Por Florencia
Mis padres no me permitían salir demasiado, pensaban que vivían en el siglo pasado, pero yo siempre me las arreglaba para salir, es que moría por ir a bailar, es verdad que la gente de los lugares a donde me gustaba ir, era un poco mayor que yo, pero varias de mis compañeras de colegio tenían más libertad e iban.
Hace muchos años atrás, el lugar en donde vivo con mis padres y mis dos hermanos, era un pueblo, pero en este momento es una ciudad pequeña, en donde todo el mundo se conoce entre sí, al menos dentro de un mismo barrio, pero por eso no deja de ser una ciudad.
El tema es que mi alma es más libre que la de mis padres o al menos somos de otra generación.
Pretendo seguir una carrera universitaria, para eso me falta un año y medio.
Entonces, al tener más herramientas para progresar en la vida, me voy a ganar el respeto de mis progenitores, sobre todo de mi padre.
Él alienta a mis hermanos, solo por ser varones, Gabriel tiene 14 años y ya le está enseñando a manejar, claro que yo hice tal escándalo que terminó por enseñarme a mí también, aunque tengo vedado manejar, y que como soy menor de edad no tengo registro, salvo que mi padre haga un permiso especial y por supuesto, no lo piensa hacer, creo que en cuanto mi hermano cumpla 16 años, lo primero que él haría, es ese maldito permiso para que Gabriel maneje sin problema.
No le tengo celos a mis hermanos, eso jamás, los adoro, sólo que exijo la igualdad entre el hombre y la mujer, al menos en algunos temas.
Ya pasó la época en que la mujer solo se dedicaba a los quehaceres domésticos.
Pretendo formarme como profesional y trabajar en la carrera que elija.
Tengo sueños, como cualquier chica de mi edad.
Estaba ayudando a mi hermano a lavar el auto de mi padre, aunque lo lavaba yo, mientras que Gabriel sólo abre la canilla para que corra el agua, para mi progenitor, soy la que lo ayuda.
Estaba enjuagando la espuma, cuando pasa un auto con la música bastante alta, al mirar de quién se trataba, mi corazón latió confuerza.
Era Alejo.
Mi crush, o más bien, mi amor desde que tengo uso de razón.
Tiene 22 años, es un vecino, más bien era un vecino, sus padres viven al final de la cuadra, pero él, desde hace unos años que ya no vive acá, aunque viene bastante seguido, al menos una vez por mes y en las vacaciones, aunque no pasa las vacaciones acá, solo viene por unos días y para pasar las fiestas de fin de año, luego parten con su familia.
Dicen algunas lenguas que tienen una mansión de veraneo en Punta de Este, en el país vecino del Uruguay.
Puede ser, la casa de sus padres es la más hermosa y grande del barrio.
Es gente sencilla, al menos sus padres lo son, Alejo no lo es, siempre mira a todos por encima del hombro, pero es tan lindo...
No quiero mirarlo más, siento que mi amor por él se escapa y que todos se van a dar cuenta de lo que siento.
Alejo no sabe que existo, jamás me miró, mucho menos me saludó.
Por la diferencia de edad, no tenemos ni un amigo en común.
Alejo tiene algunos amigos por acá, que son tan engreídos como él.
Suspiro y giro la cabeza, mi hermano me está mirando.
-¿Qué?
Le pregunto, tratando de disimular, mientras sigo con mi tarea.
-¿Estabas mirando a Alejo?
Me pregunta directamente.
Ok, no disimulé tanto.
-¿Estás loco?
Digo con indiferencia.
-Parecía eso.
-¿Sos tonto? Estaba pensando en lo lindo que es manejar.
-Papá no te deja hacerlo.
-Lo sé, es un machista.
-Le voy a contar lo que decís.
Lo que faltaba, que mi tonto hermano me acuse y mis problemas se van a acrecentar.
Tengo que ser menos transparente y disimular todo lo que Alejo me provoca.
Muchas de mis compañeras tienen novio o chicos con los que salen y la mayoría ya no es virgen.
Yo nunca salí con alguien...estoy enamorada de Alejo, a él sí le entregaría mi virginidad, me provoca muchas sensaciones, ungo intenso nace en mis entrañas cuando lo recuerdo.
Solo mi amiga Karla sabe lo que siento y confío en ella, como ella confía en mí.
Sin saber que existo, Alejo llega a su casa.
Sale su madre a recibirlo y se escuchan unas risas a lo lejos, también aplausos.
Cuando mi vista recae en un pasacalle, de esos que se suelen usar para felicitar alguién.
¨Bienvenido abogado Alejo, estamos orgullosos de vos¨
Decía el cartel.
Sonrío a mi pesar.
Al parecer se recibió de abogado.
Supongo que ahora vendrá menos por el pueblo, que no es un pueblo.
