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Enamorado de la diosa vengativa

Enamorado de la diosa vengativa

Autor: : Nico Krayk
Género: Moderno
Sabrina fue abandonada en un pueblo durante veinte años. Cuando regresó con sus padres, descubrió a su prometido engañándola con su hermana adoptiva. Para vengarse de él, ella se acostó con su tío, Carlos. No era un secreto que este había permanecido soltero tras la prematura muerte de su prometida hacía tres años. Pero en esa noche fatídica, sus deseos carnales lo dominaron. Simplemente no pudo resistirse a la tentación. Después de su noche de pasión, Carlos declaró que no quería tener nada que ver con Sabrina. Ella estaba furiosa. Se frotó la cintura adolorida y dijo: "¿A eso le llamas sexo? No sentí nada en absoluto. ¡Qué pérdida de tiempo!". Carlos puso una expresión sombría al instante. La acorraló contra la pared y le preguntó amenazadoramente: "¿No gemiste descaradamente mientras estaba dentro de ti?". Una cosa llevó a la otra y Sabrina pronto se convirtió en la tía de su exprometido. En la fiesta de compromiso, el infiel estaba furioso, pero no podía expresar su ira porque tenía que respetarla. La élite consideraba a Sabrina como una mujer corriente y sin clase. Sin embargo, un día, apareció en una fiesta exclusiva como una invitada de honor con miles de millones de dólares a su nombre. "La gente me llama sanguijuela y cazafortunas, ¡pero no son más que estupideces! ¿Por qué necesitaría del dinero de alguien más cuando tengo el mío?", proclamó Sabrina orgullosamente. ¡Esta declaración sacudió a toda la ciudad!

Capítulo 1 Eres atrevida

En la lujosa suite presidencial del Hotel Wold, la temperatura parecía dispararse.

Sabrina White se encontró debajo de un hombre en la opulenta cama, mientras el aire acondicionado le provocaba escalofríos en la piel al despojarse de sus ropas, rompiendo temporalmente el hechizo de su embriaguez.

El hombre sobre ella, jadeando pesadamente, le dio besos ardientes pero torpes en el cuello. Sabrina, por muy inexperta que fuera, no pudo resistir tal seducción. Se mordió el labio y se le escapó un gemido reprimido, que solo sirvió para excitar aún más al hombre. Él respondió con un gruñido grave, sellando sus labios con los suyos.

Sabrina se sintió arrastrada como un río desbordado; cada uno de los enérgicos movimientos del hombre creaba olas abrumadoras en su interior.

Pronto, perdió todo rastro de racionalidad.

Se convirtió en una entidad sin forma y sin aliento sobre la cama; la tenue luz proyectaba sombras alargadas de sus formas entrelazadas.

Se entregaron a sus deseos, buscando fundirse el uno en el otro.

A la mañana siguiente, Sabrina se despertó con el cuerpo adolorido. Su mirada se cruzó con un par de ojos profundos y enigmáticos.

El reconocimiento la golpeó al ver el rostro del hombre. Saltando de la cama, se envolvió rápidamente en la manta, mientras los recuerdos de la noche anterior inundaban su mente.

'¡Dios mío...!'. Sabrina se quedó inmóvil, engullida por una marea de vergüenza y frustración.

'¡Había intimado con Charles Wilson!'.

Charles no le era desconocido.

Conocido por su brillantez a temprana edad, su determinación, su implacabilidad y su sorprendente atractivo, era un hombre a menudo descrito con superlativos.

Además, corrían rumores sobre su vida personal.

Se decía que llevaba casi tres años soltero tras una relación anterior, sin que se le conociera ninguna otra mujer.

"¿Quién más creías que sería?". El tono gélido de Charles la devolvió a la realidad. "¿Liam?".

Con el torso desnudo, él tomó un cigarrillo y un encendedor de la mesita de noche. Encendiéndolo, arqueó una ceja, con la mirada penetrante mientras se apoyaba despreocupadamente en el cabecero.

La expresión de Sabrina cambió al oír el nombre de Liam Wilson, pero rápidamente ocultó su emoción.

Charles exhaló el humo y habló con un aire de autoridad: "Tuviste el atrevimiento de meterte en mi cama".

Un escalofrío recorrió la espalda de Sabrina, acompañado de una punzada de culpabilidad.

Nunca se había imaginado encontrarse en la cama de Charles en esas circunstancias.

Él era, después de todo, el tío de Liam.

Liam era su exprometido.

Sin embargo, en el momento en que se enteró de que él tenía una aventura con Rylie White, decidió romper con él.

"¿Te comió la lengua el gato?". Charles arqueó una ceja, con una mirada fría en los ojos.

"Charles, su humor es único", respondió Sabrina, avergonzada. "Todos somos adultos, y lugares como el Bar Nobility son para disfrutar, ¿no?".

