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Esposa del CEO 2

Esposa del CEO 2

Autor: : Elisa Castro
Género: Romance
La vida de Erick y Anastasia da un giro radical con la muerte de Anthony Russo, sus planes para formar una vida feliz cada vez se ven más lejanos y deben estar más unidos que nunca para que la presencia del verdadero Máximo Russo no haga temblar los pilares de su relación.

Capítulo 1 Funeral

Prólogo:

La vida de Erick y Anastasia da un giro radical con la muerte de Anthony Russo, sus planes para formar una vida feliz cada vez se ven más lejanos y deben estar más unidos que nunca para que la presencia del verdadero Máximo Russo no haga temblar los pilares de su relación.

* * *

El cielo nublado reflejaba los más puros sentimientos de la mayoría de los presentes en el funeral de Anthony Russo, al igual que el color negro, presente en la ropa de los asistentes.

- Estamos aquí reunidos para recordar a un hombre, un gran hombre cuya única meta en la vida era asegurar el futuro de su familia... Alguien entregó cuerpo, alma y mente a su compañía, por la que tanto había trabajado... - El cerebro de Anastasia se desconectó justo en ese momento.

La muerte inesperada y repentina de la cabeza de los Russo sacudió al mundo entero, quien jamás se esperó que alguien cuya buena salud era notoria falleciera repentinamente.

Por esa misma razón los rumores comenzaron a expandirse como un gran incendio alimentado por gasolina, no corrían en una buena dirección, acribillaban a la familia mientras alegaban el asesinato de su patriarca.

Miró de reojo a Erick, quien todavía no quitaba esa expresión conmocionada de su rostro, la cual cargaba desde el momento en que vio morir a su padre con sus propios ojos, estaba en shock, pálido, con grandes ojeras debido a las noches sin dormir y con los medios de comunicación pisándole los talones.

- Todo estará bien... - Anastasia trató de consolarlo, pero él ni siquiera apartó su mirada del ataúd.

En ese momento un hombre de mediana edad se abrió paso en la multitud, situándose justo en frente de todos. Vestía de traje y corbata, a semejanza de la mayoría de los presentes, con la excepción de que entre sus manos traía un portafolio.

- ¿Y ese quién es? - Preguntó Anastasia, viendo cómo la atención de todos iba dirigida hacia ese hombre.

Kailani, que estaba justo a su lado, fue el que le dio la respuesta. - Billy Joe Jr. El abogado predilecto de mi padre, han estado trabajando juntos desde hace décadas.

- Se ve como un hombre ordinario.

- Es el mejor abogado de la ciudad, el único hombre al que mi padre le confiaría algo tan importante para él como lo era su testamento.

- ¿Su testamento? - Preguntó ella - ¿Eso quiere decir que...?

Kailani asintió.

- Billy Joe Jr. está aquí para leernos el testamento de nuestro padre.

En ese momento Hunter los silenció a ambos llegándoles por la espalda justo en el momento en que el testamento estaba por ser leído.

- Como todos saben Anthony Russo confió en mí al momento de hacer su testimonio, algo que para él era de suma importancia. A continuación vamos a leer cuál era la voluntad del señor Russo. - Billy sacó de su portafolio una hoja que parecía pergamino y sus anteojos, la tensión se supo concentrar en el ambiente - ''A mi familia y amigos, que me han apoyado siempre. Si leen esto es porque yo ya no estoy entre ustedes, al menos no en vida. Solamente espero que tengan la tapa del ataúd... Cerrada.'' - Billy Joe se giró hacia la urna, notando cómo Zathrian se apresuraba en cerrarla. - ''Puesto que no quiero que me vean de esta manera, pero como nunca puedo esperar nada de ustedes al menos tengo la esperanza de que no me hayan dejado como a un payaso de circo.''

Anastasia suspiró, ahora sí que se parecía a las palabras de Anthony.

- ''Ahora bien, quiero que mi cuerpo descanse junto al de mi querida esposa. Esa es mi única voluntad... Y ahora por fin voy a hablar de lo que están ansiando, es momento de empezar con la distribución de mis propiedades.''

