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Entre Sombras

Entre Sombras

Autor: : Charló Blus
Género: Romance
Berina Bellucci es una mujer que está cansada de tocar puertas, cantante con una voz magnifica, pero pocas oportunidades, le encanta el jazz, la bossa nova, la música de sus raíces corre en sus venas como si ella fuese del mismo desierto. Su abuela Jadida una afable mujer Ítalo turca, cantante de jazz, amante del bolero y todo instrumento de cuerdas, sufrió de un desbastador mal de amores que le dejó una vida de recuerdos, nostalgias y lágrimas, un amor de esos imposibles, cerrados por la sociedad a vivir libremente. La abuela de Berina, con su pequeña Atina en brazos llega a Norteamérica. Iniciando de cero ha encontrado un nuevo amor, el sueño de su vida. Atina, maestra de artes plásticas, tuvo un buen amor, y alguna que otra situación de la vida, empuja el destino de Berina. Su padre, profesor de literatura, una pasión por la lectura ávida. Italiano cortes y educado, hombre con gran influencia en Berina y la música. Berina se presenta en lugares de noche para generar algunos billetes más, aspira seguir estudiando, aunque últimamente las cosas no están bien económicamente. Ayuda a sus hermanos porque no quiere verlos sin sueños, o truncados en sus vidas. Carlo De Santis es su admirador número uno, hombre acaudalado conectado al mundo de los negocios, exitoso ingeniero que irrumpe en su vida, pero con algunos tropiezos en el camino. Moira De Santis, madre de Carlo, dama de la alta sociedad italiana, poder, riqueza, y esplendor rodean su vida, tiene interés que su hijo despose a Ivonne De Versalles, chica de nobleza, clase y riqueza. Moira conoce a Berina, de quien tiene un singular atractivo por su voz, atractivo que Berina percibe, colocándole en debacle sus ideas. Intrigas, pasiones, romance, seducción, celos, negaciones, erotismo, mentira y seducción hacen entrada en la escena de vida de Berina. Park Jeong interesante hombre, empresario dueño de una cadena de hoteles importantes en varios países; Desea conquistar el corazón de Berina Bellucci. Le hará una promesa, amarla cada día de su vida. Luchará por conquistarla. Historia llena de drama, con momentos de sensibilidad, transportando a emociones abrumadoras, como a otras que inundan como torbellinos. Charló Blus

Capítulo 1 El Escenario

Berina limpiaba su rostro, aun podía escuchar los aplausos en el salón donde terminaba de hacer su presentación, el cumpleaños de Moira De Santis, una acaudala mujer de negocios, quien había llegado a la ciudad para festejar su cumpleaños con sus amistades.

Era italiana, ese acento aun lo portaba con orgullo, aunque hablaba un español a la perfección, como también su impecable inglés. Su hijo era el acaudalado Carlo De Santis, tenían múltiples propiedades en varios lugares, y en gran escala eran conocidos en el mundo financiero.

Aunque la señora Moira se deleitó con sus canciones, todas pedidas por su hijo, se notó en un instante su rostro de considerarla una voz magnifica, pero nada más.

Había alabado su buen gusto por la alta costura, su tenue maquillaje, ojos preciosos, modales perfectos. Boca encantadora, una gracia que poco se puede apreciar, labios divinos y perfectos le había dicho luego de su presentación.

Era muy extraña Moira, bastante extraña.

En el momento se había despojado su vestido, colocándose el jean, con su suéter y sombrerito de tela, tomaba el bolso mientras revolvía para encontrar las llaves de su pequeño coche.

-Quería darte las gracias por tu excelente presentación, cantas hermoso, no puedo negar que es una voz única, bien aquí están tus honorarios, en tres días tendré un coctel, me encantaría que fueras, esta es la dirección, será unas tres horas, si en caso que no puedas presentarte por favor llama a mi asistente-.

Moira caminaba en la habitación mirando atentamente por las ventanas.

-Bien, tengo disponibilidad así que estaré en su reunión-.

-Déjame observar algunas cosas, cabello totalmente recogido, labios rojos, de negro o rojo te verías muy elegante, un rojo no escandaloso, un rojo elegante, sobrio, zapatos de tacón si no te molesta, te colocaremos un escenario con comodidad, estarán varios amigos, familiares, ya sabes personalidades importantes-.

