Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Fuego en la Piel
Fuego en la Piel

Fuego en la Piel

Autor: : Celina González
Género: Romance
Julián, un hombre paciente y apasionado, ha esperado pacientemente a Ámbar para reclamarla como suya. Su intención es enseñarle que el amor y la pasión deben ir de la mano siempre. Lo que ámbar no sabe es que Julián lleva un lobo feroz que se descontrola cuando está cerca de ella. Deseando conocer cada fibra de su cuerpo de una manera que ámbar podría sentir miedo. Ámbar, inocente y apasionada, se sintió atraída por Julián desde el principio. Y Julián, con su mirada penetrante y su sonrisa, supo que Ámbar era la mujer de su vida Y a quién llamaría novia. Momentos llenos de deseo hizo despertar en ámbar un deseo descontrolado por saber qué se sentía más allá de un beso. Aunque por un momento Julián pensó que su tiempo de espera no había valido la pena. Ambar lo sorprende. Cosa que basto para que Julián dejara atrás su control y siguiera su deseo. ¿Qué pasará cuando su relación se haga pública? ¿A quiénes afectará su relación oculta? ¿Qué tan maduros lograrán ser para llevar su relación? ¿Podrán superar los obstáculos y vivir su amor sin límites? Fuego en la piel. Es una historia de pasión, deseo y amor verdadero. Una novela que te hará sentir la emoción y la intensidad de un amor pasional que te erizará la piel.

Capítulo 1 Prólogo

Ámbar Urrutia sentía que su vida estaba a punto de cambiar para siempre. la promesa de un amor que había estado cultivando en secreto durante dos largos años junto a Julián.

Desde ese momento en que se conocieron, Ámbar supo que Julián era muy diferente a los demás hombres. Su mirada penetrante, su sonrisa enigmática y su presencia imponente la habían cautivado deseando lo prohibido.

Su manera paciente de llevar su relación y esperarla. Aunque para ella no era obligado, le daba la seguridad de querer entregarse a él.

Y aunque la distancia y la paciencia habían sido sus compañeras durante años, Ámbar sabía que valdría la pena.

Mientras observaba su hermoso vestido recordaba esa primera vez que sus miradas se fijaron quedando ambos flechados.

Con una sonrisa recordó ese día tan especial.

Flashback

Ámbar caminaba de retroceso para poder pasar desapercibida antes los guardaespaldas de su padre, deseaba salir de la empresa y justo chocó con un cuerpo, con los ojos cerrados volteo, creyendo que era uno de los de seguridad.

-Perdón -habló en un susurro

-¿Estás escapando? -la voz de un hombre joven la hizo abrir los ojos y quedó observándose sin parpadear.

Unos ojos verdes casi grises, cejas pobladas y arqueadas, un cabello desordenado y barba apenas visible.

-¡No! -reaccionó Ámbar, sacando una sonrisa del hombre, quien ya había observado a la chica, sus ojos grises con un círculo negro, su piel blanca y casi rosada como sus labios.

Fin del Flashback

Ámbar sonreía tiernamente al recordarlo, seguía sintiendo el olor a colonia de Julián, su aroma fresco y masculino que la hacía sentir un cosquilleo en su estómago. Su voz, profunda y suave, que la hacía estremecer.

Y es que en la misma situación se encontraba Julián.

Recordando no solo el día en que la conoció, también lo sucedido dos años después. Porque de algo estaba seguro, su intención con ella, iban más allá de enseñarle cualquier cosa que tuviese que ver con el se*o.

Sus ganas de enseñarle que el amor y la pasión debían ir de la mano siempre, lo llevó a mantener la distancia de ella para aguantarse en darle lo que su lobita tanto buscaba con desdén.

Recordaba aún ese día en esa fiesta donde su amiga se estaba casando con el amor de su vida.

Sabía que su lobita estaba molesta por las veces que rechazó la oferta de verse a solas. Pero se conocía perfectamente, aunque él fuese un caballero, también tenía un lobo feroz en su interior, ese que sacaba cuando algo le importaba lo suficiente para saciar su deseo.

Flashback

-¿Qué haces aquí? -Reclamo de brazos cruzados Ámbar, en el baño de mujeres.

-Lobita, no te enojes.

-Puedo dar mi primer y cómo tú no quieres, pues busco a otro -Declaró pasando por su lado, pero antes que llegara a la puerta, Julián la detuvo.

-Ambar, no me hagas molestar, te puedes asustar -amenazó Julián.

