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Después de un año de depresión y de evitar salir a toda costa, hoy por fin era el día de renovarme y empezar una nueva vida. Mis mejores amigas habían planeado este viaje a Ibiza desde hace meses, querían que fuera el mejor de mi vida para olvidarme de todo y hacer nuevos recuerdos.
La verdad, yo no tenía ganas de ir de club a beber y a bailar, porque para mí el verano significaba playa, sol, un libro y posiblemente algún cóctel en la mano, tipo bloody mary, pero al final la gran insistencia de todas ganó y ahora estoy aquí sentada, vistiendo un pantalón blanco y un top rojo, viendo por la ventana y escuchando música electrónica que a todo volumen suena en el auto mientras ellas gritan a los chicos guapos que van pasando por la calle.
― ¿Todo bien? ― interrumpe mi amiga
― Sí claro, sólo estoy viendo Ibiza de noche ― le contesto para luego ignorarla de nuevo y seguir con mis pensamientos.
Es la primera vez que viajo a Europa, después de aquí iremos a Madrid, Paris, Londres, Italia para luego regresar a la rutina, situación que no me desagrada en absoluto. Me gusta mi trabajo, me apasiona, es fácil y no tengo jefe, mi socio y yo nos llevamos bien así que no tengo porque odiar lo que hago. De pronto, los recuerdos de como termine aqui se pasean por mi cabeza.
― Verás que la pasaremos genial ― Me dijo mi amiga Sandra cuando pagó el boleto para Europa ― podrás olvidarte de ese tal ¿cómo se llama? ¿Jairo?―
― Javier ― Respondí con pocas ganas.
― Bueno, bueno, da igual, sólo sé que te la pasarás genial y con lo guapa que estás seguro y te ligas a otro.― Me aseguro.
Javier y yo habíamos tenido una relación de 4 años con planes de boda. Después de regresar de Corea del Sur, de un intercambio estudiantil, a los pocos meses decidió dejarme a mitad de la noche. Cuando desperté encontré una nota que decía.
"Lo siento, no puedo seguir con esto. Me regreso a Corea."
Tiempo después descubrí que se había enamorado de una chica inglesa allá y que al no tener valor de romper el compromiso decidió abandonarme y dejarme con toda la amargura que sentía. La verdad hubiera preferido un "No eres tú soy yo" antes de quedar como estúpida sin poder hacer ni decir nada, con miles de pendientes por cancelar, mientras el otro se la pasaba de lo más lindo con esa inglesa que de seguro no tiene ni gracia.
«¡Qué idiota!», vuelvo a pensar tan sólo recordarlo.
―¡Hey! Llegamos ― me interrumpe Sandra de nuevo regresándome a la realidad.
Nos bajamos del auto y entramos al club, "uno de los más populares en Ibiza" según nos dijo el chico del hotel cuando le preguntamos por lugares para bailar. Está bastante lleno pero hemos logrado con facilidad, tal vez sea porque Laura trae un escote de infarto, o porque Irina es rubia de ojos azules. Si me pregunta a mí, creo que de mis amigas soy el "patito feo", no soy muy alta, ni rubia de ojos azules, aunque tengo buen cuerpo y me han dicho que tengo bonito tono de piel "bronceado" como lo han llamado por ahi y ojos verdes, herencia de mi abuela.
Entro un poco cohibida, y pareciera que se me ha olvidado cómo comportarme en un club después de cuatro años sin salir a estos lugares. Javier es antropólogo por lo que los bares y clubes nocturnos no eran muy de su agrado, incluso yo lo conocí en una exposición de arte, no sé como hicimos "click" pero algo me hizo porque ahora que estoy en este lugar , un lujoso club en Ibiza, viendo como todo el mundo baila, yo sólo quiero salir de aquí.
― ¡Ven! Vamos a bailar, estamos aquí para eso, no seas aburrida ― me dice Irina mientras me jala hacia la pista.
