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~Eres Mio ~

~Eres Mio ~

Autor: : Nepthys
Género: Hombre Lobo
¿Alguna vez les ha pasado algo tan doloroso que no pueden aguantarse el llanto?, y las personas a tu alrededor solo te dicen esa estúpida frase." Si algo pasa es porque el destino así lo escribió". Yo no creo en el destino, es una tontería, yo creo que somos dueños de nuestras vidas y si algo pasa es porque así lo permitimos. Mi nombre es Lea Wells, y soy la típica chica nerd de la escuela, o así me dicen, aunque no me considero una. Tal vez ni debería contarles algo tan importante como lo siguiente pues se supone de ser un secreto. Soy una mujer lobo, y toda mi vida he escuchado acerca del "destino", tu otra mitad, persona destinada, amor verdadero, y una mierda. Lo peor es cuando el destino te odia, y decide juntarte con él.

Capítulo 1 Happy birthay...Destino

Para muchos encontrar el amor se ha convertido en su principal causa, y la humanidad hoy en día a creado muchas formas para facilitarlo o eso se dice. Pero qué pasa cuando naces en una especie completamente diferente y no hablo de los animales, tal vez un punto intermedio entre ambas, una que te ahorraría el trabajo de buscar a tu amor verdadero, nacerías con tu pareja predestinada.

¿Muchos estarían felices con ello, pero que hay de los que no?, aquellos como yo que preferiríamos aprender de nuestras decisiones, enamorarnos, poder pasar por una ruptura y levantarnos de ello, aprender.

Mi nombre es Lea Wells, y aunque no debería contarles esto ya que es un secreto, yo soy una mujer lobo. Claro un licántropo o una variante de los temidos hombres lobo de las leyendas, nosotros somos criaturas con autocontrol sobre nuestra parte animal.

Yo estoy en contra de lo que nos han dicho desde que nacemos, pues yo no creo en el destino, ni por qué él tiene que decidir sobre mi vida; es decir los humanos tienen el libre albedrío porque yo no he de tenerlo también.

Hoy cumplo 16 años y como todos en mi especie es la edad en la que nuestra parte animal hace presencia por primera vez, pero hoy no solo es mi primera transformación si no también mi primer día en una nueva escuela, nueva ciudad; gran cambio, lo sé, pero desde que nuestra anterior manada fue atacada por vampiros los cuales buscaban matar a cada bebe nacido o por nacer que se encontrara llevando a la muerte a nuestro alfa quien dio todo para que escapáramos de tal masacre, buscando refugio con nadadas las cuales tenían acuerdo con nuestro alfa y nosotros terminamos en un pueblo el cual tenía una gran historia por pelear con la reina de estas criaturas chupa sangre y aun poder sobrevivir; desafortunadamente no estaríamos con tan legendaria manada si no con una la cual se establecido una década después de aquella feroz batalla, una manada nacida de raugers.

Maldito día el cuerpo me pesa más de lo que a cualquier adolescente debería sentir y aun debo ducharme, y pronto será tarde para la odiosa escuela. Tome una ducha larga pues que más daba perder una clase, salí del baño dirigiéndome a mi armario, tome unos shorts negros cortos y algo desgarrados y una blusa sport sin nada más; mi aspecto era horrible, pero me sentía tan pesada como para tomar más tiempo en arreglarme más. Se me olvidaba contarles que no soy una gran belleza, soy de piel blanca, casi pálida, cabello negro y ojos azules.

Baje corriendo las escaleras para tomar un desayuno rápido y salir directo a la escuela se dónde sea que se encuentre.

- no puedes elegir algo mejor que ponerte? - dijo mi buen hermano mayor kail - pareces pordiosera- añadió con una sonrisa burlona.

- kail !!- reprendió mi padre.

- aunque no sería mala idea que nuestra hija tuviera ropa nueva y comenzara a cuidar más de su aspecto- añadió mi madre - después de todo hoy será toda una loba. -

Por alguna razón me molesto aquel comentario, pues antes no me decían que ponerme, estaban bien con cómo era, pero desde la mudanza y llegada a este estúpido y aburrido pueblo han estado actuando raros.

