Acaba de aterrizar el avión en Marbella, vengo desde los Estados Unidos donde he estado varios años estudiando en la mejor universidad, ya que seguramente tendré que hacerme cargo de la empresa de mi padre Renato Salvatore, pues pronto se jubilara y soy la mayor de las dos hermanas ya que mis padres no tienen hijos varones, y me corresponde por derecho aunque no me agrada mucho, seguir con la dinastía de los más peligrosos narcotraficantes de Sicilia.
Desde los estados unidos, he subido a un avión para ir a Marbella en vez de irme a mi casa de Sicilia, porque en esta bella ciudad, es donde se va a celebrar el aniversario de mi hermana pequeña Carlota que cumple dieciséis años, ya que ese fue su deseo y aunque mi familia proviene de Capos de la droga muy importantes, para mis padres sus dos hijas prevalecen por encima de sus negocios o eso pensaba hasta ahora.
- ¿Ha tenido un buen viaje, señorita Salvatore? - me pregunto el chofer de mi padre cuando me acerque hasta la limusina
- Si Ivan gracias, un poco largo y cansado, pero todo bien - le dije, sentandome después dentro del vehículo
Cuando el chofer guardo mi equipaje en el maletero, se sentó en el asiento del conductor marchandonos del aeropuerto hasta el hotel donde estaban hospedados mis padres y mi hermana. Cuando ya se paró la limusina en la misma puerta del hotel, el chofer me abrió la puerta bajandome para entrar en el famoso hotel, recibiendome el director con una sonrisa falsa en sus labios
- Bienvenida señorita Salvatore, déjeme que le acompañe hasta la suite donde se hospeda su familia - me dijo haciendo que lo siguiera hasta la zona de los ascensores, al llegar, toco a la puerta de la suite abriendo mi nana Nerina, abrazandonos las dos con alegría, ya que hacía mucho tiempo que no nos veíamos
- Mi niña ya estas aqui, tus padres están deseando verte, estan en el salón - me dijo
Al entrar en el salón mi hermana corrió hacia donde yo estaba abrazandonos las dos
- Que bien que ya hayas llegado Adrianna, va a ser una celebración muy importante para mi y temía que no vinieras - me dijo mi hermana Carlota
- Estas tonta, ¿cómo no iba a venir a tu aniversario? eres mi hermana pequeña - le respondí
- Y la única hermana que tienes - me dijo riendo las dos
- Hola hija ¿qué tal el viaje? - preguntó mi padre acercándose a mi
- Muchas horas de vuelo papa, pero ya estoy aquí como ves - le dije, dándonos un abrazo y un beso después
- Bienvenida cariño, te hemos echado mucho de menos hija, pero como tu bien dices, ya estas de vuelta con nosotros - me dijo mi madre mientras besaba mi frente
- Yo también os he echado de menos mama, pero ya estoy con vosotros y no pienso volver a marcharme - le dije
Una vez que salude a mi familia, me disculpe con ellos para entrar en el cuarto de baño y darme una ducha, ya que fue muy largo el vuelo y necesitaba relajarme debajo de los chorros del agua, una vez que termine, me puse un albornoz y volví a la suite , me fui hacia la terraza donde estaban sentados mis padres y mi hermana, sentándome yo tambien en la silla que había
-- Bueno decirme a qué hora va a ser la fiesta? - pregunté
- A las ocho, ahora mismo están terminando los trabajadores del hotel la preparación de la sala donde se va a celebrar, si quieres puedes descansar un poco, yo te avisare cuando se acerque la hora - me dijo mi madre
- Perdone señor Renato, uno de sus hombres quiere hablar con usted - dijo mi nana
- Hazle pasar aquí nana, no importa que estemos desayunando, sabes que todos mis hombres son de mi absoluta confianza - le respondió mi padre, marchandose seguidamente mi nana
- Papa, tus sicarios serán de confianza, pero debes tener cuidado y no ser condescendiente - le dije
- Bobadas Arianna, me han servido siempre y para mi son mi familia - me respondió
- Buenos días señor Salvatore, señorita Arianna que sorpresa verla de nuevo con nosotros - me dijo
- Gracias Carlo, ya estaba deseando volver con los míos - le conteste, viendo la forma de mirarme ya que desde que éramos niños Carlo y yo, siempre ha tenido él ese brillo en sus ojos cuando nos mirabamos a los ojos