La canción que suena a todo volumen es una de mis favoritas así que empiezo a mover mi cuerpo al ritmo de ella, primero un poco tímida, pero después de pensar mil veces "¡Qué chingados!" bailo con más ánimo hasta que me dejó llevar completamente. Estoy tan entusiasmada en lo mío que no me doy cuenta que Irina ya no está a mi lado y que me encuentro completamente sola bailando en la pista, algo que ya no me importa, y al terminar la canción, me voy a la barra para pedir una bebida.
― Whisky con agua mineral y hielo ― le digo al chico. Él me sonríe y me da la bebida. Me quedo un rato observando desde la barra a mis amigas que por arte de magia ya tienen chicos al lado. De pronto, siento la mirada de alguien que me ve del otro lado, es un chico alto, de cabello oscuro algo rizado, facciones profundas, ojos negros que parecieran atravesar el alma, y una sonrisa encantadora, por si esto fuera poco, tiene buen cuerpo. Cuando nuestras miradas se encuentran, levanta su vaso en señal de saludo. Yo sólo sonrío y hago lo mismo.
"Ven" me dice con la mano.
"No, tú ven" le digo con el dedo, dejándome llevar por la situación. Él se ríe pero no se mueve así que doy por hecho de que mi pequeño ligue ha concluido. Tomó otro trago de Whisky y nuestras miradas vuelven a encontrase.
"Ven" insiste con la mano mientras sonríe. Yo sólo sonrió y le digo salud mientras levanto el vaso con el whisky que sobra y me tomo lo que falta de un sorbo, nuestras miradas se junta de nuevo y él hace lo mismo con su bebida.
Me volteo a la barra para pagar la bebida, pero el barman en lugar de traerme la cuenta me trae otro Whisky.
―No he pedido nada más ― le digo aclarando la situación.
― El hombre de allá me dijo que te diera otra bebida, supuse que pedirías otro Whisky.
Vuelvo a voltear y él está distraído platicando con sus amigos, al sentir mi mirada se voltea sonriente y vuelve a decir "ven" con las manos.
― Le puede decir al chico de allá que no acepto bebidas de extraños, gracias.―
El bar tender me sonríe ― La bebida no tiene nada, si eso es lo que piensas.― Aclara.
― No importa lo que piense, es una regla que tengo, dile que muchas gracias pero no la aceptaré― Insisto.
― Creo que te llama ― contesta el barman interrumpiéndome.
Volteó de inmediato y me lo encuentro frente a mí haciendo que me sienta increíblemente nerviosa, su bien trabajado pecho se encuentra justo a la altura de mis manos y no puedo evitar tocarlo.
― Creo que la vista está mucho mejor de aquel lado ― me dice mientras sonríe coqueto y me ve a los ojos.
― Para mí la vista estaba mejor de este lado ― le respondo de inmediato.
― ¿No aceptarás mi bebida?―
― No acepto bebidas de extraños ― informo mientras retomo mi compostura.
― ¡Ah! Eso es... entonces podríamos presentarnos, es mi oportunidad de causarle una buena impresión a una mujer hermosa como vos― Dice haciendo que reconozca su acento inmediatamente.
Sonrió mientras siento como mi cara se torna de color rojo, si las luces estuvieran totalmente prendidas él lo notaría de inmediato ― Si te digo que soy difícil de impresionar, ¿me crees?― Hablo segura y ahora si deseo con todo el alma ese whisky.
Él se lleva las manos al corazón fingiendo dolor ― Me rompes el corazón ¿sabes? Pero me gusta eso, quiere decir que sos una mujer interesante, y si hay algo en la vida que me gusta, es exactamente eso ¿cómo te llamas?― Cuestiona finalmente.
― Me llamo "nombre" ― Contesto de inmediato sin saber porqué, tal vez los nervios me están pasando factura en este momento que he perdido mi capacidad de responder decentemente.
― ¿Nombre? ― repitió asombrado ― ¿También sos extranjera?― Cuestiona siguiéndome el juego.
― Así es, no soy de aquí, pero tampoco te diré de donde soy ― respondo entrando en un aire de misterio que no conocía.
