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Entre mis piernas

Entre mis piernas

Autor: : Verde Riso
Género: Romance
Jamás pensé tenerlo entre mis piernas, dentro de mí, sintiendo su dulce respiración agitada y mirando su hermoso cuerpo encima mío, pero pasó, "¿cómo pasó?" No lo sé ni creo saberlo, todo fue tan rápido, paso tan de manera natural que ahora prefiero ni pensar en eso. Yo tan joven y él..., él simplemente tan lejano a mi, o al menos eso parecía. Diferente, distante, callado, demasiado reservado para mí gusto pero extremadamente atractivo, aunque había veces que me ponía a pensar si en realidad es atractivo o su manera de ser es la que me gusta. A veces decimos "atractivo" refiriéndonos a su físico, pero no nos damos cuenta de que quizá no encaja en el estereotipo de belleza, sino más bien, su aura es la que nos enamora; pero, ¿cómo le digo que lo amo? Y es que ni siquiera se si es amor o nada más es que el calor del momento, el fuego de la pasión que un día, conforme el tiempo se apagará. Él no muestra amor hacia mí, ¿será porque me mira demasiado joven y le preocupa el que dirán? Desde que lo conozco, mi mente es un lío lleno de preguntas sin respuesta, dudas que quizá él pueda despejar pero ¿cómo decirle...? ¿cómo hablarle? Si jamás me ha regalado una sonrisa, una sola, solo una, nada. Es tan neutro que intimida, que me da miedo y deseos de alejarme, quizá eso sea lo más sano pero cuando me decido a decir "hasta aquí", él me llama o me envía un mensaje de texto para verme y cuando menos lo pienso, ya lo tengo entre mis piernas. Escucho la risa de mi amiga, ella es la sobrina de él, por ella lo conocí, "por sus inventos estoy como estoy." Me retracto ante lo pensado, ella solo me lo presentó, fui yo la que comenzó a jugar al gato y al ratón donde yo me sentía como un felino y a él lo miraba como mi presa, pero resultó ser todo lo contrario, porque yo puedo tenerlo entre mis piernas pero él... Él me tiene a sus pies, quizá no tanto así, pero si algo tengo seguro es de que lo tengo impregnado en mi piel y muy dentro de mi corazón y pensamientos. ¿Será que él piensa en mí? Quizá sólo para cuando necesita sexo. Hay ocasiones en las que quisiera que todo esto fuera un sueño, despertar y conocerlo jamás. Todo sería diferente si mis padres aún vivieran, ¡maldito accidente! Siempre les agradeceré que fueron personas que trabajaban mucho y pensaban en nosotros y un futuro seguro, no eran egoístas, no pensaban solo en ellos o vivir el día a día. Siempre estuvieron pensando en el día que les tocará morir, pero jamás pensamos que sucedería tan pronto, mucho peor, jamás imaginé que mi único hermano muriera junto con mis padres. Si no fuera por mi loca amiga, estuviera muerta; jamás olvidaré el día en el que vertía veneno en mi café, ella llegó como enviada por el destino, sintió aquel olor repugnante en mi café y me hizo hablar. Tuve que decirle lo que le había puesto y sin juzgarme, no dudó en llevarme con la psicóloga de la preparatoria y ahora me encuentro bien, tengo mucho por vivir y lo único que quiero es que estén donde estén, mis padres se sientan orgullosos de mi. Con todos los derechos reservados

Capítulo 1 Sugar baby

Nairobi

-Creo que no iré a la universidad -le digo a Karina, mi única amiga.

Ambas tenemos dieciocho años y estamos por terminar la preparatoria; pero mi problema es que no tengo dinero para entrar a la universidad, mis padres murieron hace un año, junto con mi hermano mayor y quedé sola. Me dejaron una bonita casa la cual vendí en cuanto cumplí dieciocho, compré un apartamento y con lo que me quedó de dinero, me ayude con los estudios y demás gastos, ahora estoy trabajando en un café, donde me pagan apenas el salario mínimo y a duras penas cubro mis gastos actuales, no podría con la universidad.