Debe trabajar en la empresa de su familia.
Son tan discretos, que no sé de qué es la empresa, una vez escuché que también importaban algo, pero nadie sabe bien qué importan o a qué se dedican.
Dicen que tienen fábricas, otros dicen que importan...en realidad nadie sabe y los que saben son sus amigos, que también tienen cierto nivel económico, más elevado del resto y no hablan del tema.
Parece que para esa gente, el resto de los mortales somos insectos y que las clases sociales se diferencian tanto que no se deberían mezclar.
Yo vivo bien sin ellos...salvo por Alejo.
Es que verdaderamente lo amo.
Otros dicen que Alejo vuelve siempre para ver a Marina, su novia.
A mí no me parece que sean novios, ella tiene 24 años o 25 años, le lleva dos o tres años a él y es verdad que algunas veces los vi juntos y besándose, pero también la vi a ella besándose con otros muchachos y no tan jóvenes, del barrio.
Marina es la típica chica popular.
Es hermosa, lo admito, aunque no me guste reconocerlo.
Es alta, debe medir algo más de 1,70, con un cabello negro, largo y sedoso, tiene ojos azules que llaman la atención de todo el mundo.
Su cuerpo parece perfecto, como el de una modelo, un busto imponente, que siempre lo luce mostrando más de lo debido, pero todos los hombres se vuelven locos por eso.
Su cintura es pequeña y su cola también se ve perfecta.
Cuando terminó el colegio secundario decían que aprobó por hacerle favores a un preceptor.
Yo no sabía qué quería decir eso, aunque ahora me lo imagino.
Tampoco puedo aseverar que sea así.
Supongo que ahora sí se van a comprometer y luego se van a casar y van a tener hijos preciosos, ya que los dos son hermosos.
Trato de retener las lágrimas al pensar en eso.
Me gustaría lograr el amor de Alejo, yo no me besaría con otros en su ausencia.
Me brindaría entera a él.
Lo llenaría de besos y...
Mejor termino de enjuagar las ruedas del auto de mi padre, sino voy a estar en problemas.
Cómo me gustaría tenerlo de frente...retenerlo poco a poco...amarlo...
Comienzo a secar el auto y veo otro auto, nuevo, que estaciona en la puerta de la casa de los padres de Alejo.
Baja del auto Luciana, la hermana de Alejo, creo que tiene 30 años, llegó con su marido y su pequeña hija, que es una bebé de meses, tan bonita como la madre.
Luciana es una bella mujer, también es abogada, aunque no estoy tan segura, pero sé que tiene un título universitario.
Parece ser la versión femenina de su hermano, en cuánto a belleza se refiere.
Es bastante más agradable que Alejo, pero tampoco es que derrocha simpatía, pero al menos no mira a todo el mundo por arriba del hombro, como si los demásfuesemos cucarachas.
Siendo así, no entiendo como puedo amar a Alejo, lo cierto es que él ocupa todos mis pensamientos.
Quisiera gritarle a su corazón y qué él se abra para mí.
Quisiera que él se olvide del mundo y me saque de la soledad que siempre me envuelve, que me tome de las manos y que no me suelte jamás.
Me siento tonta por aspirar a su amor, pero no lo puedo evitar.
Sí sólo lo pudiera olvidar, pero sé que eso no es una opción, lo tengo impregnado en mi alma.
Hasta que él se case, que supongo que va a ser pronto, ya que se recibió.
Lo va a hacer con ella, yo no creo que Marina lo ame como yo.
No puedo competir con ella, es adulta y hermosa, a mí todos me ven como una criatura, aunque me siento mujer y le entregaría mi vida.
Cierro los ojos y me imagino sus besos y sus caricias, lo prefiero a él entre todos los hombres del mundo.
Karla me dice que me olvide de él, que Alejo nunca me va a dar bolilla, posiblemente tengan razón, pero no sé de qué manera puedo olvidarlo.
Sueño con él.
Cenamos en casa y le recuerdo a mi madre que esta noche me iba a quedar a dormir en la casa de mi amiga.
Mi padre me mira desconfiado y me dice que no puedo ir.
Estoy cansada, es sábado a la noche y todos van a bailar y posiblemente Alejo también vaya, sus amigos suelen ir a cierta discoteca, que con mi amiga logramos entrar a pesar de nuestra edad, es que vistiéndonos llamativamente, no nos piden documentos.
Le mando un mensaje a mi amiga, diciéndole que pensaba escapar, ya lo había hecho un par de veces.
La ventana de mi dormitorio da al patio y por suerte no comparto la habitación con mis hermanos.
Por eso es fácil, mis padres se duermen temprano y mis hermanos no me molestan de noche.
Me quejé ante mi padre para que no desconfíe, pero no logré su permiso.
