no solo una segunda vez, sino incluso una tercera. ¡Preparen sus billeteras si se apuntan", declaró Jillian con valentía, negándose a rehuir.

La sonrisa de Bryan se volvió más amplia y sus ojos resplandecieron con una intensidad depredadora, como si pudiera comérsela ahí mismo.

De repente, intervino su mejor amigo: "¡La semana pasada, Bryan metió a un abogado en la cárcel durante veinte años! Piénsalo dos veces, Jillian".

Esta última leyó el comentario y miró al hombre en la cama, quien estaba encendiendo otro cigarrillo. Su rostro estaba oculto por el humo.

Con una ceja arqueada, respondió: "¿En serio? Me emociona enfrentarme a Bryan en los tribunales".

Luego, dejó su celular y se despidió con descaro del hombre que estaba en la cama: "Me voy. Gracias por el buen momento, fue muy divertido. Cuídate".

Bryan contuvo su sonrisa mientras presionaba el cigarrillo en el cenicero, aplastándolo por completo.

Capítulo 2 Soy la novia de Bryan

Era una hermosa mañana, en la cafetería.

Pero en cuanto Jillian abrió la puerta de la sala privada, su mirada se posó en la figura serena y distante sentada adentro. Como se sorprendió, hizo una breve pausa.

Pero se recuperó rápidamente y esbozó una sonrisa pulida. "Bryan, me alegra verte aquí".

"Supongo que te alegra verme después de aceptar la apuesta", respondió él mientras dejaba su taza de café con una sonrisa tranquila. Sin mucho esfuerzo, cruzó las piernas y se reclinó contra el sofá.

"¿Debería agradecerte por eso?", preguntó Jillian, acercándose para sentarse frente a él.

Su cliente era un compañero de la universidad que estaba en su chat grupal. Antes había sido parte de una prominente familia adinerada de la ciudad, pero ahora estaba en la ruina debido a un conflicto familiar.

Bryan mantuvo una expresión inalterada, sin ofrecer ninguna respuesta.

"Zachary, ¿no te da vergüenza? Llevamos tres años divorciados, ¿y todavía me exiges la mitad de mi dinero?", gritó furiosamente Emely Gibson.

Estaba envuelta en un llamativo vestido rojo que abrazaba su figura.

"Si no te hubiera apoyado en ese entonces, ¿dónde estarías ahora? ¿No tienes conciencia?", espetó él, desesperado por conseguir dinero para reconstruir su negocio.

"¿Por qué debería...?", comenzó Emely, pero Jillian la interrumpió con amabilidad.

"Si discutir solucionara los problemas, los abogados como nosotros no seríamos necesarios, ¿verdad?".

Los dos se sumieron en un silencio abrupto.

Con una expresión firme, Jillian observó al hombre sentado frente a ella y habló tranquilamente: "Bryan, debes saber que firmar un acuerdo de divorcio sin seguir los procedimientos legales hace que el acuerdo carezca de sentido. Según la ley matrimonial, en caso de divorcio, los bienes se dividen equitativamente entre los cónyuges, y las deudas también deben compartirse".

Bryan le dio una breve mirada, pero no ofreció respuesta inmediata. En cambio, adoptó otro enfoque. "Señor Higgins, mientras estaba casado con mi clienta, tuvo aventuras con otras mujeres. ¿Podría confirmármelo?".

Zachary cruzó las piernas. Su pie temblaba perezosamente mientras seguía sonriendo, como si no le afectara.

Jillian lo miró sorprendida. ¿Por qué no le había dicho eso?

"Vamos, ¿qué hombre no ha...?".

Pero se calló cuando Jillian le lanzó una mirada penetrante y le dio un codazo antes de sonreír.

"Bryan, ¿tienes alguna prueba?", preguntó.

Le había advertido a Zachary que todo lo que dijera sería grabado. ¿Se había olvidado?

"¡Lo vi registrarse en un hotel con una modelo!", espetó Emely.

"Señorita Gibson, ¿no le explicó Bryan qué se considera evidencia?", preguntó Jillian con una sonrisa fría. Afortunadamente no había verdaderas pruebas.

"Me acusas a mí de tener amantes, pero ¿no estás ahora con un gigoló? ¡Quién sabe con cuántos hombres estuviste a lo largo de los años!", resopló Zachary.

"Solo lo hice después de firmar los papeles del divorcio...".

Pero Bryan intervino: "Por favor, dennos evidencia antes de hacer cualquier afirmación".