El coraje más grande que me da, es que mis padres pagaban un seguro para mi hermano y para mi, claro, murió mi hermano, los del banco debían asegurarse de que a mi no me faltara nada pero nos robaron, o al menos a mí, que fue quien quedó viva. Dicen que con un buen abogado, podría denunciarlos y obtener una suma millonaria pero a penas tengo para vivir, no tendría para gastar miles en un buen abogado, sin contar que hay muchos que le roban a la gente, no se esfuerzan en los casos y no ganan nada más que su propio dinero.

-No puedes dejar de estudiar -responde con una carita de tristeza que estruja mi corazón, así como sé que está el de ella, porque puedo ver en sus ojos que siente mi dolor-. Tenemos que buscar una solución a todo esto -planteó, luego de pensar por un rato; ella una alocada joven que no acepta un "no" como respuesta y que siempre le encuentra una solución a cada problema, aunque sus soluciones sean muy poco convencionales y a veces hasta peligrosas.

-Pero ¿qué podría hacer? No hay nada que pueda hacer, un mejor empleo no me lo dan -exclamó entre suspiros.

-Búscate un padrino -arrugó mi entrecejo sin entender a qué se refiere-. Hay hombres adultos que pagan los gastos de universidad a chicas a cambio de compañía -explica, al notar mi confusión, sin embargo, con dicha explicación, arrugó aún más la cara confundida sin querer creer lo que me propone, aunque no está mal la idea, "pienso"

-¿Estas hablando de prostitución?

-No... jamás te aconsejaría algo así -grita de inmediato algo ofendida-. Ellos solo buscan ayudar a jóvenes estudiosas y trabajadoras a cambio de una amistad, de alguien con buena presentación, o sea bonita, que los acompañe a cócteles, cenas. -según Karina me explica y debo de admitir que lo hace de una manera muy elocuente, tanto que no me parece tan mala la idea pero ¿dónde encuentro a alguien que ayude sin fines sexuales?

-¿Dónde me encuentro algo así? -ella se ríe de manera victoriosa en respuesta a mi pregunta.

-Déjalo en mis manos, tengo un tío soltero que hace poco me dijo que necesitaba una asistente para no ir solo a ciertos eventos. -me giña un ojo y sonríe con malicia-. Prefiere contratar varones, según él porque las chicas no le duran mucho tiempo pero sé que es un angelito.

Podría ser un ángel pero desterrado y oscuro, quizá por eso las asistentes no la duran. Quizá sea de esos que se aprovecha de su posición y les quiere hacer posiciones a las chicas o puede que esté equivocada y prejuzgando a alguien que ni conozco. Todo lo que pienso sobre el misterioso tío de Karina, me lo guardó para mí misma y no digo palabra alguna, porque no le quiero dar problema a las soluciones, mejor me espero a conocerlo y pues, nada cuesta intentarlo.

-Bueno, hay que darnos prisa con esto porque si no, ni una ni la otra irá a la universidad y no precisamente por falta de dinero -manifiesto, para que nos pongamos a trabajar en el proyecto final para graduarse y luego poder ir a la universidad en busca de ser profesionales algún día.

Debo admitir que, aunque Karina es muy alocada, es muy inteligente. Si le pusiera más amor a las clases, sería graduada con honores, pero ella le dedica el menor tiempo a sus estudios por andar disfrutando, según ella, "su mayoría de edad". Yo por otro lado, antes de la muerte de mis padres no me preocupaba por nada, pero este último año tuve que ponerme a estudiar el triple de lo que antes lo hacía para ver si me dan una beca en alguna universidad, aunque eso signifique que no estudie en la misma universidad que irá mi amiga, ya que esa universidad no da becas, pero es la mejor de las mejores, tanto que una vez que uno se gradúe en ella, la carrera se la inscriben en todos los países de Europa de manera automática, por ende, podríamos ir a trabajar a cualquier país, sin necesidad de hacer trámites de autenticación en dicho país, porque nuestra licencia sería válida para todos los países europeos. Es como un sueño para mí; lo que antes era una realidad, ahora solo es un espejismo.

