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Guerrero Dargox

Guerrero Dargox

Autor: : Any Estrada
Género: Ciencia Ficción
Sinopsis Karen no sabía que existían seres de otros planetas hasta que fue secuestrada por una extraña raza de hombres-lagartos y llevada a lo que parecía ser una nave, lejos de su planeta. Pero una serie de acontecimientos la lleva hasta las manos de un sexy y caliente alienígena que está dispuesto a conservarla. Drak es un guerrero del planeta Dargox. Tiene una sola cosa en mente la liberación de su galaxia de la esclavitud de los Lars. Es decir, hasta que ve a la pequeña mujer humana y él estará más que dispuesto a luchar para tenerla. No solo quiere su cuerpo sino también su corazón para siempre. En las manos de ese ser de otro planeta, Karen está a punto de descubrir lo que siempre ha estado buscando. El amor.

Capítulo 1 Capitulo 1

Capítulo 1

KAREN

Encontrar un nuevo empleo. Fue su primer pensamiento cuando monto sus pequeñas maletas en su auto antes de salir a toda prisa de la casa de ese bastardo.

Sin tener un lugar a donde ir, Karen conduce al sur de Australia huyendo de su abusivo exmarido después de haberla golpeado por octava vez, preguntándose cómo es que fue tan ciega de no verlo que el hombre era en realidad. Con él en prisión era el momento de irse lejos después de haber sido dada de alta del hospital donde estuvo tres semanas recuperándose de una brutal paliza que el hijo de puta le dio que casi la mataba.

Karen lamento no haber salido más temprano de casa esa mañana y poder aprovechar el sol en lugar de conducir cientos de kilómetros de noche cuando aquella brillante y cegadora luz descendió sobre ella. De esa manera no estuviera en estos momentos dónde se encontraba, en el frío suelo de una jaula con gruesos barrotes de metal, una especie de taza en una esquina donde se suponía que debía de realizar sus necesidades, una manta sucia y mal oliente era lo único que cubría su curvilíneo cuerpo semidesnudo, ya que sólo llevaba puesta su ropa interior.

Levantó la mirada y observo a la única mujer que estaba aparte de ella, que habían recogido en los últimos días, ¿Que como sabía que llevaba días en esa mierda de nave espacial? Fácil, por qué los horribles hombres-lagartos de piel morada y escamosa apagaban las luces después de llevarle su tercera y última comida por ese día. Tenía que darle algo de crédito a las malditas cosas por suponer o investigar de que debían alimentarlas tres veces al día eso o que pretendían engordarlas para que fueran su próxima comida. Al principio entro en pánico y gritó hasta más no poder, pero luego de recibir un disparo de una especie de pistola eléctrica en la pierna que la dejó inconsciente en el acto por el dolor causado, dejó de gritar odiando el hecho de no poder hacer nada y mucho menos entender lo que ellos le decían.

Luego de haber estado sola alrededor de una semana, más o menos, trajeron a dos mujeres una de ellas no paraba de gritar histérica por más que ella trató de calmarla y hacer que la escuchará pese a no hablar su idioma, el cual estaba segura era español, no lo hizo. Hasta que uno de los lagartos entro en la bodega de carga y se acercó a la mujer que no dejaba de llorar y gritar, abrió su jaula la sacó y sin más le disparo con una pistola láser. Karen gritó horrorizada cuando la sangre de la mujer salpicó su cara. Ahora sólo el silencio reinaba ya que ninguna hablaba. Quedaban ella y la mujer al lado de su jaula.

-Oye -escucho una áspera voz a su lado. Karen la miró-. ¿Tienes alguna idea de a dónde nos llevan? -observó a la mujer morena de cabellos negros que le hablaba.

-Lo siento. No tengo idea.

-Pero llevas tiempo aquí, ¿Correcto? Quiero decir, ya estabas cuando he llegado.

-Si. Cuando llegue estaba sola. Pase un tiempo así, asumo que alrededor de una semana o dos, no estoy muy segura. Luego llegaron la otra mujer y tú. -la mujer la miró con lágrimas no derramadas en sus bonitos ojos chocolate.

-Tengo mucho miedo. -le confesó mientras temblaba.

