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     GIL Y EL ALFA MALDITO.

GIL Y EL ALFA MALDITO.

Autor: : Brisd_M
Género: Hombre Lobo
El Alfa maldito es un lobo milenario que no puede convertirse en humano, permaneciendo como un lobo temido. Gil, una niña de cabello blanco y ojos grises, es rechazada por los humanos y perseguida por los lobos. También es la mitad odiada del Alfa y está poseída por una hija de la Luna. La historia gira en torno a las batallas, el amor y el misterio cuando dos almas solitarias, destinadas a ser una, luchan por superar los desafíos que les esperan y finalmente estar juntas. ¿Podrá el alfa maldito proteger a su Luna de los enormes peligros que la amenazan y vencer la maldición del Alfa que no le permite convertirse en humano? La trama está llena de enredos de misterios y secretos ocultos por fuerzas de ambiciosos seres superiores y bajas pasiones. Es una historia llena de fantasía, amor y elementos sobrenaturales que te mantendrán enganchado hasta el final.

Capítulo 1 INTRODUCCIÓN

Corre sin mirar atrás, las ramas de los árboles destrozan su ropa, su piel se llena de heridas. Pero su mente le dice, que no debe parar. Tiene que escapar, no puede dejar que la vuelvan a atrapar. Sigue corriendo por medio del bosque, sus pies descalzos le duelen, sangran de tantas heridas, sin embargo, no se detiene, algo en su interior la impulsa a hacerlo y no detenerse.

¡Tiene que escapar, su vida depende de ello!

Después de correr por en medio de la espesa vegetación. Llega a un claro donde hay un gran río, se lanza al agua sin pensarlo dos veces, es la única escapatoria. No sabe nadar, se agarra fuertemente de un tronco que aparece de la nada. Puede escuchar a lo lejos, las voces de quienes la persiguen, se impulsa con sus pies, la corriente la arrastra a gran velocidad, ha estado a punto de soltar el tronco varias veces. Traga agua en repetidas ocasiones, siente que no va poder resistir pero una voz en su cabeza la insta a no detenerse a resistir.

Su cuerpo está congelado y comienza a entumecerse cuando una extraña corriente recorre su piel llenándola por momentos de calor. La corriente es violenta y la lleva lejos de sus perseguidores a los cuales de una manera puede escuchar a la perfección a pesar de que los ha dejado muy atrás. Luego de una brusca caída por una enorme cascada, al salir a la superficie de nuevo, siente cómo se detiene, todo está muy oscuro. Como puede logra patalear para dirigir el enorme madero que la ha mantenido flotando hasta ver como se acerca a la orilla.

Sale, está lloviendo torrencialmente, no se distingue ni siquiera sus manos. Todo su cuerpo no lo siente, está entumecido por el frío, trata son todas sus fuerzas de ponerse de pie, pero sus piernas entumecidas y doloridas no la sostienen. Se cae de nuevo después de hacer varios intentos ante la insistencia de la voz en su cabeza que le dice que no pueden detenerse, tienen que esconderse en el bosque. Sin embargo, el frío es tanto, que ya la corriente que la recorrió varias veces llenándola de calor no ha vuelto, por lo que se deja caer y se hace un ovillo en el suelo llorando desconsoladamente.

Está muy asustada, cree que va a morir congelada, la lluvia ligada con nieve no cesa, y ella está sin fuerzas para continuar. Tampoco sabe hacía dónde debe ir, la oscura noche lo rodea todo, solo el ruido de la cascada al caer y el viento al soplar llegan ahora a sus nublados sentidos. Está por quedarse dormida cuando comienza a percibir unos pasos que le parecen de lobo que se acercan veloces, trata de ponerse de pie, de moverse. ¡Tenemos que escapar, tenemos que escapar! Escucha la insistencia de la voz en su cabeza, pero vuelve a caer en el piso sin fuerzas y recobra su forma enroscada abrazada de sus rodillas en espera de ver lo que pasará.