Observo a mi amiga, pareciera que somos completamente diferentes, pero debo admitir que a mi también me gusta divertirme, salir y gozar de mi juventud. También, al igual que ella, se coquetear y hablar con chicos, solo que mis dotes de seducción los dejo para cuando alguien verdaderamente me gusta, cosa que no suele pasar y todas mis maldades terminan quedando solo en mi cabeza. Ahora que estoy sin padres, sin querer tuve que madurar y saltarme esa etapa que está viviendo Karina, yo debo disfrutar pero priorizar mis estudios y trabajo.

Camilo

-Necesitas una asistente personal, que te acompañe a todas partes -comenta mi socio y amigo José-, todos tenemos una, solo tú no.

-Si la necesito pero que sea varón -contestó -, porque, no quiero una niñita para andar follando, como lo haces tú con esa niña de veinticinco años, ¡no tienes vergüenza! -se ríe a carcajadas. No me gusta el actuar de mi amigo pues está casado y se folla a la asistente en cualquier lugar aparte de que le paga todas sus cuentas.

Siempre tuve asistente pero de un tiempo acá, decidí que no, porque la mayoría de jovencitas lo único que buscan es salir de fiesta, tomar y tener sexo con hombres adultos porque según ellas, tenemos mejor sexo. Yo quiero a alguien que quiera trabajar y salir adelante y sobre todo, que no me de problemas, porque el asunto es de que, cuando te las comienzas a follar, quieren llegar tarde, no se comprometen con el trabajo, dejan de verte como jefe y esos líos de falda es lo que menos quiero en este instante.

No soy un santo pero tampoco me gusta ese tipo de cosas, ya que es obvio que las jovencitas se le acercan para quitarnos dinero y lo que más me molesta es de que no son sinceras, muestran un amor que ni por cerca sienten, "me regañó mentalmente porque suelo generalizar y las cosas no deben ser así, ya que sé que hay muchas mujeres que quieren trabajar honestamente, pero las jóvenes, esas... juro que solo quieren pasar el rato."

-Con permiso -entra mi secretaria, quien es una de las muchas a las que les gusta trabajar-, señor lo busca su sobrina. -me pongo la mano en la frente, "esa niña molesta demasiado, mi hermana la tiene muy mimada."

-Hazla pasar porque no quiere que se quede todo el día como la otra vez, después la tengo con mi hermana -pido a mi secretaria y ella sonríe y sé que ríe recordando la vez que no la quise atender, entonces se quedó ahí hasta que fue noche; en esa ocasión mi hermana me dijo muchas cosas, entre ellas: es tu única sobrina, eres grosero, no tienes nombre... y ¡dios! De solo pensarlo, no quiero tener a mi hermana reclamando cosas.

-Tío.... -entra gritando. Mi amigo como todo morboso la observa de pies a cabeza, yo le saco el dedo aprovechando de que mi sobrina me abraza y besa. Siempre que me mira se me tira encima a abrazarme y besarme-. Te traigo un regalo -se sienta en mis piernas y queda frente a José, sé que le coquetea a mi amigo, sé que mi sobrina es como todas las jóvenes, que según ellas, "disfrutan de su mayoría de edad".

Estas niñas de hoy en día son muy mal portadas, llegando a los dieciocho, empiezan a sentirse adultas, pero para mi son unas niñas muy malcriadas.

-Y ¿cuál es el regalo? -le pregunto con curiosidad, ya que nunca me ha regalado nada, excepto el día que me regaló mi perfume favorito, pero luego me pidió un Ferrari.

"Me duele la cabeza cuando me acuerdo que gasté tantos miles en un auto."

