Sofía es una mujer hermosa que ha luchado por tener un lugar en un trabajo que es solo para hombres, o al menos eso se creía antes. Ella es una piloto de una de las aerolíneas más importantes de Estados Unidos. Siempre ha sido una mujer valiente y decidida. Su carácter firme la ha llevado a ser lo que es ahora, pero Sofía no solo es fuerte y valiente, también tiene un corazón noble y lleno de amor. Corazón que fue conquistado hace tres años por Patrick Frechet, un apuesto abogado de treinta años de edad que se enamoró de ella el mismo día que la conoció en una reunión de amigos en común.
Fue amor a primera vista. Sofía quedó prendada de los ojos verdes de Patrick, de su piel morena, su porte y elegancia, y él quedó enamorado de los ojos cafés, piel morena y cabello largo de Sofía. Esa atracción se convirtió en amor, un amor que los llevó al altar solo unos meses después de ese primer encuentro. Todo iba muy bien entre ellos, a pesar del demandante trabajo de Sofía, ellos hacían que cada encuentro fuera increíble. Cada vez que se veían, se disfrutaban uno al otro sin reservas y dejaban que la pasión hiciera su aparición. Eran muy felices, o al menos eso pensó Sofía.
Un día, por consejo de una amiga en común, Sofía pidió unas vacaciones para poder irse a un romántico crucero con su esposo. No le había dicho nada para darle la sorpresa. Así que una noche, Sofía llegó de sorpresa al hermoso apartamento que tenían en un elegante edificio de Nueva York. Se puso un vestido muy sexy y esperó a Patrick, quien no tenía idea de que ella había llegado. Había hablado por teléfono en la mañana, pero ella no le había dicho nada. Pero Sofía notó que era casi medianoche y Patrick no había llegado aún, lo llamó, pero su teléfono se iba a correo de voz. Ella se quedó en el sofá y allí se quedó dormida. De repente, el ruido de la puerta la despertó, ella se levantó y Patrick, al verla, quedó paralizado.
_ ¿Sofía, qué haces aquí? -preguntó él asombrado y un poco nervioso._
Hola amor, ¡sorpresa! Quería sorprenderte, por eso no te dije nada. ¿Pero por qué llegas tan tarde?, pregunta ella un poco intrigada.
¡Amor, qué felicidad que estés aquí!, dice él acercándose y dándole un fuerte abrazo y un beso.
Pero ella le vuelve a preguntar:
¿Por qué llegas tan tarde?
¡Ah, sí! Mi amor, lo lamento, es que me quedé con William tomando un trago y se me hizo un poco tarde, y como te esperaba hasta mañana, dice él un poco agitado.
Sí, pero cancelé mi vuelo de hoy, ¡y no solo eso, pedí unas vacaciones y me las dieron!, dice ella emocionada.
¿De verdad? ¡Eso es fabuloso, amor!, dice Patrick feliz y le da un beso.
Sofía creyó su explicación y ambos se fueron muy contentos a la alcoba donde hicieron el amor con mucha pasión. Al día siguiente, Patrick se va para la oficina pero promete llegar temprano, y el fin de semana se irán para el crucero que Sofía había apartado.
Todo iba muy bien. Sofía siempre trataba de ser la mejor esposa y complacer a Patrick en todo, incluso ya había contemplado la posibilidad de darle ese hijo que él tanto quería y que ella no había estado lista aún para tener, pero había decidido que ya era el tiempo de ser padres. De hecho, esa misma noche se lo diría en una cena romántica que le tenía preparada.
Sofía había preparado ella misma una deliciosa cena que era la comida preferida de Patrick, también se había arreglado muy sexy y hermosa para él.
Pero al llegar la hora que Patrick le dijo que llegaría, él no apareció. Sofía, un poco molesta, llamó a Derek, amigo y compañero de Patrick. Él le dijo que Patrick había salido del bufete al mediodía y que no tenía ninguna reunión con ningún cliente.