- ¿Qué pasa Carlo? ¿Algún problema? -- preguntó mi padre
- No señor, venía a decirle que, los señores de Capri y su hijo Giuseppe ya están en el hotel, y el señor Giulano le espera dentro de dos horas en su suite - dijo Carlo
- Gracias Carlo, tú vendrás conmigo, aunque Giuliano Capri y yo somos amigos desde hace años, no me fio mucho - dijo mi padre
- ¿Giulano Capri, de qué me suena ese apellido papa? - pregunte a mi padre, fijandome como mi madre bajaba su mirada al suelo
- Hija los de Capri son gente muy importante en nuestro negocio y muy influyentes, cuando tu nacistes Giulano y yo hicimos un pacto y seguramente será de lo que ahora quiere que hablemos - me dijo
- ¿Qué pacto papá? ¿no habrás sido capaz de venderme a su hijo Giuseppe? - pregunte
- No por dios, pero si que te casarías con su hijo Giuseppe cuando acabaras tus estudios - me dijo mi padre dejándome estupefacta
- Lo estarás diciendo de broma ¿no? porque en mis planes ahora no entra el matrimonio y menos con un desconocido - le dije
- Hija, yo me case con tu padre también por un pacto que hizo mi padre con su padre, pero el tiempo trae el amor en una pareja - me dijo mi madre
- Mama no estamos en la edad media, y lo que me estáis diciendo es un absurdo para mi - le dije
- Arianna hija, nunca te he impuesto nada, pero esta boda se tiene que celebrar y esta noche en la fiesta de tu hermana se comunicara tu compromiso con el hijo de los Capri - me dijo mi padre
- Pues lo siento papá, pero yo no asistiré a esa celebración, no me vas a imponer un matrimonio que no deseo, lo siento - le dije levantándome muy enfadada de la silla donde estaba sentada, entrando en la suite
- Arianna ven aquí ahora mismo - me gritó mi padre, pero hice caso omiso a su palabras.dirigiéndome hacia donde estaba mi nana
- Tranquila mi niña, sabes que siempre estaré a tu lado - me dijo mi nana
- Necesito salir de aquí, voy a vestirme ¿me ayudas nana? mi ropa esta en mi equipaje - le dije
Una vez que ya estaba vestida, me peine y me pinte la cara un poco, me marché de la suite hacia la zona de los ascensores, cuando llegue al hall del hotel, tropecé con un hombre rodeándome el mi cintura con su brazo evitando que me cayera al suelo, cuando ya estaba de pie a su lado, me quede con la boca abierta viendo esa sonrisa ladina en sus carnosos labios, fijandome también en unos preciosos ojos azules como el cielo y las grandes pestañas que tenia, viendo como me miraba sorprendido riendo
- ¿Estás bien? - me pregunto, pero su acento no parecía italiano sino más bien americano
- Si gracias por no dejar que me caiga al suelo - le dije tartamudeando,
El hombre se apartó un poco de mi mientras se lamía los labios y sus ojos bajaban hacia mis pechos, subiendo seguidamente a mi cara. Lo mire sonriendo pero mi mente se quedo completamente en blanco ante tal acción inesperada por mi parte
-- ¿Me dejas invitarte a una copa? - me pregunto
- ¿No crees que es muy pronto para tomar una copa? además lo siento mucho, pero necesito salir de aquí - le dije intentando marchar de aquel lugar, pero escuche la voz de Carlo llamándome
- Señorita Salvatore, su madre la necesita en la suite, es algo urgente me ha dicho - me dijo Carlo
- ¿Salvatore, mmm? encantado de conocerla yo me llamo Giuseppe di Capri - me dijo aquel hombre, dejandome inmovil sintiendo como mi cara me ardía de vergüenza
- Encantada, pero ahora perdóneme, mi madre me necesita - le dije marchandome hacia donde estaban los ascensores acompañada de Carlo
Carlo y yo subimos en el ascensor, bajandonos donde estaba la suite, entre viendo a mi madre cabizbaja sentada en el gran sofá que allí había. Me acerque hasta ella sentándome a su lado, cogiendo su mano
- ¿Qué pasa mamá?¿Tienes algo que decirme? - pregunte
- Arianna hija, aunque tu padre no quiere que nadie lo sepa, creo que te corresponde a ti como heredera saber que, a tu padre no le queda mucho tiempo de vida, ahora a ido a hablar con el padre de Giuseppe para ver si puede romper ese pacto, porque tu padre te ama y lo último que quiere es verte sufrir a ti - me dijo