Ya habían establecido que el acuerdo de divorcio era nulo, ¿y ahora ella admitía haber sido infiel?

¿Quería irse con las manos vacías?

¡Qué estupidez!

Jillian le dio un vistazo a Zachary. ¿Sabía que su esposa estaba con un gigoló, pero no tenía pruebas?

Con un silencioso suspiro, se dio cuenta de que esa sería una dura batalla.

"Señor Higgins, ha estado separado de mi clienta durante tres años y no ha cumplido con ningún deber matrimonial. ¿Qué ha hecho exactamente durante este tiempo?", preguntó Bryan severamente.

"Yo...".

Zachary abrió la boca, pero Jillian lo interrumpió bruscamente: "Ha estado trabajando incansablemente para darle un mejor futuro a su esposa. Sin embargo, en sus peores momentos, su legítima esposa tomó posesión de la propiedad compartida, provocándole dificultades financieras y, en última instancia, el colapso de su negocio. Si esto llega a los tribunales, la señorita Gibson no debería esperar salir con un solo centavo".

"¿Estás amenazándonos, Jillian? Se puede investigar fácilmente si mi clienta tuvo participación en su quiebra", respondió Bryan, dándole un vistazo a la aludida. Nunca le había mencionado eso.

Era su primer caso contra Jillian y su actuación lo impresionaba.

"Por supuesto, Bryan, investiga", declaró ella. "Mi cliente gastó más de mil millones en propiedades y autos lujosos para su esposa. Antes y después de que su empresa cayera en quiebra, ella no contribuyó en nada económicamente y se negó a ayudar a saldar las deudas conjuntas. Y si a la mezcla le añades el gigoló...".

Con una mirada fría y una sonrisa inquebrantable, se inclinó hacia adelante. "Bryan, ¿aceptas llegar a un acuerdo equitativo o nos veremos en la corte? Piénsalo muy bien".

"Antes de que el divorcio sea definitivo, aléjate de otras mujeres. Asegúrate de que no pueda atraparte con nada y deshazte de cualquier prueba: registros de hotel, fotos, mensajes..., todo", ordenó Jillian mientras conducían.

"Entiendo".

Zachary la miró con renovada admiración. Al principio, le avergonzó intentar tomar el dinero de Emely, pero tras escuchar el razonamiento de Jillian, se sintió con derecho y estaba seguro de sí mismo.

"¿Tu esposa vive con su novio?", preguntó Jillian.

"Viven juntos desde hace tres años". Zachary se cruzó de brazos y lanzó una risa amarga.

"Eso simplifica las cosas...", murmuró ella y se detuvo a un lado de la carretera.

"Ahora vuelve e instala cámaras en la casa de tu esposa".

"¡No me dejará entrar!".

Llevaban tres años separados y la villa estaba a nombre de ella.

"Tonto, legalmente sigues siendo su esposo. ¿Qué razón tendría ella para impedirte entrar a tu propia casa? Y hasta donde sabemos, podría estar con Bryan en este momento".

"¡Entiendo! ¡Voy para allá ahora mismo!", respondió él.

Había tratado bien a Emely, había gastado mucho dinero en ella, ¿y ahora estaba siendo tan cruel?

No tenía a nadie más a quien culpar que a ella misma.

Por la noche, Jillian acababa de terminar de ducharse cuando Zachary llamó frenético, alegando que Bryan quería demandarlo... ¡por sobornar a un abogado!

Le suplicó que encontrara una manera de salvarlo.

"¿De verdad sobornaste a Bryan?", preguntó ella, medio divertida y medio exasperada.

"Él me llamó esta noche y me dijo que había encontrado a esa modelo. Entré en pánico y, como somos compañeros de clase, le pedí que tuviera misericordia y le entregué un cheque por un millón de dólares...".

"¡Idiota! ¡Te estaba mintiendo! Es como conseguir a cualquier mujer y luego proclamar que te acostaste con ella. Sin evidencia sólida, ¿quién le va a creer? ¡A la gente como tú le estafarían en todo sin siquiera llegar al tribunal de divorcio!".

Jillian se cruzó de brazos y sacudió la cabeza con una sonrisa impotente. "¡No debo temer al fuerte rival, sino al incompetente aliado que está a mi lado!".

"Lo sé, soy un idiota, un completo tonto. Jillian, ayúdame. Al idiota de Bryan no le importa en absoluto nuestra relación. ¡Voy a enloquecer!".

