Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Enamorando al CEO
Enamorando al CEO

Enamorando al CEO

Autor: : Sra De Taker
Género: Romance
Anastasia era una hermosa mujer castaña, que creía que había encontrado el amor con su amado novio. Su relación era su escape y lugar seguro fuera de la triste realidad que llevaba. Una tarde, después de salir del trabajo, se sorprendió que al llegar a casa su novio no saliera a recibirla, si sabía perfectamente que tendrían su cena de aniversario, pero al entrar a la habitación, se encontró con la peor vista que cualquier mujer odiaría ver... él la estaba engañando con su mejor amiga. Destruida por la traición, se va a un bar para ahogar sus penas. Un año de relación con un hombre que hoy la estaba engañando. Un hombre solo en un bar también ahogando sus penas... o eso creía ella. Una mujer despechada con una carga que reventó ese día. Dio una noche de pasión, locuras, contratos y matrimonio. ¿Pero quién no sucumbe a las locuras del dinero?

Capítulo 1 Sinopsis

Anastasia era una hermosa mujer castaña, que creía que había encontrado el amor con su amado novio. Su relación era su escape y lugar seguro fuera de la triste realidad que llevaba.

Una tarde, después de salir del trabajo, se sorprendió que al llegar a casa su novio no saliera a recibirla, si sabía perfectamente que tendrían su cena de aniversario, pero al entrar a la habitación, se encontró con la peor vista que cualquier mujer odiaría ver... él la estaba engañando con su mejor amiga.

Destruida por la traición, se va a un bar para ahogar sus penas. Tres años de relación con un hombre que hoy la estaba engañando.

Un hombre solo en un bar también ahogando sus penas... o eso creía ella.

Una mujer despechada con una carga que reventó ese día.

Dio una noche de pasión, locuras, contratos y matrimonio.

¿Pero quién no sucumbe a las locuras de la pasión y el dinero?

Solo que esta vez, ese hombre del bar, acababa de ingresar a la compañía donde ella trabajaba y sería su nuevo jefe.

...

Todos los derechos reservados. No se permite su distribución parcial o completa de la obra, sin previa autorización.

Pueden seguirme en mi IG: escritor_barbiek y formar parte de mi grupo de Telegrama.

Capítulo 2 Prefacio

Hoy era uno de esos días en donde simplemente eres feliz porque sí, te das cuenta de que el amor verdadero existe y luchas día a día para que siga creciendo lo que tanto has cuidado con dedicación en la relación, pero es como todo, con sus altas y bajas, vamos sacando adelante nuestra relación.

Hoy estaba cumpliendo tres años con el hombre de mis sueños.

Él había sido mi amigo desde la universidad, pero decidimos darnos una oportunidad como pareja y ver a dónde nos llevaba el camino, y desde ese entonces, hemos estado juntos. Me ha apoyado durante toda la enfermedad de mi madre y aunque no pudiera pagar el tratamiento, siempre estaba para darme ánimos. Trabajaba desde hace cuatro años en Webtus Company, como asistente financiero y aunque la paga era buena, todavía me faltaba mucho dinero para terminar de costear los gastos de la enfermedad y cada día me recordaban por los pagos atrasados.

Llegué al departamento casi a las siete de la noche como de costumbre, y encontré todo vacío. Era un poco extraño, ya que él sabía que teníamos una reserva en nuestro restaurante favorito por nuestro aniversario y no me comentó que saldría a otro lugar.

De hecho, prometió esperarme para irnos juntos.

Dejo las cosas en el mueble y me dirijo directo al pasillo, al escuchar ruidos bastante incómodos, risas y sonidos que no deberían existir si yo no estoy con él.

Abro la puerta de nuestra habitación y ahí estaba mi novio con mi mejor amiga. Los dos me estaban engañando en mi propia casa. En mi propia cama estaban ellos sin ropa y sin remordimiento alguno.

La garganta me arde, al igual que mis ojos.

-¡¿Cómo pudieron hacerme esto?! -grito, sorprendiéndolos a los dos-. ¡Justamente hoy que estamos de aniversario por nuestro noviazgo! ¿Cómo pudiste traicionarme de esa manera? ¡Es mi casa, por el amor de Dios!

Salgo hecha un mar de lágrimas para irme de la casa.

-Amor, perdóname. Las cosas no son como parecen -se excusaba, mientras caminaba detrás de mí-. Ella estaba triste porque tiene problemas familiares y yo la estaba consolando.

