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Eres Mia

Eres Mia

Autor: : JessyConJota
Género: Romance
Todo era pequeño en la vida de Mia, tal como dijo el antes de partir, pero pronto todo cambiaría, bajo la mirada gris y la piel blanca de el. Mia es mayor que el, por 10 años, pero eso no quiere decir que el no tenga la madurez y experiencia que a ella le hace falta, el la atrae como abeja al panal, la hipnotiza su mirada y la atracción sexual la adormece y empuja a sus brazos, todo es intenso junto a el pero... ¿Por qué aún no sobrepasa esa barrera? ¿Qué tanto te importa el qué diran? ¿Qué tan prejuiciosa puedes llegar a ser? ¿Cuánto poder le entregas a los demás para dañarte? ¿Realmente puede triunfar una relación donde dos mundos chocan? Intrigas, miedos, prejuicios, sexo (o ¿es mas qué sexo?) un viaje donde el consciente y el corazón buscan lidiar entre si, y que demuestra que puedes encontrar traidores muy cerca tuyo y amigos donde menos lo piensas.

Capítulo 1 1. Ojos Grises

Nueve son los pequeños escalones que me conducen a la pequeña sala de estar dentro de mi pequeña consulta de 3 por 5 metros de diámetro.

Todo es tranquilo aquí, en este pequeño pueblo a la salida sur de la gran ciudad, cada mañana Bruno Mars me despierta con 21 k en mi despertador y conduzco 45 minutos desde mi, también pequeño, departamento hasta aquí, mi trabajo.

Este pueblo es pequeño, tranquilo y tal vez mágico dirían por ahí, otros dirían que es aburrido, para nada un buen lugar para vivir o trabajar, en cierto modo agradezco que sea así, toda esta tranquilidad me sienta bien, aunque a veces me da mas tiempo para pensar... pensar en mi vida, hacerme caldos en la cabeza e intentar analizar los caminos que ha tomado mi atolondrada vida, las buenas y malas decisiones a lo largo de ella y claro, pensar en cosas que no debería... o que ya debería empezar a olvidar, dar vuelta la página, como dicen por ahí...

"Esta es una buena oportunidad"

me repito a diario, como si fuera un mantra.

"Esta es una buena oportunidad"

Como si fuera casi una suplica y claro tras no encontrar un trabajo que me diera la estabilidad económica, muchas opciones no tenía, busqué empleo durante, por lo que para mi no era mucho tiempo, pero para el... si... solo encontraba empleos por una o dos semanas, luego nada, necesitaba, no, me urgía un trabajo de verdad y tras la ruptura me pareció buena idea el venir a trabajar definitivamente a este pueblito, debía aprender a mantenerme por mi misma, necesitaba estar sola, pensar en que "no debía pensar" en la soledad que me esperaba al volver a casa.

Muchas cosas no pasan aquí, creo que lo mas extremo fué cuando el hijo de 13 años de la Señora Isolina, que debe tener unos 54 años, lo que me lleva a pensar que se embarazó después de los 40, se esguinzó el tobillo tras caer de un portón

-Me la van a cortar ¿verdad?

Preguntó casi pidiendome "por favor córtela, así podré impresionar en el colegio"

-Si hubieras llegado 5 minutos mas tarde te estaríamos cortando la pierna completa

Guiño un ojo a su madre quien relaja el ceño.

-Genial...

Dijo con los ojos ilusionados, no lo culpo este pueblo es tan tranquilo que esta historia la podría contar hasta el día de su muerte, rodeado por sus 15 hijos y 45 nietos... dejo escapar un suspiro ensombrecida por mi pensamiento.

-¡¡¡Gracias Doctora!!!

Grita su madre al salir, me limito a darle una sonrisa, ya le he explicado a cada persona de este pueblo que no soy doctora, las primeras 100 veces fué una catedra de la diferencia entre doctor y enfermera, esa batalla ya la dí por pérdida por lo que ahora solo me limito a asentir o a sonreír cuando me llaman "Doctora".

Si fuera doctora ahora tendría un hermoso Hyundai santa Fe blanco y no este city car que me da mas enfados que alegrías y claro quizás aun tendría prometido.

Cierro los ojos fuertemente antes de echar a correr mi auto, mas es una petición al cielo para que corra

-"Enciende, enciende... vamos..."

el sonido del motor me dice que al menos hoy llegaré a casa, a casa...

El viento ya no está soplando tan fuerte y los días comienzan a durar un poco mas, las noches frías de invierno anuncian la retirada definitiva, ahora el sol comienza a esconderse un poquito mas tarde, son las 8 de la tarde y aun hay luz en el ambiente, espero que Septiembre esté mejor, o al menos plano como estos otros meses.voy camino al taco de la autopista central.

Mi departamento es pequeño, solo tiene un dormitorio principal, cocina y living comedor, por supuesto un baño en cuya tina es casi imposible relajarse por lo estrecha que es.

El cobertor calipso no combina con la decoración, ni los cuadros de mándalas que cuelgan chuecos en la pared, lo único que me gusta es mi colección de novelas que descansan junto a mi cama en un pequeño librero, copias de libros que he ido encontrando en las ferias, bibliotecas o que me he traído del consultorio desde que inauguré el rincón literario, una vieja mesa que se ha ido surtiendo de libros donados por los vecinos.

Enciendo el televisor y meto al microondas una lasaña que llevo comiendo hace 3 días, sonrío al pensar en esa charla de "Alimentación saludable" que les machaco una vez cada tantos a los alumnos del colegio básico del pueblito, esta cena es digna de "Funa" para la enfermera del consultorio, para salir en todas las plataformas sociales y sentirme avergonzada.

El sonido del televisor me despierta, el plato está en el piso y en la peli Ben Afleck se ve bastante bueno en ese traje de astronauta... es mejor que cuando está vestido de Batman.

"El Batman de Ben es mejor, es mas maduro, se supone que es después de los comics..." recuerdo algo así que me dijo sobre este Batman, las palabras se me arrancan de la mente, solo puedo recordar que me importaba un carajo lo que decía yo solo miraba a Superman y esa sonrisa perfecta, mientras el trataba de imaginar a Robert Pattinson en el traje del murciélago.

Me cepillo los dientes y amarro mi cabello en una trenza larga

"Debo cortarlo"

Dejo el cepillo en el vaso, el de el aun está ahí... esperando...

"Solo me dejó su gastado cepillo"

recordé que era yo quien lo cambiaba, de lo contrario el podía estar usándolo por 1 año sin notar que las cerdas estaban mas que gastadas o quizás no, sabía que yo lo cambiaría cuando fuera necesario, siempre hacia ese tipo de cosas por el... sabía que yo me preocupaba al menos de esos detalles.

La cama está fría, es demasiado grande para mi sola, tomo un libro de mi estantería con los ojos cerrados y abro una página, este era nuestro juego nocturno tomar un libro y abrirlo al azar el otro lee una frase y tenía que adivinar el titulo del libro, puntos extras si recordábamos el capitulo, si, súper ñoño.

Abro y comienzo a leer

"Jehová es mi pastor nada me faltará.."

-¿Qué demonios...?

Claro de tantos libros el único que no se llevó fue la "Santa Biblia" que si no mal recuerdo no era ni de el tampoco.

"Todo me es pequeño aquí..."

"¿Que...?"

"Ya no puedo seguir absorbiéndome en esto... en ti... no puedo vivir estancado..."

Esa noche volví a soñar con el.

Estaciono mi auto a unos 100 metros de la entrada del consultorio y ya podía observar que la fila daba vueltas por la esquina

-Genial... será un buen día

Cada cierto tiempo una comitiva formada por un médico, un odontólogo, kinesiólogo y nutricionista visitan el pueblo para realizar chequeos a la población, son 2 días "maravilloso" en los que las personas que nunca salen de sus casa mas que cuando tiembla, llegan a las 6 a.m. a guardar su cupo para la atención.

-Buenos días doctora bonita

Maite es una pequeña de 4 años muy dulce que sueña que algún día será doctora de "pollis"

Pollis es su vaca por lo que supongo quiere decir que algún día será veterinaria.

-Hola Maite ¿cómo estas?

-Supongo que bien, aunque usted ¿Cómo estaría si le fueran a poner una aguja en el culo?

Su madre la regaña por la forma de hablar yo solo rio, es una niña muy perspicaz.

-Supongo que nerviosa, igual que tu, pero ¿Desde cuando el saber que te pondrán una guja en el.... ahí ...no te pondría nerviosa? Si lo haces te regalaré una gaza para que tengas y la uses si es que "polli" la necesita, de igual forma es mejor a que te agarres una enfermedad y termines toda chueca por la Polio

Me mira sin entender

-Venga que te doy una bendita y una gaza si lo haces.

Sus ojos se alegran y corre nuevamente a los brazos de su madre... recordé esa vez en la que quería una pequeña como Maite para mi, para Cristóbal y yo, quería hijos... pensar su nombre aun me deja un sabor extraño en la boca.