"¿Sobornar a un abogado con un millón de dólares? Eso te garantiza una sentencia de cinco años. No hay forma de evitarlo. ¿Cómo voy a salvarte?".

"No me importa si voy a la cárcel, pero si pierdes en tu primer caso contra Bryan, tu reputación quedará destrozada. ¡Toda la comunidad jurídica, nuestros compañeros de clase, amigos, todos se burlarán de ti!", declaró Zachary, fingiendo simpatía.

Jillian caminó por su habitación y replicó bruscamente: "Te lo voy a repetir, no te reúnas con Bryan sin mí. Y ten cuidado cuando hables con tu esposa, no te dejes engañar por ella. ¿Entiendes?".

"Esta vez juro que entiendo. Entonces, ¿cuál es tu plan?".

Pero entonces la llamada se cortó repentinamente.

A la mañana siguiente, en Apex, el bufete de abogados de Bryan.

"Señorita Chapman, usted...", dijo la recepcionista.

Pero Jillian pasó rápidamente sin disminuir la velocidad.

"Soy la novia de Bryan".

Los empleados se quedaron paralizados. Los rumores sobre ellos dos habían estado circulando durante días.

Jillian vio su placa en la puerta de la oficina, golpeó una vez y luego la abrió.

Bryan estaba revisando expedientes y levantó la mirada con una expresión impasible. "Jillian, ¿qué puedo hacer por ti?", preguntó fríamente.

La chica llevaba un elegante vestido negro. Su suelto cabello rizado caía sobre sus hombros. Con sus tacones negros de tres pulgadas, tenía un encanto innegable, a pesar de su atuendo formal.

Se acercó a él, se sentó seductoramente en el borde del escritorio, agarró la corbata juguetonamente y tiró de ella.

"La otra noche estábamos juntos, ¿y ahora finges que solo hacemos negocios?".

Capítulo 3 ¿No vas a vestirte

"Viniste porque Zachary intentó sobornarme, ¿verdad?". Bryan se ajustó la corbata y soltó una leve risa.

"Para nada. Vine para tratar asuntos personales, totalmente ajenos al trabajo".

Jillian volvió a tirar de su corbata y la sostuvo con una sonrisa juguetona, pero ligeramente forzada.

"¿Quieres que pasemos otra noche juntos para que puedas presumir delante de tus amigos y posiblemente sacar provecho?". Bryan apartó fríamente su mano, se cruzó de brazos y se reclinó en su silla, arqueando una ceja inquisitivamente.

Jillian se deslizó del escritorio a su regazo.

"Siendo honesta, estaba bastante borracha la última vez", susurró seductoramente a su oído. "Apenas recuerdo lo que pasó, así que no me importaría tener un recuerdo más claro...".

Las orejas de Bryan enrojecieron mientras observaba a la atrevida mujer. Luego, la apartó con firmeza.

"Jillian, ¿no tienes un poco de vergüenza?".

"¿Vergüenza? La perdí hace mucho. ¿Podrías ayudarme a recuperarla?".

Jillian se reclinó contra él y acarició delicadamente desde su cuello hasta su barbilla. Luego, delineó juguetonamente sus labios.

"Eres muy bueno jugando a ser tímido. La otra noche fuiste tan apasionado que pensé que nunca habías estado con una mujer. Ahora te ves muy distante y frío".

Sus caricias parecían electrizantes, por lo que él apartó rápidamente sus dedos y desvió su intensa mirada.

"¿No fuiste tú quien declaró que lo de la otra noche fue solo una aventura? ¿Y ahora, de qué se trata todo esto?".

Jillian se maldijo mentalmente, o más bien, maldijo a Zachary. Su desastre era la única razón por la que estaba rogando ahora.

"¿En serio? Yo no recuerdo nada de eso", murmuró. "Mira, nos hemos acostado. ¿Por qué no consideras salir conmigo?".

"Lo siento, no salgo con nadie... al menos no con alguien como tú", afirmó Bryan fríamente y la levantó sin esfuerzo de su regazo.

Jillian apretó los dientes e intentó mantener la compostura. Tendría que haber permanecido erguida, sin degradarse ante semejante hombre.

¡Era frío como el hielo, terco como una mula, e igualmente desagradable!

Con su impresionante belleza y figura, así como su próspera carrera, Jillian era admirada tanto de cerca como de lejos.

¡Pero ahora se encontraba enredada con ese hombre inflexible!