Me detengo en seco y le doy un puñetazo en la cara lleno de odio.

-¡Yo también tengo problemas familiares y no por eso ando destruyendo relaciones! -lo veo caer al suelo, me mira con indignación y ojos llorosos-. ¡Terminamos! ¡No te quiero volver a ver en mi vida! Ni te vuelvas a aparecer frente a mí. Quiero que saques todas tus cosas de mi casa y cuando regrese, tú no estés en ella. ¡Aquí no te quiero, infeliz! ¡Largo de mi casa o llamo a la policía!

Y así empezaría mi soltería...

Recibo un mensaje de mi supervisor que me termina de caer como balde de agua fría.

»Hola, Anastasia, sé qué estás por empezar el fin de semana, pero debo recordarte que el análisis para los inversionistas debe ser entregado el lunes sin falta. El nuevo director general debe revisar todos los informes que estaban pendientes, para así hacerle los nuevos arreglos correspondientes si así lo ameritan.

Vengo trabajado en el informe y el análisis para los inversionistas desde hace meses. Mis compañeros y yo fuimos puestos a cargo de varios proyectos para optar por un ascenso o un aumento de sueldo... y pues, el problema de salud de mi madre era grande, así que no perdería la oportunidad de conseguir más dinero.

Iría a beber para ahogarme en alcohol, por la traición de mi estúpido exnovio, mi supuesta mejor amiga y mis problemas económicos.

Necesito una varita mágica que me haga conseguir todo lo que me hace falta.

***

Unas horas más tarde, estaba en el bar más famoso de la ciudad. Era difícil entrar y muy complicado pagar por pisar ese lugar por lo costosas que eran y ciertamente, no iba a gastar un centavo cuando no los tengo. En este momento agradezco enormemente haber estudiado con el tipo que trabaja como seguridad en el local.

Dos horas habían sido suficiente para respirar alcohol y aunque tenía buen aguante, me encontraba ebria, al igual que el misterioso, pero guapo hombre que tenía a mi lado. No sabía quién era y honestamente, no me importaba con tal de que esta noche me hiciera compañía y se ahogara en alcohol conmigo.

Musculoso y con barba... sus ojos azules que te hacían sentir extraña, pero a la vez no te daban miedo. Era un tipo apuesto por donde lo vieras. Era un hombre rubio con nariz perfilada, rasgos fuertes, su tez blanca lo hacía parecer todo un modelo de revista. Estaba vestido con una camisa blanca que estaba doblada hasta sus brazos, un pantalón de vestir azul, su Rolex me indicaba que era un hombre de dinero... o tal vez solo le gustaba aparentar.

Pero no lo creo.

-¿Entonces estás aquí por despecho? -me pregunta el hombre, escucho un leve acento ruso en su voz.

Suspirando, asiento a su pregunta.

-Diría en estos momentos que es por todo -respondo, arrastrando mis palabras-. Es complicado conseguir una relación seria hoy en día... una en donde la fidelidad sea la base principal y el respeto hacia tu pareja sea dado.

-Bueno... si es por amor, creo que mi familia no sabe de eso -se queja, tomando de su vaso de whisky-. ¿Por qué tendrías tantos problemas? Eres una mujer hermosa. Estoy muy seguro de que puedes conseguir todo lo que quieras.

-No todo en la vida es el físico, genio -respondo, haciéndolo reír-. ¿Por qué estás aquí? No pareces un hombre que necesite ahogar sus penas en alcohol, pero puede ser que esté equivocada también.

-Tienes razón, pero nadie te quita lo hermosa -evade mi pregunta.

¿Entonces es muy difícil de responder?

-¿No puedes darme una respuesta? Si te incomodé, pido disculpas. Sinceramente, no ha sido mi intención parecer metiche -el bartender nos cambia los vasos que ya estaban vacíos.

-No es difícil, solo que por los momentos voy a omitir esa respuesta, ya que hablar de mí me resulta agotador. Es mejor hablar de una linda italiana, que de un feo ruso -me giro a verlo, cuando me guiña el ojo-. Y respondiendo sobre el físico, es difícil hoy en día conseguir muchas cosas, pero estoy seguro de que eres una mujer luchadora, defiendes tus ideales y los haces valer. No eres solo un cuerpo, por tu mirada pareces una mujer pasional. ¿Qué es lo que tanto te atormenta? Yo estoy borracho, así que lo olvidaré en la mañana y puedes estar tranquila porque no me conoces.