― ¡Ah! A "Nombre" le gusta el misterio ― Comenta ― ¿Qué nombre me podrías a mi?―
― Mmmmmm... ― pienso por un momento―¿argentino? ― dije de inmediato por su evidente acento.
― Algo un poco obvio y acertado. Bueno, Nombre, ¿Qué te parece si nos vamos de acá?― Me propone de la nada.
― ¡Guau!, sí que eres rápido ― contesto sin pensarlo― llevamos como diez minutos de conversación y apenas va a empezar el reguetton.―Bromeo.
Él se ríe ante mi comentario― Estamos en Ibiza, este lugar no es para la gente lenta ¿entonces?― Presiona.
Doy vuelta a la barra y vi que el barman había dejado ahí el Whisky, sin dudarlo dos veces me lo tomo de un solo trago sintiendo como me marea un poco.
«Hubiera preferido un tequila», no puedo evitar pensar.
― ¿Eso es un sí? ― Pregunta mientras se ríe al ver la reacción que tuve.
― Es un tal vez, la verdad es que me agradaría salir de aquí.― Confieso.
― Perfecto, pero vamos a salir por la puerta de atrás ¿ok? Mi auto se está estacionado del otro lado― Explica.
―¿¡Qué?!― Pregunto extrañada.
Pero él me toma de la mano y hace que lo siga atravesando la pista de baile. Volteo un poco alerta buscando a mis amigas con la mirada pero no las veo, me han abandonado por completo y ahora, camino fuera del club con un desconocido, muy guapo por cierto, pero desconocido al fin.
«Creo que no debería de ver tanto Investigation Discovery», pienso mientras salímos por la puerta de atrás.
― Te ves asustada ― Dice él interrumpiendo mis pensamientos ― ¿Crees que soy un asesino o secuestrador? ― Pregunta mientras me mira con demasiada sensualidad.
― ¿Lo eres?― Inquiero.
― No sé, lo averiguaremos ¿estás lista? ― Habla y me abre la puerta para que yo me suba al automóvil.
Lo dudo por un momento pero cuando cierra la puerta sé que no hay vuelta atrás. Él se sube del otro lado y arranca dejando el estacionamiento y llevándome lejos de ahí.
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―Entonces, Nombre, no me vas a decir como te llamas.― Pregunta mientras sigue conduciendo.
― Te puedo dar una pista, pero sé que aún así no lo adivinarás. Es demasiado raro.― Explico.
― Pruébame ― Responde de manera sensual.
― Mi nombre es femenino que hace alusión a la santidad― Hablo en un tono sabelotodo pero a la vez coqueto.
― ¡Guau! ― Expresa y se ríe con gusto ― Eso es demasiado preciso, pensé que me ibas a decir una letra o no sé algo que rimara con tu nombre― Comenta.
― Querías una pista ¿no? Ahí está, creo que es bastante clara.― Respondo.
― Bueno, entonces seguiremos con "nombre" por ahora.― Dice divertido.
―Me gusta la idea, argentino. ―Contesto y él sonríe.
Minutos después llegamos al hotel donde al parecer él se hospeda.Siento que los nervios han desaparecido por completo, supongo que fueron los dos Whiskies que me tomé en el club y que ahora hacen efecto. Entramos sin hablar con nadie y subimos en el elevador hasta el octavo piso. Él vuelve a tomar mi mano y juntos caminamos por el pasillo del hotel hacia la habitación.
Cuando por fin estamos frente a la puerta, él mete la tarjeta en la cerradura haciendo que ésta se abra.― Adelante ― me invita a pasar mientras hace el ademán con su mano.
La habitación es bastante grande y tiene una hermosa vista a la cuidad. A pesar de todo es demasiado sencilla y tiene una cama King size con sábanas blancas. Él se quita el saco negro que traia y se queda con la playera negra que trae debajo. Ahora que lo veo mejor me doy cuenta que me fui del club con un hombre extremadamente guapo, con cuerpo de infarto y mirada sensual. La camisa negra y el pantalón negro están tan pegados a su cuerpo que no deja mucho a la imaginación. Su cabello negro está perfectamente peinado y la sensual barba arreglada y limpia.
