El tiempo que pasé en Ginebra fue un tiempo muy emocionante y del que aprendí lo impensable.
Tuve mucha suerte de mudarme a una comunidad mixta de pisos compartidos. Allí estaba Franco, el chico de Lucerna que estaba haciendo un viaje de estudios de idiomas. Luego estaba Mina, que también vino de Copenhague, así como yo, para un curso de idiomas. Era el tipo de chica que siempre la veías de buen humor y que traía a casa un novio nuevo "casi" cada mes. Siempre estaba sonriendo y nunca se dejaba abatir, aunque las circunstancias fueran adversas. El idioma no era realmente un problema para ella, se le daba muy bien.
Luego estaba Timmy Richardson, también de Copenhague. Se formó como periodista en una buena revista de Ginebra. También hizo su formación ahí para mejorar sus conocimientos de idiomas. ¡El periodismo era realmente lo suyo! Cuando quería saber algo, podía acorralarte tan hábilmente con sus preguntas que no te dabas cuenta de lo que le decías, y cuando lo hacías, ya era demasiado tarde. Le habías desembuchado todo, todito. Todos sabíamos que el mundo estaba abierto para él después del entrenamiento, si así lo quisiera.
Timmy y yo éramos "casi" inseparables. Hubo un tiempo en el que le hubiera gustado tenerme como novia, pero realmente no me di cuenta, el despiste mío es de niveles insospechados. Estaba ocupada con Alejandro en ese momento.
Alejandro, alto, hombros anchos, pelo negro y ojos azul acero y, por desgracia, sólo existía él para mí como compañero en la cama. Pero el amor es ciego y por eso me atormenté durante un tiempo con el apuesto latino. No era realmente tan especial en la intimidad. Incluso allí estaba, ¿cómo debería describirlo?... como una tabla de tieso y rígido, es probablemente la mejor manera de decirlo. Todo en él era metódico y cuadrado. En algún momento, esta historia también llegaría a su fin. ¡Hurra!
Cuando llegó el momento de tomar conciencia de mi Timmy, ya era demasiado tarde. Así que, seguimos siendo buenos amigos, de esos amigos que sabes que estarán pase lo que pase de por vida. Cuando había un problema, nos ayudábamos mutuamente. Éramos uña y carne, por así decirlo.
Timmy es de estatura media, tiene ojos marrones, pelo rubio y una figura atlética. Una para morder por todos lados. Quería una verdadera relación apasionada con todos los detalles, me confesó. En realidad, era el hombre con el que había que casarse, que también quería formar una familia más adelante. En fin, el novio ideal. Ése con el que seguramente cualquier suegra estaría sumamente encantada.
Pero también era lo suficientemente realista como para saber que tenía que tener una carrera primero para poder concentrarse en una familia después. Siempre decía: -Primero la carrera, luego el dinero y el tiempo para la familia llegarán solos.
Yo, antes de comprometerme, quiero viajar un poco, vivir y conocer, ¡no es que le esté huyendo al matrimonio! Según descubrí, los padres de Timmy se habían divorciado por esa misma razón, por no vivir a tope y aparte de los suegros, eso me demostró una vez más, la suerte que tuve con mis padres.
No obstante, Timmy tampoco estuvo soltero por mucho tiempo. ¡Al menos no tanto como para dejar de disfrutar y vivir antes a lo grande! Pero tal vez la adecuada no estaba todavía allí.
He tenido mi tanda de relaciones, pero la "definitiva" tampoco estuvo nunca ahí. Incluso Alan, con sus hermosos labios carnosos, su pelo rubio semilargo y sus ojos azules y, en realidad, el yerno perfecto, que incluso tuvo un compromiso de seis meses conmigo, no llegó a ser nada de lo que pensaba. ¡Qué historia! Porque un día en una discoteca, en Copenhague, "conocimos" juntos al inteligente Richard.
