Aquellas gotas de agua se deslizaban por ese increíble y formidable cuerpo blanquecino, pero a la vez bronceado, provocando que el interior de su boca se volviera agua. Los fieros pálpitos de su coño la estaban volviendo loca.
Era increíble lo que podía experimentar con tan solo ver ese cuerpo masculino ante ella. Se sentía tan excitada y ni hablar de las ganas que tenia de colarse en ese cuarto de baño sin llevar ni una sola prenda de ropa encima.
La silueta masculina y poderosa de su jefe la enloquecía al punto de sentir que sus pantaletas se humedecen debido a sus fluidos vaginales. Gracia muerde sus labios al mirar cuidadosamente a Mauricio por una pequeña abertura de la puerta.
El rubio se encontraba duchándose con la puerta medio abierta y justamente ella había entrado en su cuarto para entregarle un traje que ordeno que le subieran a su habitación. La joven fisgona al escuchar el sonido de la ducha sintió mucha curiosidad.
Luego de dejar el traje cuidadosamente acomodado sobre la cama, camino hasta la puerta y fue cuando se fijó que su jefe tomaba una ducha, las puertas de cristal se encontraban abiertas permitiéndole a la morena apreciar la figura desnuda de ese hombre.
Gracia muerde sus labios en señal de gusto, ella estaba completamente enamorada de Mauricio, era un hombre atractivo y extremadamente varonil. A sus 40 años era un hombre que le podía mojar las pantaletas a cualquier mujer.
Con ese cuerpo tan definido a ella se le hacía agua la boca una vez más, en ese instante a ella le provocó sacarse toda la ropa para meterse en la ducha con él y coger toda la mañana hasta que su coño le escociera.
Gracia lo observa con ojos de deseo e imaginándose como seria follar con su jefe todo un día. Era su sueño más anhelado, tenerlo todo para ella era lo que pedía a diario. Que él se diera cuenta de su presencia tomándola a la fuerza para coger sin tabú.
-El maldito está como quiere -musita para no ser escuchada.
En eso ella observa que él cierra el grifo de la llave disponiéndose a darse la vuelta, es cuando la morena se aleja de la puerta para salir despavorida de la habitación... al salir al corredor siente que su corazón palpita frenéticamente.
Mira la puerta entre abierta por encima de su hombro y suspira, era una tonta al pensar que Mauricio Rinaldi se fijaría en una chica como ella. Bien sabía que solo ligaba con mujeres mayores, de esas que solían aparecer en las revistas de cotilla.
Las famosas modelos de figura esbelta y talla cero...
Jamás se le vería involucrado con una simple empleada doméstica, y menos en una como ella que no tenía donde caerse muerta. Solo le quedaba soñar con follarse a ese hombre en sus sueños.
Nadie podía quitarse ese derecho...
[...]
Mauricio abandona el cuarto del baño completamente desnudo y mojado mientras seca su cabello con una toalla, el rubio echa un vistazo hacia la cama fijándose que su traje se encontraba sobre el colchón, luego gira el rostro hacia la puerta notando que estaba a medio cerrar.
Sin embargo entendió que una de las empleadas había subido, o mejor dicho Gracia. El CEO procede a avanzar hacia la cama para vestirse y salir hacia su oficina. Esa mañana tenía mucho trabajo pendiente.
En cuanto estuvo listo, baja al piso de abajo observando que Gracia serbia el desayuno en la mesa. El CEO se encamina hasta la misma percatándose de que ella al verlo se tensa.
-Buenos días señor Rinaldi.
-Buenos días -saluda seriamente tomando la taza con café.
-¿Se le ofrece otra cosa?
-Ya puedes irte.
Mauricio empieza a tomar su café sin siquiera mirar a Gracia.
[...]
En su oficina se encontraba metido en su ordenador cuando su secretaria toca la puerta, segundos después ingresa.
-Señor Rinaldi, tiene una visita -el CEO levanta la vista.
-No espero a nadie.
-Es la señorita Thomson.
El CEO hace un gesto para que la hiciera entrar en su oficina, reclina su cuerpo hacia atrás y espera a que ella ingrese en su oficina... en cuanto ve a la rubia sonríe de medio lado.
-Rebeca, que sorpresa verte aquí.
-No podía esperar verte esta noche, me atreví a sorprenderte esta tarde -le dice mientras camina hacia él contoneando su cintura de manera provocativa.
-¿Ah sí? -Mauricio frunce el ceño al mirar que ella se acerca a su escritorio.
-No deseaba que me dejaras plantada -añade con voz seductora.