Fue ahí cuando las cosas se tornaron realmente tensas.

Billy carraspeó la garganta. - ''Al menor de mis hijos, Kailani. Le dejo mi colección de autos deportivos, sí, la misma que él tanto me pedía desde que jugaba con autos de juguetes, úsalo sabiamente y si llegas a destruir aunque sea uno de ellos te juro que te perseguiré hasta el final de tus días.''

Kailani se agitó, ahogando su gritar emocionado cuando el agente detrás del abogado le hizo entregas de la llave que daba acceso al sótano donde se encontraban los vehículos.

Sucesivamente continuó con las propiedades para Zathrian, Hunter y demás miembros de la familia.

Anastasia logró captar la conmoción en Erick cuando su nombre todavía no era mencionado. - Estarás bien aún si no eres mencionado.

- Las cosas sucedieron tan repentinamente que ni siquiera tuvo tiempo de renovar su testamento así que se está leyendo el que escribió cuando yo tenía veinte años, las posibilidades de ser nombrado allí son casi nulas. - Respondió él con vagas esperanzas.

- ¿Y a quién tenía como sucesor para entonces?

- Máximo.

Anastasia se atragantó con su propia saliva.

- ¿Perdón?

- Mi pelea con padre de toda la vida siempre ha sido una sola: Para que quite el nombre de Máximo de su testamento y coloque el mío. Pero todavía no sentaba cabeza, por ende lo había estado posponiendo hasta ahora, que fue demasiado tarde.

- En pocas palabras...

Erick la miró de reojo. - Sí, Anastasia. Todo este tiempo solo he sido un heredero de palabra, legalmente no hay ningún documento que compruebe mi legitimidad.

- P-pero Máximo está muerto... - Mientras decía aquello trató de no morderse la lengua, mentirle de manera tan descarada a Erick le dejaba un mal sabor de boca.

Él pareció no tomarle importancia, se veía decepcionado, no sabía qué decir. Aunque sus palabras atascadas en su garganta luchando por salir no fueron necesarias cuando su nombre resonó en los oídos de todos los presentes.

- ''Erick Russo...'' - Continuó hablando Billy - ''A mi hijo Erick le dejo todo el control y la administración de la compañía, incluida la mansión principal donde creció con sus hermanos para que viva cómodamente con la persona con quien decida formar su familia'' - Los murmullos no tardaron en hacerse presentes - ''Y absolutamente nadie tiene derecho de quejarse ante mi decisión final.''

- ¡Eso no es justo! ¡¿Dónde se supone que viviré con mi hijo?! - No tardó en gritar Lydia, la mujer que alguna vez les tendió la bienvenida - ¡Ni siquiera fui Mencionada, es obvio que ese testamento está falsificado! ¡Todos aquí sabemos que el heredero principal siempre fue Máximo y que Erick es solo su reemplazo!

- ¡Tía Lydia! - Zathrian le alzó la voz.

Aunque ella solamente dijo lo que todos estaban pensando.

- Lydia Russo... De hecho hay un pequeño anexo con su nombre, pero me pareció demasiado irrespetuoso decirlo en frente de todos, pero si usted insiste... - Comentó el abogado, dispuesto a seguir hablando. - ''Para mí repulsiva cuñada Lydia y su engendro lame botas, a ellos les dejaré la casa sur con el fin de que abandonen mi hogar inmediatamente. ''

Lydia casi se desplomó sobre el suelo al escucharlo. - ¿C-casa Sur? ¡¿Por qué?!

- ¿Qué es la casa del sur? - Le preguntó Anastasia a Erick.

- Es una vieja casa en un terreno baldío donde el clima es tan gélido que tu propia respiración se congela en el aire, nadie la usa desde hace décadas y fue víctima de la delincuencia, por lo que además de estar infestada de plagas no tiene más que muebles rotos que los delincuentes no pudieron llevarse. Además, la zona es constantemente saqueada por bandidos.

