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Fresas bajo el Sol

Fresas bajo el Sol

Autor: : Jeaneli.A
Género: Romance
Helios, Helios es...problemas, si, creo que así podría definirlo. Desde que apareció en mi camino mi vida se volvió un manojo de problemas, yo solo quería un último año normal antes de entrar a la universidad, pero es claro que eso jamás pasó y todo por un favor, que ahora que lo pienso, no era lo suficientemente grande como para el lio en que me metí. Helios el galán del instituto y el capitán del equipo de Basquetbol. Helios el simio que puso mi último año de cabeza. Y esta es nuestra historia. Y mientras la descubren yo iré hacerme unas palomitas.

Capítulo 1 -1.

CAPÍTULO 1

SOOK

Corro todo lo que puedo, enserio que trato de mover mis piernas lo más rápido posible pero cuando veo la hora en mi reloj sigue siendo horrorosa mente tarde.

-¡Sook, vamos a llegar tarde! -chilla la pequeña niña con tuto azul frente a mí.

La miro y es cuando me pregunto ¿Cómo una niña tan pequeña puede tener tanta energía?, bueno tal vez se deba al gran vaso de leche con chocolate que se tomó antes de salir se nuestra casa.

La clase de Ballet empieza en menos de cinco minutos y aún estamos lejos del edificio donde se encuentra la academia.

-Debimos tomar el autobús. - mi pequeña hermana me fulmina con la mirada y yo lo único que puedo hacer es seguir corriendo tras de ella.

-Debimos inscribirte en las clases de Teakwon-Do que dan a una cuadra de la casa. - me quejo y me detengo por un momento para tomar aire.

Siento que mis pulmones están a punto de explotar y mis piernas duelen, en cambio mi hermana sigue corriendo y yo no tengo otra opción que seguir corriendo detrás de ella para no perderla de vista.

Violet sigue corriendo y se voltea para ver si la sigo, pero cuando hace eso se descuida y choca contra un alto señor de traje, y así cae al suelo.

-ve por donde caminas, mocosa. -se queja el señor antes de sacudir su traje.

Lo miro molesta y tengo que apretar los puños para contenerme de hacer algo que no quiero, así que solo me acerco para ayudar a mi hermana a levantarse.

-lo siento señor. -digo por ella y agacho la cabeza en señal de disculpa.

Aunque mi disculpa no suena del todo honesta es lo mejor que puedo hacer.

El señor me mira como si fuera una cosa insignificante y después a mi hermana.

-este es el problema con los mocosos de hoy en día. -sonríe de forma irónica -creen que pueden hacer lo que les plazca, ¿crees que con una disculpa se solucionará todo, ah? ¿Qué hubiese pasado si esa mocosa hubiese manchado mi traje? ¿Sabes cuánto cuesta mi traje? ¿lo sabes?

Aprieto mis puños con enojo y trato de respirar hondo.

Trato de ser educada y una buena chica, pero este sujeto es una de esas personas que no se merecen la cortesía otras personas. Mamá siempre dice que seamos amables y educados, que eso no solo nos hace ver bien, sino que nos abre muchas puertas, pero con personas como esta ¿vale la pena?

-¿Estás molesta? Yo soy el que debería estar molesto. -se queja el señor dando un paso hacia a mi -tu pequeña mocosa. -me gruñe antes de empujarme.

Caigo sobre la parte baja de mi espalda, mis manos se raspan contra el pavimento y mi teléfono cae al suelo. Mi hermana se acerca rápidamente para ayudarme a ponerme de pie, mientras que yo veo a ese sujeto con todo mi enojo y cuando voy a decirle algo escucho otra voz.

-no creo que debería tratar así a las chicas. -dice un chico detrás del señor.

-¿y tú quién eres? ¿Otro mocoso impertinente? -se mofa el señor con arrogancia antes de voltearse para ver al chico.