-Es una Sugar Baby -José se pone a reír y ella también, yo solo los miro sintiendo confusión lastimosamente sin poder expresarlo y como siempre, mi mirada neutra los penetra severamente porque no sé a qué se refiere con "Sugar Baby" ¿qué es un bebé de azúcar? Estoy perdido. ¿Acaso es alguna golosina? Bueno, para que se rían así, si es un dulce, debe tener figura de mujer desnuda-. Una compañera mía necesita ir a la universidad... -me cuenta la historia de su amiga en un corto resumen.

-¡Jamás! -le digo rotundamente.

-Yo me anoto -declaró mi amigo.

-No -vuelvo a decir yo-, ni se te ocurra José.

-Pero no habrá sexo, no es prostitución -alega mi sobrina.

-Tu tío necesita una asistente personal. -informa José y mi sobrina sonríe como gato frente a un atún, mientras yo maldigo mentalmente a mi mejor amigo.

-Ya dije que no y tú -señaló a José-, que ni se te ocurra.

Según dice mi sobrina, la chica es trabajadora, así que estoy seguro de que saldrá adelante sin mí ayuda, a parte de que a su edad, tiene un apartamento propio, no tiene que pagar renta y eso es una gran ventaja.

Mi sobrina pasó alrededor de una hora pidiéndome que apadrinará a su amiga.

Pues no se escucha mal la idea. Tengo entendido que muchas personas con dinero apadrinan niños de países en desarrollo, los ayudan mucho a cambio de sus buenas notas escolares y lo miro como un gesto muy hermoso. Podría hacer lo mismo con esta joven pero temo que sea tan así como mi sobrina que le coquetea a todos y yo termine cediendo. Me maldeciré si llegara a intimar con una amiga de mi sobrina. ¡Eso jamás!, así que le dije rotundamente que no y no, aunque en lo más profundo de mi corazón me duele la decisión, más me dolió cuando mire que en verdad no era un capricho de mi sobrina, me di cuenta que de verdad ama a su amiga... puedo verlo en sus ojos.

Capítulo 2 ¿No podré ir

Nairobi

Estoy trabajando como todas las tardes en el café de doña María. Es una mujer de cincuenta años: joven y hermosa; "latina hasta los huesos", así lo dice con sus propias palabras. Me ama, me adora. El destino se llevó a mis padres pero me regaló a doña María, creo que ella me mira como una hija y sin duda, yo le tengo un innegable aprecio.

Renegué muchos días por la muerte de mi familia, pero recapacite y me di cuenta de que muchos niños quedan huérfanos de la misma manera que yo, con la diferencia que a pesar de que aun soy una jovencita, ya puedo defenderme y no quede tan mal económicamente, al menos tengo un lugar decente donde vivir y aunque no logre llegar a la universidad, al menos sé que viviré toda mi vida con lo justo y que mientras trabaje, tendré mis alimentos y cosas básicas.

-¿En qué piensas tanto? -María me saca de mis pensamientos.

-En la Universidad, no podré ir -le contestó sintiéndome muy triste. Ella se acerca a mí, me abraza y me besa la frente. Es reconfortante sentir sus brazos y su calor; aunque no me pueda ayudar económicamente, me alivia mucho con sus abrazos y cariño que me da.

-Si no me hubiera puesto a parir tanto te hubiera ayudado -dice, suspirando. Ella tiene seis hijos y aunque parece irresponsable tener tantos, los ha sacado adelante y les ha dado todo lo que se le debe dar a un hijo-. Nairobi, tú eres una buena niña, espero encuentres un empleo mejor, yo sé que te pago tan solo el mínimo, pero sabes que no puedo pagar más -me dice, apenada.

-Tranquila que yo te entiendo -ahora soy yo quien la abrazó para que entienda que comprendo su situación y no la juzgo, al contrario, la admiro y quiero mucho.