- ¿Y eso no es un poco cruel?

Erick y Kailani la miraron como si estuviera bromeando.

- ''Si crees que no sé sobre el hecho de que has estado vendiendo las joyas de mi difunta esposa para saciar tu hambre de lujos y permitir que tu hijo consuma y trafique drogas te equivocas, de hecho un oficial de la policía ha sido contactado para llevárselo a él y si tú no me regresas las joyas de mi mujer antes de que yo cumpla el primer año de fallecido mis escoltas irán por ti''

Anastasia suspiró, ni siquiera para su testamento tuvo una pizca de piedad.

- ''Y tras haber dicho esto me despediré de ustedes, no quedándome de otra que irme confiando ciegamente en que harán un buen trabajo...''

Y... Para sorpresa de todos los presentes el nombre de Máximo jamás fue mencionado.

Billy regresó el documento a su portafolio. - Si quieren leerlo personalmente pueden buscarlo directamente a mi oficina, el testamento fue completamente escrito a puño y letra por Anthony, por lo que no hay ningún error en él.

- Eso quiere decir que... - Murmuró Erick, atónito. - ¿Si soy legítimo?

Anastasia asintió. - Siempre lo fuiste, Erick.

Luego llegó el momento para despedirse de Anthony.

Anastasia lo miró a través del cristal cuando llegó su turno para despedirse, no importaba cuánto haya tratado, no salió ni siquiera la más mínima lágrima de compasión. No sentía emoción alguna, tristeza o felicidad, no tenía nada de eso.

- Adiós. - Fue lo único que masculló antes de abandonar su posición y retirarse de allí.

La lluvia había empezado a caer sobre todos cuando estaban por marcharse de regreso a sus hogares, todo estaba en silencio.

Pero el ruido de los paparazzis y los flashes de las cámaras encandilándolos apenas salieron fue el indicio de que su vida tal y como la conocían hasta el momento se había terminado.

En medio del ajetreo surgió una silueta femenina, elegante, una mujer adulta que arrastraba una maleta se quitó sus sofisticados lentes de sol y taconeó sus zapatos en dirección a ellos, abriéndose paso fácilmente entre la multitud.

Erick se quedó perplejo al mirarla. - Raeliana...

Ella se acercó rápidamente hacia él, desbordando un extraño sentimiento de emoción y nostalgia que causó inquietud en Anastasia, pero el reencuentro de hermanos acabó en tragedia cuando ella alzó la mano para estampársela a Erick en lo que fue una estruendosa bofetada.

El ambiente se tensó, los ojos estaban en ellos.

Y, como siempre, Anastasia solo quería acabar con todo y vivir en paz.

Pero trató de disfrutarlo, sin ser consciente de que alguien terminaría pagando con su vida el precio de sus pecados y la desgarradora verdad que comenzaba a ocultarse de la vista de todos.

Capítulo 2 Noticias

Cuando un problema seguía sin resolverse otro más complicado llegaba.

Erick y Anastasia estaban sentados mientras recibían las malas noticias, los oficiales de la policía estaban sentados justo en frente de ellos, bebiendo de la taza de café que les hicieron llegar por mera cortesía.

- No puedo creer este nivel de incompetencia. - Erick se frotó las sienes con los dedos, alterado. - ¿Me están diciendo que no pueden encontrar al ladrón que se metió a hurtar en nuestra casa?

El oficial Gregory se quitó el sombrero policial. - No ha dejado rastro alguno, las cámaras de vigilancia de las calles ni siquiera detectaron movimiento inusual y las de su casa fueron completamente interrumpidas durante la hora del robo, seguimos investigando pero esto es como tratar de perseguir el viento.

- En pocas palabras nos está diciendo que es inútil e imposible.

- Esa es otra manera de verlo.

Anastasia controló a Erick cuando le vio a punto de salirse de sus cabales. - Todo va a estar bien, estamos seguros de que la policía hará un buen trabajo y dará con la persona que se metió a nuestra casa ¿De acuerdo? - Erick gruñó, Anastasia continuó dirigiéndose a los oficiales.

