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Engaños mortales

Engaños mortales

Autor: : M. Anadón
Género: Romance
¿Piensas que la traición de tu prometido fue lo peor? Definitivamente un error. Ir a prisión por uno de sus delitos quizás sea algo malo, pero no tan contradictorio como encontrarte a la persona que más lo odia dentro de la celda. ¿Su peor crimen? Confiar en las personas equivocadas. Enamorarse de su enemiga y hacer tratos con personas poco confiables es lo que terminará de enloquecerla. Oh, casi lo olvidada. Los secretos familiares son su peor KARMA. " PRISIÓN DE MUJERES DE MICHIGAN Está prohibido joder las reglas, y sobre todo, enamorarte de tu enemiga mortal

Capítulo 1 Noche oscura

La prensa, el FBI y la mafia misma estaba con los ojos en aquel hotel de lujo dónde la glamorosa y aclamada pareja estaba anunciando su compromiso.

Ellos eran famosos por exponer todo a los espectadores, les encantaba posar a la cámara, contar sobre su vida, hacer público cualquier cosa que los hiciera ver cómo la familia perfecta.

Jayden era el más conocido fuera de la farándula, pero no necesariamente por cosas buenas.

-Querida familia, queremos anunciarles que ya tenemos fecha de casamiento -él sonríe mientras todos comienzan a festejar-. ¡El próximo 17 de junio hay boda!

-¡Oh, dios mío! ¿Dónde se festejará?

-En los Hemason, por supuesto. La boda será en Dubai.

Ese fue el principio del fin. Si Madelaine creía que su vida era perfecta y no podía ser más feliz de ahora en adelante, estaba completamente equivocada.

Motivo número uno: No sabía un carajo sobre su futuro esposo

Motivo número dos: Las cosas se pondrían feas apenas pongan un pie fuera de aquel hotel.

Por supuesto que la familia de Madelaine estaría feliz con la noticia, todo el mundo amaba a Jayden desde hace tiempo. Incluso lo hicieron más cuando la cadena de hoteles de Louder y Strand se fusionaron, hicieron el imperio más grande del continente, siendo una familia extremadamente rica. ¿Porqué no les alegraría el hecho de que su pequeña se casara con aquel exitoso empresario?

Madelaine era una mujer muy hábil para los negocios, eso fue lo primero que le impresionó a Jayden cuando llegó con una magnífica propuesta para el negocio, por supuesto que para ese entonces Madelaine llevaba adelante el negocio familiar, fundado por su abuelo materno y hasta entonces, aún lo hacía, solo que su padre la había convencido de tomarse unas buenas vacaciones para cuando Jayden le propuso hacer un viaje por todo el mundo en un crucero.

-¿Te encuentras bien? -pregunta Jayden mientras ambos se van hacia un lado

-¿Dubai? -frunce el ceño-. Creí que aún no lo sabíamos.

-Bueno, eso solo fue para darles una respuesta. ¿No te gusta Dubai?

-Si me gusta, pero ahora no vamos a poder cambiar el destino -se queja-. Quería una boda en la playa, Jayden.

-La tendrás, cariño. Relájate, es nuestra noche de compromiso.

-Me relajaré cuando me consultes, sabes que no me gustan las sorpresas -suspira

-Bien, bien. Lo siento. ¿Podemos ir a tomar unas copas y terminamos con esto?

-¡Rayden! -Steve Roig se acerca con una sonrisa-. Quería felicitarlos. Madelaine, querida estás espléndida .

-Gracias, señor Roig. Claire, hola. Me alegro de que hayan venido -sonríe la mujer

-No puedo estar más feliz por ti -sonríe la mujer

-Muchas gracias, ¿Han venido solo ustedes? -pregunta mirando hacia atrás

-Oh, si -Claire aclara su garanta-. Josephine aún sigue de viaje, sabes que a ella no le gusta estar en un solo lugar.

-Señor, la cena está lista -murmura uno de los camareros en el oído de Jayden. Él asiente.

-Nos encontramos en la mesa -dice finalmente Steve.

Madelaine mira como el matrimonio se aleja mientras su esposo se inclina a su oído.