Todo esto me ponía nerviosa ya que podíamos haber elegido entre otras tres locaciones con manadas aún más fuertes que esta.

Desde mi nacimiento mis padres han mantenido extremo cuidado en mi crecimiento, ya que también solía enfermar demasiado cuando era un bebe al punto de casi morir. Mis padres jamás me dieron una explicación ante su sobre protección y siempre cortaban el tema diciendo que solo cuando mi destino me alcanzara sabría el porqué de sus acciones.

- me iré primero, o se me ara más tarde - dije levantándome de la mesa, me dirija a la puerta, la abrí y comencé a caminar y aun que mis padres me habían comprado un auto prefería caminar. Quería conocer mejor el nuevo lugar, Y aun que podría correr debido a mis dones como loba, no iría corriendo a la escuela eso solo me aria sudar y sería raro para los humanos. Aquel lugar tenía sus ventajas y era que poseía un gran bosque aquel que poseía aquel típico aroma a pino y tierra mojada después de una noche lluviosa.

Ignoraba mi alrededor, en ese momento solo era yo, la música de mi reproductor y aquel bosque, ignore a varias personas eso incluido a varios jóvenes hormonales que gritaban desde sus vehículos como idiotas. Que tenia de divertido el primer día de clases?, eso siempre era un infierno, una lucha por no terminar categorizado entre la gente más rara y terminar aislado o siendo invisible ante todos. Mi anterior escuela había sido un tormento junto a los lobos que integraban a mi anterior manada, me trataban peor que a nada.

El tiempo transcurrió y llegue a la entrada de la gran escuela, desde donde ya podía escucharse el bullicio de la multitud y desde ahí podía localizar los grupos que se habían formado incluidos los populares, aquellos que ganaban las miradas de todos y algunos trataban de esquivarlos por el mismo miedo de terminar siendo la diversión del día. Desde que entre ya me había ganado la mirada de algunas personas, muchos murmuraban o tal vez era solo mi imaginación, pero eso solo me ponía los nervios de punta a cada paso que daba adentrándome al lugar.

Capítulo 2 Negro Absoluto

Entré algo desorientada al gran edificio pues aún no conocía el lugar, miraba la hoja de horarios que me habían otorgado en la dirección y veía primera hora Algebra; maldita sea a primera hora quieren freírnos el cerebro.

Accidentalmente choque contra alguien que más parecía que hubiera chocado contra una pared, frotaba mi nariz mientras me disculpaba ante tan gran masa de músculos frente a mí. Levante la mirada y me encontré con unos ojos verde esmeralda, aquellos que dejan sin aliento y valla que el chico era guapo, alto, bien formado con varios músculos, pero sin hacerlos toscos, castaño; no pude evitar quedarme muda ante aquel adonis frente a mí, era la definición de belleza griega en persona. Y su voz woow fue el más dulce despertar.

- hola, te encuentras bien? -me miro esperando mi respuesta, pero yo aun no creía que me estuviera preguntando a mi pues se veía que debía ser un popular.

- soy Aiden Obraian- hablo nuevamente con una enorme sonrisa y extendió una mano, mi corazón se sobresaltó por su actitud tan dulce.

Tarde unos segundos en despertar del todo y darme cuenta de lo incomodo que se sentiría estar con una mano extendida y que no lo respondiera.

- hola, yo... Yo soy- realmente parecía retrasada hablando así y seguro él se estaría burlando de mí. Bien echo lea lo echaste a perder tan rápido, pensé haciendo un gesto de vergüenza.

- tranquila no muerdo- dijo sarcásticamente - bueno no si no quieres eso ultimo me hizo sonrojar, y diablos tú puedes morderme cuando quieras.

- soy Lea wells - dije agachando la mirada en un tono casi inaudibles.

- mucho gusto Lea, te ves perdida, necesitas ayuda? -

- la verdad sí, soy nueva y realmente quisiera saber dónde está el salón de Algebra? -

- ya entiendo, te llevare, después de todo yo igual voy a esa clase -

Suspire de alivio pues al menos alguien me había ayudado.

Había preguntado a varias personas más antes, pero todos me ignoraban y valla que eran groseros en este pueblo.

