Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Moderno > Es solo un divorcio
Es solo un divorcio

Es solo un divorcio

Autor: : JERÓNIMO RADA
Género: Moderno
Después de tres años de matrimonio, Becky finalmente se divorció de su esposo, Rory Casper, quien nunca la había amado. Solo tenía ojos para una mujer, y esa mujer no era otra que su cuñada, Babette. Un día, ocurrió un accidente y Becky fue acusada de ser la culpable del aborto de Babette. Toda la familia se negó a escuchar su explicación. Rory incluso la obligó a elegir entre arrodillarse frente a Babette para disculparse y divorciarse. Para sorpresa de todos, Becky optó por lo último. Después del divorcio, los Casper descubrieron que la mujer que consideraban viciosa y materialista era en realidad la heredera de una familia súper rica. Rory, mientras tanto, se dio cuenta de que su exesposa era realmente encantadora, hermosa y confiada, en una palabra, se enamoró perdidamente de ella. Pero ya era demasiado tarde, ella ya no lo amaba... Frente a la apasionada conquista de su exmarido, ¿lo aceptaría Becky? ¿O habría otro hombre que se adelantaría a ganarse el corazón de Becky?

Capítulo 1 Arrodíllate

La familia Casper era bastante conocida por todos en Courtbush. Elmore Casper, uno de los ancianos, cumplía la venerable edad de ochenta años y ese día celebraban un festejo en su honor. Como era una familia de elevado estatus social y poder, muchos invitados distinguidos habían hecho acto de presencia y el ambiente en el lugar era bastante animado.

Sin embargo, en medio de toda la fiesta, un repentino grito ensordecedor se escuchó desde el jardín dejando atónitos a los presentes.

Alguien pudo reconocer que era la voz de Babette Casper, la esposa del nieto mayor de Elmore. Ella estaba embarazada y su esposo había fallecido, lamentablemente. Apenas escucharon el grito, los miembros de la familia corrieron al jardín de inmediato para ver qué estaba pasando.

Dentro de la amplia piscina, dos personas parecían estar ahogándose.

Antes de que cualquier reaccionara, Rory Casper se zambulló en el agua para rescatar a Babette y llevarla hasta a la orilla.

Al mismo tiempo, los guardias de seguridad también nadaron en la piscina para salvar a la segunda persona que se estaba ahogando: Becky Casper.

Cuando esta última regresó a la casa con la ropa completamente empapada, los sirvientes y demás empleados que pasaban por un lado ni siquiera se voltearon a verla un segundo.

De hecho, era bastante obvio que a nadie le importaba que Becky casi se hubiera ahogado, ni tampoco se preocupaban por ella en general.

Lo cierto era que, después de vivir con esa familia durante más de tres años, ella se dio cuenta de que su posición posiblemente era inferior a la del perro criado por la hermana de Rory.

Por la gravedad del accidente ocurrido a Babette en su condición de embarazada, toda la familia Casper acudió al hospital a toda prisa para acompañarla.

Becky, por su parte, se fue directamente a su dormitorio. Una vez allí, se dio una ducha y se cambió de ropa. Por lo que había ocurrido, sentía un malestar en su cuerpo, así que se hundió en la cama para tratar de descansar. Pero justo cuando se había quedado dormida, Rory la sacó de la cama.

Cuando la muchacha vio quién la había despertado, sus ojos de inmediato se enrojecieron llenándose de lágrimas. "¿Ya regresaron? ¿Cómo está Babette? Escúchame, Rory, por favor. Yo no la empujé a la piscina. ¡Te lo juro! Debes creerme".

Él se burló con evidente frialdad: "Guarda tus excusas para el abuelo".

"¿A qué te refieres?", preguntó ella.

Sin revelarle ningún detalle más, este solo informó con dureza: "El abuelo quiere hablar contigo". Él no quería desperdiciar un minuto más de su tiempo con Becky.

Poco después de que Babette llegara al hospital, perdieron el bebé.

Ese bebé era el único heredero del hermano mayor de Rory, y ahora, por culpa de Becky, perdieron al niño para siempre.

No era ninguna sorpresa que Elmore estuviera realmente furioso por lo ocurrido. Por eso, apenas regresó del hospital, el abuelo solicitó que la llevaran ante él para interrogarla.

Todo el cuerpo de Becky se puso rígido en tensión. La posibilidad de enfrentar al anciano le generaba un miedo aterrador que se extendía por cada fibra de su ser.