-Llegas tarde señorita

La voz de Vicente me sorprende en la entrada

-Apenas 5 minutos, tu haces esperar una hora a tus pacientes en tu consulta y nadie te pica la paciencia

-Vamos ¿ no lo vas a olvidar nunca? solo fué una vez que te hice esperar

Me abraza, demasiado tiempo para mi gusto y huele mi pelo en el acto, es algo incomodo el gesto pero al menos me hace sentir que alguien me ha extrañado, lo sé es patético.

-Ah... extrañé a esta chica

Vicente es el médico de la comitiva, nos conocimos en la Universidad, el dice que por poco fuimos novios, porque según el, casi lo besé en una fiesta mientras estaba adormecida por los piscos Sour que había bebido el día de la bienvenida al campus y claro no lo fuimos porque Cristóbal, que era su mejor amigo desde entonces, se sentó entre nosotros y me rescató, quien sabe que destino me esperaría si en ves de Cristóbal me hubiese hecho novia de Vicente, quizás aun tendría novio.

El es mayor que yo unos 5 años, pero es guapo, tiene el cabello claro, mandibula cuadrada, piel canela y ojos color verdes, es de esos tipos que siempre llevan una camisa bien planchada bajo el delantal de médico y una sonrisa perfecta.

Irene salta sobre mi con demasiado entusiasmo

-¡Venga Chica que te he extrañao !

(imita el tono de una española)

-¿Ahora eres española?

-Mirá que sos boludoooo, chó soy bilingue, trilingue y

-Ya, ya no queremos saber que mas haces con esa lengua

Nos echamos a reír, ese es Gerald el nutricionista del grupo, solo con eso les digo lo bien tonificado que es, tiene rasgos latinos piel trigueña, cabello corto y oscuro, levantado en las puntas y unos ojos que cualquiera se sonroja al mirarlos, me saluda con un abrazo y como todas aprovechamos de poner nuestras manos en esos bíceps

-¿Crees que no noté que le corres manos a Gerald?

Irene se planta a mi lado con ojos igual de fisgones que los míos

-No... como se te ocurre, pero no está mal

-Dicen que en mirar no hay engaños

Irene es la kinesióloga del grupo, la "saca pollos y arregla huesos" es muy simpática, un poco energética para mi gusto pero agradable

-Te ves guapa cuando estas soltera

suelta Vicente

-Veo que ya todo el mundo se enteró que rompimos con Crist

-Que te botaron, querrás decir

Espeta Fabiola desde un rincón mientras deja una caja con sus cosas en la mesa.

-Hola Fab,a mi también me da gusto verte

-No le hagas caso guapa, sabes que siempre esperó un momento como este...

-¡¡¡Al igual que otro!!!

Le grita Fabiola a Vicente tras su intervención.

Las puertas de la consulta se abren dejando pasar a las personas, miro y es Gerald que desde la puerta me guiña un ojo, agradezco la intromisión con una sonrisa, el bullicio de las personas entrando hacen que la conversación se esfume, quedamos de vernos a la hora de almuerzo mientras todos desaparecen, yo me dirijo al vacunatorio, mi cuchitril de 3 por 5 metros.

El día es horrible, al parecer personas de los pueblos cercanos se enteraron de la visita y comenzaron a ponerse en las filas para que los atendieran por lo que la hora de colación se pospuso hasta las 4 de la tarde, varios cambiaron su domicilio en los registros por lo que se generó un verdadero cuello de botella intentando filtrar tanta gente.

De entre las personas puedo ver a Fabiola quien trabaja minuciosamente en la boca de un abuelito, Don Rosendo creo que es su nombre, tiene prótesis y siempre anda masticando tabaco por lo que supongo es la causa de su doble mascarilla.

Tengo las piernas doloridas y me pesan los hombros.

-Estos son los últimos pacientes de la ronda de la mañana

dice Gerald

-¿de la mañana?

el me sonríe

-Ha sido un día largo ¿vamos a comer? Solo falta Irene que está en su onda "agradezcamos los alimentos" y tu.

-Deberías estar con ella dándole gracias a los alimentos ¿no eres tu el nutricionista?

-¡Pero no fanático!

Echamos a reír, es agradable su compañía, Gerald es el segundo nutricionista que llegó en las comitivas, el primero se aburrió de viajar de pueblo en pueblo y decidió establecerse en la ciudad, fué bueno aquello, Gerald nunca critica mis gustos culinatios, esta es la tercera ronda en la que el participa.

Tras archivar las últimas fichas, terminar de atender a mi último bebé de 2 meses cierro el box.

Nos sentamos todos en la mesa del comedor, solo tiene lugar para 4 asientos por lo que Irene y yo nos sentamos una al lado de la otra bastante apretadas, calentamos nuestros almuerzos en el microondas casi en silencio, agradecí que anoche me obligara a mi misma a preparar nuevamente lasaña para 4 días.

El silencio fue interrumpido por Fabiola

-Asique te dejaron... ¿he? así y con todo y planes

Su mirada buscó la mía

-Fab, déjalo - dice Vicente - no es momento, estamos comiendo

-¿Por qué...? -Dice haciéndose la inocente mientras se lleva una mano al pecho - Solo estoy entablando un tema de conversación en común, me preocupa la Salud mental de nuestra enfermera, ya pues cuenta la firme ¿es verdad que lo pillaste en tu cama con la pastelera? O ¿era la bodeguera? O ¿ la que te haría el vestido de novia? ¿la niña que recoge el aseo? se aburrió por fin de ti...

Fabiola escupe sus malas intensiones en mi plato

-Basta, eso no es necesario Fab

Irene siempre es tan amable pero en esta ocasión la severidad en su voz me sacó del silencio

-Por favor Fabiola... quisiera no hablar de esto...- mi voz sonó mas como un llanto, no pretendía que sonara tan débil

- Vamos, deberías saber que Cristóbal es así, cuando decidiste involucrarte con el estaba saliendo con alguien y tu te metiste en el medio.

-¿Cuándo dices alguien te refieres a ti?

Espetó Irene apuntándola con la cuchara llena de porotos.

El estomago comenzó a darme vueltas.

-Tu no te metas Irene, el asunto no es contigo

Fabiola mira con odio a Irene

-Bueno tu tampoco te metas en las relaciones de los demás, ya supéralo han pasado como 10 años, olvida eso ¡Dios que eres pegada!

-ok, permiso... debo, tomar aire...

Me levanto y camino hasta la puerta, Vicente dejó su puesto y comenzó a caminar de prisa tras de mi

-¡Anda! ¡Así es Mia, siempre llorando logra que todos le presten atención!

Gritó Fabiola mientras la puerta se cerraba tras de el, me alcanza justo en la puerta de salida

- ¡Espera!- alcanza mi brazo -déjame acompañarte ... sabes, bueno sabes como es Fabiola...

-No te preocuopes Vicente

-Sabes comi se pone, ella nunca lo ha superado, a Cristóbal me refiero...

Su nombre, aun en la boca de los demás me genera vértigo

-Sí... creo que el genera eso en las mujeres...

Camino dejando a Vicente en el umbral de la puerta...

La cabeza me daba vueltas y el estómago se me encoge, sabía que Fabiola buscaría la forma de atormentarme apenas encontrara la oportunidad de hacerlo, la vez pasada no pudo restregármelo ya que solo era un rumor lo de mi ruptura y le había pedido a Cristóbal que respetara un tiempo nuestra separación, pero ahora ya todo el mundo lo sabía, me causaba dolor pensar nuevamente en el y recordar como fué que terminamos una relación de tantos años...

Recordar el pasado es encontrar la causa de los odios de ella hacia mi, Carolina salía con Cristóbal en la Universidad, nada serio la verdad, pero para ella era mas importante que para el, ambos son mayores que yo, conocí a Cristóbal en la ceremonia de iniciación en la Universidad de la carreras del área de la Salud, el famoso "Mechoneo"

"-Córtale la polera en las tetas

dijo el hombre que tenia una botella llena de un liquido apestoso y de color extraño, la rubia sonrió y tomó mi polera por los pechos y comenzó a cortar

-Caro no seas tan cruel con las de primero ¡Mujer eres perversa!

Era el, Cristóbal... con sus ojos color miel, la mitad de su cabeza estaba rapada y el resto en una moña alta, su barba a medio crecer... creo que lo quise desde ese día.

Tomó las tijeras de las manos de Carolina y me sonrió, el tiempo pareció detenerse... el sol brillaba en lo alto, quedé embobada... pero todo se detuvo por el liquido que comenzaba a caer desde mi cabeza a mis hombros, un olor entre pescado, ajo y quien sabe que mas inundó mi nariz..."

La cabeza me daba vueltas, hace 7 meses que todo acabó... había intentado mantener los recuerdos lejos, muy lejos pero en el fondo sabía que estaban ahí..

