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Enséñame cómo

Enséñame cómo

Autor: : Nesa Rodriguez
Género: Romance
Sofi es una chica con grandes fantasías, pero con una timidez que no la deja pasar desapercibida. Ian es un chico que no le tiene miedo a nada y más si se trata de una chica como Sofi, en donde es un reto para él. Juntos descubren que pueden aprender el uno del otro. Ella sobre sus fantasías, él sobre el amor.

Capítulo 1 La boda de Sole y Erik

Luego de tres semanas fuera de la ciudad, Sofi llega justo a tiempo para la boda de Sole y Erik; la tan esperada boda.

En su habitación se escucha a Pink junto Adam Lambert cantando "Whataya want from me", logrando sonar sus acordes por todo el apartamento, mientras espera a que Tony llegue con su vestido de dama de honor. Luego de ducharse, se envolvió en una toalla y se sentó en la cama, mirando de reojo el reloj y tarareando por lo bajo la canción tratando de calmar sus nervios por la boda; ella no es muy buena con las reuniones sociales y por lo que le comentó Tony, Sole es de una familia numerosa, al contrario de ella, que se encuentra sola.

Sus padres murieron en un accidente automovilístico cuando ella tenía quince años, dejándola bajo el cuidado de su abuela paterna, su único familiar directo y también el único familiar que llegó a conocer; su abuela se halla en Milán manejando el negocio del padre de la joven, un negocio del cual Sofi se rehusó a hacerse cargo cuando cumplió la mayoría de edad, prefiriendo viajar hacia Argentina para comenzar una nueva vida realizando lo que es de su agrado.

-Perdón la tardanza -se deja escuchar Tony, que entra atareado con el vestido, los cosméticos y su propia copia de llaves del apartamento de Sofi.

-Está bien.

-¿Pasa algo? -indaga el boricua.

-No. Solo estoy nerviosa; no soy buena en presencia de tantas personas.

-Ok, niña, hoy tendrás que ser buena -Se acerca y le tiende el vestido, el cual ella solo mira con desconfianza-. Vamos, Sofi, no va a morderte.

Dejando escapar con pesado suspiro, lo acepta y se encamina hacia al baño; a los pocos minutos sale luciendo un hermoso vestido turquesa con escote de corona.

-¿Qué? -pregunta al ver al boricua observándola con una sonrisa.

-Te queda precioso.

-¿Seguro? ¿No me veo... no sé... algo menor de edad?

-Bueno, si lo vemos por el lado de tu estatura, puede de que sí -se burla, provocando aligerar el nerviosismo de la joven.

-Lo bueno viene en frasco chico, Tony -refuta, guiñándole un ojo.

-Tienes toda la razón -asiente sin perder la sonrisa-. Ven, siéntate que toca el maquillaje.

Media hora después, su pelo estaba recogido en una trenza muy trabajada dejando su largo cuello al descubierto y su rostro maquillado con colores tierra, dejándola muy asombrada por la gran labor que hizo Tony con ella.

-¿Te gusta? -quiere saber el boricua.

-Me encanta; casi que no soy yo -exclama, sin poder ocultar su sonrisa.

