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Entre sombras y deseos

Entre sombras y deseos

Autor: : Lunallena
Género: Romance
Lucía, una joven hermosa e inteligente, lucha por salir adelante en la vida mientras vive con su madre, su padrastro y su hermana menor. En un evento casual, conoce a Gabriel, un hombre misterioso y encantador que parece tener todo lo que ella desea, pero que está fuera de su alcance por razones que aún no se revelan. El capítulo termina con una mirada intensa entre ellos que deja a Lucía confundida y fascinada.

Capítulo 1 Encuentro inesperado

Lucía caminaba apresurada por las calles bulliciosas de su pequeño pueblo. Las tiendas abarrotadas y el ruido de las bocinas eran su rutina diaria mientras buscaba trabajo y soñaba con un futuro mejor. Su mochila desgastada contenía su currículum, aunque sabía que la mayoría de las empresas no la llamarían. Sin embargo, nunca perdía la esperanza.

Ese día, una feria local había llenado la plaza principal de colores, música y risas. Lucía no tenía planes de detenerse, pero el aroma de las flores frescas y el brillo de las luces la hicieron desviarse. Al pasar junto a un puesto de libros, tropezó con un hombre alto, de semblante serio pero atractivo. Gabriel, con su traje impecable y una mirada intensa, se agachó para ayudarla a recoger los papeles que habían caído al suelo.

"Perdona, no estaba mirando," dijo Lucía, avergonzada, mientras alisaba su falda. Gabriel, con un aire de misterio, observó detenidamente su rostro antes de devolverle los papeles.

"No hay problema," respondió él con una voz grave y tranquilizadora. La forma en que sus ojos oscuros la miraban hizo que Lucía sintiera un ligero escalofrío. Había algo en él, una mezcla de magnetismo y peligro que no podía ignorar.

La conversación podría haber terminado allí, pero Gabriel extendió uno de los papeles. "¿Buscas trabajo? Tal vez haya algo interesante en la fundación para la que trabajo." Lucía lo miró con curiosidad, mientras se preguntaba qué hacía un hombre como él en un lugar tan simple. ¿Era realmente una oferta genuina o una coincidencia demasiado buena para ser verdad?

Antes de que pudiera responder, una mujer llamó a Gabriel desde un puesto cercano. Él se volvió, pero no antes de lanzar una última mirada a Lucía. Fue una mirada que dejó más preguntas que respuestas, una mirada que prometía algo que ella ni siquiera podía comenzar a entender.

Lucía permaneció inmóvil mientras él se alejaba, sintiendo que algo dentro de ella había cambiado. ¿Quién era ese hombre? ¿Por qué su presencia la había desconcertado tanto? Mientras las luces de la feria parpadeaban, Lucía no podía evitar pensar que este encuentro sería el comienzo de algo mucho más grande que ella misma.

Capítulo 2 Secretos familiares

Las luces del atardecer se filtraban a través de las cortinas raídas de la sala mientras Lucía revisaba los papeles del trabajo temporal que había conseguido. La feria en la que conoció a Gabriel seguía rondando en su mente. Había algo en su presencia que la inquietaba, una mezcla de atracción y advertencia que no podía descifrar.

Su primo Álvaro, siempre atento y protector, entró en la casa con la misma sonrisa cálida de siempre, pero esa tarde parecía más alerta. "¿Estás bien, Lucía?" preguntó mientras dejaba un par de bolsas de pan sobre la mesa. "Te noto distraída."

Lucía negó rápidamente, pero algo en sus ojos reflejaba inquietud. Antes de poder responder, su padrastro, con su aire autoritario, entró en la sala. "Lucía, más tarde quiero que ayudes a tu hermana con su tarea. Tengo que salir para una reunión importante." Su tono era tan frío como siempre, pero al mencionar la reunión, su mirada esquiva despertó la curiosidad de Álvaro, quien observaba en silencio desde la cocina.

Más tarde, mientras Lucía ayudaba a su hermana menor con sus estudios, Álvaro la llamó en voz baja desde el patio. "Necesito hablar contigo," dijo con seriedad. "He notado que últimamente tu padrastro se está comportando de forma extraña. Lo he visto en lugares donde no debería estar, hablando con gente sospechosa."

Lucía frunció el ceño, pero antes de que pudiera procesar la información, Álvaro le mostró una foto en su teléfono. Era una imagen borrosa de su padrastro hablando con Gabriel. El corazón de Lucía dio un vuelco. "¡Es él! Ese es Gabriel, el hombre que conocí en la feria," susurró con incredulidad.

Álvaro la miró fijamente. "Lucía, creo que este hombre está relacionado con los negocios turbios de tu padrastro. No confíes en él tan rápido."