― Siempre me quieren dar la suite pero me gusta esta habitación ― Comenta y se acercó a mí y me ofrece una botella de cerveza que saca del minibar ― La vista ― me dice mientras me observa a mí.
―Es bastante impresionante― respondo evitando por un momento su mirada y acepto la botella fría de cerveza―entonces debo suponer que eres un personaje influyente en Ibiza y por eso te ofrecen las mejores habitaciones pero tú a mi me ofreces una ¿chela?― hablo.
Él sonríe ―En todo caso te estoy ofreciendo una birra, y no, no creo ser influyente, al menos no acá en Ibiza― Explica.
― Bien, ¿entonces eres influyente en Argentina? y tengo entendido que se dice chela.― Insisto para después tomarme un sorbo.
― Bueno, no sé a qué llamas influyente vos... en cuanto a lo de la "chela" en mi pais se la conoce como cerveza o birra, puede que tengamos algunas diferencias en nuestros modismos― Bromea.
―Yo sé que es cerveza o chela... ¿Acaso eres modelo? ―Pregunto al ver su increíble y bien formado cuerpo y dejando atrás la discusión de la cerveza.
― No, pero si tengo sesiones de fotos, y no precisamente porque venda mi imagen― Explica.
― ¿Político? ― trato de adivinar de nuevo.
― Gracias al cielo no― Responde entre risas.
― Gigolo ― intento una vez más bromeando.
Él lanza un carcajada ― ¿Crees que soy gigolo?― Cuestiona.
― No me extrañaría, tienes toda la pinta.―
― ¡Guau Nombre! Sos la sorpresa de la noche ― Se pega más a mi y acerca sus labios a mi oído. Siento como toda mi piel se eriza ― ¿Qué te parece si averiguamos qué soy? Yo también te puedo dar una pista ― Y sin preguntar me besa como si quisiera comerme los labios. De pronto siento que mis manos arden por tocarlo pero me contengo lo más que puedo.
― Lo único que sé es que no eres un santo ― Digo mientras suspiro.
― Puedo ser lo que quieras Nombre, sólo decimelo.― Responde en un tono tan sensual que de nuevo hace que los nervios me invadan por completo.
Toma mi botella de cerveza y la dejó en una de las mesas de la sala, después me carga entre sus brazos con toda la facilidad del mundo y me lleva a la cama. Lo beso como si nunca en la vida hubiera besado antes, sus labios se sienten tan calientes y suaves, él no me dice nada, simplemente me sigue el juego. Me recuesta sobre la cama y de pronto su camisa negra desaparece dejando su sensual pecho al descubierto.
― ¿Entonces? ― habla con ese acento argentino que tanto me ha cautivado ― ¿Alguna idea?― Pregunta.
― Creo que necesitaré más pistas ― Le respondo.
― Esta bien, pero después no te quejes si no podes decir mi nombre.― Advierte.
Me rió no sé si por lo que dijo o por lo que imagino que podría pasar más adelante. Desabrocha mis pantalones sin mucha complicación dejando mi lencería blanca a la vista ― Mi favorita ― dice mientras se acerca a mi vientre y me roza con sus labios haciéndome vibrar.
― ¿Estás lista? ― Me comenta coqueto mientras siento que sus dedos bajando mi braga sin que yo lo detenga. Me quedo callada mientras lo miro nerviosa ― bueno, el que calla otorga ― y de pronto siento su lengua para hacerme gemir sin que pueda evitarlo.
Trato de controlarme lo más que puedo apretando las sábanas con mis manos pero después de un rato me es imposible y comienzo a jalar un poco su cabello «es bastante bueno»,pienso mientras trato de contenerme un poco más para no terminar sin embargo, lo hago sin pudor. Trato de gritar algo pero sólo me sale un gemido. Él se levanta y con una sonrisa me dice ― Te dije que te haría falta un nombre ― Habla y empieza a besarme de nuevo subiendo por todo mi cuerpo. Cuando se pone encima de mí puedo sentir que está increíblemente excitado. Baja el cierre de mi top que para su buena suerte se encuentra en el frente y luego besa mis pechos haciéndome gemir de nuevo.