- ¿Desde cuándo lo sabéis? tiene que haber tratamientos para lo que papá tenga - le dije
- Ya no se puede hacer nada Arianna, está muy adelantado y no le queda mucho tiempo ya - me dijo mi madre viendo sus mejillas mojadas por sus lágrimas
Abrace a mi madre tan fuerte que creía que le iba a hacer daño, apartandome de ella unos centímetros cuando vimos entrar a mi padre en la suite, acercándose a donde mi madre y yo estábamos
- Lo siento hija, lo he intentado pero si no hay boda nos declarara la guerra por el poder - me dijo mi padre muy abatido
- No te preocupes ahora por eso papa, ademas no esta tan mal su hijo, nos hemos conocido en el hall del hotel cuando yo me marchaba, ahora tenemos que pensar en mi hermana para que este dia sea el más feliz para ella, -- les dije viendo cómo cambian mis padres el semblante de sus caras
Cerca de la hora de la celebracion, mi hermana se vistio con un precioso vestido largo de color purpura, siendo la peluquera la que le recogio el precioso pelo color rubio que tenia en un precioso moño, poniendo una especie de diadema con pedreria, yo me deje el pelo suelto, vistiendome con un vestido largo tambien, color turquesa con el escote de barco, cayendo por mis hombros, me pinte la cara con colores suaves, cogi mi bolso de mano, marchandonos mis padres, mi hermana y yo hacia la sala rosa del hotel donde se iba a celebrar el aniversario de mi hermana. Cuando entramos en la sala, rodó por mi mejilla una lágrima cuando mire a mi padre, viendo lo emocionado que estaba y entrando en la sala con mi hermana pequeña cogida a su brazo, sabiendo que esa sería seguramente la última vez que disfrutaría del aniversario de una de sus hijas. Mi madre y yo entramos detrás de ellos acercándose a nosotros unos hombres con sus parejas muy bien vestidos con trajes muy caros.felicitando a mi hermana ofreciendole los regalos que traían para ella, fijándome en la cara de felicidad que tenían mi padre y mi hermana
-- Arianna, estas aqui - escuche a una de mis amigas sorprendiendome
- ¿Pero, qué hacéis vosotras dos aquí? que sorpresa - les respondí
- No podíamos faltar al cumpleaños de tu hermana, pero vamos al jardín tienes un montón de cosas que contarnos - me dijeron mis amigas Paola y Stefania,cogiendose cada una de mis brazos
- Perdonen señoritas, ¿me cedería este baile Arianna? - me pregunto Giuliano
- Lo siento, pero ahora mismo deseo estar con mis amigas, tal vez luego - le dije marchandonos las tres hacia los jardines
No se cuanto tiempo estuvimos las tres en los jardines, hablando y riendo cuando vimos como se acercaba mi madre a donde nos encontrábamos las tres amigas
- Arianna, vamos dentro de la sala, tu padre va a decir unas palabras antes de que tu hermana apague las velas - nos dijo, entrando las cuatro en la sala, poniéndonos mi madre y yo al lado de mi padre
Cuando mi padre iba a hablar, se me puso la piel erizada viendo el respeto que le tenía todos los invitados, ya que mientras decía su discurso hubo un silencio sepulcral en la sala, cambiando a aplausos y felicitaciones cuando mi padre terminó de decir su discurso, soplando mi hermana las velas mientras todos cantábamos aquello de Happy birthday. Una vez que se apagaron las velas, vi como se acercaba un hombre alto de pelo negro acompañado por Giuseppe a donde estaba mi padre.
-- Señoras y señores, me complace anunciarles aprovechando que es el aniversario de esta bella joven, el compromiso oficial de mi hijo Giuseppe con la señorita Arianna, espero hijos que seáis felices - dijo aquel hombre suponiendo que sería Giulano, el padre de Giuseppe
Giuseppe se acercó a mi, dandole mi mano mi padre mientras veía en sus ojos tristeza y rabia, pero ya no había razón para echarse atrás, ya que mi destino estaba marcado con ese hombre desde que nací. Giuseppe se acercó a mí rodeando mi cintura con su brazo, agarrandome la nuca para atraerme hacia él, apretando su boca con la mía mientras su lengua se pasea con desesperación por mi boca buscando mi lengua.bajando sus manos hasta mis nalgas, apretandolas como si ya le perteneciera.