-Cariño, no insistas en preguntar por su hija. Sabes que no les agrada mucho el asunto.

-Ay, Rayden. Solo es una pregunta, que su hija sea una rebelde y quiera viajar por el mundo no la hace un bicho raro -Rayden hace una mueca

-Lo sé, pero solo evítalo.

Madelaine no entendía porqué había tanto misterio con la hija de ellos, jamás la había visto en los dos años que conocía al matrimonio. Ni siquiera una jodida foto y no entendía porqué, ellos todo el tiempo evitaban hablar de su hija y la mujer se preguntaba si es que ella había hecho algo que avergonzara a su familia o realmente era un alma rebelde.

-El señor Strand está a punto de salir -dice un hombre a través del teléfono

-Bien. Síguelo e intenta saber a dónde vive. Ni se te ocurra sacar un arma por allí porque sabes que en dos segundos estás en prisión, hay demasiadas cámaras hasta la autopista.

-Correcto. Solo lo seguiré.

Los ojos del moreno siguen sobre Jayden y su esposa, quienes están saludando a los invitados fuera del hotel. Esa era la única oportunidad para seguirlos, sabían que Jay solía dejar a sus guardaespaldas cuando estaba con ella, jugando a ser un hombre normal.

Coloca su casco al momento que ve al empresario subiendo a su auto, donde unos metros más adelante está todo totalmente despejado para poder comenzar con su persecución por fin.

-No quiero ir a España, Rayden. Sabes que quiero comenzar a ver lugares para la tienda.

-Tienes tiempo para eso, preciosa. Es una reunión de negocios, tienes que acompañarme.

Rayden mira a través del espejo retrovisor, dándose cuenta que aquella moto ya la había visto más de una oportunidad desde que comenzó el trayecto. Su pulso comenzó a acelerarse, sabiendo que Madelaine estaba a su lado y de que no podía permitirse aquello.

Aceleró el vehículo, intentando salir de su vista al darse cuenta de que no había nadie cerca, ni siquiera un maldito guardaespaldas que pudiera cubrirlo.

-¿Que diablos haces? -grita Madelaine desesperada- ¡Estaba en rojo!

-Lo siento, cariño -dice distraídamente mientras sigue mirando la dirección de la moto.

-Baja la velocidad, (esposo). Vamos a tener un accidente -la mujer se toma del asiento mientras mira desesperada a su prometido

Ella vuelve a gritar cuando el hombre hace una maniobra brusca para intentar chocar a la moto de lado al ver que se había acercado demasiado. Maldecía no haberle dicho a Robert, su guardaespaldas, que lo siguiera esta noche.

Madelaine comienza a maldecir cuando Rayden casi choca a una bicicleta al tener la velocidad tan alta, aunque él ni siquiera la escuchaba, sus ojos prácticamente estaban en el hombre que ahora se acercaba otra vez, metiendo una mano en el bolsillo.

Solo fue cuestión de segundos cuando él decidió detener el auto bruscamente, provocando que la moto que iba a tanta velocidad detrás de él chocara con la parte trasera de su auto, y el hombre saliera volando.

Madelaine se paralizó por un momento, sin embargo, reaccionó cuando su esposo comenzó a poner el auto en marcha otra vez.

-Carajo, no. ¿Qué diablos te sucede?

No esperó una respuesta y abrió la puerta del copiloto para ir hacia el pobre motociclista que estaba tirado a unos cuántos metros. Rayden golpeó el volante con fuerza mientras también bajaba del vehículo y miraba hacia todos lados, comprobando que en una calle tan solitaria, nadie había visto lo que sucedió.

-Llama a una ambulancia -grita Madelaine mientras se acerca

-Aléjate de él. Vámonos -le dice Rayden

-Mierda, Ray. No vamos a dejarlo aquí, va a morir.

Él intenta alcanzarla antes de que llegue hacia el hombre, sin embargo, cuando toma su brazo, Madelaine le lanza una mirada de muerte mientras se suelta de manera brusca. Sabía que no negociaría con su prometida para irse de allí, ella tenía un corazón demasiado noble para eso.