― Nombre ― me habla mientras se pone el preservativo ― creo que ya merezco que me digas como te llamas ¿no? ― Pregunta en un tono de excitación para después sentir como entra en mí.
― Creo que ya no recuerdo ni cómo me llamo ― Contestó con naturalidad haciendo que él sonría.
― Bueno, entonces sí me la pones difícil tendré que torturarte hasta que confieses ― amenaza en un tono suave y comienza a moverse de la manera más sensual que he podido sentir.
Nos besamos intensamente y puedo sentir su lengua con la mía, entre el movimiento de sus caderas y la forma en la que acaricia mi cuerpo vuelvo a sentir ese éxtasis. Debo confesar que ya había tenido relaciones antes, pero la manera en como él lo hace es increíblemente sensual. ―Mírame a los ojos, eso me gusta.― Me dice con un tono de voz entrecortado.
En verdad estoy tan excitada que hago todo lo que me dice, si él quisiera podría pedirme lo que quiera en este instante y sin duda aceptaría. De pronto siento mi cuerpo temblar mientras una ola de placer recorre mi cuerpo y sin poder evitarlo sonrío.― Vaya ― salen las palabras de mi boca.
― Algunas gritan ¡Dios!, pero ¡vaya! también suena bien ― Comenta y vuelve a concentrarse en lo que estaba haciendo. Sus labios con los míos, su cuerpo pegado a mí y todo ese calor que emanan provoca que los dos terminemos sin poder evitarlo, él gime en mi oído y puedo sentir como sus manos tiran un poco mi cabello, después cae sobre mí y puedo sentir su corazón como un tambor en su pecho. Nos quedamos así por un momento tratando de controlarnos sin decir nada, sea un gigolo o no este hombre sabe muy bien lo que hace y se nota que lo ha practicado bastantes veces.
― Vuelvo a decírtelo Nombre, sos la sorpresa de la noche ― Me dice al oído un poco más tranquilo. Me rió sin poder evitarlo.
― Creo que eres tú la sorpresa de mi noche, argentino.― Respondo.
Él se quita de encima y camina desnudo hacia un lado de la habitación a tomar un poco más de cerveza. Debo confesar que esa escena se quedará grabada en mi memoria por el resto de mi vida, ya que puedo admirar de los pies a la cabeza ese escultural cuerpo que sé nunca más volveré a ver en toda mi vida. Regresa a la cama y se recuesta a mi lado, yo me levanto y busco mi ropa en el piso.
―¿Qué haces? ― me dice sorprendido.
― ¿Vistiéndome? ― respondo con tono obvio.
― ¿Quién dijo que esto ya terminó? Sólo estoy tomando un descanso ― se acerca a mi y con sus fuertes manos me toma de la cintura y me jala hacia él ― Tranquila, te juro que vas a salir viva de acá, sólo quiero pasar un rato más con vos, además no me voy a rendir hasta que me digas como te llamas.― Explica.
Respiro profundo porque no puedo creer lo que me está pasando esta noche y sin dar rodeos le respondo ― Va, pero no te aseguro que lo averigües.―
― Eso ya lo veremos Nombre, no subestimes mi poder de insistencia ― y me vuelve a besar.
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[principios del otoño, ese mismo año]
Gritan mi nombre por todas partes, hoy hemos tenido el restaurante lleno y mis cocineros no se dan abasto. Desde que salió ese artículo en el periódico reconociendo "Casa Sandoval" como uno de los mejores restaurantes de comida mexicana, las reservaciones no han parado y desde que llegué de mi viaje hemos estado a tope. Los meseros entran y salen de la cocina llevándose platos llenos de comida y otros vacíos, dejando más pedidos. Es tanto la carga que mi chef asociado y yo hemos tenido que llevar una sobrecarga de trabajo para dejar que los cocineros tengan sus descansos.