"Tomó mi mano al cruzarme por el campus, ya me había besado antes pero en ese momento volvió a hacerlo, esta vez en frente de sus amigos, incluida Fabiola...

-Seguiremos juntos, saldremos un par de veces antes de hacerlo formal ¡ha! y vendrás conmigo a mi ceremonia de titulación, a la fiesta, estarás en todos mis días... ya no nos separaremos mas.

¿Cómo no amarlo si era un perfecto romántico?

En ese entonces ya era oficial, yo era su novia y cada año celebrábamos ese día, el 25 de Octubre como nuestro aniversario...

Comencé a caminar sin rumbo, nunca había salido a conocer el pueblo por lo que no sabía muy bien por donde andaba, caminé por un callejón mientras los recuerdos se arremolinaban en mi mente

"-¡Bravo! -espetó Fabiola- oficialmente eres una Zorra!!!

-¿De qué hablas?

Ella estaba borracha el día de la celebración de los titulados de medicina

-No te hagas la santurrona, sabias que Cristóbal estaba saliendo conmigo y sin embargo te metiste en sus pantalones como la zorra que eres

Era verdad, sabía que entre ellos había pasado algo, pero Cristóbal me juró que solo había sido para pasar el rato, que los dos sabían perfectamente que no era nada serio, que nunca le pusieron nombre y no se debían compromiso, cuando me conoció en el mechoneo nunca mas estuvieron juntos...

Llegué a una quebrada e instintivamente comencé a descender por ella abrumada por los recuerdos, ahogada por las emociones, al llegar abajo seguí caminando hasta un pequeño bosque

"-Feliz cumpleaños amor, mi amor

Extendió una pequeña caja de color marrón y la puso en mis manos, pensé que era un anillo pero eran unas llaves, las llaves de nuestro departamento, aquel en el que aun vivo, aquel en el que le permití a mi mente pensar que viviríamos por siempre allí, aquel departamento que me recuerda cada día que él ya no está allí...

¿Cómo se puede vivir con una angustia así? Es como si te hubiesen dado la luz para luego quitártela y en su lugar un inmenso agujero que se cuela hondo en todo el pecho... las lágrimas amenazaban en salir, la opresión en el pecho, la humillación... ¿acaso ya no lo he pasado lo suficientemente mal?

Y ahora tengo que soportar que la gente hable de mi, de frente o a mis espaldas, pero murmuran, sé que todos piensan que yo soy la que mas perdió, la que se arruinó ¿Qué hombre va a querer estar conmigo si ya he sido de otro por 10 años? Es como obtener un juguete usado, de alguna forma es mas fácil obtenerlo, menos valioso y tarde o temprano me arrojarian a un lado, me siento terrible...

Su partida me quebró, mas por la forma en que se fué, a diario me pregunto si es posible que dejen de amarte de un día para otro, vivimos juntos por casi 10 años... ¡ son 10 años maldita sea!

"¿De qué me estas hablando?

dije apenas en un susurro

- ...de todo esto, de que ya no es suficiente, yo... yo tenía sueños por cumplir

-Tenemos sueños juntos por cumplir Cristóbal... yo voy a encontrar trabajo, ya me han llamado a una entrevista de trabajo, es una consulta pequeña... podemos.... podemos... si te molesta que aun no tenga empleo, puedo buscarlo, esa no debe ser la razón para que terminemos

-No... no es eso... ya no se trata de eso, no es suficiente, tu quieres quedarte aquí, vivir en este pequeño departamento, casarte ¡ tener tus hijos!

- ¿mis hijos...?

-Sí, tus hijos... esto ya se me ha hecho pequeño, todo esto... esos planes que no son míos ya, no eres ambiciosa, tu visión es pobre... todo esto me ahoga, me hunde, incluso tu me hundes, ya no puedo vivir así, no puede perder mi vida en esto, en esta relación

-Cristóbal... no puedes... es que yo no se... yo no... no puedo...

- Ya no puedo seguir así son 10 años que llevamos juntos y en los cuales los últimos años son iguales al anterior, no veo futuro así, no puedo vivir pensando que los próximos 10 serán iguales.

-10 años..."

Esa misma noche tomó sus cosas y se fué... al dia siguiente me llamaron para presentarme a una entrevista para trabajar en el pueblo, al regresar se lo había llevado todo... incluida mi dignidad... lo llamé para pedirle que volviera, que no me dejara, que ya tenía trabajo y podríamos cambiarnos a un departamento mas grande, tener un perro, un jardín con flores... pero no hubo vuelta atrás. Después de un último " ya no estoy enamorado de ti" me di por vencida. No había nada mas que hacer.

Un ruido sordo me saca de los recuerdos, un quejido, caminé mas lento y me sostuve atrás de un árbol, sequé las lágrimas de mi rostro, que ni siquiera había notado que estaban ahí

- ¡Afírmenlo!

Gritó un hombre de unos 50 años a dos tipos mas jóvenes que el, estos estaban con los labios rotos y el rostro con sangre, intentaban tomar a toda costa a un cuarto hombre cuyo rostro no veía porque me daba la espalda

-¡¡¡Bastardo!!! ¡ya! Atrápenlo, me las vas a pagar imbécil, así aprenderás a no meterte con mis cosas.

El tipo al que intentaban atrapar se echó a reír

-¿Tus cosas?

Creo que le escucho responder, pero no pudo seguir hablando los otros tipos se acercan y comenzan una pelea, sus golpes daban en el blanco y los otros dos hombres que intentaban agarrarlo quedaron tumbados en el piso.

El hombre mayor lo miró con terror, volvió a insultarlo

-Eres un hijo de perra

El hombre que intentan a toda costa derribar escupe en el suelo una mezcla entre saliva y sangre, los dos hombres que estan en el suelo se ponen en pie de dificultosamente y comenzaban a atacarlo nuevamente, uno se agarra de la chaqueta de este e intenta afirmar sus brazos por detrás pero este se agacha, toma uno de los brazos del tipo y lo lanza por sobre su espalda, el otro hombre toma un tronco que estaba cerca y golpea las piernas haciendo que este caiga al piso de rodillas, en el suelo recibe patadas en las costillas y una en el rostro, llevo mis manos a la boca para no soltar un grito de horror, tengo miedo pero no puedo dejar de mirar lo que ocurre, no sé si debiese hacer algo, son hombres peligrosos, estan arreglando cuentas entre ellos, no sé qué hacer, solo me limito a seguir mirando.

El hombre que esta en el suelo, el que está en desventaja es joven, no distingo bien su rostro, pero por su vestimenta supongo que es joven, me muevo un poco entre los arboles para poder ver mejor, las ramas bajo mis pies me delatan y el muchacho que está con una rodilla en el piso mira en mi dirección, me ve, se que me descubre y siento terror de que me delate, pero el sonríe... me sonríe y fué cuando el tiempo se detuvo, cuando todo a mi costado enmudeció, cuando el sonido de mi corazón retumbó en mis oidos y sus ojos se encontraron con los míos por primera ves...

Sus Ojos grises...

Capítulo 2 2. Dos Golondrinas

Corrí tan deprisa que sentía como los músculos de mis piernas quemaban, corría y corría casi con desesoera ión, sintiendo ese dolor en el pecho, no recordaba que me alejara tanto del Consultorio, subí la quebrada con mas dificultad de lo que pensé, mi uniforme quedó completamente cubierto de tierra y barro.

Corrí sin mirar atrás, solo con la imagen de sus ojos pegados en mi retina.

Estaba asustada, realmente impactada por la violencia en la que estaban inmersas esas personas, pero mas aún impactada por sus ojos...

me vió...

me vió y corrí, no miré atrás, no sé que habrá pasado finalmente con el y esos matones, simplemente me alejé de ese encuentro en el que quizás pude haber terminado mal.

-¿Dónde estabas Mujer! Salí a buscarte pero no te encontraba, ya estaba pensando en llamar a la policía para buscarte, no contestabas tu telefono

-Eh... si, no exageres Irene, estoy bien.

Ella sonrió, mi voz sonó entrecortada por el esfuerzo que me supuso el llegar hasta aquí

- Estoy bien, solo salí a dar un paseo y bueno...

-¡Tu ropa esta asquerosa !

-Si, me caí en el camino, andaba algo distraída

-Bueno, bueno como sea, linpiate un poco, hay mucha gente esperando, Fabiola ya acabó asique se fué a esperar en la ambulancia a que todos terminaran, solo falta cerrar el vacunatorio

-ok, pueden irse, yo termino de cerrar todo, no se preocupen

El tiempo transcurrió de tal forma que al volver a la consulta el sol ya se estaba escondiendo tras los cerros, en el vacunatorio aun quedaban unas 15 personas, Vicente se despidió de mi disculpándose por Fabiola, yo solo asentí, como siempre su abrazo era mas largo de lo común y un tanto inquietante.