-Madelaine, por dios. Párate de una puta vez -le exige

-¡No voy a irme!. Oh, por dios -murmura cuando ve que el hombre sangra demasiado.

Las sirenas de la policía comienzan a sonar, poniendo nervioso a Rayden y maldiciéndose por no haber esperado. Él había creído que sacaría un arma y sabía perfectamente que era capaz de disparar sin problemas, no podía permitir que les hiciera daño.

Comenzó a forcejear con su prometida mientras la mujer tocaba al hombre mal herido, frotando su cabello cuando notaba que no había manera de que ella se fuera de allí.

-Madelaine, maldición. Vámonos.

La mujer miró a la patrulla de policía esperanzada porque estaba acompañada de una ambulancia. Estaban a tres calles de diferencia y sentía que el hombre todavía podía salvarse.

-Tranquilo, están aquí -le habla al hombre

-Madelaine, sube -oye que su prometido le grita desde una distancia considerable, pero cuando quiso mirar hacia él, el hombre estaba poniendo el auto en marcha.

El vehículo no quiso arrancar, pero Jayden tampoco se quedó allí para esperar a la policía y en cuestión de segundos salió de su vista.

Pestañeo varias veces sin poder creer aquello, Jayden no era ese tipo de personas y ahora la había dejado sola. No supo en qué momento aquellos oficiales la tomaron de los brazos, ni en qué momento la separaron del hombre, pero las luces azules la cegaban mientras oía murmullos a su alrededor.

Una mujer le hablaba frente a ella y solo podía mirar como subía al hombre a la camilla y después aquella calle vacía, donde su prometido acababa de huir.

-Alguien huyó, síguelo por las cámaras de seguridad -escucha que dice uno de los oficiales mientras la metían al patrullero.

Hace unos minutos estaba a festejando su maldito compromiso y luego de eso era metida a una celda pequeña de la comisaría, donde se había encontrado con otras dos mujeres que la miraban fijamente.

-¿Eres imbécil o que mierda te sucede? -grita Kanye con enojo- ¿Cómo se te ocurre dejarla allí?

-¡Estaba desesperado! ¿Tienes idea de quién mierda era ese tipo? ¡Uno de los hombres de Hiram Flesher!

-Mierda -murmura él, tocando su cabello con frustración-. Tenemos que sacarla de allí.

-Kanye, no puedo presentarme y decir que fui quién lo chocó. Comenzarían a investigar y estaría muerto -suspira-. Tenemos que pensar en algo.

-¿En qué diablos quieres pensar?

-Podemos decir que era uno de mis choferes quién conducía.

-Eso es una estupidez -gruñe-. No podemos confiar ciegamente en alguien, sabes que están en juego muchas cosas.

-¿Entonces que pretendes?

-Dime algo. Si Madelaine es acusada, ¿Puedes sacarla de allí? -Jayden hace una mueca-. ¡Solo dime si puedes hacer eso!

-Tendríamos que mover contactos, dejar que se den la sentencia y después intentar llegar a un maldito acuerdo -suspira-. Solo podremos hacer eso si su nombre no está en todas las jodidas tapas de revistas mañana.

-¡Eres un inútil! -grita-. Encárgate de las noticias. Tengo que salir a la comisaría.

-¿Qué vas a hacer?

-Tengo que hablar con Madelaine. Ella va a declararse culpable.

La empresaria se había sentado en el suelo, con la cara entre las rodillas mientras dejaba que las lágrimas descendieran por su rostro. Aún podía sentir su vestido húmedo por la sangre, su mente seguía en shock después de todo lo ocurrido.

-¡Lauder, levántese! -el oficial de policía se para frente a ella-. Manos hacia atrás, con la cara contra la pared.

Aún se mantiene en silencio mientras el hombre le coloca las esposas, quería salir de allí y golpear a su esposo por haberle hecho pasar aquel momento tan desagradable.

Podía sentir las miradas sobre ella y solo quería que esto pasara rápido para volver a casa, sin embargo, cuando pensó que la dirigía hacia otro lugar, ella fue empujada hacia un cuarto cerrado, donde pudo ver a su padre sentado en una silla.