Ayudé a mi madre a lavar los platos mientras que mi padre miraba televisión, un aburridísimo programa que solo le interesaba a él.
Mis hermanos estaban en silencio, pero cada uno estaba pendiente de su celular.
Es que cuándo mi padre miraba su programa no podía volar ni una mosca, pero tampoco nos podíamos levantar de la mesa hasta que él lo dispusiera, salvo mi madre y yo para lavar los platos.
Definitivamente piensa que está en el siglo pasado.
El silencio solo era interrumpido por el ruido del agua al correr.
Tampoco le insistí a mi madre, ya que ella en casa tampoco tenía voz ni voto.
Yo veo la vida de otra manera, en un matrimonio tiene que haber camaradería, se tienen que acompañar...el amor es otra cosa.
Tampoco imagino que ellos disfruten del sexo, no creo que mi madre haya tenido un orgasmo alguna vez en su vida, imagino que mi padre decide cuando y en que circunstancias tienen relaciones y que solo vale lo que él quiere.
El sexo entre ellos debe ser tradicional, nada de sexo oral, mucho menos anal.
Ni sé porque pienso esas tonterías sobre mis padres.
No me interesan.
No vivimos aislados del mundo, apenas estamos a tres horas, en auto, de la capital y sin embargo creo que sólo fuimos una sola vez hasta allá y no recuerdo bien, ya que yo era chica.
Sólo recuerdo que mi hermano más pequeño, aún era bebé y que mi padre estaba enojado, le recriminaba a mi madre que deje de nombrar a Diana.
Diana es mi tía, la única hermana de mi padre.
Mis abuelos la echaron de casa y mi padre estaba de acuerdo con la decisión de sus padres.
Por lo que pude entender, ella estaba embarazada y era soltera, en ese momento tenía 20 años.
Me pareció una locura lo que estaba escuchando.
Creo que en ese momento dejé de ser cariñosa con mis abuelos y con mi padre.
Nunca más supe algo de mi tía y recuerdo que yo la adoraba, aunque en casa la criticaban por su espíritu libre.
Muchas veces me pregunto qué habrá sido de su vida y si tengo un primo o una prima que no conozco.
Me angustio al pensar en lo que debe haber pasado, sola y con su familia dándole la espalda.
Creo que el padre de la criatura era casado y no se hizo cargo de la situación, no me pude enterar de quién se trataba, es que de ese tema, en casa, no se hablaba.
Mi madre nunca más insistió con el tema, a lo mejor se comunica con ella a escondidas de mi padre, pero no creo, porque es bastante cobarde y sobre todo, está dominada por él.
Por Alejo
Por fin me recibí de abogado, no veía la hora de hacerlo, espero que ahora mi familia y no se meta en mi vida.
Los adoro, eso es verdad, pero siempre estuvieron en contra de mi noviazgo con Marina y les guste o no, es la mujer que yo elegí.
La amo, simplemente es así, daría mi vida por ella.
La conozco desde siempre, cuando era adolescente la veía pasar por la puerta de mi casa y juro que hasta tenía erecciones solo por mirarla, en ese momento ella me ignoraba, hasta que nos encontramos una noche en una disco, a la que solemos ir con mis amigos cuando estoy en mi ciudad natal.
Esa noche habíamos tomado un poco más de la cuenta y justo la ví.
Me acerqué a ella, tomándola de la mano la llevé al medio de la pista y lo primero que hice fue besarla, perdí la cabeza en ese instante.
Terminamos en el rincón más oscuro del reservado, ella tenía un minifalda blanca, corta, muy corta, apenas le tapaba la cola, no me costó mucho esfuerzo levantarla, al rato estabamos teniendo relaciones, recuerdo que estaba sentada sobre mí y por fin pude enterrar mi boca en sus maravillosos y generosos pechos.
Realmente deliro por los pechos de Marina.
En ese momento yo tenía 19 años y ella estaba por cumplir 22.
Es la mujer de mi vida, me costó horrores separarme de ella para ir a la facultad, pero
sabía que mi familia no iba a permitir que abandonara mi carrera y que si lo hacía, iban pensar que era idea de ella y todo iba a ser peor.
Siempre me dijeron que iba a ser director adjunto el día que me reciba.
Tenemos varias fábricas y también importamos productos de cosmetología.
Fabricamos pequeños electrodomésticos y secadores de cabello, planchitas para alisar el cabello, ruleteras y ese tipo de cosas.
Cubrimos el sector de consumo para hogares y también fabricamos artículos para peluquerías y salones de belleza, es decir secadores de cabellos con pie y una potencia distinta, y varios artículos más, todo relacionado con la belleza femenina.
Los pequeños electrodomésticos son para el hogar, es decir, freidoras eléctricas, microondas, licuadoras, jugueras, multiprocesadoras, etc.
