Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Entre el amor y el poder
Entre el amor y el poder

Entre el amor y el poder

Autor: : DaniM
Género: Romance
Cuando Lucía Estrada, una ambiciosa empresaria, toma las riendas de su compañía familiar, se encuentra en una constante batalla por mantenerse a la vanguardia en el mundo de los negocios. Sin embargo, su mayor desafío no es el mercado, sino Alejandro Valverde, un carismático y calculador CEO que lidera la corporación rival. Ambos están acostumbrados a ganar y a proteger con uñas y dientes lo que consideran suyo. Sus encuentros, siempre tensos y plagados de juegos de poder, no tardan en dejar al descubierto una atracción que ninguno de los dos puede ignorar. A medida que sus compañías se enfrentan en una feroz competencia, Lucía y Alejandro deberán decidir si están dispuestos a derribar los muros que los separan, enfrentarse a los secretos del pasado y apostar por un amor que podría costarles todo lo que han construido. ¿Será su rivalidad el fin de su amor o el inicio de algo más poderoso que los negocios?

Capítulo 1 Prólogo

El aire olía a tensión y café recién hecho.

Lucía Estrada la reina miraba por el ventanal de su despacho en el piso más alto del edificio de Estrada Enterprises. La ciudad vibraba bajo ella, con su caos interminable en secreto, pero Lucía ahora solo pensaba en un nombre que había resonado en todas sus reuniones de las últimas semanas: Alejandro Valverde.

Era el hombre del momento, el CEO de Valverde Corp, y la única persona que había logrado poner en jaque su expansión hacia Europa. Desde el día en que él presentó su nueva estrategia, parecía que todos los caminos de sus clientes llevaban a su competencia. Alejandro no solo era brillante; también era despiadado en los negocios.

Pero Lucía no era una pequeña, no se amedrentaba. Había crecido bajo la sombra de su padre, un empresario feroz, y sabía que en el mundo corporativo no había espacio para la duda ni la debilidad. Sin embargo, Alejandro representaba más que una amenaza comercial: era un desafío personal. Cada vez que sus caminos se cruzaban en reuniones o eventos sociales, los enfrentamientos verbales se convertían en duelos llenos de chispa.

Aquel día, mientras estudiaba la estrategia de su competencia, su asistente entró con un sobre blanco y una expresión tensa.

-Esto llegó hace un momento, señorita Estrada. No hay remitente.

Lucía tomó el sobre con curiosidad y lo abrió con cuidado. Dentro, había una sola hoja con un mensaje impreso:

"Una batalla más y el tablero cambiará. Nos vemos mañana, 8:00 p. m., en el salón Savoy."

No hacía falta firmarlo. Reconocería ese desafío en cualquier lugar. Alejandro Valverde acababa de mover ficha, y Lucía estaba lista para responder.

Lo que no sabía era que aquella noche no solo marcaría un giro en su estrategia empresarial, sino también en su vida, porque entre ellos, el verdadero duelo apenas estaba comenzando.

Capítulo 2 El Juego Comienza

La luz del candelabro dorado bañaba el salón Savoy, reflejándose en las paredes de mármol y en los cristales de las copas de champán que sostenían los asistentes. La élite empresarial de la ciudad estaba reunida, y aunque la música suave de fondo daba una falsa sensación de calma, la tensión en el aire era palpable.

Lucía Estrada llegó justo a tiempo, con la confianza que siempre la precedía. Su vestido negro de satén ajustado resaltaba su silueta y se movía con cada paso decidido. Era la imagen de una mujer que sabía lo que quería y cómo obtenerlo. Al cruzar la entrada, sus ojos buscaron instintivamente una figura conocida.

-¿Lucía? -La voz de Javier, su director de marketing, la sacó de su búsqueda.

-¿Qué tenemos hasta ahora? -preguntó, ignorando el intento de saludo.

-Todo en orden. Los contactos que mencionaste ya están aquí. El señor Guzmán parece interesado en nuestra propuesta, pero... -Javier bajó la voz, inclinándose hacia ella- parece que Valverde también está en su lista.

Lucía asintió, impasible. No era una sorpresa. Alejandro Valverde siempre estaba un paso adelante o, al menos, hacía todo para parecerlo.

-Gracias, Javier. Me encargaré de él.

Mientras Javier se retiraba, Lucía finalmente lo vio. Alejandro estaba de pie junto a un grupo de empresarios, con su inconfundible porte. Su traje azul marino impecable parecía diseñado para resaltar su autoridad. Cuando levantó la vista, sus ojos oscuros se encontraron con los de Lucía. No sonrió. Ella tampoco.

