Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Enemistad Con Mi Marido CEO
Enemistad Con Mi Marido CEO

Enemistad Con Mi Marido CEO

Autor: : Librosromanticos
Género: Romance
*Loren Jones y Matthew Kingman, pertenecientes a familias prominentes que se odian, se ven obligados a casarse cuando la familia de Loren enfrenta una crisis financiera. Lo que no saben es que el padre de Loren es responsable de un suceso que ha alimentado el odio entre las familias. A medida que ambos se ven envueltos en una tormenta de emociones, también esperan encontrar la calma en algún momento.*

Capítulo 1 01

Loren pasó mucho tiempo contemplando el hermoso atardecer desde la ventana de su habitación en la maravillosa isla de Italia que había elegido como destino para sus vacaciones de verano. Disfrutaba de cada momento, sin quejas ni preocupaciones, ya que tenía todo lo que deseaba a su disposición. Era consciente de su suerte y valoraba cada oportunidad que se le presentaba.

Esa tarde, Loren estaba esperando a su madre para salir juntas y explorar la isla. Se encontraban en el archipiélago de La Maddalena, al norte de Cerdeña, un parque nacional que protegía el ecosistema marino de la zona y ofrecía espectaculares playas.

Mientras esperaba a su madre, Loren dio un sorbo a su bebida y decidió llamarla para saber qué estaba pasando y por qué tardaba tanto. Estaba impaciente por aprovechar el maravilloso día soleado que Italia les brindaba en esa temporada.

-Hija... -comenzó su madre al otro lado de la línea, pero Loren no le dio tiempo a continuar.

-Mamá, llevo mucho tiempo esperándote. Habíamos quedado en salir juntas. ¿Acaso lo olvidaste o aún no te has arreglado? -preguntó molesta.

La señora Jones suspiró al otro lado de la línea, consciente de que debía darle malas noticias a su hija. La empresa de su esposo estaba atravesando graves problemas financieros y debían regresar a Estados Unidos de inmediato, antes de que bloquearan sus tarjetas y perdieran todo su dinero.

-Dani, algo grave ha ocurrido con la empresa. Tu padre me ha llamado y nos encontramos en peligro de perderlo todo. Debemos regresar a Estados Unidos antes de que sea demasiado tarde y bloqueen nuestras tarjetas. Lamento mucho arruinar las vacaciones, pero no puedo hacer nada al respecto. -explicó su madre.

Loren no podía creer lo que estaba escuchando. De la noche a la mañana, su vida de lujos y comodidades podía desaparecer. Sentía miedo y frustración por no poder hacer nada al respecto.

-¿Qué? No, mamá, no puede ser. ¿Estás diciendo que estamos en la ruina y no tenemos dinero? -preguntó con incredulidad y desesperación.

En ese momento, Loren quedó en estado de shock. No estaba preparada para renunciar a su estilo de vida y enfrentarse a la pobreza. Se sentía impotente y furiosa con su padre por haber arruinado su situación financiera.

Por otro lado, su madre también se sentía angustiada por lo que la sociedad pensaría de ellos. Durante mucho tiempo, habían sido una familia importante en Estados Unidos y ahora se veían amenazados por la posibilidad de perderlo todo.

Desesperada, Loren golpeó la almohada y lanzó maldiciones contra su padre. Odiaba que él hubiera cometido tantos errores y los arrastrara a esta situación.

Mientras tanto, su madre se preocupaba por cómo enfrentarían esta nueva realidad y cómo saldrían adelante. Sabía que debían hacer frente a esta crisis y encontrar una solución.

...

Meses atrás.

Loren siempre había sido consciente de su atractivo físico y lo utilizaba a su favor. Vestía con elegancia, resaltando su figura y recibiendo miradas admiradoras. Aunque siempre había alguien que no caía ante sus encantos, Matthew .

Aunque Matthew no era responsable de los problemas que enfrentaba la familia Jones, Loren lo odiaba profundamente, ya que su padre había robado un proyecto importante a la compañía de Matthew en el pasado. Ella lo consideraba su enemigo y se negaba a tener cualquier tipo de relación con él.

Su madre se acercó y le informó que debían irse porque su padre no se sentía bien. Loren se preocupó, pero su madre trató de tranquilizarla, atribuyendo la situación al estrés laboral. Sin embargo, Loren sugirió que su padre debía hacerse un chequeo médico para asegurarse de que todo estaba bien.

Antes de irse, su madre le recordó que saludara a Matthew , algo a lo que Loren se negaba. Matthew era el hijo del hombre que había robado el proyecto importante a su compañía y ella no quería tener nada que ver con él, aunque su madre le recordaba que debían ser cautelosos, ya que la familia de Matthew era más poderosa en ese momento.