Sofía, sorprendida e intrigada, se queda pensando dónde podría estar su esposo y por qué no había llegado si prometió llegar temprano. Trataba de tranquilizarse y justificar la conducta de Patrick, la cual ya no entendía.
Pasaron las horas y Sofía ya no soportaba más la rabia y la confusión que sentía. ¡Estaba desesperada! Quería saber qué era lo que estaba pasando. De repente, sonó su celular. Era Maggie, una amiga de ella y de Patrick.
"Hola Sofía", le dice Maggi con un tono de voz un poco extraño a Sofía.
"¡Hola! ¿Qué pasa? Te noto extraña?", pregunta Sofía intrigada.
"Sofía, yo... no sé cómo decirte esto", dice Maggi con nervios.
"¿Qué pasa Maggi? Ya me tienes preocupada. ¿Le pasó algo a Patrick?", pregunta Sofía angustiada, llevando su mano a su pecho asustada.
"No, pero necesito que vengas a esta dirección inmediatamente Sofía. Te envío la ubicación. Somos amigas desde niñas y aunque también soy amiga de Patrick, fui tuya primero", dice Maggi muy segura pero angustiada al mismo tiempo.
"¿Para qué voy a ir allá? ¿Qué pasa Maggi?", vuelve a preguntar Sofía muerta de los nervios.
"Tú solo ven, ya te envío la ubicación", repite Maggi y prosigue a enviar la ubicación.
Casi media hora después, Sofía llega a un restaurante muy elegante. Al bajarse del auto, comienza a llover de repente, así que Sofía se apresura a entrar. En la entrada está Maggi, que al verla pone cara de miedo.
"¿Qué sucede Maggi? Aquí estoy", dice Sofía quitando de su cabeza su bolso.
Maggi la toma por la mano y nerviosa le señala la mesa del fondo. En ella, una mujer rubia muy sexy le da de comer en la boca a un hombre que está frente a ella, luego lo besa con mucha pasión. Sofía se queda atenta observando, cuando de repente su corazón se parte en dos pedazos al ver que ese hombre es Patrick, su esposo, el hombre que ella amaba y le había dado tres años de su vida.
Sofía abrió sus ojos, los que rápidamente se llenaron de lágrimas, y todo se detuvo a su alrededor.
Allí, parada viendo cómo el hombre que ama disfruta una cena romántica con otra mujer, Sofía pudo sentir cómo se detuvo el tiempo y el corazón se comenzó a destrozar lentamente, lo que hacía que el dolor fuera aún peor.
Maggi, al verla allí inmóvil, le pregunta:_¿Quieres que vaya contigo a enfrentarlo?_
Pero Sofía la miró con sus ojos empañados por las lágrimas que salían y le dijo:
No, no vale la pena hacer un espectáculo.
Salió del lugar mientras Maggi iba detrás de ella. Se paró frente a la puerta del auto, sin importarle mojarse esta vez, y cerrando los ojos se preguntó:
¿Por qué Patrick me ha hecho esto? ¿Acaso no fui una buena esposa?
Maggi intentó responderle, pero Sofía tomó su bolso y, dando media vuelta, se fue caminando sin importarle el auto ni la fuerte lluvia que caía. Maggi entendió su dolor y la dejó ir sin preguntas.
Sofía iba caminando bajo la tormenta con su cabeza llena de preguntas sin respuesta. Era el dolor más grande que había sentido en su vida, sentía que se ahogaba, sentía que no podía respirar. Un nudo en la garganta la estaba ahogando.
Sentada en la banca de un solitario parque, Sofía se llenó de valentía y de la misma forma en que la habían entrenado para una crisis en su avión, así decidió enfrentar la situación que tenía frente a ella.
Se levantó de la banca y se fue a su departamento. Al llegar, comenzó a mirar todo y lo sintió tan diferente, sintió que todo lo que había allí era una mentira, que ese lugar nunca había sido su hogar.
