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Envío Exprés al Corazón

Envío Exprés al Corazón

Autor: : Eva Alejandra
Género: Romance
📦💌 Un amor perdido. Una sorpresa inesperada. ¿Segundas oportunidades... o segundas decepciones? Mei Ling tenía su vida bajo control... hasta que Jian Wei, el hombre que le rompió el corazón, regresa sin previo aviso. Él dice que nunca dejó de amarla, pero ¿cómo creer en alguien que desapareció sin explicaciones? Decidida a no caer de nuevo, Mei Ling intenta ignorarlo. Pero Jian Wei no se rinde. Desde sorpresas en el Festival del Dragón hasta encuentros en el Templo de la Suerte, él está dispuesto a demostrarle, paso a paso, que su amor es real. 💘 ¿Podrá Mei Ling confiar otra vez? 💌 ¿O es demasiado tarde para el amor que dejaron en pausa? Entre pruebas de amor, risas inesperadas y un anillo que podría cambiarlo todo, Envío Exprés al Corazón es una historia adictiva, romántica y llena de emociones que te hará suspirar hasta el último capítulo. 📖 Perfecta para fans de los romances de segundas oportunidades con giros emocionantes y finales inolvidables. 💖✨

Capítulo 1 Un Inicio Inesperado

El sol de la mañana brillaba sobre los rascacielos de Singapur, reflejando su luz en los cristales pulidos de la ciudad. Mei Ling respiró hondo antes de cruzar las puertas de vidrio de la oficina de encomiendas. Su primer día de trabajo. Había pasado la noche anterior repasando mentalmente cada posible escenario, pero nada la preparó para el verdadero bullicio del lugar.

-¿Eres la nueva, verdad? -preguntó una mujer de unos cuarenta años con gafas de montura delgada.

Mei Ling asintió rápidamente.

-Soy la supervisora, la señora Tan. No tenemos mucho tiempo, así que escucha con atención. Te encargarás de recibir paquetes en la ventanilla. Pide los datos del remitente, revisa el contenido si es necesario y pesa cada envío. ¿Entendido?

-Sí, entendido -respondió Mei Ling con un ligero temblor en la voz.

-Bien. Aquí tienes tu gafete. Ponte el uniforme y comienza.

Mei Ling se apresuró a tomar su lugar detrás del mostrador. Apenas tuvo tiempo de acomodarse cuando la fila de clientes empezó a avanzar. Paquetes iban y venían, direcciones internacionales se mezclaban con nombres desconocidos, y sus manos aún torpes intentaban seguir el ritmo de la caja registradora.

Justo cuando creía que estaba logrando controlar los nervios, un joven de mirada vivaz y expresión despreocupada se acercó a la ventanilla. Llevaba una chaqueta ligera y una mochila colgando de un solo hombro. En sus manos sostenía un paquete mediano, envuelto en papel marrón.

-Hola -saludó con una sonrisa traviesa-. No te había visto antes.

Mei Ling levantó la vista y se encontró con unos ojos oscuros llenos de picardía.

-Es mi primer día -respondió con formalidad, intentando sonar profesional.

-Ah, eso lo explica -Jian Wei inclinó la cabeza ligeramente-. En ese caso, quiero que tengas mucho cuidado con este paquete. Es extremadamente delicado... y secreto.

Mei Ling frunció el ceño y tomó el paquete con sumo cuidado. Lo examinó con atención, sintiendo un nudo en el estómago ante la posibilidad de dañarlo. Justo cuando estaba a punto de colocarlo en la balanza, la cinta adhesiva del paquete se despegó de repente, y el contenido rodó sobre el mostrador.

Un pequeño panda de felpa quedó expuesto a la vista de todos.

Jian Wei soltó una carcajada.

Mei Ling parpadeó, sintiendo el calor subir a su rostro. Su mandíbula se tensó y tomó el peluche, empujándoselo de vuelta con firmeza.

-¿Esto era el paquete ultrasecreto?

-¡Claro! -respondió Jian Wei con una sonrisa encantadora-. Es un asunto de vida o muerte para mi hermana. Si no recibe su dosis mensual de pandas de peluche en España, podría colapsar.