Loren se negaba a ceder ante Matthew y mantener una relación amigable con él, a pesar de la presión de su madre. No estaba dispuesta a olvidar lo que había pasado en el pasado y seguía alimentando su odio hacia él y su familia.

Capítulo 2 02

Después de un tiempo, la música empezó a sonar muy alta por todas partes y mucha gente estaba bailando al ritmo de la canción, divirtiéndose. Había personas que preferían quedarse cerca de la barra disfrutando de sus bebidas, pero Loren se sentía un poco sola ya que no tenía a sus padres allí. Aun así, no tenía intención de acercarse a nadie.

Prefería tomar sola, mirar su teléfono y bailar un rato, hasta que se cansó del ambiente y decidió salir a tomar aire fresco. La brisa estaba fría y golpeaba ligeramente su rostro, moviendo su cabello a su antojo. A pesar de que el vestido que llevaba no la abrigaba lo suficiente, se sentía agradable estar allí.

Además, ya estaba a punto de irse a casa. No porque su madre le hubiera dicho que llegara temprano, sino porque ya no soportaba los tacones altos que llevaba puestos. Fue una buena elección al principio, pero después de un rato se volvieron incómodos de llevar.

-Siempre me pasa esto -gruñó mientras se quitaba los zapatos. A esas alturas, no le importaba perder un poco de elegancia.

-Loren, ¿por qué siempre me esquivas? Me gustaría saberlo, tal vez porque soy demasiado apuesto y no puedes resistirte a estar cerca de mí. No encuentro otra razón -dijo él con su voz gruesa, lleno de egocentrismo, algo que Loren despreciaba.

Ella se giró rápidamente para encontrarse cara a cara con él. Había desistido de quitarse los zapatos, y lo miró sin mostrar ningún rastro de vacilación.

Matthew era un hombre alto, de tez blanca y cabello correctamente peinado. Sus ojos azules eran como el mar, cautivando a más de una persona, pero Loren era la excepción. Ella no se dejaba seducir por su apariencia ni por su personalidad. No era como todas las demás.

-No te creas tan importante, Matthew Kingman. Por supuesto que no es el motivo por el que te evito, estás completamente equivocado. Supongo que es demasiado para ti comprender que no todo gira a tu alrededor y que no eres tan importante como crees.

-Soy importante, muchas personas dependen de mí. Que no quieras aceptarlo es tu problema. Eres una mujer hermosa, pero tu actitud es terrible y eso te resta interés -respondió él, con seguridad en sus palabras, esa seguridad que siempre lo caracterizaba. Era un hombre que irradiaba poder, pero esa convicción no era suficiente para conquistar a Loren, quien no tenía miedo de decirle la verdad en la cara.

-¿Y quién te crees para decirme algo así? Eres un egocéntrico. Esa actitud es tan aburrida, no sé cómo hay tantas mujeres babeando por ti. Por suerte, no tengo ese mal, ¡qué horror! -dijo ella con valentía, mientras se preparaba para irse. Pero él la detuvo.

Sus ojos parecían querer matarla, pero Loren no se dejaba intimidar. No permitía que ningún hombre, ni siquiera un Kingman, la venciera.

-Vas a estar a mis pies, no solo tú, sino toda tu familia tendrá que suplicarme que les dé una mano. Y eso pasará cuando menos te lo esperes. Sé perfectamente lo que digo y no deberías tomarlo a la ligera. Tómalo como una advertencia de lo que está por venir, Loren Jones -dijo él, dejando a la morena aturdida y preocupada con sus palabras.

¿Por qué le estaba diciendo todo eso? No sabía qué pretendía, pero sonaba muy seguro de sí mismo.

-Suéltame.

-Claro, ahora te quedas sin palabras, porque te he dejado con una gran duda en tu mente sobre algo que no es una mentira. Creo que estoy siendo demasiado amable al decírtelo y anticipar lo que sucederá. Pero al final, es culpa de ustedes por el manejo deficiente que han hecho con su propia compañía.

-Que yo sepa, la compañía está muy bien, así que deja de inventar tonterías o decir cosas sin sentido. No sé qué pretendes con todo esto, pero sigues siendo un imbécil. Eres igual que tu padre -apuntó Loren y él soltó su mano, pero sonrió victorioso.

-Ya he ganado, aunque no lo sepas. Disfruta de tu libertad mientras puedas, disfruta de todo lo que tienes ahora porque pronto te verás entre la espada y la pared. Pronto te encontrarás decidiendo entre mantener esa vida lujosa que tanto te gusta pero sacrificar completamente tu libertad, o vivir en la pobreza -continuó diciendo.

Las ganas de darle una bofetada a ese hombre no le faltaban a Loren, pero se contuvo, apretando los puños. Sabía que se vería mal si hacía algo así, especialmente con tanta gente mirando.