Ella había estado casada con Rory durante mucho tiempo. De modo que sabía muy bien cómo Elmore castigaba a aquellos que cometían graves errores.

¡Les daba una paliza!

A pesar de todo, Becky nunca imaginó que los demás simplemente ignorarían su explicación de ese modo. Ni siquiera le dieron la oportunidad de contarles su versión de los hechos y solo creyeron lo que dijo Babette sin dudarlo.

Mientras era arrastrada por su esposo, quien la obligaba a caminar a grandes pasos, ella vio el perfil de su rostro y no pudo evitar pensar que él era indudablemente hermoso. Sin embargo, ese hombre nunca había sido gentil o amable con ella desde que se habían casado.

En ese punto, el malestar que Becky tenía por haber caído en la piscina se había convertido en una fiebre realmente alta. No obstante, a nadie le importaba su condición.

Ahora que Babette había perdido a su hijo, Becky sabía que todos en la familia, incluido su propio esposo, querían desollarla viva. Pensando en lo anterior, la mujer frunció los labios y dijo: "Puedo caminar yo sola, no es necesario que me arrastres así".

Rory la miró fijamente. En los ojos del hombre había asco y rabia, sin ningún leve rastro de simpatía o lástima por su esposa. "Apúrate", dijo finalmente con voz de hielo.

Sin esperar una respuesta, él se dio la vuelta y aceleró sus pasos hacia la sala. Al ver cómo se alejaba, la mujer de repente sintió la certeza de que durante los últimos tres años su vida no había sido más que un chiste.

La sala de estar de la magnífica y lujosa casa estaba brillantemente iluminada. La familia Casper, por supuesto, estaba toda reunida allí esperando.

"¡Arrodíllate!".

Tan pronto como Becky entró en el lugar, el abuelo Elmore le arrojó una taza de té y le gritó con voz autoritaria.

Ella, sin embargo, se mantuvo de pie inmóvil, tranquila y serena. "¿Por qué?", dijo finalmente fingiendo calma en su voz.

Después de todo, ella no había hecho nada malo. ¿Por qué debería, entonces, arrodillarse frente a todos?

Su actitud solo logró enfurecer aún más a Elmore, quien le gritó indignado a su nieto: "¡Rory, esta mujer es tu esposa!".

Justo cuando Becky abrió la boca para intentar explicar la situación, Rory de repente levantó la mano y presionó fuertemente su hombro con la palma. "Arrodíllate", le ordenó.

Bajo la fuerte presión de su mano, Becky se vio obligada a obedecerlo.

"O te arrodillas o nos divorciamos", sentenció el esposo con una terrible voz de amenaza.

Capítulo 2 Castigo

"¿Rory?", murmuró Becky en voz baja. Ella estaba segura de que no contaba con el apoyo de su supuesto esposo y de que él no la protegería. Sin embargo, cuando él presionó su mano sobre el hombro obligándola a arrodillarse, no pudo evitar sentir que era una puñalada en su espalda como traición.

Becky se había casado con ese hombre a pesar de la objeción de su familia. En su ingenuidad del pasado, pensó que a pesar de la frialdad que él le demostraba, ella sería capaz de conmoverlo poco a poco y lograr que su corazón se ablandara con el pasar del tiempo.

Pero tres años transcurrieron y no hubo ningún cambio en Rory. Ahora, bajo la presión del poderoso brazo de su esposo, Becky se vio obligada a arrodillarse y soportarlo. No obstante, el malestar físico que ella sentía no se comparaba con el profundo dolor que inundaba su corazón.

Lentamente, la mujer levantó la cabeza para mirar a Rory, que permanecía de pie junto a ella. Los ojos del hombre eran como dos dagas ardientes y despiadadas que la atravesaban. No había en su mirada ni una pizca de simpatía o afecto, y esto la humillaba todavía más.

Sin duda, Becky había sido demasiado ingenua al creer que podía generar en él un sentimiento distinto al desprecio.

"¿Estás consciente de lo que hiciste?", dijo de repente la voz del anciano.

Al escuchar la voz de Elmore, Becky regresó a la realidad, levantó la cabeza y lo miró enderezando la espalda con dignidad. "Yo no la empujé. ¡No hice nada malo!".

Antes de que ella pudiera continuar explicando, el abuelo agarró un jarrón y se lo arrojó directamente, fallando solo por pocos centímetros de su cabeza.