-Hoy estaba de aniversario con mi novio, era nuestro tercer año juntos, me engañó con mi mejor amiga y tengo que entregar un trabajo el lunes, pero estoy aquí ahogándome en alcohol con un extraño -limpio mis lágrimas, tomando del whisky amargo que me había dado el bartender.

-¿Pero me vas a decir que no te sientes aliviada de haberle dado el puñetazo a tu ex? Porque déjame decirte que yo hubiese hecho lo mismo en tu caso -me felicita, dándome una sonrisa.

Ya le había contado casi toda mi vida.

-Pues sí. De verdad que él no se esperaba que yo fuera y lo golpeara. Soy una persona que no le gusta la violencia -lo veo alzar una ceja-. ¡Juro que no soy una mujer agresiva!

Se queda en silencio por algunos minutos, antes de verme seriamente.

-Eres interesante, hermosa y atractiva... muchísimo, diría yo -dice, arrastrando sus palabras.

-Gracias, tú también eres muy apuesto -digo, con vergüenza.

-¿Cómo te llamas? -pregunta, después de suspirar y pensar algo.

-Anastasia, un gusto conocerte... ¿Sin nombre? -se ríe.

-Como la película, ja. Un gusto conocerte, yo soy Aleksandr -extiende su mano, la miro por unos segundos antes de tomarla.

Tiene unos ojos muy hermosos y expresivos.

Es atractivo...

-Un nombre difícil de pronunciar...

-Es poco común por estos lados, pero dejará huellas. Olvídate de todo lo que te haga sufrir y cásate conmigo -me mira sincero-. Cásate conmigo, Anastasia.

-¿Estás hablando en serio? Déjate de bromas... -pregunto asombrada.

-Pero yo no estoy jugando -me mira con seriedad-. Cásate conmigo, Ana -volvió a pedir.

-Estas son cosas que no se suelen pedir a la ligera y mucho menos cuando ambas partes están completamente borrachos y fuera de sus cabales, ¿lo sabes verdad?

Lo miraba incrédula porque nos acabamos de conocer para hacer esa propuesta. Es atractivo físicamente y se nota de aquí a la luna que ese hombre es adinerado. Sería una locura de mi parte si no acepto lo que me pide, además, no tendría nada que perder.

-Como te lo dije hace segundos, no estoy jugando. Sé que ambos estamos fuera de nuestros cinco sentidos, pero igualmente siento que eres la persona indicada para estar conmigo. Eres hermosa, decidida y me siento sumamente atraído por ti -decía, mientras seguía arrastrando sus palabras-. Entonces, ¿aceptas casarte conmigo, Ana? -la intensidad de sus ojos me encantaba.

De alguna manera me resultaba adorable escucharlo hablar con dificultad y aunque acabo de romper una relación, casarme no me parece una idea descabellada.

Además, nadie me asegura que lo volveré a ver. Así que nada de esto puede salir mal.

Dos borrachos que se llevan bien en este juego...

-Probablemente esto sea una completa locura.

-Vivimos en un mundo que finge ser cuerdo, Anastasia.

Capítulo 3 1. Era cierto

Una locura dará inicio a la mejor aventura de una noche...

Anastasia.

No sé qué problemas tiene él, pero está igual o más ebrio que yo y honestamente ya no me importa nada.

-La vida se trata de correr riesgos -ladeo la cabeza sin entender-. ¿Quieres regresar con tu novio? -niego rápidamente con la cabeza-. Estoy hablando en serio. Cásate conmigo.

-Está bien... -respondo, arrastrando mis palabras.

Lo veo sonreír, cosa que me hace dar escalofríos. El hombre misterioso que estaba parado frente a mí, parecía un lobo feroz, de esos que solo con verte te devoraban completamente.

Deseo.

Lujuria.

Fuego.

Sus ojos me devoraban y estoy segura de que yo también le respondía de esa manera. Quería olvidar lo que me tenía en este bar valiendo madres y con dolor en mi corazón.

-Tal vez... -murmuro, él alza una ceja con picardía-. Una botella de champagne, por favor.

Le pido al bartender.

-¿Quieres que tengamos esta conversación en otro lado? -me giro a verlo con rapidez-, pero si no quieres, no vamos...

-Sí -admito-. Vamos a otro lado a tener esta conversación. Estoy muy de acuerdo contigo.

