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Enamorada de un Mafioso

Enamorada de un Mafioso

Autor: : Eva Alejandra
Género: Romance
Andrea es una chica colombiana común que está en su último año de clases para graduarse. Una noche, cuando su hermano hacía una fiesta en su casa, aprovechando que sus padres no estaban, Andrea fue secuestrada. Luego de ello la vendieron a unos de los narcotraficantes más importantes de todo México.

Capítulo 1 El comienzo

Andrea

Mi nombre es Andrea Valentina Duque Durango. Soy de Colombia, vivo con mis padres y mi hermano en una casa común y sencilla. Esta historia empieza por un día muy normal en mi vida que salí del colegio, en compañía de mi mejor amiga, Paola. Era uno de nuestros días finales de clases para graduarnos, estando en el último año de educación media para ir a la universidad.

Recuerdo con exactitud que íbamos echando broma por todo el camino desde el colegio, hasta llegar a nuestro barrio. Me despedí de Paola con un abrazo. Cuando llegue a mi casa estaba mi hermano, unos amigos de él y mi novio. Como era costumbre de ellos, siempre estaban haciendo fiestas mientras mis papás se partían el lomo trabajando todo el día y gran parte de la noche. Para luego yo tener que limpiar todo el desastre que dejaban ellos, mientras estaban durmiendo para pasar la borrachera. Ese día sin tenerlo planeado me quedé dormida a mitad de la fiesta, dormía, pero mi subconsciente seguía escuchando la música, al parecer como habíamos hecho educación física y limpiamos nuestro salón de clases y gran parte de la cancha, quedé muy cansada y caí rendida del sueño.

Abrí los ojos y giré mi cabeza para ver qué hora era en el reloj que estaba sobre mi mesa de noche, justo al lado de mi cama, marcaba las dos y cuarenta de la mañana, mis padres llegarían a eso de las cuatro y media de la mañana. Rezaba porque llegarán un poco más temprano y que mi papá viniera a mi cuarto como siempre hacía para darme un beso en la frente y arroparme. El miedo que habitaba en mi era de otro mundo. No me sentía muy normal, algo no estaba bien. Trate de pararme de mi cama, pero estaba demasiado débil, las piernas no me daban y el cuerpo no me respondía. Sé que estaba consiente, lo único que no funcionaba era mi cuerpo. En un momento me frustré y dije: Bueno, es obvio que estás drogada y lo más probable es que te hayan violado y ya no seas virgen Andrea.

Aunque sabía que algo no andaba bien, estaba bastante consiente. Recuerdo que pensaba en cosas como: yo no tome nada durante la fiesta, solo me vine a mi cuarto. La única manera era que me hubiesen puesto un paño con cloroformo. Luego de unos minutos pude ver de manera borrosa como la puerta de mi habitación se abría, por un momento paso por mi mente que podría ser mi papá, pero no. Se acercó a mí, era la figura de un hombre sin duda alguna. Se quedó parado en frente de mí por unos segundos y luego sentí una fuerte cachetada que me dejo inconsciente por tiempo indefinido.

Cuando me desperté un olor horrible, invadió mis fosas nasales. Al principio estaba distraída y luego recordé lo que había pasado antes. Observé todo a mi alrededor y vi a dos chicas, no parecían ser de Colombia. Estaban calladas, sus manos temblaban, estaban pálidas y tenían unas ojeras muy marcadas. Olían bastante mal por lo que imagine que ya llevaban bastante tiempo en ese lugar. Era lo que parecía ser la parte de atrás de un camión, por eso me preocupe mucho más. Si estábamos en un camión era porque nos querían trasladar a algún sitio. Por esa razón decidí empezar a entablar una conversación con las dos chicas, necesitaba información.

-Hola. -Fue la primera y única palabra que pudo salir de mi boca en ese momento. Se me quedaron viendo unos segundos y luego una de ellas dijo con pena:

-Hola.

-¿Cómo te llamas? -Le pregunté intentando entablar una conversación normal, en un momento que no era para nada normal.

-Mi... Mi nombre es María Martínez. -Contesto y tenía un ligero acento que no lograba reconocer.

-Mucho gusto, yo me llamo Andrea Duque y soy colombiana. -Al decir esto, las dos mostraron una pequeña sonrisa, dándome a entender que tenían un poco de confianza hacia mí.

-El mío es Fernanda Rojas. -Me respondió la otra muchacha.

-Supongo que estás tratando de hablar con nosotras para obtener un poco de información. No creo saber más que tú. Mi mamá me llevo a un burdel y me vendió al dueño, a pesar de que no le ofrecieron mucho dinero porque no soy virgen, decidió dejarme en manos de esos tipos. -Dijo la chica que se llamaba María.