Nuestra marca es conocida y prestigiosa.
Por otro lado, tenemos un laboratorio que se dedica a productos de peluquería, pero solo cubrimos salones de belleza, eso fue una idea de mi hermana, aunque luego se fusionó todo en una sola marca.
Electrodomésticos Monti SRL.
Mis abuelos comenzaron con una pequeña fábrica y mi padre construyó el imperio, con Luciana seguimos su ejemplo y trabajamos juntos.
Aunque tengo 22 años tengo mucha responsabilidad.
No veo la hora de llegar a casa y ver a Marina.
No le avisé que vendría, porque me iba a querer ver enseguida y en casa me estaban esperando con ansias para festejar mi título y como supongo que también vamos a hablar de mi dirección en las empresas, decidí no remover el avispero, quiero asegurar mi nuevo puesto en la empresa y luego formalizar con mi novia.
Le voy a proponer casamiento.
El que sabe mis planes es Walter, aunque me dice que estoy loco, que tendría que esperar para formalizar.
Varias veces también intentó hablarme de Marina, creo que no le cae muy bien, o a lo mejor me tiene envidia, es que ella es una mujer que muchos hombres desean.
Es perfecta, hermosa, en la cama me da todo lo que quiero.
A mi hermana tampoco le cae demasiado bien, debe estar celosa, Marina es realmente hermosa.
Sé que se viste un poco llamativa y eso hace que las mujeres le tengan mucha envidia, pero es solo eso, luce lo que tiene.
Todos los meses le deposito dinero en una cuenta que abrí para ella, soy inmensamente rico y no voy a permitir que mi novia trabaje de camarera y esté todo el día parada.
Prefiero que vaya al gimnasio, o que haga lo que desee y que se dedique a ella, a esperarme, hasta que podamos casarnos.
No le gusta estudiar, tal vez si hubiera seguido una carrera universitaria, en casa tendrían otra opinión de ella.
Eso no es importante para mí.
Cuentan otras cosas.
Es tan maravillosa que ni siquiera quería que le abra la cuenta para depositarle dinero.
Me impuse con ese tema.
Mi familia no sabe que la ayudo económicamente, porque pensarían mal de ella y no se lo merece.
Recuerdo que al terminar de tener relaciones, esa primera noche, pensó que todo se terminaba ahí.
Si bien yo estaba bastante borracho, creo que en ese momento ella no tenía tanta experiencia sexual, se notaba y me lo confirmó después, cuando me dijo que sólo había tenido relaciones con un novio que había tenido.
Walter, cuando se lo conté, me llamó ingenuo, hasta estuve un tiempo distanciado de mi amigo.
A mí no me importaba nada, la tenía cerca y mi piel ardía.
Sigo igual, me desespero por ella
Los demás no quieren entender razones.
Llegué a casa y lo primero que veo es el pasacalle que me dedicaron.
Mi familia está orgullosa de mí, pienso que va a ser más fácil que acepten a Marina.
Mi madre salió a recibirme, también lo hizo mi padre, me recibieron con besos, abrazos y aplausos, no puedo negar que estoy emocionado.
Mi madre llora, pero de alegría, siempre fue muy cariñosa y demostrativa.
A veces odio su cara cuando hablo de Marina, creo que es más fuerte que ella y no puede disimular lo mal que le cae, parece que la desprecia.
Minutos después llegaron Luciana y Edy, mi cuñado, con la pequeña Sofía, que enseguida me estira sus bracitos.
La tomo en mis brazos, llenándola de besos, la adoro y pienso que bellos van a ser mis propios hijos, cuando los tenga con Marina.
Juego un rato con mi sobrina hasta que ella pidió volver los brazos de su madre, quería tomar teta.
Mi hermana dice que es el mejor alimento, aunque Sofía ya ingiere alimentos sólidos, como papillas y ese tipo de cosas, estoy al tanto porque en la capital no vivimos tan lejos con mi hermana y solemos vernos seguido, aparte de estar todo el día trabajando juntos, pero en ese caso a veces ella está en una empresa, yo en otra, ella es contadora, al igual que mi cuñado.
Somos unidos y nos llevamos muy bien, siempre que no se toque el tema Marina.
Se van a tener que acostumbrar a ella, porque yo me pienso casar.
Almorzamos entre risas y alegrías.
Me encanta estar en armonía con mi familia.
Por la tarde pasó mi amigo Walter.
Él tampoco vivía en el pueblo, su familia era el principal importador de una marca de autos alemanes muy prestigiosa y últimamente habían adquirido los derechos para importar una marca de motos, pero estas eran más económicas, él era despachante de aduana y hasta firmaba algunos documentos para mis importaciones.