Escucha con su ahora afinado oído como se acerca corriendo a gran velocidad, se concentra, es solo uno. Vuelve a intentar levantarse para hacerle frente sin lograrlo. Unos pasos se detienen junto a ella, levanta la cabeza aterrada. Cuatro enormes peludas patas negras están a su lado. Alza su mirada, no puede creer lo que ven sus ojos. Un enorme lobo jadeante con su roja lengua fuera babeando, los enormes colmillos listos para enterrarse en ella, la mira detenidamente con sus ojos rojos fulgurantes como si la inspeccionaran. Gil al verlo tiembla de terror, piensa que va a morir y se encoge más sobre sí misma pensando en sus queridos padres una última vez, lista para sentir el peor de los dolores.

No obstante se asombra, cuando el lobo, lejos de atacar, le pasa la lengua por el rostro limpiando las lágrimas y sin más se echa a su lado, la envuelve con su cola, despidiendo un increíble calor. No se mueve, el terror que la embarga no deja que lo haga. Pero el calor del lobo, hace que vaya recobrando su propio calor. Al ver que él sigue allí tranquilo, sin hacer nada, solo calentándola, se mete entre sus patas, y lo abraza emocionada y feliz. No sabe por qué el lobo hace eso, ni quién puede ser, pero está muy claro que no la atacará y la defenderá de los que las persiguen. Su cuerpo se impregna de su calor tan reconfortante. Hunde su cabeza en el pecho del lobo, que ronronea feliz. Le parece conocido y haber estado entre sus patas antes, pero eso es imposible piensa, no puede ser, y con este pensamiento envuelta en el calor que emite el gigante lobo negro, se duerme.

La claridad y el frío hace que abra los ojos. Sigue desnuda, en medio de la nada, rodeada de nieve y vegetación. Todo a su alrededor se ha vestido de blanco, parece que nevó muy fuerte en la noche, si no llega a ser por el lobo de seguro estuviera congelada, ¿dónde está? ¿Sería cierto o no? Observa a su alrededor, y no ve ninguna señal de que haya estado un lobo allí, no existe una sola huella. Durmió al lado de un montículo de tierra que impidió que el aire, la lluvia y la nieve la dañaran más.

Se convence a sí misma, que soñó al lobo. Unos ruidos en el bosque, hacen que dirija su mirada allá asustada. Y lo ve, el gran lobo negro de ojos rojos la mira desde la distancia. ¡Es enorme! Por un momento se quedan mirándose fijamente a los ojos. Piensa que es uno de sus perseguidores, pero el modo en que él le mueve la cola le dice que no. No sabe por qué, se para con mucha dificultad, le hace caso a la voz en su cabeza que le dice que confíe en él. Se pone con gran dificultad de pie y tambaleante va a su encuentro. El lobo la ve y la espera, cada vez que ella se acerca, él se aleja un poco más.

Por fin, ella comprende que él quiere que lo siga hacía el interior del espeso bosque. Lo hace quejándose, sus pies le duelen terriblemente. Todo su cuerpo está lleno de heridas. El frío es una tortura como si fueran puñales clavándose en su piel. Llora en silencio en lo que avanza con gran trabajo detrás de ese enorme lobo que no sabe si se la va a comer, o la va a ayudar. No sabe cuánto camina, adentrándose en el bosque hasta ir a dar con una cabaña, el lobo se pierde por la puerta.

¡No puede creer, que haya una cabaña en medio de la nada!

Su sola visión la llena de fuerzas y termina de andar el tramo que le resta para llegar a ella. Entra y el calor de la chimenea que está prendida en la misma la recibe. Mira a su alrededor buscando a alguien, pero no ve a nadie. Avanza decidida hasta estar delante del fuego. Unas mantas en frente de la chimenea, atraen su atención. Las toma y se envuelve en ellas. Se acuesta junto al calor reconfortante, no tiene fuerzas, cierra los ojos que ya han dejado de derramar lágrimas sintiéndose la chica más desgraciada del universo y sigue preguntándose.

¿Por qué le están pasando estas extrañas cosas? ¿Quiénes son esas personas que la raptaron de la escuela? ¿Dónde estarán sus padres? ¿Por qué este lobo le parece conocido? ¿Será el mismo que la visita en el bosque?

No puede ser, sintió como viajaron kilómetros y kilómetros en el maletero del auto después que se despertó de lo que le pusieron en la nariz que la durmió. ¿Para qué alguien querría apoderarse de ella? Es solo la hija de unos pobres trabajadores de una dulcería, que de seguro deben estar muy desesperados al ver que ella no regresó del colegio. Y esa rara chica, ¿por qué se dejó engañar así tan fácil de ella? ¿Qué es lo que querrá? ¿Por qué la secuestró?