En eso la rubia empieza a aflojar el nudo de su abrigo, Mauricio mira atentamente sus movimientos sintiéndose excitado. En lo que ella descubre su cuerpo el CEO se percata de que Rebeca solo utilizaba una hermosa lencería debajo de aquel abrigo.
-¡Eso sí que es una sorpresa!
-¿Sorprendido? -le dice ella al mismo tiempo que se despoja del abrigo, el mismo cayo en el suelo para luego ella dar un par de pasos hasta quedar a poca distancia del rubio -. He venido por todo el camino con muchas ganas de verte.
-Eso puedo verlo.
El rubio la toma por la cintura mientras que admira aquellas diminutas prendas de ropa interior que usaba. El cuerpo de Rebeca era perfecto, su silueta era exquisita, todo estaba en su lugar.
El CEO aproxima a la rubia hacia él para terminar sentándola sobre su regazo, ella se sienta a horcajadas restregándole sus senos contra su pecho.
-Quiero follar en tu oficina Mauricio -musita contra sus labios, la rubia los lame al mismo tiempo que introduce las manos por debajo de su saco -. ¿Quieres coger conmigo?
Las manos de Rebeca fueron descendiendo poco a poco por su pecho hasta llegar a la altura de la pretina de su pantalón. Seguido de eso, la joven modelo baja la cremallera del CEO y osadamente introduce una mano por la abertura.
En cuanto siente la dureza del pene de Mauricio sonríe con picardía.
-Justo como imagine que reaccionarias -ella muerde sus labios para luego aproximarse a los de Mauricio, al cabo de besarlo Rebeca empieza a frotar el pene del rubio.
-¡Ahh! -lo oye gemir contra sus labios lo que incrementa las ganas de la rubia.
Afianza el beso al mismo tiempo que aprieta la polla de Mauricio lo que provoca que el CEO apretara el culo de ella.
-¡Ahh! Siii...
Con algo de desespero ella libera su cuerpo del pantalón, como puede se lo baja hasta conseguir ver la enorme erección del rubio. Rebeca se arrodilla en medio de sus piernas hasta inclinarse hacia la muy excitada polla de ese hombre.
Sujetándola por la base del mismo acerca la boca al glande y empieza a chupar y lamer el líquido transparente que brota de la abertura de la uretra.
Mauricio inclina la cabeza hacia atrás mientras que disfruta de aquella mamada, Rebeca era muy buena cuando se trataba de chuparle la polla, no lo negaba, era increíble. Gime muy bajo cuando siente que ella empieza a introducir toda su polla dentro su cálida boca.
Aquello lo llevo a sujetarla de la nuca para hacerla bajar un poco más, podía escuchar el húmedo sonido de su boca y su lengua contra su polla. Esa mujer le estaba devorando el pene y le encantaba que lo hiciera.
Baja la mirada para verla como introduce ágilmente su polla en su boca succionándola deliciosamente. Gime al mismo tiempo que muestra una expresión de placer en el rostro, el placer que estaba sintiendo era descomunal.
De pronto Rebeca se detiene y es cuando él aprovecha para ponerse en pie, hace girar el cuerpo de la rubia el cual termina recostado sobre su escritorio. El culo de la modelo queda en lo alto provocando al CEO de manera peligrosa.
-¿Has venido por una buena cogida? -musita contra la oreja de la rubia mientras que la sujeta de su cabello.
-Sí, he venido para eso.
-Entonces, ¿me vas a permitir hacer lo que yo quiera? -para ese momento gruñe.
-¿Qué quieres decir? -pregunta con dudas.
El CEO separa las piernas de la modelo con su rodilla, luego sujeta su polla percibiendo que por la ranura de la uretra brotaba una gota de sus fluidos.
-¿Mauricio? ¿Qué vas hacer? -el rubio hace a un lado las pantaletas de ella y de manera inmediata empieza a frotar el centro de su coño.
Rebeca estaba muy húmeda, sus dedos se empaparon rápidamente con los fluidos de su cuerpo. Su vagina estaba muy mojada y los labios internos levemente hinchados, frota los mismo de manera lenta provocando que ella arquera un poco más la espalda.
Sujeta a la modelo por el cabello inclinando su cabeza hacia atrás, nota que se encontraba muy excitada y dispuesta a todo. El CEO abre la gaveta a su izquierda para sacar un preservativo que rápidamente se coloca.
Masturba un poco más el clítoris de la modelo oyéndola gemir contra la mesa de su escritorio, ella se aferró al borde de la mesa al mismo tiempo que eleva el culo sabiendo lo que se avecinaba luego.
Mauricio lleva su polla hacia el culo de Rebeca, pero en vez de penetrar su coño, empieza a meter su polla en el pequeño orificio de su ano.