Llegar a clases a lado de Aiden fue épico pues las miradas no se hicieron esperar, tan pronto cruce el umbral de aquel salón a lado del adonis los murmullos comenzaron.

Aiden sonreía mientras me guiaba junto a él indicándome que había un lugar vacío a lado suyo.

Las clases transcurrieron tan rápido como empezaron, todo gracias a Aiden quien se quedó junto a mi todo el tiempo. Aiden me arrastro a la cafetería diciendo que tenía que presentarme a sus amigos; cuando deje de sentir que me arrancaba el brazo mire que frente nuestro se encontraban dos chicos, uno de cabello castaño, ojos grises, alto, con gran musculatura, aun así era digno de admirar, cualquier chica se lo comería con los ojos, él se presentó como Francis, el otro chico era rubio de piel blanca y ojos cafés, delgado y alto quien se presentó como Daniel, entre ellos una chica hermosa, cabello rojizo, ojos verdes, pero para nada como los de Aiden, los de ella no eran tan brillantes, tenía algunas pecas adornando su rostro, gran cuerpo, sus curvas estaban bien definidas, tenía las medidas que todo chico desearía, ella era Tamara.

Salude a cada uno de ellos quienes me sonreían y respondieron en coro un

- Hola-

- wow Aiden creí que te habías perdido, pero veo que fuiste en busca de la chica más hermosa, en donde la encontraste? - dijo Francis mirándome de forma picara -¿Lea, cierto? cierto? -

- si - dije muy seria, y con una mirada que mataría a cualquiera.

- Francis, yo que tú me controlaría o ella podría dejarte sin ojos- se burló Aiden causando que los demás lo hicieran igual.

- tranquila chica que Fran no podría ni conquistar a un gato-

Dijo Tamara riéndose aún mas

-Y ustedes se dicen mis amigos-

- amigo pareces un niño haciendo una rabieta-

Ellos eran muy buenos, al final termine haciéndome amiga de ellos y después de varios intentos fallidos de parte de Francis por conquistarme se rindió.

Las ultimas clases pasaron rápido y después de despedirme de Aiden y compañía me fui a casa tan rápido como mis pies me lo permitieron.

Llegué a casa y fui recibida por mi familia quienes tenían preparado un pastel.

- felicidades fea- hablo mi hermano - sabes que te amo aun si pareces pordiosera la mayor parte del tiempo-

Mi madre saltaba de alegría y no dejaba de decir lo orgullosa que estaba y lo ansiosa que estaba por mi transformación, y que desde ese momento comenzaba la cuenta para encontrar a mi pareja; cosa muy importante ya que se dice que aquellos que son incapaces de encontrar a su mate se vuelven locos.

Entre risas y bromas se nos pasó el tiempo muy rápido, la noche llego dejando ver aquella hermosa luna que me llamaba.

Caminé al bosque, aquel que se encontraba detrás de mi casa, los árboles se hacían cada vez más altos al adentrarme aún más, me detuve al encontrar un pequeño claro el cual me parecido adecuado. Admiré un breve momento la luna pues mi atención fue desviada cuando fui invadida por un enorme dolor que comenzaba desde la punta de mis pies hasta la cabeza, mis huesos crujían al reacomodarse para adoptar la forma de un lobo. El aturdimiento que deja la primera transformación es lo peor pues entre el dolor y la adaptación a todo siempre terminas mareado. Caminé un poco hasta que sentí que era capaz de sostenerme y comencé a correr por el bosque, estaba disfrutando el momento, los olores, la vista y aquella euforia que te dejaba al sentirte libre. Al llegar a un lago me detuve, camine y mire en el reflejo de este, quería saber cómo era mi lobo, fue alucinante, era un lobo negro, un negro absoluto, y de ojos azules brillantes; los lobos completamente negros son raros, al igual que los blancos o plateados, ya que suelen haber quienes tienen una mancha gris o blanca o de algún tono que los vuelve más comunes.

Pero también existían varias historias oscuras detrás de aquellos que se convertían en lobos negros, aquellos que se convertían en uno terminaban odiando su lobo ya que este era un mal presagio ya que se decía que estos lobos estaban destinados a sufrir grandes pérdidas en la vida, pero no yo, yo amaba mi pelaje pues aquello no podía ser más que leyendas.