-Eso es horrible, sin duda alguna. -Le respondí viéndola con preocupación y empatía.

-El señor que me compro y otros tipos que trabajaban en el lugar me violaron en repetidas ocasiones. Hacían que me pusiera ropa demasiado provocativa para bailar en su burdel. Hasta que un día unas chicas que eran de la confianza del tipo que me compro fueron a mi habitación. Me llevaron a un baño, me bañé hasta quedar muy aseada y luego me hicieron que me colocara ropa que apenas cubría mis partes íntimas. Una de ellas me dijo que me tranquilizara, ya que estaba entrando en una crisis nerviosa, no sabía lo que me pasaría, me encontraba a la deriva. El resultado de todo eso, fue que me vendieron a un hombre y aquí estoy. -Me respondió María.

-No tengo ninguna duda, tu historia es muy fuerte y siento tristeza por lo que te sucedió. Tu mamá es una mujer sin sentimientos y bastante loca por lo que veo. -Le contesté con una cara triste.

-Pues, así es. A ver yo quiero saber tu historia. ¿A ti qué te paso, también te vendió tu mamá? -Me pregunto María. No sabía si decirles la verdad, sus problemas eran muy feos en comparación con los míos y no quería que pensaran cosas que no eran.

-Yo solo llegué a mi casa, después de uno de los últimos días del colegio, porque ya me iba a graduar. Estaba mi hermano con varios de sus amigos y mi novio. Mis papás trabajan todos los días hasta tarde, llegan a mi casa como a las tres o cuatro de la mañana, por esa razón podían hacer fiestas muy tranquilos sin ningún tipo de estrés de que ellos llegaran y los regañaran. Recuerdo que me fui a mi cuarto a dormir, cuando desperté estaba muy mareada y hasta pensé en que me habían drogado y violado. Gracias a dios no fue así, me toqué y no dolía. Después de unos minutos entro alguien a mi cuarto, veía borroso, pero sabía que era un hombre, se acercó a mí y luego de unos segundos me dio un golpe que me dejo inconsciente hasta ahorita. -Les conté.

Capítulo 2 De camino a...

Andrea

-No hay nada que pensar, te vendieron y lo más probable es que haya sido como una virgen, así que costaste mucho dinero. En lo que tienes que pensar es en que alguien que estaba en ese lugar fue el que lo hizo sin duda alguna. -Dijo Fernanda.

Después de lo que me dijo Fernanda me quede pensando por un buen rato y tal vez si tenía toda la razón. Según millones de programas de televisión que había visto a lo largo de toda mi vida, las personas que cometen asesinatos, secuestros y robos son personas con algún trastorno y de paso son muy cercanos a uno, que nos conocen, como actuamos, como somos, nuestra familia, nuestros horarios y lo que hacemos día a día. Pero a la vez me costaba creer que algún amigo de mi hermano o alguien cercano a mi pudo hacerme eso, venderme a gente que no le podían dar certeza de lo que pasaría conmigo, ya que todos me conocían, casi desde que nací y mucho menos mi novio.

Seguía en ese camión que nunca se quedaba quieto, siempre en rumbo a un lugar desconocido para mí y para las chicas que me acompañaban, solo paraba dos veces al día y por unos pocos minutos. Ninguna de nosotras sabía a donde íbamos, era lejos, de eso no había duda. De vez en cuando abrían las puertas de atrás del camión para darnos agua y comida, por lo menos estaban invirtiendo en nosotras, obvio no les convenía que bajáramos de peso o que nos enfermáramos, mucho menos que termináramos llegando muertas. En un momento el camión se detuvo, María tenía un reloj y puso un cronómetro y llevábamos ya veinte minutos ahí. Nos preocupamos ya que pensábamos que habíamos llegado a nuestro destino y lo más probable era que nos habían vendido para un prostíbulo. Escuchamos las voces de unos hombres y luego las puertas se abrieron, la luz del sol nos encandiló por completo. Después de algunos segundos vi a dos señores, uno vestido como el propio narco que aparecían en las películas y el otro un camionero bastante común.

Ya para ese momento estábamos con muchísimo miedo, pero habíamos quedado en que no lo demostraríamos por nada del mundo. Nos vimos las caras y luego el camionero nos pidió que nos bajáramos, al principio los calambres no nos permitían mover las piernas y ya unos minutos después fue que logramos bajarnos del camión, hablaron entre ellos. Luego el señor se subió en su furgoneta y se fue. El tipo que obvio era un narco, nos observaba de arriba a abajo a todas lo que causaba bastante incomodidad.