-Lo mejor será que me vaya. No seguiré perdiendo mi tiempo contigo. Además, podría arrepentirme de hacer algo por impulso -escupió antes de marcharse. Matthew se quedó en su lugar, dándole un sorbo a su copa.

-¡Ten cuidado al conducir, Jones! -exclamó mientras ella se dirigía a la salida. Durante el trayecto, Loren puso los ojos en blanco. Matthew era un idiota por decirle todas esas cosas y ser tan arrogante como siempre. Por eso, no quería tener nada que ver con los Kingman.

Rápidamente subió a su auto y se dirigió a su casa. Durante el camino, no pudo dejar de pensar en todo lo que aquel hombre le había dicho.

¿Acaso no estaba al tanto de alguna situación? ¿Era por eso que su padre había estado actuando extraño últimamente? Quería creer que Matthew simplemente estaba jugando con su mente, haciéndole creer cosas que no eran ciertas. Ella veía que todo estaba en orden en la compañía y si algo estuviera mal, ya lo sabría. Pero ya no sabía en qué creer.

Cuando llegó a casa, estaba tan cansada que no se molestó en preguntarle a su padre o a su madre sobre el tema. Decidió irse a la cama y esperar a que llegara un nuevo día. Así que temprano por la mañana, ya se encontraba en el comedor mientras las palabras de Kingman seguían rondando en su mente. Estaba a punto de preguntarle a su padre cuando él anunció que debía irse temprano a la compañía debido a una reunión pendiente. No era necesario que ella asistiera, por lo que podría quedarse en casa un poco más.

-Mamá, ¿todo está en orden en la compañía?

-¿Acaso ves que voy a la compañía regularmente? Además, todos los días eres tú quien va, así que deberías estar al tanto de la situación actual.

-Mamá, solo quería escucharlo de ti. Y sí, seguro que si algo malo estuviera ocurriendo, ya lo sabría.

Rosa no quería decirle a su hija lo que había escuchado de su esposo. Si no estaba al tanto, era mejor que se enterara por su cuenta. Por eso le dio esa respuesta, aunque no dejó satisfecha a Loren.

-Me tengo que ir al trabajo, mamá. ¿Tú tampoco irás hoy?

-Quedé en encontrarme con unas amigas. Que tengas un buen día.

-Igualmente.

Loren se quedó pensativa. Algo no estaba bien, pero no sabía qué era. Necesitaba respuestas y estaba decidida a encontrarlas, incluso si eso significaba enfrentar una realidad inesperada.

Capítulo 3 03

Loren estaba sorprendida de que su madre todavía estuviera participando en esas tertulias. Aunque, considerando su avanzada edad, no debería sorprenderle tanto. Ahora disfrutaba de esas reuniones.

Al llegar a la compañía, Loren se sentía extraña. Las palabras de Marcos resonaban en su cabeza, fastidiándola sin descanso, y no podía dejar de pensar en ello ni por un segundo. Seguro que su padre ya estaría en la reunión y no tendría tiempo para hablar con él en ese momento. No importaba. Se puso a trabajar en su oficina.

Loren se había especializado en diseño de jardines y ahora tenía un papel importante en la compañía de arquitectura de su padre. Ella y su equipo se encargaban de diseñar los exteriores de los proyectos, teniendo en cuenta la construcción y demás aspectos. Antes solían tener proyectos importantes en abundancia, pero ahora estaban trabajando en proyectos más pequeños y no tenían tanto trabajo como solían tener, lo que significaba que las ganancias no eran tan buenas como antes. ¿Era por eso que Marcos le había dicho esas cosas?

Brenda, su asistente, entró repentinamente en su oficina sin siquiera tocar la puerta, como siempre hacía. Era demasiado olvidadiza y torpe, pero con tantas cosas por hacer, Loren no había tenido tiempo de instaurar cambios en su comportamiento.

- Oye, toca antes de entrar, Brenda. Estoy cansada de decirte lo mismo. No sé cómo dejarlo claro para que cumplas con las reglas si vas a seguir trabajando conmigo - le reprochó Loren, frustrada.

- Lo siento, señorita Jones. Traigo unos papeles muy urgentes, se trata de un proyecto. Me dijeron que solo usted debe abrirlos - respondió Brenda, sin darse cuenta de su error.

- Ya lo sé, ahora sal de aquí, por favor. No necesito que te quedes - pidió Loren, deseando tener un momento de tranquilidad.

Loren tomó aire antes de rasgar el sobre y sacar los papeles que contenía. No podía creer lo que estaba leyendo. El proyecto se cancelaba, y sintió una mezcla de incredulidad, enojo y preocupación. Tenía que hablar con su padre inmediatamente.