Se sentó en el sofá así mojada como estaba, no le importó, y se quedó allí tratando de pensar qué haría de ahora en adelante. De repente, Patrick abrió la puerta. Al verla, quedó asombrado y le preguntó como si nada:
_ Amor, ¿qué pasa? ¿Por qué estás mojada?_
Ella respiró profundo y calmadamente le preguntó:
¿Dónde estabas? ¿Por qué no llegaste temprano como lo habías prometido?
Patrick se quedó callado, había olvidado que le había prometido llegar temprano, así que rápidamente piensa una excusa.
Lo lamento tanto, amor. A última hora tuve que ir a una reunión. Lo siento.
Sofía cerró los ojos y, no soportando más, se levantó y le dijo con el corazón destrozado pero con valentía:
- ¡Ya basta! Te vi con otra mujer en el restaurante. ¿Desde cuándo me engañas?, le gritó con mucho enojo y dolor.
Patrick bajó la mirada y respiró profundamente. Luego, alzó de nuevo la vista y le dijo muy serio a Sofía:
- Sofía, yo... llevo con esto muchos meses. He tratado de decírtelo varias veces, pero no sabía cómo. No quería lastimarte. Te voy a contar algo que nunca te había dicho. Pero antes de conocerte, yo me iba a casar con una mujer que se llama Amanda. La amaba muchísimo, pero antes de la boda, ella desapareció así como así, se fue, me dejó, y yo quedé destrozado. Luego te conocí y me enamoré de ti, y nos casamos. Pero hace unos meses, Amanda volvió, y me di cuenta de que aún la amo.
Sofía lo miró como si estuviera frente a un extraño y no frente al hombre que había sido su esposo durante tres años. Se acercó y le preguntó:
- ¿Me estás dejando por tu ex novia?
Él la miró con tristeza y le dijo:
- ¡Perdóname! Pero quiero ser sincero contigo. Lo siento mucho, Sofía. En verdad te amé, pero ahora ella volvió y yo quiero estar con ella.
Sofía lo miró y se llenó de rabia por su respuesta, y muy enojada le dijo:
- ¿Sincero? ¡Eso ha sido lo que menos has sido, Patrick! ¡Lo único que has hecho es engañarme! Si hubieras querido ser sincero, me lo hubieras dicho desde el primer día. ¡Pero no! Me mentías sin piedad. ¡Hasta hicimos el amor! ¿Eso es ser sincero?
Él se desesperó y le contestó:
- ¡Sé que no! Pero estaba confundido, Sofía. Yo no quería que sufrieras. Sofía, yo te pido que me perdones, pero volveré con Amanda.
Sofía se fue a la habitación y, sacando toda la ropa de Patrick, la tiró en el piso de la sala y le gritó furiosa:
- ¡Lárgate! Vete con tu ex ahora mismo.
Patrick trató de calmarla y le pidió nuevamente que lo perdonara, pero ella solo le gritaba que se fuera. Él le dijo que se iría y que después volvería por sus cosas.
Cuando se fue, Sofía empezó a llorar sin consuelo, no entendía por qué él le hacía eso. Mientras tanto, Patrick se sentía muy mal, iba en el auto diciéndose a sí mismo que era una mala persona, detuvo el auto y lloró por lo que había sucedido.
Al día siguiente, Maggi llegó al apartamento y Sofía le abrió la puerta. Estaba muy mal, sus ojos estaban hinchados de tanto llorar y aún tenía la ropa de la noche anterior. Maggi la convenció de darse una ducha y que comiera algo.
Sofía le contó todo lo que le había dicho Patrick y Maggi no lo podía creer, nunca se imaginó que él actuaría así.
_ ¿Amanda? Creo que escuché una vez a Patrick mencionarla, pero no sabía quién era_, dice asombrada Maggi.