-Es la idea -canturrea Tony.

~~~

En la iglesia se halla una novia con los nervios de punta, caminando de un lado a otro conforme Lina «su otra dama de honor» la observa con una media sonrisa.

-Ya, deja de moverte -se queja Lina.

-No puedo; estoy nerviosa -Se detiene y la mira-. ¿Viste la cantidad de personas que hay? Son como trescientos -Niega ligeramente con la cabeza-. ¿De dónde salió tanta gente?

-Son tus familiares -suspira-. ¿Te recuerdo quién los invitó? -ironiza elevando una ceja divertida.

-Se me fue todo al carajo; en cuanto Erik conozca a todos en la fiesta, va a pedirme el divorcio antes de llegar a la luna de miel.

-Ay, por los modelos más sexis, ¿qué idioteces dices? -La toma de un brazo y la sienta-. Mas vale que te comportes y te aguantes, porque no vuelvo a ponerme un vestido de estos ni en broma. ¿Capichi?

-Pero si te queda hermoso.

-No me jodas, Sole. Encima turquesa. ¿No tenías un color más chillón para elegir? -suelta con ironía.

-Sí, verde manzana -bromea la pelirroja. En ese momento se abre la puerta y entra una Sofi con atropello y descalza-. ¡Sofi! -exclama.

-¿Estás descalza? -interroga Lina observando sus pies.

-Sí, es que... bueno... estos zapatos son la muerte -responde la aludida, mientras le deposita dos besos a la novia-. Estás hermosa, Sole -manifiesta instándola a girar sobre su eje.

La pelirroja lleva un hermoso vestido de novia con volado de princesa muy ancho, largo hasta los tobillos; un escote corona, dejando sus pechos bastantes apretados y unos largos tacones muy similares al cristal.

-Gracias... ¡Dios, estoy tan nerviosa!

-Yo lo estaría si llevara esos zapatos -bromea la recién llegada.

Luego de bromas y burlas para apaciguar los nervios de todas, el padre de Sole la busca para escoltarla al altar conforme las damas de honor toman sus posiciones.

«La iglesia apesta a flores» piensa Lina, mientras hace su camino al lugar que le corresponde.

Toda la iglesia está vestida de blanco y dorado, el único contraste es la alfombra de color rojo. Los primeros acordes de "Whenever, whenever" de Maxwell comienza a sonar, mientras la novia entra tomada del brazo del padre y sus ojos anclados en su futuro esposo, apreciando las vistas al verlo en un trajo blanco de tres piezas.

Cuando la pelirroja llega al altar, Erik la toma con manos temblorosas y ambos sonríen antes de mirar al cura para después expresar sus votos.

-Hoy es el día que debo hacerte la promesa más importante de toda mi vida -comienza Erik-. Bien; me comprometo a amarte, cuidarte y comprenderte cada día que estemos juntos. Eso no es difícil, lo hacen todos los novios. Pero yo quiero prometerte algo más; me comprometo a escuchar lo que tienes que decirme, aunque muchas veces me cueste llevarte el hilo -dice sonriendo provocando que los demás también sonrían-; a tomar en cuenta tu punto de vista, aunque no sean muy lógicos -Se escuchan las risas de fondo-; a tener buenas ideas para disfrutar el fin de semana y a respetar tu gusto por ir de compras, aunque me arrastres a ellas -La novia sonríe-. Me comprometo a abrazarte cuando las cosas se pongan difíciles, a estar allí para enseñar a nuestros hijos; me comprometo a compartir todas nuestras responsabilidades y sobre todo a admitir cuando me equivoco para intentarlo nuevamente. Te prometo que intentaré llevarte flores, aunque no sea primavera; estoy pensando en poner un vivero en la terraza -De nuevo se escuchan las risas-. Prometo que estaré presente, incluso cuando no puedas verme y que procuraré encontrar cada día una razón para mantener vivo nuestro proyecto. Te amo y estoy profundamente orgulloso y feliz de que aceptes ser mi esposa. Si tengo que volver a prometerte todo, me volvería a casar una y otra vez contigo.

-Ni de chiste me vuelvo a poner este vestido -se deja escuchar una voz femenina; todos giran hacia ese sonido para luego estar en risas.

-¡Lina! -reprende Sole.

-Lo siento -murmura la joven-. Pensé en voz alta.

La pelirroja le sonríe a Erik y este articula «Te amo» con ojos brillantes.

-Hoy, a punto de ser tu esposa -empieza Sole con su voto-, quiero decirte las tres razones por las cuales acepté casarme contigo: Uno; porque es maravilloso ser tu compañera y descubrir cada día el placer de nuestra vida en común. Dos; porque me haces sentir mejor mujer, amiga y ser humano. Tres; porque mi búsqueda terminó aquella tarde en Alemania, en ese restaurante, cuando te acercaste a mi mesa con tu hermosa sonrisa y tus brillantes ojos azules, ahí conocí al hombre más generoso y optimista del mundo. He hallado a alguien con quien siento que puedo ser yo misma, que me acepta, me valora y entiende incluso cuando callo, «los cuales no son muchos esos días», o tengo un mal día. Me siento una chica con suerte y quiero decirte que hoy me profeso honrada por compartir el resto de mi vida contigo. Sé que encontraremos dificultades, pero también sé que estaremos juntos para enfrentarlas. No puedo imaginarme emprender esta vida sin ti. Te amo, Erik.