Están en medio de un bosque, en un lugar muy lejos de la ciudad donde ella vive. Jamás había escuchado hablar de un lugar como este con animales salvajes. Porque esos que la perseguían eran muy extraños, unas veces estaban en cuatro patas y otras en dos llenos de pelos y enormes colmillos. ¿Qué tipo de bestias sobrenaturales existen en este lugar al que la han traído?

¿Por qué ese viejo decía que tenían que sacrificarla? ¿Y esa extraña voz en su cabeza que le indicaba todo lo que debía de hacer que sería? ¿Y por qué de pronto podía oír y ver todo en la oscuridad? También su olfato era muy preciso, y ese lobo, ¿será su lobo?

Sigue haciéndose preguntas, mientras se queda profundamente dormida, rodeada del agradable calor del fuego que crepita en la chimenea, sin percatarse que dos ojos rojos han estado pendiente de ella todo el tiempo desde el otro lado de la puerta.

Capítulo 2 EL ALFA AREN

En medio de las empinadas y heladas montañas, se encuentra anclada la ciudad de Arcanán, más allá de dónde los ojos de los humanos han llegado a ver jamás. De difícil acceso es prácticamente desconocida para el mundo. Solo los seres sobrenaturales tienen conocimiento de ella. Está rodeada de altas murallas, encima de los desfiladeros de difícil acceso que la convierten en una de las más seguras e impenetrables de todo lo conocido. Solo pueden visitarla aquellos que son invitados, y nadie, ni por casualidad, puede traspasar las enormes puertas que la resguardan.

Rumores dicen que en ella habitan desde siglos de los siglos los llamados Arcontes Mayores, desde que fueron expulsados de la ciudad celestial y obligados a vivir como mitades de almas de hombres lobos.

Nadie sabe si es cierto ésto, lo que sí saben todos es que esta ciudad y su extraña manada de hombres lobos llamada Arcano. Es dirigida por el más temible y cruel Alfa que ha existido en todos los tiempos, motivo por el cual nadie se aventura a acercarse a ese lugar. Le llaman el Alfa Maldito, porque nunca ha podido convertirse en humano, o al menos nadie lo ha visto hacerlo. Mantiene siempre su imponente figura de lobo al que todos respetan y temen.

En una habitación que a simple vista se ve que debe ser del rey del lugar, por la elegancia y riqueza con que está amueblada en su centro se encuentra un enorme lecho, descansa un hombre que duerme profundamente. La puerta se abre violentamente dejando pasar a otro que grita molesto.

-¡Aren, tienes que dejar de desaparecer así! ¡Soy tu beta y hermano no el Alfa de la manada! ¡No puedo estar haciéndome cargo de todo! ¿Adónde fuiste esta vez? ¿Por qué desapareces cada luna llena?

Pregunta el fornido hombre que ha irrumpido en la habitación dirigiéndose a una esquina, con las claras intenciones de encontrar a alguien en la improvisada cama que se ve en el piso con claros indicios de pertenecer a un animal, pero se gira rápido al sentir algo a sus espaldas.

Asombrado observa como las mantas en la cama se revuelven, hasta que un fuerte e imponente hombre se sienta en ella. Es rubio con los ojos grises. Que se tornan dorados al escuchar a su beta y hermano Enril.

-¡Enril, deja de gritar tan temprano, estoy cansado del largo viaje! -le pide con una voz atronadora.

-¡Eres humano Aren!

Exclama el llamado Enril con los ojos muy abiertos en lo que se acerca con pasos lentos a la cama y una enorme expresión de sorpresa e incredulidad.

-Lo sé, hace mucho que puedo convertirme en humano -contesta como si nada el llamado Aren.

-¿Por qué no me lo dijiste? -pregunta Enril en lo que llega a su lado y sigue llenándolo de preguntas continuas. -¿Cuándo pasó? ¿La encontraste? ¿Encontraste a tu Luna?

Aren se pone de pie sin responder completamente desnudo. Se dirige al baño con pasos lentos y cansinos, mientras su hermano Enril que todavía lo observa como si no pudiera creer a sus propios ojos lo sigue en espera de una respuesta que no llega.