-Yo solo deseo un beso y espero mucho por ti, porque me gustas -hablo Ámbar con una carita triste.

-No soy un chico que da un beso normal, Lobita -le dijo Julián oliendo su cuello.

-No importa -aseguró Ambar, sintiendo el fresco aliento en su cuello.

La pegó a la pared y se acercó a sus labios, acarició su nariz con la de él y la beso, un pequeño toque que lo hizo suspirar, su piel se erizó y su cuerpo despertó miles de emociones juntas, tan suaves y con un sabor a fresa.

La agarró por el cuello suave y abrió su boca, Ámbar gimió al sentir la lengua de Julián invadir su boca, algo lento para enseñarle.

Sus manos bajaron a su cintura para pegarla a él, como no fue suficiente, la subió a su cintura y se pegó más a la pared, sin cortar el beso que para ambos era lo más rico del momento.

-No me puedo controlar, Lobita y tú me la pones difícil.

Ámbar gemía por la dureza de Julián en su centro, aun con ropa, sentía que le dolía.

El lobo abriendo que Julián llevaba dentro se descontroló, besando su cuello y bajando a sus pequeños senos, saco uno y lo metió a su boca, chupando con deleite y masajeando con su lengua, pasó al otro y hacía lo mismo.

Los gemidos de ámbar empezaban a subir de tono y Julián le tapó la boca, sus manos apretaban y alaban el cabello de Julián, se estrujaba en la erección de Julián sin control, buscando más para liberarse. Eso lo sintió él y la estrujaba más, sintiendo como se desesperaba y buscaba gritar de placer.

Dejó sus senos quietos y beso sus labios suave hasta sentir como se desvanecía en su cuerpo. Se metió a un cubículo y se sentó con ella en su regazo.

-Lobita ¿estás bien? -indago arreglando su cabello. Ámbar asintió avergonzada y muy agitada.

-Querías un beso y ¿ahora te avergüenzas? No tengo control, yo soy el control y me cuesta parar -declaró Julián. Dejó un corto beso en sus labios para no incomodarla más.

Fin del flashback

Julián Guedel dejó de pensar en esos recuerdos maravillosos que le hacían imaginar miles de cosas para hacerle a su lobita y decidió prepararse para ir al evento.

Ámbar estaba lista para enfrentar su destino, soltar la pasión que llevaba dentro y el deseo de sentirla junto a Julián. Ese que con solo besos y caricias la estremecía, llevándola a sentir la necesidad y el deseo de probar más.

Julián, el hombre que había capturado su corazón, estaba listo para reclamar como suya.

Porque aunque Julián luchaba por controlar su deseo, Ambar buscaba sentir su pasión, su fuego interior que la hacía arder.

Julián ya no se podía detener y estaba listo para dejarse llevar por el deseo y la pasión. Estando consciente de lo que podría ocurrir cuando eso se diera a conocer entre la familia.

Capítulo 2 Capitulo 1

Un majestuoso salón estaba terminando de ser adornado con colores plateado y dorado. Mesas y arreglos elegantes, un piano, el cual sería el encargado de hacer que el salón fuera más hermoso con una suave música.

Faltaban solo horas para la fiesta de Ambar, comenzaba una nueva vida lejos de su familia. Su decisión de estudiar en Italia se debía a su ambición por ser una gran empresaria como sus padres.

Una decisión muy difícil para ella, ya que su amor o su obsesión por Julián la tenía con dudas de por fin decidir lo mejor para su futuro.

Sabía que dar esa noticia la tendría difícil con Julián, aunque ya tenía un plan, una idea que para Aitana, su mejor amiga, era la más loca e irresponsable de las que se le pudo haber ocurrido.

-¡Por Dios, Ámbar!, eso no es un juego -exclamó Aitana anonadada.

Escuchar a Ámbar decir que se entregaría a Julián esa misma noche lo vio como el fin del mundo.

-Aitana entiende, yo lo quiero y quiero experimentarlo con él -dijo Ámbar tomando las manos de su amiga, buscando que la entendiera.

-En serio eres bien loca, ¿Sabes lo que sentirán tus padres y tú tío, si se enteran? -le recordó su amiga, los protectores que eran.

-Mi madre era más chica, cuando estuvo con mi padre -se excusó Ámbar con la historia de sus padres.

-No compares, tus abuelos sabían de su noviazgo -dijo Aitana rápidamente.

No le daría la razón ni con las mil excusas que ella le pusiera.