Luego de la ceremonia, las casi cien mujeres «la mayoría invitadas por la novia», se preparan para toma el ramo.

-¿No vas a ir? -le cuestiona Alex a Lina, acomodándose a su lado. Ella solo se limita a negar con un movimiento de cabeza-. ¿Qué temes perder? -aguijonea.

-La tanga -se guasa ella, provocando que su hombre suelte una estruendosa carcajada.

-Yo dudo que puedas agarrar ese ramo -entona retándola y conociendo en demasía a su mujer.

-Si lo agarro, ¿qué gano? -pregunta, pisando el palito.

-Lo que quieras.

-Ya tengo lo que quiero -expresa depositándole un casto beso en los labios.

-¿Qué te parece una boda diferente? -tantea.

-Ya nos vamos entendiendo -dicho eso, lo besa de nuevo-. Ve organizando esa boda -susurra sobra su boca para luego girar en busca de ese ramo-. Yo me encargo de la luna de miel -grita sobre su hombro, dejando a un Alex sonriendo y más enamorado.

La novia ocupa el centro del estrado y las mujeres se amontonan debajo a la espera de que el ramo fuera lanzado. Sole hace lo propio y lo lanza; el tumulto de mujeres se abalanza sobre este haciendo que la mayoría caiga al suelo, entre ellas Lina, que después de forcejear, sale airosa con el ramo en una mano, sonriendo y dedicándole una mirada a su hombre. En esa mirada Alex sabe que debe preparar una boda del todo original y desigual, una boda digna de su Ángel. Le toca romperse el ΄coco΄ para lograr sorprender a Lina, tarea nada fácil, aunque, todavía cuenta con un poco de tiempo. De seguro se la pasará leyendo varios libros de romances locos para satisfacer a su loca mujer y no querrá detenerse a pensar en qué hará ella para la luna de miel. Con solo pensarlo, se le pone la piel de gallina.

-¿En qué me metí? -susurra para sí mismo.

Una vez en el salón, bebieron, comieron, se sacaron las fotografías familiares, (tomándose un buen rato con la familia de Sole), para después, la gran mayoría, salir a la pista de baile.

-Creo que el fotógrafo se quedó sin memoria en la cámara -se burla Erik, al tiempo que hace girar a su esposa en la danza.

-Mejor, ya gasté todas mis poses -juguetea sonriendo.

-Está hermosa, señora Dunkan -le susurra al oído.

-Usted no está nada mal, señor Dunkan.

Al otro lado de la pista, se ubica Sofi con niños a su alrededor. Ella les hace figuras con globos, dependiendo lo que ellos le pidan y lo que la joven pueda llegar a hacer.

-¿Cómo lo haces? -curiosea una voz masculina a su espalda.

Sofi se gira y encuentra a Ian observando con curiosidad que ella acababa de hacer un pato con uno de los globos.

-Práctica -murmura sonrojada.

-¿Me enseñas cómo hacerlo? -Se adelanta el rubio, ocupando una silla a su lado.

-Ian... yo -titubea.

-Vamos, Sofi; enséñame -Ladea la cabeza, regalándole una sonrisa ganadora provocando que Sofi se derrita ante él.

-No sé.

-Enséñame cómo -pide con una sonrisa de costado.

Sofi suspira y asiente con suavidad.

-Bien, hagamos una fácil -acepta-. Una flor.

Toma dos globos y comienza a hacer la dichosa flor bajo la expectante mirada de Ian. Cuando termina se la tiende al rubio; él la observa y ella le pasa unos globos para que lo intente, sin embargo, termina rompiéndolos y arrancando risas de parte de Sofi y abucheos de parte de los niños.

-Soy muy malo en esto -esboza.

-Sí, lo eres -Ríe ella.

Ian la mira un instante, contemplando su sonrisa para luego perderse en sus verdes ojos, ella lo nota y baja la mirada un poco avergonzada. El rubio vuelve del subespacio en donde lo transportó aquella mirada y se aclara la garganta.

-Voy a intentarlo hasta que me salga -le hace saber, robando más globos de la mano de la joven.

A pocos metros se hallaba Lina junto a Gaby y Alex observando la escena.

-Si la lastima, le corto las pelotas y las uso como llamador de ángeles -vocifera la castaña.

-A Ian le gusta los niños, quizás esté ahí solo por ellos -defiende Alex, obteniendo una extraña mirada por parte de su mujer-. ¿Qué?

-Yo creo que le gusta Sofi y, a decir verdad, es una linda chica, no entiendo cuál es el problema -interviene Gaby.

-El problema es que él la va a lastimar, a Ian solo lo mueve el sexo y ella se va a enamorar.

-Son grandes, Lina; ella es grande y sabe lo que hace, ni que fuera a quitarle la virginidad -manifiesta el morocho.

-Gaby, no seas bruto; no hablo solo de sexo, hablo de sentimientos, los cuales Sofi los va a sentir e Ian no -exclama la joven.

-Gaby tiene razón, son grandes, no te preocupes por eso -Alex la envuelve en sus brazos para tratar de calmar el genio de aquella mujer que lo tiene perdido-. Mejor preocúpate por eso -Le señala a Gaby que, sin que ellos se dieran cuenta, se alejó llegando al escenario en donde comienza a quitarse la camisa dejando al descubierto su torso, sus tatuajes y ese marcado abdomen con movimientos sensuales bajo la canción "Ginuewine" de Pony imitando a Magic Mike.

Se acercan al escenario, detrás de ellos llega Tony con un hilo de baba, seguidos por Sole y Erik, que empiezan a aplaudir alentando al morocho. Más allá se encuentran Sofi e Ian que en cuanto lo ven dejan los globos y quedan boquiabiertos.