Claro que teníamos un equipo que se dedicaba solo a nuestras importaciones, pero a veces él firmaba algunos documentos para aligerar trámites.
En casa lo quieren como un hijo.
Estuvimos toda la tarde festejando y quedamos en que nos encontraríamos en la discoteca donde siempre nos reunimos.
-Voy a llamar a Marina, para avisarle que llegué y que la veo allá.
Comento en un momento.
-Ella seguro va a ir, mejor dale una sorpresa.
-Tenés razón.
Dudo, pero finalmente le comento que le compré un anillo.
Él me mira serio y niega con su cabeza.
-Estás loco, hermano.
Me dice, justo entra mi cuñado y cambiamos de tema.
Estaba loco de ganas por ver a Marina y no sé porqué le hice caso a mi amigo y no le avisé que había llegado.
De todos modos me pareció un lindo detalle sorprenderla el día que le iba a proponer matrimonio.
Aproveché para descansar y reponerme del viaje, para rendir como corresponde a la noche, cuando festejemos.
Había mucho que festejar, me había recibido de abogado, aunque Marina nunca me preguntaba demasiado sobre la facultad ni cómo iban mis estudios, yo siempre le decía que cuando me recibiera nos íbamos a casar, creo que no me quería presionar con ese tema, para no ponerme más ansioso.
También íbamos a festejar nuestro compromiso, lástima que mi familia no esté conforme con mi novia, pero espero que pronto se den la oportunidad de tratarla y ver que realmente es una mujer hecha y derecha, que no tiene pajaritos en la cabeza y que pese ser de origen humilde, está a la altura de las circunstancias.
Muchos piensan que yo soy un tipo creído, pedante y juro que no soy así y mi familia tampoco lo es, somos reservados, eso sí, es que tenemos demasiados millones, ni siquiera Marina sabe todo lo que tenemos, por eso sé que ella no está interesada en mi dinero.
Claro que sabe que tengo dinero, pero no sabe cuánto, se va a caer de espalda cuando se lo diga.
En realidad no es que se lo oculté deliberadamente, es que nunca encontré la oportunidad de charlar con ella sobre ese tema.
La veo y solo quiero enterrarme en su maravilloso pecho.
Pienso en su pecho y hasta mi miembro lo recuerda.
Es suave y generoso, sus pezones siempre están parados, duros, coronando la exquisitez de sus tetas.
La deseo como un hambriento.
También tiene una linda cola, se lo hice demasiadas veces por el culo como para olvidarme de él.
Es mi mujer, la que me vuelve loco, la que me es fiel, la que me espera, sabiendo que mi familia no la quiere demasiado y ni siquiera me presiona para venir a casa, aguanta lo que sea con tal de estar a mi lado.
Luego de firmar los documentos de la dirección adjunta de las empresas, voy a hablar seriamente con mis padres y con mi hermana, Marina va a ser parte de nuestra familia y no se merece ningún desplante.
Al marido de mi hermana no le hicieron ningún desplante, claro que él también viene de una familia bastante poderosa, pero tienen más apellido que dinero y a nadie le importó ese tema.
Mis padres con la familia de Edy se llevan muy bien, se encuentran algunas veces, en capital, para cenar y desde que nació la pequeña princesa, son más unidos que nunca.
Cenamos todos juntos y volvimos a brindar por mi título.
-Esta noche me encuentro con mis amigos para festejar, pero no me esperen a dormir.
A mi madre se le fue la sonrisa, sabe que voy a ver Marina.
Por más que lo piense, no entiendo porque no la quiere.
Tal vez son celos de madre, porque soy su hijo menor y el único varón.
Decido ignorar su expresión, no quiero nombrar a mi novia, para que no se arruine mi noche, mi gran noche.
Me ducho con agua bastante caliente, es que el frío apremiaba, estamos en invierno.
Me visto y luego agarró la cajita con la sortija, me salió unos cuántos cientos de miles de dólares, pero para mi adorada novia no escatimo en gastos, se lo merece.
No veo la hora de tenerla en mis brazos, le soy absolutamente fiel y hace casi un mes que no la veo, estoy que exploto de deseo, esa es otra de las razones por la cuál me quiero casar cuanto antes, quiero hacerle el amor todos los días.
Dormir entre sus tetas, despertarme a media noche y chuparselas medio dormido.
Mi miembro está totalmente despierto, trato de distraerme, pronto la voy a ver, hoy no preciso masturbarme mientras la recuerdo.
Estoy saliendo y vuelvo sobre mis pasos, estoy tan ansioso y entusiasmado, pensando en la sorpresa que le voy a brindar a mi novia, y en lo feliz que la voy a hacer, que había olvidado de agarrar los preservativos, tomo dos cajas de tres unidades cada una, es que no pienso dormir.