Pensé que era el típico simpático buscavidas con mucho fuego en el trasero. Sólo un chico hispano-italiano. Sus ojos eran increíbles, un marrón tan bonito, casi caramelo, con largas pestañas. Todas las mujeres estaban celosas de sus pestañas. Fue aceptado tan rápidamente en nuestro círculo de amigos, así como también casi en cuestión de nada, resultó ser el gran, gran amor de mi perfecto Alan.
Sí, qué puedo decir, me decepcionó. No obstante, fuera lo correcto o no, había hecho otro amigo. Quizás fue gracias a mi colorida educación que lo acepté así. O el simple hecho de que, las señales de Alan siempre habían estado allí antes y yo, no quise admitirlas. Porque cuando pasaba por delante de mí en calzoncillos y movía el trasero de esa manera, prácticamente siempre ponía los ojos en blanco. Me molestaba mucho esa forma de caminar; ¡mezclada con un poco de marcha masculina y swing femenino!
Además, tenía a Timmy para atraparme cuando las cosas no iban bien y me estrellaba contra el suelo a toda velocidad. A veces me preguntaba si él también era gay. Pero no resultó así.
Un día decidimos ir a la Expo de Automóviles de Ginebra, pero ya estábamos viviendo de nuevo en Copenhague. Planeamos pasar la noche allí y rememoramos nuestro tiempo de aprendizaje. Aquella noche, ambos debimos beber demasiado y él quedó tan prendado de mi... como siempre dice, bien proporcionado cuerpo (y yo de él en mi merecido estupor de borrachera) que acabamos juntos en la cama. Recuerdo que todo en él era suave. Sus besos, sus labios. Realmente, te puedes fundir total y fácilmente con él.
-Estar contigo es algo tan... tan... ¿diferente? -balbuceaba mientras él me besaba el cuello de una forma muy tierna.
-Eres una mujer maravillosa Lay, me encanta este momento que paso a tu lado, aunque no sé si es debido o no. -repetía Timmy
Su tacto también era suave y delicado. Se sintió muy agradable, como si fuera lo más natural del mundo meterse en la cama con un colega tan rápidamente. Fue una noche sumamente hermosa. Una gran sorpresa para mí. Pero bueno, eso fue todo.
Después de esta bellísima experiencia, los dos estábamos un poco cohibidos, y el viaje en coche de vuelta a Copenhague fue muy tranquilo. No pude conseguir hablar nada ese día. Tenía miedo de perder a mi amigo, no sabía qué pensar. Por la noche, decidí ir a casa con él. Vaya, me sentí bastante mareada y con dolor en el estómago. En realidad, me daba un poco de vergüenza volver a hablar de lo que había pasado.
Se podría haber descrito como una aventura de una noche y olvidarse de ella. Pero la amistad se resentiría, y yo no quería eso. Timmy era demasiado importante para mí para hacer eso.
Así que fui y llamé a la puerta. Por supuesto, me invitó a entrar y mantuvimos una larga conversación. Una buena y esclarecedora conversación. Y tuve la suerte que mi Timmy sentía lo mismo que yo. Ambos sabíamos que no nos queríamos como deberíamos para llegar a ser una pareja.
Así que nos tomamos esa noche como algo muy especial y continuamos siendo los mejores amigos el uno para el otro. Nos despedimos con un abrazo y me soltó un "Cariño, te quiero", yo sonreí y respondí: -Sí, yo también te quiero.
De todos modos, los dos estábamos solos, así que no le debíamos dar cuentas a nadie, pero fue bueno aclararlo después de todo.
De hecho, luego de esta experiencia estábamos aún más unidos que antes. Nos unió aún más, por así decirlo. Definitivamente no teníamos grandes secretos entre nosotros. Nos queríamos a nuestra manera. De vuelta a Copenhague, me quedé a vivir allí, una de las ciudades más bonitas de Europa.