Moira iba haciendo giros en torno a ella, deteniéndose a verle por instantes, y seguir con sus instrucciones, era una reunión muy elegante.

-Bien linda, entonces nos vemos en tres días, puntualidad, odio las llegadas tarde, así sea solo un minuto-.

Berina le miraba fijamente, era una hermosa mujer, se podía decir que rondaba los cuarenta y cinco años según había escuchado de Ángelo. Había contraído matrimonio con tan solo diecisiete años, sus padres no colocaron objeción, entonces seria por eso que era una mujer tan joven.

Y sí que era hermosa, ojos verdes profundos, alta, con un cuerpo bien torneado, enfundada en un Chanel color azul ámbar, le resaltaba su belleza, cabello negro como la noche, Moira se acercaba a su rostro.

-Maquíllate esa noche, pero sin esos excesos, que no tienes necesidad, tu rostro es hermoso, tus manos muy delicadas, siempre me fijo en todo-.

-Lo tendré en cuenta señora Moira-.

-Bien eso es todo-. Le miraba una vez más, como si estuviera recordando algo.

-No te preocupes por el transporte, mi conductor te acercará a tu casa-.

-Buenas noches, y muchas gracias-.

Betina tenía unos profundos ojos grises oscuros, cabello negro liso largo, era de un hermoso brillo, manos cuidadas, tez trigueña, aunque se podía decir que gustaba de broncearse, logrando una tonalidad perfecta.

Berina era audaz, ágil, inteligente, sabía que decir, o cuando mejor callar, por lo menos la exigente Moira había pagado muy bien su presentación, ante lo cual era buena señal.

Sentía que le miraba con curiosidad, casi podía decir que Moira iba hacer preguntas, quizá, si era casada, tenía hijos, si vivía sola, donde trabajaba, si frecuentaba algunos bares, padres, en fin, pero no le había dado mucho espacio a que lo hiciera.

La belleza de Moira era como algo atrayente, esa noche su vestido se tornó el centro de atención, era una mujer muy bella, sofisticada, hermosa, inteligente, ojos inquietos, era rica, podía darse muchos lujos, sabia por algunas reseñas que su esposo había fallecido unos tres años atrás, no estaba comprometida como tal, las revistas solo especulaban posibles candidatos, era muy reservada, difícil de fotografiar pues esquivaba con suma facilidad la atención, en ocasiones cambiaba de look, pero manteniendo su impecable melena negra a los hombros, un cabello que brillaba, una piel tersa, eso era algo muy a la vista, una mujer bastante inquietante.

-Moira De Santis, vaya que sorpresa, nada menos y nada más, es para no creer-. Abriendo el sobre extrajo el dinero, le había pagado un 10 por ciento más del precio que habían acordado. Bueno era grato saberlo tendría un largo viaje a casa, casi dos horas.

Mientras conducía el coche se preguntaba, que preguntas haría Moira, era de esas que no se quedaban en solo hablar, se comentaba que pocas personas tenían cercanía con ella.

No dejaba de inquietarle esa mirada de como diría, alguna pequeña desconfianza, pero podían ser solo impresiones. Además, ella ni trabajaba en exclusiva, ni era de su personal, solo era una cantante, bien pagada y ya.

Quien sí le había llamado la atención era su hijo Carlo, era un hombre atractivo, de unos veintiséis años, ojos verdes, cuerpo atlético, cabello castaño rubio, quien le había dado un par de miradas esa noche, se conocían de un tiempo atrás, se habían dado alguna sonrisa, pero disimuladamente, parecía que no esconder que Moira le viera en aquella aptitud de galán, o quizás no era a ella a quien miraba, podía ser la corista, total era una chica llamativa. O podía ser el musico que estaba en la tarima, Leo el pianista, todo podía ser, era hasta cómico pensar que Carlo, el rico y millonario hijo de Moira le miraba a ella.

Al siguiente día cantaría en el piano bar de Ángelo, un amigo en donde unas dos a tres veces por semana se presentaba.

El conocía a Moira De Santis, motivo por el cual le envió a su fiesta.

-Te encantará Moira, es una mujer misteriosa, extraña, pero con mucho dinero, pagará bien tu presentación, solo ve bien vestida, con un traje elegante, nada vulgar me refiero a escotes y poca falda-.

Le había prestado un vestido de su closet de artistas, zapatos delicados de tacón, maquillaje tenue, recomendaciones que le habían servido.