La mayoría de los lobos con pelaje negro eran grandes leyendas, alfas de gran fuerza y en tiempos pasados existía una manada entera de lobos negros que reinaban por sobre las demás.

Capítulo 3 caos

Y no importa que corras tanto como tus pies te lo permitan, tan fuerte como tu alma lo deseé, el destino siempre te alcanzara.

Yo deseo amar a alguien por voluntad propia y no por algo impuesto, al nacer teniendo a alguien que será tu alma gemela te deja pocas posibilidades de entender realmente lo que es el amor, y aquel sentimiento al encontrarlo por primera vez, más que amor parece capricho, obsesión??, como podría definirlo, como puedes amar a alguien que ni siquiera conoces, o lo conoces y sabes que es lo peor de lo peor y aun amarlo solo por aquella fuerza llamada destino, o en mi caso se hace llamas diosa. Y si comete algún error y une a dos personas completamente opuestas convirtiendo aquello que debería ser amor, en caos.

Y si el día de la transformación fue dolorosa, no se imaginarán lo que es el día después, el cuerpo duele, la cabeza da vueltas, y cada sonido cerca o lejos retumban en tu cráneo, como si metálica estuviese dando un concierto dentro. Aun así, la insistencia de mi madre me hizo estar yendo camino a la escuela; recuerdo cada palabra que mi madre pronuncio como una punzada en el estómago.

- Si te quedas en casa después de tu primera transformación, ¿cómo esperas encontrar a tu mate?, anda vamos levántate que así tendrás más oportunidad... Y ponte algo bonito -

Mi madre sabia como ponerme de malas, pues ya todos sabían lo que yo pensaba sobre los mates.

Camino a la escuela me encontré con Aiden y los chicos, quienes me esperaban para entrar al gran edificio.

- Lea aquiii!! - gritaba Francis agitando la mano para que pudiera verlo.

- Fran no tienes que gritar tanto - tape mis oídos, me causaba una terrible jaqueca todos los sonidos, y aquel mar de olores que provenían de todas partes me revolvía el estómago.

-Te vez como si hubieras bebido la noche anterior- dijo Aiden - te encuentras bien? - termino diciendo mientras ponía una mano sobre mi espalda para tranquilizarme, su tacto calmaba un poco, no lo negaré.

- si estoy bien es solo que ayer fue mi cumpleaños número 16 y mi primera transformación -se preguntaran porque le cuento esto a ellos si se supone es un secreto, pues ellos también son lobos, de la legendaria manada Escarlet Moon

- felicitaciones Lea- dijeron todos, con tal entusiasmo que volví a sentir que la cabeza me explotaría en cualquier momento.

- eres mala Lea, ni siquiera nos invitaste a tu fiesta - replicó Fran con un puchero muy infantil y era gracioso ver la gran mole de músculos frente mío con expresiones de un niño de cinco años.

No ha sido mucho tiempo desde que llegue a este pueblo, pero desde que llegue ellos han sido los únicos que me hablan, los demás me miran con arrogancia o simplemente hacen como que no existo; incluso ya había ubicado a los populares, nerds, góticos, etc, y nosotros los neutrales ya que éramos una mescla de todo, Fran era el bromista, Daniel era el romántico, Tamara la chica sexy y fashon, y Aiden el carismático, aunque fácilmente podría ser un popular; aunque en su manada Aiden era el siguiente alfa, Daniel y Francis sus betas. Caminamos entre risas y bromas adentrándonos a la escuela, con calma porque realmente no tenía muchas ganas de estar ahí.

Al estar más cerca del edificio, percibí un aroma que destacaba entre los demás, era embriagante, me causaba una corriente eléctrica por la espalda, esa fragancia a vainilla me encantaba, era agradable Sin prestar mucha atención me deje llevar y comencé la búsqueda al lugar de donde provenía y divise al dueño, para mi mala suerte era Ethan uno de los populares. Maldito destino, no me arruinaría la vida, así que no estoy de acuerdo, lo ignoraré como él lo ha estado haciendo conmigo desde que llegue.