Con gran estruendo, el jarrón se rompió en miles de pedazos sobre el suelo al lado de la mujer. Uno de los fragmentos esparcidos por el aire voló hacia Becky, hiriéndole el dorso de la mano.

"¡Eres una mujer impertinente! No mereces ni siquiera arrodillarte sobre el suelo de nuestra sala. Tu mera presencia ensucia nuestro hogar y lo único que has hecho ha sido avergonzar a nuestra familia. ¡Sáquenla ahora mismo y déjenla arrodillada afuera hasta que aprenda la lección por sus actos!".

Dicho eso, Elmore se dirigió a Rory específicamente: "Ordénale a alguien que la vigile. Si ella no admite su error, ¡no dejes que se levante!".

Una vez que terminó de hablar, Elmore se fue de la sala hecho una furia. Jenifer Casper, la madre de Rory, miró a su hijo con cautela antes de acercarse a su nuera: "Becky, levántate. Elmore solo está demasiado enojado para ser racional en estos momentos. No te lo tomes a pecho".

De todos los miembros de la familia Casper, la única persona que había tratado con amabilidad a Becky era Jenifer.

Esta última era una mujer de buen corazón y pensaba que, sin importar lo que hiciera su nuera, seguía siendo parte de su familia.

Lo anterior no ocurría con Denise Casper, la hermana de Rory, quien se burló con desdén: "Mamá, ¿no escuchaste al abuelo? Él dijo que si no admite su culpa, no puede levantarse. ¡Por favor, no te involucres en este asunto!".

A diferencia de su madre, a Denise no le caía nada bien su cuñada. De hecho, la despreciaba. Pero como sabía que Jenifer no soportaría ver a Becky en esa situación tan humillante, la agarró de un brazo para alejarla de allí.

La mujer suspiró con impotencia y miró a su hijo, quien había estado en silencio todo ese tiempo. "Rory, ¿qué tienes en mente? ¡Becky es tu esposa! Han estado casado durante tres años. Incluso si ella...". La madre no pudo terminar su frase.

Los ojos de Rory se volvieron de hielo cuando exclamó totalmente indignado: "¡Una mujer tan malévola como ella no puede ser mi esposa!".

Esas palabras le provocaron a Becky un escalofrío que recorrió toda su espalda. En ese momento, ella supo que no tenía sentido explicar lo que pasó porque su esposo ya había tomado una decisión sobre ella.

Tratando de mantener la compostura, Rory se enderezó y agregó con frialdad: "Compórtate, Becky".

Cada palabra impregnada de la más dolorosa indiferencia que salía de su boca era como un golpe mortal en el corazón de la mujer arrodillada.

Sin decir nada más, Rory se alejó a toda prisa. A medida que el sonido de sus pasos disminuía mientras la abandonaba, Becky sintió dentro de ella que estaba a punto de derrumbarse.

Dos sirvientes aparecieron de repente. "Señora Casper, tiene que arrodillarse afuera de la casa como se le ordenó".

Los dos sirvientes intercambiaron miradas y luego la agarraron por ambos lados. Arrastrándola todo el camino desde la sala, la obligaron a permanecer de rodillas en el exterior.

Becky nunca había sido humillada de manera tan profunda. Ella levantó la cabeza con ira y miró desafiante a los dos sirvientes: "¿Cómo se atreven a tratarme así?".

Sin embargo, sus palabras no causaron el efecto que quería. "¡Solo quédese ahí, señora Casper! A menos que admita su error, tiene que arrodillarse aquí toda la noche. Debe ahorrarnos un problema y comportarse con obediencia".

En ese instante, un trueno ensordecedor rugió en el cielo y, segundos después, comenzó a caer sin descanso una densa lluvia.

Los dos sirvientes quedaron atónitos por un momento antes de reaccionar. Al segundo siguiente, ambos entraron corriendo con rapidez hacia el interior de la casa, dejando a Becky arrodillada afuera totalmente sola bajo la tormenta.

Capítulo 3 Es mejor que nos divorciemos

La intensidad de la lluvia apretó de golpe, mientras Becky cada vez notaba su corazón más frío.

Ya había perdido la cuenta de cuánto tiempo había estado arrodillada ahí fuera; lo único que sabía era que cuando la lluvia paró, el cielo todavía estaba completamente negro.

Los dos empleados del hogar se habían quedado dormidos, oportunidad que ella podría haber aprovechado para irse, si bien no lo hizo.