-Lo sé. Yo también estoy aterrada. Siempre pensé que no estábamos solos en el mundo, que había algo más ahí fuera. Pero nunca creí que esto me pasaría... -hizo una pausa-. Ha cualquiera de nosotras.

-Yo me escape de casa de mis padres para verme con mi novio en el rancho de su padre a unas cuantas millas de distancia, cuando una diminuta luz roja parpadeó cerca de mis pies, comencé a seguirla segura de que era él jugando conmigo, luego una luz blanca me cegó y ya no supe nada más.

-A mí me pasó algo igual, pero yo iba conduciendo. ¿Cómo te llamas? ¿De dónde eres? tienes un acento al hablar.

-Jessica Williams, pero todos me dicen Jess. Soy de Texas.

-Soy Karen Hass. De Australia. Todo estará bien, Jess. Solo mantén la calma. -O eso esperaba.

Karen se había arrimado a los barrotes para estar más cerca de la joven mujer que lloraba en silencio.

-¿Qué edad tienes, Jess? -le preguntó. Ha este punto no sabía a cuál de las dos trataba de distraer más; si a Jess o a ella misma.

La joven mujer vaciló.

-Veinte -Karen la escudriñó buscando algún indicio de mentira. Pero la verdad es que ella se veía muy joven-. Vivo con mis padres y soy estudiante de medicina, quiero ser cirujano.

-Eso es genial, Jess.

-¿Y tú?.

-Veintiocho años. licenciada en relaciones públicas y comunicaciones. Vivía...

De repente la nave se estremeció sacudiéndola a las dos. Jess agarro las manos de Karen, ambas se miraron con horror. Otro estremecimiento le hizo saber a Karen que la nave estaba siendo golpeada por algo. Luces rojas parpadeaban con un fuerte sonido de alarma que les hizo saber que algo realmente malo pasaba.

¡¿Estaban siendo atacados?!

Un lagarto entro corriendo apuntando en todas direcciones mientras hablaba con alguien al otro lado del dispositivo que tenía en su oreja inexistente. La nave seguía moviéndose, él corrió a la puerta de carga y trato de bloquearla, pero fue demasiado tarde, un fuerte estallido resonó en el lugar. Karen abrazó lo más que pudo a Jess. El lagarto salió volando hacia atrás cuando la puerta se abrió con una explosión. Diez sujetos completamente cubiertos con trajes similares al cuero, entraron muy bien armados. Algunos de ellos se adentraron en el barco y más disparos se escucharon, los otros las observaron. Uno de ellos dio un paso al frente de la jaula de Karen, ella no podía verlo porque estaba cubierto por un casco y el vidrio polarizado le impedía ver su rostro.

Él le gruño algo que ella no pudo saber que era, su cuerpo se estremeció. Jess gimió a su lado.

-¡Shhh! -le recordó Karen.

Los sujetos se posicionaron frente a las jaulas y apuntaron sus armas a ellas, Karen pensó que había llegado su momento así que cerró con fuerza sus ojos. Disparos se escucharon y luego más hasta que se detuvo y sólo los pasos acercándose le hizo abrir sus ojos y darse cuenta de que estaba viva y que sólo habían abierto las puertas de las jaulas. Ella y Jess se mantenían juntas, uno de ellos se metió dentro guardando su arma en su funda y levantando las palmas de sus manos hacía arriba en señal de rendición. Volvió a gruñir algo, pero Karen sacudió su cabeza para hacerle saber que no entendía ya que comprendió que trataba de comunicarse con ella. Él miro a los demás y les gruño, todos asintieron y entraron en la nave con los demás y sólo uno se quedó con el que estaba con ella, haciendo los mismos movimientos que él.

Karen se dio cuenta de dos cosas: Una, Que eran enemigos de los lagartos.

Dos, Que si éstos sujetos no les habían matado aún sólo podía significar una cosa... las estaban rescatando. ¿Qué otra cosa podría salir mal?

Soltó a Jess y se aferró a los barrotes para poder levantarse, sus piernas temblorosas la hacían muy Inestables. Se balanceó ligeramente, unas fuertes manos la agarraron de su antebrazo para sostenerla, miro al sujeto que le volvió a gruñir teniendo un mejor vistazo de él, realmente era alto como de dos metros y algo, no estaba segura. Puros músculos grandes y fuertes se podían notar bajo su traje.