Si hay algo que caracteriza a la ciudad de Copenhague, es sin duda, la inmensa cantidad de bicicletas que puedes ver por la calle. Señal de que en ella se llevan a cabo las cosas de otra manera, con calma. Por eso, es un destino ideal para disfrutar de un turismo diferente, no solo por las bicis, sino también por el nivel de seguridad y de limpieza que tiene. No en vano es conocida como una de las ciudades mejor cuidadas de Europa. Una en la que se dan la mano tradición y modernidad.
Ahora trabajo en la panadería de mis padres y me voy de vacaciones a la Riviera Maya casi cada dos años. Las vacaciones allá eran casi un ritual. Debo confesar que hasta ahora me lo habían puesto todo bastante fácil en mi vida. Tengo tiempo para mi afición, montar a caballo, una vez a la semana y hasta tuve la suerte de encontrar un caballo de acogida que es un caballo de ocio extremadamente dulce.
Salvaje es el nombre del dulce castrado holandés que ya tiene 17 años en sus costillas. Casi demasiado mayor para el deporte de élite, pero para mí es la mejor edad. Bueno, no es un caballo blanco ni un semental para ser montado sólo por mí, como en mis sueños, pero puedo vivir con ello.
Lo que más me gusta es pasear por el bosque y disfrutar del aire fresco y de la naturaleza. A veces doy rienda suelta a mis fantasías y me imagino que veo elfos del bosque donde no los hay. Correteando de acá para allá.
Siento que a veces es agradable y necesario mantenerse alejado de lo que pasa alrededor y escuchar a los animales del bosque en los lomos de un caballo. Puede ser muy relajante.
Hay un refrán que dice: ¡lo más bello de la tierra está a lomos de un caballo! Para mí esto era más que cierto. De vez en cuando veía a uno o dos ciervos. Gracias a Dios, todavía no me he encontrado con un jabalí.
Así que, en primavera y en verano disfruto de los maravillosos paseos a solas o en pareja con Rebeca, que tiene un árabe como caballo de acogida, y cuando el tiempo lo permite vamos juntas.
Rebeca es todavía muy joven, acaba de terminar su carrera de peluquería y al mismo tiempo se ha mudado a su primer piso propio. Es muy dulce, rubia, de ojos azules, lleva gafas brillantes y es un poco ingenua pero muy, muy honesta. Eso es lo que me gusta de ella. Debido a su naturaleza honesta, suele ser apreciada por muchos.
Los amantes de los caballos no siempre prefieren estar en medio de la naturaleza. Este es el momento en el que montamos en el interior, a veces damos cuerda a los caballos o tomamos una clase de equitación. Sin embargo, después de montar, es muy divertido sentarse junto a un lago y cotillear sobre nuevos amores, el trabajo o cualquier otra cosa que se nos ocurra.
De vez en cuando viene Timmy, se une a nosotras y conversa como cualquier chica. Sobre todo, nos cuenta cosas divertidas del mundo de los famosos. Por supuesto, sólo nos cuenta lo que se le permite decir.
Muchas veces he intentado tenderle una trampa a los dos, pero de alguna manera ninguno de ellos responde y Timmy siempre sonríe para sí. No creo que la química sea la adecuada. Me encanta la sonrisa de Timmy, no tiene nada de extraordinaria, pero es una sonrisa muy simpática que resulta tan increíblemente contagiosa que sonríes la mayor parte del tiempo también.
Rebeca, en cambio, cacarea más cuando se ríe. Tiene una risa amplia, pero realmente suena como un cacareo. Cuando me río, suelo ponerme la mano derecha delante de la boca. Nunca me di cuenta hasta que Timmy me lo señaló:
-Tienes una sonrisa tan bonita y siempre te escondes detrás de la mano.
Desde entonces intento reírme abiertamente a veces, pero la costumbre es la costumbre y es difícil de quitar. Así es como soy. Dejé de pensar en ello todo el tiempo.
Luego tenemos a los queridos Alan y Richard, que también eran mis colegas. A veces nos vemos más, a veces nos vemos menos. También se podría decir que a veces se llevan mejor y a veces peor. Así es la vida, como una montaña rusa.