- Las personas que viven a los alrededores tampoco han visto nada inusual, sin embargo, por lo que me notificaron el presunto ladrón solamente desordenó un poco la casa y se marchó, lo que aconsejo es aumentar los niveles de seguridad en caso de que pueda volver a ocurrir, probablemente se trate de un caso de acoso. Si los hace sentir más seguros también pueden cambiarse de domicilio.

- ¡Se llevaron algo!

El policía suspiró. - Un par de documentos cuyo contenido no están dispuestos a revelar.

Anastasia tragó en seco, viendo a Erick sentarse tras haberse levantado con alteración.

- Eran unos documentos muy importantes - Comentó - No pueden salir a la luz.

Porque si la persona que robó el contrato que había en la habitación de Anastasia y luego exhibía públicamente toda la información tanto Erick como ella misma estarían acabados.

- No podemos garantizar nada, pero reforzaremos la investigación basándonos en la lista de enemigos jurados de la familia Russo... Pero espero que entiendan el hecho de que lo más primordial justo ahora es encontrar a la persona que robó uno de los objetos preciados de la ORBC . - Los oficiales se pusieron de pie - Les estaremos dando noticias, por ahora les recomiendo cerrar bien todas las puertas y ventanas.

Erick y Anastasia suspiraron casi al mismo tiempo, viendo cómo Emily acompañaba a los oficiales hacia la salida.

- ¿Qué vamos a hacer ahora? El tipo no dejó ni siquiera la más mínima huella.

Anastasia no tenía palabras para responderle, además de todo lo que estaba sucediendo también tenían el hecho de las llaves desaparecidas, las cuales no volvieron siquiera con la muerte de Anthony Russo.

Raeliana los miró regresar al gran salón completamente abatidos mientras bebía una elegante taza de té, contemplando una revista que descansaba sobre su regazo cubierto por la tela negra de la ropa. - ¿Qué era lo que tenían que hablar con la policía?

Erick gruñó, por lo que Anastasia fue quien le respondió:

- Solamente algunos detalles de seguridad, al parecer ha habido un ladrón merodeando las calles últimamente. - Dijo mientras se sentaba, pidiéndole a Emily una taza de té para ella y Erick - Entonces, Raeliana ¿Qué es lo que te ha traído a nuestra casa?

Anastasia no sentía ganas de apresurar la visita de esa manera, sin embargo no podía pensar en nada más que en las cosas que estaban pasando de manera simultánea, no tenía energías para sumarle atender a la hermana mayor de Erick.

- ¿Además del hecho de que ese idiota fue incapaz de llamarme para avisar que padre murió? - Inquirió con molestia en su tono de voz - ¡Había hablado con padre esa misma mañana! ¿Y me entero de su muerte el día antes de su entierro?

- Tú hablas con Zathrian y Hunter todos los días ¿Por qué tenía que ser yo quien te lo dijera? He estado ocupado, Raeliana.

Las palabras de Erick salieron con molestia, producto de su mal humor.

- ¿Y crees que yo no he estado ocupada? ¡Aun así apartaba mi tiempo para llamarlos, pero tú nunca me regresaste ni siquiera una de las llamadas! No me dijiste que te casaste, tampoco me dijiste que te tocó organizar la ORBC ¡¿Qué más has estado ocultándome?!

- Recorrer el mundo entero ligando y adivinando con quién te vas a casar no es una ocupación, es una tontería.

- ¡¿Esa es la bienvenida que le das a tu hermana?!

- ¡¿Y ese es el apoyo que le muestras a tu hermano?!

- ¡Eres un idiota insensible!

Anastasia permanecía ahí, justo en medio de la discusión y de los gritos. Erick estaba estresado, no tenía tiempo para las tonterías sentimentalistas de su hermana, Raeliana, por otro lado estaba dolida por la falta de tacto con la que estaba siendo tratada.