Él se acercó más y sin previo aviso la tomó en sus brazos cargando su pesado cuerpo talla dieciséis como si no pesará nada.

-¡Suéltala! -gritó Jess.

-Estoy bien. -debía tranquilizarla de alguna manera, aunque ella estuviera temblando del miedo, la miró.

-¿Piensas dejar que te lleven?.

-Si tienes una mejor idea que esta dila. Pero déjame recordarte que nada podría ser peor que ser secuestradas de vuestros hogares en la tierra, porque es obvio que ya no estamos en ella. -se quedó en silencio.

-¿Crees que estaremos bien? -volvió a preguntar.

-No puedo asegurarte eso. Pero tengamos en cuenta que estos sujetos han matado a esos lagartos. No quiero que nos hagan daño a ninguna. Así que por favor mantengamos la calma. -buscó a Jess con la mirada, ya que esta sólo podía ver al sujeto frente a ella-. Vamos, Jess, ven conmigo. -ella le recordaba a su hermana pequeña que murió hacía tres años en un accidente.

-No. Tengo miedo.

-Yo también. Pero pediré que nos mantengan juntas.

-¿Cómo harás eso sí no nos entienden.

-Un paso a la vez. -era obvio que estos sujetos no querían hacerles daños, de lo contrario ya las abrían sacado a la fuerza. Pasos corriendo del interior del barco alertaron a Karen, el que la sostenía giró para ver a los que habían entrado.

Comenzaron a gruñirse unos a otros, hablando obviamente. Jess la miró y ella asintió para que no pusiera resistencia. El que estaba cerca de Jess la cargó y ella automáticamente envolvió sus brazos en su cuello.

Salieron por la puerta destrozada, pasando por una corta plataforma hasta llegar a otra puerta de carga que se abrió en seguida mostrando a lo que parecían ser cuatro hombre, altos y bien fornidos de grandes músculos, armados apuntando hacia ellas.

Karen estaba en shock al ver que podrían pasar por humanos si no fuera por su piel blanca-grisácea y esos extraños ojos con las pupilas ovaladas que le hacía recordar a los de un gato. Sus cabellos largos y sedosos le caían a la cintura, sus tonos variaban del blanco al negro y marrón. Las facciones duras y estructuradas de sus rostros, con pómulos firmes y mandíbulas cuadradas, orejas puntiagudas, la hicieron jadear por el gran parecido con los hombres de la tierra.

Volvió su cabeza para mirar al que la llevaba en brazos, aunque no podía verlo, trato de imaginar cómo sería él. Si sería tan hermoso como los otros.

El que llevaba a Jess se detuvo a su lado mientras hablaban. Luego caminaron adentrándose más en su nave, caminando por largos pasillos y deteniéndose de vez en cuando ante puertas que se abrían a su paso. Entraron a un elevador que descendió causándole una sensación aterradora en su cuerpo, se aferró con fuerza a él. Sintió su pecho vibrar, ¿Acaso se estaba riendo de ella? No era como si le importará mucho en ese momento. El elevador se detuvo y las puertas se abrieron.

Caminaron unos pocos pasos más hasta que se detuvieron ante una puerta abierta donde un sujeto alto, no tanto como el que la llevaba, pero igualmente musculoso, de cabello negro y ojos ámbar, los esperaba. vestía una bata blanca obviamente tenía que ser el doctor.

Miro a alrededor y su mente quedó en blanco al ver tanta tecnología y máquinas.

El que la sostenía en brazos paso a la gran habitación y la acostó en una extraña cama que le hacía recordar más a una canoa solo que el triple de grande seguramente para poder albergar sus enormes cuerpos. Dio un paso atrás, le dijo algo al de la bata blanca entregándole algo en sus manos y salió llevándose al que aún sostenía a Jess.

-Espera, no puedes llevártela. ¡Oye, te estoy hablando! ¡De vuélvemela! -trató de incorporarse hasta que logro quedar sentada, fue entonces que se dio cuenta que el verdadero reto sería bajarse de la cama sin romper su cuello-. ¡Tú! -señalo al sujeto que estaba con ella-. Tienes que traerla conmigo, ¿me entiendes?.

Él le dio la espalda y comenzó a accionar un montón de botones y cable en su increíble computadora, Karen entro en pánico, iban hacer experimentos con ellas.