― Chef― Escucho la voz de uno de los meseros ― Quieren conocerla en la mesa tres ― Me dice mientras toma otro de los platos y los pone sobre la charola.
― No puedo, estoy un poco ocupada, diles que una disculpa― agrego mientras sigo preparando los famosos tacos de jamaica que son la especialidad del lugar. En verdad no me gusta mucho salir a que me conozcan los clientes, Pedro, mi socio, es el indicado para eso, así que con una mirada le pido que lo haga él y me sonríe ― diles que el Chef Xicotencatl irá a su mesa en un momento.
― Sí chef ― Me contesta el mesero y sale de la cocina.
― ¿Estás segura?― Siempre te piden a ti.
― Pedro tú también haces las recetas y sabes el movimiento del restaurante, tienes todo el derecho de salir y presumir, así que ve y luce tus encantas de co-socio.
Pedro se enjuaga las manos rápidamente y sale de la cocina mientras yo continúo arreglando platillos y sirviendo. Unos minutos después entra Pedro y me interrumpe.
― Quieren verte a ti ― me dice en voz baja mientras emplato un delicioso mole poblano. ―¿Qué te cuesta salir dos minutos?― Me cuestiona.
― Tenemos el restaurante a tope ― le contestó concentrada.
― No creo que dos minutos te afecten. Vamos, no te cuesta nada― Insiste.
Una chica se acerca a mí de inmediato con intención de ayudar ― Yo lo tomo desde aquí chef, no se preocupe.― Me deja saber.
Molesta dejo lo que estoy haciendo, me enjuago la manos y me quito el delantal negro. Comienzo a arreglarme un poco y cuando salgo por la puerta de la cocina junto con Pedro, observo a todos los comensales felices comiendo y bebiendo. Debo admitir que es una satisfacción que me llena de orgullo ― ¿qué mesa es? ― le pregunto de nuevo.
― La mesa tres. Parece que no son de aquí o de algún lugar cercano― explica.
No tomo mucho el comentario de Pedro y mientras me voy acercando trato de reconocer rostros, en verdad necesito lentes para ver de lejos, pero debido al vapor en la cocina prefiero ponérmelos hasta que salgo. Voy viendo la cantidad de personas en la mesa cuando de pronto reconozco a una de las personas que se encuentran sentadas.
― ¡Mierda! ― susurro.
― ¿Qué pasa? ― pregunta Pedro de inmediato
― Nada, puede que me equivoque ― me disculpo con él pero en verdad sé que algo está por suceder. Llegamos a la mesa y ahí está, el Argentino de Ibiza, que al verme me da una sonrisa enorme
«Me reconoció» pienso de inmediato.
― Ella es la Chef de Casa Sandoval, les presento a Valle Sandoval―
Saludo a todos de inmediato y puedo sentir su mirada sobre mi. Tanto luché para no caer en su juego, para que no supiera quien soy, me escapé a las 5:00 am sin dejar ni un rastro y estuve evitando la playa todos esos días para ahora encontrarlo aquí, y no solo eso ya sabe no sólo mi nombre y mi apellido sino también donde trabajo.
― Ellos son Cielo, Esperanza, Enrique y Diego ― dice Pedro presentándome a todos. ―Tengo entendido que Diego es empresario ¿cierto?―
― Sí, tal vez conozcas a Diego D'angelo ― contesta él viéndome a los ojos fijamente― empresario, simplemente un empresario― me dice.
«¡Claro, por eso la ofensa cuando lo llame gigoló!» Pienso y me siento tan estúpida porque sonrió sin poder evitarlo ya que recuerdo la escena en su habitación.
No puedo creer que ese hombre que está sentado ahí haya pasado la noche conmigo meses atrás. Él sabe que me siento incómoda así que decide empeorarlo.
― Excelente comida Chef ― me sonríe― estoy seguro que el disfrute es su especialidad― me dice insinuando mil cosas más.
― Me alegra que les haya gustado. El chef Pedro también es socio de aquí y si gustan puede quedarse con ustedes a discutir cualquier cosa ― hablo mientras quiero salir corriendo y esconderme en la cocina.