También está Sandra Brown. Una mujer alta con un hermoso rostro angular. Hermosos ojos marrones y pelo largo y liso de color marrón. Un poco larguirucha, pero para mí parecía una modelo. Sandra es originaria de La Patagonia. Su padre era argentino y su madre india.
Al principio vino a Dinamarca por un supuesto novio, al que conoció por Internet mientras chateaba. Increíble: cerró todas sus tiendas para venir aquí, a la incierta Dinamarca. Las cosas que haces por amor.
Cuando esa relación se vino abajo, se quedó aquí. Ahora tenía 30 años y ya habían pasado 10 años de haber venido. ¿Cómo había llegado de La Patagonia por alguien que era apenas un crío?, siempre fue un misterio para mí. ¡Aunque suene plausible, por solo chatear!
Dejar atrás a su familia, así como así, ciertamente requirió mucho valor a la edad de apenas 20 años. Sandra también tenía sus historias de mitos y leyendas. Se trataba de personas que podían convertirse en animales.
Así que, al contrario de mi imaginación y de los mitos que conocía, estos iban un poco más allá. La conocí en nuestra panadería, trabajaba en ventas. Sandra es una persona tranquila y sensata que no se deja ya llevar fácilmente. Para mí, era la mejor amiga que había.
Había otros "amigos" casuales como Gina, Manolo, Luis, Cristian y Miranda. Los conocía del colegio y la verdad es que me caían bastante bien, pero ya casi nunca salía con ellos. Nos encontrábamos solo de vez en cuando en la calle o cuando nos poníamos de acuerdo para salir todos juntos, lo cual era casi nunca. Los tiempos cambian. La forma de ver la vida, también cambia y yo, tengo una manera bastante particular de el punto de vista de ella.
Me gusta lo fantástico, lo diferente. Me intereso por cosas, que muchos no se interesan, como los hombres lobos, criaturas mágicas como los trolls, elfos, hadas, cíclopes, vampiros y otros, a los que probablemente muchos les teman, para mí son criaturas místicas y maravillosas.
¿Y qué hay de mí?
Tengo 24 años, los ojos grises-azules, mi color de piel es más bien pálido, mi el pelo es largo y castaño oscuro, que intento recoger la mayor parte del tiempo. Tengo pecas por todo el cuerpo y también en la cara. Cuando me rio a carcajadas, todavía me tapo la boca con la mano. Cuando salgo, suelo quedarme en un segundo plano para observarlo todo, pero por lo demás soy una persona muy alegre que siempre está dispuesta a pasar un buen rato.
Trabajo para mis padres y paso mis vacaciones en La Riviera Maya con regularidad. Eso sería casi todo sobre mí.
Vivo encima de la panadería en un pequeño y acogedor ático de dos habitaciones. Como la casa era de mi padrastro, pues yo me instalé allí y ya tenía mis comodidades. Mis padres viven en una casa a las afueras de Copenhague, en la vecina ciudad de Helsingborg, donde Shakespeare enmarcó su obra "Hamlet".
Tony también tiene un piso de tres habitaciones encima de la panadería donde trabaja de vez en cuando. Tony se ha convertido en un hombre de éxito, guapo y con los pies en la tierra. Su moderno corte de pelo no muy largo se ajustaba a su tipo: alto, con contornos claros en la cara, labios carnosos, pelo castaño claro y ojos marrones. De todos modos, tuve la sensación de que la naturaleza fue más amable con él que conmigo. Sinceramente, un tipo tan guapo, incluso a mí me hubiera gustado.