-Ven.

Ian la toma de la mano y prácticamente la arrastra hacia donde se sitúan los demás. Lina y Sole comienzan a gritarle cosas, mientras el morocho se lanza al suelo moviendo las caderas en imitación a la posición del misionero; empieza a hacer pasos de hip hop, a mover la pelvis, dar saltos, a menearse descaradamente sexi y atrevido; las mujeres no paran de ovacionarlo, gritan su nombre y cosas que le harían si lo tuviesen en frente. Su piel bronceada brilla por el sudor y eso las pone peor. Cerca del final de la canción, se sitúa al borde del escenario.

-¡No lo puedo creer, lo va a hacer! -grita Sole.

Gaby se coloca de espaldas al público y salta dando una vuelta al revés quedando fuera del escenario; igual que había hecho Magic Mike en la película, toma a una chica que se encuentra sentada y la levanta con silla y todo para luego subirla al escenario y recostarla en el suelo.

-El muy imbécil está haciendo la coreografía de la película -admira Lina.

El morocho se lanza sobre la joven y hace movimientos como si tuviera sexo con ella; se da la vuelta, yendo hacia el lado de la cabeza de la mujer para después seguir sobre el cuerpo femenino e imitar el 69, mientras sigue moviendo las caderas. La pobre siente un calor rabioso y las demás la están envidiando.

-Gaby no deja de sorprenderme -entona Ian.

-Era strippers -le hace saber Lina, dejándolo con la boca abierta-. Así se pagó los estudios -indica sonriendo al verlo sorprendido.

-Ustedes tienen unos pasados curiosos.

-Ponele.

Luego de la impresionante presentación que deslumbró a más de una y mojó la tanga de otras, Gaby baja del escenario para reunirse con sus amigos.

-¿Siempre tienes que dar alguna actuación? -cuestiona Alex en forma de burla.

-Que puedo decir; las chicas lo piden -mira a sus amigas y sonríe-: ΄Vos lo pedís...΄

-΄Vos lo tenés΄ -completan Lina y Sole al unísono.

-En definitiva, los argentinos no son normales -articula Erik.

-Te voy a invitar a mi cumpleaños la semana que viene -articula Tony, observando a Gaby con sugerencia.

-Pero tu cumpleaños no es la semana que viene -suelta Sofi.

-Gracias, alcahueta.

La fiesta continuó hasta altas horas de la madrugada, de a poco todos comenzaron a irse, quedando solo ellos; la familia.

Se sitúan sentados en unas reposeras, ya dejando de estar presentables; los chicos sin sacos y con las corbatas desatadas, camisas abiertas; las chicas sin tacones y con los sacos de los chicos, sentadas sobre sus respectivos hombres, salvo Sofi quien se encuentra al lado de Tony, todos tomando cervezas de la botella, volvían a ser ellos.

-¡Dios! Nunca pensé que sería tan cansadora una boda -manifiesta la pelirroja.

-Bueno, todavía falta la boda de Lina y Alex -esboza el boricua, ganando que Lina no lo mire como un buen amigo.

-Mejor no hables de eso -masculla Alex.

-Primero se peleaban por quién le pedía matrimonio a quién y ahora no quieren hablar de eso -se mofa Ian.

-Es lo que yo digo: están dementes -articula Erik.

-Solo lo hicieron para ver quién lo hacía mejor -habla Sofi conforme Ian la observa de manera curiosa.

-Nada de eso -retruca Lina.

-Todos sabemos que soy el mejor en eso -fanfarronea Alex provocando que Lina suelte una carcajada antes de hablar.

-A un hombre le tocas el pene y lo tienes por una noche, pero tócale el ego y lo tienes de por vida.

-Tú nunca me tocaste el ego y aquí me tienes -La mira por un segundo de más-. Y llegué para quedarme -concluye.

-Puede que no te haya tocado el ego, pero si lo hizo mi cuerpo -contraataca-. Ya sabes que el muy maldito me traiciona -No importa qué y no importa cómo, ella siempre tiene que tener la última palabra.

-No quería saber tanto -masculla Sole.

Poco después se estaban preparando para irse cada uno a sus respectivos hogares; los novios tenían que prepararse para viajar a Acapulco en donde se llevaría a cabo su luna de miel.

Capítulo 2 La bolsita

Sofi se encuentra en su apartamento, en pijamas y pantuflas de Jack, hurgando en el refrigerador qué poder comer sin tener que cocinar.

-Genial, olvidé hacer las compras.

Lo único que le queda en el refrigerador, es un tupper con fideos ΄tirabuzones΄ para calentar en el microondas. Mientras los fideos se calientan, toma una cerveza y el kétchup; cuando su almuerzo ya está listo, se acomoda en la sala, desplomándose en el sofá frente al televisor para comenzar con una maratón de "Vampire Diaries" «su serie favorita».

Llega a darle el primer bocado a sus tirabuzones cuando suena el timbre, le extraña que eso pase, ya que mayormente el que la visita es Tony y este tiene llave. Se dirige al portero eléctrico y levanta el tubo.

-Diga -Atiende el interlocutor.

-¿Sofi? -Escucha al otro lado de la línea, pero no llega a darse cuenta de quién se trata; solo que es un hombre.

-¿Quién es?

-Ian -Sofi se olvida de respirar-. ¿Sofi, estás ahí? -Vuelve a hablar, ya que la joven se quedó muda.

-Sí...sí, aquí estoy -titubea.

-¿Puedo subir?

Ella toma una profunda respiración antes de apretar el botón para abrir la puerta exterior.