La discusión se prolongó durante un tiempo largo, el suficiente como para que la noche fría y lluviosa impidiera que Raeliana regresara a casa, Anastasia le prestó prendas de dormir y una habitación fue arreglada para su comodidad, justo en la planta baja.

Anastasia la miraba arreglar su cama de mala gana, mascullando cosas que no eran de su entendimiento, en momentos así se parecía a Erick cuando estaba enojado, el simple recuerdo le arrancó una pequeña sonrisa.

- ¿Y tú qué me ves?

Anastasia suspiró.

- No seas tan dura con él, está alterado por todo lo que está pasando. De la noche a la mañana ve a su padre morir frente a sus ojos y ahora debe lidiar con las secuelas de eso, contando el hecho de que un desconocido se metió en su casa y alguien robó una propiedad de la ORBC ¿No crees que tiene las manos llenas?

Raeliana se sentó.

- Lo sé, es solo que no esperaba esto... Él no me extrañó para nada.

- Por supuesto que no es así, siempre que hablaba de ti le brillaban los ojos. Pero este no es el momento de traer recuerdos viejos del pasado sino de apoyar a Erick, solo dale tiempo hasta que las cosas se calmen ¿De acuerdo?

Por un momento se sintió como una madre haciendo de intermediario para que sus dos hijos peleados se reconciliaran, por supuesto, no podía pedirle a Raeliana que comprendiera a Erick así como que no podía pedirle a Erick que hiciera lo mismo con su hermana.

- Algo tuvo que haber pasado. - Dijo Raeliana de repente, capturando la atención de Anastasia - Mi padre era un hombre sano ¿Cómo pudo haber muerto tan de repente?

Esa era la pregunta que todos se hacían.

- El forense mencionó que tuvo un infarto fulminante. - Fue todo lo que pudo contestar, era todo lo que sabía.

- Yo no creo eso. - Respondió Raeliana.

- ¿Acaso estás insinuando que...?

Ella asintió.

- Alguien tuvo que haber hecho algo.

La idea siguió rondando en su cabeza aun cuando se fue a dormir, era insólito que aquel hombre hubiese muerto de manera tan repentina y el caso haya quedado así aun cuando todos sabían sobre la buena salud de aquel hombre.

Pero, si Anthony Russo fue asesinado...

¿Quién o de qué manera lo hizo?

Erick estaba leyendo un viejo libro de contabilidad, sintiendo a Anastasia removerse a su lado con inquietud, se giró hacia ella, descobijándola. - ¿Qué es lo que pasa? ¿No puedes dormir?

Anastasia negó con la cabeza, Erick suspiró, él tampoco podía hacerlo.

- Las cosas cambiarán para nosotros a partir de ahora... - Mencionó - Nos mudaremos a casa de mi padre la próxima semana.

- ¡¿Qué?!

- No podemos vivir en un lugar en el que no estamos seguros, al menos no mientras el acosador esté suelto. Además, las cosas de mi padre están allá en su oficina y necesito de eso para trabajar, estaremos mejor allá, Ana, de verdad. - La tomó de las manos, mirando su inseguridad. - Es un espacio mucho más grande y adecuado... Incluso podremos hablar de ya sabes qué.

- ¿De verdad, Erick? - Él le sonrió - ¿Eso quiere decir que estás de acuerdo con que adoptemos a Andrés?

- Pero primero tenemos que concentrarnos en nuestro nuevo estilo de vida, recuerda que ahora trabajas para Gael, además necesitamos adecuar el espacio para un niño en silla de ruedas... Sin embargo, quizá en un par de meses podamos tener a Andrés en casa con nosotros.

- ¡Muchas gracias, Erick, de verdad! - Dentro de su misma emoción Anastasia lo abrazó. - ¡A él definitivamente le encantará saber la noticia!

Erick palmeó su cabeza con una media sonrisa.

Y por un momento se sintió como si todo fuera perfecto.

El tiempo avanzó rápido, tanto que para cuando se dieron cuenta el día de la mudanza había llegado, dando inicio al nuevo capítulo de sus vidas.