-¡Ahhh! Mauricio, espera un momento... -Rebeca objeta puesto que no esperaba que follaran por el culo.
-Has dicho que estabas dispuesta a todo -rezonga con voz pastosa mientras va adentrándose poco a poco dentro de su culo.
-Sí, pero... ¡ahhh! -jadea al mismo tiempo que se aferra al escritorio.
-Abre más las piernas, Rebeca. Se buena.
-Mauricio -jadea casi sin fuerzas.
El CEO fue metiendo su polla cada vez más hasta que consigue penetrarla por completo, sujeta a Rebeca por el cabello para inclinar su cabeza hacia atrás, ella respiraba con fuerza más sin embargo no le pedía que se lo sacara.
Entendió que ella deseaba que continuará fallándosela por el culo, empezó a menear su pelvis contra el trasero de la rubia lentamente disfrutando de la estrechura de su interior. Aprieta la cintura de ella mientras embiste su ano.
-¡Ahhh! ¡Ahhh! -ella empezaba a gritar.
-Guarda silencio, estamos en mi oficina -le advierte, aunque sospechaba que ya era muy tarde. Ademas su secretaria conocía bien sus andanzas.
Baja la mirada para ver como su pene entra y sale del ano de Rebeca lo que incrementa febrilmente su excitación. Cierra los ojos al mismo tiempo que muerde sus labios, oyendo a Rebeca jadear y sintiendo su polla muy apretada el CEO estaba aún paso de correrse.
Lleva su mano al coño de Rebeca sintiendo que ahora estaba más abultado que antes, tan lubricado y baboso que empezó a frotar sus labios vaginales entre tanto seguía fallándosela por el culo.
Inclina la cabeza hacia abajo observando la piel blanquecina de esa mujer toda sudorosa, las gotas de sudor de frente caían sobre su espalda, sin embargo no se detuvo hasta que sus dedos empezaron a empaparse más de la cuenta.
Rebeca estaba obteniendo su orgasmo, derramándolo entre su mano al sentir aquella delicia entre sus dedos el CEO se libera por completo y termina por correrse.
-¡Ohhhh! -jadea con ganas al sentir como su polla explota dentro del culo de ella.
Aprieta la cintura de la rubia con ambas manos entre tanto continua entrando y saliendo de su cuerpo lentamente. Echa la cabeza hacia atrás luego de haber terminado, con la respiración agitada el CEO vuelve a la realidad.
Mira a la rubia aun acostada sobre su escritorio y es cuando extrae su polla de su culo, en ese momento la oye soltar el aliento.
-¿Qué mierda, Mauricio? Es la primera vez que cogemos por el culo, ¿te has vuelto loco? -intenta incorporarse, pero le cuesta un poco.
-Has venido aquí por una buena cogida, ¿no es así?
-Sí, pero no para que falláramos por el culo -se queja mientras endereza su cuerpo maltrecho.
-No oí quejas.
Ella lo mira con asombro, él se dirigía al cuarto del baño como si nada hubiera pasado. Llevaban muchos meses cogiendo y tanto que se cuidó para que no se la follara por el culo y para nada.
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-Mauricio -llama su atención al detenerse bajo el marco de la puerta -. ¿Cuándo haremos oficial esto que tú y yo tenemos? -el CEO pestañea al mismo tiempo que limpia su polla.
-¿De que estas hablando?
-Ya sabes, nuestra relación.
El rubio termina por vestirse para salir de la recámara del baño sin siquiera mirar a Rebeca, pero siente que ella no le despega los ojos de encima.
-¿Qué significa ese silencio? -pregunta al mismo tiempo que recoge su abrigo.
-Rebeca, ¿Por qué quieres comprometer tu vida de esta manera? -el CEO la enfrenta con la mirada.
-¡¿Qué dices?! Llevamos meses saliendo, creo que es momento de que hagamos oficial nuestras salidas, ¿no piensas igual?
-No.
Su fría respuesta la perturba.
Ella sabía en lo que se estaba metiendo cuando comenzó a salir con Mauricio, era un hombre que se le conocía por no tomar a nadie en serio. Ninguna mujer había logrado domarlo, era un rompe corazones nato.
Pero ella creyó que por el tiempo que llevaban saliendo él la vería con ojos diferentes, siempre estaba dispuesta cuando él la buscaba y encima de eso era una modelo famosa.
-¿Cómo qué no? ¿Y qué pasa con todo el tiempo que llevamos saliendo? ¿Eso no cuenta?
-Creo que fui directo contigo desde el principio, ¿o no fue así? -la modelo parpadea varias veces al recordar cuando él le dijo que no buscaba nada con ninguna mujer.