Salgo como todos los días, me subo a mi "pedazo de auto" que fue lo único que pude obtener a un buen precio y sobre todo, es ahorrativo de combustible. Conduje por las calles de Seattle hasta llegar al edificio donde vivo, un lindo, moderno y un buen vecindario. Entrando al parqueo subterráneo y que me bajo del auto, escucho mi teléfono sonar con un mensaje de Karina. Esta chica no tiene que hacer. Soy su única amiga, quizá por eso me llama y escribe tanto; sabe perfectamente a qué hora salgo de trabajar y calcula el tiempo exacto de cuando llego a casa; dice que no le gusta molestar en mi trabajo, pero llegando al edificio, no me deja ni terminar de subir las escaleras, cuando suena mi teléfono.

"Bendito ascensor, que se dañó" vengo cansada del trabajo a subir escaleras.

Entró a mi cuarto y la miró con la boca llena de comida china, latas vacías de cerveza y la tele encendida.

-Le pedí dinero a mi tío -me dice con la boca llena. "Que dichosa ella, tiene familia y no porque su familia tenga dinero, si no porque la quieren y cuidan mucho"-. La tarea de mañana, la haremos en mi casa, ya es la última... ¡Yupi! -me dice emocionada, en cambio yo estoy triste porque eso significa que pronto estaremos de vacaciones y luego, no podré ir a la universidad-. No estés así, sé que mi tío terminará ayudándote y si no, entonces mi mamá, pero de qué vas a la universidad, vas... -me dice con seguridad. Sinceramente pienso que me he sacado la lotería con esta chica. Es loca, inmadura, promiscua, pero es la mejor de las amigas. Vale la pena perderse en el infierno con ella-. Sabes que mis papás nunca me dicen que no.

La veo y sonrío recordando su mensaje que envió a mi móvil hace unos minutos, lo hizo porque sabía que iba subiendo las escaleras: "te tengo un regalo en casa, el regalo soy yo". Es verdad, así a como está: borracha y llena de comida, dejándome el apartamento hecho un asco, así y con todo eso, es mi mejor regalo.

-Gracias. -Le digo sonriendo, ella deja su comida, a duras penas se levanta y me abraza.

-Nairobi, sabes que eres como mi hermana -confiesa entre el abrazo. Suspiro y lo hago una y otra vez, "lo sé, sé lo que significó para ti" no se lo digo en voz alta porque se me quebrara la voz y no quiero llorar, además, ya se lo he dicho, a parte de que ahora está borracha, así que me suelto de su abrazo y se vuelve a sentar en el piso.

Voy a la cocina y sacó más cerveza, cerveza que por supuesto, es Karina quien las compra. Me siento a su lado a ver la tele, es una película de una actriz de Hollywood muy famosa, no se como se llama, pero la he visto en varias películas nominadas al Oscar y ella, me encanta, siempre busco películas donde actué.

Después de un rato, decido dejar a mi amiga en la pequeña sala y entro a mi cuarto, me daré un baño y dormiré, mañana tengo que ir al instituto, luego a casa de mi amiga y de ahí tendré que irme al trabajo. Me duele la cabeza, todo esto es mucho para mí, tanto que a veces he pensado o mejor dicho, pensé en dejar el instituto, pero recordaba que los estudios son mi futuro y sigo adelante. No podía dejar por nada del mundo el instituto, bueno ya solo faltan menos de tres días para acabarlo, luego dan dos meses de descanso para entrar a la Universidad.

No me di cuenta a qué hora se fue Karina, sí la sentí durmiendo al lado mío, pero supongo que salió muy temprano, ya que cuando desperté por la mañana, no estaba. Mi día comienza temprano, me preocupo por comer saludable e ir a la escuela con calma, así que eso me toma tiempo.

-Niñas la maestra llama la atención de Karina y la mía justo cuando íbamos de salida-, les falta un miembro para hacer la tarea en grupo de mañana.

-Solo seremos nosotras -responde Karina, como siempre, le importa poco lo que la bella maestra nos diga.