Su teléfono sonaba insistentemente-

-Hola cariño, Moira me llamó acabo de colgar con ella, me dijo que una presentación impecable, me pregunto de donde te conocía, le dije que hace más de cinco años nos conocemos, que estas en este camino de la música, dice que no quiere ser pesimista, pero que tendrías mejores oportunidades en hacer carrera en el mundo empresarial, me preguntó que habías estudiado, y nada.... le conté de tu carrera, eres una excelente anfitriona para organizar grandes eventos, no en vano estuviste en tu pasantía en Hawái, dijo que tienes unos hermosos ojos, y...sutilmente bella-.

-Qué mujer más extraña-.

-Si, lo es, pero es el fondo de su alma hay cosas buenas, es solo conocerla más, admira la belleza, la estética, la elegancia, te contaré...hace unos años, había una chica, Rosemary, cantaba bien, hacia shows, estuvo en algunas reuniones de Moira, a Moira le parecía una buena oportunidad darle un puesto en una de sus empresas, Moira tiene unas tiendas de esas grandes por departamentos, al inicio todo bien, la chica era una seguidora total de Moira, bien en fin, Moira era especial con ella, pero al cabo de un tiempo Rosemary conoció a un trabajador de la tienda que si bien no era tan mal, solía beber mucho, eso parece que molestaba a Moira y la despidió, aunque nunca se supo en realidad, pero yo creo que Rosemary tenía cierta fijación con Moira, no sé cómo decirlo, una atracción por ella... ya sabes Moira es especial si le eres de su agrado, a Rosemary le gustaban las chicas, no era un secreto, aquí tuvo un romance con Mia, pero la dejó por salir con un cliente, cosa que no duro mucho-.

- ¿Eso significa que Moira siente atracción por algunas mujeres?

-Oh, nunca le he conocido nada en ese aspecto, es decir algún romance que traspase más allá de su flirteo, su esposo y ella eran muy unidos, una pareja explosiva, ya sabes esos matrimonios que son dinamita, en muchas cenas intimas en las que estuve, en aquellas pláticas de pareja, de gustos, contaban jocosamente y con humor de su explosivo lecho conyugal...pero no he sabido nada respecto a eso concretamente, solo que siente atracción por chicas hermosas, o llamativas a sus ojos... quizás le gusta apreciar una belleza, pero querida, tiene un par de enamorados a los que trae como tontos-.

-Eso me pude fijar esta noche, la pretenden varios caballeros-.

-No te intimides, suele mirarte, acercarse mucho, pero no vayas a pensar que se está enamorando de ti, una mujer bastante peculiar, y eso si mantén tus manos alejadas de Carlo, es celosa a muerte con su hijo-.

-Ni me lo digas-.

-Bueno, pues gracias por decírmelo, su hijo sí que es guapo, sexy, mantendré mis ojos a distancia-.

Si, mucho mejor-.

-Es una mujer que tiene encanto misterioso, rica, arrogante, vanidosa, insensible, una muralla-.

Sus ojos hermosos ojos se quedaron mirando las luces de la ciudad.

Capítulo 2 Divagaciones

Seguía siendo un halo de misterio completo, Moira De Santis, una mujer infranqueable.

Colgaron la llamada al mismo tiempo, se quedó meditando, quizás a Moira le gustaba intimidar las mujeres en las cuales veía un posible contrincante contra su propia belleza, es decir; Nadie más bella que ella.

Podía ser le gustara jugar al espejito, espejito, para terminar en una respuesta con la cual se sintiera amenazada; O quizás Moira sentía una ligera atracción por alguna chica linda, quizá le diera por dar besitos, tomar la mano, acariciar una suave mejilla, pero nada más, un juego perverso de sentirse seducida, quizá a veces las emociones le jugaban malas pasadas, ella sí que estaba clara, le gustaba admirar un hombre sexy, Carlo tenía todo eso y más, pero lo que si tenía claro era que Moira le había mirado con aquellos ojos que buscan alguna pequeña señal de algo escondido, pues ella nada escondía y mucho menos guardaba, si debería ser cuidadosa con Carlo, no es buena idea demostrar lo que tanto te gusta, porque termina siendo alguna astuta prueba de eso que no buscas.