- Bellisima y deliciosa - me dijo Giuseppe cuando apartó su cuerpo de mi unos centímetros
- Y tu eres un caradura ¿lo sabías? - le susurre al oído
- Eso me gusta, salvaje como una gata, pero sabre dominarte - me dijo antes de marcharse de mi lado para felicitar a mi hermana
- Felicidades a los dos, se muy bien que mi hijo te hará muy feliz - me dijo una mujer que se acercó a donde estábamos mis padres y yo hablando, suponiendo que era la madre de Giuseppe, aunque nadie nos había presentado
- Muchas gracias señora de Capri, aunque no me esperaba este acontecimiento ya que casi se puede decir que acabo de llegar, después de estar varios años estudiando en el extranjero - le dije
- Entonces no te preocupes por nada, tu madre y yo, preparemos vuestra boda, tengo grandes ideas para vuestro gran dia - me dijo
- ¿Ah sí? pues qué ilusión ¿no? - le dije con sarcasmo mirando a mi madre
- Cariño acompáñame, creo que me debes un baile - me dijo Giuseppe, cogiendo mi mano, llevándome con él hacia el centro de la pista de baile
- ¿Pero qué crees que soy?, ¿tu muñeca? - le dije a Giuseppe
- Lo seras no te preocupes, cuando te tenga en la cama desnuda y a mi merced - me respondió, haciendo que diera una risa nerviosa
- Sigue soñando guaperas, eso no lo veras, no pienso dejar que me toques aunque me reclames como mi marido - le conteste
-- ¿Quieres que te cuente algo de lo que te haré en nuestra noche de bodas? - me susurro al oído para que nadie lo escuchara, mientras rodeaba mi cintura pegándome a su cuerpo, haciéndome sentir lo duro que ya tenía su miembro
- Por favor apártate un poco de mi que me falta el aire, y además no necesito saber que tamaño tiene tu juguete - le dije intentando marcharme, pero me apretó a su cuerpo con más fuerza, besando y dando pequeños mordiscos en mi cuello, haciendo que mi piel se erizara
- Seguro que ya estas mojada, - me dijo
Le puse mis manos en su pecho apartando de mi, levante mi brazo y con la mano abierta le di una bofetada haciendo que doblara la cara viendo mi mano marcada en su mejilla
- No te atrevas nunca más o tendré que castigarte, ¿te enteras? - me dijo, fijándome en cómo nos estaba mirando los demás invitados
- No te tengo miedo, ni a ti ni a cuarenta como tu -- le grite marchandome de aquella sala
Me marché de la sala aun escuchando como mi hermana y mi madre me estaban llamando, subí al ascensor bajando donde estaba la suite, entre dando un fuerte portazo viendo como se acercaba hasta mí, nana y Carlo que también estaba en la suite con ella
- ¿Qué te pasa mi niña? - preguntó mi nana
- Ese Giuseppe, es el hombre más cerdo que he tenido que aguantar -- le dije, viendo una sonrisa ladina en la boca de Carlo
- Mi amor, está acostumbrado a tener a cualquier mujer, pero sabe que tu no eres como ellas, seguro que te estaba provocando para saber cómo reaccionaras a sus provocaciones -- me dijo nana
- Pues te aseguro que ya lo sabe, tiene mi mano marcada en su cara, ese cerdo, estupido
Una semana después del aniversario de mi hermana en Marbella y ya en nuestra casa de Sicilia, mi padre nos anunció a mi hermana y a mi que Giuseppe y sus padres venían a cenar a mi casa para hablar de los preparativos de mi boda con Giuseppe. Mi padre preparó una barbacoa en el jardín ya que hacía calor y era mejor cenar fuera de la casa. Cuando llegaron los de Luca, mi nana los hizo acompañar al jardín donde ya estaba casi todo preparado
-- Hola mi amor - me dijo Giuseppe, besando mi mejilla cuando se acercó a mi
- Hacéis una preciosa pareja ¿verdad Fiorella? - dijo la madre de Giuliano a mi madre
- La verdad que si Bianca, cuando les llegue el amor a los dos y nos den un nieto, será precioso - contesto mi madre sarcásticamente
- ¿Nietos? mamá por favor hay muchos niños huérfanos que necesitan que los adopten - le dije riendo, viendo el semblante serio de la madre y el padre de mi prometido
- Arianna por favor hija, compórtate con tus futuros suegros - me dijo mi padre muy serio
Terminamos de cenar quedándonos todos sentados en los sillones del jardín, para hablar de los preparativos de la boda, cuando de repente mi futuro esposo se puso de rodillas con una pierna delante de mí, llevando en su mano una pequeña cajita de raso rojo
- No hagas tonterías por favor - le dije
- Arianna, ¿vale ya? respeta a tu futuro esposo - me gritó muy serio y por primera vez mi padre
- Cariño, acepta este anillo como muestra de mi sinceridad al decir que tratare de hacerte feliz y te defenderé con mi vida a cualquiera que quiera hacerte daño- me dijo Giuseppe poniendo el dichoso anillo en mi dedo anular
Me levanté del sillón donde estaba para marcharme, pero mi futuro esposo rodeo mi cintura con sus fuertes brazos, juntando su boca con la mía, bailando nuestras lenguas, hasta que nos faltó el aire a los dos, teniendo que separar nuestros cuerpos
- Gracias por el anillo es precioso, pero si me permitís todos, prefiero retirarme a mi dormitorio - les dije, viendo sus rostros de sorpresa por retirarme
Entre en mi casa dirigiendome hacia mi dormitorio, cuando iba a cerrar la puerta entro mi hermana Carlota sentandonos las dos en mi cama
- ¿Qué te pasa con Giuseppe, Arianna? es guapo, simpático, rico y se le nota que le gustas mucho - me dijo mi hermana
- Se que sera mi esposo aunque no me hace ninguna gracia, pero no quiero que se acerque a mi hasta entonces, además soy aun virgen Carlota y eso me da mas miedo todavia
-- Arianna tienes veintitrés años ¿y sigues siendo virgen?