-Bueno, si quieres un día hablar con alguien... no lo sé, vivo cerca... podríamos ir a tomarnos algo por ahí

Dijo mientras pateaba una piedrilla del suelo, el gesto me pareció tan infantil que me hizo sonreír

-¿No estarás invitándola a salir verdad?

Cristian apareció tras de el con una enorme sonrisa

-Vamos Doctor, Sabes que yo estoy antes que tu en la fila

Me guiñó el ojo, nuevamente salvada por este gran hombre de bíceps hipnóticos.

Se despide con un abrazo y esta vez yo me quedo mas tiempo de lo normal abrazando a Cristian, es agradable, muy agradable, pero de ese agradable tierno, protector, como diría Irene "es un abrazo largo pero no sexuado"

Y ella, Irene, no se va sin antes hacerme una bendición del Universo, decretando que el amor de mi vida se haga presente lo antes posible para que me olvide del "gilipollas" de Cristóbal

-Extrañaré tu imitación de española

-Venga Tía que vosotros llamáis y en menos que se demora en cantar el pandero os estoy en tu apartamento!!!

Siempre es un gusto verla...

-Sin duda, suena como antivirus de computador

Cristian ríe mientras da un suave apretón de hombros a Irene

-Ya deja de ver "La casa de papel"

Pasada las 9:00 de la noche me despido de la señora Carmela del Carmen, una viejita muy simpática y amorosa, siempre cuenta la misma historia del por qué su padre la llamó así, al parecer el día que ella nació su padre se fue de parranda con el trabajador civil que la inscribió en los registros de niños nacidos y no recordaban bien el nombre que habían quedado en ponerle con su madre, por lo que decidió inscribirla en el registro como "Carmela del Carmen", sonrío cada vez que me cuenta la misma historia, es una señora muy dulce, cuya mente está comenzando a perderse en los recuerdos de un pasado en los que vivía con su gran y único amor, después que enviudó nunca mas buscó refugio en otros brazos, siempre enamorada de su amor que partió hace ya muchos años

-...y por eso me llamo así hija, es una tontera pero bueno...

-Pero es muy original, si no le hubiesen puesto así su padre ahora no tendría una historia que contar

-Tienes razón mi niña

Se despide de mi con un abrazo, a pocas personas suelo abrazar pero ella es una de esas pocas...

Cierro la puerta principal tras ella, el día fué largo... guardo el fonendo en su estuche, recojo la basura que queda olvidada por ahí, apago el Pc, este tarro que apenas corre, ya han sido muchas emociones vividas el día de hoy, estoy cansada y aun me espera el viaje de vuelta, espero no quedarme dormida al volante, tendré que ir escuchando música fuerte o algún programa radial de esos que se burlan de todo y donde todo es pura risa.

La puerta principal se abre de golpe...

- Lo siento está cerrado por hoy, si necesita alguna urgencia el Servicio de urgencias esta abierto, por el otro costado es la entrada, Ana está de turno...

No reconocí que era el hasta que me encontré de frente con sus ojos...

Su cabello estaba cubierto de tierra y sangre, su ceja derecha tenía un corte que ya no sangraba pero claramente necesita cerrarse, en su labio también llevaba un corte, estaba cubierto de polvo

-¿Esto no es un maldito hospital? Y usted una... -calculó sus palabras- ¿doctora?

-... enfermera... soy enfermera...

Sus ojos vacilaron un instante, quizás sopesando el volumen de mi voz, que sonó mas como a un chillido, dió un paso hacia delante e instintivamente retrocedí

-No te haré daño, solo necesito que me ayudes a cerrar esto...- Me muestra un corte de unos 5 centímetros que cruza su sien hasta su cabello - me lo debes enfermera

-¿Perdón... yo por que tendría que deberte algo yo a ti ....?

- Por el juramento a la bandera,ese que hacen de salvar vidas y esa mierda.

-No soy policía para hacer esos juramentos, ni doctora

Camina nuevamente hacia mi, pero esta vez no retrocedo

-¿Por favor?

Añade, mientras sus ojos recorren mi cara, asiento levemente mas confusa que temerosa.

Lo recuesto en la camilla, claramente le dieron una paliza, toca su estómago como si le doliera, escuché un leve quejido cuando reposó su cuerpo, abro el botiquín y comienzo a prepararlo todo tratando en todo momento de darle la espalda evitando que viera mi nerviosismo, tomo la bandeja con los materiales para su curación, la dejo en la mesita que está a su lado, me obligo a concentrarme en mi tarea, solo en mi tarea.

Limpio la herida con suero fisiológico y con una pinza voy retirando pequeñas piedras y basura de la zona, el no gesticula, ninguna mueca de dolor, cierra los ojos, ahora puedo verlo mas de cerca, es joven no debe superar los 25 años, sus rasgos son varoniles, mandíbula ancha, su nariz es robusta, sus labios perfilados y carnosos, sus cejas... suturo la herida que divide su ceja en dos, "quedará una cicatriz ", repito el procedimiento, limpio, y pongo un enfrentamiento para cerrar la herida, me pongo nerviosa cuando bajo a sus labios, este tiene un corte, no es profundo lo limpio y puedo verlo mas claro, noto una leve sonrisa en su cara cuando el algodón se cae de la pinza y termina en el cuello de su polera, lo tomo con los dedo, un manchón de tinta negra se asoma por el cuello, es un tatuaje, me entra curiosidad por saber qué es y qué significa, la pregunta tonta de siempre "¿tiene significado tu tatuaje?" Como si todo aquel que se tatuara lo hace para conmemorar una étapa importante de su vida, algún evento en el que salió triunfante , pero quien compartiría algo tan personal con una desconocida.

Tatuarse un evento importante... de ser así tendría el rostro de Cristóbal en mi hombro o el numero 10 para no ser tan evidente... muevo la cabeza para quitar ese pensamiento

-¿No qué...?

Pregunta aun con los ojos cerrados

- Nada...

Repongo y volteo con la escusa de buscar mas gasas, debo controlarme este chico me intimida, me parece medio malas pulgas, quizás sea un matón, Es un chico malo, malo y sexy, extremadamente sexy responde mi subconsciente, lo obligo a callarlo antes que note que estoy pensando de mas.

-Puedo darte unos analgésicos para el dolor, si quieres... después de esa golpiza... amanecerás con dolor...deberías tomarte una radiografía para descartar que tengas una costilla fracturada...

Mi voz se va apagando con cada frase que pronuncio

-¿Cómo sabes que me golpearon?

Permanece con los ojos cerrados, las manos en el abdómen, me ruborizo ahora si que ya no tengo escapatoria,

demonios, quizás el no me vió en la quebrada esta tarde, estaba atrás de un árbol... no sé como salir de esta

-Solo decía, por el tipo de herida... no creo que te cayeras de un árbol.

- Me caí de un árbol.

Respondió, entonces decidí no hablar mas, si definitivamente es mas joven, aunque su voz es ronca, es alto debe medir uno ochenta, su cabello no era largo pero seguro podría tomarlo con mis dedos...

Tirarlo...

¿pero qué demonios....?

Me sorprendí a mi misma en mis pensamientos, debo controlarme, esto no me había pasado antes, una vez cuando estaba en internado y debía realizarle las curaciones a un esquiador, que había tenido un accidente, era guapo y muy amable, a diferencia de este sujeto que es bastante mal educado, en aquella ocasión dejé que mi mente volara y si coquetee con un desconocido, pero solo fué eso.

-Eras tu ¿verdad?

-¿Qué...?

Sin querer dejé caer las tijeras a la bandeja de curaciones

-Hoy, en la quebrada... sé que eras tu

Giro lentamente para ver su rostro, pero el sigue recostado con las piernas cruzadas y las manos entrelazadas en su abdómen

-Lo siento... no quise espiar...

Me quedo un momento esperando su respuesta pero el solo sonríe, aun con los ojos cerrados.

Mi respiración es agitada, pero continuó limpiando y suturando sus heridas, el nuevamente entre abre los labios y deja escapar un leve suspiro cuando apoyo mi muñeca un instante de mas en su hombro mientras le aseguro una gasa en la cabeza.

-¿Qué les hiciste?

La pregunta escapó de mi boca y me arrepentí al instante, abre los ojos de un golpe dejando la mirada fija en el techo

-¿Qué te hace pensar que el culpable soy yo?

- El dijo, el hombre - me sonrojo y mi voz suena bajo- el tipo que estaba contigo, el dijo que tu te habías metido con sus cosas...

Vuelve a cerrar los ojos, se queda en silencio un instante

-Es un imbécil, pero tiene razón, en parte, pero, lo que me deja mas intrigado es lo prejuiciosa que eres

-No lo soy

Respondo rápidamente, de improvisto se sienta quedando a unos 30 centímetros de mi rostro, sus manos apoyadas a un costado, se inclina un poco mas hacia mi, mi pulso se acelera, debo abrir la boca para respirar mejor

-¿Qué edad tienes?