Pasamos a lado de ellos cuando de repente sentí un jalón muy fuerte en el brazo, tanto que di media vuelta de la manera más brusca posible y es que casi caigo.

- IDIOTA casi me caigo- grite

- acaso vas a ignorarme? - dijo Ethan - acaso no sabes quién soy? -

- un IDIOTA - dije con ganas de ofenderlo, era satisfactorio ver sus ojos cambiar de tono con cada palabra ofensiva que le dedicaba.

- mira nerd, deberías estar feliz porque yo soy tu mate -gruño

- ese es tu problema IDIOTA, porque no me importa si eres el rey de roma, Elvis, o si el estúpido destino dice una mierda, para mi es un no -

- Eres una... - se detuvo y luego comenzó con las palabras que ya todos conocíamos y que cada mate temía escuchar de su pareja de vida - YO Ethan Allen te... - pero mi orgullo era más grande y antes de que pudiera continuar lo interrumpí.

- Yo Lea Wells te rechazo a ti Ethan Allen como mi pareja eterna - sentí un dolor fuerte en el pecho y pude saber que a él le había dolido mi rechazo, porque se sostenía el pecho y quedo con cara de no saber que había pasado, pero yo no permitiría que me hablaran de esa forma, me importaba una mierda lo que la diosa luna o el destino decían, yo elegiría mi propio camino, incluso a quien amar. Tome mis cosas las cuales habían caído al suelo en su brusco agarre, coloque mi mochila al hombro no sin antes dedicarle una mirada de asco. Deje a Ethan atrás caminando e ignorando a los amigos de este quienes nos miraban sorprendidos, Aiden bajo la mirada cuando pasamos a lado de una rubia de ojos miel, una popular, así que tome su mano entrelazando nuestros dedos y susurré a su oído.

- te encuentras bien? -

A lo que el negó con la cabeza, pero aun así me dedico una gran sonrisa, me correspondió el gesto y apretó más nuestras manos.

Aquel grupo de chicos pertenecía a la manada en la cual mi familia se estableció, pero aún no había una presentación formal la cual aún estaba programada para la próxima semana, una fiesta obligatoria la cual no podría evadir.

*****

Las horas pasaron y llego el receso, iría a donde me reúno con los chicos, pero antes tenía que ir a mi casillero, mala idea, pues me tope con Ethan y la rubia, parados en mi casillero, o mejor dicho enredados pues él estaba casi sobre ella, cosa que no me importaba, pero él aun no aceptaba mi rechazo manteniendo aquel vinculo dejando que sus actos me afectaran debido a aquella unión predestinada, cuando el beso a la chica sentí como si me apuñalaran, frunciendo el rostro de dolor e ira, me acerqué a ellos porque no tenía opción.

- consigan un hotel no quiero que dejen algún tipo de enfermedad en mis cosas –dije empujándolos de forma brusca, para sacarlos de mi casillero.

- ya vez que no eres importante para el- aquella rubia se burlaba -puede tener mejores-

- claro rubia, puede tener mejores, pero él prefiere reciclar basura - bufé y pude notar la ira crecer en ella, se puso roja y sus ojos se iluminaron.

- maldita nerd como te atreves -dijo lanzándose a mí, pero Ethan la detuvo.

- Angela deja, no vale la pena-

- no yo no valgo la pena, yo valgo mucho más de lo que tu podrías darme -

Eso pareció dolerle pues se descontroló y casi se transforma a mitad del pasillo, si Ethan no la hubiera detenido en este momento tendríamos el espectáculo de la vida, lleno de reporteros anunciando como un lobo de dos metros termino en medio de los pasillos de un instituto.

- me las pagaras - grataba la rubia la cual ahora sabía que se llamaba Angela, Ethan jalaba del brazo de esta, arrastrándola junto a él. Cuando al fin se fueron sostuve mi pecho, me derrumbe al suelo, sin darme cuenta estaba llorando, me dolía, dolía mucho, fue demasiado contenerme y no derrumbarme frente a ellos, no les daría el gusto; me levante seque mis lagrimas e intente fingir una gran sonrisa, pues no dejaría que mis amigos me viesen así, y menos quería explicarles el porqué. yo no amaría a alguien a quien no conocía.

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