No es que yo sea "el patito feo". En realidad, estoy bien proporcionada, como le gusta decir a Timmy. Diría que como soy de estatura normal y no destaco mucho entre la multitud. Era un poco demasiado bajita para mi gusto, me hubiera gustado ser más alta que 1,65 metros. Como mis padres son más altos, probablemente obtuve mi tamaño de mi abuela. El color del pelo también vino de su parte. Quizá sólo me molestaba porque todos los que me rodeaban eran más altos que yo. Pero podía serlo al salir, ya que solía llevar zapatos de tacones muy altos. Me gustan mucho y me vienen muy bien.
Según me contó mi madre, Tony está aquí de nuevo y está planeando por todo lo alto, su 30 cumpleaños con su novia María. Ha viajado mucho a los desfiles de moda de todo el mundo. Pero se lleva a su María siempre que puede. María es una modelo excelente, así fue como ambos se conocieron y se enamoraron. De momento ya no trabajan tanto como antes porque sino vivirían sin apenas poder verse. Pienso que es una actitud saludable para la relación.
María tiene un carisma natural y unas piernas muy largas. Su pelo rubio y rizado con sus ojos azules y sus pecas la convierten en algo especial. Por mi parte, ya estoy deseando que llegue la fiesta. El lunes siguiente, recibí la invitación en mi buzón. Decía:
"Querida Layla, ha llegado el momento y voy a cumplir 30 años. Sería bueno que pudiéramos celebrarlo juntos, en un círculo cerrado, el sábado 24 de julio en la discoteca Zoo Bar. Por favor, confirmar o cancelar antes del 31 de junio. Saludos desde el fondo de mi corazón, tu hermano, Tony".
Fue muy dulce que escribiera personalmente mi nombre y "desde el fondo del corazón tu hermano Tony". Me gustan esos detalles, soy muy sensible a todas esas cursilerías como le llaman hoy en día.
Cuando subí al piso, me encontré inmediatamente con Tony en el hueco de la escalera.
-Uy, no te he oído. -dije, sobresaltada.
Tony sonrió:
-Te sorprendí, ¿Verdad? Ahora ven aquí y deja que te bese. -Sonrió.
-Hermano, te estás haciendo mayor -Sonreí ampliamente-, pero por nada del mundo dejaré de ir a tu gran fiesta, tengo curiosidad por ver quién estará allí.
Ahora su cálida sonrisa se había convertido en una sonrisa descarada:
-Mmm, eso es bueno. Hay invitados de varios países, algunos a los cuales simplemente tuve que invitar por conexiones de negocios. Sin embargo, hay uno o dos que te pueden gustar mucho. Uno se llama Leo y viene de una buena familia. Sin dudas, Timmy conoce a su padre, ya que es un gestor de eventos muy solicitado, y Leo está siguiendo sus pasos.
«Pffffff, gracias, pero no me interesa», pensé para mis adentros.
-¿Y qué tiene que ver todo esto conmigo? -le dije ligeramente molesta porque él sabía perfectamente que estaba soltera e intentaba tenderme una trampa.
-¡Aún no hay nada, en realidad, que tenga que ver, pero podría! -mostró la sonrisa estúpida de nuevo-, y también el inteligente Iván, que es más bien conocido como deportista, también está en la lista y...
Aunque seguía sonriendo, no pudo llegar más lejos porque le interrumpí:
-Vale, lo entiendo, estás intentando tenderle una trampa a tu hermanita -tuve que reírme ligeramente ahora-, pero sabes que eso no me va a funcionar. En este momento no hay espacio para un hombre en mi vida. ¡Quiero viajar y vivir la vida sin ningún compromiso ni ataduras primero!
-Sí, sí, lo sé. Bueno, será mejor que me vaya. Tengo asuntos que atender.
Me sonrió y me dio un rápido beso en la mejilla izquierda a modo de despedida. Sacudí la cabeza con una sonrisa y subí al piso. Luego comí algo pequeño, encendí la radio y revisé mi correo electrónico y volví a bajar al trabajo después del almuerzo. En la planta baja me encontré con Sandra.
-Hey, Sandra, ¿Recibiste la invitación en forma como de un violín?