Capítulo 3 Casa nueva

La casa del difunto padre de Erick era increíblemente grande, mucho más que el antiguo lugar donde solían vivir, no era algo realmente sorpresivo, nadie se esperaría menos del sitio que vio crecer a una generación completa de Russos.

Aunque si bien su diseño interior era un poco anticuado la elegancia dentro de la casa permanecía intacta en conjunto con el rastro de Anthony, quedando su huella marcada como un museo, tanto que era una verdadera pena el tener que remodelarla.

- Disculpe, señora ¿Dónde debería dejar estas cajas? - La pregunta del hombre que estaba haciendo la mudanza la sacó de sus pensamientos.

Todavía no se acostumbraba a que le dijesen señora.

- No tenemos un lugar específico donde dejarlas aun así que solo déjelas en el salón. - Indicó Anastasia, haciéndole un espacio en la entrada para que él pudiera continuar con su trabajo.

Había sido un día completamente agotador, durante toda la mañana se había encargado de administrar la mudanza y redecoración de la casa mientras Erick organizaba el inmenso despacho de su padre, el cual era la única zona que permanecería completamente igual, tal y como él había pedido en su testamento.

Muchas cosas habían pasado desde entonces, tan rápido que ni siquiera ella misma había sido completamente capaz de analizar la situación.

- Señora, la mujer que fue aislada ha llegado a recoger sus pertenencias.

Anastasia se giró hacia Marco, el hombre que estaba encargado de dirigir los asuntos cotidianos dentro de aquella casa y que rondaba cerca de los cincuenta años, era uno de los trabajadores favorecidos por Anthony, una de las pocas personas que tenían su confianza ganada.

- Demonios, me olvidé de eso también - Masculló Anastasia de mala manera, atascada hasta el cuello de trabajo sin hacer - Hazla pasar y prepara algo de té para ambas, necesito hablar con ella antes de que se marche.

No quería hacerlo, pero la única persona capaz de darle las respuestas que necesitaba era Lydia, la tía de Erick y la persona cuyos dedos eran casi tan largos como su lengua filosa.

Quizá podría mentirle a Anastasia, pero no podía mentirle a las cámaras de vigilancia que la grabaron siendo la última en ser vista en áreas cercanas a la bóveda donde estaban siendo resguardados los objetos a subastar durante la organización benéfica.

El desesperante sonido de las manijas del reloj era lo único que alcanzaba a escucharse dentro de aquel pequeño salón, lugar donde se desarrollaba una escena incómoda; dos mujeres mirándose frente a frente sin tener nada que decirse.

- ¿Está bueno el té? - Preguntó Anastasia en un intento por romper el hielo.

Lydia la miró de soslayo. - Lo prefiero con leche.

Anastasia trató de ser comprensiva, el equipaje con las pertenencias de Lydia estaban justo detrás de ellas, así como su hijo estaría esperando tras la puerta mientras ambas fingían que no alcanzaba a escuchar lo que tenían para decirse.

- Es una pena que haya sido enviada hasta esa casa, de verdad... Si tan solo...

- ¿Para qué pediste hablar conmigo en privado, niña? No creo que haya sido porque me tengas compasión y quieras limar asperezas ahora que has quedado como la señora de la casa - Lydia fue directo al punto, no estaba esperando tener una conversación amena con Anastasia.

Y Anastasia tampoco lo estaba esperando.

- Durante la noche de la subasta ocurrió un robo, alguien se llevó un par de llaves de un depósito que estaban a punto de ser subastadas. - Anastasia suspiró, dejando la taza entre sus dedos de lado para encarar a Lydia - Eras la única persona que estuvo cerca del área a la hora en que ocurrió el robo, ni siquiera participaste durante las actividades así que quiero que me digas a la verdad antes de tener que tomar medidas legales para resolver el asunto ¿Fuiste tú quien robó las llaves?

Ante su pregunta Lydia solo consiguió desesperarla en cuanto largó a reír.

