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Esposo Comprado.

Esposo Comprado.

Autor: : Exaly
Género: Romance
Cassandra Morretti siempre ha vivido al filo, sumergiéndose en un estilo de vida desenfrenado donde el placer y el poder son sus únicas brújulas. Para ella, el dinero es solo un medio para conseguir lo que quiere, pero no es la llave de la felicidad. Con una actitud fría y calculadora, Atiende a manejar a los demás como si fueran piezas en un tablero de Aljedrez, segura de que todo en su entorno es una ilusión. Sin embargo, detrás de su fachada impenetrable, se oculta un deseo urgente. Recuperar la otra mitad de la herencia que le robó su propio padre. Para ello, necesita encontrar un marido, un hombre que esté dispuesto a entrar en su juego, aunque solo sea para cumplir con las formalidades. En el otro extremo de la ciudad, Elian Navarro, lleva una existencia humilde y agobiada. Sus días están marcados por largas horas de trabajo, luchando por proveer para su hermana menor, que nació con una discapacidad que requiere cuidados constantes. Elian ha renunciado a sus propios sueños, enfocado únicamente en asegurar que su hermana tenga una vida digna. Pero con las cuentas acumulándose y las opciones agotándose, el dinero se convierte en una necesidad apremiante, una carga que lo aplasta cada día un poco más. Cassandra necesita un esposo. Elian necesita dinero. Dos vidas que aparentemente nunca se cruzarían, pero que el destino, con su irónica sabiduría, está a punto de entrelazar de manera inesperada. ¿Qué sucederá cuando sus caminos se crucen? ¿Será este un pacto puramente transaccional o se esconderá algo más bajo la superficie?

Capítulo 1 PROLOGO

Vivir es una palabra que se repite sin cesar, pero para mí, no es más que una imposición disfrazada de elección. Desde aquella traición, he aprendido a caminar por un sendero solitario, aislada de la hipocresía y las falsedades que adornan el mundo. Mi confianza es un tesoro que no comparto, y mi carácter se asemeja al de las figuras más temidas y despreciadas de los cuentos. El Joker, Cruella y Maléfica. Prefiero ser vista como una villana a ser parte de una sociedad que oculta su verdadero rostro tras máscaras de conveniencia.

En mi vida, he conocido a una única alma capaz de desentrañar mi verdadera esencia, aquella que vino a cambiara mi destino. Ella se convirtió en el regalo más inesperado, y en un instrumento perfecto para mi venganza. Con su presencia, tengo la oportunidad de reclamar lo que perdí y lo que siempre debió ser mío.

El dinero es mi herramienta de poder, la llave que abre puertas y silencia voces. Con él, puedo manipular, comprar y asegurar mi tranquilidad. Porque al final, lo que realmente importa es salir victoriosa de esta batalla, dejando atrás a quienes me hicieron daño y reclamando mi justicia soy una CEO, poderosa de la industria del modelaje, y si quiero lo logro, en las buenas o en las malas.

Capítulo 2 PEQUEÑO ÁNGEL

Cassandra.

Salir a esta hora de la empresa no es común en mí, pero tenía un antojo incontrolable de comprar unos deliciosos helados de fresa, un deseo tan fuerte como el de devorar a alguien. Na, miento un poco, o tal vez es una realidad. En fin me sentía nerviosa últimamente, a punto de hacer una locura para reclamar mi herencia robada por un sinveguenza hombre llamado Padre. Estacione el coche en el parking de la gran tienda de "Versace" Al bajar, aseguré la camioneta y caminé con desgano. Al entrar al vestibulo subir, escuché sollozos provenientes de una esquina cerca de la entrada. Me asomé y vi a una niña llorando, debe tener unos al rededor de ocho años. Parecía asustado. Me acerqué a ella inclinandome y le pregunté por qué estaba sola y llorando.

-Hola, pequeña -dije suavemente, intentando atraer su atención-. ¿Por qué lloras? ¿Dónde están tus padres?

Sus ojitos estaban fijos en un punto, como si estuvieran perdidos en un mundo invisible. Moví la mano varias veces frente a ella, pero no mostró ninguna señal de haberlo notado. Parecía tan pequeña y vulnerable, su rostro enrojecido por las lágrimas, mientras su pequeño cuerpo temblaba ligeramente. Su expresión era de confusión y miedo, como si no entendiera qué estaba pasando a su alrededor. Ahora entendía, tenía una discapacidad de visión.

-Estoy esperando a mi hermano. Su novia me dejó aquí y no ha vuelto por mí. Tengo miedo.

Esto es en serio. ¿Quién será el hermano de esta niña y por qué razón la novia de su hermano la tiene que dejar aquí? Quizás se fue a hacer alguna diligencia.

-No logro entender por qué te dejó aquí,- mencione mientras la niña baja la cabeza y sigue llorando.

-Ella me dijo que soy un estorbo en la vida de mi hermano. No sé qué significa eso, pero a veces ella es mala conmigo.