-señor, se ve que es un hombre distintivo así que antes de que siga haciendo el ridículo ¿por qué no se disculpa con las chicas y se retira? -musita el chico con tranquilidad y el señor sonríe de lado.

-¿disculparme? -el señor suelta una carcajada burlona- ¿por debería disculparme? Soy la víctima aquí.

-un señor que empuja a una pequeña chica sin ningún motivo no me parece la víctima. - señala el chico aún con tranquilidad- me parece un patético intento de superioridad.

El señor respira con irregularidad antes de dar un paso hacia el chico el cual ni se inmuta por la peligrosa cercanía del señor.

-tu, estúpido chiquillo ¿Cómo te atreves? -lo señala el señor con enojo- se ve que hay que enseñarte una lección.

Entonces el señor dirige su puño a la cara del chico, pero este lo esquiva con facilidad haciéndose a un lado, el señor pierde el equilibrio por un instante, pero cuando vuelve a ponerse derecho intenta golpear al chico una vez más, pero este vuelve a esquivar su golpe como si se tratara de la cosa más fácil del mundo. El señor a punto de explotar en rabia intenta golpear al chico una y otra vez, pero este sigue esquivando sus golpes, el joven se mueve tan rápido que de repente escucho un sonido y veo como su teléfono cae al suelo.

El señor hecho un manojo se irá se balanza sobre le chico, pero este se hace a un lado rápidamente haciendo que el señor caiga al suelo.

-¿Joven esta todo bien? -se acerca un señor de traje negro.

-si descuida, todo está en orden. -el chico mueve su mano para restarle importancia.

De pronto se da la vuelta y se acerca a donde estoy, se pone de cuclillas y me mira a través de sus lentes oscuros.

-¿estás bien? -me pregunta con voz suave mientras me sonríe levemente.

Asiento un par veces como si se tratara de un muñeco con cabeza de globo y cuando parpadeo me doy cuenta de que me está ofreciendo su mano para ponerme de pie.

-muchas gracias. -murmuro bajo.

-de nada, ten cuidado de no toparte con señores así ¿está bien? -me sonríe más ampliamente y yo vuelvo a asentir como una tonta.

-joven se nos hace tarde. -Le dice el sujeto de traje negro al chico y este asiente --esto debe ser suyo, señorita. -el me pasa mi teléfono y yo asiento en agradecimiento.

-muchas gracias. -dice mi pequeña hermana que ahora recuerdo que esta junto a mí.

-no hay de que, tengan cuidado las dos. -nos dice el chico de gafas oscuras antes de darse la vuelta y alejarse.

Me quedo ahí viéndolo hasta que esté se sube a un lujo auto negro y se aleja.

-Sook, ¡Sook! -me llama mi hermana, pero yo sigo ahí para viendo dónde antes estuvo ese chico de gafas oscuras- ¡Sook vamos a llegar tarde a mi clase de ballet!

-¡tú clase de ballet! -chillo saliendo de mi trance para después tomar su mano y salir corriendo.

...

-lo sentimos.

Mi hermana y yo hacemos una reverencia antes la profesora de ballet, la cual nos mira con seriedad mientras se cruza de brazos y golpea sus uñas blancas contra su brazo.

-espero que esto no se vuelva a repetir. -dice con seriedad y mi hermana y yo asentimos varias veces.

Ella suspira pesadamente y deja pasar a Violet al salón de danza. Ambas sonreímos y le muestro mis pulgares en alto antes de verla entrar a al salón.

Suspiro aliviada y voy a buscar un lugar donde sentarme cuando mi teléfono suena en mi bolsillo, es raro ya que ese no es el sonido de tono que tengo para llamadas. Cuando lo tomo veo un nombre que jamás había visto en la pantalla, frunzo el ceño confundida y lo volteo para ver que esa no es mi carcasa, la mía es de BTS, esta es blanca con una media luna en el centro.

¡ESTE NO ES MI TELÉFONO!