-Diez minutos -informa el oficial después de sacarle las esposas

-¿Qué haces aquí? ¿Porqué no vino Jayden a buscarme?

-Siéntate, Madelaine.

-¿Cómo está el hombre? -su padre suspira- ¿Porqué no me voy a casa? ¿Qué sucede?

-Hay un asunto grave, hija -él hace una mueca-. Siéntate, por favor.

-¿Qué sucede? ¿Dónde está Jay?

-Fue a su casa, está en estado de shock. No sabe lo que sucede, la policía me ha llamado y por eso estoy aquí. Necesito que hablemos sobre algo.

-Podemos hablarlo en casa, padre. Sácame de aquí.

-Hija, no puedes irte. Estás aquí por haber atropellado a un hombre en la vía pública.

-¡No fui yo!

-El hombre murió -le dice sin anestesia-. Jayden no puede decir que fue él -suspira-. Hija, necesito que hagas algo por nosotros.

-¿Qué?

-Dile a la policía que conducías tú -Madelaine cierra los ojos-. Te prometo que voy a sacarte pronto, mantendremos tu identidad en bajo perfil para afuera y cuando menos te lo esperes estarás en casa otra vez.

-Oh, no, no.

La mujer se pone de pie, comenzando a caminar por la sala mientras escucha la voz de su padre. No puede creer que la noche terminara de esa manera, Jayden no pudo haberle hecho algo como eso. Ella le había dicho que se quedara y la dejó allí sola, ahora enfrentando un delito que no era suyo.

-No voy a ir a prisión por algo que no hice, eso es una locura. ¿Te das cuenta de lo que me pides? ¡Jayden fue quién lo atropelló! ¡Estaba conduciendo como un lunático en el medio de la vía pública!

-Carajo, hija. Lo sé -suspira-. Y sabes perfectamente que tú estás primero que todo, pero necesito que hagas esto. Podría ser mucho peor para Jayden, a ti puedo sacarte en poco tiempo.

-¡Me importa una mierda! -gruñe- ¿Porqué es todo esto? ¿Por su jodida carrera política?

-Hija, sabes que es importante.

-Y si puedes hacer que nadie se entere sobre lo mío, ¿Porqué no lo haces con él? ¿Porqué no asume lo que mierda hizo?

-Porque le dejaría una mancha a su legajo de todas maneras. Mira, intentaré hacer todo lo que pueda por hacer que tú también estés limpia después de esto. Jamás te he pedido nada parecido, solo necesito que asumas esto. Me ocuparé del resto.

-¿Esto tiene que ver con que tú necesitas tener a Jayden como diputado? ¿Es por eso que necesitas que mantenga mi culo en una prisión para que él no lo haga? -se ríe sin gracia-. Pueden irse a la mierda, tú y él.

-Hija, por favor. Jayden tiene mucho que perder. Podría ir a prisión y lo perderíamos todo.

-No quiero volver a verte. Váyanse al demonio.

Madelaine comenzó a golpear la puerta de aquel cuarto con insistencia hasta que apareció el guardia, poniéndola las esposas mientras escuchaba a su padre decir que la sacaría de allí.

Solo lo volvió a ver cuando los guardias la llevaban en un autobús directo hacia la prisión estatal "Strankbell". No los miró, ni siquiera les dirigió la palabra mientras iba hacia el nuevo lugar.

Jayden no apareció, él nunca se presentó a pedir disculpas, ni tampoco dar las gracias por haberle salvado el culo.

Madelaine se sintió vacía luego de la sentencia, ya no había marcha atrás, fue condenada a dieciocho meses de cárcel, más una gran multa que pagar.

El autobús se detiene y con ello, los policías comienzan a llamarlos. Con las manos esposadas, ese asqueroso traje y una cara de muerte, Madelaine comienza a caminar por el largo pasillo.

Nunca se sintió tan humillada como cuando la hicieron desnudar frente a las demás, ni cuando la revisaron entera, eso fue una de las peores cosas que creyó que viviría.