La risa de Jian Wei era contagiosa, pero Mei Ling no estaba de humor.

-No tengo tiempo para bromas -espetó, cruzándose de brazos.

-Vaya, tienes carácter -comentó él, apoyándose en el mostrador-. No pensé que te lo tomarías tan en serio.

Antes de que Mei Ling pudiera responder, la señora Tan se acercó, conteniendo una risa.

-Jian Wei, deja de atormentar a los nuevos empleados.

-¿Atormentar? ¡Solo quería hacer su primer día más emocionante! -protestó con fingida inocencia.

-No le hagas caso -le dijo la señora Tan a Mei Ling-. Jian Wei es cliente habitual. Viene todas las semanas a enviar paquetes a su hermana en Madrid.

Mei Ling exhaló lentamente, aún sintiéndose algo irritada.

-Entonces, ¿esto va en serio?

-Por supuesto -Jian Wei asintió con expresión teatral-. Mi hermana estudia allá y me ha encargado personalmente que cuide de su obsesión por los pandas.

Mei Ling negó con la cabeza y tomó el paquete de nuevo.

-Bueno, entonces dame la dirección y pagarás la tarifa correspondiente.

Jian Wei sonrió, complacido por su profesionalismo. Entregó los datos y sacó su billetera. Mientras Mei Ling procesaba el pago, él no dejó de observarla con curiosidad.

-Sabes, me caes bien -dijo de repente.

-Me alegra que te divierta molestarme -respondió ella sin levantar la vista.

Jian Wei soltó una risa ligera.

-Para compensarte, te invito a salir esta noche.

Mei Ling alzó la vista, sorprendida.

-¿Qué?

-Vamos, ha sido un día difícil para ti. Un té de burbujas o algo dulce podría ayudarte a olvidarlo.

Mei Ling lo miró con escepticismo.

-¿Siempre invitas a salir a la gente a la que le juegas bromas?

-Solo si son interesantes -respondió Jian Wei, guiñándole un ojo.

Mei Ling vaciló. No esperaba una invitación así, menos de un chico que acababa de conocer y que la había fastidiado en su primer día de trabajo. Pero había algo en su actitud relajada y sincera que la hizo dudar.

-Lo pensaré -dijo finalmente, entregándole su recibo.

Jian Wei tomó el papel y sonrió.

-Entonces esperaré tu respuesta cuando pase por aquí mañana.

Se dio la vuelta y salió de la oficina, dejando a Mei Ling con el corazón latiéndole más rápido de lo habitual.

Tal vez aquel primer día no había sido tan terrible después de todo.

Capítulo 2 Entre Disculpas y Retos

Mei Ling pensó que, después del caótico primer día, su trabajo en la oficina de encomiendas finalmente sería rutinario. Había llegado temprano esa mañana, con la determinación de enfocarse en sus tareas y olvidar por completo al chico bromista que le había hecho pasar un mal rato el día anterior.

Sin embargo, aunque intentaba ignorarlo, su mente seguía regresando al momento en que Jian Wei le sonrió antes de marcharse, prometiendo volver al día siguiente.

"Seguro lo dijo solo por molestar", pensó mientras organizaba los formularios de envío.

-¿Estás soñando despierta? -preguntó la señora Tan, la supervisora, lanzándole una mirada de reojo.

-¿Qué? No, claro que no -respondió Mei Ling rápidamente, enderezándose en su asiento.

-Bien, porque tenemos un día largo por delante. Prepárate para la hora del almuerzo, que es cuando todo el mundo decide hacer envíos de última hora.

Mei Ling asintió y se obligó a concentrarse. Pero justo cuando comenzaba a sentirse más tranquila, la puerta de vidrio se abrió y una figura familiar entró con paso relajado.

Jian Wei.

Llevaba una chaqueta deportiva sobre una camiseta blanca y jeans oscuros. Su cabello oscuro estaba ligeramente despeinado, como si no hubiera hecho ningún esfuerzo por arreglarlo y, sin embargo, le daba un aire casualmente atractivo. Mei Ling sintió un ligero escalofrío al darse cuenta de que lo estaba observando más de la cuenta.

"No. No caigas en su juego", se dijo a sí misma.