-Ya deja de hacerme dudar -se quejó Ámbar tirándose en la cama para quedar viendo el techo.

-Eso pretendo hacer hasta que se te quite esa idea de la cabeza -habló Aitana muy segura, cruzada de brazos.

-Pues no soy fácil de convencer y lo sabes -replicó Ámbar sentándose nuevamente.

Su amiga no hizo más que voltear los ojos y tomar su bolso.

-Iré a arreglarme con mi madre, nos vemos en tu fiesta -le dijo antes de salir por la puerta y dejar a Ámbar soltando un largo suspiro.

Las horas continuaron pasando y llegaba el gran momento que todos esperaban. Carlota se decidió por crear un ambiente donde el dorado y el plateado hacían juego con las luces de las lámparas colgando.

Los invitados llegaban antes que la cumpleañera con sus mejores trajes de gala, sonriendo por la maravilla que seguía haciendo Carlota a pesar de su edad.

Mientras que Ámbar seguía siendo retocada por el estilista junto a su madre, quién no dejaba de observar y casi llorar de felicidad al ver a su pequeña mujer.

-¿Vas a llorar mamá? -preguntó Ámbar tratando de calmar a su querida madre para que no llorara.

-Parece mentira mi amor, ¡Ya eres toda una mujer! -confesó su madre con nostalgia.

-Hablas como si me fuese a casar mamá -bromeó ella haciendo reír a Cristina.

-Mi bebé no se va a casar hasta los 30 -interrumpió Braulio a las bellas mujeres.

-¡Ay papá! ¡Por Dios! No empieces -se quejó la chica permitiéndole a la estilista que continuará con su trabajo.

Ya solo faltaba media hora para que la cumpleañera hiciera acto de presencia, sabiendo todos que para Carlota, la puntualidad representaba todo para ella.

Noelia no le quedó de otra que maquillarse y peinarse ella misma, su esposo le recordaba a cada segundo lo maravilloso que fue esa hora que tuvieron para recordar la pasión que los llevó a tener a su pequeño.

Mientras toda la familia se preparaba para hacer acto de presencia junto a la cumpleañera, un invitado muy importante para Ámbar, se preparaba con su mejor traje de color blanco, lo había pensado por un buen rato y sentía que Ámbar representaba para él, la niña más hermosa, pura y delicada. Aunque a veces demostraba ser un torbellino.

Una vez listo, salió de su apartamento, uno que ya había comprado en cuanto decidió hacer negocios con Braulio constantemente y también participar en el proyecto de su querida amiga.

En el camino seguía pensando en todo lo difícil que se le había estado haciendo sentir esa atracción tan fuerte por Ámbar.

Ya todos los presentes listos, la hermosa música del piano empezó a sonar. Anunciaba la entrada de la hermosa cumpleañera.

Julián que apenas había llegado se quedó con su mirada fija en su hermosa lobita.

Ámbar lucía un vestido negro y largo hasta los tobillos, vaporoso, de tela de seda y una fina capa traslúcida y brillante que lo cubría por encima. Un escote en la parte de los senos en forma de corazón, un escote profundo en V en la parte de la espalda y sin dejar atrás la abertura en su pierna derecha que le daba una vista de su hermosa pierna.

Ella al verlo sonrió girando su mirada a las demás personas para disimular su emoción de verlo tan guapo, bien peinado y con su barba apenas visible.

Todo su cuerpo se erizaba, su imaginación la llevaba a querer conocer cada parte de él.

Ambos sentían una corriente eléctrica por todo su cuerpo, una sensación de nervios y emoción que les hacía sentir miles de mariposas revoloteando en sus estómagos.

Noelia que bajaba junto a la familia como lo que era, recordó las palabras de su esposo de que Ámbar había decidido ir a Italia. Se preguntaba si ya se lo había dicho.

Era una noticia que no le agradaría a Julián, quien por mucho tiempo se había aguantado en sacar toda la pasión que quería vivir con la chica, dándole la oportunidad de que tal vez se olvidara de sus sentimientos y encontrase un chico de su edad, pero aún más importante para él, que cumpliese su mayoría de edad.

Los aplausos se escucharon en todo el hermoso salón, los invitados se acercaban a la cumpleañera dando sus más sinceras felicitaciones y entregando sus regalos, que inmediatamente lo llevaban al espacio donde los estaban colocando.