La maestra se pone la mano en la cabeza y niega. Supongo que la tenemos aburrida ya que siempre hacemos lo mismo. En nuestros trabajos en grupo, siempre lo hacemos solo ella y yo, por alguna razón, así ha sido siempre.

-Está bien, de todo modos después de esta semana no las volveré a ver.

-Eso me dolió maestra -le digo y ella me mira y sonríe.

-Las veré en la universidad -me dice y yo sonrío porque ella me cae muy bien, es bastante joven y se acopla a la perfección con todos nosotros-. Ahora, largo, vayan hagan el trabajo que es para mañana.

Según entiendo, iría a dar clases a la universidad donde se suponía, estudiaría yo, pero bueno, si no logro entrar, al menos estará Karina para darle dolores de cabeza.

Nairobi

-¿Cómo se portaron hoy en la escuela? -pregunta la mamá de Karina, en cuanto nos mira entrar a la casa. Ella es una mujer muy hermosa de cuarenta y tres años si no me equivoco. Es linda conmigo y me trata como una hija.

-Muy bien, mami -responde, Karina con su típica voz de niña mimada.

-¿Y tú? -Me mira, sonriéndome con cariño.

-Muy bien -sonrió, nos dio un beso a ambas y nos abrazó. Es cariñosa hasta más no poder. No dejo de pensar que mi amiga es tan dichosa, ya quisiera yo, tener la familia que ella tiene. "Un día... un día la tuve y fue maravilloso".

-Lávense las manos que van a comer -nos dice y obedecemos.

Estoy que muero de hambre, así que está vez, no subimos al cuarto de mi amiga como lo hacemos siempre, ahora el hambre nos está matando, así que ponemos nuestras mochilas en la mesa de centro de la sala donde haremos el trabajo, entramos a la cocina a lavarnos las manos. Saludamos al personal del servicio al mismo tiempo que se deja sentir ese rico aroma a pollo horneado con verduras. Nos terminamos de lavar las manos y nos sentamos en el comedor a comer junto con Fanny, así se llama la mamá de mi amiga, a su papá no lo conozco muy bien, solo lo he visto un par de veces muy fugaz, ya que él trabaja desde temprano y regresa por la noche.

Nos sirven y empiezo a comer, Karina y yo nos llenamos la boca comiendo y nos chupamos los dedos de vez en cuando. Fanny no nos dice nada, pues ya sabe que somos rebeldes y siempre le hemos dicho que a la comida se le siente más sabor comerla de esta manera.

-Señora -una joven de servicio, llama la atención de Fanny-, su hermano está aquí, dice que Karina lo invitó a comer.

-¡Karina...! ¿Por qué no me dijiste nada? -puedo ver que Fanny no esperaba aquella visita, también mira de una manera severa a su hija, ya que por lo que he visto, las visitas en esta familia deben ser planificadas-. Dile que pase al comedor -ordena Fanny sin tener más opción, puesto que no sería lindo que no recibiera a su hermano.

Tampoco me agrada que haya hecho esto, porque estoy segura de que se trata del supuesto tío que ella quiere, que me apadrine y no me veo en condiciones presentables para eso, estoy despeinada y con comida por toda mi bendita y bella cara, sin embargo, eso no me afecta, mi cabeza sigue en alto y me importa poco lo que vaya a pensar de mi.

-¡Hola, hola! -escucho esa voz ronca y sensual de un hombre adulto. No quiero voltear a ver, tengo la mirada en mi plato de comida deseando matar a Karina, pero como la curiosidad "mató al gato" volteó y lo miro, él me mira y su rostro es completamente inexpresivo, sin una sonrisa que acompañe esa rica y apetecible boca, "calma tus hormonas" me regañó mentalmente. Es mayor, quizá me lleve unos quince años pero está como para comérselo. Su rostro es de un hombre sin sentimientos, tal como si fuera un robot que no puede reírse, ni arrugar el entrecejo, nada, no hay nada.