-Sí, pero...
-Aceptaste esta condición, ahora no cambies los papeles, de otro modo esto se termina aquí.
El corazón de Rebeca late con fuerza, Mauricio era un hombre muy decidido. No se dejaba intimidar por nadie y no titubeaba para mandar a la mierda a quien fuese. La joven relame sus labios al mismo tiempo que le hace un nudo al abrigo.
-Tu decide... es muy bueno coger contigo, pero si tengo que terminar esto, lo haré... -el CEO la mira fijamente mientras espera una respuesta.
-No, no, no quiero que se termine -sonríe a medias.
Sin embargo a pesar de aceptar la condición de Mauricio estaba empeñada en que iba a conseguir más de ese hombre. Iba a ser suyo, Mauricio era todo lo que una mujer deseaba, era rico, apuesto y exageradamente masculino.
¿Qué si le encantaba?
Estaba perdidamente obsesionada con él.
-En ese caso, continuamos como estamos.
-De acuerdo -ella se aproxima a él seductoramente mientras desliza las manos por su pecho -. Acepto tus condiciones, con tal de seguir disfrutando de ti, acepto todo.
-¡Así me gusta!
El CEO envuelve su cintura recibiendo el beso de la rubia, Rebeca era una mujer muy fogosa. Pero también muy caprichosa, él sabía que ella no lo iba a dejar tan fácil. Con tal de seguir follando con él era capaz de aceptar lo que fuese.
Aunque no estaba nada mal, sí que era un problema muy grave el que tenía entre manos. Pero era algo con lo que podía lidiar.
-¿Te veo en la noche en el restaurante de siempre? -ella le sonríe mostrando esa mirada brillosa y peligrosa.
-Por supuesto, a la misma hora.
-De acuerdo, entonces hasta más tarde.
Deposita un beso en su dedo para luego plantarlo sobre sus labios, la rubia se aleja de él caminando hacia la puerta mientras contonea su cintura provocativamente. En cuanto se queda solo, el CEO suspira.
[...]
Rebeca cierra la puerta de la oficina de Mauricio con una expresión de irritación. Le iba a costar mucho lograr que ese hombre la tomara en serio, pero necesitaba conseguirlo. Era uno de los CEO más importantes de la ciudad, le gustaba mucho, sería una idiota si lo dejaba escapar.
Muerde sus labios justo cuando levanta la mirada para ver a la secretaria de Mauricio, la morena la observa como si supiera lo que había hecho con su jefe. Y estaba bien que lo sospechara, esa estúpida debía saber quién demonios estaba con él.
Rebeca pasa a un lado de ella mostrándola una mirada de inferioridad y sigue avanzando hasta la salida como si fuese la dueña todo el lugar. No lo era, pero esperaba muy pronto conseguirlo.
[...]
El autobús se detiene después de un largo viaje pervertido, pero finalmente había llegado a su último destino. Y lo agradecía porque ya estaba hecha mierda, Amber se pone en pie al ver que todos los pasajeros lo hicieron.
Con la mochila en la mano la castaña baja del autobús, levanta la mirada y es cuando se percata de Gracia a lo lejos que la saluda. La castaña sonríe de medio lado mientras se encamina hacia ella.
Al estar cerca de morena ambas se abrazan.
-Al fin has llegado, ¿Cómo estuvo el viaje?
-Muy cansado.
-Puedo imaginarlo, bueno, vamos a casa. Mi madre debe estar esperándonos.
-Gracias por venir por mí, la verdad es que no tengo idea de cómo llegar a casa.
-Descuida, poco a poco te iras acostumbrando a esta ciudad.
La castaña asiente mientras que piensa que no creía que fuese tan fácil, Nueva York era un mundo diferente al que ella estaba acostumbrada. La vida en el campo era muy distinta a la de la ciudad, pero no tampoco es que tenía muchas opciones.
Después de la muerte de su padre a ella no le quedó más remedio que irse a vivir con su tía Maryin y su prima Gracia. Ambas la acogerían en su casa, aunque ella pensaba que seria breve.
-He preparado una habitación para ti, pero veo que no has traído muchas cosas contigo.
-Me traje lo necesario. Tampoco es que tenía muchas cosas.
-Sí, eso veo.
Su padre no poseía muchas cosas, no tenía una casa propia y tampoco un guardarropa amplio. Cuando su padre murió solo pudo seguir viviendo tres meses más en la pequeña casa que su papá había rentado.
Por esa razón recurrió a su tía, era hermana de su madre, una que nunca se preocupó por ella desde el día que nació. Su padre se hizo cargo de todo mientras que ella recogió sus cosas y se largó así sin más.