Jian Wei caminó directamente hacia ella con una sonrisa confiada y apoyó los codos en el mostrador.

-¡Buenos días, Mei Ling!

Ella apenas le dedicó una mirada.

-¿Vienes a enviar otro "paquete secreto"? -preguntó con tono seco mientras revisaba unos papeles.

Él soltó una pequeña risa.

-Hoy no. Solo vengo a verte.

Mei Ling lo miró con escepticismo.

-¿A verme?

-Bueno, y también a disculparme de nuevo. Fui un poco pesado ayer. No era mi intención hacerte enojar tanto.

Mei Ling parpadeó. No esperaba que él volviera solo para disculparse.

-Está bien -murmuró, sorprendida por su sinceridad-. Solo fue una broma tonta.

Jian Wei sonrió.

-Entonces, ¿me perdonas?

-Lo pensaré -dijo ella, intentando mantener la compostura.

Jian Wei se llevó una mano al pecho en un gesto dramático.

-¡Qué cruel! No me dejarás dormir esta noche.

Mei Ling suspiró.

-Si ya terminaste con tu número, hay clientes esperando.

Pero Jian Wei no se movió.

-Antes de irme, quiero preguntarte algo.

-¿Qué cosa?

-¿Qué dices sobre mi invitación de ayer?

Mei Ling arqueó una ceja.

-¿Sigues con eso?

-Claro. No me rindo fácilmente.

Ella suspiró, mirando hacia otro lado.

-No entiendo por qué insistes tanto.

-Porque quiero compensarte -dijo él, inclinándose ligeramente hacia ella-. Y porque creo que sería divertido.

Mei Ling lo miró fijamente. ¿Realmente valía la pena darle una oportunidad? No podía negar que, a pesar de todo, había algo intrigante en su forma de ser.

Después de unos segundos de silencio, Jian Wei sonrió de nuevo.

-No voy a presionarte. Solo dime sí o no, y prometo no molestarte más si decides que no.

Mei Ling apretó los labios. Algo dentro de ella le decía que debía decir que no, pero por alguna razón, las palabras que salieron de su boca fueron otras.

-De acuerdo -dijo a regañadientes-. Pero solo porque quiero ver si de verdad cumples tu palabra.

Jian Wei hizo un gesto triunfal.

-¡Lo prometo! Un té de burbujas y una conversación tranquila. Nada de bromas.

-Veremos si puedes resistirlo -respondió Mei Ling, tratando de ocultar una sonrisa.

-Te recogeré aquí a las seis. No te arrepentirás.

Jian Wei le guiñó un ojo y salió de la oficina con la misma confianza con la que había entrado.

Mei Ling exhaló, sintiendo una mezcla de nervios y anticipación.

-Parece que tienes una cita -comentó la señora Tan con una sonrisa divertida.

-¡No es una cita! -se apresuró a corregir Mei Ling, sintiendo su cara arder.

-Lo que tú digas, querida -dijo la supervisora con un tono burlón antes de alejarse.

Mei Ling suspiró, preguntándose en qué se había metido.

Una Noche Diferente

Cuando el reloj marcó las seis en punto, Mei Ling salió de la oficina y lo encontró esperándola fuera, apoyado contra un poste de luz.

-Puntual -dijo él con aprobación.

-Dije que iría, así que aquí estoy -respondió ella con los brazos cruzados.

Jian Wei sonrió.

-Perfecto. Vamos.

Caminaron juntos por las iluminadas calles de Singapur, donde los faroles de papel colgaban de los postes, y el aroma de los puestos de comida flotaba en el aire. El bullicio de la ciudad era vibrante, y Mei Ling sintió cómo poco a poco su incomodidad inicial se disipaba.

-¿Siempre vienes a esta tienda de té de burbujas? -preguntó ella cuando entraron a un pequeño local decorado con luces cálidas y paredes adornadas con ilustraciones de pandas.

-Sí, este lugar tiene el mejor té de taro de la ciudad -respondió él-. Pero si prefieres otro sabor, dime y lo cambiamos.

Mei Ling lo miró con sorpresa.

-¿Y si digo que quiero algo completamente diferente?

Jian Wei sonrió.

-Entonces lo pedimos. La idea es que la pases bien.