Mi rostro está pálido, no respondo, me quedo mirándolo sin entender el hilo de la conversación

- ¿ Qué, edad, tienes?

- El orden correcto para conocer a alguien es preguntar primero su nombre

Digo demasiado rápido a mi parecer, pero el solo se limita a sonreír, por un leve momento, solo por una milésima de segundo creo ver que observa mis labios antes de seguir el recorrido de su vista, el silencio apremia y la radio que sonaba a volumen bajo deja de tocar, toma aire para decir algo pero la puerta se abre de repente, Ana entra al Box

-Vi las luces encendidas de la consulta y pensé que habías olvidado apagarlas

-No, solo tuve una urgencia de último momento

Ella se queda pasmada al ver a mi paciente, sus ojos lo recorren de pies a cabeza y pone esa cara de tonta cuando ve a alguien que le gusta, se apoya en la pared y saluda.

-Hola.. buenas noch.... -es interrumpida por los movimientos rápidos del muchacho quien se baja de un salto de la camilla

-Debo irme

rapidamente toma su chaqueta y sale por la puerta

-Espera, necesito tus datos para ingresarlo en la Ficha

Pero el no mira atrás, abre la puerta y se pierde en la oscuridad de la noche

-Ya se fué...

Digo con un tono mas triste de lo que pretendía sonar

-¿Qué hacia Franco aquí?

-¿Franco?

-Sí, ese es su nombre, es un mijito rico que te lo comes con chaqueta y todo

Hace un gesto de chuparse los dedos, extrañamente a mi molesta.

-Ana... por favor...

-¿Qué?! Apoco no? Si está de fileteárselo mujer o eres una santa o eres ciega

-Está bien, pero no hables así

-"hay si" "Las mujeres no hablan obscenidades" ¡chupalo"

-¡Ana! No, no es eso, pero debes cuidar tu forma de hablar, estamos en el trabajo

-Que eres aburrida, bastante, te informo que las mujeres hablamos obscenidades, vemos porno, nos embriagamos y cogemos por coger.

-Dios, mejor ayudame con los datos que sepas de...

-Franco

-Franco...

Ana me da algunos de los datos de el, la verdad es que casi nada, solo podré llenar la lista de insumos que usé, debere buscar la forma de encontrar su ficha, de lo contrario no me cuadrarán el informe de stock de insumos a final de mes.

Ella está muy entusiasmada hablandome de el, bromeo para saber si había tenido algo que ver con ella pero ella solo se limita a decir mas tonteras

-Ya quisiera yo, pero es muy mala junta a nadie le conviene alguien como Franco, al menos que solo sea para pegarse una cogida o dos pero para involucrar el corazón ahí estas locade patio.

-Ya pero si es solo para eso...

-Mujer, tengo novio, que esta igual de bueno que este, pero no me va andar rompiendo el corazón.

Me lanza un beso y se marcha pavoneándose como de costumbre.

Ana es la otra enfermera del consultorio, rotamos turnos pero casi siempre prefiere trabajar de noche, así le pagan por dormir dice. Es muy bella tiene el pelo un poco mas abajo de los hombros en un rubio platinado, sus ojos son redondos y su nariz respingada, sus labios bien formados como si siempre anduviera tirando besos, boca de pato, es simpática pero siempre hace sus comentarios fuera de lugar, al menos los hace cuando estamos solas.

Cierro todo, me devuelvo a ver que realmente apagué la luz y me dirijo a mi auto, miro a todos lados sintiendo que alguien me observa, este pueblo a veces es medio tenebroso, sobre todo en las noches.

"Esto me queda chico, todo, el departamento, el llegar a casa y ver esto, yo tenía sueños, no puedo conformarme con esto, todo me queda pequeño...hasta... hasta tu, incluso tu..."

Esta vez el sueño no llevaba el rostro de Cristóbal, por esta vez eran sus ojos grises los que me miraban, sus ojos.

Bruno Mars suena nuevamente para despertarme, la luz tenue se cuela en mi habitación y por primera vez en 6 meses me levanto sin preámbulos, tomo la caja de cereales y me preparo el desayuno, salgo de mi departamento a las 7 a.m. a las 7:54 ya estoy estacionando el auto donde siempre, espero unos minutos antes de entrar a la consulta, hasta que Ana aparece por la puerta y se dirige a su auto, no quiero encontrármela y oírla parlotear de lo perfecto que es Richard su novio en la cama, apago la radio, tomo mi pequeño bolso de mano, olvidé mi almuerzo.

-Rayos...

El Box está frío por lo que enciendo el calefactor

"Franco es un peleonero, le encanta andar armando camorra y dándose de combos por ahí y por allá, pero lo que tiene de conflictivo lo tiene de mijito rico"

Recordaba las palabras de Ana al contarme lo poco y nada que sabía de el, asentí cuando me explicó que era un camorrero, ya lo había visto golpeándose con otros tipos, por eso es que estaba anoche aquí.

El día pasó lento, sin mucho que contar los pocos pacientes que quedaron sin atención el día de ayer vinieron para su control de signos vitales, retirar los medicamentos de uso crónico o solo a preguntar la fecha de la próxima visita, cada vez que se habría la puerta mi corazón daba un brinco y mi pulso se aceleraba... nunca apareció...

Al tercer día de mi turno, antes de terminar a las 7:49 de la noche la puerta volvió abrirse "genial, justo cuando mi turno estaba por terminar"

-Eres Mia.

Reconocí su voz... mi corazón dio un brinco, giré para verlo, estaba de pie en la entrada, llevaba un polerón con capucha gris, pantalones negros y unas botas de igual color, el pelo le caía por costado de la cara

-Tu eres Mia

Dijo nuevamente con un tono posesivo en la voz, sentí un escalofrió recorrer mi espalda, el tono en su voz al decir "Mia"

- ¿Qué...? ¿ Tu...Tuya...?

La comisura de su boca se eleva sutilmente mientras camina hacia mi, mis ojos no pueden dejar de mirarlo mientras camina y se sienta en la camilla

- Tu nombre... es Mia, te llamas Mia.

La sangre se me estanca en la cara, el pulso se me dispara como caballo de carrera y mis piernas flaquean, la vergüenza pasa a primera fila y me apunta con su dedo acusador

-Si... si... me llamo Mia

Volteo rapidamente en busca de los instrumentos que inconscientemente comencé a buscar el botiquín de curaciones

-Necesito tu ayuda, los puntos que me pusiste se abrieron

Retira el apósito de su cabeza, mostrándome la herida abierta nuevamente

-¿Qué ocurrió? ¿ los mismos tipos del otro día?

-Otros.

- Al menos deberias pelearte de a uno, no contra un montón, digo si te vas a agarrar a camorras y tener que estar curándote cada 3 dias mejor que sea parejo la pelea, ¿no?

-¿Acaso te molesta verme cada "3" dias por aquí?

Su tono es burlón y pone énfasis en el "3" mientras se tumba en la camilla.

-Además tenemos una conversación que quedó a medias, no has respondido a mi pregunta Mia...

Dice, su voz suena suave, cierra los ojos... es mas guapo de lo que recordaba... tardo un segundo en reaccionar, comienzo a limpiar su herida con suero fisiológico, al contacto deja escapar un suspiro, sus labios se entre abren un poco y puedo sentir su respiración agitarse mientras apoyo mi muñeca en su hombro, junto nuevamente la piel de la herida, necesito romper la tensión, hablar de algo para bajar un poco mis nervios

-¿Qué pregunta...?

Digo al fin, tratando de sostener el aire en mis pulmones, hace una mueca de dolor.

- Sobre tu edad - tarda un poco en responder- ¿Cuántos años tienes?

- ... es de mala educación preguntarle la edad a una mujer...

Suelta una risa sonora y abre los ojos, se sienta apoyando las manos en la camilla, quedamos a la misma altura, sus ojos se tornan mas oscuros, traga saliva y moja su labio inferior sutilmente.

-¿No eres de esas mujeres que se ofenden por todo? o ¿quieres que te trate de usted?

-¡¡No!!! Nada de usted, mi nombre es Mia, solo Mia.

-Eso dije, que tu eres Mia

Y ahí va nuevamente ese tono en la voz, es segunda vez que lo utiliza y comienzo a creer que se está divirtiendo conmigo.

- 31, tengo 31 años, pronto cumpliré los 32 a finales del próximo mes, ahora recuéstate que debo terminar de curarte

Cierra nuevamente los ojos como si le agradara mi respuesta, se recuesta nuevamente en la camilla

- ¿y tú... que edad tienes?

Vuelvo a tomar las gazas y a limpiar su herida.

- ¿No has visto mi expediente...?

Niego con la cabeza, en realidad no tiene expediente

- ...bueno tengo unos cuantos años menos que tu - cierra los ojos, la verdad es que no sé que edad tiene este hombre tan extraño -Tampoco es algo importante - continua, lo miro sin comprender lo que dice- la edad, la diferencia de edad entre dos personas... son sólo números, pero si te interesa saber tengo 25, ya pronto cumpliré 26, creo que el mismo mes que tu.