― ¿No se puede quedar a tomar una copa con nosotros? ― sugiere Diego, mientras todos lo apoyan incluyendo el mismo Pedro.
― Me encantaría, pero tengo carga en la cocina y cómo ven el restaurante está lleno, así que me gustaría regresar y revisar que todo esté en orden. Le indicaré al capitán que les traiga una bebida o dos a cuenta de la casa, con permiso― me despido y sin pensar mucho camino lo más rápido que puedo hacia la cocina, entro y de nuevo me siento más segura.
―¿Todo bien chef? ― me dice Roberto el capitán de meseros.
― ¿No me están siguiendo? ― pregunto como si tuviera un instinto de persecución
Roberto revisa de inmediato ― No chef.
― Ok, ve a la mesa 3 y pregunta qué quieren beber y lo pones a cuenta de la casa.
― Sí Chef.
―Y te pido que no más interrupciones, ya fui muy felicitada hoy ― expreso guardando la compostura para que no se note mi evidente nerviosismo.
Me pongo de nuevo el delantal y regreso a revisar que todo esté marchando bien. Sin embargo, sé que me será imposible volver a concentrarme, comienzo a revisar los platillos mientras en mi mente repito miles veces su nombre "Diego, se llama Diego D'angelo" y sin poder evitarlo vuelvo a sonreír al recordar nuestra noche juntos.
―Y tú que pensabas Valle que jamás te lo volverías a encontrar― murmuro para mí misma y después del momento de emoción continuo en lo mío.
Horas después, cuando ya no queda ningún cliente dentro del restaurante y éste ha cerrado sé que es hora de ir a casa. No sé porqué pero me siento muy cansada y todo lo que quiero es llegar, darme una ducha y cenar viendo Netflix, aunque debo admitir que no puedo dejar de pensar en el argentino de Ibiza y las preguntas que rondan por mi mente son ¿cómo es que me lo volví a encontrar? y sobre todo ¿cómo es que llegó a mi restaurante?
― Lena ― le digo a mi sobrina que trabaja conmigo como mesera.
― Sí Chef.
― ¿Tú conoces a Diego D'angelo?― le pregunto.
Ella sonríe pero niega con la cabeza― No Valle, pero es guapísimo que no, pienso investigarlo tan solo salga de aquí, le tomé una foto― comenta tímida―¿por qué?
― Por nada, sólo simple curiosidad, al parecer es alguien importante, no me hagas caso―hablo tranquila mientras tomo mis cosas y salgo de la cocina, donde escucho a todo mi personal planeando algo para hacer el fin de semana y ríen felices― nos vemos mañana―me despido.
― Hasta mañana chef― dicen todos en coro.
Salgo por la puerta del restaurante y me dirijo al estacionamiento. Mientras me voy acercando veo su figura a lo lejos ― ¿es en serio? ― susurro cuando lo veo recargado sobre un auto. Sube la mano y me dice "ven" tal y como lo hizo en el club. Yo muero de nervios pero camino hacia él segura porque ¿qué podría pasar en un estacionamiento al aire libre?
Me acerco y siento que quiero morir ― Nombre― Pronuncia mientras me ve a los ojos y sonríe triunfante ― que en verdad se llama Valle Sandoval, nombre femenino que le hace alusión a la santidad ― repite las mismas palabras que le dije meses atrás ― ¿Sabes cuantos nombres hay así?, ¡cientos!
― Así que me buscaste ¿eh?― Comento
«¿Acaso le estoy coqueteando?»
― Claro que lo hice, pero Nombre no iba a salir en ninguna red social o en ningún lado ¿me dejas en la habitación y ni siquiera me decis gracias? Muy mal. Te fuiste al amanecer y me dejaste con las ganas.―
― No pensé que te afectaría tanto, además es evidente que es algo a lo que estás acostumbrado― me defiendo.
― ¿Y vos como sabes eso?
― No lo sé, intuición.
«¿Esas son mis piernas las que están temblando?», pienso para mis adentros mientras trato de que él no lo note.