Pero antes de comunicarle la noticia a su padre, decidió contactar a la persona responsable de la cancelación del proyecto para obtener una explicación. Necesitaba escuchar lo que tenían que decir.

- Buenos días, Sr. Joseph. Recibí un sobre en el que me informan que ya no desean continuar con el proyecto. No sé si está al tanto de todo el esfuerzo y las horas dedicadas a este trabajo, pero ahora lo cancelan como si nada, sin tomar en cuenta el impacto que esto tiene en todos los involucrados. ¿Se lo ha pensado siquiera? No entiendo cómo puede tomar una decisión tan repentina y sin consideración - expresó Loren, con indignación.

- Lamento mucho la situación, pero quiero un proyecto fantástico y las propuestas que hemos recibido hasta ahora no son lo que esperaba. No digo que sean malas, pero no cumplen mis expectativas, por eso decidí cambiar. Si hay algún daño causado o gastos adicionales por sus horas perdidas, házmelo saber y los pagaré - respondió el Sr. Joseph.

Loren se sintió todavía más indignada. Esto no era solo cuestión de dinero, era algo personal. Sentía una profunda decepción y falta de profesionalismo por parte de esta persona.

- Espero nunca tener que trabajar con personas tan poco serias como usted. Y espero que encuentre lo que busca con esa otra compañía - dijo Loren, sintiéndose frustrada por la situación.

- No tengo dudas al respecto. Kingman sabe lo que hace y tiene un excelente equipo. Que tenga un buen día, Srta. Jones - respondió el hombre antes de colgar.

Loren se sentía molesta y decepcionada. Se sentía impotente frente a la situación. No era justo que Marcos una vez más estuviera un paso adelante de ellos. ¿Por qué quería más cuando ya era el número uno?

- ¡Te odio, Matthew Kingman! No tienes idea de cuánto - exclamó Loren en voz alta, tomando un objeto de su escritorio y lanzándolo contra el suelo, provocando un ruido estruendoso que alertó a Brenda, quien apareció en la oficina de inmediato, sin siquiera ser llamada.

- ¿Está todo bien, señorita Jones? - preguntó Brenda, preocupada.

- ¡Sal de aquí! - le gritó Loren, y la chica salió de la oficina rápidamente. Loren suspiró profundamente, intentando mantener la calma. Sabía que no podía permitirse perder los estribos.

Matthew había vuelto a hacer de las suyas con la competencia. Loren no podía creerlo. Estaba furiosa. Pero no podía tomar medidas drásticas. Tenía que mantener la compostura. Gritarle a Matthew o confrontarlo no solucionaría nada. Eso solo empeoraría las cosas. Tenía que encontrar una manera de lidiar con esta situación de manera inteligente y profesional.

- Papá, necesito hablar contigo. Es algo importante, aunque seguramente te enfadarás si ya no lo sabes. Esto es terrible, muy malo - dijo Loren, entrando a la oficina de su padre.

Le contó todo a su padre, quien se mostró preocupado pero poco sorprendido. Desafortunadamente, no había mucho que pudieran hacer al respecto. No era la primera vez que algo así sucedía. Estaban acostumbrados a los rechazos repentinos y las cancelaciones de proyectos. Lo que más molestaba a su padre era el hecho de que una vez más, los Kingman estuvieran involucrados en todo esto.

- Lo siento, Loren. Estas cosas pasan. No podemos cambiarlo - dijo su padre, intentando consolarla.

- ¿Eso es todo, papá? No lo entiendo. Maldición. No puedo creer que otra vez los Kingman estén interfiriendo en nuestros proyectos - expresó ella, levantándose antes de marcharse a su oficina. No podía seguir trabajando ese día. Tenía demasiadas cosas en la cabeza y no podía concentrarse.

Mientras caminaba hacia su auto, Loren decidió que necesitaba alejarse de toda esa ira. No podía hacer frente a tantos sentimientos negativos en ese momento. Necesitaba encontrar un lugar tranquilo para recuperar la calma. No podía seguir en un lugar lleno de tanta ira.

Golpeó el volante con lágrimas en los ojos. Sentía tanta rabia y frustración. Había perdido un proyecto importante en su vida, algo que nunca le había sucedido antes. Se sentía muy decepcionada consigo misma, como si hubiera fallado en dar lo mejor de sí. Quería gritarle a Matthew lo mucho que lo odiaba por lo que había hecho, pero sabía que no serviría de nada. Empezó a conducir hacia su casa, decidida a alejarse de todo.

- Estúpido Matthew Kingman, te odio con todas mis fuerzas - expresó Loren, furiosa, mientras su mirada se perdía en el horizonte. Todo parecía repetirse una y otra vez.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022