Por suerte, su tía mantenía comunicación con ella. No era mucha, pero existía el apoyo ya que su padre no tenía hermanos.
-Espero encontrar un empleo rápido y no darle tanta molestia a mi tía con mi estadía en su casa.
-Eres joven, estas en la gran ciudad, estoy segura de que encontraras un buen empleo.
-Si eso espero...
Gracia mira a su prima y le sonríe, estaba pasando por un mal momento. Al menos estando al lado de ellas no la pasaría tan mal. Observa sus atuendos y percibe que estaban un poco pasado de moda.
Era evidente de dónde provenía la pobre. Mira sus tenis, estaban bastante desgastados. Sintió mucha pena por Amber.
Cuando ambas llegaron a casa, Maryin recibió a su sobrina con una sonrisa.
-Niña, como has crecido.
-Hola tía, gracias por recibirme en tu casa.
-Lamento mucho lo de tu padre, fue una terrible noticia.
-Si -la castaña baja la mirada al recordar a su padre.
-Gracia te acomodo una habitación, es la que al fondo. Seguro quieres ducharte, comer y dormir.
La verdad es que era lo que más necesitaba en la vida, llevaba dos días viajando y estaba realmente agotada.
-Gracias.
Después de ducharse y acomodarse en una cama bastante cómoda, Amber suelta el aliento. A pesar de estar tranquila en esa casa no dejaba de sentirse preocupada por su situación económica.
Apenas tenía 19 años, necesitaba hacer algo con su vida porque de arrimada en casa de su tía no se podía quedar. Era importante que encontrara un empleo cuanto antes, y con aquellos pensamientos se sume a un sueño profundo.
[...]
Gracia vuelve a mirar el cuerpo musculoso y masculino de su jefe a escondidas, ella llego a pensar que dejaba la puerta medio abierta solo para que ella pudiera espiarlo. Aquel pensamiento la hacía sentirse excitada.
De solo imaginar que su jefe deseaba que ella lo viera la encendía mucho, es que ni sintiera miedo a perder su empleo se quitaría toda la ropa para terminar metida en esa ducha con él.
La morena muerde sus labios al observa cómo se toca su polla, luego desliza sus manos por su cuerpo en compañía del jabón. Era tan sensual verlo desnudo, a ella le fascinaba ese hombre.
Sus ojos hacia el mismo recorrido que hacían las manos de ese hombre, sonríe un poco cuando frota su rostro. En eso Mauricio cierra la llave y es cuando ella sabe que debe marcharse rápido.
[...]
El CEO baja como todas las mañana para tomar el desayuno, pero al llegar a la mesa se percata de que aún no habían servido nada. Frunce el ceño mientras que toma asiento y justo en ese momento Maryin sale de la cocina.
-Buenos días señor, disculpe la tardanza.
-¿Qué ha pasado esta mañana? -pregunta tomando la taza con café.
-Gracia se ha ocupado de unos asuntos, no le ha dado tiempo de terminar a tiempo para servirle la mesa.
El rubio levanta la vista para ver a Maryin servir su desayuno, era un hombre selectivo, solo Maryin y su hija eran las que se encargaban de su hogar. No tenía más servidumbre, no le gustaba tanta gente en su casa.
Espera en silencio que la castaña le sirva la mesa.
-¿Desea algo más?
-Puede irse, Maryin.
El CEO toma un sorbo de café mientras ve a la mujer alejarse, no era tan mayor, sin embargo quizás ya no podía hacer ciertas cosas en la casa. Su hija se encargaba prácticamente de todo, mientras que ella era la que cocinaba y hacia uno que otro oficio.
Por su edad y un problema en sus rodillas no subía a la parte de arriba, Gracia se encargaba de la limpieza profunda... el rubio relame sus labios al mirar el desayuno en su mesa.
Quizás necesitaban ayuda...
[...]
Por la noche cuando Mauricio llega a la casa encuentra a madre e hija todavía en la misma, mira la hora en su reloj percatándose de que ya no debían de estar trabajando.
-Señora Maryin, ¿Qué es lo que hacen aquí?
-¡Oh, señor Rinaldi! Disculpe, es que apenas hemos terminado con las labores.
-Últimamente han terminado muy tarde.
Les dice a ambas mientras se suelta la corbata, únicamente observaba a Maryin. Pero sabía de sobra que los ojos de Gracia estaban puestos sobre él. No era un idiota, era evidente que esa chica estaba colada por él.
Sin embargo era una chiquilla, su madre le había dicho que apena contaba con 25 años y que estaba acta para trabajar en la casa. Por esa razón le dio empleo ya que Maryin no podía hacer los quehaceres de su casa.