― Volví al club ¿sabes? Pensé que tus amigas iban a estar ahí de nuevo pero no, la tierra te comió completa, como lo hice yo esa noche.― Dice dejándome sin aire.
― ¡Guau! ― respiro ― eres bastante intenso ―y no puedo evitar sonrojarme y él lo nota.
― Es la verdad las cosas buenas no se olvidan y ahora que sé que sos chef ya entiendo de donde salio ese algo especial que tenés.
«¿qué insinúa? Querrá repetir lo de Ibiza ¿quiero yo repetir lo de Ibiza?», me quedó mirando al aire cuando siento que su mano toca mi rostro ― ¿disculpa? ― hablo de inmediato tratando de seguir la conversación.
― Que si puedo llevarte a tu casa ― dice cerca de mis labios.
― No ― contestó de inmediato ― yo puedo ir sola a mi casa, gracias.
― ¡Ah! Te espera tu novio― Comenta.
― No, me esperan 2 hermanos mayores que no quieres conocer ― respondo de inmediato.
Él sonríe y se muerde el labio inferior ― ¿Entonces puedo salir con vos mañana?― Pregunta.
― Mañana estaré en el restaurante hasta tarde, lo siento.
Él se aleja de mí y se recarga en la puerta del automóvil mientras sonríe y cruza los brazos a la altura de su pecho― ¿me estás dando pretextos?―me dice divertido y se nota que está disfrutando del momento.
― No, te lo juro, los fines de semana son los más pesados y Pedro descansa mañana, yo lo hago el domingo ― Y de pronto no tengo ni idea del porqué le di tanta información, pero al ver su rostro me doy cuenta que he dado en el clavo.
― ¿Entonces mañana podes desvelarte? ― y me guiña un ojo.
― Si te digo que tengo que ir a misa ¿me crees?―respondo sin medir mis palabras ni pensar la frase.
Diego lanza una carcajada que me hace reír a mi también ― No te rías, es verdad. Es cumpleaños de mi abuela así que tengo que ir a la misa y después a una comida.― Explico.
― Perdón, no quería reírme pero nunca me habían dado un pretexto así.
― No es pretexto, cuando eres de familia mexicana tienes eventos así más seguido de lo que tú crees. Mira, Diego, en verdad me gustaría salir contigo, pero mañana cierro y suele ser muy pesado― comienzo a decir mi lista de deberes para ver si así puedo disuadirlo.
Él se acerca a mí de nuevo pero esta vez noto que su intención es diferente ― Creo que alguien me debe una disculpa por escaparse sin dejar una nota ¿no te parece?
― Bueno sí gustas puedes venir a esa hora y platicamos.
―¿Y nos cenamos? ― me dice mientras se muerde el labio inferior.
― Puede incluir una cena ― respondo y sé que de nuevo mis palabras no fueron las correctas
― ¡Vaya Nombre! No puedo esperar a ver que preparas para mí― asegura sonriente.
Me rió ligeramente mientras siento cómo me observa y sé que si pudiera hacerlo me comería viva en este lugar.
― Me tengo que ir ― susurro ― mis hermanos se preguntarán dónde estoy.
― No te creo eso de los hermanos Nombre, yo digo que es un pretexto.
Saco mi celular y le muestro una foto de la familia. Él se sorprende. ― Seis hermanos, uno es gemelo mío, soy la única mujer ― le digo en tono serio.
― Me retracto ― me dice entre risas ― Mejor andate no quiero pensar que me harían estos seis pibes porque su hermana llegó tarde.
― Sólo serían dos, los otros no viven aquí en San Diego, pero mañana llegan así que mejor te evito tensiones y problemas.
Saco las llaves de mi bolso y él sigue con esa sonrisa tonta ― Entonces mañana nos vemos aquí Valle.
― Supongo ― contesto lo más tranquila posible ― buenas noches Diego.
― Hasta mañana Nombre, no te desaparezcas.
Subo a mi auto, lo arranco de inmediato tratando de huir de la tentación pero, no puedo dejar de sonreír como estúpida mientras manejo recordando su nombre Diego D'Angelo.