- Si Carlota, ¿qué tiene de raro? me he dedicado a estudiar solo, no ha lugar con los chico de la universidad, necesitaba regresar a casa cuanto antes y eso es lo que hice, estudiar y sacarme el titulo universitario para regresar pronto - respondí
-- Yo ya no lo soy Arianna, y eso que solo tengo dieciséis años, pero te comprendo hermana, solo te dolera los primeros minutos, pero ay, el placer que luego se siente es innombrable - me dijo Carlota tumbandose en mi cama sonriéndome
Al día siguiente cuando me duche y me vestí, me acerque hasta la cocina para desayunar, viendo a mi nana haciendo esas tortitas que ella sabia que me gustaban tanto
- Buenos días nana, que bien huelen, como sigas haciendo cosas que me gustan voy a engordar - le dije sonriendo
- Estas muy delgada mi niña, siéntate que enseguida te pongo tu café y tus tortitas - e dijo
- Buenos días - nos dijo mi hermana cuando entró en la cocina, sentandose a mi lado
- Buenos días cariño, ¿quieres un café o una taza de chocolate? - pregunto nana
- Ponme una taza de chocolate hoy estoy golosa - contestó
Estábamos en la cocina con nuestra nana mi hermana y yo desayunando cuando escuchamos como se acercaba un coche a nuestra casa, aunque estábamos tranquilas ya que mi padre tenia mas de veinte hombres vigilando la casa las veinticuatro horas, me levanté para acercarme a la entrada, viendo a mi padre con la puerta de la casa abierta
- ¿Quién es papá? - pregunte
- Arianna, vete de aquí ya, esa gente no es bienvenida - me dijo
Me quedé cerca de la entrada de mi casa para ver si podía escuchar algo de lo que decían y ver de quien se trataba, fijándome minutos después que bajaron del vehículo varios hombres, acercándose a donde estaba mi padre, aunque él tenía a sus hombres escoltando.
- ¿Qué queréis? sabéis que no sois bienvenidos a mi casa - escuche decir a mi padre
- El señor Rossi, quiere verte y no quiere un no como respuesta - le dijo uno de los hombres que bajó del vehículo
- Esta bien, decidle que esta tarde nos veremos y ahora salir de mi casa - le dijo mi padre
- ¿Quién era papá? y ¿qué quería ese hombre de ti? - le pregunté
- Nada hija tranquila, solo son negocios no te preocupes y por favor no le digas nada a tu madre - me dijo
- No le diré nada, pero esta tarde te acompañaré yo, no me fio de esos tipos aunque lleves a tus hombres contigo - le dije
- No, tu te quedaras en casa con tu hermana y con tu madre, no quiero que os acerquéis a esa gentuza, ¿entendido Arianna? - me dijo mi padre
Después de la reunión que tuvo mi padre con esa gente, mi boda con Giuseppe se adelantó bastante, aunque no quise preguntar el ¿porqué? acepté porque sabía que nada bueno habia pasado, asi que dos días después, estaba en mi dormitorio vestida con un vestido muy caro de color blanco preparada para casarme con mi peor pesadilla. Minutos después estábamos en el juzgado, mi futuro esposo y yo con nuestros padres como testigos. Cuando el juez nos dio la bendición, mi reciente marido no tuvo ni un poquito de compasión conmigo, rodeo mi cintura con sus brazos, apretando sus labios a los míos, mordiendo mi labio inferior haciéndome sentir mi propia sangre, pero cuando se apartó de mí, quise darle un bofetón, pero me cogió el brazo mirándome con lujuria
- Ya te dije que no te atrevieras más o tendré que castigarte y no es broma querida esposa - me dijo
- Pues que sea la última vez que me haces sangrar te lo advierto - le dije muy enojada
- No te haré sangrar preciosa, te haré tener tantos orgasmos como años has estado en tu universidad - me susurro al oído para que nadie lo pudiera escuchar, haciendo que mojara el tanga que llevaba en esos momentos
Después de casarnos, nos fuimos todos a la casa de mis padres, cuando llegamos y bajamos de los vehículos, nos dirigimos hacia el jardín donde ya había preparado un pequeño banquete para la familia. Estábamos comiendo tranquilamente, cuando uno de los hombres de mi padre se acercó a él diciéndole algo en el oído. Mi padre enseguida se levantó de la silla y entró en la casa, viendo en su cara mucha preocupación. Enseguida me levanté de la silla donde yo estaba y entré también en mi casa acercandome hasta el salón donde estaba mi padre hablando por teléfono.