-Sube -Por un momento se limita a mirar el interlocutor; se olvida del tiempo, de dónde está; se pierde en sus pensamientos hasta que el timbre de la puerta suena. Vuelve en sí y sale corriendo hacia la puerta. En su carrera se lleva por delante un mueble, causando con esto que se golpee el dedo chiquito del pie-. Genial, los tipos en las películas reciben diez balazos y siguen caminando, yo me golpeo el dedo chiquito del pie y no camino más -masculla y maldice conforme se acerca a la puerta.

Al llegar, apoya la mano en el pomo y vacila antes de abrirla.

-Hola -saluda Ian con una gran sonrisa.

-Hola -murmura Sofi.

-¿Puedo pasar? -indaga, al ver que la joven no hace ninguna clase de movimiento.

-Pasa -Reacciona haciéndose a un lado.

Cierra la puerta y antes de girar vuelve a tomar aire, sacude su cabeza para despejarse y camina hacia él pasándolo en dirección a la sala donde estaba antes, sabiendo que Ian la seguirá.

-¿Qué hacías? -curiosea, observando el televisor y la comida en la mesita de café.

Yo... -balbucea-...almorzar -alcanza a decir.

«Genial, ahora parezco Tarzán como hablo, (yo, almorzar) concéntrate, Sofi» piensa sonrojada.

-¿Macarrones? -pregunta sonriendo y señalando el tupper donde está la comida.

Ella lo mira y se insulta mentalmente por no haberlo puesto en un plato como una persona decente.

-Tirabuzones -dice-. Bueno, sí, o macarrones, como quieras llamarlo, es lo mismo.

«Bien, ahora hablo de más y atropellando las palabras» sigue cavilando.

-¿Y qué se supone que es eso rojo? -indaga el rubio entrecerrando los ojos.

-Kétchup -Ian eleva una ceja-. Como tirabuzones con kétchup.

-Eso es raro.

-¿Alguna vez lo probaste? -cuestiona ya que no le gusta que se metan con sus gustos culinarios.

-No -niega haciendo una mueca extraña.

-Prueba -insta ella tendiéndole los fideos.

-No me gusta -se niega él.

-¿Y cómo sabes que no te gusta si nunca lo has probado? -Es en esas situaciones, las cuales se estaba enfadando «o ya lo está», cuando no le da miedo hablar, en donde habla sin pensar y a veces de más.

-No, pero sé que no me va a gustar -expresa con terquedad.

-Tonterías; prueba -insiste ella.

-Bien -El joven suspira y abre la boca para aceptar el bocado que le tiende Sofi.

El rubio mastica y degusta conforme ella lo observa impaciente.

-¿Y?

-Está bueno -dice, haciéndose del tenedor y tupper para luego meterse otro generoso bocado.

Sofi lo mira satisfecha y camina hacia la cocina para tomar otra cerveza.

-¿Cómo sabías dónde vivo? -pregunta al volver con la bebida.

-Soy poli -contesta sonriendo.

Ella le tiende la cerveza y él le devuelve sus "macarrones con kétchup.

-No sé si me gusta eso -expresa con un poco de inseguridad y quizás miedo por lo que pueda llegar a saber de ella.

-Entiendo -murmura el rubio y la observa un segundo-. Solo busqué tu dirección, lo juro.

-Está bien, te creo -Sube las piernas al sofá imitando a un indio-. ¿Y...qué te trajo hasta aquí?

-Ah, sí... Te olvidaste la bolsita -Ella no entiende de lo que habla. «Acaso piensa que me drogo» piensa incrédula. Ian se da cuenta de su confusión y saca del bolsillo delantero del pantalón una bolsita que después le tiende-. La bolsita de los globos; te la olvidaste -Sofi la acepta, todavía confundida. No podía ser que solo estuviera en su casa por una bolsita de globos.

-¿Gracias? -Es consciente que eso sonó a más como una pregunta que como un agradecimiento, pero seguía sin comprender. Ian le sonríe y asiente -¿Viniste hasta aquí solo por la bolsita? -Al terminar su pregunta, se da cuenta de que habló sin pensar «otra vez» y desea golpearse de nuevo el dedo chiquito del pie con el mueble entrometido.

Ian abre la boca para contestar, pero es interrumpido por su celular. Mete la mano en el bolsillo de su chaqueta de cuero y lo saca curioseando la pantalla para ver quién era el inoportuno que interrumpía, suelta un bufido casi inaudible cuando descubre que es su jefe quien molestaba en ese momento.

-Sé que cuando no estoy me extrañan, pero lo podrían disimular un poco, no me enfadaría que lo hicieran -fue su manera de atender el llamado.

-Nada de eso, Russel; te necesito aquí, lo más rápido que vaya ese monstruo que manejas -le informa su jefe.

-Hoy es mi día libre -suelta, molesto por tener que salir antes de lo planeado de la casa de Sofi.

-Los asesinos no se toman días libres, Russel.

-Bien -deja salir un suspiro cansino-; en veinte estoy ahí, Esposito.

-Ok; y si ves a Medina, hazle saber que lo quiero aquí también y que por una puta vez se digne a atender el jodido teléfono -vocifera.

-¿Y por qué piensas que yo lo voy a ver antes o me va a atender el maldito teléfono?

-Porque los dos andan de cacería juntos, por eso. Solo avísale que lo quiero aquí -sentencia.

-Como diga, jefe -sisea antes de cortar la llamada. Mira por unos segundos a Sofi, escudriñándola con sus ojos azules como el zafiro y maldiciendo por dentro a todos los que se dignan joderle el día-. Tengo que irme -dice al fin.

-Oh, está bien. Te acompaño a la puerta -suelta algo desilusionada.