Entonces recuerdo al chico de las gafas oscuras, el señor de traje negro debió confundir nuestros teléfonos.

Su teléfono sigue sonando y me pregunto si debo contestar o no, quizás sea algo personal, o quizás sea el llamándome desde otro teléfono para recuperar el suyo ¿y si piensa que lo tomé a propósito? Pero si no fue mi culpa.

Al final decido contestar la llamada.

-¿Aysel, si fuiste a la presentación? - escucho una voz masculina.

Por un momento dudo en responder, pero colgar ahora sería sospechoso así que tomo una profunda respiración.

-mmm...hola ¿con quién hablo? -digo lo primero que se me ocurre.

Creo que eso fue muy estúpido.

-¿quién eres? -pregunta la voz masculina rápidamente-¿por qué tienes el teléfono de Aysel?

-mmm... pues mi nombre es Sook y tomé accidentalmente este teléfono por error, aunque más bien me lo dieron por error.

-¿Lo tomaste o lo robaste? -pregunta la voz con un tono acusatorio.

Abro la boca en una gran O, sintiéndome ofendida y enojada.

-¡no soy una ladrona! -chillo alto olvidando que hay más personas a mi alrededor- el hombre de traje de pingüino me dio este teléfono, seguro lo confundió con el mío, el cual lo debe tener el chico de las gafas oscuras. -hablo rápido y alto, apretando el teléfono contra mi oreja.

-está bien, está bien, cálmate. --dice esa voz en forma de queja- si dices la verdad...

-la estoy diciendo! -chillo de nuevo molesta por la actitud de esa voz.

-está bien, entonces el dueño de ese teléfono no tardará en llamarte para que se lo puedas regresar, así que espera su llamada.

-está bien. -digo bajando el tono de mi voz- ¿sabes si...

-será mejor que no hagas nada raro con ese teléfono, le pertenece a una persona importante. -me dice rápidamente y yo frunzo el ceño.

-¿y qué crees que voy a ser con este teléfono? -digo molesta de nuevo- ni que fuera... ¿hola?, ¿hola?

¡colgó!

¡Ese idiota colgó!

Capítulo 2 -2.

CAPÍTULO 2

SOOK

Paso todo lo que resta de clase de ballet preguntándome si es verdad que ese chico me llamará para devolverme mi teléfono. ¿Y si mis padres me llamaron? o ¿si mis amigos me escribieron? Aunque últimamente no me han escrito mucho, supongo que aún siguen procesando que me iré a una nueva escuela.

-les conté a mis amigas de ballet sobre el chico que nos ayudó de camino a la clase- -dice Violet con entusiasmo mientras caminamos de regreso a casa.

-¿Ah así? --arqueo una ceja y la tomó de la mano para cruzar la calle.

Agradezco que el camino a casa siempre esté iluminado, aunque no se tan tarde nunca es bueno caminar solo de noche.

-mhn, un chico alto, rubio y muy guapo. -dice fantasiosa y yo niego levemente y me río por su carita risueña.

-tenía lentes de sol ¿Cómo sabes que era guapo? -le preguntó y ella se encoje de hombros.

-simplemente lo sé, además sus lentes de sol lo hacían lucir genial. -mi pequeña hermana sonríe ampliamente y yo niego silenciosamente. -cuando sea grande quiero tener un novio así de genial.

-pequeña hermanita. -digo rodeando sus hombros con mi brazo- aún queda mucho tiempo para eso.

Llegamos a casa después de unos minutos y el olor a comida hace que mi estómago gruña.

-¡ya llegamos! -digo cerrando la puerta para después quitarme los zapatos mientras que Violet sale corriendo hacia cocina.

Acomodo mis zapatos en el pequeño estante que está al lado de la puerta, cada uno en la casa tiene su propia hilera, aunque no todos mis zapatos caben ahí así que los zapatos que se encuentran ordenados al lado del estante son míos.