- De todas las cosas habidas y por haber ¿Me robaría yo las mugrosas llaves de un sótano desértico? Que patético

- Es la única cosa que podrías llegar a robarte.

Lydia se recargó del espaldar del asiento en un intento de dominar la conversación, cosa que Anastasia no le permitió, por lo que no tuvo otra opción que continuar hablando de mala gana - Es cierto que estuve cerca del lugar, pero solamente me perdí mientras buscaba el baño y déjame decirte que habían guardias de seguridad en cada maldito rincón ¿y aun así lograron robarles algo? Están jodidos.

- No trates de desviar el tema de conversación. - Respondió Anastasia.

- ¿Acaso no es esa la verdad? - Contraatacó Lydia - Cuando la gente se entere de que les robaron algo de la subasta será su final, como si no tuvieran problemas que atender.

Anastasia enarcó una ceja, la seguridad que derrochaba la mujer frente a sus ojos era un claro indicio de que le estaba diciendo la verdad.

Eso o era una mentirosa perfecta.

- Mira, como me das mucha lástima te diré una cosa como la testigo ocular que soy.

- Nadie ha dicho que eres una testigo ocular, eres una sospechosa.

- Pero soy la única persona que estuvo cerca de la escena del crimen además de inocente de robo ¿No me convierte en eso en una testigo? - Su sonrisa se amplió más cuando vio que Anastasia le permitió seguir hablando libremente - Yo que tú comenzaba a investigar ''El otro lado'' durante toda la noche estuvieron haciendo movimientos muy raros, si quieres mi consejo deberías hacerte cargo de ellos de una buena vez, no les traerán más que problemas.

Y aunque al momento no fue capaz de responder apropiadamente aquellas palabras quedaron resonando en su cabeza durante el resto del día.

Hasta el momento el lado de la familia que estaba en contra de Erick había permanecido quieto ¿Por qué se estarían moviendo repentinamente? ¿Lucien habrá logrado hacer contacto con ellos para hacerles saber que seguía vivo y tenía planes para deshacerse de Erick y todos los que le dieron la espalda? ¿Tendrá eso que ver también con el robo de su celular y el hurto dentro de su antigua casa?

¿Y si todo estaba conectado?

¿Qué tal si fue la misma persona quien hizo todo eso?

- ¿Estás bien? - La voz de Erick, quien la había estado viendo girar una y otra vez sobre la cama la tomó por sorpresa - ¿No puedes dormir?

- No - Respondió Anastasia, suspirando - Siento que voy a morir del cansancio, además todavía no puedo acostumbrarme a este lugar.

- Solo es cuestión de pensar en que esta es ahora tu casa.

Ella bufó - Viviste aquí durante gran parte de tu vida, es fácil para ti decir eso.

- No realmente - Contestó él - Mi habitación se trataba de un pequeño espacio al final del pasillo y era bastante incómoda, además, casi no salía por estar encerrado estudiando por lo que incluso existen lugares que jamás visité.

- No puedo creer que hayas vivido de esa manera durante tanto tiempo. - Aunque ella misma vivió un infierno durante el tiempo que estuvo bajo la tutela de sus padres adoptivos - ¿Tu madre no hacía nada al ver que eras explotado de esa manera?

Erick se encogió de hombros - Ella ya tenía sus propios problemas para ocuparse.

- Esa respuesta fue insatisfactoriamente corta - respondió Anastasia - ¿No te gusta hablar sobre tu madre? Nunca la mencionas, tampoco vi fotos de ella la vez que revisé el sótano, solamente el colgante con la fotografía de Raquel cuando era joven, por un momento creí que se trataba de un amor prohibido.

- ¿Entonces admites que estuviste husmeando entre mis cosas aquella vez?

Anastasia rodó los ojos con algo de diversión.

- Creí que eso estaba más que claro.

Erick negó un par de veces con la cabeza, divertido. - Raquel fue la persona de quien más recibí apoyo cuando mi madre comenzó a desmoronarse, mi padre creyó que con el simple hecho de acogerla en su casa junto a su hijo ilegítimo todo se solucionaría, pero no fue así, las cosas empeoraron para todos.