-Si quieres un consejo, mantente en perfil bajo -le dice una oficial-. Tu trasero contra la pared y no te metas en problemas.

-¿Dónde dormiré?

-Aquí -suspira-. Mañana te asignarán alguna actividad, por el momento no tienes que hacer más que ir a comer. Suerte con ello.

Madelaine mira hacia el frente, dándose cuenta de que allí dentro había cuatro camas para ocupar, lo que significaba que tendría que compartir el pequeño cubículo.

Mientras se metía a su celda, no se daba cuenta de que alguien la estaba mirando a lo lejos, rodeada de un grupo de chicas.

-Oye, Melvak. ¿Quién es la nueva? -pregunta Josephine mientras fuma un cigarro

-He oído que es una princesita de alta sociedad. Madelaine Lauder -la mujer levanta una ceja y exhala el humo

-¿Madelaine? -sonríe-. Oh, esa hija de perra.

-¿La conoces?

-No, pero ella me conocerá pronto -sonríe

Capítulo 2 Bienvenida a prisión

Madelaine no era la única nueva allí, pero sin dudas era la más interesante del lugar. Las presas habían oído que se trataba de una niña rica con una familia influyente, carne dócil y sin dudas un juguete entretenido que a muchas les gustaría probar.

La perra, según ellas, no sabía nada sobre este nuevo mundo, por lo que sería bueno tenerla de amiga sabiendo el dinero que cargaba y las miles de posibilidades que tenían con ella.

-Mira nada más, una nueva.

Margot, una rubia alta de unos cuarenta y cinco años se aparece con una sonrisa en su rostro, acompañada de dos chicas más jóvenes. Chepy, la mujer con aquel tatuaje en su rostro de un símbolo extraño, de unos treinta y dos, y la morena de trensas, Tatiana, tatuaje de serpiente en el cuello y un ojo de cada color la miraba con una sonrisa.

-Oye, tú. ¿Eres nuestra nueva compañera? -Tatiana se acerca a la cama, mirando como Madelaine está acurrucada, mirando hacia la pared

-Creo que es muda -se ríe Chepy

-Es su primer día, deberíamos dejarla, eh -menciona Margot

Tatiana y Chepy se sientan en la cama de abajo, mientras que Margot se sienta sobre la silla que está al lado de la pequeña mesa.

-Jose está preguntando por ella -murmura Chepy

-¿Ah si? -tatiana levanta una ceja- ¿Y como para qué?

-No lo sé, pero si ella se está metiendo en este asunto nuestra amiga le parece más interesante que cualquiera aquí.

-Eso parece -responde Margot pensativa-. Vamos a tenerla alejada por el momento, me gustaría saber qué es lo que quiere y si Scarlett está metida en esto.

-No creo que la chica le funcione...

Dentro de la cárcel había una líder y también muchos grupos fuertes, pero Scarlett era la responsable de la mayoría de los negocios allí dentro, y si Scarlett se interesaba en alguien entonces no sabías si esperarte algo bueno o directamente lo peor.

Josephine era una de sus chicas, pero la mujer no solía meterse en los negocios ni estar a su lado la mayoría del tiempo, como las demás, sino que tenía una buena relación y sabía que cuando Josephine necesitaba un favor, pagaba muy bien para ello. Scarlett le tomó cariño unos años atrás cuando la mujer había ingresado, pero la mujer era muy conservadora y mantenía distancias entre la mayoría de las reclusas, pero todas sabían que ninguna podía meterse con ella porque era la hija favorita de Scar.

Josephine era una mujer alta, de cabello negro y ojos verdes azulados. La belleza era extremadamente evidente, y en cierta forma muchas estaban atraídas por la mujer, aunque ella no demuestre ni un poco de interés.

Nadie sabía demasiado, o al menos no de toda la verdad que había tras su arresto, la mayoría eran especulaciones y algunas que otras investigaciones cuando el bando que estaba contra Scarlett intentó averiguar una vez que la mujer se volvió una de las favoritas de la jefa.

-Oye, Margot -una de las presas se aprece en la puerta de la celda con una sonrisa en su rostro mientra masca chicle-. ¿Qué quieres para dejar la celda por un momento?