La noche seguía avanzando y llegaba el momento especial donde sería el baile de la cumpleañera junto a las personas más allegadas. Dentro de esas estaba por supuesto Julián, quien mientras esperaba su turno, observaba como ella bailaba con su padre.

-Mi amor, no sabes lo orgulloso que estoy de ti, has sido la niña más comprensiva, bien portada y madura, Espero seguir siendo parte de tu vida y tus decisiones -susurró su padre con un nudo en la garganta, sabiendo que llegaría el momento donde ella se iría de su lado a formar una familia.

-Te amo, papá -dijo Ámbar sintiéndose un poco mentirosa.

Fue el turno de Leonel, quién buscaba las palabras correctas para dirigirse a su sobrina y explicarle que las decisiones siempre deben ser tomadas con cabeza fría o podrían llegar a ser perjudiciales en algún momento.

-Mi niña sabes que puedes contar conmigo, sigues siendo una niña para mí, con mucho camino por explorar y aprender. No olvides que te amo y que siempre seré más que un tío para ti -habló Leonel mientras bailaba con su sobrina. Ámbar le dedicó una mirada de agradecimiento y mucho amor.

Pero no se atrevía a decirle absolutamente nada, cada palabra que le decían era una duda que sembraban a la decisión que había tomado anteriormente.

Julián también fue incluido entre los que iban a bailar con Ámbar, por ser socio y amigo de la familia.

Se acercó un poco, apenado y sin mirar a los ojos a Ámbar, continuó el baile.

Ámbar sabía que solo era un par de minutos lo que tenía para decirle una cosa muy importante a Julián.

-Juli, me voy a estudiar a Italia -habló Ámbar buscando su mirada.

Los pasos de Julián estuvieron a punto de detenerse, aun así con todo el peso de su cuerpo por la noticia que recibía, continuó bailando.

-¿No dirás nada? -preguntó Ámbar buscando su mirada.

-Espero te vaya muy bien, Ámbar -respondió Julián entregando la mano de la chica a quien se había acercado para continuar el baile.

Ámbar sintió que su corazón se oprimía por la respuesta cortante y llena de decepción de Julián. Noelia se dio cuenta del cambio de actitud y supo que justo en ese momento se había enterado de la noticia.

-Julián, ¿ya te vas? -lo detuvo Noelia.

-Sí, debo salir mañana a Colombia a primera hora -mintió, tratando de aflojar el nudo de su corbata a punto de explotar.

-Te conozco perfectamente y sé que eso es mentira -replicó Noelia en seguida.

-Pues sí Noelia, es mentira, me voy porque no tengo nada que hacer aquí, Ámbar se va a Italia y creo que es lo mejor para todos -terminó de marcharse sin siquiera despedirse de los demás.

Noelia regresó donde estaba Cristina y sacó una excusa de que habían llamado a Julián de emergencia para que su amigo no fuera descubierto.

El baile terminó y Ámbar sentía que se estaba asfixiando, estaba cansada de marcarle a Julián y solo sintió una gran punzada al ver que la había bloqueado.

Aitana que ya se encontraba a su lado, estaba continuamente pidiéndole que cambiara su cara o sería descubierta por sus padres.

-¿Cómo quieres que me calme Aitana? Vi lo decepcionado que se fue -reprocha Ámbar con ganas de llorar.

-Y lo entiendo, debiste decirle antes -replicó Aitana.

-Sabes que nunca me deja ir a su apartamento con las cosas de que nos pueden descubrir y por teléfono sería peor.

Los minutos pasaban y ya Ámbar se sentía cansada o tal vez solo necesitaba saber de Julián.

Mientras que Julián, había llegado a su apartamento y en seguida se metió a su sala de videojuegos y encendió su computador; siendo otro, buscara refugio en el alcohol, pero Julián se sentía libre y podía sacar su frustración, su molestia, su rabia, su decepción, jugando sus videojuegos hasta que sus dedos ya no dieran más.

Capítulo 3 Capitulo 2

Los minutos pasaban y Julián trataba de olvidar las palabras que le había dicho Ámbar, pero seguían resonando en su cabeza una y otra vez, aumentando su rabia y decepción, su lobita se iba a Italia, a una distancia sumamente larga, y lo que más le dolía era que no se lo había dicho antes. Eso sin duda lo llenaba de rabia.

En ese momento no sabía si sus palabras eran una despedida y una finalización a lo que apenas empezaba.

Seguía pensando esperanzado que no tuviese que tenerla a 17 o 13 horas de distancia.