Casi, al mismo tiempo, ambos se levantan del sofá para luego caminar hacia la puerta; cuando él la cruza, se queda un instante viéndola, logrando así ponerla un poco nerviosa.

-Nos vemos, Sofi -esboza el rubio con una sonrisa traviesa.

En la que le pedía disculpas por tener que dejarla y que también hacía que ese "nos vemos" sonara como si fuese una especie de propuesta pervertida.

-Nos vemos -atina a decir ella.

Ian se gira y enfila hacia el ascensor conforme ella cierra la puerta en donde apoya su espalda y una pequeña sonrisa comienza a florecer en sus labios. De pronto, escucha un golpe en la puerta y se sobresalta; la abre sin mirar quién toca llevándose una sorpresa.

El rubio estaba del otro lado observándola con una mirada extraña; con una mano la toma de la nuca y, sin previo aviso, le estampa un beso en la boca. Por un segundo, Sofi no lo acepta, pero luego se hace de ese beso. Con su otra mano, Ian la agarra de la cintura atrayéndola más a sí, pegando sus cuerpos, intensificando aquel beso. Cuando el aire comienza a faltar, se separa unos centímetros, la mira a los ojos y le regala una divertida media sonrisa.

-La propina por traer los globos -esboza casi sobre su boca.

Le regala un casto toque en los labios y la suelta, dejándola mareada e inestable por el beso y la sorpresa. Ian desaparece en el ascensor y ella todavía no entendía que había pasado. Cuando recobra la cordura, entra a su apartamento y cierra la puerta tras ella, recargando su espalda de nuevo en esta.

-¿Qué mierda acaba de pasar? -murmura desconcertada.

Su corazón iba a mil por horas y no tenía intenciones de bajar un par de revoluciones, ni por asomo.

El joven sale del edificio, yendo directo a su camioneta en donde sube con el corazón acelerado y sin entender por qué deseaba tanto volver y continuar con ese beso.

-Mi primo va a matarme y Lina me va a cortar las pelotas y usarlas como llavero -masculla, una vez dentro del vehículo. Luego de hacerlo arrancar, pone música a toda pastilla, "Psycho" de Muse se abre paso para así no tener que escuchar sus pensamientos, ni buenos ni malos; no quería darle vueltas a un simple beso, ni al verdadero motivo del por qué fue hasta allí-. Fui por los putos globos, simplemente eso -se repite a sí mismo una y otra vez, era más que obvio que la música no estaba ayudando.

-Aquí llegó el más codiciado de los policías -exclama haciendo una alabanza en cuanto llega a la jefatura.

-No entiendo por qué te siguen mintiendo de esa manera tan cruel -se burla uno de sus compañeros.

-Es igual cuando tu madre te dice que eres guapo, López.

-Guarden las uñas, gatitas, hay trabajo -interviene Esposito, su jefe conforme se acerca a ellos-. Russel, a residuos -ordena.

-Sí, jefe -masculla.

-¿Y Medina? -indaga Esposito.

-Acá está por quien lloraban, chiquitas -habla Gaby haciendo una de sus entradas.

-La princesita se dignó a llegar -farfulla el jefe-. Medina, mueve el culo, ve con Russel a residuos -Ambos asienten y acatan la orden.

-¿Dónde estabas? -interroga Ian.

-Yo podría preguntar lo mismo -esquiva el morocho con intensión.

No tenía intenciones de decirle que venía de un hotel y que acababa de estar con una chica que conoció la noche anterior en un bar. Él no las llevaba a su casa y no las llevaba a su cama, siempre las llevaba a un hotel; ninguna mujer de paso iba a su casa, nadie dormía en su cama, salvo Lina y Sole, pero ellas son como sus hermanas, son familia para Gaby.

-Yo estaba en mi casa, Medina.

-Que raro.

-¿Qué cosa? -pregunta Ian confundido.

-Es que tu camioneta estaba en la Avenida Del Libertador y tú en tu casa -Lo mira con una media sonrisa-. Debes vigilar esa cosa porque tiene mala actitud, Russel -dice haciendo referencia a la camioneta, antes de volver a tomar el camino.

Él, todos los días antes de ir al trabajo pasa por esa calle para comprar el café en su tienda favorita, por ende, pasa por el apartamento de Sofi.

-No sé de qué hablas -miente el rubio.

-Mira, te preguntaría qué hacías en el apartamento de Sofi, pero eso ya lo sé -manifiesta el morocho como quien no quiere la cosa.

-Solo fui a llevarle unos globos -masculla el aludido.

Esa declaración provoca que Gaby se detenga con brusquedad y lo mire curioso.

-¿Globos? -repite extrañado y sin creer nada en absoluto.

-Sí -Suspira-. Se olvidó una bolsita de globos en la boda y se la alcancé, solo fue eso; se la di y salí de allí -En parte era verdad y en parte era mentira, ya que omitió el beso y que había estado un poco más de la cuenta en su casa y se hubiera quedado, si no lo hubiese llamado su jefe.

-Ian, puedes mentirle a los demás, pero no lo hagas conmigo; que me haga el idiota no significa que lo sea -Levanta un dedo señalándolo-. Yo no voy a juzgarte, sabes en dónde te metes y sabes que si haces algo mal, te van a saltar a la yugular y sabemos de quién me refiero, lo único que te digo es que al menos seas sincero contigo. Los dos somos conscientes que desde hace un tiempo la miras con ganas y no te culpo, es una linda mujer, sin embargo, no es de esas mujeres para una noche como las que ambos estamos acostumbrados; debes tener cuidado -Le pone una mano en el hombre y le sonríe-. Y hazme un favor, ponle una maldita correa a tu camioneta así no se te vuelve a escapar -Se da la vuelta retomando el rumbo a residuos, dejando a Ian desconcertado, sin nada que decir.