La mujer la mira y se pone de pie, sabía que ella pertenecía a una de las mujeres cercanas a Josephine, y teniendo en cuenta dónde pertenecía la ojiverde, supo que no iba a ser tan desalmada de dejar a la mujer. Si las chicas habían dicho que Josephine la buscaba, ahora lo acababa de confirmar.

-¿Cómo para qué? -se cruza de brazos y la mira

-Solo queremos conocer a la nueva, sin problemas. ¿Que te parece un kit de maquillaje de la despensa? -Chepy sonríe y asiente

-Bien, yo si quiero -Margot la mira de mala manera

-Tu no quieres. Y no dejaremos esta celda, ve a decirle a Josephine que la nueva no está sola, sea lo que sea que quiera con ella.

La mujer asiente con su cabeza y decide alejarse, sabía que Margot no era de muchas pulgas, y aunque no supiera que es lo que Josephine quería con ella, tenía certeza de que las cosas se le iban a complicar.

-¿Qué te pasa? -gruñe Margot mirando a Chepy-. Te recuerdo que fuiste como ella y te salvé el trasero de que te manden a aislamiento cuando golpeaste a la vieja del patio. No te dejes comprar por una mierda

-Vamos, Margot. Solo era una broma, no iba a entregarla.

Madelaine había escuchado toda la conversación, sentándose en la cama mientras pensaba si era bueno hablar en medio de su discusión o no. No entendía nada de lo que estaba pasando, pero al menos esas personas no parecían tan aterradoras.

-Oye, tú -Tatiana la mira- ¿De dónde conoces a Josephine?

-Yo no conozco a ninguna Josephine y mucho menos si está en prisión -Margot se ríe y se adelanta para palmear su pierna

-Cariño, ahora todo lo que conocerás será dentro de prisión. Josephine es un ser solitario pero que tiene protección, de personas pesadas aquí adentro. No suele interesarse por nada, mejor creo que está como viviendo en un mundo paralelo, dejando pasar el tiempo -aclara su garganta-. A lo que voy es que si está buscándose debe ser por algo, yo que tú me cuidaría.

-Duerme con un ojo abierto -le recomienda Chepy

-Me iré mañana -le informa ella-. Además no puede hacerme daño aquí adentro.

Una sonrisa burlona sale de los labios de Margot y solo se limita a girarse y volver a su silla. No iba a discutir sobre políticas carcelarias con una niña rica que apenas ingresa, eso lo va a ir descubriendo a medida de que los días pasen.

De arriba del estante saca un maso de cartas y comienza a tirarlos sobre la mesa, concentrándose en lo que estaba viendo. Presta atención a lo que sucede a su alrededor, mientras que Tatiana y Chepy discuten sobre las nuevas clases que comenzarán la próxima semana.

-¿Ustedes porqué están aquí?

Margot levanta la vista, observando como la pelirroja balancea sus pies en el aire. La mujer aclara su garganta y deja la cartas por un momento.

-¿Porqué no bajas aquí? -Madelaine lo piensa por un momento y termina accediendo, corriendo la silla frente a la mujer. La pelirroja saca del bolsillo de su uniforme un pequeño recipiente de alcohol en gel, poniendo un poco del producto en sus manos- ¿De donde sacaste eso?

-Oh... me lo dieron en la entrada.

-¿En la entrada? -levanta una ceja y niega con su cabeza-. Tu familia es influyente, ¿Cierto?

-Si. Mi padre es un importante empresario mientras que mi prometido es candidato a diputado de la nación. Mi madre era una modelo en su época, ahora es diseñadora de modas y mi hermano es modelo.

-Ahora lo entiendo -murmura la mujer

-¿Y tú que eres? ¿Una esposa trofeo o realmente tienes una vocación? -pregunta Chepy mientras señas obsenas con su lengua y boca

-Manejo la empresa familiar y también

-Bueno, una jodida familia perfecta. ¿Porqué demonios estás aquí? -Tatiana frunce el ceño

-Fue.... fue un error -suspira-. Hubo un accidente de tránsito y un motociclista resultó herido -Chepy levanta la vista

-¿Eso es todo?