La rabia seguía consumiéndose y sus dedos se movían sin querer detenerlos, sus amigos, Lucían y Luciano quienes se encontraban en línea, reconocieron ese modo de jugar y recordaron que él les había cancelado el juego porque era una fecha importante para él.

No perdieron tiempo y empezaron a bombardear su teléfono para saber, pero Julián no estaba de ánimos para satisfacer el chisme de sus amigos.

Solo deseó olvidar esas palabras que le había dicho su lobita y que le hacían oprimir su corazón como nunca. Estaba perdidamente enamorado de esa chica y tenerla aún más lejos, lo volvía loco.

Ya la fiesta estaba llegando a su fin y eso emocionó mucho a Ámbar, aunque lo disimuló bastante. Noelia seguía observando a la chica desde hace mucho y sentía un poco de nostalgia por ella, también por su amigo que conociéndolo, estaba segura que sus manos ya dolían de tanto jugar los videojuegos que era lo único que podía calmar su rabia o tal vez la decepción.

Ámbar no encontraba cómo decirles a sus padres que le dieran permiso para salir a una fiesta, eso solo era una mentira para escapar y tratar de hablar con Julián.

Noelia decidió no interferir, y de esa manera no ser cómplice directamente de lo que estaba a punto de hacer la chica.

Ámbar tenía rato insistiendo a su padre, el cual se negaba rotundamente a dejarla salir a un club aunque fuese con sus amigos del colegio.

-Abuela, por favor ayúdame -Le rogó Ámbar a Carlota quien soltando un suspiro dirigió su mirada a su hija y yerno. Cristina quién estaba al margen, decidió interferir.

-Si sales debes llegar a las 2 a.m. -Ámbar abrió la boca impactada solo tendría dos horas nada más.

-Creo que mejor no la dejan ir, se tardará media hora en cambiarse ese vestido y otra media hora en llegar al club -acotó Noelia tratando de ayudar. Después decidí no hacerlo.

-4 a.m. Ámbar, si llegas tarde no te dejo salir más.

La chica abrazó a su padre, el chofer los llevó a la mansión donde se cambiaría por algo más cómodo y conservador, por supuesto.

Cristina decidió no decir nada, pero estaba segura que algo empezaba a cambiar en su hija.

Media hora después, Ámbar se encontraba en una discusión con su amiga, ya que Ámbar no iría a una fiesta sino en busca de Julián, eso implicaba que la chica debía mentir En caso que sus padres llamasen.

Ámbar no se daba por vencida, necesitaba mucho encontrarse con su amor y explicarle bien las cosas.

-Ámbar, ¿Qué les digo si llaman? ¿Qué les digo? ¡Por Dios! -Preguntaba la chica por vigésima vez con los nervios a mil.

-Tú solo no contestas, Estaremos en una fiesta no escuchamos nada. -Le recordó Ámbar dejando a Aitana pensar un momento.

-Okay, está bien, pero si llegan a enterarse de esto tus padres, te echo toda la culpa a ti -aseguró la chica señalándole con el dedo índice.

-¡Acepto! sabes que te amo ¿verdad? -le dijo a Ámbar abrazándola fuerte.

-¡Interesada! -acusó Aitana.

Los padres de Aitana no estaban ya en casa, habían salido horas antes a un viaje de emergencia. Así que quedarse en la habitación con una música sería la solución.

Después de ese gran debate, Aitana se quedó en la mansión de ella mientras que Ámbar emprendía su viaje a ese apartamento que estaba a solo 30 minutos de su casa. Nadie podía reconocerla ya que iría en el auto de su amiga.

Ámbar con los nervios a mil y tratando de cubrir su rostro, decidió preguntar en recepción por su lobito molesto. Estar ahí implicaba estar dispuesta a todo y sin duda ella lo estaba. Lo soñaba y lo añoraba como si de algo material se tratase.

-Buenas noches o madrugada -hablo sonriendo nerviosa.

-¿A quién busca señorita? -interrogó inmediatamente el portero.

-¿Me puede indicar en qué piso está el apartamento de Julián? -preguntó Ámbar mostrando seguridad.

-¿Usted es? -indaga el portero escaneandola de pies a cabeza.

-Su novia, puedes llamarlo si quiere.

-No tranquila, pase adelante, apartamento 105 en el tercer piso -le dijo el portero rápidamente.

-Gracias -Respondió Ámbar con una sonrisa y apresurando sus pasos.