Recordó vagamente que había visitado el Bar Nobility con su mejor amiga para levantar el ánimo. Su amiga incluso había tirado un montón de dinero sobre la mesa, animándola a que eligiera a cualquier hombre que le gustara.

Sin embargo, nunca imaginó que terminaría pasando la noche con Charles, un hombre al que normalmente evitaría ofender a toda costa.

"¿Es solo por diversión, o me estás utilizando para desquitarte con Liam?". Charles la agarró con firmeza por la barbilla; su aroma a tabaco la abrumó, trayendo consigo una tensión palpable y un aire de interrogatorio.

Recordaba la noche anterior en el bar; Sabrina había mencionado que quería vengarse de Liam, pero no se había dado cuenta de que él mismo formaría parte de su plan.

Capítulo 2 Tu desempeño fue mediocre

Charles y Sabrina solo se habían encontrado en contadas ocasiones antes.

En esos encuentros, ella siempre estaba dócilmente al lado de Liam, comportándose como una novia dócil. Esa actitud dulce contrastaba marcadamente con la irritación que ahora se dibujaba en su rostro.

Cuando Sabrina escuchó las palabras de Charles, una ira indescriptible se apoderó de ella. "¿Para molestarlo? Liam no merecía que me tomara esa molestia", soltó, con la voz cargada de desdén.

En el pasado, cuando Sabrina mencionaba a Liam, siempre lo hacía con admiración y amor. Charles encontró inesperada su actual amargura y desdén.

Sabrina, ajena a los pensamientos del hombre, estaba segura de que no era tan imprudente como para usar a aquel hombre para vengarse de Liam, ese embustero.

Charles, conocido por ser implacable, no era alguien con quien se pudiera jugar. Usarlo para vengarse de Liam era equivalente a firmar su propia sentencia de muerte.

Además, el corazón de Charles pertenecía a otra, y ella no tenía la menor intención de involucrarse en esa situación compleja.

Terminar en su cama no había sido más que una casualidad.

Al reflexionar sobre su noche apasionada juntos, un profundo sentimiento de amargura invadió a Sabrina.

Había perdido su virginidad y ahora se enfrentaba a un malentendido por parte de Charles.

'Sabrina, qué tonta fuiste', se recriminó.

Finalmente, levantó la vista, con los ojos llenos de lágrimas que luchaba por contener.

"Lo que ocurrió anoche fue un accidente. Liam y yo ya no estamos juntos, y no te usaría para vengarme de él. No soy tan insensata, ¿verdad?".

Numerosas mujeres aspiraban a formar parte de la familia Wilson, pero Sabrina había perdido todo interés en eso.

'¿Venganza?'

'¡Absurdo!'

Solo estaba tratando de asimilar lo que le había pasado.

Criada por su abuela en el campo, Sabrina, la verdadera hija de la familia White, contrastaba fuertemente con Rylie, su hermana adoptiva que había tomado su lugar y había sido consentida por sus padres.

Desde que Sabrina regresó con la familia White, solo su abuela y Liam, su prometido desde la infancia, le habían mostrado algo de amabilidad.

Liam era como un salvavidas para Sabrina, que se estaba ahogando, su única salvación.

Pero encontrarlo con Rylie destrozó su último vestigio de esperanza.

"Me importa un bledo tu historia con Liam, pero mantengamos lo que pasó anoche en privado. Después de todo, soy su tío".

Charles mantuvo una expresión severa, su atractivo maduro evidente pero distante.

Sabrina sorbió por la nariz, sintiendo la advertencia implícita en sus palabras.

'¿El tío de Liam?' 'Pero si habían estado juntos la noche anterior...'

Despreció ese pensamiento.

'¡Los hombres no eran más que bestias disfrazadas!'

Decidida a romper su fachada de compostura, Sabrina lo miró fijamente a los ojos.

"¿Algo más?". Charles frunció el ceño.

La joven, silenciosa al principio, rebuscó en su bolsillo y acabó tirando un billete de diez dólares delante de él.

"Tienes razón, lo de anoche debe seguir siendo un secreto. Pero estás bastante oxidado, ¿no? Tu desempeño de anoche fue mediocre, en el mejor de los casos. Un principiante lo habría hecho mejor. Francamente, me dejaste insatisfecha. Aquí tienes diez dólares; estoy siendo generosa".

El billete cayó suavemente ante él.

El rostro de Charles se oscureció y su habitual aplomo se desmoronó.

"¡Sabrina White!".

Mientras la joven se alejaba, la voz furiosa de él la alcanzó. "Déjame recordarte algo. Anoche tu cuerpo fue mucho más revelador que tus palabras".

Sabrina se detuvo brevemente y luego siguió su camino, con una mezcla de ira y vergüenza arremolinándose en su interior.

Los ojos de Charles, normalmente fríos, brillaron con molestia al ver el billete de diez dólares.

Al notar una mancha de sangre en la sábana de la cama, sus ojos traicionaron momentáneamente una emoción, antes de volver a su calma habitual.