Recuperando el equilibrio, se apartó el cabello de la frente y se dio la vuelta con los brazos cruzados mientras le mostraba a Bryan una sonrisa desafiante.

"En serio, idiota, ¿estás seguro de que quieres jugar así?".

Bryan la ignoró y presionó un botón en su teléfono de escritorio. "Adelina, por favor, acompaña a Jillian para procesar el pago".

Después de colgar, le dijo a esta: "Cobro cien mil dólares la hora. Por favor, salda tu cuenta cuando salgas". Le lanzó una breve mirada hacia la puerta.

Jillian le dio una sonrisa y asintió. Luego, se quitó su chaqueta negra y la arrojó sobre su escritorio.

Mientras se acercaba a la puerta, empezó a desabotonarse su blusa blanca y revolvió su cabello con los dedos.

"Solo son cien mil dólares, puedo cubrirlo. Y tal vez le pediré a tu secretaria... que traiga dos paquetes de condones".

El comportamiento estoico de Bryan vaciló mientras la veía provocativamente, se levantó a toda prisa para seguirla y la acorraló contra la pared cerca de la puerta.

Sus ojos se posaron brevemente en el encaje que apenas cubría su pecho.

Recuerdos de su aventura de la otra noche cruzaron su mente y él desvió la mirada.

"Dime, ¿qué es lo que realmente buscas aquí?", murmuró.

Jillian lo miró y observó la oficina. Debía ser cautelosa ante la posibilidad de que ese hombre astuto los estuviera grabando.

Era experto poniendo trampas, como lo había hecho con Zachary. Si daba un paso en falso, no solo se arriesgaba ella, sino también su libertad, quedando sujeta al ridículo de todos.

"Vine para hablar de nuestra relación", respondió con una sonrisa, tratando de disipar la tensión.

De repente, se abrió la puerta de la oficina.

Adelina Green, la secretaria de Bryan, apareció con los ojos muy abiertos ante la comprometedora escena.

Bryan era una figura influyente, tanto en el ámbito político como en el empresarial. Lo conocían por su determinación férrea y su concentración en su carrera, así que rara vez pensaba en el romance.

Peor ahí estaba él...

"Vete", ordenó Bryan.

"Sí, sí, señor Michaels. No vi nada", tartamudeó Adelina y se cubrió los ojos mientras comenzaba a retirarse.

"¡Y no te olvides de comprarnos dos paquetes de condones!", gritó Jillian.

"¿Qué?". Adelina hizo una pausa y la miró confundida. Pero entonces entendió y asintió mientras se movía torpemente.

"Sí, claro... Lo haré inmediatamente". Luego, cerró la puerta a toda prisa.

Jillian se rio entre dientes. "Tu secretaria le da color a la oficina".

Bryan le entregó la chaqueta y preguntó: "¿Disfrutaste tu pequeño juego? ¿Quieres vestirte y salir o preferirías irte desnuda? Estoy más que dispuesto a ayudarte a sacarte la ropa".

"Adelante, me gustaría verte intentarlo", se burló Jillian, arqueando una ceja con escepticismo, ya que dudaba que lo hiciera.

Pero entonces él arrojó la chaqueta a un lado, agarró su blusa y la abrió con fuerza.

La atrajo hacia su sólido cuerpo y desabrochó su sujetador con un rápido movimiento.

Estaba a punto de quitárselo cuando Jillian agarró su sujetador instintivamente.

"¿En serio lo intentaste, idiota? ¿Crees que eres el único atrevido?".

Con su mano libre, le desabrochó el cinturón y lo dejó colgando libremente.

Bryan bajó la mirada hacia su cinturón y la miró de nuevo. Una emoción compleja apareció en sus intensos ojos.

De repente, escucharon girar la manija de la puerta. Bryan se abalanzó rápidamente y ordenó severamente: "¡No entren!".

Luego, se volvió hacia Jillian y dijo: "¿No vas a vestirte?".

Soltó la puerta y se abrochó el cinturón enseguida.

"¿No me desafiaste a salir desnuda? ¿Por qué ahora te contienes? ¿No soportas verme hacer el ridículo?".

Jillian se reclinó contra la pared y cruzó los brazos con una sonrisa juguetona.

El delicado encaje de su holgada camiseta dejaba entrever las curvas que había debajo, invitándolo provocativamente, por más que estuviera fuera del alcance, como un desafío a cualquiera a atreverse a ir más allá.

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