No llegué a la puerta de mi casa y me llama Walter, preguntándome si ya salí, me pareció que me quería decir algo y no se animó, debe querer decir nuevamente que estoy loco, que espere, que soy joven, y mil cosas más que me dijo durante toda la tarde y por otro lado, me las dice siempre.
Me despido de mis padres y de mi cuñado, mi hermana estaba haciendo dormir a la pequeña Sofía.
Tomo las llaves de mi camioneta y me subo.
Estaba emocionado, pensando que a partir de esa noche cambiaría mi vida, sin saber que realmente sería así, pero no como yo lo esperaba.
Manejé con cuidado, es que mi mente volaba hacia la hermosa cara de mi novia e inmediatamente recordaba su pecho, ese por el que estaba obsesionado, en realidad estoy obsesionado con toda ella, con su suave personalidad, con su bondad, con su forma desinteresada de amar y con su ondulado cuerpo, que era solo mío.
Realmente soy dichoso, solo falta que mi familia pueda ver en Marina todas las cualidades que veo yo.
Por Alejo
Estoy Llegando y suena de nuevo mi teléfono, nuevamente era Walter, preguntando en dónde estaba.
Le dije en qué estacionamiento estaba guardando mi camioneta.
Había llegado con mi auto a mi ciudad, pero mi padre justo cambió de modelo su camioneta y aún no se la habían entregado la nueva unidad, la había traído por medio de Walter, no es que tardó más de lo acordado, es que no pudo pasar por la aduana para firmar un documento y Walter había viajado unos días antes, ya que su abuelo no estaba bien de salud y estaba encaprichado en no viajar hasta capital para que lo atienda el especialista correspondiente, el tema es que no había nadie para que firme y así liberar la camioneta en la aduana.
Por eso mi padre viajó con mi camioneta, podría haber tomado otro de sus autos, pero creo que agarró lo que estaba más a mano en el garaje de la empresa.
-Esperame ahí, que ya llego.
Dice mi amigo.
Me estoy impacientando, sólo deseo ver a Marina y tomarla en mis brazos.
Estoy por llamar a mi novia y justo llega mi amigo.
-¿Qué mierda te pasa?
Le digo de mal humor.
-Quiero ver a Marina.
-Ella está en la puerta de la disco.
-Me debe estar esperando, traje la sortija.
Toma mi brazo y lo hace con fuerza.
-Marina no es como pensás.
-¡Basta con eso!
Digo y comienzo a caminar, apurando mis pasos.
-Estás equivocado, ella...
Le doy un empujón y sigo caminando.
Walter apura sus pasos y está cerca mío.
No sé qué le pasa a mi amigo, no quiero escucharlo, solo quiero tener en mis brazos a Marina.
Estaba a media cuadra cuando la divisé, estaba al lado de un hombre, están hablando animadamente, estoy a unos veinte metros, cuándo él le pasa sus manos por la cintura y la atrae hacia su cuerpo.
-¿Qué mierda sucede?
Le pregunté a Walter y cuando me estoy por acercar para reclamarle al que está abrazando a mi novia, ella se cuelga de su cuello y buscó la boca de ese hombre.
El tipo la devoró enterita y una de sus manos bajó hasta su nalga, dándole un juguetón chirlo.
Me quedé parado en donde estaba, mis ojos no podían creer lo que veía, no daba crédito, no podía ser.
Ellos, ajenos a mi presencia, seguían demostrando su amor en público...
Marina parecía totalmente feliz cuando el tipo la manoseaba delante de todo el mundo.
Mi corazón estaba por estallar, pero de angustia.
Ella no puede ser la misma que me manda corazones y emoticones a diario.
Pensé un momento y hacía bastante que no me mandaba todos los días esos emoticones, mucho menos corazones.
Era yo quién la llamaba y quién le mandaba corazones.
Ella sólo me llamaba para lamentarse cuando no se podía comprar algo que le gustaba y yo inmediatamente le mandaba dinero, entonces ella sí me mandaba un corazón.
¿Cómo no lo vi antes?
¿Todos sabían cómo era?
¿Fui ingenuo?
No, no puede ser verdad, tiene que haber una explicación.
-No puede ser verdad.
Digo y comienzo a caminar hacia ellos.
Nuevamente Walter me tomó del brazo.
-Esperá que entren y fijate hacia donde van.
Lo dudo un momento, pero de verdad quería equivocarme cuando pensé que iban a un reservado, a nuestro reservado...
Ella no era así, todo tenía que ser una maldita broma, tal vez ese infeliz era sólo algún primo lejano...
Veo como entran de la mano.
Luego de unos minutos estamos por entrar cuando se nos acerca Nazareno, otro de nuestros amigos.
Bien, otro más que sabe que tengo terribles cuernos...
No, no puede ser, vi mal.