Llegaba a su vivienda, era un departamento dentro de una unidad, doce casas, piscina al fondo, jardín y parqueadero, era un cálido y pequeño departamento, lo había decorado a su estilo, una hermosa lampara de tronco a su entrada, unos jarrones, el sofá y dos muebles con sus cojines estampados, el comedor en la cocina, un jardín interno donde un juego de sillas, plantas con paredes forradas en plantas artificiales lucia bien.

Dos habitaciones, el baño con su vestier, en fin, justo lo que había estado buscando, con un préstamo del banco se aventuró a comprar su vivienda, eso sí sin dejar de ayudar a casa.

De día trabajaba hasta las 4 de la tarde en una agencia de viajes donde llevaba unos tres años, tomó la decisión de mudarse dada la oportunidad de un préstamo del banco, independizada totalmente, su madre para darse una ayuda extra logró convertir su habitación en un salón de clases, iba a menudo a ver la familia.

Cuando ingresaba a su apartamento, fue directo a la habitación quitándose toda la ropa para entrar a la ducha, el agua fresca la renovaba por completo, luego en un camisón negro fue a la cama, entraba a las 9 a trabajar.

Moira se encontraba bajo sabanas, con una pequeña bata de seda azul, terminaba de tomar un jugo de naranja, nada como recibir el día con serenidad, el desayuno entraba en ese momento, la chica colocando la bandeja sobre la mesa del jardín, le preguntaba si quería algo más.

-Perfecto, avisa que saldré en hora y media, que todo esté listo-.

La chica cerraba la habitación tras de sí, en ese momento la voz masculina llegaba a ella.

-Moira, deberías casarte conmigo-.

-No arruines este momento tan único-. Moira se despojaba su pequeña bata, para quedar con su piel totalmente al desnudo, se acercaba para tomarle de las manos y llevarlo al gran lecho, el hombre se perdía en cada caricia, que ella ahora juguetonamente hacia sobre su cuerpo, luego se giraba de espaldas a él, en una invitación a que le besara, la seguía en lo que ella quería, dando un giro quedaba ahora con sus hermosos y perfectos senos frente a él.

-Un banquete, es temprano...pero un banquete para seguir al desayuno-.

-Lo que desees, aunque deberíamos hablar Moira, piensa mi propuesta, de verdad quiero casarme contigo-.

-No quiero casarme por ahora-. Moira salía de la cama, y tomando una bata larga se vestía.

-Podemos pasar noches juntos, compartir, comer, viajar, nos vemos a menudo, pero casarme no, tengo otros intereses por ahora, amé a mi marido lo cual tampoco fue de la noche a la mañana, en este instante solamente soy yo, este tiempo lo quiero para mí, además hay muchas cosas interesantes que debo ver, viajare a Italia, hay un proyecto que deseo tenerlo, pero podemos vernos, tenemos la cama que nos une, no está nada mal.... ¿No te parece? -.

-Si, pero no es solo eso Moira, es vivir juntos todos los días, no a ratos-.

-Lo pensaré, pero no te aseguro nada formal-.

-Esta mejor si lo piensas, aunque el motivo podría ser Oswald...te pretende...-.

En ese instante tocaban a su puerta por lo que el hombre en cuestión entraba al cuarto de baño, se daría prisa a ducharse, y vestirse, sería una mañana de reuniones, Moira le había dejado un traje nuevo en el perchero del gran vestier, siempre solía hacerlo, llevaban cuatro meses saliendo, pero ella no daba un paso más.

-Señora la masajista ha llegado-.

-Bien hazla pasar, ya estoy con ella-.

Moira entrando en el baño, iba directo a la ducha, donde unos besos y caricias hicieron un buen masaje, luego se enjuagaba el jabón y salía para tomar una toalla secarse, y colocarse una salida de baño negra.

-Cariño, nos vemos después-. Le daba un beso y salía.

- ¿Te interesa Oswald?

-No me gustaría mentirte...me atrae, quizás no como para irme al altar mañana...-.

-Desearía que aceptaras mi propuesta, claro...tendría que entender ese gusto tuyo...que me resulta algo no tan fácil de comprender-.

-Ahí está el detalle, es un gusto erótico, no estoy imaginando tríos ni nada parecido, en las cuatro paredes de mi habitación me gusta ser solo yo, no recibo visitas extras-.

-Pero...si te besas con una mujer como si nada-.