Camino por la sala y veo a mi pequeño hermano jugando con su consola de juegos, paso a la cocina y me acerco sigilosamente para agarrar un paquete de galletas de la despensa, pero antes que pueda hacerlo y huir sin dejar rastro, mi madre golpea mi mano en un movimiento ágil y veloz.

-¡Omma! -me quejo y ella niega.

-la cena ya va estar lista así que no te llenes. -dice antes de darse la vuelta para seguir batiendo lo que tienes en la estufa.

-me muero de hambre. -me quejo y finjo llorar, pero ella no me hace caso.

-pero si Sook tiene el hoyo negro como estómago ¿cómo se podría llenar? -pregunta mi pequeña hermana lo que yo le respondo con una pequeña mueca y ella me saca la lengua.

Me voy resignada a la sala y me siento en suelo junto Blue.

Si lo sé, Blue y Violet, pero que puedo decir, papá creció en Norteamérica y quería que por lo menos uno de sus hijos llevara un nombre americano, lo malo es que papá no es bueno escogiendo nombre y cuando se enteró de que tendría mellizos les puso los primeros nombres que se le vinieron a la cabeza. Yo doy gracias que de mi nombre lo haya escogido mamá.

Blue saca una bolsa de patitas picantes de debajo de la mesa donde se encuentra su consola y me la pasa sin dejar de ver la pantalla. Ese gestó me hace tan fácil que podría llorar.

-eres el mejor hermanito. -chillo bajo abrazando la bolsa contra mi pecho.

-¡Shuuuuu! -se pone un dedo en los labios y me mira con su pequeño ceño levemente fruncido a lo que yo asiento rápidamente imitando su acción.

Abro la bolsa y tomo varias papitas para llevarme las a la boca, saldas, picantes y crujientes. Blue estira su pequeña mano para tomar alguna sin dejar de ver la pantalla. De pronto escucho la puerta de la entrada y Blue deja todo para correr hacia la persona que acaba de entrar.

Mi padre entra a sala, Blue y Violet se lanzan sobre el pero él no tiene problemas con levantarlos a los dos al mismo tiempo y darles un par de vueltas. Papá además de ser entrenador de básquetbol en la universidad, se encuentra en excelentes condiciones física.

-Hola Sook. -me sonríe dejando a los mellizos en el suelo.

-Hola papá.

Me pongo de pie y me acerco para darle un rápido abrazo, a pesar de que aun sigo un poco molesta por cambiarme de escuela, no puedo estarlo todo el resto del año.

Un amigo de papá lo contactó para que le hiciera el favor de entrar un grupo de básquetbol en una prestigiosa escuela de Seúl, al hacer un amigo de papá hace muchos años y por la forma desesperada en la que se la pidió papá no se pudo negar, pero una de las condiciones fue que me aceptaran para el último año de preparatoria con la mitad de una beca escolar.

...

Veo un drama en mi laptop sentada en el escritorio de mi habitación. El guapísimo Park Hyung Sik acaba de confesarse sus sentimientos a Park Bo Young.

-Park Hyung Sik, que guapo eres. -murmuró y como otra galleta.

De repente el teléfono que no es mío, el cual dejé en la mesa de noche junta a mi cama, comienza a sonar y me volteo lentamente sobre mi silla giratoria y con la galleta entre mis labios veo la pantalla del teléfono iluminarse.

1...2...3

Y reacciono para contestar rápidamente el teléfono, prácticamente saltó de mi silla para tomar y constatar la llamada. Cuando veo el numero en la pantalla siento un gran alivio al ver que es el mío.

Agradezco silenciosamente a los Dioses antes de contestar la llamada.

-¿Hola? -respondo insegura.

-Hola. -responde una voz que a diferencia de la de esta tarde esta suena suave y amable- creo que mi chófer se equivocó de teléfono.

¡El señor del traje de pingüino!