-- ¿Qué pasa papá? - pregunté, cuando terminó de hablar
- Tranquila hija, ves con tu marido y con la familia, ahora voy yo no te preocupes - me dijo, mientras se sentaba en el sofá con las manos en su cabeza tapando su cara
- No pienso marcharme de aquí hasta que me digas que pasa - le dije sentandome a su lado en el sofa
-- Hija estoy en un apuro muy gordo, los hombres que vinieron a casa son los sicarios de un enemigo mío muy poderoso, la reunión que tuve con ellos fue porque te querían a ti a cambio de lo que les debo, por eso tu boda ha sido en tan poco tiempo, porque me porté como un cerdo contigo cuando hice un pacto con el padre de tu esposo, pero esta gente no se andan con juegos y la verdad que no se que hacer ahora -- me dijo
Entre en mi casa dirigiendome hacia mi dormitorio, cuando iba a cerrar la puerta entro mi hermana Carlota sentandonos las dos en mi cama
- ¿Qué te pasa con Giuseppe, Arianna? es guapo, simpático, rico y se le nota que le gustas mucho - me dijo mi hermana
- Se que sera mi esposo aunque no me hace ninguna gracia, pero no quiero que se acerque a mi hasta entonces, además soy aun virgen Carlota y eso me da mas miedo todavia
-- Arianna tienes veintitrés años ¿y sigues siendo virgen?
- Si Carlota, ¿qué tiene de raro? me he dedicado a estudiar solo, no ha lugar con los chico de la universidad, necesitaba regresar a casa cuanto antes y eso es lo que hice, estudiar y sacarme el titulo universitario para regresar pronto - respondí
-- Yo ya no lo soy Arianna, y eso que solo tengo dieciséis años, pero te comprendo hermana, solo te dolera los primeros minutos, pero ay, el placer que luego se siente es innombrable - me dijo Carlota tumbandose en mi cama sonriéndome
Al día siguiente cuando me duche y me vestí, me acerque hasta la cocina para desayunar, viendo a mi nana haciendo esas tortitas que ella sabia que me gustaban tanto
- Buenos días nana, que bien huelen, como sigas haciendo cosas que me gustan voy a engordar - le dije sonriendo
- Estas muy delgada mi niña, siéntate que enseguida te pongo tu café y tus tortitas - e dijo
- Buenos días - nos dijo mi hermana cuando entró en la cocina, sentandose a mi lado
- Buenos días cariño, ¿quieres un café o una taza de chocolate? - pregunto nana
- Ponme una taza de chocolate hoy estoy golosa - contestó
Estábamos en la cocina con nuestra nana mi hermana y yo desayunando cuando escuchamos como se acercaba un coche a nuestra casa, aunque estábamos tranquilas ya que mi padre tenia mas de veinte hombres vigilando la casa las veinticuatro horas, me levanté para acercarme a la entrada, viendo a mi padre con la puerta de la casa abierta
- ¿Quién es papá? - pregunte
- Arianna, vete de aquí ya, esa gente no es bienvenida - me dijo
Me quedé cerca de la entrada de mi casa para ver si podía escuchar algo de lo que decían y ver de quien se trataba, fijándome minutos después que bajaron del vehículo varios hombres, acercándose a donde estaba mi padre, aunque él tenía a sus hombres escoltando.
