Estaba deambulando por ahí sin nada que hacer. - ¡Oye Dan, espérame! - el rubio frunció el ceño y pasó de él, en las vacaciones se había propuesto mejorar e ignorar a todos aquellos que intentaban distraerlo como lo era Derian. --¿Oye porqué pasas de mí? - Dan decidió quedarse justo en ese lugar y suspirar sin otro remedio.
- ¡Eres un estorbo Derian! - quizás pensó que con eso Derian se enfadaría y le dejaría en paz.
- ¿Vamos a la cafetería? yo invito- error, le conocía tan bien, sabía cómo comprarlo.
- ¡Bueno, vamos! - cedió rendido, su propuesta de inicio de semestre se había ido a la cañería pero al menos comería algo, tenía mucha hambre.
- ¿Podrías bajar el tono de tu voz? Siempre estás hablando fuerte, ¿qué quieres comer? - Derian estaba ahí de píe jugando con su rubio cabello sin su consentimiento.
-Quiero carne de albóndigas...- se había percatado de que en menos de segundos su mejor amigo ya estaba hablando con el Sr. Mendes, al parecer le había encargado algo ya que no tardó mucho en regresar con él y disculparse.
-Lo lamento, lo lamento, el Sr. Mendes quiere que le ayude con unos recados, te lo compensaré luego-- asentir, esa fue su única opción, estaba tan hambriento y no llevaba nada de dinero con el... como si fuese algo raro.
-Está bien, yo te veré luego- el rubio se sentó sobre una valla de metal la cual rodeaba toda la zona verde del campus, inconscientemente decidió recostarse para luego sentir un gran impacto en pocos segundos. - ¡Oh, mierda! que idiota- había alguien recostado sobre un gran manzano. -Ah, hola... lamento el alboroto- el chico sobre el árbol era Tyler Lee le conocía por los malos comentarios que hacían de él.
Estaba tan sumergido en sus pensamientos que ya ni recordaba haber traído su almuerzo, lo tenía ahí en sus manos sin haber probado ni un bocado. - ¡Oh, mierda! que idiota- se había estremecido un poco, desde que su problema de audición había comenzado no había escuchado algo tan claramente. -Ah, hola... lamento el alboroto- aquél chico era Dan, Dan Shamall, nunca había hablado con él pero le agradaba porque hablaba fuerte y no se le dificultaba oír lo que decía, también le conocía por su temperamento, siempre estaba metido en peleas.
-Mmm, eso se ve delicioso ¿lo haz preparado tú? - estaba nervioso e incómodo no sabía qué hacer y sin notarlo le había dado su pote de comida. -He oído toda esa mierda sobre ti pero si fuese real me habrías ignorado, eres un buen tipo- cuando cayó de esa valla pensó "Que chico más estúpido" pero ahora él le decía que era un buen tipo, era la primera persona en la universidad que pensaba de una forma positiva respecto a él, bueno, en su opinión pero ya era hora de irse, se sentía algo incómodo e instantáneamente se puso de píe. -Oye ¿qué pasará con tu pote? - pasar de él, debía hacerlo.
Dan Shamall ese nombre se repetía en su mente como si fuese su canción preferida, su voz era gruesa y estruendosa por lo que le era muy fácil entenderle y su piel, su piel era fina como si de una muñeca de porcelana se tratara. Están en la misma facultad, la Facultad de Salud pero ambos estudian distintas ramas, él estudia Medicina mientras que Dan Marshall estudia Psicología... se preguntaba como una persona tan estruendosa y con su temperamento pensaba en ser Psicólogo, sin duda sus sentidos pésame para sus pacientes. Dan Shamall, toda una caja de sorpresas.
No le encontraba en el campus había pensado que quizás estaría de nuevo en aquél manzano pero pensó mal, porque ahí estaba de píe, frente a aquellas chicas del club de señas, debía devolverle su pote así que se puso en marcha para ser retenido por Derian. - ¿Qué haces imbécil? no puedes simplemente ir y hablar con él, te va a ignorar-- ¿Qué, sabe este estúpido? - ¿Acaso no has oído todo lo que dicen? es un engreído que usa como escusa a su sordera para no interactuar- estaba equivocado, el rubio sabía que era un buen tipo es solo que le malinterpretaban.
-De hecho ha publicado una hoja en el tablón de anuncios, necesita un anotador... ya sabes alguien que tome apuntes por él ya que no puede oír bien- sin pensarlo dos veces Dan ya estaba arrancando la hoja del tablón de noticias.
-Lo siento pero debo encargarme de algo, adiós- ya no estaba pero sabía a qué lugar se había ido. - ¡Oh joder! otra vez- y ahí estaba con un libro en sus manos. -Ah, hola, he traído tu pote, lo he lavado, toma- ¿Qué le pasaba? ¿Por qué no respondía? finalmente había caído en cuenta. -Oh cierto, espera... lo escribiré- ya había comenzado a buscar una libreta.
-No, si hablas lento puedo escucharte- de algo servía hablar fuerte.
-Oye... al respecto sobre esto... ¡quiero hacerlo! ¿Puedo? como paga puedes darme comida, lo de ayer estaba delicioso- tenía la nota que hace poco había publicado en el tablón de anuncios.
-Mmm... sí, está bien- afirmó cerrando su libro.
Se había tomado la libertad de sentarse a su lado. -Oye... ¿asistes a el club de señas? - podía parecer imprudente pero tenía curiosidad así era él, sin cuestiones ni retrasos solo iba directo al grano.