-Bien... ¿Pero podemos seguir tomando? Quiero celebrar este momento en el hotel en el que me estoy quedando desde que llegué a la ciudad. Está cerca de aquí.

-Vale, vamos...

Lo veo levantarse después de hacerle una seña al bartender.

-Dame dos botellas de champagne y se la anotas a ese sujeto -le pedí al bartender nuevamente.

Con una sonrisa por la locura que iba a cometer, me fui con un extraño a tener una celebración íntima... porque sinceramente espero que sea así.

Ja, nunca había hecho esto, pero me agrada que sea él.

***

Llegamos al mejor hotel de la ciudad, en donde él se estaba quedando, parecía un departamento esta habitación. Me invitó a pasar y seguimos tomando, como si el mañana para nosotros no existiera, me sentía intimidada al inicio, pero unos tragos más encima, borraría cualquier momento de lucidez.

Un trago largo le doy a la botella de champagne y se la ofrezco a él también, que lo recibe sin problema.

-Gracias por traerme, me parece un lugar bastante... lujoso -se ríe, ante mis balbuceos.

-Siento que vamos a hacer algo malo -se quita el saco-. Sé que lo haremos, pero no tienes por qué estar nerviosa.

Su sonrisa me hizo mirar sus labios... qué labios.

A la mierda todo.

Te deseo desde lo más profundo de mí ser y no me importa hacer la vista loca en la mañana, pero esta noche, esta noche quiero que me hagas tuya y que me hagas olvidar de mi realidad.

Una tonta idea se me pasó por la mente, debido a los nervios, pero quería jugar con él... quería que me deseara de la misma manera en la que yo lo hacía hoy.

Salí corriendo y el sonido de su risa, me persiguió mientras iba dejando prendas de mi ropa por todo el pasillo. Las luces eran a prueba de movimientos, así que al ir corriendo, se encendían y se apagaban con rapidez.

Mis deseos nublan mis pensamientos y parezco más una bestia en busca de sexo, que un ser humano pensante y lógico.

No quería pensar.

Después de correr para encontrarme, me abrazó por la espalda cuando me consiguió entrando al baño de su habitación. Mi espacio había sido invadido por ese hombre que sabía que esta noche me haría sentir diferente.

-No te arrepientas de esto... -susurró, en mi oído, girándome

-Tal vez... -respondo.

Me besó con desespero, odio, ira, deseo, mientras yo le respondía de la misma manera. Sus ásperos labios me besaban con temor y lujuria. Intenté alejarme para tener un poco de aire o espacio, pero sentía como me unía más a él. Mordió un poco mi labio para que abriera más la boca.

Quería probar todo de mí, y yo quería probar todo de él.

-No hay un término medio en nosotros -dijo, dejándome respirar.

-Yo no... -volví a repetir.

Me volvió a besar con desespero y pasión. Es increíble que él siga respondiendo de la misma manera. Me aprieta más a su cuerpo, haciendo que se me escape un suspiro, me tomó por las nalgas para después alzarme, enrollé mis piernas en su cadera y comenzó a caminar a algún sitio.

-Una hermosa italiana -su voz ronca, se le escuchaba tan bien.

-Y tú muy hablador ruso -respondí.

Asentimos y mientras seguíamos besándonos, llegamos al buró en donde estaba el espejo y me sentó ahí, para abrir mis piernas y ponerse frente a mí. Nuestra respiración se acelera y los latidos de mi corazón desbocado pierden su tranquilo ritmo, cuando se acercó más y siento que no puedo liberarme.

De pronto, esta enorme habitación se hizo demasiado pequeña, pero no era lo suficientemente grande como para dejarme escapar.

Me dio un beso tierno, tan dulce y suave que podía sentir su respiración acelerada. Podía sentir como se estaba conteniendo, parecía que tenía miedo a lastimarme. No aguanté más, mi mano me traicionó y la puse encima de su pecho, en ese momento perdimos todo control... el poco que quedaba, debo decir.

No sé cuánto tiempo había pasado desde la última vez que me sentí tan bien. No podía simplemente dejar de sentirme bien.

Esa noche me entregué al extraño del bar y esperaba disfrutar hasta olvidar mi propio nombre.

***

Nos reímos, jugamos y bebimos hasta caer borrachos y sucumbimos al deseo de estar juntos. Había pasado la mejor noche de mi vida, pero a mi lado se encontraba él dormido, haciéndome sentir avergonzada por todo lo que se suponía que debía olvidar.