Demonios caí en la cuenta que me pongo nerviosa de un crio unos 7 años menor que yo, no pude evitar volver a ruborizarme y como si estuviera leyendo mis pensamientos comenta

-Te ruborizas muy a menudo, a pesar de ser una, mujer adulta, eres bastante vergonzosa...es adorable.

"¡¡¡¿¿¿Queeeee...? ¿Adorable?" Dijo que era adorable, que le pasa a este tipo, esta jugando conmigo, es de esos críos que se saben guapos y como me pongo nerviosa a su lado este me molesta ¡mierda! No puedo ponerme así ¿Donde está mi cordura y mi ética? Los 5 años de estudios y toda esas porquerías que me enseñaron en la universidad.

Trato de mantener la calma y hacer que no escuché su ultimo comentario.

Termino de suturar sus heridas en silencio pero noto que la sangre de su pelo está seca

-¿Cuanto tiempo hace que te golpearon?

Deja de mover los dedos de las manos

- En la madrugada- responde con un dejo de molestia en su voz

-¿ Y recién ahora vienes a que te curen las heridas...?

- No trabajas en la madrugada y después no estabas sola - lo miro sin comprender- me refiero a que siempre estabas ocupada cuando venía, preferí esperar a que cerraras.

-No me pagan horas extras.

Sonríe

Se mueve para sentarse en la camilla mientras un quejido de dolor se escapa de su boca y lleva sus manos al abdomen

-¿Quieres que te examine eso? Puedes tener una costilla rota - asiente - debes... debes quitarte la camisa

Sonrie, creo que con algo de malicia

-Está bien

Los oídos me zumban mientras el lentamente comienza a desabrochar uno a unos los botones, me mira por un instante, sus ojos brillan, debo recordar respirar para no desvanecerme.

Se retira la ropa, su cuerpo está muy bien trabajado, sus músculos no son como los de Cristian pero están muy bien tonificados, en su vientre puedo distinguir un tatuaje, al parecer son unas aves, Se recuesta nuevamente en la camilla, en su hombro se extiende un segundo tatuaje es un tribal parece un escudo, avanzo hacia el sosteniendo la respiración, poso el fonendoscopio en su pecho, escuchando el murmullo pulmonar, necesito concentrarme recordar como suena cuando hay algún derrame pleural o si hay líquido en sus pulmones como sangre, mis nervios aumentan cuando noto el ritmo acelerado de su corazón... ¿es que está nervioso igual?

Dejo el fonendo en la mesita y anoto unos garabatos en una hoja, nada específico solo es una escusa para poder tomar aire, alejarme de el un instante.

Su abdomen es firme, puedo ver sus metameras, paso mis dedos sobre su vientre en busca de algo irregular, me congelo cuando abre la boca y deja escapar un suspiro.

-Tienes las manos frías

Su piel se eriza, lo observo de soslayo, tiene los ojos cerrados y el ceño fruncido, no se como interpretar eso, palpo una a una sus costillas, dos grandes hematomas pintan su abdomen, a simple vista no encuentro señal de fractura alguna, aun así sigo palpando, embelesada por la turgencia de su cuerpo, mis dedos bajan desde su pecho al tatuaje que cubre por el costado su costillas y bajan por su vientre, finalmente lo puedo distinguir son dos golondrinas que vuelan en direcciones contrarias pero están unidas por un hilo desde sus patas, las yemas de mis dedos dibujan la fina línea que une ambas aves y siguen bajando, siempre bajando...

-¿Necesitas que me quite los pantalones...?

Doy un brinco, la puerta se abre, Ana entra estrepitosamente al box sacándome de mi estado vegetativo

-¡Hola! ¿Que tal...?

Dice en tono coqueto, mas saludándolo a el que a mi.

Franco se levanta de la camilla a toda prisa, toma su ropa vistiéndose mientras abandona la consulta, antes de llegar a la puerta se detiene un momento, vacila unos segundos y luego sale mas rápido que nunca, me quedo congelada sintiendo en la boca la amargura y en el pecho un vacio, se ha ido.

- Franco, dos veces en la última semana en la consulta ¡ Wow...! creo amiga que haces muy bien tu trabajo o el está solo buscando excusas para venir a verte.

-Nada de lo que estas pensando, debía venir para tomarle sus datos para el expediente

-Ya, claro

Dudo que creyera en lo que le dije, de igual forma estuvo hablándome de el hasta que cerré la consulta.

-Es muy mujeriego amiga, se a follado a la mitad del pueblo, ni se te ocurra caer ahí, fuera de todo que eres mayor que el, ósea, tampoco es un niño o un menor de edad que vayan a acusarte de pederasta- ríe vulgarmente- pero si te sirve como canita al aire y sacarte al muerto de tu ex de encima pues...pero dudo que lo hagas eres muy... a la antigua y a el le gustan esas relaciones medias fogosas y carnales -vuelve a reír esta vez mas nerviosa - bueno igual no es que te vayas a olvidar tan fácil de tu ex, es decir amiga aun lo amas ... ¿no?"

Y hasta ahí llegó la conversación, tome mis cosas y me fuí, no quería recordar a Cristóbal, habían pasado dias en los que ya casi no pensaba en el... ni siquiera lo había notado, pero desde el comienzo de esta semana que ya no he sentido el vacio en el pecho al pensar en estar sola, no lo he soñado casi, siento que cada vez lo siento menos, espero que siga así al llegar a mi departamento.

Mientras me voy con la imagen viva de sus ojos grises mirándome y la sensación de las golondrinas de su piel bajo las yemas de mis dedos.

Capítulo 3 3. Y sonríe

"Se ha follado la mitad del pueblo"

Las palabras de Ana hacen eco en mi cabeza, esta vez dejé que la radio local sonara en mi auto, necesito mantenerme despierta y la musica es bastante escandalosa y odiosa, necesito borrar el timbrecito de su voz haciendo eco en mi cerebro, al doblar la esquina de la consulta, al mirar por el retrovisor, por un momento, solo por un momento me pareció ver a alguien de pie observando cuando me alejaba del pueblo.

Esa noche me quedo dormida en el sofá mientras veo por 7 vez "orgullo y prejuicio" por la televisión, añorando, es mas creo que hasta rogando un amor como el de las peliculas, todas necesitamos, No. nos merecemos un Peter kavinski en nuestras vidas o por último un vampiro que brille con el sol y que nos ame hasta el fin de los tiempos... los culpables de esas ideas son los directores, escritores de novelas que te joden con las espectativas tan altas, querer encontrar un hombre sensible, pero varonil a la vez, que sea tu machote que te abrace fuerte y te haga sentir protegida, pero que ala vez te dela libertad de querer hacer y sentir lo que queramos...no, eso me parece solo lo veras en peliculas, en la vida real solo te hacen perder diez años de tu vida... o son 7 años menores...me duermo...

El sonido de un wsp me despierta, veo la hora son las 2 de la madrugada, no tengo registrado el numero en mi telefono

"Disculpa por irme así sin mas hoy...

Fco."

Leí el mensaje tantas veces, que de poder gastarse este ya se habría borrado

" no puede ser..."

¡No puede ser!

Mi mente daba mil vueltas, tiene mi número de teléfono...

¡TIENE MI NUMERO DE TELEFONO!

¿Cómo lo habrá conseguido?

¿Quién le habrá dado mi numero?

cinco minutos despues reacciono, es Franco y el tiene mi numero privado de celular, Eso me pone muy nerviosa, no creo que este bien contestarle, menos por la hora que es, pero se está disculpando por lo de esta tarde, quizás sea mas educado de lo que aparenta o solo está jugando con migo, demonios tiene mi numero ¿Cómo lo consiguió?

Será mejor no responderle, hacerme la valiente y dejar mi telofono tranquilo en mi mesa de noche, no es posible que empecemos a hablarnos por mensajes, no esta bien, el es mi paciente, no es correcto.

Me obligo a convencerme de ello.

Esa noche sueño con dos golondrinas atadas entre si por una pata volando en direcciones contrarias.

Decido cambiar la melodía de mi despertador cuando suena por 3 vez, eso es lo malo de poner tus canciones favoritas como despertador, después terminas odiándolas y Bruno Mars ya me está colmando.

Tomo mi bolsito y como rutina nuevamente conduzco hasta mi trabajo, esta vez está frio, señal que el invierno niega a irse, nuevamente trato de evitar a Ana, no me apetece seguir escuchando como sabe que Franco se ha Follado al país entero.

Durante el turno me sorprendo en varias ocasiones mirando el reloj, exaltándome cada vez que la puerta se abre, debo controlarme...