Qué maldita perra. Espero no encontrarme algún día con esa alimaña. ¿Cómo puede ser capaz de dejar a una pequeña indefensa a su suerte? La observo nuevamente. Sus ojos apagados son azules como el cielo. Mi corazón late tristemente, algo que no había sentido en años por nadie. La melancolía me invade. La llevaré a la estación de policía. Quizás su hermano la esté buscando. Pobre criatura.

-Vamos a tomar un helado. Luego te llevaré a la estación. Seguro que tu hermano, desesperado, llegará allí.-La pequeña sonríe alegremente. Es un angelito en medio de tantas cosas malas en este mundo.

La niña me comentó que su nombre es Ariadne, y no sabe del porqué no puede ver. Su hermano es su unica familia, trabaja todo el día, sin descanso. Por eso le pidió a su novia que fuera por ella. Qué absurdo que una chica trate de esa manera a un angelito indefenso. Dios, las cosas que uno debe ver en este país son crueles.

Pensé que yo era cruel, pero veo que hay personas peores que yo. En fin.

Mientras devoramos unos deliciosos helado, la pequeña habla alegremente y me cuenta un poco de su vida.

No tiene padres; su hermano la cría desde que ella tenía dos años. La pequeña derrama unas cuantas lágrimas mientras habla. Mi corazón se retuerce al escuchar estas cosas; a veces es mejor no saber lo que les pasa a las personas inocentes.

Cuando terminamos el helado, llevo a Ariadne a la estación. Ella parece más alegre y sonríe a menudo. Ya eran más de las cinco de la tarde, y tenía que ir a dejarla antes de meterme en lios. Al llegar a la estación de policía, registro a la niña como extraviada. La observo una vez más; está sentada con los ojitos aguados. Espero que su hermano pueda localizarla pronto. Es una lástima que no tengamos su número o dirección.

Indignada, me acerco a ella y le doy un suave beso en la mejilla. Ella sonríe ante mi gesto. Realmente no tengo idea, pero esta pequeña ha tocado lo más profundo de mi corazón. Sin saber por qué, una lágrima baja por mi mejilla. Ella está sola, sin una madre, al igual que lo estuve yo. Es una triste realidad. Agradezco a Dios haberla puesto en mi camino. Quizás es el destino, porque si otra persona la hubiera encontrado, quién sabe dónde estaría ahora. Hay tanta maldad en este mundo que no quiero imaginar a otra pequeña vagando por las calles de esta gran ciudad.

Dejé mis pensamientos a un lado al escuchar la voz de la niña.

-¿Señorita, cómo se llamas? - Sonriendo, le respondí.

-Cassandra Morretti, pero si algún día nos vemos, tú me puedes decir Cassi.

La nena sonrió posando una pequeña mano en mi mejilla. Dios mío, ¿por qué me siento tan triste y tan jodidamente necesitada de cariño o afecto de esta pequeña? Me alejé de ella y, antes de irme, saqué mi pulsera con diamantes, que tiene grabado mi nombre. Se la coloqué en la muñeca, Ella quedó sorprendida, pero luego me abrazó, dándome las gracias.

-Recuérdame siempre Ariadne.

Con un asentimiento, me abrazo derramando un par de lágrimas. Me despedí pidiéndole al guardia que la cuidara bien y que se fijara en la identificación antes de entregar a la niña. Al salir de ahí y me dirigí a casa, con el corazón saltando de tristeza por ese ser tan indefenso. Espero un día volver a verla. Y quizas ella sea la elegida de quedárse con todo lo que tengo, no importa, mi dinero, no importa nada, desde siempre he sido una mujer sin escrupulos, sumergida en una vida monotona, busco como divertirme, hasta que mis dias lleguen a su final.

Subo a mi coche y sonrio por que hoy conoci a un verdadero Angel.

Capítulo 3 DIVERSIÓN

Cuando llego a la villa, dejo mi auto en el porche, entrego la llave al guardia de turno, entró residencia y caminé en dirección a mi habitación, pero me detuve cuando Victoria mi nana me llamó.

-Querida ya has llegado.

Asentí subiendo las escaleras, pero me detuve cuando ella habló de nuevo.

-Tu amigo Franco está en tu habitación. ¿Quieres que suba la cena? Debes alimentarte.

La miré por un buen rato. Ella bajó la cabeza y negó, sabe muy bien que odio cenar.

-Nana, no quiero nada. Sabes que odio la cena. Bueno, no me interrumpas -le ordené, guiñando un ojo.

Entré a mi habitación y vi a mi mejor amigo jugando con mi gatita Misty. Al verme, la dejo para luego acercarse a mi, me tomó de la cintura, me besó en la mejilla y luego en los labios.

-Vaya, ¿cómo se llama esta bienvenida? -comente mordiendo su labio inferior.

Él rodó los ojos y me observó de una manera indescriptible. Si Francisco no fuera homosexual, creo que me quedaría con él, pero resulta que lo prefiero como mi amigo. A él le gustan más los hombres. Creo que lo nuestro solo es diversión y estoy más que agradecida. No deseo que él esté atado a mí; él se merece algo mejor que una mujer con tantos demonios persiguiéndola.