Capítulo 3

¡Qué patán!

Externamente, Charles parecía respetable, pero internamente era un desvergonzado.

Los recuerdos fragmentados de la noche pasada la perseguían. Había estado a merced de Charles, rogándole que la soltara. Anhelaba un lugar donde esconder su bochorno.

Después de salir del hotel, Sabrina pidió un taxi para volver a casa, con una expresión que delataba su agitación interna.

Su ida al bar fue un intento de huir de sus penas, pero a pesar de estar ebria, sus problemas seguían ahí.

La residencia de los White estaba ubicada en la colina de Bahía Arcoíris, en un vecindario adinerado.

Para cuando Sabrina llegó a casa, era mediodía y se sentía completamente exhausta. "Sabrina, tu madre y tu hermana te esperan", dijo un sirviente, deteniéndola en la puerta.

Ella miró al sirviente con una mirada fría.

y la actitud irrespetuosa del personal reflejaba su baja posición dentro de la familia.

Sabrina había pasado veinte años en el campo, enviada allí debido a motivos supersticiosos, y su abuela había sido su única compañía.

Si no fuera por el estado de salud de la anciana, sus padres probablemente no le habrían permitido volver.

Mientras tanto, Rylie, la chica adoptada, había sido colmada con todos los privilegios y el cariño que por derecho le pertenecían a Sabrina.

"Entendido", respondió ella, caminando hacia la sala con indiferencia.

Su única preocupación era su abuela, que ahora estaba en cuidados intensivos.

y si no fuera por ella...

suspiró. En cuanto entró en la sala, la voz aguda y desdeñosa de su madre resonó en el aire. "¿Te quedaste fuera toda la noche, Sabrina? ¡Qué descaro el tuyo! Puede que tus payasadas en el campo se pasaran por alto, pero aquí tu comportamiento afecta a la familia White. Cualquier deshonra que nos traigas será imperdonable".

La mirada de Millie estaba cargada de hostilidad, como si la joven fuera una enemiga, no su hija.

Sabrina había albergado dudas sobre su propio origen, pero su abuela le había asegurado que había sido ella quien la sacó de la sala de alumbramiento, confirmando su verdadero origen.

"Mamá", interrumpió Rylie, aprovechando el momento para parecer comprensiva, y, tomando la mano de su madre, defendió a su hermana. "Sabrina acaba de regresar. Es natural que tenga hábitos del campo que necesiten tiempo para ajustarse".

Luego, con el corazón apesadumbrado, susurró: "Todo es mi culpa. De no ser por mí, ella no habría tenido una vida tan dura".

"¿Qué tiene que ver eso contigo?", consoló Millie a Rylie con tono compasivo. "Cuando te trajimos del orfanato, eras solo un bebé. Desde entonces fuiste una fuente de alegría para nosotros. A diferencia de otras, siempre fuiste una buena niña".

Sabrina se burló internamente.

'¿Acaso ella no era una buena chica?'.

'Nunca tuvo la oportunidad de serlo'.

Mantuvo su rostro inexpresivo, ya que le parecía inútil discutir con Millie.

Sus padres siempre habían sido distantes desde que tenía uso de razón, y su participación se limitaba a una mesada mensual. Para ella, eran como extraños.

'¿Por qué gastar energía discutiendo por el favoritismo de unos desconocidos?'.

"Sabrina". Rylie tomó la mano de su hermana, ocultando su satisfacción con una falsa inocencia. "No te enojes con mamá. Solo está preocupada por tu seguridad. Quedarse fuera hasta tarde podría manchar la reputación de nuestra familia. Los escándalos menores quizá no nos afecten mucho, pero piensa en cómo se sentirían mamá y papá. Sé que he disfrutado de muchos privilegios al crecer, y me han tratado como a su propia hija. Pero tú eres su hija biológica, y ahora que estás de vuelta...".

La voz de Rylie se fue apagando, fingiendo estar angustiada.

Sabrina observó la actuación de su hermana, impresionada e incrédula al mismo tiempo.

"¿Qué haces?", regañó Millie a su hija con dureza. "Ella es tu hermana menor. No toleraré ninguna arrogancia o rebeldía que hayas adquirido en el campo. Si le causas la más mínima molestia, no lo dejaré pasar".

Millie le entregó a Rylie una tarjeta de crédito. "¿No ibas a ir de compras con tus amigas? Que te diviertas. Compra lo que te guste. Ahora necesito hablar con tu hermana".

"Pero, mamá...". La joven dudó, y luego se fue con una última muestra de falsa preocupación. "Sabrina, por favor, sé gentil con mamá. No está muy bien de salud".

Ella soltó una risa amarga.

Apenas había dicho una palabra desde su llegada, y ya se enfrentaba a acusaciones de maltratar a su hermana, faltarle el respeto a sus padres y ser arrogante y desobediente.

'¡Está bien!'.

'¡Fantástico!'.

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