Debo repetirme en varias ocasiones que no puedo tener ninguna clase de interes en alguien como el, es imposible, aunque no creo que sea malo tener una especie de amistad con el, demonios no, no puede ser, nunca, en ningún sentido, mas que no sea relación paciente tratante.

"Convencete a ti misma de ello"

Se burla una parte de mi subconsciente, debo callarla, pongo musica en la consulta, nuevamente algo alegre, pero no tanto, creo que es lady Gaga quien canta.

Ya en la tarde noche, antes de terminar el turno, Franco llega nuevamente, esta vez se queda en la entrada de la puerta, al verlo se me dispara el corazón, si que es guapo, mas cuando usa ropa negra, tengo una debilidad por ese tono en los hombres, debo reaccionar, reacciona Mia, ¡reacciona!

-¿Qué haces ahí? Entra

No responde y tampoco se mueve

-¿Qué haces?

-Estoy estudiando que tan molesta estas

-¿Molesta?

-Si

-¿Por qué?

-Por el mensaje, a... tu teléfono...

-¿Cómo lo conseguiste?

-Mmm... -camina hasta la camilla- solo debes saber a quien y como pedirle las cosas, sobre todo a una mujer

-Creo que eso si me molestaría

-¿Qué?

-Que andes seduciendo mujeres para conseguir algo, lo que sea.

-¿Por qué? ¿ me hubieras dado tu número si te lo hubiese pedido?

Rayos... tiene una maldita sonrisa retorcida que hiela la sangre

-No, lo mas seguro es que no

-¿Ves? Además ¿Qué es lo que te molesta mas? ¿Que tenga tu numero o que haya seducido a alguna amiga tuya para obtenerlo?

Silencio

Quedo paralizada con la bandeja en las manos.

Responde Mia, debes dejar de ser tan tonta

-Ninguna, recien, nada, es decir, cuando dije que me molestaba que hicieras, eso, para obtenerlo, era en realidad por cualquier persona nadie debería seducir a alguien para obtener... algo, demonios tu me entiendes

-Vaya... asique mi enfermera tambien maldice, excelente

Dijo que era suya...

Solo se limita a sonreír mientras nuevamente se acomoda en la camilla, mi labor de curar sus heridas comienza nuevamente.

De vez en cuando dejo mis manos apoyadas en sus hombros, miro el contorno de su boca, como su manzana de Adan se mueve cuando traga saliva... su aroma es embriagador, a madera y pino... debo tomar una cinta que está justo en la repisa sobre el, me alargo para abrir la puertita y tomo la cinta, en un segundo me percato que mis pechos quedan muy cerca de su cara y en un gesto sutil, muy sultil, el inhala y sonrié...

esa tarde fué la primera vez que sentí un cosquilleo que creía olvidado.

Las siguientes 3 semanas pasaron de la misma forma cada 2 o 3 dias Franco aparecía en la consulta con algún corte nuevo en el ojo o algún hematoma en las costillas, otras solo pasaba para que le revisara las que ya estaban listas. De vez en cuando el silencio nos ponía incomodos, yo cada vez que podía tocaba su vientre y al parecer a el no le molestaba.

-Ayer me golpearon las piernas ¿quieres que me quite el pantalón para que las examines?

Franco me saca de mis pensamientos mientras mis dedos siguen las líneas de sus tatuajes

-¿he? Lo siento... no te escuché

al menos eso quería aparentar

-Nada... solo jugaba contigo pareces muy concentrada en mis tatuajes

-Son hermosos...

-Me haces cosquillas

-¡Lo siento! no debo... esque... perdona

-No te preocupes mujer, anda hablemos de otra cosa, ¿cuánto falta para tu cumpleaños?

Las conversaciones ahora entre nosotros son mas fluidas, aunque eso no significa que no me flaqueen las piernas cada que lo veo, o que deba recordárme cerrar la boca al verlo quitarse la polera, y se que este cambio de tema es para que yo olvide mi bochorno.

- Como un mes, falta un poco mas de un mes, creo.

-Serás otro año mayor

Ese comentario realmente me hizo sentir vieja e incomoda, es verdad 32 años... no es que sea vieja, adulta joven diría yo... pero si bastante mayor que el, se que es mas joven que yo, pero su forma de hablar, su comportamiento, su personalidad solida me hacen pensar que estoy en frente de alguien de Alma vieja, que es mayor incluso que yo.

-Siete años

-¿Qué?

-La diferencia de nuestra edad

" MIERDA"

- Pero de igual forma me falta poco para cumplir los 26- dice como excusándose - al parecer estamos de cumpleaños el mismo mes entonces ambos somos del mismo signo yo soy Geminis ¿Tu?

-Tambien... ¿Crees en los signos zodiacales?

-¿Quien no?

-Pues... es extraño que un hombre crea en esas cosas

-¿No dijiste que no eras prejuiciosa?

-No creo serlo... pero al parecer para ti si lo soy

-Ya veremos... entonces que te molesta mas que ambos seamos Géminis o que yo sea menor que tu

-No veo por qué deberia molestarme cualquiera de las dos opciones

Guardo silencio mientras sigo en lo mío y es en ese momento y solo en ese momento que caí en la cuenta de que el dolor nunca se aleja demasiado, siempre ronda cerca y Franco de alguna manera que no entendía me lo había recordado, realmente el entender que existe una brecha entre nosotros, mas allá de las apariencias, soy mayor que el y eso me duele, ¿Por qué me duele?

-Mia...- se sienta en la camilla con las manos a los costados- Mia... - repite como en un susurro- no te alejes...

Cobro razón y me doy cuenta que estaba retrocediendo, alejándome del contacto de el, como quien se aleja de algo peligroso

-¿Qué sucede?

Me pregunté lo mismo en mi interior, estoy confundida, me estoy acostumbrando a su compañía, lo espero desde que cruzo la puerta del consultorio cada mañana, cuento los 3 dias que siguen para verlo y me emociono cuando llega antes de los 3 dias, esta semana ha venido 3 veces a la consulta, ayer solo para pedir analgésicos porque, según el, no recuerda dónde los dejó y fui feliz de que estuvieta aquí, fuera verdad o mentira que perdió su medicación.

¿Soy prejuiciosa?

La pregunta vuelve a mi cabeza

-Eres 7 años mas joven que yo...

-Y eso... ¿te importa mucho?

Su voz es ronca y suave, si, me importa pero, ¿Por que me importa tanto? Si solo somos, no somos ni siquiera amigos ¿Que demonios esta pasando conmigo?

-Mia, respondeme, no te alejes, por favor

Asiento, miro el reloj de la pared, solo con la escusa de no mirar sus ojos

- Ya son las 8... debo cerrar, puedes irte

-Mia...

No lo miro, giro en mis talones y comienzo a guardar todo

-Puedes irte ¡ ya estas listo!

El sostiene la mirada y al ver que no le ofrezco nada se levanta

-¡PERFECTO!

Toma sus cosas y se marcha a paso firme, tras de el cierra la puerta de un golpe

Pero ¿qué pretendo? La confusión hace tienda en mi cabeza y da paso a la frustración, estaba permitiendo que un crio me atolondrara, que comenzara a importarme mas allá del compromiso como paciente.

Mi mente comienza a golpear mi cabeza, la razón le lanza una granada a mi corazón, si bien Ana dice que no es un menor de edad y que tampoco es un niño y eso me queda mas que claro, aun así no puedo dejar de lado a la razón, dejando que la imprudencia domine mis decisiones, nublando mi juicio, alejándome de lo que es razonablemente correcto...

¡Es un hombre! Me grita una parte de mi pero la otra me abofetea firme, son 7 años, el aun esta en los 20 y yo ya estoy sumándole a los 30... no puedo creer que todo este tiempo haya estado dándole rienda suelta a esta situación, ni siquiera sé a que estamos jugando, me siento una ilusa, es un crio... es un crio... y ni siquiera sé si el está interesado en mi, quizás realmente viene por curaciones, por medicamentos o solo a conversar con la enfermera del lugar, debo volver en mi centro, volver a ser cauta y no exponerme a esto... es un crio... debo convencerme a mi misma, nada de lo que pienso puede concretarse, somos distintos, nacimos en distintas épocas, distintos tiempo, distintos mundos, muy distintos, el vive metiendose en peleas, llega con heridas que en cualquier momentos pasarán a ser fracturas y yo, yo no soy de ese mundo, debo detener esto, debo dejar de pensar en el, ya sufrí una vez, ya Cristóbal rompió mi corazón y el era mas estable que Franco, yo puedo exponerme así, debo dejar de ilusionarme al ver el reloj y ver que seacerca la hora en la que el viene, el es un crio... un crio...

...es un maldito Crio... sexy...

"Su mano en mi cintura, mientras la otra se enreda en mi pelo, tirando lentamente de el para dar libre acceso a mi cuello, puedo sentir el calor de su aliento como derrite mi piel...

-¿Eres Mia...?

y su voz hace eco en cada rincón de mi ser..."