Me siento tan aliviada y agradecida que de que sepa que no fue mi culpa y no me acuse como el tonto de esta tarde.

-si...creo que se confundió. -murmuro y me doy cuenta de que sueno un tanto tonta al hablar así- pero descuida no le he hecho nada a tu teléfono, casi ni lo he tocado.

Digo rápidamente y después al darme cuando de lo ridículo que suena eso palmeo mi frente con mi mano libre.

Pero me relajo un poco al escuchar la leve risa del chico al otro lado de la línea.

-descuida, confío en que cuidarás de mi teléfono. -musita con una tranquilidad que es contagiosa- la cosa es que voy a estar fuera de la ciudad unos días, así que enviaré a mi chófer a recoger me teléfono mañana, dime en qué lugar te puede ver.

Por alguna razón me siento un poco desilusionada, esperaba volver a verlo, aunque fuera solo una vez.

¡pero que estás diciendo, Sook!

Pareces una acosadora, solo dile en qué lugar puede verte el señor pingüino para que te devuelva su teléfono.

-está bien, ¿qué tal en el mismo lugar en que nos vimos esta tarde? -pregunto algo dudosa.

-está bien, te avisaré para que estés ahí ¿Vale? -pregunta y yo hago un sonido de afirmación- ¡ah! por cierto me llamo Aysel.

¿Aysel? Ese parece un nombre extranjero, ¿será de otro país?

-Yo me llamo Sook. -le respondo.

-es un placer, entonces adiós, Sook.

Y sin más cuelga la llamada y yo me quedo sosteniendo el teléfono al lado de mi oreja inmóvil por unos segundos hasta que una sonrisa se forma en mis labios. Bajo el teléfono y me le quedo mirando sin poder borrar mi sonrisa y con mucho cuidado lo dejo de nuevo en la mesita de noche.

-Aysel. -murmuró volviendo a mi silla frente al escritorio.

...

-¡quédate quieta! -chilla mi mamá tratando de poner otro alfiler a la falda del uniforme del nuevo instituto al que asistiré.

-me estás usando como alfiletero humano. -me quejo tratando de quedarme quita--¡AUCH! -chillo al sentir otro pinchazo.

-creo que sí estará bien, ya te la puedes quitar. -dice mamá y yo me la quitó rápidamente para quedar en mis shorts de pijama.

La verdad es que soy muy pequeña de estatura y a pesar de mi voraz apetito soy muy delgada, por lo cual mamá tiene que arreglarme los uniformes escolares cada nuevo año escolar.

Miro el reloj y ya casi son las tres de la tarde, tengo que darme prisa para encontrarme con el ser pingüino he intercambiar los teléfonos. Me apresuro a cambiarme poniéndome un jean oscuro y uno de mis muchos suéteres, me gusta coleccionar suéteres de todos los colores y estilos.

Bajo corriendo mientras me pongo mi pequeña mochila, mala idea, casi pego la cara del suelo en el último escalón, pero por suerte pude retomar el equilibrio.

-ya vuelvo. -digo poniéndome mis tenis.

-no tardes mucho, al parecer va a llover y aún tienes que medirte el uniforme de educación física. -dice mamá desde la sala.

Termino de ponerme mis zapatos y salgo rápidamente de la casa, trato de caminar rápido, pero al final terminó corriendo por toda la calle de mi casa.

De pronto unas gotas de lluvias comienzan a caer en mi cabeza y me apresuro a llegar al lugar indicado, seguro el ceño pingüino ya está ahí. Me apresuro a sacar mi paraguas de mi mochila y abrirlo para no mojarme con la lluvia. Agradezco haber visto el cielo por la ventana antes de salir, esas nubes grises me daban mala espina.

Cuando llego a lugar me apoyo en una de mis rodillas para tomar aire. Me tardo unos segundos recobrar el aliento he incorporarme, pero me sorprendo cuando veo a un chico de cabello negro mirándome con una ceja arqueada.