_ Él aún la ama, y me deja por ella_, dice Sofía con mucho dolor.
Maggi era amiga de ambos, pero había conocido a Sofía primero y luego se hizo amiga de Patrick también, igual que el esposo de ella, era amigo de ambos.
Los días pasaron muy rápido y Patrick había sacado todas sus cosas del apartamento. Sofía y él empezaron los trámites del divorcio y Patrick se había ido a vivir con Amanda. De hecho, Maggi le dijo a Sofía que él y Amanda se casarían apenas él estuviera divorciado.
Eso le partió el corazón a Sofía, pero se llenó de valentía y siguió adelante con los trámites. No tenía condición emocional ni física para trabajar, así que decidió tomarse un tiempo.
Al cabo de unos meses, todo había acabado entre Sofía y Patrick, y ella ahora tenía que decidir cómo iba a vivir su vida de ahora en adelante.
Un Año Después
Después de su divorcio, Sofía está lista para iniciar una nueva vida. Después de un año de esa dolorosa ruptura, ella está dispuesta por fin a empezar de nuevo y seguir adelante.
Decidió irse a vivir a Madrid (España). Allí están sus raíces paternas, su padre era español y su madre estadounidense, por eso su nombre es Sofía Esparza Wilson. La vida le dio otro golpe después de la muerte de sus padres, pero ella estaba lista para seguir como lo hizo sin sus padres.
Con un nuevo trabajo, una nueva casa y un nuevo estilo de vida, Sofía empieza desde cero. Una mañana, después de salir de una panadería, Sofía se entretiene sacando su pan favorito de la bolsa, cuando choca con un apuesto hombre.
¡Ay no! ¡Lo siento! dice Sofía apenada con el hombre.
¡Está bien! Solo acabas de ensuciar de dulce mi camisa favorita, pero no pasa nada.
¿En serio? ¡Lo lamento tanto! dice aún más apenada Sofía.
El hombre ríe y le dice:
Es una broma tranquila, de hecho, gracias porque así tengo excusas para no usar esta camisa que me regaló mi tía y la cual detesto.
¡Ah bueno! De nada entonces, dice Sofía sonriendo.
Me llamo Marcos, un gusto conocerte, dice él dándole la mano.
Mucho gusto, soy Sofía, dice ella correspondiendo al saludo.
Ya que llevas el pan, ¿qué tal si te invito a un café? pregunta Marcos.
No, lo siento, pero tengo que irme. Tengo que ir a una cita más tarde, le contesta Sofía un poco tímida.
Pero Marcos había sentido una fuerte atracción por ella y no iba a dejar que se fuera así como así. Entonces le dijo:
¿Y qué tal otro día? No sé, tal vez mañana, ¿qué dice?
Es que mañana no estaré en Madrid, lo siento mucho, dice ella.
¿Y el sábado? Faltan dos días para el sábado, insiste Marcos.
Sofía se sonríe y le dice:
Tampoco estaré el sábado acá en Madrid, lo siento.
Ya entiendo, no quieres salir conmigo. Está bien, no insistiré más, dice él resignado.
_ Hola Sofía, qué sorpresa encontrarte aquí _
¡No es eso! Solo que estaré ocupada, dice Sofía sin darle detalles al apuesto hombre.
A Sofía también le había atraído Marcos, pero no se sentía lista para salir con nadie, y menos con uno que acababa de conocer, así que solo se disculpó y se fue.
Marcos la miró irse triste, realmente Sofía le había parecido una chica muy hermosa, pero no podía seguir insistiendo y hacerle sentir incómoda era lo que menos quería, él era un buen hombre y muy respetuoso.
Pasan los días y Sofía regresa a Madrid después de volar a Italia y Francia. En la nueva aerolínea donde trabajaba había conocido a una chica llamada Lucía, era de nacionalidad mexicana y había tenido una experiencia parecida a la de Sofía, lo que las unía y las hizo convertirse en amigas, Lucía también vivía en Madrid y una tarde llamó a Sofía para invitarla a tomar una copa y distraerse.