El tono del celular me saca de ese sueño, aun con los ojos cerrados lo tomo, luchando para no perder el hilo del sueño, embriagada aun por la visión que poco a poco voy olvidando leo el nombre de quien llama "Ana" son las 2:25 a.m.

-Disculpa Mia, se que es tarde, perdona por despertarte...

-¿Ana...Qué ocurre...? El café está en el cajón de abajo... junto a las barras de...

-Mia, es Franco...

Cuelgo el teléfono, corro a ponerme lo primero que pillo, en el auto repasé cada segundo las palabras de Ana

"Tiene una contusión cerebral, lo trajeron en un auto dejándolo tirado fuera de la consulta, el muy cabrón me ha dado un susto, lo único que balbuceaba era tu nombre... lo llevan al hospital de la ciudad... pensé que quizás deberias saberlo..."

¿Debería saberlo...? Quizás ni siquiera debería estar dirigiéndome ahí en primer lugar, Ana especuló algo acerca de nuestra "amistad" una vez en la que llegó temprano al trabajo solo por curiosear sobre nosotros

-¿Me estas diciendo que no te calienta?

Ana me mira fijamente en busca de algún gesto que indique lo contrario, ella es amable, un poco deslenguada para mi gusto, es menor que yo, tiene unos 27 años pero es muy madura, en ocasiones y "solo cuando me obligan a serlo" dice comúnmente.

-No, no estoy diciendo nada, solo que está bien, si yo tuviera su edad

-Ñeeeeh...-dice con desdén- si tampoco lo quieres como para tener una relación seria o casarte, ya poh amiga es para sacarse el gustito, un polvo y

chao

Los colores se me subieron al rostro

-¡ajá! Yo sabía que habías pensado en tirártelo siquiera una vez

-¡No! ¡Como se te ocurre!, sabes que soy mas... digamos, que eso de andar involucrándose con tipos una vez y chao no va conmigo... nunca lo he hecho tampoco...

- Huy "involucrándose..." -dice con un tono burlón mientras se baja de un saltito desde mi escritorio- Mia yo se que a el le gustan las mujeres, digamos que, mas maduritas...quizás por eso viene tan seguido para acá... quizás te está haciendo la búsqueda y quiere mmm follarte hasta que digas Paracetamol en todos los idiomas jajaja

Miro a Ana suspirando mientras pongo los ojos en blanco

- Piénsalo, hay que probar de todo en esta vida, no seas tonta ni escuches a tus prejuicios, no sé... piénsalo tu, el y su inmensa...

-¡¡¡Ana!!!

Hace un gesto vulgar señalando su entre pierna, mientras yo de un grito interrumpo su frase al mismo tiempo en que veo a Franco entrar al consultorio.

- huuuuyyy últimamente como que alguien es muy exigente en sus controles.

Sale del box pavoneándose, moviendo mas su trasero cuando pasa junto a el, algo se mueve dentro de mi estómago, Ana es hermosa, una cabellera platinada que cae un poco mas abajo que sus hombros, ojos color miel, se maquilla mucho para mi gusto, sobre todo cuando abusa de sus labiales color vino o esos "rojos bataclana" como los señala ella, pero sin duda es hermosa, pero Franco no la mira, se hace a un costado con los ojos fijos en mi y sonríe..."

El hospital queda normalmente a unos 55 minutos desde mi departamento, pero por la falta de tráfico o por que piso el acelerador mas de lo que he hecho en mis 9 años de conducción, llego en unos 30 minutos.

La enfermera tras el mesón me dice que lo ingresaron hace un momento para realizarle un escáner cerebral y ver que tan grave son los golpes.

Al preguntar por mi parentesco le digo que somos primos, de otra forma no me mantendrán al tanto de la información, con suerte la enfermera se levanta y en su lugar llega Molly es una compañera de universidad, no fuimos amigas pero si nos simpatizábamos, me reconoce en la sala de espera, me llama en silencio

-Hola Mia ¿Que haces aquí?

-Eh... un primo tuvo un accidente, no se bien, no tengo mucha información, pero creo que le están haciendo un escáner cerebral

- No será el guapo que trasladan del pueblito de...

-Si, ese mismo Franco es su nombre

-Ya si, me comentaron que estaba hasta la tusa de alcohol, el golpe lo aturdió aun así no dejada de llamar a su novia o mamá no se a quien, y que le dió sus par de manotazos a Gabriel el Paramédicos de la ambulancia, ¿te acuerdas de ese imbécil? Trabaja aquí.

Su tono despectivo se debe a que ella fué su novia por una semana, Gabriel vivía cambiando de novias y a todas le prometía fidelidad

-En fin, tu "primo" armó una camorra para poder sedarlo

-Si... sin duda es el

-Tiene varios cortes, pero muchos son antiguos - lee el expediente desde el computador - un par de laceraciones...hasta el momento no se mas, tienes que esperar hasta que estén los resultados del escáner, si me entero de algo te aviso, de igual forma viene el cambio de turno asique ahí me informarán mas, podrás pasar a verlo, te dare el pase de familiar cercano

Me guiña un ojo, le agradezco a Molly, cuyo nombre real es Marcela pero no le gusta que la llamen así... me siento en la sala de espera junto a familiares de otros pacientes, nadie mas ha llegado para preguntar por el, pasa una hora y no tengo mas noticias.

Dios ¿qué tan grave fué todo? ¿se habrá metido en problemas nuevamente?

" -¿En qué trabajas? Siempre estas lleno de golpes -sonríe y quita la venda que sostenía en mis manos

-Tengo varios trabajos, pero digamos que estos me los gané porque me los merecía, aunque de un tiempo ya no hago mas algunos trabajos...

Dice tocando los inflamados nudillos

-¿Por qué vienes aquí?

La pregunta no tiene mucho sentido para el , arquea una ceja

-¿Esto no es "cura enfermos" y usted no es doctora?

Sonríe con malicia, sabiendo que me molesta que me llamen doctora, no respondo y comienzo a examinar sus manos, es incomodo el silencio, aunque siempre es así, estar cerca de el es una incomodidad que ya comienza a hacérseme familiar

-A veces trabajo de seguridad en un Pub de la ciudad, es mas bien una forma de liberar mi estrés ya que siempre hay algún borracho queriendo manosear a una chica o que esté dando jugo por cualquier cosa

"Dando jugo" esa es otra cosa que demuestra nuestras diferencias de épocas, las jergas que utiliza, siempre tiene que explicármelas para poder entender el contexto, en ocasiones se burla y en otras simplemente las nombras y se corrige tras ellas

- "dando problemas"

-¿Qué...?

-" dar jugo = dar problemas"

Otra vez esa manía de adivinar lo que pienso, últimamente se le ha dado muy bien."

45 minutos después un doctor llama

-¿Familiares de Franco Leal?

Caigo en la cuenta que es el, pero en el expediente dice que su nombre es Franco Lombardi

-Yo, yo soy su prima

Me levanto y camino hasta el Médico

- Buenas noches ¿familiares mas directos su madre o padre ?

-No... solo yo, sus padres viven lejos

Miento, no tengo idea de sus padres

-Correcto, Franco está bien, sin riesgo vital, hace un momento despertó nos comentó que estaba celebrando con unos amigos y resbaló por una quebrada, ellos mismo fueron quienes lo dejaron en el consultorio del pueblo, Debe mantener reposo y quedarse en el Hospital hasta que la inflamación seda, tiene un esguince en la muñeca izquierda, múltiples contusiones y cortes pequeños, está sedado pero si gusta puede pasar a verlo, pero no lo canse demasiado, debe dormir, tiene suerte de contarla.

Agradezco al doctor, pido el número de la habitación a Molly, subo por las escaleras al 3 piso de traumatología, es un hospital grande y muy bonito, las luces están al 50% por lo que el pasillo esta un poco oscuro, en las paredes hay informativos del consumo de alcohol, tabaco y drogas, quizás debería darle uno de estos, me quedo leyendo uno solo para hacer tiempo.

¿Por qué alargo el momento de verlo? Hace un instante me costaba manejar mi impulso por apretar el acelerador del auto y ahora solo hago tiempo para no entrar a su cuarto.

reconozco la emoción, es miedo, miedo de ver que este muy herido, miedo de aceptar

que realmente me importa, me importa mas que solo relación enfermera paciente...

Llego a la puerta y entro sin golpear, está tumbado boca arriba con una bata de hospital azul, tiene una cánula que le envía oxigeno por su nariz, un enorme hematoma cruza tu ojo izquierdo hasta su frente, el labio inferior está cortado, esa herida era antigua pero volvió a abrirse, su mano izquierda lleva una férula y le están administrando medicamentos en el suero, verifico que esté bien colocada y que su vía venosa esté permeable, quito la pequeña burbuja en el baja suero, sus nudillos están dañados, parece estar dormido, se ve tranquilo, como si nada le doliera, pongo mi mano en su mano... está fria...

Franco...

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