Esa noche, mientras intentaba procesar lo que había descubierto, Lucía recibió un mensaje inesperado de Carla, su mejor amiga. "¿Tienes tiempo mañana para vernos? Necesitamos hablar." Carla había estado distante últimamente, y Lucía pensó que quizás se trataba de una simple conversación, pero al día siguiente quedó claro que Carla tenía otros motivos.

En el café donde quedaron de verse, Carla soltó una risa tensa y dejó caer un comentario afilado. "¿Sabes, Lucía? Es curioso cómo siempre atraes la atención de los hombres, incluso de los más... inalcanzables." La sonrisa forzada de Carla hizo evidente su creciente envidia. Sin querer, Carla dejó entrever que sabía algo sobre Gabriel y su conexión con el padrastro, pero decidió no decirlo directamente.

Lucía salió del café con un nudo en el estómago. Entre las advertencias de Álvaro, el comportamiento sospechoso de su padrastro y la actitud celosa de Carla, sentía que estaba atrapada en una red que apenas comenzaba a desenredarse. Sin embargo, sabía que necesitaba respuestas, incluso si eso significaba acercarse más a Gabriel, a pesar de los peligros que él representaba.

Capítulo 3 Atracción peligrosa

Lucía no pudo sacarse de la cabeza la fotografía que Álvaro le había mostrado. Cada vez que intentaba concentrarse en su trabajo o ayudar a su hermana menor, el rostro de Gabriel y esa mirada intensa regresaban a su mente. A pesar de las advertencias de Álvaro y las insinuaciones de Carla, había algo en Gabriel que la atraía como un imán, aunque sabía que era un camino lleno de peligros.

Esa tarde, mientras caminaba hacia la biblioteca local para buscar información sobre un proyecto escolar, lo vio nuevamente. Gabriel estaba sentado en un banco del parque, revisando unos documentos. Lucía sintió un vuelco en el pecho y, antes de poder decidir si acercarse o no, él levantó la vista y la vio.

"Lucía, ¿verdad?" Gabriel sonrió levemente, invitándola a acercarse. Ella dudó por un momento, pero finalmente se sentó a su lado, sintiendo cómo el ambiente a su alrededor se cargaba de electricidad.

"Sí, no esperaba verte aquí," respondió Lucía, intentando parecer casual. "¿Trabajas cerca?"

Gabriel la observó, como si estuviera evaluando si debía responderle con honestidad. "Digamos que tengo negocios en este lugar," dijo con un tono enigmático que solo aumentó la curiosidad de Lucía. La conversación fluyó con una naturalidad sorprendente, y aunque ambos sabían que había un abismo entre ellos, cada palabra parecía acercarlos más.

Sin embargo, justo cuando el momento parecía perfecto, Gabriel miró su reloj y se levantó apresuradamente. "Lucía, no quiero que malinterpretes esto, pero sería mejor que nos mantuviéramos a distancia. Hay cosas que no puedo explicarte, pero confía en mí, es lo mejor para ti." Antes de que ella pudiera responder, Gabriel ya se había alejado, dejándola con el corazón acelerado y una mezcla de confusión y deseo.

Esa noche, mientras cenaba con su familia, Mateo un amigo desde la infancia pasó por su casa, como solía hacerlo para asegurarse de que Lucía estuviera bien. Su amistad siempre había sido fuerte, pero en los últimos días, algo había cambiado en él. Esa tarde, Mateo decidió abrir su corazón.

"Lucía," comenzó mientras caminaban por el vecindario, "tú sabes que siempre he estado a tu lado. Quiero que sepas que siento algo más que amistad por ti. Tal vez no soy el hombre más impresionante ni el que pueda ofrecerte lujos, pero me importas más que nadie."

Las palabras de Mateo la tomaron por sorpresa. Miró a su amigo con ternura, pero también con culpa. Lucía no sabía cómo responder, especialmente porque su mente seguía atrapada en la imagen de Gabriel. "Mateo, eres una de las personas más importantes para mí, y valoro todo lo que haces por mí," dijo con cuidado. "Pero ahora mismo tengo demasiadas cosas en mi mente. No quiero hacerte daño."

El rostro de Mateo reflejó una mezcla de dolor y esperanza. "Lo entiendo," respondió con un suspiro. "Pero seguiré aquí para ti, pase lo que pase."

Mientras Lucía volvía a casa, se sintió atrapada en un torbellino de emociones. Por un lado, la seguridad y calidez de Mateo, su amigo leal. Por el otro, la atracción prohibida e irresistible hacia Gabriel, un hombre que parecía estar lleno de secretos. Sabía que, sin importar lo que eligiera, su vida estaba a punto de volverse mucho más complicada.

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