-¡Tío! -grita, Karina mientras se levanta y se le tira encima a besarlo y abrazarlo. Me pongo de pie junto a Fanny, limpio el rastro de comida que tengo en la cara, aprovechando que el tipo está con los ojos cerrados abrazando a su sobrina, "al menos cierra los ojos" porque pareciera que es inmóvil de rostro-. Perdón por no esperarte a comer tío, pero tenía mucha hambre.

-Apenas empezábamos -dice Fanny y se acerca a darle un beso a su hermano.

-Mira tío, ella es mi mejor amiga -me presenta y para este punto estoy nerviosa sin ssber por qué; gracias a mi orgullo, no demuestro lo que siento, o al menos eso creo.

-Soy Nairobi, mucho gusto. Karina me ha hablado mucho de usted -disimular mis nervios y le tiendo mi mano, él me da un apretón de manos y con su otra mano toma mi servilleta y la pasa por mi mejilla. Creo que para este punto mi rostro está cubierto de carmín; hace todo eso, sin una bendita expresión en su rostro, es tan raro, diferente. La gente grosera al menos arruga el ceño, este señor no hace ni buenas, ni malas caras.

-Tenías salsa, y ¡mucho gusto! Yo soy Camilo Colombo, a sus órdenes -me suelta la mano terminando el saludo y juro que quería sentir su toque por siempre.

"¿Acaso existe el amor a primera vista?"

Capítulo 3 Chantaje de sobrina

Camilo

Mi sobrina me chantajeó de la peor manera para que fuera a almorzar a su casa, pero la muy tramposa jamás me dijo que su amiga iba a estar ahí. Cuando entré al comedor la miré, no quería voltear a verme y cuando lo hizo, miré esos hermosos ojos color miel, sus ojos grandotes como un animalito que sale en la película de Madagascar. Se miraba nerviosa, estoy seguro de que no esperaba verme. Es una niña, para mí es una niña aunque ya sea adulta.

Cuando mi sobrina se me tiró encima, su amiga se levantó de la silla y algo en mi entrepierna también se levantó al ver a Nairobi en todo su esplendor, tiene un cuerpo delgado pero con gracia. El uniforme del instituto se le miraba de lo más sexi, no podría trabajar con esta niña porque pecaría en cuanto estemos solos. Estoy pensando justamente como lo hace José, como un maldito depravado pero es que, ¿cómo explicar lo que sentí al verla? Odio tanto ser como soy, haber nacido como nací, sin poder demostrar lo que siento. Ella si, ella aunque intento esconder sus nervios, no pudo, eso me demuestra que el sentimiento fue mutuo, aunque ella no lo sepa.

-¿Eso quiere decir que la vas a apadrinar? -fue lo que pregunto mi sobrina al escuchar que le dije a su amiga, que estaba a sus órdenes, pero lo dije meramente por amabilidad; ahora que lo pienso: decir cosas por amabilidad no es correcto, pienso que es mejor hablar literalmente o no decir nada.

Todos sentados y comiendo, se me hace inevitable no verla y es que es bastante menor que yo, pero me encanta. Su cara está completamente carmesí y su respiración un poco agitada, dando a entender que está nerviosa pero intenta controlarse y que bien que lo haga, porque si tan solo me seduce un poco, caería como cayeron las Torres Gemelas.

-Yo creo que deberías darle empleo a cambio de sus estudios, Nairobi es una buena niña me -sugiere, Fanny, mientras estamos en la mesa-. Yo la conozco desde niña y te puedo decir que yo no entiendo como un angelito tan puro y bello como Nairobi, es amiga de mi pequeño demonio.

¡Por fin! Ella está sonriendo por lo que mi hermana dijo y yo me deleité mirándola. Que lástima que ella no me puede ver sonreír, ¿que debe pensar de mi?

¿Por qué se llama Nairobi? Me da curiosidad, pero no le preguntaré, no quiero involucrarme demasiado, haciendo preguntas triviales que son perfectas para comenzar a ligar; mejor se lo preguntaré a Karina, cuando no esté Nairobi.