-Sí señor, lo siento mucho, es que a veces a mi hija le cuesta terminar con todos los trabajos pendiente.
Mauricio le mantiene la mirada a Maryin, luego asiente.
-Muy bien, hasta mañana.
Gracia se sentía indignada, ni una sola mirada le había dedicado. En todo ese tiempo que llevaba trabajando en esa casa no la volteaba a mirar. Le enfurecía que ni por morbo le viera el culo.
O era muy reservado o es que de verdad no le interesaba en lo más mínimo. Observa como sube las escaleras y termina por fruncir los labios.
-Vamos a casa, ya es muy tarde.
-No debiste decirle que no me da tiempo de terminar los trabajos, creerá que soy una incompetente -le reclama a su madre furiosa.
-¿De qué carajos hablas? Él debe saber que ya no basta solo contigo, no puedes con todo y lo sabes. Has dejado mucho trabajo pendiente hoy, mañana estarás muy ocupada.
La morena sale furiosa de la casa, su madre era una tonta. Si ese hombre no la voltea a ver ahora menos lo haría si no lograba terminar con el trabajo en su casa. Gracia niega.
-Creo que le propondré la idea de que contrate a alguien más.
-No necesito ayuda, madre.
-¡La necesitas!
Su hija le hace una mala cara y Maryin siente querer cachetearla, era tan altanera con respecto a su trabajo y no entendía porque.
-¿Se le ofrece algo más señor Rinaldi? -Gracia le pregunta a su jefe quedándose muy cerca de él. El aroma de ese hombre la enloquecía.
-Quiero que llames a tu madre, necesito conversar con ella.
Ella observa como el rubio le responde sin siquiera mirarla, tomaba su café de una manera como si ella no existiera. Y eso que esa mañana se había puesto una de sus mejores prendas para ir a trabajar.
Aun con eso, ese hombre no volteo a verla.
-Claro señor, en seguida.
-La veo en mi despacho después del desayuno -añade seriamente lo que preocupa enormemente a la morena.
[...]
Esa mañana Mauricio se encontraba en su oficina analizando unos documentos cuando recibe una llamada a su teléfono personal. Al mirar la pantalla del mismo se da cuenta que era Rebeca.
El CEO pone los ojos en blanco, sin embargo decide atender la llamada.
-Rebeca.
-Hola cariño, disculpa que te interrumpa, pero me preguntaba si deseabas tomar el desayuno esta mañana en mi apartamento.
-Sabes que ya he desayunado.
-Entonces, ven por un postre.
El rubio medio sonríe, esa mujer era insaciable y bastante tentadora cuando se lo proponía. Mira la cantidad de trabajo que yacía sobre su escritorio, sin embargo, para un rato con Rebeca ayudaría a aliviar la tensión.
Esa mañana tenía muchísimo trabajo. Pero pensó que podía escaparse un par de horas, de ese modo haría más llevadero su día.
-De acuerdo, iré...
El tiempo que le tomó al rubio llegar al apartamento de Rebeca no fue mucho, luego de aparcar el coche y bajarse del mismo el rubio echa la vista hacia la otra acera por la cual observa pasar a una joven de cabello castaño.
Aquella chica miraba atentamente un papel en sus manos pareciendo bastante perdida, el CEO mira la hora en su reloj dándose cuenta de que no podía perder más el tiempo. Avanza al interior del edificio un poco excitado.
[...]
Amber se detiene a mitad de la calle, mira hacia todos lados y supiera. Estaba perdida, la dirección que su tía le apunto no era de mucha ayuda, no tenía idea a donde debía ir.
Le había dicho que si iba en esa dirección podría encontrar un trabajo como el de ella, pero la verdad es que no le estaba resultando nada aquellas indicaciones.
-Mierda, tendré que regresar.
[...]
En lo que Rebeca le abre la puerta al Mauricio el rubio queda impresionado por el recibimiento que aquella rubia le da. Así que sonríe al mirar a Rebeca llevando una muy atrevida ropa interior.
-¿Qué clase de recibimiento es este? -ella lo toma por la corbata para jalarlo al interior de su casa.
-El que te mereces, cariño.
Mauricio envuelve la cintura de la rubia con cierta posesión para luego juntar sus labios con los de ella. Introduce su lengua en el interior de la boca de ella llenándola por completo de él.
En ese instante oye como Rebeca jadea llevándola a estrechar su cuerpo contra el de él, seguidamente el CEO toma posesión de una de sus piernas elevándola del suelo. Aquel movimiento los acerco un poco más.