¿y este quién es? ¿Por qué me mira de esa manera? ¿Dónde está el señor pingüino?

-tú debes ser Sook. -dice parándose frente a mí.

Me sorprendo de que sepa mi nombre y lo miro confundida, tomando una posición de alerta ¿Quién es este chico?

Él se para bajo su paraguas de color negro mirándome con poca paciencia, como si estuviera mirando a un niño pequeño.

-Hola, soy Helios, Aysel me envió.

Capítulo 3 -3.

CAPÍTULO 3

SOOK

Parpadeo un par de veces y miro con la expresión más confusa que tengo a ese chico. Como si fuese un problema matemático, el cual trato de descifrar, pero mis pobres neuronas no dan con la respuesta.

Le doy una rápida mirada a su aspecto y puedo notar la ropa cara que usa, suéter rojo de marca, pantalones negros de marca, y tenis último modelo que seguro cuestan una fortuna. Vuelvo mi vista su cara y el me sigue mirando con una ligera molestia.

-tu...no eres el señor pingüino. -digo lo primero que se me cruza por la mente.

-¿señor pingüino? -repite el de manera confusa y yo niego.

-quiero decir el chófer de Aysel. -me corrigió rápidamente.

El asiente levemente y da un paso más cerca, mientras yo me mantengo cautelosa activo mi modo de alerta.

Parece que la lluvia cae más fuerte y mientras él tiene un paraguas negro, yo sigo estando debajo de mi paraguas transparente con conejitos blancos, y por un momento quisiera decir que el paraguas es de Violet, o que el modelo lo escogió mi madre apresuradamente, pero nop, es mío y lo compré el año pasado cuando todos fuimos a comprar unos paraguas.

-el chófer de Aysel no puedo venir. -dice el chico frente a mi volviéndome a la realidad-tenía varias cosas que hacer así que vine yo.

Arqueo una ceja y pienso que posiblemente este chico me está mintiendo, quizás es un impostor, quizás toda su ropa es imitación barata... ¡quizás es un ladrón!

-¿de verdad Aysel te envió? -pregunto arqueado una ceja.

El chico rueda los ojos y pasa una mano por su cara antes de verme con fastidio.

-escucha niña, no tengo tiempo para esto así que si solo...

-¿niña? -chillo interrumpiéndolo-¡tengo 17! -le digo sonando en extremo ofendida.

El levanta sus cejas con impresión y me da una rápida mirada evaluativa para después ver mi cara.

-oh, ya veo es que eres tan pequeña que pensé que tenías 12. -señala con simpleza, a lo que yo frunzo el ceño y aprieto los puños.

¿12? ¿El acaba de decir que parezco una niña de 12 años? ¿Quién se cree que es este sujeto? Es increíblemente irritante.

-bueno, el punto es que tengo personas que ver y estoy perdiendo mi tiempo contigo. - él saca algo del bolsillo de su suéter y sonrió ampliamente al ver mi teléfono- ¿tiene el teléfono de mi amigo o no?

Asiento y tomo mi pequeña mochila para sacarlo y mostrárselo al chico irritante. El parece aliviado al ver el teléfono y cuando da un paso hacia mí, yo también lo doy hacia él y cuando estamos cerca, ambos estiramos nuestros brazos, él es el primero en tomar el teléfono y después yo tomo el mío.

Sonrió sin poder evitarlo, estoy tan feliz de poder tener mi teléfono de nuevo en mis manos. Volteo hacia el sujeto para decirle algo cuando él se adelanta.

-bien, me voy espero que no vuelvas a causar problemas, niña. -me señala con desinterés antes de darse la vuelta.

¿Causar problemas? ¿yo? ¿Es enserio? Yo no fui la que causó este embrollo.

Voy a decirle algo, pero el chico ya está bastante lejos así que solo lo miro con el ceño fruncido.