-¿Pasó algo en la manada para que vinieras a despertarme tan temprano? -pregunta en cambio Aren, es el Alfa.

-Lo de siempre, los ancianos exigiendo verte.

Contesta su hermano y beta resignado a que no le cuente nada, lo conoce muy bien. Su hermano no le dirá lo que pasó hasta que él mismo lo decida. Aunque está muy feliz que al fin haya podido convertirse en humano. Lo ve introducirse en la ducha fría y comenzar a bañarse por lo que sigue hablando desde la puerta.

-No pasa nada, ya sabes, están empeñados en hacer la ceremonia para buscarte una mitad. A tu Luna.

-Eso no va a pasar, yo tengo mi mitad. ¿No me ves? Soy humano.

-¿Por qué no la traes?

-Es una bebé.

-¿Una bebé? ¿Y como sabes que es tu mitad entonces?

-Puedo oler todas sus esencias y ella las mías.

-¿Eso es imposible? Se supone que tienes que esperar a que cumpla dieciséis años. Aren, ¿dime ahora mismo que has estado haciendo para convertirte en humano sin contar conmigo?

-¡No he hecho nada, solo sucedió! -Rugió furioso y agregó al ver la cara de desconcierto de su hermano. - Sé que es cierto eso que acabas de decir, pero yo pude olerlas desde el mismo instante que fue a nacer.

-¿De veras? ¿Cuándo pasó? ¿Quién es?

-No puedo decirte aún quién es.

Adoraba a su hermano y confiaba ciegamente en él. Pero no arriesgaría a su pequeña Luna. Debía velar y cuidar muy bien de ella lejos de todos. La había esperado por mucho tiempo para perderla ahora. En lo referente a ella confiaría solo en él.

-De acuerdo, no me digas -dijo Enril al ver que guardaba silencio. -¿Es por eso que ahora te puedes convertir en humano?

-Sí, desde el mismo instante que la olí la primera vez acabada de nacer sucedió. Me convertí en humano.

-¿En serio? ¿No me estás tomando el pelo? -preguntó realmente sorprendido de lo que le decía. No podía ser así de fácil romper la maldición. -No sé..., me imaginé que debía ser algo más complicado que eso. ¿De solo olerla dices te convertiste en humano? Sorprendente e inesperado.

-Yo también me sentí así, pero sucedió como te lo cuento, no hice otra cosa que olfatearla y ¡sass! Era un enorme humano. Y no me preguntes por qué pasó así, porque ni yo mismo lo sé.

-¿Por qué no lo haces delante de todos? Te conviertes en humano y resolvemos todos estos líos con los ancianos.

-¡Porque todavía no ha llegado el tiempo de que lo sepan, puedo ponerla en peligro, imbécil! -gruñó furioso.

Sacó sus colmillos amenazantes y avanzó furioso contra él. ¿Qué parte de no poner en peligro a su pequeña Luna y no decirle a nadie no entendía? Enril retrocedió levantando las manos mientras le decía.

-¡Oye que no lo dije por mal! Cálmate, pareces a Oto, ¿ya pudieron hablar entre ustedes?

-No.

-Bueno, de seguro un día de estos sucederá. Es verdad, no lo pensé con detenimiento. Debes proteger mucho a tu Luna para que no descubran los enemigos y la maten ¿Y qué harás entonces con los ancianos y su ceremonia?

-Pensándolo bien, lo haré.

-¿La harás?

-Sí.

Ahora sí Enril no entendía nada. Su hermano era todo un misterio para él desde que pasó lo que pasó. Era él quien llevaba la manada y tenía que luchar con todos los problemas e intrigas de los viejos. Lleva años pidiéndole que los deje hacer la ceremonia para ver si le encontraban a su Luna y siempre se negó. Ahora que ya la encontró acepta que la realicen. ¿Quién lo entiende?

-¿Aren, no me acabas de decir que encontraste a tu mitad? ¿Para qué vas a dejar que hagan esa ceremonia?

-Por eso mismo la haré. Al tener la mía ellos no podrán encontrarme una mitad en la manada y se quedarán tranquilos un buen tiempo en lo que mi Luna crece.

-Vaya hermano, eres muy inteligente. Así ellos no podrán seguir exigiéndote nada por ahora. Me gusta la idea.