Nazareno le hizo un gesto a Walter, que no pasó desapercibido por mí.
-¿Todos sabían?
Ninguno me contestó.
Eso me confirmó que todos lo sabían.
Entramos y el lugar estaba lleno de gente, por lo que tardé unos minutos hasta llegar a los reservados de fondo, esos en donde había cierta intimidad.
Mis amigos venían detrás mío, mis pasos eran dados automáticamente, creo que arrastraba los pies, o tal vez tardaba a propósito para no descubrir lo inevitable.
Me paré unos metros antes de llegar y saqué del bolsillo de mi camisa, la cajita que contenía la sortija que con tanta ilusión y amor compré.
Se la muestro a mis amigos, ninguno se anima a hablar.
Con el estuche en la mano, sigo caminando, mis piernas tiemblan, mis manos sudan y tengo mi garganta reseca.
Malditas discotecas modernas, en donde todos cogen en cualquier lugar, sin importarles si alguien los está mirando.
Ya sé que yo hacía lo mismo, bueno, eso en un principio...ya no lo hacíamos más allí, luego de esas primeras veces, siempre íbamos a un hotel.
Al llegar al que creía que era nuestro sitio, la ví, ella estaba de espaldas a mí, sentada sobre ese tipo, que era bastante mayor que nosotros, todos estamos en nuestros 22 años.
Ese hombre tendría más de 30 años y estaba tan entusiasmado enterrando su cabeza en el pecho que creía que era solo mío, que no se dio ni cuenta que los estaba observando, mis amigos estaban uno a cada lado mío, creo que iban a impedir si decidía agarrarlo a trompadas.
En realidad estaba envuelto en una nebulosa, con baldes de agua congelada cayendo sobre mi cabeza y cuchillos que se clavaban en mi corazón.
Tomé el cabello de Marina y lo tiré hacia atrás, su cuerpo, con el envión, también se fue hacia atrás y sus grandiosas tetas quedaron totalmente expuestas.
-¿Qué te pasa?
Me grita el tipo.
Marina estaba pálida, no sabía qué hacer.
-Veo que no me esperabas.
Le digo con un dejo de sarcasmo.
-¿Qué significa esto?
Le reclama el tipo.
¿Ella jugaba a dos puntas?
Se para y como no, el miembro del tipo quedó en el aire.
Por si me quedaba alguna duda de que estaba cogiendo.
Se arregló la ropa y él tipo guardó su miembro, se le acabó, al menos por el momento, su diversión.
-Yo...lo lamento...me equivoqué...es que...
-¿Qué te pasa?
Le pregunta el idiota que estaba con ella.
-Tres años estuve esperando el momento de recibirme para proponerte matrimonio, ayer cumplí una parte de mi sueño y hoy...
Abro el estuche ante el estupor de mis amigos, que por un momento creyeron que igual le iba a proponer matrimonio.
-Es la sortija que simboliza mi amor y mi lealtad, te fui fiel hasta con el pensamiento, me enfrenté a mis amigos, cuándo pretendían hablarme de vos y hasta con mi familia, que no le dije mis planes, porque el lunes me convierto en director adjunto de Electrodomésticos Monti SRL., pensé que ya nada nos iba a separar para que te conviertas en mi señora...ni siquiera valés mis pensamientos.
-Alejo...te amo, perdoname.
Me reí hasta que las lágrimas saltaron de mis ojos.
-No sos la dama que pensaba, deliraba por vos y por tus tetas que recién ese infeliz te estaba chupando.
-Fue sólo un desliz...
Dijo la muy hipócrita.
-¿De qué mierda hablás? Estamos a punto de convivir, hace seis meses que salimos.
Dijo el tipo.
-Sos una hija de puta, una prostituta cualquiera.
-¡No la insultes!
-Hago lo que quiero y es verdad, vamos a ver de qué vas a vivir cuando no cuentes con mis depósitos bancarios.
Le muestro la sortija.
-¿La querés? ¡Es tuya!
Le estoy por dar la sortija, cuando Walter me la saca de la mano.
-¿Estás loco? ¡Vale medio millón de dólares!
Gritó.
Él no sabía cuánto la pagué, aunque no estaba muy lejos de la realidad la cifra que dijo, pero estoy seguro que lo dijo para molestar a Marina y vea lo que se perdió, por puta, por maldita.
No entiendo, me tenía a sus pies, soy un excelente candidato, soy millonario y estábamos bien en la cama.
No existe ninguna posibilidad de seguir adelante con ella.
Me quitó todo.
Me sacó la alegría.
No sé porqué lo hizo.
Me tenía íntegro, era solo suyo, deliro por ella.
Lo es todo para mí, realmente algo murió dentro de mí en este momento.
-Ale...amor...perdoname, te amo.
Dijo abrazándose a mí.