- ¿Qué queréis? sabéis que no sois bienvenidos a mi casa - escuche decir a mi padre
- El señor Rossi, quiere verte y no quiere un no como respuesta - le dijo uno de los hombres que bajó del vehículo
- Esta bien, decidle que esta tarde nos veremos y ahora salir de mi casa - le dijo mi padre
- ¿Quién era papá? y ¿qué quería ese hombre de ti? - le pregunté
- Nada hija tranquila, solo son negocios no te preocupes y por favor no le digas nada a tu madre - me dijo
- No le diré nada, pero esta tarde te acompañaré yo, no me fio de esos tipos aunque lleves a tus hombres contigo - le dije
- No, tu te quedaras en casa con tu hermana y con tu madre, no quiero que os acerquéis a esa gentuza, ¿entendido Arianna? - me dijo mi padre
Después de la reunión que tuvo mi padre con esa gente, mi boda con Giuseppe se adelantó bastante, aunque no quise preguntar el ¿porqué? acepté porque sabía que nada bueno habia pasado, asi que dos días después, estaba en mi dormitorio vestida con un vestido muy caro de color blanco preparada para casarme con mi peor pesadilla. Minutos después estábamos en el juzgado, mi futuro esposo y yo con nuestros padres como testigos. Cuando el juez nos dio la bendición, mi reciente marido no tuvo ni un poquito de compasión conmigo, rodeo mi cintura con sus brazos, apretando sus labios a los míos, mordiendo mi labio inferior haciéndome sentir mi propia sangre, pero cuando se apartó de mí, quise darle un bofetón, pero me cogió el brazo mirándome con lujuria
- Ya te dije que no te atrevieras más o tendré que castigarte y no es broma querida esposa - me dijo
- Pues que sea la última vez que me haces sangrar te lo advierto - le dije muy enojada
- No te haré sangrar preciosa, te haré tener tantos orgasmos como años has estado en tu universidad - me susurro al oído para que nadie lo pudiera escuchar, haciendo que mojara el tanga que llevaba en esos momentos
Después de casarnos, nos fuimos todos a la casa de mis padres, cuando llegamos y bajamos de los vehículos, nos dirigimos hacia el jardín donde ya había preparado un pequeño banquete para la familia. Estábamos comiendo tranquilamente, cuando uno de los hombres de mi padre se acercó a él diciéndole algo en el oído. Mi padre enseguida se levantó de la silla y entró en la casa, viendo en su cara mucha preocupación. Enseguida me levanté de la silla donde yo estaba y entré también en mi casa acercandome hasta el salón donde estaba mi padre hablando por teléfono.
-- ¿Qué pasa papá? - pregunté, cuando terminó de hablar
- Tranquila hija, ves con tu marido y con la familia, ahora voy yo no te preocupes - me dijo, mientras se sentaba en el sofá con las manos en su cabeza tapando su cara
- No pienso marcharme de aquí hasta que me digas que pasa - le dije sentandome a su lado en el sofa
-- Hija estoy en un apuro muy gordo, los hombres que vinieron a casa son los sicarios de un enemigo mío muy poderoso, la reunión que tuve con ellos fue porque te querían a ti a cambio de lo que les debo, por eso tu boda ha sido en tan poco tiempo, porque me porté como un cerdo contigo cuando hice un pacto con el padre de tu esposo, pero esta gente no se andan con juegos y la verdad que no se que hacer ahora -- me dijo
A la mañana siguiente, me desperté sobresaltada, pensando en que lo que había sucedido el dia anterior sería un mal sueño que tuve, pero al girar mi cuerpo, vi a mi reciente marido mirándome con sus grandes ojos azules y con un brazo apoyado en el almohadón.