Con mucho cuidado decidí levantarme de la cama y empezar a vestirme, necesitaba abandonar la habitación, antes de morir de vergüenza.

Ese hombre era un cien de cien.

Escucho un carraspeo, que me hace mirar hacia la cama.

Joder, está despierto.

-¿Por qué tan apurada, bonita? -su voz de recién levantado, me parecía la más sexy del mundo.

-Tengo que ir al trabajo -respondo con rapidez.

-¿Un sábado por la mañana? -pregunta con diversión.

Me doy una cachetada mental por lo idiota que debo parecer ahora mismo.

-Es algo importante. Debo terminar de hacer un proyecto que debo entregar el lunes -termino de cerrarme el vestido.

-¿Te irás y me dejarás aquí? -se levanta de la cama, completamente desnudo.

Ay, señor.

Me doy vuelta para no verlo y volver a caer en sus garras de pasión.

Bien, debo pensar en algo...

-Bueno, para ser sincera, anoche estábamos muy borrachos y por más que lo intento, no recuerdo qué fue lo que hicimos -miro de reojo para ver si ya se puso algo de ropa.

-¿No recuerdas nada de lo que hicimos? -toca mi hombro, doy varios pasos hacia atrás nerviosa, me giro para encontrarlo frente a mí, con su torso desnudo.

Por lo menos ya está a medio vestir.

Me voy a morir de un paro cardíaco. Se me va a detener el corazón en cualquier momento por los nervios.

-De verdad que no -tomo mis tacones y me los empiezo a poner-. No recuerdo absolutamente nada. Creo que estuvo mal beber demasiado en el bar. Ni siquiera recuerdo cómo fue que llegamos hasta aquí.

La habitación se queda completamente en silencio, haciéndome sentir más nerviosa.

-Ya veo... -vuelvo a verlo-. No tengo problema, yo te recuerdo las cosas olvidadas. Anastasia, cásate conmigo. Te lo dije anoche, cásate conmigo.

¿Era en serio?

Oh, por Dios.

-¡No! -me niego rotundamente-. No me casaré con una persona que acabo de conocer.

-Nos conocimos anoche y tuvimos una muy especial velada -me ve con picardía.

Imbécil.

-Mira, la verdad que lo que sucedió anoche yo no... -no logro terminar de hablar porque empezó a sonar mi celular-. Por favor, espera mientras respondo la llamada.

-¿Quieres que guarde silencio mientras hablas con tu novio? Supongo que no quieres decirle que estás con un desconocido.

Tomo el celular de mi bolso y antes de darme cuenta, lo tenía muy cerca de mí, haciendo que perdiera la poca voluntad que me quedaba.

Llamada telefónica:

-Ana, cariño. Disculpa que te llame tan temprano, pero es que no supe nada de ti anoche y no pude decirte que estoy nuevamente en el hospital. Me he desmayado en el baño, pero por suerte no me lastimé.

Sin saberlo había atendido la llamada y puesto el altavoz.

-¿Mamá, pero por qué no me llamaron del hospital? -pregunto, alejándome.

De los nervios, no sabía ni cómo desbloquear el celular.

-Hija, lo siento, pero debemos pagar los medicamentos y empezar el tratamiento. El doctor me dijo que estoy grave. No puedo usar mucho el celular. La enfermera me lo ha prestado porque me notó preocupada. Te amo, cariño. Nos vemos después.

Terminó la llamada sin decir más nada, me quedo mirando la pantalla del celular como si eso tuviera todas las respuestas que necesitaba.

-¿Anastasia, estás bien? -la voz del ruso me hace volver a la realidad.

-¿Cómo se supone que me encuentre bien con esto? -quería llorar.

Se vuelve a acercar a mí, poniendo una mano en mi hombro.

-Siento mucho que las cosas vayan mal contigo -me animó-. Las oportunidades en tu vida han aparecido más de diez veces desde anoche. Prometo ayudarte con tu madre, el tratamiento y todo lo que sea que ella necesite. Contactaré a los mejores especialistas para que sea tratada.

-¿Me ayudarás? -mi corazón volvió a latir con rapidez.

-Sí, pero tengo una condición para ello -quita su mano de mi hombro.

-¿Qué quieres? -me da una sonrisa obvia.

No puede ser...

-Ayudo a tu madre con lo que necesites, pero la condición es que debes casarte conmigo.

Oh, por Dios... eso puede ser cierto.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022