Decidida, tomó una copa de vino de la bandeja de un mesero y cruzó el salón hacia él. Alejandro, al verla acercarse, inclinó ligeramente la cabeza, como si la estuviera invitando a jugar.

-Lucía Estrada -dijo él con una voz que podía derretir hasta el hielo más resistente-. Qué inesperado encontrarte aquí.

-No me digas que te sorprende, Alejandro. Sabes este es mi terreno.

Él dejó escapar una pequeña risa, apenas un susurro.

-Por supuesto. La reina siempre lista para defender tu reino, ¿no es así?

Lucía se acercó lo suficiente como para que solo ellos dos pudieran escuchar la conversación.-Si es un reino, Valverde, es porque sé cómo gobernarlo. ¿Y tú? ¿Estás aquí para observar o para perder?

-Eso dependerá de lo que me ofrezcas, Lucía.

La intensidad en su mirada hizo que el corazón de Lucía se acelerara, aunque no dejó que se notara. Alejandro tenía esa capacidad única de mezclar desafío con atracción, como si cada palabra suya fuera tanto una amenaza como una invitación.

-Si estás buscando otra lección de negocios, Alejandro, puedo agendarte una reunión. Pero dudo que quieras aprender algo que no puedas copiar.

Él sonrió, esta vez más abiertamente.

-Siempre tan directa. Me gusta eso de ti, Lucía.

Ella levantó una ceja.-No estamos aquí para hablar de lo que te gusta, Valverde. ¿Qué quieres?

Alejandro miró a su alrededor, asegurándose de que nadie estuviera demasiado cerca. Luego, se inclinó hacia ella, tan cerca que el aroma de su colonia se mezcló con el suyo.

-Quiero una alianza.

Lucía soltó una risa seca y dio un sorbo a su vino.

-Sabes de qué estás hablando? ¿Alianza? ¿Después de meses saboteando mis contratos y robando a mis clientes?

-Sabotaje es una palabra muy fuerte. Digamos que he sido... estratégico.

-¿Estratégico? -repitió ella, con sarcasmo.

Alejandro dio un paso atrás, como si quisiera darle espacio para procesar.

-Lo que sea que pienses de mí, sabes que juntos podríamos lograr más de lo que cualquiera de los dos haría solo.

Lucía lo miró con incredulidad. -¿De verdad crees que voy a caer en esa trampa?

-No es una trampa, Lucía. Es una propuesta. Podríamos ganar esta guerra sin seguir perdiendo recursos, de forma win-win.

La mujer negó con la cabeza, sus ojos brillaban de confianza.

-No hay ninguna guerra, Alejandro. Solo una competencia, y déjame decirte algo: siempre gano.

La sonrisa de Alejandro se desvaneció por un momento, pero rápidamente recuperó su compostura.-Entonces, supongo que tendré que demostrarte lo contrario.

Sin esperar respuesta, él se retiró, dejando a Lucía con más preguntas que respuestas.

_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _

Más tarde esa noche, mientras Lucía revisaba los contratos en su despacho, las palabras y la expresión de Alejandro seguían rondando en su mente. Había algo en su propuesta que no encajaba. ¿Por qué querría una alianza ahora? ¿de qué demonio estaba planeando?

Un golpeteo en la puerta interrumpió sus pensamientos. Era Ana, su asistente.

-Señorita Estrada, esto acaba de llegar para usted.

Lucía tomó el sobre que Ana le ofrecía. Era igual al que había recibido esa misma mañana, sin remitente, pero con el sello dorado de Valverde Corp. Dentro había una tarjeta con un mensaje escrito a mano:

"Espero que esta noche haya sido esclarecedora. Tal vez aún no veas el panorama completo, pero pronto lo harás. Que tengas dulces sueños. -A.V."

Lucía apretó la tarjeta entre sus dedos, sintiendo cómo la irritación subía por su pecho. Alejandro Valverde estaba jugando con ella, y lo sabía.

-¿Algo más, señorita? -preguntó Ana, notando la expresión de su jefa.

-No, gracias. Puedes retirarte.

Cuando Ana se fue, Lucía se recostó en su silla y dejó la tarjeta sobre el escritorio. No iba a permitir que Alejandro tomara el control, ni en los negocios ni en ningún otro aspecto de su vida.