- Buenos días querida esposa - me dijo, viendo una sonrisa cargada de lujuria en sus labios
- Buenos días, esposo ¿no me traes el desayuno a la cama, como suelen hacer los recién casados? - pregunte con sarcasmo
- No, hoy me apetece quedarme más tiempo en la cama, haz tu el desayuno para los dos como una buena esposa sumisa - me dijo riendo
Cuando me fui a levantar de la cama enfadada por su contestación, Giuseppe me cogió del brazo volviendo a tumbarme en la cama, cogiendo mi barbilla con sus dedos obligándome a mirarlo
- ¿Te has enfadado con flor de loto? - me pregunto
- No debería segun tu, eres un mafioso y tienes que ser duro con todo el mundo, incluyendome a mi
- Tu lo has dicho, soy un mafioso, ahora bien si quieres que sea duro contigo, te aseguro que por mi no hay problema, te complacere si es eso lo que deseas - me respondió
-- Lo que deseo ahora es un café, necesito despertar de esta pesadilla - le conteste
- Esta bien, a mi me gusta negro y con una cucharada de azucar solo - me dijo
- Levántate de la cama y te lo pones tú o ¿no tienes quien te sirva el desayuno? - le respondí riendo
Giuseppe aparto la sabana que nos cubria, fijandome en que tenia su miembro duro y erecto, acaricio con sus suaves manos desde mi sexo hasta mis pechos, acariciando mis duros pezones, puso su boca en mi cuello, lamiendo y mordiendo mientras iba bajando hasta mis pechos, metiendose primero uno de ellos en la boca, mordiendo mi pezon haciendome gemir, para hacer lo mismo en mi otro pecho, levantando despues su mirada cruzandose con mi mirada
- Estas tetas pronto darán de comer a mi heredero - me dijo
- Creo que es muy pronto para eso - le respondí
-- Yo creo que no, ya que yo no uso proteccion y tu no tomas anticonceptivos, además si he aceptado casarme contigo es por tener un heredero, porque para follar ya tengo a mis amantes y no te necesito a ti, pero casarme con una virgen no me ha disgustado - me dijo
- Eres lo peor que he conocido, apártate ya que necesito tomarme un café, para despertarme de esta pesadilla - le grité, intentando soltarme del agarre de Giuseppe
Sus manos empezaron a amasar mis pechos, haciendo caso omiso a lo que le acababa de decir, tapando mi boca con su boca, siendo su lengua como una serpiente en mi cavidad, dejándome casi sin aliento. Giuseppe se puso encima de mí, rozando mi clítoris con su duro miembro,
- No sabes lo que me haces Adrianna, me vuelve loco tu cuerpo - me dijo, volviendo a morder mi duro pezón, pegando después sus labios a los míos, fundiéndose nuestras lenguas con pasión
Puse mis manos en el pecho de mi marido apartandolo, poniendome de rodillas entre sus piernas, mirandonos los dos, viendo en su cara una expresión de sorpresa, de lujuria y deseo, me incline pasando mis labios por sus muslos, mordiendo despacios, cogiendo Giuseppe mi pelo con una mano, Subí con mi boca por sus muslos hasta llegar a aquel miembro duro y erecto
- No tienes porque hacerlo Adrianna - me dijo
- Y no lo haré querido marido, porque lo que quiero es mi café, te espero abajo - le dije levantándome de la cama, poniendome el albornoz y marchandome del dormitorio
Cuando salía del dormitorio, escuche insultos y quejas de mi querido esposo, pero riendome me fui acercando hasta la cocina, viendo a una mujer mayor y de pelo canoso haciendo cafe
- Buenos días - le dije cuando entre en la cocina
- Buenos días señora, ¿le sirvo un buen café? - me pregunto
- Pon dos cafés Renata, por favor –dijo Giuseppe cuando entró en la cocina– Me las vas a pagar cara - me susurro al oído muy enfadado
Después de tomarse el café Giuseppe con unos cuantos bollos recién hechos por Renata, Giuseppe se marchó de la cocina, marchandome yo tambien unos minutos después, cuando pase por delante de la puerta del salón, me quedé quieta ya que mi querido esposo estaba hablando por el teléfono y yo quería saber todo lo que decía.
- Claro que te echo de menos Andrea, pronto nos veremos no te preocupes cielo - escuche a mi esposo decir
Mi sonrisa al escuchar lo que le decía Giuseppe a otra mujer, se me congelo marchandome al dormitorio, cuando entre me sente en la cama pensativa, recordando lo que me dijo de sus amantes, viendo entrar en nuestro dormitorio poco después a Giuseppe acercándose a donde yo estaba sentada
- ¿Qué te pasa? ¿ya no sonríes? - pregunto
- No me pasa nada, déjame en paz - conteste
- Anoche no me decias que te dejará, si no que no paraban de repetirme que querias mas - me dijo
- Anoche no sabia que eras tan cabrón y tan infiel - le respondí, fijandome como Giuseppe arqueaba una ceja mirándome
- Haber Adrianna, o me dices que te pasa a las buenas o te juro que te ató a la cama y te follo hasta que te vea llorar rogando que pare, tu decides
- Me da lo mismo, no quiero hablar mas contigo, eres un perro infiel y quiero el divorcio - le respondí escuchando seguidamente sus carcajadas
- Me gusta más lo segundo que te he dicho, pero te puedo asegurar que estarás durante un mes sin poder andar ¿lo quieres así? - me dijo
- ¿Te vas a ver con tu amante? - pregunte, viendo como mi esposo sacaba de su mesita unas esposas, mirándome con una sonrisa ladina en sus labios
- ¿Estás celosa, querida esposa? - me pregunto, jugando con las esposas en sus manos
- ¿Quién yo? no se que te crees para que esté celosa de ti - respondió, sentandose Giuseppe a mi lado en la cama