Por primera vez desde que lo conoció, Mei Ling sintió que su sonrisa era genuina y sin intenciones ocultas.

Pidieron sus bebidas y se sentaron en una mesa junto a la ventana. A medida que la conversación fluía, Mei Ling descubrió que, más allá de su actitud bromista, Jian Wei era alguien divertido y fácil de hablar.

-Así que envías pandas de peluche cada semana a España... -dijo ella con una ceja arqueada.

Jian Wei rió.

-Sí, mi hermana está obsesionada. Pero no es lo único que hago. También estudio arquitectura en la Universidad Nacional de Singapur.

Mei Ling abrió los ojos con sorpresa.

-No lo habría imaginado.

-¿Pensabas que solo era un tipo sin oficio que se dedica a molestar empleados nuevos?

-Algo así -admitió ella con una sonrisa.

Jian Wei fingió sentirse ofendido, pero luego rió.

-Bueno, ahora sabes un poco más de mí. ¿Y tú? ¿Por qué decidiste trabajar en la oficina de encomiendas?

Mei Ling tomó un sorbo de su té y miró por la ventana, con una expresión pensativa.

-Es una larga historia...

Jian Wei apoyó los codos sobre la mesa y la miró con atención.

-Tengo toda la noche.

Por primera vez en mucho tiempo, Mei Ling sintió que quería compartir su historia con alguien.

Tal vez, solo tal vez, esta noche no sería tan mala como pensaba.

Capítulo 3 Segunda cita en un mercado nocturno

El mercado nocturno de la ciudad brillaba con luces de neón que iluminaban los rostros de los transeúntes y hacían que los colores de los puestos de comida resplandecieran como estrellas fugaces en la noche. La atmósfera estaba cargada de risas, música alegre y el bullicio de los vendedores tratando de atraer a los compradores. En medio de esta multitud, Mei Ling y Jian Wei se encontraron de nuevo, esta vez con un aire distinto al de su primera cita, mucho más relajado.

Mei Ling respiró profundamente mientras observaba el mercado desde una esquina, indecisa sobre qué esperar de esta nueva salida. Después de la primera cita, que había estado llena de silencios incómodos y gestos nerviosos, había decidido no esperar demasiado. Sin embargo, la invitación de Jian Wei a este mercado nocturno había captado su atención. No se trataba de una cena elegante ni de un evento formal, sino de algo más informal, más genuino.

Al principio, Jian Wei parecía tan tranquilo como siempre, su mirada serena y confiada, pero había algo en su actitud esta noche que parecía diferente. Quizás era el hecho de que ya no había una presión latente sobre ellos; la cita, en ese momento, parecía una simple salida entre amigos.

-¿Te atreves a probar algo diferente? -preguntó Jian Wei con una sonrisa traviesa mientras se acercaba a un puesto de comida. Sus ojos brillaban con un dejo de picardía, y la expresión en su rostro, tan relajada, contagió a Mei Ling.

-¿Qué es eso? -preguntó Mei Ling, levantando una ceja mientras miraba un plato humeante con algo que se veía poco apetitoso.

-Es... algo que jamás has probado. Confía en mí -respondió Jian Wei con una risa que hizo que Mei Ling se sintiera más cómoda, como si la situación no fuera tan seria como parecía en un principio.

Mei Ling lo miró detenidamente. Había algo en esa mirada confiada de Jian Wei que la hizo sentir curiosidad. ¿Sería este su intento de romper el hielo y hacerla reír? No podía evitar sonreír también, con algo de escepticismo, pero dejándose llevar por la atmósfera relajada del lugar. No se trataba de algo grande o significativo, pero ese pequeño gesto de confianza la hacía sentirse menos tensa.

-Está bien, probaré lo que me digas -dijo, tomando el tenedor que él le ofrecía, con una mezcla de duda y diversión en su voz. Al primer bocado, casi no podía creer lo que estaba probando: un sabor extraño y exótico, algo que nunca había imaginado que podría ser tan delicioso. Se sorprendió al ver cómo se deshacía de su inicial reserva.

-¡Te dije que te iba a sorprender! -exclamó Jian Wei con orgullo, mientras la miraba disfrutar del plato con una expresión de asombro.