-Te daré una deliciosa bienvenida, pero antes quiero comentarte que me gustaría que fuéramos al nuevo club que ha abierto mi amigo.Te va a encantar, ahí están los mejores hombres que te harán pasar un rato magnífico.

Lo miré con una sonrisa de lado. Debo disfrutar un poco de mi vida antes de partir. Asentí y lo tomé de la mano, guiándolo al baño. Encendí la regadera y mi amigo me ayudó a desnudarme. Sin más qué esperar, ambos estábamos ansiosos de juntar nuestra intimidad. Pero Franco jugó con mi parte sensible. No entiendo cómo un gay puede disfrutar al tener sexo con una mujer o cómo es posible dar tanto placer. Se supone que a él le encantan los hombres, y entonces, ¿por qué nos hace disfrutar de una manera tan intensa? No lo entiendo, pero me conformo con saber que es mi amigo y que no tenemos ningún tipo de perjuicios para disfrutar en la cama. Cuando acabamos, él me ayudó a darme una rica y excitante ducha, me tomó en sus brazos y salimos del baño para continuar disfrutando en la cama. Pero Misty nos miraba feo, así que reímos cuando mi amigo le sacó la lengua.

-Me pregunto si está celosa -susurró, mordiendo el lóbulo de mi oreja.

-No tengo idea. Ahora sigue.

Luego de recibir un merecido y reconfortante sexo, Franco y yo salimos de la casa con una sonrisa de satisfacción.

Pasada una hora, llegamos a un hermoso club nocturno llamado Gaviota. Entramos tomados de la mano, como solemos hacer. Antes de entrar, nos encontramos con Vivían. Ella se abalanzó sobre mí y me abrazó. Luego, Franco la tomó de la cintura y le dio un suave beso en los labios. Ya eufóricos, entramos al club. Las luces de colores eran estupendas, hacían que el lugar oscuro se viera magnífico. Varias sillas y mesas rodeaban la pista de baile, y se visualizaba una gran tarima con varios tubos de metal. Seguramente, ahí debe haber deliciosos hombres bailando striptease. Mis amigos pidieron tequila y desaparecieron, así que decidí observar el espectáculo de varios chicos en la tarima. Pasada media hora, comenzó otro gran espectáculo: varios chicos salieron semi desnudos. Uno de ellos llamó mi atención. Su cuerpo estaba bien torneado, bailaba con tanta energía que seguramente la usa muy bien en la cama. Sonriendo, me mordí el labio inferior. El tipo me miró y movió el cuerpo más rápido. Lo miré y, con el dedo índice, lo llamé. Él bajó caminando hasta llegar a mí, y todo el público gritó eufórico. Reí internamente porque parecía un niño obediente.

-Baila para mí -le ordené, sacando de mi cartera un billete de 500 dólares.

El tipo se me acercó, tocó mis labios con sensualidad, y su mano bajó a su bóxer para jugar con él. Creo que con solo ver ese toque sensual me he calentado. El bailarín abrió mis piernas y bailó en medio de ellas. Coloqué los 500 dólares dentro de su bóxer, mi mano rozó con un gran bulto algo rígido. Inmediatamente saqué mi mano. Él me guiñó un ojo y movió los ojos queriendo decirme algo, luego se alejó. Me levanté de la silla y busqué a mis amigos, pero estaban más que entretenidos. Negando, salí del club, encendí un cigarro y observé de reojo al desconocido que me miraba sonriendo. Creo que entendió mi insinuación.

-¿Sabes manejar? -pregunté, y él asintió.

Le lancé las llaves, él las tomó, abrió la puerta del copiloto para mí. Cuando entré, él hizo lo mismo. Lo miré y era muy apuesto, sus ojos eran azul, su cabello rubio con mechas negras y su cuerpo muy bien ejercitado. Mordí mi labio inferior al saber que me devoraría a tan delicioso manjar. Mientras él manejaba, no quité mis ojos de él. Su rostro me parecía familiar. No tenía idea de dónde lo había visto, de hecho, nunca lo había visto antes. Dejé de mirarlo cuando aclaró la garganta.

-¿Dónde desea que la lleve?

-A la galaxia -respondí, elevando las cejas.

Él curvó una sonrisa seductora que me hizo desear comérmelo ya. Es en serio, este tipo es muy sensual.

-Así será señorita. La llevaré fuera de la tierra, de eso no hay duda. Pero me refería al hotel al que le gustaría ir.

-Una de las mejores. No importa el precio, yo me haré cargo -declaré elevando las cejas.

El chico asintió.

Mi móvil sonó fuertemente. Al ver el remitente y darme cuenta de que era mi amigo, respondí. Lo primero que escuché fue.

-Feliz cumpleaños, amada mía.

Sonreí de lado y luego escuché la voz de mi amiga.

-Feliz cumpleaños, Cass.

Mi mejor regalo será estar con este chico guapo.

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