Emiliano (narco)

Me encontraba en la oficina de mi mansión esperando al tipo que me traería a las tres chicas y una de ellas era virgen, pero la conseguí por un precio razonable. Mi hijo se encontraba resolviendo algunos problemas de nuestro negocio, mercancía que no había llegado y gente que no había pagado. Me cansé de esperar tanto, así que me dirigí a la cocina y le pedí a la señora que hacía la limpieza y la comida en la casa para pedirle un café bien cargado. Luego de haberme terminado de tomar mi café entre al baño y mi mano derecha (Charly) me dijo que el camión con las muchachas ya había llegado. Las había mandado a traer a las tres de forma vip, ya que según fotos que me enviaron tenían muy buena figura y buenos atributos, cosa que no les abundan a las mujeres mexicanas y no quería que el asqueroso camionero las tocara.

Salí de la casa en compañía de mi mano derecha (secretario). Una vez estando en el garaje de la casa vi, cuando el camión llegó, se detuvo y el conductor se bajó.

-Hola, espero que tengas ahí toda la mercancía y que sea tal cual como me las enseñaron en las fotos, de lo contrario me tendrán que devolver mi dinero. -Le comenté al tipo.

-Si señor todo lo que usted pidió, se lo traje, espero que tenga un poco de consideración conmigo y me dé una buena propina, acuérdese desde donde vengo manejando para traerle sana y salva su mercancía. -Me respondió con un tono autoritario.

-No pienso darte ni un solo peso. Yo hice negocios con tus jefes, no contigo. De lo que yo les pague a ellos que te den esa supuesta propina que te mereces. Pero como me imagino que no tienes las bolas bien puestas, no le vas a decir eso a ellos ¿O sí?. -Le contesté al hombre con aires de gran empresario.

-Yo puedo decirles a ellos que me den algo más, pero aquí el interesado en que las chicas les llegarán bien es usted porque como ya sabemos, usted le pago a mis jefes ¿O me equivoco? -Siguió respondiendo el hombre.

-Mire mijo, no se ande metiendo en lo que no le incumbe porque como dice el dicho "la curiosidad mato al gato" y usted es solo un simple empleado que hace las carreras, ubíquese si es que quiere conservar su trabajo. Muéstreme, pues, a las chicas que no tengo todo el día. -Le respondí en un tono amenazante.

-Hágale, pues, cómo diga. -Fue su respuesta. Luego de eso abrió las puertas de atrás del camión. Pude ver a tres chicas, se veían mucho mejor de como estaban en las fotos que me habían enviado. A leguas pude ver quien era la virgen que me había costado tanto dinero, tenía buen cuerpo, pero sus caderas se veían cerradas a diferencia de las otras dos chicas. No se podía negar que cada una de ellas era hermosa, pero la que sobresalía era la chica virgen. Me quedé muy impresionado viéndolas a todas, estaba como el propio niño viendo dulces.

-¿Las va a querer sí o no? Mis jefes me están esperando en Colombia, señor. Tengo otras carreras que hacer. -Me dijo el tipo que las trajo sacándome de mi trance.

-Claro que las quiero. -Le respondí sin dejar de ver a las tres mujeres que al escuchar lo que dije tragaron grueso y se pusieron pálidas. A veces se me olvidaba la pinta de vendedor de drogas sin sentimientos que tenía y lo imponente que me veía siempre. Soy un hombre musculoso, alto, de cara sería y sin ningún tipo de expresión, eso a la gente le asusta, en especial a unas chicas que saben que fueron vendidas lo más probable para prostituirlas.

-Está bien, señor, entonces aquí se las dejo. -Dijo el hombre y las saco del camión con delicadeza.

Capítulo 3 Conociendo al narcotraficante

Emiliano (Narcotraficante)

Era la primera vez en toda mi vida que veía a unas mujeres y no quería que sufrieran y mucho menos quería llevarlas a mi burdel para prostituirlas. Lo máximo que podían hacer era bailar, con esos cuerpos que tenían me darían mucho dinero, pero no es secreto que los hombres siempre se quieren pasar de listos y abusar de ellas, aun cuando saben que no son prostitutas y que su único trabajo es bailar para ellos una vez hayan pagado el dinero correspondiente. Tenía conocidos que iban directo a mi casa a visitarme para ofrecerme demasiada plata por cierta chica que habían visto en cualquiera de mis burdeles, a lo cual me negaba en todas las ocasiones. Esa gente sabia la gran cantidad de dinero que me generaban todas esas mujeres y solo por eso querían comprarlas.

Aparte, mis clubes tenían algo de lo que carecían los demás, confidencialidad. No teníamos cámaras ni afuera ni adentro. A diferencia de otros lugares que les tomaban fotos para extorsionarlos, ya que les enseñaban las fotografías a sus esposas. Nosotros generábamos tanta plata que eso no era necesario.