-Y también les dará a entender que en alguna parte está mi mitad, y eso es muy peligroso. Y ahí necesitaré de tu ayuda para cuidar de ella.

-¿Mi ayuda?

-Sí, no quiero que descubran quién es. Quiero que utilices tu poder en mí.

-¡No haré tal cosa!

Retrocede asustado Enril mirando a Aren que lo observa muy serio. Le aterra hacerle daño a su hermano, es la única familia que tiene, no sabe qué sería de él si le llegara a faltar. Sin importar si es un lobo gruñón que nadie soporta, es su querido hermano y no quiere perderlo.

-¿Por qué no? -pregunta Aren seriamente.

-Hermano, hace muchos años que no practico ni utilizo mis poderes, desde que murió mamá. Puede que te borre toda tu memoria. De por sí con ese problema tuyo tienes dificultades.

-¿Qué sugieres entonces?

-Usa tu poder.

-¿Mi poder? ¿Qué poder? Yo no poseo ninguno.

-Sí, sé que siempre te has negado a hacerlo y que no recuerdas que lo tienes. Pero tú tienes un gran poder y con él puedes lograr que ellos no lean tu mente ni hagan nada que no quieras, mucho menos encontrar a tu Luna ni a ninguna otra.

Aren se queda en silencio mirando a su hermano que asiente con la cabeza. Tiene vagos recuerdos de eso que le dice, pero no está seguro de poder lograrlo él solo, por eso le pide.

-¿Me ayudarás a desarrollar ese poder? Nadie debe saberlo en la manada.

-Está bien, practicaremos juntos. Tengo todos los libros de mamá. Lo haremos en nuestro refugio secreto.

Contesta Enril, no está seguro que sea lo correcto. Pero por otro lado cree que si su hermano mayor lograra desarrollar el enorme poder que heredó de sus padres, podrá quien sabe si librarse de la maldición y volver a ser un humano con todas sus facultades. No dividido en un agrio Lobo y en un niño que no recuerda nada. Así que se arriesgarán a ver que pasa.

-Está bien, ve a buscar esos libros. Empezaremos hoy mismo. No puedo dejar que sepan donde está. Y diles que sí, que estoy de acuerdo en hacer la ceremonia en cuanto esté listo.

-Buena idea, así nos dejarán tranquilos. Todo sería más fácil si te muestras como humano, eso es una señal clara de que la encontraste.

-¡Ya te dije que no, eso la pondrá en mucho peligro!

Capítulo 3 LA LLEGADA DE LA LUNA

Gritó a toda voz ante los ojos sorprendidos de Enril que nunca antes lo había visto comportarse con él de esa manera. Aren se retiró dos pasos para luego ante el silencio de su hermano girarse y preguntar.

-¿No lo entiendes, Enril? Me seguirán a todas partes hasta dar con ella, y la matarán. Asesinarán a mi Luna solo por seguir teniendo el control de la manada.

-Es verdad, tienes razón mi hermano. Disculpa por no haber pensado en eso. Voy a preparar todo, luego paso por ti.

-No dejes que nadie te vea con esos libros secretos o sospecharán que algo vamos a hacer, acuérdate que nuestros padres siempre escondieron lo que eran verdaderamente.

-Descuida, nadie me verá.

Lo ve alejarse y de a poco vuelve a convertirse en lobo. Le duelen un poco las patas del largo camino que recorrió, para solo ver a esa hermosa personita asomarse a su ventana y sonreírle. Ha crecido, es realmente hermosa. Todavía recuerda el día que vino al mundo. Estaba como siempre en el bosque, era luna llena. La contemplaba sentado en sus patas traseras, no recordaba cuántos años habían pasado desde que seguía este ritual. Venir a rogarle a la madre luna que le mandara una mitad, que lo liberara.

Cuando de pronto le entró una gran necesidad de correr hacía un punto específico. Corrió con todas sus fuerzas hasta salir de su territorio y adentrarse en territorio enemigo. Había una gran batalla, estaban siendo atacados. Siguió con sigilo su olfato, hasta llegar detrás de la casa del alfa de la manada. Allí oculta entre la vegetación la Luna lo miró asustada, en compañía de una mujer que la ayudaba.