_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _

Mientras tanto, al otro lado de la ciudad, Alejandro estaba sentado en su despacho, contemplando la vista nocturna. La reunión en el Savoy había salido exactamente como esperaba. Lucía era predecible en su fuerza, y eso era lo que más le gustaba de ella. Pero también sabía que, para ganar esta partida, tendría que ser más inteligente que nunca.

-Señor Valverde -dijo una voz a través del intercomunicador-, el informe de Estrada Enterprises está listo.

-Tráelo de inmediato.

Cuando el documento llegó, Alejandro lo revisó con atención. Cada número, cada contrato, cada detalle sobre la compañía de Lucía estaba ahí. Pero no era suficiente. Si quería ganarle, no solo debía conocer su negocio, sino también a ella.

Tomó su teléfono y marcó un número.

-Haz lo que te pedí. Necesito respuestas para mañana.

Colgó y se permitió una última sonrisa antes de apagar las luces. Sabía que Lucía era una oponente formidable, pero lo que aún no sabía era hasta dónde estaba dispuesto a llegar para ganar... o si, en el proceso, perdería algo más importante.

Capítulo 3 Movimientos Ocultos

La lluvia caía con fuerza sobre la ciudad al amanecer, cubriendo las calles con un velo grisáceo. En su despacho, Lucía Estrada se encontraba de pie frente al ventanal, observando las gotas resbalar por el cristal. Su mente trabajaba a toda velocidad. La reunión en el Savoy y el mensaje enigmático de Alejandro Valverde la habían dejado con una sensación de inquietud que no podía sacudirse.

El sonido de su teléfono interrumpió sus pensamientos. Era su asistente, Ana.

-Señorita Estrada, el señor Guzmán ha confirmado su reunión para las diez de la mañana. También tenemos un problema con el contrato de TechnoLine. Están considerando retirar su oferta.

Lucía frunció el ceño. TechnoLine era uno de sus mayores clientes potenciales, una pieza clave en su expansión internacional.

-Averigua quién los está influenciando. Quiero un informe completo en una hora.

-Entendido, señorita.

Lucía dejó el teléfono sobre el escritorio y respiró hondo. Tenía una corazonada, y todo apuntaba a que Alejandro estaba detrás de aquello. El hombre parecía tener un talento especial para aparecer en los momentos más críticos, como un depredador acechando a su presa.

Decidida a no quedarse de brazos cruzados, tomó su chaqueta y se dirigió a la salida.

-Cancelen mis reuniones de la mañana -ordenó mientras pasaba junto a Ana-. Tengo algo que resolver personalmente.

-¿Algo en lo que pueda ayudar?

Lucía la miró por un momento.

-No por ahora.

________________

El edificio de Valverde Corp era imponente, con su fachada de cristal y acero reflejando la tormenta. Al entrar, Lucía ignoró las miradas curiosas de los empleados y se dirigió directamente a la recepción.

-Estoy aquí para ver al señor Valverde.

La recepcionista parpadeó, sorprendida, pero rápidamente recuperó la compostura.

-¿Tiene una cita, señorita...?

-Estrada. Lucía Estrada. No la necesito.

Antes de que la recepcionista pudiera responder, Alejandro apareció en el vestíbulo, como si hubiera anticipado su llegada. Su sonrisa era tranquila, pero sus ojos brillaban con un destello de diversión.

-Lucía, qué sorpresa. No sabía que teníamos un encuentro programado.

-No lo tenemos -respondió ella con frialdad-, pero pensé que sería más eficiente venir directamente a la fuente del problema.

Él inclinó la cabeza, como si estuviera considerando sus palabras.

-Interesante. ¿Y cuál es exactamente el problema?

Lucía lo siguió hasta su oficina sin responder. Una vez allí, esperó a que cerrara la puerta antes de hablar.

-Sabes perfectamente a qué me refiero, Alejandro. TechnoLine está reconsiderando su oferta, y casualmente tú tienes acceso a la información que los hace dudar.

Alejandro tomó asiento detrás de su escritorio, cruzando las manos frente a él.

-Es fascinante cómo siempre asumes que estoy detrás de tus inconvenientes.

-No lo asumo. Lo sé.

-¿Pruebas?

Lucía dio un paso adelante, apoyando las manos en el escritorio.

-No necesito pruebas cuando tú mismo lo admitiste anoche. Estás jugando con mis clientes, Alejandro. ¿Cuál es tu objetivo?