Lo cierto era que no creía que Rory pudiera ser realmente tan cruel, aunque a veces tenía que admitir que ella era demasiado ingenua.

Al amanecer, finalmente llegó el hombre.

Después de pasarse toda la noche arrodillada, Becky tenía la espalda dolorida, así que lo miró con ojos adormilados cuando él se le acercó, y preguntó: "¿Ya estás más tranquilo?".

De ser así, debía estar dispuesto a escucharla ahora.

Por su parte, el recién llegado le devolvió la mirada, observando lo empapada que estaba la mujer debido a la tormenta de la noche anterior, aunque no por eso fue menos convincente la voz de esta.

"Eso depende. ¿Estás dispuesta a admitir tu error?", contestó él, lo cual la dejó atónita y con los ojos abiertos como platos. De repente se dio cuenta de que la larga y mala noche que había pasado a la intemperie había sido una broma de mal gusto;

lo había hecho para validar su postura en la discusión que habían tenido, pero aparentemente no había servido para nada.

"No empujé a Babette para tirarla al agua. Fue ella quien saltó a la piscina sola", se explicó la mujer, entumecida de dolor. Cuando finalmente pudo ponerse en pie, lo miró a los ojos y continuó: "Pero ya sé que no me crees, de modo que es mejor que nos divorciemos, Rory".

El aludido, quien esperaba escuchar una disculpa por parte de su esposa, se quedó descolocado ante esa sugerencia.

Sin embargo, sin darle oportunidad de responder, Becky simplemente se dio la vuelta y comenzó a alejarse a paso lento y doloroso, puesto que tenía las rodillas hinchadas. Por si no bastara con eso, la lluvia había hecho empeorar su fiebre, por lo que cada paso que daba se hacía más difícil que el anterior;

pese a esto, consiguió mantenerse erguida y regresar a su habitación. A continuación, apretó los dientes debido a la fiebre que tenía y le envió un mensaje de texto a Jessie Walker, su mejor amiga, disponiéndose a empacar sus pocas pertenencias a toda prisa justo después.

No obstante, cuando ya estaba a punto de bajar las escaleras con el equipaje listo, Rory subió en su dirección, aunque la mujer ni lo miró y pasó junto a él con indiferencia al marcharse.

El estado enfermo de Becky le estaba pasando factura, ya que el momento en el que salió de la casa, la vista se le comenzó a nublar.

Afortunadamente, antes de que se desmayara a un lado de la calle, llegó Jessie para socorrerla.

"¿Dónde diablos está Rory?", dijo sorprendida a la vez que salía del auto, para después agarrar el equipaje de su amiga y meterlo en el maletero. Al instante, la mujer enferma no pudo aguantar más: las rodillas dejaron de responderle y acabó por perder el conocimiento.

"¡Becky!", gritó la otra mujer, la cual se apresuró a sujetarla. En cuanto su piel hizo contacto con la de ella, se sorprendió de lo caliente que estaba, algo que la hizo sentirse un poco alarmada. Acto seguido, la condujo con cuidado hasta el asiento del copiloto y dijo: "Te voy a llevar al hospital", aunque para entonces, Becky estaba ya sin conocimiento y no se enteró. Esta última tenía el rostro pálido como un fantasma, y a la otra mujer le dio pena verla así.

Por el momento, su amiga no tenía tiempo de avisar a la familia Casper, de manera que pisó el acelerador y se dirigió al hospital más cercano.

Por otro lado, y visto lo febril que se encontraba la afectada, esta durmió toda la tarde, y para cuando despertó al cabo de las horas, vio que su amiga se había quedado dormida al borde de su cama.

Entonces, casi de repente, recordó lo que había sucedido, todavía vívido en su mente, y comenzó a sentirse atormentada.

Sin embargo, no quería despertar a su amiga, así que apretó los dientes para evitar gritar de la frustración, y en su lugar, se trató de desahogarse llorando en silencio en aquella habitación en penumbras.

Efectivamente, se había equivocado con Rory, pues este todavía estaba enamorado de Babette, y nunca debería haber creído que podría cambiarle. Durante los últimos tres años, Becky no había sido más que una broma para él;

con razón la otra mujer le había dicho que era estúpida. De hecho, ahora que ella misma lo pensaba, se dio cuenta de que aquella tenía razón:

probablemente era la mujer más estúpida del mundo.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022