-No te equivoques, no es cualquier mujer...solo una bella mujer, con quien departa unos besos, puedo ir a unas sexys caricias, para terminar con un amante volviendo el placer locura, es sencillo, me gusta sentir los besos de una mujer, ya me conoces, ¿Que pretendes? Que te diga que es un sacrificio, y que no lo disfruto, me encanta, es un juego, no pretendas que me convierta en alguien que no soy-.

-Es la parte más difícil para mí de entender, pero no quiero discutir es temprano, mejor café-.

-Te pediré el desayuno...nos vemos cariño-.

Se dieron un beso y ella salía del baño hacia la puerta, le miró por unos segundos, y cerraba la puerta tras de sí. Solicitaba llevarle el desayuno al señor Cley en veinte minutos.

Subía las escaleras y saludaba a Nai, su masajista y amiga de hace años, sin ningún reparo se despojaba la bata, para tenderse boca abajo en la cómoda camilla de masajes.

Nai le dio un sutil beso en la mejilla.

-Veo que estás cansada, te dejaré como nueva, hoy traje un nuevo aceite, está recién preparado, de olor suave, no quedará grasosa la piel tiene humectantes-.

-Es bueno saberlo, no quiero que manche mis prendas-.

Nai comenzaba su masaje, tenía manos firmes, era masajista de Moira hacía muchos años, no era secreto que Nai tenía una amiga con quien salía hacía de tanto en tanto, algunas cervezas, o una pizza, la chica le había insinuado de irse a vivir juntas, a Nai no le pareció en su momento la decisión apropiada, era poco tiempo, además en su spa, le había comenzado a llamar la atención un atractivo y guapo hombre, no le era para nada indiferente, no era un gran secreto, era un sexy y rudo hombre de unos cuarenta años.

Moira era bella, hermosa, algo en ella atraía que no sabía definirlo, pero algo que emanaba a flor de piel, era como un dulce perfume embriagador, Moira y Nai en algunas ocasiones, habían departido unos besos, unas copas, la alberca, algunas caricias, pero no se podía asegurar que Moira deseara irse a la cama con una mujer, porque en su cama un buen y estupendo amante la esperaba. Tuvo un pretendiente al que quizás le hubiera dado el sí, estuvo acostándose con Vera Clayton, y eso era una traición a ella misma, Vera era su rival en los negocios, ambiciosa, sin escrúpulos, le gustaban los hombres como también las mujeres, no era secreto que Nai le atraía, solo que Nai solía no prestarle atención. Vera no era muy modesta, y Moira era sagaz, astuta, caminaba siempre dos pasos delante de Vera.

Nai sonreía mientras continuaba su masaje, ahora sus maderas trabajarían con destreza sobre la espalda y piernas.

- Moira... creo que no estas a gusto hoy... -. conocía a Cley, era cliente del spa, pretendía a Moira, ella parecía no darle muchas señales, sabía que era ardiente y apasionada de tanto en tanto platicaban sobre sus salidas. Moira y ella se confiaban secretos, las unían muchas cosas. Nai era de una familia de Florencia, amigas de hace años, pero era su masajista desde muchos años atrás.

-Moira cuéntame de Cley-.

-Nada por ahora, todo igual, continua con ese tema de casarnos-.

- ¿Y no quieres?

-La verdad no, tengo un maletín cargado de emociones guardadas hace años, me casé joven, en un principio para salir de casa, aunque papá quería que nos casáramos con buenos pretendientes, ya cada una tenía su herencia, y él no deseaba que arruináramos nuestras vidas, por eso me case con Leonardo Costa, papá lo aprobó de inmediato, pero...no todo es color de rosa-.

Capítulo 3 Secretos

Nai respiró y meditó por minutos -Si...tu no lo amabas-.

Moira se tomó unos pocos segundos mientras traía un recuerdo a memoria.

-No, no le amaba en ese momento, fue una manera de salir de casa, mis padres eran rígidos, estrictos, querían un pretendiente de nuestro mismo status económico, de hecho mi querido hermano, tuvo que casarse con Irene Lombardi hija única, más que nada por un trato entre familias, quizás por eso quiero que mi hijo se case con Ivonne, la diferencia es... que eligió la chica, yo no gestioné trato alguno, sería bastante bochornoso que habiéndole propuesto matrimonio, quiera evadirse solo porque conozca alguna mujercilla de la que piense que está profundamente enamorado-.

-Creo que está enamorado de la chica, quizás le guste tener alguna aventurilla antes de casarse-.