-El hombre falleció.

-Oh, una puta asesina. Bienvenida al club -bromea Tatiana

-No fui yo, mi prometido estaba conduciendo, fue un accidente y yo...

-¿Tu prometido? ¿Y porqué demonios estás aquí? -vuelve a preguntar Tatiana

Madelaine no responde nada, no tenía intensiones en que aquellas mujeres supieran lo que su padre le había pedido, ni tampoco que el hombre que amaba la había metido en todo esto, pero no es que con su cara pudiera disimular la decepción.

-Bueno, él te traicionó, cariño. Todos estamos aquí por ser unas jodidas imbéciles -le dice Chepy

-¿Tú no estabas aquí por vender drogas en las esquinas? -pregunta Tatiana, haciendo reír a Chepy

-Lo hice por amor, mi novio quería que entre en el negocio, mi cielo -se ríe-. Bueno, al menos eso fue hasta que lo encontré con mi prima y le di un balazo en la pierna.

-Has contado esa historia un millón de veces -le dice la mujer

-¿Alguna vez has sentido cómo se le parte la nariz a alguien en tu puño? -Chepy se ríe ante el rostro de horror por parte de Madelaine-. Eso le sucedió a mi prima, la he dejado como la mierda.

Capítulo 3 No dar el brazo a torcer

Sentado en su despacho, Steve Roige recibe un llamado, sabía que era importante porque era un contacto que tenía en prisión, muy cerca de su hija. Ese fue el motivo que hizo que se encerrara allí para que nadie lo escuchara.

-¿Qué novedades tienes? -le pregunta directamente

-Ha ingresado una nueva, he confirmado de que se trata de Madelaine Lauder. Por lo que dicen no estará por mucho tiempo, pero Josephine ha estado preguntando por ella, parece estar muy interesada en la muchacha.

-Bien. Vigila a Lauder desde lejos y me informas.

Steve maldice por lo bajo, porque sabía que su hija estaba interesada en esa mujer y no por cosas buenas. Lo mejor que podía intentar hacer era sacarla de allí, no podía estar cerca de Josephine. Marcó el número de su amigo Kanye y esperó a que le respondiera, tenía que encontrar alguna manera de prevenir una catástrofe.

-Kanye, querido. Es una suerte que te haya encontrado, tengo que decirte algo muy importante. Me he enterado lo de tu hija, lo siento mucho.

-También yo, pero no tuvimos otra opción -dice lamentándose- ¿Cómo te has enterado lo de Madelaine?

-Un contacto en prisión me lo dijo. ¿Tienes idea de dónde está ella?

-Claro, es la prisión de Michigan.

-Si, donde está Josephine, Kanye -suspira-. Necesitamos sacar a tu hija de allí pronto.

-Lo intenté, Steve. No hay manera de que salga por el momento, solo podemos intentar negociar cuando las cosas se calmen.

Madelaine había quedado más que advertida con esa tal Josephine, que ni siquiera conocía. Solo deseaba que su padre la saque pronto de allí antes de que le hicieran daño, no le gustaba para nada como las reclusas la miraban, incluso metida en su celda.

Cuando la guardia llegó, no tuvo otra opción que tener que salir de allí, solo esperaba que las cosas no se pusieran feas.

-Brown, Mendes y Rawser, las esperan en el consejo

-¿Porqué? -cuestiona Margot

-¿No han pedido tener una propuesta para mejorar el empleo aquí? ¡Vamos que no tengo todo el día!

Las tres chicas festejan, chocando sus manos. Habían pedido innumerables de veces que la asistente social las atendiera para poder darles su pedido, al parecer el director y la asistente habían decidido por fin darles una oportunidad.

-Nos vemos en un momento, Rapuncel -le dice Tatiana con un guiño

-¿No puedo ir con ellas? -pregunta Madelaine

-No, te quedas aquí

Las tres mujeres se alejan de la celda mientras hablan entre ellas sobre la posibilidad de poder tener una respuesta positiva, después de todo el trabajo allí era una completa basura, sin contar el salario de mierda que tenían.