-hasta nunca, chico irritante. -murmuro antes de guardar el teléfono en mi mochila.

...

Miro las etiquetas de colores para anotar cosas y luego las plumas brillantes. También los lápices para escribir con diferentes minas y la borras con lindas formas.

Papá dijo que ya que voy a una escuela prestigiosa este año no solo tengo que mantener mis calificaciones, también tengo que subirlas para mi solicitud a la universidad. Aún no sé cómo son los profesores, pero por lo que estuve investigando puedo deducir que son muy estrictos, por algo esa escuela es una escuela de renombre, la mayoría de los alumnos graduados ahí van a buenas universidades.

-¡Sook, mira! -chilla mi mejor amiga Haneul- son correctores, pero en fresquitos de juguito- dice ella fascinada viendo el producto en sus manos.

Niego levemente por su entusiasmo.

-muy lindos, pero ya tienes muchos correctores. -le recuerdo volviendo mi vista a las libretas.

-sí, pero ninguno con esta forma. -hace un puchero viendo los correctores- me llevaré este. -dice escogiendo uno de color rosa.

Haneul es lo que se dice, "la chica de los marcadores" en cualquier salón que le toque, tiene de todo en su mochila, según ella es para estar preparada para cualquier circunstancia.

-aun no puedo creer que no estarás con nosotros este último año. -murmura ella en un tono triste mirando las cosas en el estante.

La miro y comienzo a sentir tristeza de nuevo. Estuve muchos días triste pensando que no pasaría mi último año de preparatoria con mis amigos y mi mejor amiga, pero mamá me recordó muchas veces que esto era una oportunidad única, y que debería estar feliz, no solo voy a ir a un buen instituto si no que voy a conocer a mucha gente nueva.

-lo sé, y a mí también me pone triste pero no es como si no nos fuéramos a ver nunca más. -digo poniendo una mano en su hombro- vamos a seguir saliendo juntas, hacer pijamas y tener nuestras tardes de películas y dramas, además en la investigación que hice el instituto al que voy le gusta para su semana de juegos he invitar a escuelas a competir y entre la lista esta nuestra escuela, así que nos vamos a ver.

Ella sonríe ampliamente y se voltea hacia a mí.

-solo espero que no te consigas una nueva mejor amiga, porque te lo advierto Choi Sook, iré hasta tu nueva escuela y te armaré el drama más grande que pueda haber en la historia. -advierte señalándome con dedo.

Yo río y niego mientras entrelazo nuestros brazos.

-descuida, eres mi mejor amiga y nadie te puede remplazar. -le aseguro.

-¿lo prometes? -levanta su meñique frente a mi haciendo un pequeño puchero.

-lo prometo. -respondo entrelazando mi meñique con el suyo para después juntar nuestros pulgares.

No importa qué edad tengas si haces una promesa con el meñique no la puedes romper pase lo que pase, es una promesa importante.

-está bien. -dice y ambas caminamos por el pasillo- vas a ir a una escuela lujosa, espero que veas a muchos chicos guapos.

...

-¿listos? -pregunta papá entrando a la cocina- ya tenemos que irnos.

Lo veo de reojo y termino de comer mi tostada para después tomar una manzana del frutero de la mesa, esta será para el camino.

Ya que mi padre y yo nos dirigimos al mismo lugar ambos iremos en su auto, eso y el hecho de que yo solo he ido a ese instituto una sola vez y no sé cómo llegar.

Voy rápido a cepillarme los dientes y después me apresuro a ponerme mis zapatos. Tres mochilas cuelgan del perchero en la pared, una azul, una violeta y una negra con el logo de BTS mi banda favorita.

-vamos. -dice mi padre pasando por mi lado.

Asiento y termino de acomodarme los zapatos para después tomar mi mochila.

-ya me voy. -chillo en forma de despedida y mamá baja rápidamente las escaleras.