A la chica virgen la casaría con mi hijo, se merecía a una mujer digna, no a la novia que tenía, que fue la ramera que más dinero me dio hace unos años. Esa muchacha que compre se veía muy decente, niña de casa para ser más específico. Esa sería la madre de mis nietos, era eso o mandar a la novia fuera de nuestras vidas por siempre.

Una vez el hombre que las trajo se marchó, las observé bien. Ellas se encontraban paradas en el centro del estacionamiento y yo solo daba vueltas alrededor de ellas, podía sentir y ver como cada una sudaba por los nervios y a la vez tenían miedo de lo que podía llegar a pasarles estando ahí, trataban de no mostrar el pánico que llevaban por dentro, pero era obvio. Una vez las observé y las evalúe al cien por ciento les dije lo siguiente:

-Ok, ya sé qué haré con cada una de ustedes. -Al decir esto se les erizó la piel.

-A ustedes dos las voy a llevar a mi burdel, tan solo para que bailen. Tendrán tres guardaespaldas que las protegerán de cualquier baboso que se quiera pasar de la raya con alguna de ustedes. Solo bailarán. Me imagino que están conscientes del buen cuerpo que tienen, por ello decidí sacarles provecho sin que sufran.

-Termine de decir esto y se veían un poco más aliviadas. A diferencia de Andrea, creo que me dijeron que se llamaba, que no sabía qué pasaría con ella todavía.

-En cuánto a ti, tengo otros planes para ti, y no quiero oír a mis hombres decir que te estás negando, o que no haces las cosas como deben ser, o que no eres obediente. Seré bueno contigo y te daré un muy buen futuro y ya después me lo agradecerás por el resto de tu vida. Te llevarán a una habitación, vas a dormir un poco, te arreglarás, ahí tienes ropa, vestidos, maquillaje y todo lo necesario para ponerte mucho más linda de lo que ya eres. Una ama de llaves te irá a buscar para cenar, así te enterarás de cuáles son mis planes para ti. ¿Estás de acuerdo? -Termine de decirle.

-Si señor. -Fue lo único que salió de su boca. Después de esa conversación me dirigí a mi oficina y pedí que llamarán a mi hijo. Debía hablar sobre lo que pasaría esta noche.

-Aquí está su hijo señor, es bien terco, uno lo va a buscar por órdenes suyas y él se niega por completo, ya me tiene bien cansado patrón. Póngale carácter. - Dijo Charly (Mi mano derecha). Pase de ver a Charly a Óscar. La verdad es que mi hijo muy poco me quería, desde que estaba pequeño le exigí bastante y lo que logré fue que se alejará de mí y que se volviera mucho más rebelde de lo que era en su adolescencia, no me hacía caso y solo tenía interés por gastar dinero, los carros de lujo y su novia.

-Te voy a pedir, Óscar, que cuando yo te mandé a llamar o a buscar, vengas de inmediato. Sabes muy bien que yo no ando perdiendo tiempo ni haciendo que vengas hasta aquí para saludarte, sabes que eso no me interesa para nada. Te llamo por cosas realmente importantes y que tienen que ver contigo y con tu futuro, así que deja de ser tan inmaduro y vienes cuando te lo ordeno. ¿Me entendiste? -Le dije muy serio.

-¿O sea que yo tengo que estar siempre disponible para cuando a ti te dé la gana de mandarme a buscar por cosas "relevantes" según tú? La respuesta me la doy yo mismo, no. Tengo bastantes cosas que hacer, negocios que cerrar y tus perros falderos no me van a estar humillando en frente de los demás empresarios solo porque así lo ordenas tú ¿Qué te pasa? Ya estoy cansado, habla de una vez y dime qué es lo que quieres. De nueve a once de la noche estoy plenamente desocupado para las estupideces que me quieras decir. ¿Estamos? -Dijo Óscar con su tono desafiante.

-Me vale madres, te voy a seguir mandando a buscar todas las veces que yo quiera porque soy tu padre. Y si te sigues negando voy a hacer que te hagan pasar más pena. Ahora bien, a lo que te llame. ¿Sabes y estás consiente de que la mujer que tienes por novia en estos momentos no es la mujer que quiero que sea la madre de mis nietos, cierto Óscar? -Dije dejándolo dudoso.

-¿A qué te refieres? Esta conversación la hemos tenido antes. La mamá de mis hijos la escojo yo, te guste o no. Me gusta ella y más nadie, deja ese tema en paz. Si era para eso que me llamaste, perdiste tu tiempo. -Dijo Óscar.

-Entonces tomaré mis medidas, me haces caso, no tienes de otra. Retírate. -Le dije con una cara seria, pero a la vez tranquila.

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