Madelaine deja caer su cabeza sobre la almohada, pensando en dónde estaría su padre y si ya vendría por ella. Se supone que había prometido que no tardaría tanto. Escucha un silbato y mira hacia la puerta de la celda, donde está una de las oficinales con los brazos cruzados.

-¿Qué haces aquí todavía? ¿No has escuchado que es hora de la ducha para este sector?

-Lo siento, yo no lo sabía, soy nueva -ella le sonríe e intenta ofrecerle su mano en cuanto baja de la cama-. Oh... ¿Dónde puedo buscar mi shampoo y mis cosas para la ducha? -la oficial se ríe

-Si eres nueva tienes que saber que eso lo obtienes en la despensa y no tendrás saldo hasta dentro de cuarenta y ocho horas -suspira y se inclina, tomando una toalla enrollada que estaba a un lado, junto con un jabón y un cepillo de dientes-. Pensé que te habían dado esto. ¡De prisa!

-Lo siento, señorita. Pero no puedo darme una ducha solo con esto, necesito mis productos, mis cremas -la oficial vuelve a reír a carcajadas

-Mira, querida. Aquí no vas a tener nada de eso, estás en prisión. Mueve el trasero si no quieres que te reporte, sigue a las demás. ¡Ahora!

Bajo la atenta mirada de las otras reclusas, Madelaine decide obedecer y seguir al resto de las mujeres, caminando con aquella toalla hacia un pasillo largo. No podía creer que aceptaran bañarse en esas condiciones, se supone que la higiene era importante.

Con una de sus manos tapa parte de su visión al entrar al baño y ver a todas desnudas, sin problema alguno mientas el vapor de las duchas llena el gran lugar. No tienen cortina, ni siquiera un poco de privacidad mientras se duchan, y lo peor de todo es que parece no importarles.

-Veo que ahora estás sin amigas -le dice una mujer con una sonrisa en su rostro- ¿Acaso eres nueva? ¿Qué hace una mujer como tú aquí? -ella intenta abrazarla por los hombros y Madelaine se quita

-No me toques -se queja la pelirroja- ¿Quién eres tú?

Las mujeres comienzan a observar la escena sin hacer nada, aquella mujer alta y de cabello negro parece estar satisfecha con su rostro miedoso. Había escuchado sobre la niña rica que estaba indefensa y la que probablemente también recibiría una buena cantidad de dinero. Ella sería su perra perfecta.

-Supe que eres una de alta sociedad, ¿Acaso tu papi no te ha podido sacar de aquí? -se ríe- ¿Qué se supone que has hecho? ¿Rompiste la uña de alguien más? ¿O has dicho malas palabras en público?

-Vete a la mierda -dice Madelaine con la mandíbula apretada. Al darse vuelta para irse de allí, la mujer chasquea su lengua.

-Tienes un mal genio. Voy a darte una oportunidad solo porque eres nueva y no sabes quien soy. Tienes tres segundos para venir y pedirme disculpas, si no quieres terminar con tu cabeza dentro del wáter.

Madelaine podía ser una mujer de alta sociedad, refinada y de buenos modales, pero jamás había permitido que alguien la intimidara, y mucho menos lo haría en prisión. Prefirió ignorarla y dejar la toalla sobre un banco de madera que había allí, pero la mujer parecía no darse por vencida.

-Te estoy habl... -la mujer gira bruscamente a Madelaine por el hombro, sin esperarse que ella le diera una cachetada por el susto.

La había tomado desprevenida, pero cuando miró los ojos de aquella mujer supo que se había confundido. Y carajo, ni siquiera sabía de dónde había salido aquel golpe.

-Has firmado tu sentencia de muerte, zorra. ¡Pídeme disculpas ahora mismo! -le grita, tomándola del cabello

-¡No! -gruñe Madelaine, negándose a dejarse intimidar

Fue ahí cuando sintió el primer golpe en su boca, con el puño cerrado. La sangre comenzó a brotar por su barbilla después de que el impulso llevara su cabeza hacia atrás, jamás la habían golpeado de esa manera, pero sabía que tampoco sería la última vez.

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