Se dio cuenta de que el olor salía de su vientre y comprendió todo. Su mitad estaba por nacer del vientre de esa Luna enemiga de su manada. Pero eso no le importó, les dio la espalda y se puso de guardia, la defendió de todos los lobos que la descubrían.

Cuando vio que le iba a ser imposible defenderla de los enemigos y sintiendo que su Luna luchaba por venir al mundo se giró hacia ellas y le ordenó a la mujer que la cuidaba.

-Móntala en mi lomo. No podré aguantar mucho más. Ya deben saber que tu Luna está aquí de parto, vamos. Si no lo hacemos ahora la encontrarán.

La mujer lo miró indecisa, se asomó aterrada fuera del lugar en que se habían parapetado viendo que era verdad, estaban perdiendo. Ni el Alfa ni su esposo que era el beta y que trató de sentir se veían por ningún lugar, se giró al escuchar a su Luna hablar.

-Hazle caso Nara, nos ha estado defendiendo, es nuestra única esperanza de salvar a Gil.

-Mejor esperemos por Serafín, mi Luna -insistió temiendo que fuera una estratagema del lobo para robarse a su Luna, o a su hija.

-No hay tiempo, están perdiendo. Tenemos que irnos ahora o no podremos escapar.

Las apremió el Alfa Aren al tiempo que atacaba a dos lobos que los habían descubierto y los mataba para regresar a ellas y pedirle lo mismo colocándose al frente de ellas en alerta. Podía escuchar con claridad el corazón de su pequeña Luna acelerado y asustado.

-Es verdad Nara, dale vamos.

Dijo la Luna poniéndose de pie con dificultad, aguantando su barriga y dando unos pasos hacia el lobo que se acercó, se inclinó en una clara invitación a que ella se subiera en su lomo. Lo cual la Luna sin pensarlo dos veces los hizo ayudada por Nara que miraba asustada hacía detrás donde dejaban a todos luchando ferozmente. Salieron sigilosos sin que nadie los viera. Según se alejaban se escuchaban los gritos. De pronto la Luna aguantó su pecho y cayó desmayada al piso.

-¡Mi luna, mi Luna! -Gritó Nara.

-Tienes que sacarle al bebé o morirá -dijo Aren- el Alfa debe haber muerto y ella lo hará también en breve. Tienes que salvar a la niña.

-¡No haré tal cosa! Mi Luna, mi Luna...

-Nara, Nara -la llamó la Luna- tienes que ayudarme a que nazca Gil, escaparás con ella, la cuidarás como si fuera tuya, nunca dirás quienes son sus verdaderos padres.

-Pero mi Luna...

-Nara, sabes muy bien que cuando muere nuestra mitad, lo hacemos nosotras. Llama a tu esposo por el link, dile que abandone todo y venga, yo se lo ordeno.

-¡Pero Serafín es el beta, no puede hacer eso!

-¡Nara deja de discutir! Algún día volverán a crear a nuestra manada. Necesito que ustedes cuiden de Gil. Abre mi vientre con este cuchillo y sácamela, ¡salva a mi hija Nara! ¡Promete que no dejarás que le pase nada!

-Sí mi luna, se lo prometo, se lo prometo -dijo llorando a lágrima viva viendo como su Luna cerraba los ojos.

-Hazlo ahora o morirá la niña -le dijo Aren que sintió el momento exacto en que el corazón de la mujer se debilitaba más y más. -Llama a tu esposo ahora.

Nara con lágrimas en los ojos, hizo todo lo que le pidió su Luna. Mientras la abrazaba con amor se comunicó por el link con su esposo, pidiéndole que abandonara al Alfa y viniera por ellas, que era una orden de su Luna, para su sorpresa ya venía buscándolas.

-¡Debemos de marcharnos ahora, me vienen siguiendo! -dijo en su forma de lobo cuando llegó girando amenazante contra Aren. -¿Quién es él?

-Es alguien que nos ayudó a escapar. ¿Qué haces aquí?

-Perdimos, mi Alfa me mandó a cuidar de su hijo. Fue su última orden. No podemos perder tiempo, tenemos que irnos.

-Ustedes váyanse con la Luna, yo retrasaré a quienes los persiguen-ordenó Aren.