-suerte en tu primer día. -me sonríe y se despide con la mano.

...

-ya sabes, se educada con tus compañeros y tus maestros, habla alto y claro pero no grites. -me recuerda papá mientras acomoda su uniforme de entrador.

-y si hay un chicle en el suelo recordaré no levantarlo. -bromeo, pero a él no le causa gracias y me mira con mala cara- todo eso ya lo sé papá, descuida estaré bien.

Le sonrió para después darme la vuelta rápidamente y caminar hacia el gran edificio principal.

-recuerda que no te puedes ir sola, tienes que esperar a que salga del entrenamiento. -me recuerda en voz alta.

Me volteo y asiento sin dejar de caminar para después seguir mi camino.

En este instituto no hay una gran lista en el tablero principal indicando en qué salón esta cada quien, nop, tuve que dirigirme a la oficina de control estudiantil, pedir mi horario y que me indicaran cual sería mi salón. Salón 4-D ubicado en el edificio este.

Este lugar es tan grande que hasta tiene un edificio este y uno oeste, mi antigua escuela no era pequeña, pero era un gran edificio donde se distribuían todos los salones.

-tú debes ser Choi Sook. -escucho una voz femenina a mis espaldas.

Me volteo a para ver a una chica más alta que yo, (bueno todo el mundo es más alto que yo) con el cabello castaño perfectamente liso y una sonrisa amigable.

-un placer, soy Park Min Shik la delega de nuestro curso. -se presenta y extiende su mano hacia mi -voy hacer la encargada de darte un recorrido por el instituto y mostrarte donde queda cada cosa.

Tomo su mano y la estrecho con algo de timidez, esta chica es muy linda y parece amigable, aun así, me pongo algo nerviosa al conocer nuevas personas.

-un placer. -digo bajo y agacho mi cabeza.

-no seas tímida aquí todo somos muy amigable. -no deja de sonríe para después soltar mi mano- ahora vamos, tenemos mucho que ver antes de la asamblea para los de último año.

Asiento y me dispongo a seguirla.

Recorremos todo el edificio principal, el cual tiene todas las aulas de clases avanzadas. Min Shik me explico que en el edificio oeste de repartían más que todo los salones de las clases extracurriculares y los talleres, que las canchas se encontraban del lado norte del instituto y que había una piscina techada. La cafetería estaba en el edificio principal y no podía creer lo grande que era, hasta tenía mesas afuera en un gran balcón con partes techadas.

Mientras Min Shik me daba el recorrido me explicaba el funcionamiento de cada espacio y cuando debían utilizarse. Después de darme un rápido recorrido nos dirigimos al auditorio para la asamblea de los de último año. Al llegar a un gran y elegante auditorio Min Shik me presenta a varias chicas y chicos los cuales resultan ser muy amigables conmigo, nos sentamos en una de las filas del medio antes de que comience la presentación.

Un señor viejo y de cabello canoso el cual creo que es el director pasa hablar.

-Min Shik, tengo que ir al baño. -le susurró a la chica sentada a mi lado.

-está bien, pero date prisa, lo que van a decir los profesores es importante. -me responde del mismo modo sin dejar de ver a ese señor canoso.

Me voy con cuidado entre las filas de chicos y con la espalda gacha camino rápidamente hasta la salida del auditorio.

-y ahora el alumno N1 del curso dirá unas palabras, Kang Aysel.

Me detengo en seco al escuchar ese nombre y me volteo a para ver al chico rubio que se para frente al podio transparente. Las gafas de sol que usaba aquella vez van colgadas del cuello de su uniforme implacable y su cabello, aunque algo desordenado no le da aire de alguien desaliñado, en cambio parece la persona más pulcra que haya visto.

-¿quién tenemos aquí?, la niña que causa problemas.

Me volteo al escuchar esa otra voz y me sorprendo al ver al chico molesto de cabello negro del otro día.

Helios.

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