Mei Ling lo miró con una mezcla de diversión y sorpresa.

-No sé cómo lo haces, pero debo admitir que tienes un don para esto -dijo, soltando una pequeña risa que resonó en el bullicio del mercado.

Jian Wei sonrió de manera cómplice, contento de haber logrado su propósito: hacerla reír. No era algo que hiciera con facilidad, pero había algo en la manera en que Mei Ling lo miraba ahora que lo motivaba a seguir intentándolo. Era como si sus palabras, por fin, comenzaran a surtir efecto, como si ella comenzara a ver más allá de la formalidad de la primera cita y pudiera ver la persona genuina que era.

-¿Te gustaría probar algo más raro? -preguntó Jian Wei, alzando una ceja mientras señalaba un carrito que vendía algo que parecía una mezcla entre una bebida y un postre. Mei Ling se echó a reír al ver el aspecto tan peculiar de la bebida.

-No sé si estoy lista para más sorpresas -dijo, pero su risa le dio la respuesta antes de que pudiera pensarlo demasiado.

Ambos se acercaron al carrito, y Jian Wei pidió dos de esas extrañas bebidas. Mientras esperaban, Mei Ling no pudo evitar observar cómo Jian Wei interactuaba con los vendedores. Su actitud era relajada, casi como si conociera a todos los que trabajaban allí. Había algo encantador en cómo se movía con tanta naturalidad, como si el mercado nocturno fuera su segundo hogar.

-Siempre vengo a este mercado -le dijo Jian Wei, como si leyera sus pensamientos-. Tiene ese toque especial, ¿no crees? Aquí todo es menos pretencioso. Las personas simplemente son quienes son.

Mei Ling lo miró, sorprendida por la sinceridad en su voz. En ese momento, sintió que lo veía bajo una luz distinta. Su percepción de él estaba cambiando. Ya no lo veía como el hombre formal y un tanto distante de la primera cita, sino como alguien que, aunque todavía un misterio en algunos aspectos, tenía una forma de ser que la hacía sentir cómoda, casi como si estuviera con un viejo amigo.

-Sí, es cierto. Hay algo acogedor en este lugar -dijo ella, tomando la bebida que Jian Wei le ofreció. Al probarla, hizo una mueca de sorpresa. No sabía si le gustaba o no, pero la sensación de diversión que compartía con Jian Wei hacía que todo fuera mucho más disfrutable.

-¿Ves? Te lo dije. ¡Es genial! -dijo él con una sonrisa. Y esa sonrisa fue lo que finalmente hizo que Mei Ling soltara la última barrera que había mantenido entre ellos. Con una risa espontánea, admitió:

-Bueno, tienes razón. Me has sorprendido. Este lugar es increíble. Y tú también, Jian Wei.

Había algo sincero y desarmante en su tono. No era solo una frase de cortesía; era la verdad. Mei Ling, por fin, veía a Jian Wei como alguien con quien podría disfrutar no solo de una cita, sino de momentos simples, divertidos, sin necesidad de pretender ser alguien más.

Ambos continuaron caminando por el mercado, probando diferentes alimentos y compartiendo anécdotas graciosas de su infancia. Cada momento juntos estaba cargado de un nuevo tipo de conexión, una que no se basaba en expectativas, sino en la genuina diversión que habían encontrado el uno en el otro. Las risas fluían fácilmente, y por primera vez, Mei Ling sentía que podía ser ella misma sin ningún temor de ser juzgada.

Al final de la noche, cuando las luces del mercado comenzaron a apagarse y el bullicio fue disminuyendo, se despidieron frente a la entrada. Jian Wei, con una sonrisa tranquila, le dijo:

-Creo que esta ha sido una de las mejores citas que he tenido.

Mei Ling asintió, su corazón latiendo con una mezcla de emoción y tranquilidad.

-Lo ha sido -respondió, con una sonrisa tímida pero sincera-. Gracias por hacerme reír esta noche.

Jian Wei sonrió, y en ese momento, Mei Ling se dio cuenta de que, aunque todavía no sabía todo sobre él, había algo real y genuino entre ellos, algo que no necesitaba ser forzado ni esperado. Era la promesa de algo que podría convertirse en mucho más que una simple cita.

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