Rebeca medio sonríe y Mauricio lo percibe, segundos después la rubia salta sobre él y es cuando el CEO comienza a caminar con ella en brazos hacia la habitación. En cuestión de nada ambos se tumban sobre el colchón sin despegar sus labios.
El CEO desliza una mano por un costado del cuerpo de la modelo hasta coronar una de sus tetas la cual aprieta con fuerza. Rebeca gime de placer y termina por llevar sus brazos por encima de su cabeza.
Mauricio libera una de sus tetas del sujetador, visualiza el pezón rosado y erecto que lo saludaba y termina por metérselo en la boca. Ejerce un poco de fuerza para bajar el sujetador y dejar un poco más libre el seno de Rebeca.
Empieza a chupar con ímpetu consiguiendo que la rubia arqueara su cuerpo y comenzara a jadear. Mauricio termina por deslizar las tiras del sujetador por sus hombros hasta deslizarlo hasta la altura de su ombligo.
Al mirar ambas tetas libres sujeta una con su mano y la otra se la lleva a la boca. Entre tanto succionaba el pezón de una, la otra estaba recibiendo un masaje erótico.
-¡Ahhhh! Mauriciooooo... no te detengas, ¡ahhhh!
Ella solo jadeaba y suplicaba por más, así que los besos de Mauricio se desviaron por el centro del cuerpo de Rebeca. Los vellos del cuerpo de esa mujer se erizaron por completo entre tanto el conducía sus besos hacia su coño.
Lentamente ella comienza a separar sus muslos sin esperar que él lo hiciera, Mauricio empieza a repartir besos por encima de la tela de la pantaleta lo que provoca en ella una reacción esperada.
Arquea su cuerpo permitiéndole a él poder deslizar la prenda de abajo por la curva de su culo. Al mirar el coño de esa rubia libre de ropa, el CEO muerde sus labios entre tanto va acercándose a él.
Con los dedos separa los labios inferiores de su vagina seguidamente pasa la lengua por el centro de una carne rosada y húmeda.
-¡Ahhhh! Joderrrrr...-Rebeca jadea con fuerza al sentir que su coño era atacado por la lengua de ese hombre, era el mejor en el sexo oral, de eso no tenía dudas.
Mauricio abre un poco más los labios de su coño para poder meter la punta de su lengua en aquel pequeño hueco que pedía a gritos atención. Sorbe el interior del mismo probando cierta dulzura que lo incitaba a quedarse allí un buen rato más.
De un momento a otro, siente que la mano de Rebeca sobre su cabeza impulsándolo a que se quede allí por más tiempo. El CEO se aferra a los muslos de la rubia entre tanto le chupa el interior del coño.
Con su habilidosa lengua hace círculos en ese botón rosado logrando que Rebeca diera respingo. La sujeta de los muslos para que no se moviera y es cuando ella sube una de sus piernas a su espalda.
Él empieza a acariciar la misma con suavidad mientras que se afinca contra el coño de ella, su objetivo era hacerla correrse en su boca.
-Ya no puedo más, quiero sentirse dentro de mi Mauricio.
Pero él no estaba dispuesto a complacerla, él deseaba saborearla.
-Mauriciooooooo.... -él levanta la mirada ya que Rebeca recoge su cuerpo alejando el coño de su boca.
Seguido de eso la rubia se arrodilla ante él para empezar a desvestirlo con prisas, siempre era así, a las prisas con ella, que se tomara su tiempo para tener sexo con él era verdaderamente difícil.
Y por otro lado, nunca le permitía hacerla llegar en su boca. Quizás eran detalles, pero esos detalles marcaban mucho la diferencia. Observa como ella le saca la ropa con apuro hasta dejarlo simplemente con los pantalones puestos los cuales le llegaban a las rodillas.
La rubia se tumba en la cama con las piernas abiertas como esperando que él hiciera el resto, no podía decir que se sentía utilizado para darle placer a esa mujer, sin embargo, no le satisfacía del todo que las cosas sucedieran de esa manera.
-Ven aquí, te estoy esperando ansiosa -lo incita con una sonrisa traviesa.
El CEO afina la mirada y piensa que si ella quería jugar de esa manera lo haría, total, con ella no deseaba tener nada serio... hace girar el cuerpo de Rebeca bruscamente y con la misma rudeza jala su ropa interior hasta volverla trizas.
-¡Mauricio! ¿Pero qué demonios haces? Rompiste mi ropa interior.
-¿Te gusta rudo? -musita contra su oreja.
Ella ensancha la mirada, cuando ese ponía como una fiera nadie lo detenía. Lo que le resultaba extraño era que lo sentía un poco enojado y no entendía la razón.