Era la primera vez que le hablaba con tanta seriedad y no tenía idea de esa faceta de Gaby, pero entendía a la perfección que el morocho aparentaba que todo se le pasaba por alto y que era una persona despreocupa, sin duda Ian no lo conocía bien todavía. El morocho se mostraba más jovial y despreocupado, mientras observaba todo desde un costado y con detenimiento, nada se le pasaba por alto y solo abría la boca cuando lo creía conveniente. Ese es Gaby, el que siempre te saca una sonrisa con sus ocurrencias y el que te deja sin habla cuando se dispone a decir lo que piensa.

-¿Qué nos tienes, primor? -le pregunta Medina al investigador científico en cuanto llegó a su destino.

-Veinte dólares a que dirá algo que no entenderemos -manifiesta Ian entrando detrás del morocho.

-Si ustedes tienen un coeficiente intelectual por lo bajo de lo normal, no es mi culpa -se defiende el joven.

-¿Eso fue un insulto? -le pregunta Ian a Gaby en modo de burla.

-Eso parece.

-¿Les digo o van a seguir jugando a Starsky y Hutch?

-Tú eres Ben Stiller -Le señala Ian a Gaby.

-Creo que habla de los primeros Starsky y Hutch.

-¿Acaso tienen TDAH?

-¿Que mierda es TDAH? -cuestiona el rubio, todavía bromeando.

-Ni idea, pero cuando habla con acrónimos me dan ganas de meterlo en cuarentena -responde Gaby.

-Bien, cuando terminen con la escena de los policías comediantes, les muestro lo que investigué -masculla el joven, cansado de escuchar el intercambio de incoherencias de esos dos.

-Ok. Habla, "Dexter" -Se burla Gaby.

-En la ropa del occiso, la cual busqué muestras de sangre, encontré Bluestar Forensic Destroyec -comienza el chico.

-¿Qué es eso? -pregunta Gaby.

-Verán, nosotros para encontrar sangre en las prendas, usamos Bluestar Forensic Free o Bluestar Forensic Magnum, este último es más efectivo que el primero, es un reactivo. El problema fue que me pareció raro que no haya podido dar con el ADN, entonces, busqué más a fondo y me encontré con Bluestar Forensic Destroyec, este reactivo se utiliza de la misma forma que los dos anteriores. Son utilizados para el entrenamiento forense de técnico en la escena del crimen, pero ese es el único propósito, no se usan en escenas reales por la alta cantidad de alcalinidad; el empaque es el mismo, la cantidad de pastillas son las mismas, sin embargo, es mucho más económico que el Bluestar Forensic normal. Reacciona de la misma forma que este, exceptuando que esta versión destruye el ADN debido a tener un pH superior a 11,5 -explica.

-Entonces, Correa. ¿Lo que dices es que no hay ADN en la ropa, sabemos que hay sangre, pero no sabemos si es del occiso o del ignoto? -explaya su pregunta Gaby.

-Sí. Y además puede que hayan echado el Bluestar Forensic Destroyec adrede...

-O que sean estudiantes imitando una escena del crimen que terminó siendo real -concluye Ian.

-Creo que vamos a tener que hacerle una visita a Ponce -declara Gaby haciendo alusión al médico forense.

Capítulo 3 La sorpresa

Lina decide hacerle una visita inesperada a Alex; ella se encontraba aburrida, ya que el restó estaba cerrado por motivo post-boda y no tenía nada que hacer. Su hija, Ayelen, se hallaba con sus abuelos y ni siquiera estaba Sole para pasar el día. Por lo que decide darle una sorpresa a su hombre y de paso, conocer la nueva y ya terminada oficina.

Después de anunciarse con la secretaria, en realidad de preguntar si se encontraba solo y usar a la pobre mujer de cómplice para entrar en la oficina sin que Alex supiese nada, hasta que ya fuese tarde, abre la puerta con cuidado y pasa, encontrando a un Alex sumido en la computadora. En cuanto entra, cierra la puerta tras ella y él levanta la mirada, sorprendido. Lina se encuentra con un largo tapado negro y unas botas rojas, las botas preferidas de Alex.

-¿Pasa algo? -indaga, por la inesperada visita.

-No -niega ella, dando pasos lentos hacia él.

-¿Segura? ¿No hay algún problema? -cuestiona, todavía sin comprender qué hacía Lina allí.

-No -niega, ya frente al escritorio.

-Bien -arrastra la palabra Alex-. Entonces, ¿qué haces aquí?

-Tenía ganas de verte -responde con voz seductora, observando como su hombre le sonríe.

-¿Qué se trae entre manos, señorita Rinaldi? -curiosea, acomodándose en su silla y entrelazando los dedos de las manos delante de él.

-La pregunta correcta seria, ¿qué traigo debajo del abrigo? -sonriendo y ladeando la cabeza.

Alex traga en seco y una manada de ideas «muchas que no se pueden nombrar» se le pasan la cabeza.

-Ok. ¿Qué trae debajo del abrigo, señorita Rinaldi? -pregunta siguiendo su juego.

-Buena pregunta, señor Betanckurt.