Respiró aliviada al obtener una buena respuesta, sabía que si le avisaba a Julián él se negaría a verla o tal vez la sorpresa no sería igual.

Cada paso que dio hasta el ascensor sentía que eran eternos y más cuando el aparato subía y ella sentía que no eran dos pisos si no 20.

Una vez las puertas del ascensor se abrieron, ella secaba el sudor de sus manos mientras se acercaba a la puerta donde era lo único que la separaba de él.

Tomó suficiente aire para luego exhalar con lentitud y calmar los nervios que la hacían sentir dolor en su pecho. Tocó una vez y esperó un par de segundos, pero no abrió.

En el interior del hermoso apartamento, en la sala de juego, Julián apenas y escuchó un sonido del timbre pero decidió ignorarlo ya que no deseaba ver a sus amigos, quienes él suponía eran.

Ámbar volvió a tocar, esta vez tres veces, pero tampoco recibió respuesta y mucho menos vio a abrirse la puerta.

Mientras que Julián decidió ensayar con unas cuantas palabras groseras en su mente para decirle a sus amigos.

Pero Ámbar molesta, decidió golpear la puerta unas tres veces hasta que casi golpea el rostro de quien había abierto un poco molesto.

Sus miradas se conectaron y la sorpresa de Julián en su rostro era muchísima.

-Ámbar -musitó Julián muy sorprendido de verla ahí.

Mientras que Ámbar recorrió todo su cuerpo y luego fijó su mirada en sus ojos.

-¿Por qué no habrías?, ¿con quién estás? -Interrogó inmediatamente entrando sin ser invitada.

-Estoy solo Ámbar -respondió Julián ocultando la emoción que sentía de verla.

Eso significaba que estaba preocupada por lo molesto que se había marchado de la fiesta, se regañó internamente por estar actuando como un niño.

-¿Y por qué no habrías? llevo rato tocando el timbre -reclamó nuevamente, Julián quería reír y tal vez decirle lo hermosa que se veía celosa.

Pero decidió seguir haciéndose el molesto.

-Porque estaba en mi sala de videojuegos y tú interrumpiste -Le habló cortante.

Un largo minuto de silencio hubo entre ellos, Ámbar veía su rostro y su mirada buscando que él dijera algo, pero tal parecía que él seguía muy molesto.

-Vine porque necesito que hablemos -habló de manera seria tratando de no ver tanto el cuerpo de Julián.

-No sé de qué quieres que hablemos si ya todo está dicho -aseguró Julián, caminando al sofá para tomar asiento.

Estaba provocando a la chica mostrando también su parte trasera. Esos músculos de sus piernas y sus glúteos moverse hacían estremecer su cuerpo.

-No sé a qué te refieres, porque la única que hablé fui yo -replicó Ámbar molesta cruzándose de brazos, aunque su mirada seguía en el cuerpo de Julián que seguía en solo un bóxer.

Sus palabras hicieron que Julián se levantara casi molesto.

-¡Te esperé dos malditos años Ámbar! Y sí voy a ser sincero, me acosté con una mujer para sacarte de mi cabeza y recordarme que no estaba bien enamorarme de la hija de mi socio, pero eso no fue suficiente. Sigues en mi mente, en mi corazón y me sales con que te vas a Italia y me lo dices en un momento especial para ti sin ver mis sentimientos -reclamó Julián muy molesto y decepcionado.

Lo de la otra mujer tomó por sorpresa a Ámbar, aun así, sabía que nunca habían confirmado una relación.

-Pero es que yo quiero estudiar en la mejor universidad de Italia -musitó cabizbaja, sintiendo que Julián le estaba pidiendo que abandonara sus sueños.

-No me malentiendas Ámbar. Mi molestia es que hayas decidido decírmelo en una fecha importante para ti y aunque no lo creas para mí también, he esperado como loco que cumplas tu mayoría de edad y así no sentirme un pedófilo Y tú solo me sales con que te vas a 11,000 o 9000 kilómetros de distancia. -habló con nostalgia.

-Perdóname -musitó con un puchero y su cabeza gacha. -No sabía cómo decírtelo por teléfono, casi no nos vemos y nunca aceptas que venga a tu apartamento -se excusó ella aunque parte era verdad.

Julián se acercó y la abrazó, logrando que Ámbar sintiera una sensación de satisfacción al sentirlo cerca y prácticamente desnudo.

Los segundos se convirtieron un par de minutos ambos disfrutando de ese cálido abrazo que los llenaba y los acercaba tanto como ellos querían.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022