- ¿Cómo solía ser tu madre, Erick?

Él se lo pensó antes de contestar.

- A veces tenía días buenos en los que salíamos a comer o compartíamos un programa de televisión juntos.

- ¿Y el resto de los días cómo era?

- Ella... - Intentó hablar, pero las palabras no supieron acomodarse para salir. - Solía culparme por la vida de miseria que vivíamos cuando era niño, decía que por mi culpa el ''amor de su vida'' la abandonó y que lidiar conmigo era una carga, como una sentencia de muerte. Luego de castigarme duramente solía encerrarme largas horas dentro de un pequeño armario cuando hacía algo que ella consideraba que estaba mal, sin comida, sin agua y sin poder ir al baño ella me dejaba allí hasta que se acordaba de mi existencia y me rogaba perdón, luego todo volvía a la normalidad hasta que yo me equivocaba de nuevo. Hasta que un día me dijo ''Nuestra vida por fin cambiará, tu padre finalmente ha venido por ti''

- Ahí fue cuando conociste a Anthony - Erick asintió ante la pregunta - ¿Y tu madre empezó a tratarte mejor cuando por fin vinieron todos juntos a vivir?

La respuesta de Erick la sorprendió:

- Venir hasta acá fue el principio del fin - Dijo con total seguridad y arrepentimiento por algo que ya no podía cambiar - Anthony ya estaba casado y tenía cuatro hijos: Raeliana, Hunter, Zathrian y Máximo. Además era muy feliz con su esposa, quien lo perdonó a pesar de tener un hijo bastardo y traerlo a vivir a su casa. Él nunca se ocupó de nosotros y mostró preferencias siempre haca Máximo, eso enloqueció a mi madre, quien no soportó no recibir el afecto que creía que le correspondía por parte de Anthony y eso la llevó a cometer un montón de fechorías contra Raquel, incluso llegó a poner veneno en su café. Solía desquitar su furia conmigo cuando veía a Máximo, quien era contemporáneo conmigo, siendo feliz al lado de Anthony mientras que yo vivía estudiando para hacerlo feliz con mis logros.

- Erick...

- No la culpo, mi madre era hostigada, criticada y tuvo que soportar acosos para sacarme adelante. Realmente no la odio, ella solo no sabía qué hacer con el hombre que le prometió el cielo y las estrellas para luego dejarla embarazada y con deudas que pagar.

Anastasia asintió - Tienes un buen corazón, no sé si yo hubiera podido perdonarla y dejar todo atrás.

- Son cosas que dejan de tener importancia conforme vas creciendo.

Pero ella estaba segura de que no sería así en su lugar.

- Mi mamá solía enamorarse de las caras bonitas, muchas veces me dio problemas porque dichos hombres resultaron ser estafadores o personas que solamente querían dinero. Mi padre nos abandonó cuando yo tenía tres años, no sé por qué pero lo último que me dijo fue ''Yo regresaré'' y ya han pasado más de veinte años desde entonces - Anastasia se rió en medio de su relato - Mi madre luego se enamoró perdidamente de mi padre adoptivo, yo era una niña todavía así que en algún punto le empecé a llamar papá, recuerdo que siempre buscaba su aprobación, sobre todo luego de que mi madre falleciera, no importa qué tanto me humillaran, cada centavo que ganaba se iba en hacer de la vida de ellos un lugar mejor hasta que un día simplemente... Me cansé y empecé a desear irme de allí, creo que en realidad solo me hiciste un favor al sacarme de aquella casa.

Erick sonrió.

- Somos más similares de lo que parece, nuestras madres se volvieron locas por amor.

- Caer por amor ¿Eh? Parece una enfermedad contagiosa.

- ¿Acaso no lo es?

Anastasia se silenció.

- Ya vete a dormir, idiota - Se dio media vuelta tras azotar a Erick con la almohada.

Solamente fue capaz de escuchar su imperceptible risa y aquel murmullo que le deseó las buenas noches.

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