Sin decir más, empieza a desabrocharse el abrigo en silencio, bajo la atenta y curiosa mirada de Alex. Luego de desabrochar el último botón, deja caer el abrigo por su espalda, provocando que se desplome en el suelo.

Alex abre y cierra la boca en cuanto ve lo que hay debajo de ese maldito abrigo. No puede emitir palabra alguna y ya estaba empalmado; las manos empezaron a sudarle y se remueve en la silla, ya que su erección empezó a sofocarse debajo de sus pantalones.

Ella está sin una prenda; lo único que tapa su piel, es una enorme ave fénix resurgiendo desde las cenizas. Sus alas abiertas tapan sus pechos, el cuerpo del ave tapa su estómago extendiéndose hacia el sur, donde se visualizan las cenizas y un pequeño fuego «Lina sabe que a él le gusta su tatuaje del ave fénix en su espalda baja, entonces se hizo un body-painting sobre su dibujo para su hombre».

-¿Quieres matarme? -alcanza a exclamar Alex.

-Sería un crimen perfecto.

-Dios, Lina -suspira conforme se levanta de la silla-. Eres única -Camina hacia ella sin dejar de admirar su cuerpo pintado.

-¿Vas a darle otra vida a esta ave? -murmura ella sonriendo.

-Todas las vidas.

Al llegar, le toma la mano y hace que dé una vuelta para verla de atrás y su asombro fue doblemente inesperado al verle la espalda. Toda su espalda era la parte trasera del ave fénix; Alex no podía salir de su asombro, era demasiado para él, nunca, jamás, una mujer había hecho algo parecido para él, ni de lejos. Lina rompía el molde, tiraba todas sus expectativas por el vigésimo piso, nunca había conocido a una mujer con sus ideas inusuales y fuera de lo común, a veces se sentía que no era suficiente para ella y otras veces, ella lo hacía sentir el mejor hombre del mundo y definitivamente el más afortunado.

-¿Te gusta? -quiere saber la joven.

-¿Y a ti qué te parece? -dice señalando su erección. Lina se carcajea, se acerca más a él y comienza a desabrocharle la camisa-. Quiero creer que te pintó una mujer -Ella lo mira con diversión y termina tirándole la camisa al suelo-. Por favor, dime que fue una mujer -pide en casi una súplica.

-En realidad, no. Fue un hombre - Él cierra los ojos como un autómata-, pero le gustaste más tu -le susurra. Alex la observa sin comprender-. Le mostré una fotografía de ti y le pareciste muy guapo -le susurra la última palabra al oído.

Alex sonríe, aunque no muy convencido, pero ya no podía hacer nada, ella ya lo había hecho. La toma de un mechón de cabello y la obliga a presionar su boca con la suya, devorándola en un fuerte y apasionado beso; ella envuelve su cuello con sus brazos y él la pega contra su cuerpo. La eleva del suelo y la lleva a su escritorio tirando todo lo que se encuentra sobre este. Empieza a besar su cuerpo, comenzando por una de las alas del ave que se encontraba en su pecho izquierdo, tomando su pezón con su boca, que por el momento es el dibujo de un ala, luego comienza a bajar, pasando su lengua por cada borde del ave, recorriendo todo su cuerpo.

-Esta ave comienza a ser mi favorita -le susurra provocando que su piel se erice a rozarle con su aliento.

La besa de nuevo y una mano comienza a bajar hasta la humedad de la joven, luego se adentra con dos de sus dedos logrando que gima con vacilación. Lina se arquea conforme él le hace caricias en su interior con movimientos circulares. Cuando él quita sus dedos, Lina jadea en protesta, sin embargo, en segundos los reemplaza con su lengua; primero lengüetea para después succionar, muerde su duro botón para luego suavizarlo con su lengua, sopla y ella jadea su nombre. Alex hace fricción con su lengua hasta que la nota convulsionar por el orgasmo, la deja que se calme un poco, para después alzarla y llevarla contra la pared más cercana, apretándola contra esta y penetrándola sin previo aviso, arrancando gemidos de ambos.

Cada embestida era más profunda, provocando que Lina enloqueciera, mientras ella succiona su pene con sus músculos interno llevándolo a la perdición. Alex muerde su pezón causándole una mezcla de dolor-placer, besa su cuello logrando que la piel femenina se erice, muerde su labio inferior arrancándole jadeos, luego se lo succiona haciendo que sus labios fueran una extensión de los de él. Cuando siente que ella se tensa, arremete con más fuerza haciendo que Lina le clave las uñas en su espalda.

-Todavía no -exclama Alex-. Espérame.

Ella succiona con más fuerza su pene con sus músculos internos, con esa acción, Alex tira la cabeza hacia atrás cerrando los ojos, no quiere que acabe todavía, quiere tener más de ella.

-Alex...

-Ahora -enuncia, cuando no aguanta más.

Ella obedece y llegan juntos al sub espacio.

Perdiéndose el uno con el otro, temblando y jadeando se dejaron caer en un sofá que había a un lado de la habitación, con el ave fénix todo distorsionado por el sudor de ambos.

N/A

Buenas brujas traicioneras!!

Esta semana comenzamos a subir sin detenernos, al fin!!! En esta semana tendremos la historia termina y así comenzaremos con la siguiente. Espero que les guste y haya valido la pena esperar.

Ahora sí, Nessa desaparece!! ;)

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