Se debe haber dado cuenta que perdió mucho esta noche.
No creo que le importara haber perdido mi amor, al escuchar lo que valía la sortija, sus ojos casi se le fueron para atrás y cuando por fin le dije el nombre de mis empresas, hasta el infeliz que estaba con ella, se calló la boca.
Walter guardó en su bolsillo la sortija, a mí ya no me importaba.
Sentía que mi alma y mi corazón estaban secas.
No es que se acabó lo que sentíamos, ella nunca sintió nada.
Jamás me valoró, recuerdo que la primera noche juntos, en ese mismo sillón de esa misma discoteca, ella se asombró cuando le dije que quería algo serio, para mí no era una aventura pasajera, para mí, ella era el amor de mi vida.
El tipo que estaba con ella debía ser un rata, tenía más de 30 años y cogía en una discoteca como si fuera un adolescente.
Por supuesto que Marina me va a extrañar, al menos va extrañar mi dinero.
Me siento un infeliz.
Perdí a la mujer de mi vida, tal vez nunca fue mía.
Cogió conmigo la primera vez que estuvimos juntos y yo le creí cuando me dijo que solo se había acostado con uno sólo antes de mí.
¿Realmente soy tan ingenuo?
Todos intentaban decirme cómo era ella.
Hasta mis padres deben saber cómo es.
Walter la debe haber visto en la puerta de la discoteca, por eso fuea buscarme.
Recuerdo que estuvo todo el día tratando que yo lo escuche.
Yo estaba obsesionado con sus malditas tetas y no escuchaba razones.
Me incendiaba solo cuándo pensaba en ella.
Es una traicionera, espero que sufra como la maldita perra que es.
Le deseo lo peor, realmente no le puedo desear nada bueno.
Por suerte y gracias a mis amigos, descubrí su juego, ellos sabían la verdad.
En la facultad me rehusé a engañarla y aunque mil veces moría de ganas de tener sexo, me la pasaba a pura paja.
Fui un idiota.
Con mis amigos, nos dirigimos hasta la barra del lugar, nunca me había emborrachado, sí había tomado un poco de más y lo hice muchas veces, pero emborracharme hasta perder el sentido, nunca lo había hecho, hasta ese momento.
Es que creí que me moría de dolor.
Ella pretendió acercarse a mí, pero Nazareno la alejó.
-Por fin descubrió tu juego, andate de acá, puta de mierda.
-¡Te amo!
Me gritó ella.
La miré y es verdad, es hermosa, sexi, sensual y me vuelve loco, pero la encontré cogiendo con otro en una discoteca y por lo que dijo ese tipo, hacía meses que salía con ella.
La compartía y quién sabe cuántas veces lo hice.
¿Habrá pensado en casarse conmigo?
Puse en sus manos mi corazón, jamás desconfié de ella.
Si en casa se llegan a enterar que le abrí una cuenta bancaria, me dirían de todo, aunque tal vez no, porque se apiadaron de mi dolor.
No era su único hombre y eso debe haber sido desde el principio.
Ella no va a ser feliz, de eso estoy seguro.
La traté como una señora, más que eso, la tenía como a una reina.
Marcó mi vida.
No era nada más que una vulgar prostituta, con ese cuerpo de lujo.
Me gustaría zambullirme por última vez en esas tetas, pero hasta deben tener la saliva de ese tipo.
Estoy muriendo de amor.
Ella arruinó el día que tendría que haber sido uno de los más perfectos de mi vida.
Nazareno había tomado bastante, pero no tanto como yo, que no me podía tener parado.
Pido otro trago, pero Walter, que era el más sobrio de los tres, quiso impedirlo, lo tomé igual.
-Te vas a agarrar un coma alcohólico, ya basta.
No sé en qué momento salimos de la discoteca, creo que Walter nos estaba llevando a la rastra a los dos.
-¿Para qué mierda tomás vos también?
Le dice a Nazareno.
Justo apareció un amigo y le dijo que lo llevé hasta su casa, que él me iba a llevar a la mía.
Nazareno se fue y en ese momento a Walter lo llamaron por teléfono, diciendo que su abuelo se había descompuesto y estaba internado, estaba preguntando por él, al parecer eran sus últimos momentos.
Sé fehacientemente que Walter adoraba a su abuelo.
No podía dejarme y tenía que ir al hospital.
Me subió al asiento del acompañante, cuando escucho que habla con alguien, aunque no entiendo bien que dice, es una chica.
Por un momento pienso que está hablando con Marina y que todo fueuna pesadilla.
-Vivo en su cuadra y sé manejar, quedate tranquilo que lo llevo y hasta te aviso cuando llegamos.
Me pareció escuchar eso, aunque luego lo olvidé, apenas arrancó la camioneta, me desmayé o al menos perdí la conciencia.