-Aventurillas, quizás ande en una ahora mismo, pero no pasará a nada, solo cama, sexo y ya-.

-Sexo, a su edad se tienen momentos que no ves con objetividad-.

-Yo espero esa boda, terminaron un tiempo, aunque Carlo no cesó de buscarla, perseguirla e insistirle, aventuras siempre surgen-.

-Ivonne es tu nuera. Definitivamente-.

-Si, una vez que mi hijo se case, estaré tranquila-.

-Esperemos que sea pronto entonces-.

-Mi caso fue muy diferente, era menor de edad, mi vida no es nada parecida a la que Carlo ha tenido, lo ha tenido todo, le di una buena educación, su libertad la ha disfrutado...yo tuve que vivir...algunas cosas que no quería, mi madre no fue ni sombra de lo que yo he sido para Carlo, una relación de respeto, cariño, no hay algo que ocultamente él tenga que descubrir, sinceridad, eso es algo vital-.

-Crees que ha salido con alguien por ahí, solo de...-.

-No creas que es un santo, ha tenido sus aventuras, y sigue con Ivonne...por sí solo...-.

Nai pasaba el rodillo de madera sobre su espalda, le ayudaba a sentirse relajada plenamente, el aceite tenía una fragancia muy grata.

-Leonardo al final logró conquistarte, estoy segura que los primeros años para ti no fueron fáciles-.

Nai colocaba unas piedras de calor en la espalda, eran efectivas.

-Era amable, simpático, atractivo, esos quince años, nunca se llegaron a notar, Leonardo era apasionado, ardiente, aunque hubo alguna que otra secretaria por allí rondando-.

-Y alguna que otra chica que te miraba-.

-Si...jajajaja. Es algo. Ya sabes un juego pícaro, pero nada más que eso; Un día que estaba tan molesta con Leonardo, una de sus secretarias se atrevió a llamarme para decirme que sería la señora De Costa, pobre solo le duró el nombramiento 24 horas, le hice un juego a Leonardo, saliendo con una de sus secretarias, era una chica bella, madura, con su toque maldadoso, sé que me miraba, no sabía disimularlo, Leonardo sequía en sus salidas con algunas mujeres, me di cuenta que ella quería salir conmigo, la invité a cenar, fue divertido durante unos meses....Leonardo lo supo y se puso como loco, pero solo habían sido unos besos, cariños, vinos, platicas, cada vez que salía con ella, me imaginaba una ardiente noche con Leonardo, pero no pasó nada más, descubrí que me producía un erotismo fatal-.

-Pobre, lo recuerdo bien-.

-Un día me vio besándola, me dijo; -Que es lo que pretendes, que es lo que quieres demostrar con esa aptitud-...ahí tomé mi lugar, estaba realmente molesto, quería salirse de la ropa, así que le dije; -Es un juego no seas tonto, un besito pequeño, un besito pícaro, solo eso-.

Así que me quite la ropa en su oficina estaba con un vestido, nada más que el vestido, estaba ardiente de que lo hiciéramos allí mismo en su escritorio, unas palabras logran hacer mucha ebullición, lo hicimos, fue diferente, ardiente, se volvió adicto totalmente a mí, yo adicta al sexo con él, creo que supo entonces que me gustaba besar una mujer, sentía esos deseos, sentir un beso de una mujer es como un afrodisiaco, es como adrenalina-.

-Lo se querida, por eso te quiero, eres tan tú, sin pretender ser quien no eres-.

-Si, así es.... me seduce, es un juego de seducción, adrenalina, caos, erotismo, no sé, aunque ocurre pocas veces, hay quien te despierta esa sensación de belleza, ternura, aunque en la cama me encantan fuertes, arrebatados, ingeniosos, dispuestos a placer total, imagino que es otro escenario, pero con un buen amante, Cley lo es, no lo puedo negar, Oswald es diferente, le importa un bledo si me gusta una mujer, le importan dos bledos si la beso, pero Cley no lo logra entender, no quiero llevar a la cama como tal a una mujer-.

-Se muy bien lo que sientes, para ti son juegos que desatan tu mente, solo que podrías sentir algo más que un beso-

-Lo se bella, pero la paso muy bien con un hombre en la cama, disfruto plenamente, me libera el sentirme admirada, deseada por una mujer, es algo muy sensual-.