Serafín inclinó la cabeza ante él, al darse cuenta de que era un poderoso Alfa. Tomó a la Luna en sus brazos y se alejó de prisa perdiéndose en la oscuridad de la noche. Aren se dedicó a marcar el territorio, para confundir a los perseguidores, queriendo darle a entender que estaban traspasando su área. Los vio llegar, eran más de diez y detenerse de un golpe olfateando, mientras se comunicaban entre ellos. Para luego convertirse en humanos.

-No podemos seguir, ellos se adentraron en el territorio de la manada Arcano. Sabes que el Alfa Maldito no perdona a nadie que traspase su área. No lo queremos como enemigo.

-Está muy lejos, tenemos que coger a la Luna. Todo esto será en vano si no nos apoderamos de la Luna, ya saben lo que dijeron los brujos. Su hijo será nuestra perdición. ¡Tenemos que hacerlo! -Vociferó uno muy fuerte.

-Sí tú lo ordenas nosotros te seguimos, pero serás tú el responsable de todo cuando giremos si algo sale mal -lo enfrentó otro.

-¡No sean cobardes y síganme! -ordenó a toda voz convirtiéndose de nuevo en lobo.

Pero un gruñido y unos ojos rojos hicieron que se detuvieran en seco. Ellos miraron llenos de terror como la figura de un enorme lobo negro con los ojos rojos refulgentes con el lomo erizado la cabeza baja salió despacio, gruñendo y enseñando sus colmillos. Era una clara declaración de guerra, sus enormes fauces se abrían y cerraban sacando el más espeluznante gruñido que ellos jamás habían escuchado.

-¡¿Quiénes son ustedes?! -preguntó con una voz gruesa que los hizo recogerse sobre sí mismos. -¡¿Por qué quieren entrar en mi territorio?!

-¡Alfa Aren! -exclamaron todos retrocediendo asustados hasta salir de dónde él había marcado.

-¡Estoy esperando su respuesta! - Insistió de igual manera, mientras volvía a gruñir amenazante.

-Disculpe usted, Alfa Aren, solo nos confundimos -se apresuró el que fungía de jefe bajando sumisamente su cabeza casi hasta el suelo en señal de completa sumisión acto que imitaron todos a contestar. -Perseguimos a unos fugitivos.

-Por aquí no ha pasado nadie, llevo horas escuchando los gritos de esa manada, y les aseguro que no ha pasado una sola alma.

-¡Pero su rastro nos trajo hasta aquí!-replicó el grande.

Un fuerte gruñido y un ataque feroz que lo lanzó por los aires hizo que todos cayeran sobre sus patas con las cabezas contra el suelo, al tiempo que veían como el Alfa Maldito se detenía encima del atrevido y le gritaba.

-¡Dudas de mi palabra imbécil!

-No, no Alfa, si usted dice eso, debemos habernos confundido - se adelanta arrastrándose otro hasta colocarse delante de él. Luego se gira para el otro y le dice- te dije que había percibido su rastro hacia el sur, pero no me creíste -mientras le gruñe al corpulento- tu olfato nunca ha sido el mejor. ¡Hombres síganme, hemos perdido un tiempo valioso! Alfa Aren, disculpe la interrupción.

Diciendo esto se marcharon veloces. Él suelta un fuerte aullido de supremacía y advertencia a la vez, luego se quedó un rato más hasta asegurarse que de verdad se habían marchado. Siguió al momento el rastro de los otros que llevaba a su Luna, hasta dar con ellos en una cueva. La Luna había por fin dado a luz una bella bebé con ayuda de Nara y había fallecido. Llegó cuando le daban sepultura, la bebé la tenían en una cesta al lado. Se acercó sigiloso lleno de curiosidad de ver cómo era su tan ansiada y esperada Luna.

¡Era la bebé más hermosa y peculiar que había visto jamás en su larga vida!

Tenía el cabello completamente gris, toda sonrosada, no se movía y se asustó. La rozó con su hocico para comprobar si estaba viva y al hacerlo, ella abrió sus ojitos grises que se tornaron dorados al verlo, sonrió feliz y para su gran sorpresa.

¡Él se convirtió en humano!

Y no solo eso, percibía todas las fragancias de su pareja. No podía creer que al fin la madre Luna se hubiera apiadado de él y se la enviara. Pero sí, allí estaba y lo había convertido con solo mirarlo en humano.

¡Era su mitad, su Luna había aparecido al fin!

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