Él se inclinó ligeramente hacia ella, su sonrisa desvaneciéndose.

-No es un juego, Lucía. Es estrategia. Si TechnoLine decidió reevaluar su posición, tal vez deberías preguntarte qué estás haciendo mal.

La tensión entre ambos llenó la habitación, como una cuerda a punto de romperse.

-Si crees que esto te va a dar ventaja, estás subestimándome.

Alejandro se levantó, rodeando el escritorio hasta quedar frente a ella.

-No te subestimo, Lucía. Nunca lo haría. Pero tal vez tú deberías considerar que en los negocios, como en el ajedrez, a veces hay que sacrificar algo para ganar.

Ella lo miró fijamente, sin apartar la vista.

-¿Y qué estás dispuesto a sacrificar tú, Alejandro?

Por un momento, algo indescifrable cruzó por su rostro, pero desapareció tan rápido como había llegado.

-Eso, querida Lucía, es algo que aún no estás lista para entender.

Ella dio un paso atrás, asintiendo con lentitud.

-Está bien. Si este es el juego que quieres jugar, lo jugaremos. Pero te aseguro que no te gustará el resultado.

Lucía salió de la oficina sin esperar respuesta. Sentía el calor de su ira mezclado con una extraña emoción que no podía identificar. Alejandro Valverde tenía una habilidad única para sacarla de su zona de confort, y eso la irritaba más de lo que estaba dispuesta a admitir.

________________

De regreso en su oficina, Lucía revisaba los informes sobre TechnoLine cuando Ana entró, con una expresión preocupada.

-Señorita Estrada, hay algo que creo que debe ver.

-¿Qué ocurre?

Ana colocó una tableta frente a ella. En la pantalla, un artículo recién publicado en un influyente medio financiero hablaba sobre supuestas irregularidades en Estrada Enterprises, insinuando que la compañía estaba al borde de una crisis interna.

-Esto es una mentira -murmuró Lucía, apretando los puños-.

-El artículo no menciona fuentes, pero... -Ana hizo una pausa- parece que alguien está tratando de desprestigiarnos.

Lucía sabía exactamente quién. Alejandro había pasado de los movimientos encubiertos a un ataque directo. Pero si pensaba que podía derribarla con rumores, estaba gravemente equivocado.

-Quiero que el equipo de relaciones públicas lo desmienta de inmediato. Llama a nuestros aliados en los medios y asegúrate de que sepan la verdad.

-Sí, señorita Estrada.

Cuando Ana salió, Lucía se recostó en su silla, cerrando los ojos por un momento. Cada paso que daba, Alejandro parecía anticiparlo, como si estuviera varios movimientos adelante en un tablero invisible.

-Esto no ha terminado -susurró para sí misma.

________________

Esa noche, mientras el cielo seguía descargando su furia sobre la ciudad, Alejandro revisaba su correo cuando recibió un mensaje inesperado. Era de un número desconocido, pero el contenido lo dejó intrigado:

"Tu juego es arriesgado, Valverde. Tal vez hayas subestimado el tablero."

Por un instante, se permitió una sonrisa. Lucía no era alguien que se rendía fácilmente, y eso hacía todo aún más interesante.

Sin embargo, al leer el mensaje de nuevo, algo lo incomodó. Había un tono en aquellas palabras que no reconocía como el de Lucía. Guardó el teléfono y, por primera vez en semanas, sintió una punzada de duda.

________________

Mientras tanto, en otro punto de la ciudad, Lucía también recibía un mensaje inesperado. Esta vez, era una fotografía. En ella, se veía a Alejandro en una reunión con directivos de TechnoLine. El mensaje adjunto decía:

"No todo es lo que parece."

Lucía miró la foto con atención. Algo en ella no cuadraba, como si estuviera viendo una pieza de un rompecabezas mucho más grande. ¿Quién le había enviado esto? ¿Y por qué?

Por primera vez desde que todo había comenzado, sintió que estaba siendo arrastrada hacia algo que iba más allá de la competencia con Alejandro. Una intriga que ninguno de los dos parecía controlar.

Con el corazón latiendo rápido, apagó su teléfono y decidió que era hora de cambiar las reglas del juego. No iba a dejar que la manipularan. Si alguien quería jugar con fuego, estaba más que lista para quemarse con ellos.

________________

El tablero estaba en movimiento, pero ni Lucía ni Alejandro podían prever que no solo eran jugadores... sino también piezas de un juego mucho más peligroso.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022