Ambas llegaron a un bar de la ciudad y pidieron dos copas de vino, Lucía le dice a Sofía:
Casi no logro sacarte de tu apartamento, no puedes estar así todo el tiempo sin ganas de nada.
No es eso, es que a veces me siento tan rara, trato de seguir con mi vida pero a veces siento que no voy a poder. En mi cabeza revivo cada noche ese momento y me vuelvo a preguntar ¿por qué no tuvo la valentía de decirme y ser sincero? dice Sofía lamentando.
Sí... lo sé, sé que no es fácil, pero él ahora está feliz con su antiguo amor, y tú debes seguir con tu vida y olvidarlo dice Lucía muy segura.
¿Crees que no lo sé? Pero no es fácil olvidar a quien tanto amaste, al que aún amas dice Sofía mientras se queda pensativa y triste.
En ese momento, escucha una voz conocida.
¡Hola! Lamento llegar tarde.
¡Hola Marcos! Está bien, acabamos de llegar dice Lucía levantándose de la mesa y dándole un abrazo.
Sofía queda asombrada, ¿qué hacía él aquí? se pregunta intrigada.
Sofía, él es Marcos, es un viejo amigo.
Él saluda a Sofía con una sonrisa y le dice:
Hola Sofía, qué sorpresa encontrarte aquí.
¡Wow! ¡Un placer verte de nuevo! - Lucía sorprendida pregunta - ¿Cómo? ¿Ya se conocían?
- Sí, hace días estrellé mi pan de arequipe contra su camisa, dice Sofía sonriendo.
- ¿En serio? ¿Cómo fue eso? - pregunta Marcos riéndose.
Sofía estaba sonrojada, nunca imaginó volver a ver a Marcos, y menos que fuera amigo de su nueva amiga. Ella se dio cuenta de lo agradable e interesante que era. Esa noche la pasó muy bien y por un momento olvidó su triste pasado.
Pero mientras Sofía trataba de olvidar al hombre que tanto amó, él cada día descubría que ese amor que pensó sentir por Amanda no era más que una fantasía. Realmente lo que sentía era la necesidad de cerrar un capítulo en su vida, y eso lo hizo pensar que aún la amaba, pero ahora se da cuenta de que el amor verdadero era el que sentía por Sofía.
Una noche sentado en la silla de su oficina, Patrick solo podía recordar cada momento que pasó al lado de Sofía: su sonrisa, su dulzura y su alegría. Sonreía al recordar cada momento que vivió con ella. En un instante entra su amigo y socio y le pregunta - ¿Pensando en Sofía?
Él lo mira y poniendo sus manos en la cabeza le dice - Sí, no puedo dejar de pensar en ella. ¡Es algo imposible! Dereck, yo... Soy el hombre más estúpido del mundo. Debí darme cuenta de lo que realmente sentía, ¡pero no! Me dejé llevar y mírame ahora.
- Patrick, yo te lo dije, pero estabas seguro de que amabas a Amanda y que querías estar con ella, dice Dereck con tono de regaño.
- Es que pensé que era eso lo que sentía, pero cada día que despertaba al lado de Amanda, extrañaba a Sofía tanto que dolía. Pero ahora ya no está, perdí su pista y no sé dónde está, y ahora Amanda se niega a darme el divorcio. Es otra mujer, solo le interesan las joyas, las compras y ser la más bella.
- ¿Y ahora qué vas a hacer? ¿Le darás la mitad de todo? pregunta Dereck intrigado.
- ¡No! Llegaré a un acuerdo con ella, dice Patrick con voz de preocupación.
Él había dejado a Sofía por su exnovia, pero tarde se ha dado cuenta de que estaba equivocado, y es Sofía quien realmente ama. La pregunta es: ¿Sofía aún estará interesada en volver con él?