Nairobi

-Lo pensaré, quedan dos mese antes de que entren a la Universidad, si para ese entonces... -me observa rápidamente-, no he podido conseguirte un empleo, yo te ayudo -me termina diciendo y yo anhelo que no encuentre trabajo para mi.

Haría lo que sea por trabajar con él, me sometería a cualquier cosa que me pidiera, sería su esclava sexual de por vida si él así lo desea, "calma tus benditas hormonas", estoy demasiado caliente y es que como explicar que jamás en mi desdichada vida, había conocido a alguien así.

-¡Muchas gracias! -le sonrió y no se que más decirle. Me siento tan apenada porque estoy más que segura que mi cara parece un tomate o Chile rojo.

Estábamos en la mesa, pero tan solo comíamos el postre; Fanny tomaba café, cuando recibió una llamada, según entendí, se trataba de una junta que salió de ultima hora y urgente, por lo que se miro obligada a despedirse y salir literalmente corriendo de la casa.

Miro mi helado y pienso que lo único que quisiera comer en este preciso monto, es a Camilo y es que siempre lo he dicho: "no soy un Ángel, ni nada inocente" solo que lo demuestro menos que Karina, también debo admitir que íntimamente mi amiga ha vivido más experiencias que yo, debido a que tengo un problema y es que cuando se va a dar el momento, me pongo demasiado nerviosa y lo que hago es salir corriendo pero juro por todos los dioses del Olimpo que con Camilo si me aviento, me lanzo, así muera de los nervios antes del coito.

-Bueno -habla Karina, llamando mi atención y de paso, también la de su tío-. Vamos, que el trabajo no se hará solo y aprovechemos que mi tío está aquí, para que nos eche una mano.

-Con permiso -digo, mientras Karina y yo, nos levantamos de la mesa.

Como siempre lo hacemos, subimos a su cuarto a lavarnos los dientes y ponernos otra ropa, hay veces en las que nos bañamos porque así, se siente mejor estudiar. En esta ocasión sólo nos ponemos otra ropa y debido a que no tengo ropa aquí, Karina me presta, así que busco algo adecuado para seducir a su tío, "lo siento amiga, pero con tu tio, si que acepto todo lo que quiera ofrecerme el infierno".

-Mira, usaré esto -le muestro un pantalón vaquero ajustado al cuerpo y una blusa pequeña que llega al ombligo, para mi, es bastante atractivo.

-No, no -coje la ropa que tengo en la mano y la guarda en el cajón donde tiene su ropa interior, "ni siquiera es ahí el lugar de los pantalones, pero en fin"-. Toma esto -me pasa algo que estoy segura, ya lo tenía listo desde mucho antes.

-¡Oye, no me pondré esto! -le digo inmediatamente, porque me esta dando un diminuto mini short, que me cubren más mis bragas que el.

-Es lo que hay -me dice cerrando el armario.

Cuando pensé en ponerme algo para seducir a su tío, jamás imaginé llegar a este extremo, si prácticamente andaré en bragas por toda la casa pero ¿qué hago? Es lo que me ofrece, así que aunque a regaña dientes, me pongo la ropa que me ofrece. Sin exagerar, juro que el mini short, literalmente es más corto que mis bragas, así que me saco las bragas y me dejo solo el short sin ropa interior. Yo uso este tipo de ropa pero no es mi estilo y mucho menos cuando esta un dios griego allá afuera mirándome sin poder descifrar lo que siente. Me pongo una blusa ajustada al cuerpo de tiras que me llega al ombligo, cosa que no me preocupa porque el short es talla alta, me cubre el ombligo pero las nalgas no, ¡que ironía! y listo, me hago el cabello en una coleta.

-Te ves ardiente -exclama, Karina con una sonrisa que... ¡diablos! Esa malévola sonrisa la llevara al infierno y yo me iré con ella por ser su seguidora.

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