Mauricio separa los muslos de Rebeca y mientras masajea su polla de la cual brotaba un líquido transparente de la ranura de su uretra conduce su pene hacia el culo de la rubia. Ella automáticamente eleva la pelvis para poder recibirlo gustosa.
El CEO antes de penetrar su coño se detiene en seco a mirar su polla desprotegida, rápidamente saca un preservativo de su cartera para cubrir su polla velozmente. Con dos de sus dedos frota el coño de Rebeca sintiéndolo húmedo e hinchado.
Estaba más que lista...
Muerde sus labios al conducir la punta de su pene hacia la entrada de la vagina de ella, al sentir como su pene va penetrando entre cierra los ojos. Toda su vida había cogido con condón, era molesto, pero necesario.
No deseaba hijos, y usar preservativos lo salvaba de eso. La sensación de disfrute no era tan placentera, sin embargo no dejaba de ser buena.
-Quítate el condón, Mauricio. Ya te he dicho que yo me cuido.
-No -gruñe mientras en una embestida penetra el coño de Rebeca por completo.
-¡Ah! mierda -jadea aferrándose a la almohada -. Quiero sentir como se siente follar contigo sin condón.
-Eso no pasara...
El rubio penetra con rudeza el coño de la rubia consiguiendo mover su cuerpo hacia adelante, sujeta su cabellera amarilla enrollándola en su mano.
-¿Te gusta? -la mira de medio lado
-Sí, me gusta, quiero más...
Separa un poco más sus muslos consiguiendo ver el hueco de su ano, el CEO humedece su dedo pulgar con saliva para luego ejercer presión en aquel orificio palpitante.
-¡Ahhhhhhh! Espera...
-No. Haré lo que me plazca contigo.
Hunde un poco más su dedo en su ano provocando que ella comenzará a gemir fuera de control, arquea su cuerpo y oculta su rostro contra la almohada.
Mauricio continua sujetándola por el cabello mientras penetra su coño con fuerza y masturba el orificio de su culo. Observa claramente como su dedo empieza a perderse en su ano provocando que se excite mucho más.
-Joder Rebeca, quiero follarte el culo.
-No, Mauricio no -objeta.
En ese instante ella empezaba a jadear y a menear la cadera contra la pelvis de él, los gemidos de Rebeca eran más intensos y cada vez más sonoros. El nivel de calentura de sus cuerpos fue en aumento.
No transcurrió mucho tiempo hasta que la oye gritar, su cuerpo comenzó a estremecerse, sus caderas se meneaban de una manera que lo incito rápidamente a correrse dentro de su cuerpo.
Cierra los ojos al sentir como explota vaciando los fluidos de su pene dentro del condón. Suelta el cabello de ella para posicionar la mano sobre su cadera, mientras follaba su culo con el dedo con su pene penetraba su coño.
-Mierda que bueno estuvo esto -musita al tiempo que inclina la cabeza hacia atrás.
Su respiración era muy agitada, pero se sentía liberado, aunque siempre quedaba como siempre... vacío e insatisfecho.
Al separarse de Rebeca esta en seguida se lanza sobre sus brazos para besarlo.
-Eso ha estado muy bien, como siempre quedo encantada contigo -la mujer continua repartiendo besos por toda su cara, cosa que a él le parece muy extraño de Rebeca.
-¿Qué es lo que pretendes? -sujeta su cuerpo por los hombros para enfrentarla con la mirada.
-Nada -responde, pero le resulta dudosa su respuesta -. Estoy siendo cariñosa contigo, no me digas que eso no cuenta como parte de nuestros encuentros.
-Prefiero que sea de ese modo.
Con aquellas palabras se aleja de ella dejándola sola en cama.
Ella lo ve meterse en el cuarto del baño mientras que se siente frustrada, era muy difícil ese hombre, ¿Cómo diablos lo iba a hacer cambiar de parecer? Era como si no le interesara una mierda.
Aprieta la mandíbula y decide seguir en pie con tus técnicas, sigue al CEO al baño para intentar retenerlo un poco más en su casa. Su meta era que pasará el día entero con ella... lo ve quitarse toda la ropa para tomar un baño y eso le da una idea.
Cuando Mauricio se posa bajo la ducha su cuerpo se lo agradece, relaja sus músculos y disfruta de la misma. De pronto siente que unas manos de se deslizan por su espalda llevándolo a ponerse tenso.
Mira de reojo a Rebeca y frunce el ceño.
-¿Qué estás haciendo?
-Tomare una ducha contigo, ¿Qué si no?
De todas las cosas que odiaba en el mundo ese era la primera, nunca le gusto compartir la ducha con nadie. Y el que Rebeca no respetara su espacio lo cabreaba.