-Si.... No tengo la menor duda, sabes que Vera y yo salimos una que otra vez, pero no sentí esa conexión-.

-Vera...es bella, pero no llama mi atención, quiso intentar seducirme, jajajaja le di un pequeño beso en la mejilla, premio consolación-.

-Eres mala... ¿Lo sabias? -.

-Entonces es una maldad que se me dispara por instantes-.

-Linda, estas como nueva, creo que estas tensa con el evento de Italia, pero todo saldrá a pedir de boca-.

-Creo que sí, aunque una buena y perfecta organización dará los resultados esperados-.

-Y... ¿Cerrarás el negocio con Antonello?

-Si, firmaremos el trato...grande y ambicioso para Carlo, es una auténtica joya de arquitectura este tipo de vivienda, nuestra firma entrará a este proyecto, se aleja del concepto básico de barco, para convertirse en todo un diseño de hogar sobre el medio acuático.

Moira se acomodaba un poco, Nai pasaba sus manos relajando la zona de los hombros, Nai y ella se dieron un beso dulce como solía decir Moira.

No era algo oculto que Moira sentía atracción hacia una hermosa chica, y no pretendía ser una puritana ocultando sus emociones, total así era ella... como cuando estaba en la cama con su amante.

-Anoche vi una chica hermosa, solo despertó algo de curiosidad, pero hay que tener cuidado con las curiosidades, ¿No crees Nai? -.

-Tienes razón, ¿Recuerdas aquella noche que nos quedamos en Montecarlo, buena cena, unos besos, y zas! Te fuiste con Cley, no tengo idea que deseas en realidad- Nai le miraba con interrogación.

-No lo sé en estos momentos, Cley me gusta, despierta muchas cosas en mí, no lo puedo negar, ríos de pasión, pero...sabes que me gustan los besos dulces, porque son eróticos, despiertan una noche de juegos, Cley es mi amante en este instante, pero nada más...-.

-Creo que te gusta el hombre, pero te atraen las chicas lindas, malas, y quizás indefensas emocionales...jajaja eres una bruja completa-.

-Jajaja... me conoces, aunque me encanta ir a la cama con un hombre, lo otro es un gusto atractivo, va en mi sangre, una locura que va y viene-.

-Moira te conozco bien, creo que te seguirá gustando burlar los limites-

-Oh, aquella noche que nos tomamos varios vinos, terminé hablando sola, si me hubieras visto, hable secretos... pero...-.

-Una noche particular como pocas, hablamos por horas, en especial de esas cosas que te solían pasar, creo que después me dormí, pero estabas hablando de lo erótico que fue cuando besaste a Kenia, era una tímida mujer, hermosa, pero en realidad te gustaba, solo que no te enamoras, pobre, creo que ella se enamoró de ti al final-.

-Era un seductor juego, me causa una sensación de frenesí, ejerciendo algo erótico, seductor, los besos suelen serlo, una sutil caricia para el momento efervescente...hacer el amor con mi amante entregado, complaciente, totalmente viviendo cada fantasía... pero si me preguntas, me atrae una mujer hermosa, pero...allí está el detalle, me atraen los besos, acariciar una piel extremamente sensible, sentir el perfume, aunque en la cama quiero un hombre ardiente, loco, apasionado, eso libera mi erotismo, me encanta ver una bella mujer, si sus ojos se tropiezan con los míos, los besos tendrán ese gusto a placer-

-Quien mejor que yo para entenderte, lo he vivido, sentido, experimentado, aunque no falta algún bello, sexy, atractivo hombre que logre captar mis magníficos ojos azules-.

Nai terminaba el masaje, le aplicaba un exfoliante en sus piernas, y dando los últimos golpecitos en sus pies, quedaba lista, Moira tomaba la bata para vestirse, se ataba las cintas a la cintura con precisión.

Nai tomaba su bolso, a la par que las dos salían de la habitación, se despedían, Moira y Nai se dieron un beso tierno, Moira hacia un cariño en su mejilla.

-No olvides que en dos días requiero un masaje, tengo un coctel, así que ponte hermosa para la ocasión, habrá alguien por ahí rondando-.

-Entonces alistaré mi mejor gala-.

-Te espero Nai-.

-Esta noche te llamo para que me ayudes a elegir un buen modelo-.

-Si quieres pásate a la tienda, llegó una colección nueva-.

-Pues si Moira De Santis, invita no podría negarme de ninguna manera-.

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