Ella me devolvió la sonrisa y dijo:
-Sí, acabo de recibir la invitación de Tony y me hace mucha ilusión. Nunca me habían invitado a un evento tan exclusivo.
-Sí, así es, es de cierta manera algo especial y emocionante al mismo tiempo. -Fue mi respuesta.
Como hoy no había mucho que hacer en la tienda y, de todas formas, las cosas no iban muy bien, tuvimos tiempo suficiente para pensar en los "personajes" que mi hermano había invitado.
Le conté el encuentro con mi hermano y lo que me había dicho sobre el inteligente Iván y el temerario Leo. No me había dicho que Leo era un temerario, pero ya me había hecho una imagen de él en mi cabeza.
Nos reímos todo el día y yo estaba tan contenta de que me permitieran hacer las ventas junto con Sandra y que sólo tuviera que trabajar en la panadería medio tiempo o para distraerme.
Al día siguiente la emoción seguía ahí, pero al tercer día volvió la vida cotidiana y nuestra imaginación sobre los hombres que supuestamente podríamos conocer ya no era tan grande. Esa tarde llegué al establo un poco cansada, y Rebeca vino saltando hacia mí toda emocionada.
-Hola Layla, adivina qué, ¡también tengo una invitación para la gran fiesta de tu hermano!
Estaba tan emocionada que agitaba la invitación de un lado a otro y mi estado de ánimo se aligeró automáticamente. Después de la clase de equitación, también dejamos volar nuestra imaginación sobre lo que podría ocurrir esa noche. Poco antes de que nos fuéramos, Timmy se acercó y nos dijo:
-¡Hola, mis queridas! -Volvió a aparecer esa hermosa y cálida sonrisa-. Layla, querida, si no tienes el móvil encendido, no se te puede localizar. -dijo Timmy con cierto reproche.
-Cuando tienes razón, tienes razón. -Solté una risita y encendí el móvil. Efectivamente, tenía tres llamadas perdidas de Timmy, así que me disculpé corriendo.
-¿Qué es tan urgente? -dije, todavía riendo.
-Es sobre la invitación de tu hermano...
Le interrumpí:
-Genial, me alegro de que vayas a ir, Rebeca y Sandra también están invitadas. -Rebeca y yo sonreímos juntas. Estaba a punto de explicarle cómo nos estábamos preparando y en qué habíamos pensado. Cuando entonces me interrumpió y me dijo un poco tenso:
-Layla, estoy emocionado y tengo que decirte algo, tengo que prepararme para la velada VIP.
Ahora miré a Rebeca y vi que también tenía un signo de interrogación en la cara como yo. Timmy se dio cuenta de nuestros signos de interrogación, y por fin nos explicó:
-Tengo todos los derechos exclusivos para 4 entrevistas que se me permiten hacer esa noche. ¡4 celebridades! ¿No es increíble? Pero no preguntes cuáles, aún no puedo adelantar nada.
«Ese aguafiestas», pensé, y puse la correspondiente cara de mortificación. Aunque recordaba que Tony había hablado de un gestor de eventos, no mencioné nada delante de Rebeca y seguí poniendo cara de ofendida. Timmy notó mi expresión de disconformidad y dijo:
-Layla, lo siento, pero tu hermano también te conoce y sabe lo curiosa que puedes ser.
Ahora Rebeca cacareó... y yo también sonreí porque su risa es muy contagiosa.
-Solo tengo un tiempo limitado para hacer las entrevistas y realmente tengo que prepararme para ello y también estoy muy emocionado. Sé que no es justo restregarlo en sus narices, pero realmente necesitaba desahogarme. Gracias por escuchar.
Nos abrazamos y dije, supuestamente llena de comprensión:
-Estoy feliz de ayudarte, aunque no sea fácil para mí. No soy tan profesional como tú, pero haré todo lo posible para sacarte algo. -Le he amenazado. Cuando le miré seductoramente con mis ojos entrecerrados, no pudimos parar de reír.