«¡Santa mierda! ¿En qué me he metido?»

Ahora pensaba que morir era mucho mejor que esto.

Cabellos-negros se acercó a ella y le enseño algo que tenía en su mano. Karen lo observó, era un pequeño dispositivo del tamaño de un auricular, pero blanco y parecía hecho de una especie de gel blando.

-¿Qué es? -susurró.

Él la miró apartándose su cabello aún lado y mostrándole su oreja, llevo el dispositivo hasta el mismo luego y la señalo a ella.

-¿Tratas de decirme que eso va en mi oído? -le pregunto haciendo las mismas señas que él.

Cabellos-negros asintió, y le hizo saber que tenía que acostarse y cerrar sus ojos.

«Joder, quiere que duerma. ¡Experimento!» fue su primer pensamiento.

Aun así, ella le hizo caso y se acostó en la cama-canoa que en seguida comenzó a cerrarse como una cápsula. luces azules la recorrieron completamente.

Karen miraba todo con los ojos muy abiertos, su corazón martillaba en su pecho con tanta fuerza que pensó que se le saldría. Cabellos-negro se puso en su campo de visión hablándole en ese extraño idioma de él. Sus párpados comenzaron a pesarle mientras un profundo cansancio la embargaba. Él le sonrió y ella pensó que era la sonrisa más linda que alguna vez haya visto. Con colmillos.

La oscuridad llegó a ella.

Capítulo 2 Capitulo 2

Capítulo 2

DRAK

Drak terminó de ducharse y paso la mano por el panel en la parte frontal de la pared para detener el agua, y activando la otra para que secará su cuerpo con el aire tibio que salía de un lado de la misma.

No podía dejar de pensar en esa hermosa hembra que había encontrado, con su piel suave y clara, sus cabellos de un extraño color amarillo como el de la planta Losarig que tanto le gustaba a su madre. Pero lo que más loco lo tenía eran esos fascinantes ojos azules claros.

No podía evitar tener una erección descomunal cada vez que pensaba en ella y su pequeño cuerpo, tan diferente al de sus hembras en su planeta. Lo que le hacía pensar que otras partes de su cuerpo era diferente a ellas. Esperaba que no mucho ya que la deseaba con desesperación desde el primer momento en que la vio en aquella jaula y la primera palabra que paso por su mente fue "MÍA". "Ella tenía que ser Mía".

Termino de vestirse listo para continuar con su trabajo y reportarse a la base central, y reportar el éxito de otra nave Lars pirata derrotada. Baldissera alimañas que no dejaban de robar y esclavizar a otras especies.

Caminó directo al puente de control de la nave ansioso por acabar todo pronto y ir a ver a su hembra.

¿Mi hembra? Señor de los soles, ¿Qué pasa si ella no quiere ser mi hembra? No podía dejar que eso sucediera. Utilizaría todos los métodos para convencerla.

-¿Archi Drak, Me estás escuchando? -La voz del alto líder gobernante de Dargox vino desde el otro lado de la gran pantalla de transmisión, sacándolo de sus cavilaciones-.Reporte cuáles son las novedades.

-Logramos interceptar otra nave de los Lars y destruirla. Traían a dos hembras con ellos.

Los Lars era una raza que trafican con cualquier cosa. Una raza cobarde y deshonesta que ahora se estaban extinguiendo debido a que todas y cada una de sus hembras eran entrenadas para la batalla igual que los machos.

-Pobres Reiton. Tan tímidas y asustadizas...

-Tímidas y asustadizas, sí. Reiton, no.

-¿Qué quieres decir?.

-Son hembra, Havyn Bach. Pero no de esta galaxia. Revisamos sus coordenadas y venían de la séptima galaxia.

-¿Cómo es eso posible si nunca han ido tan lejos? Es muy arriesgado para ellos cruzar los agujeros con su tecnología obsoleta.

-Supongo que están desesperados. Hace poco nos enteramos de que se están quedando extintos y necesitan salvar su raza para que no desaparezca...

-¿No estarás sugiriendo que...?

-Es una posibilidad que estén buscando hembras para criar.

-¿Qué tan parecidas son estas hembra a las suyas? -Drak le describió brevemente como es su Hembra y lo súper diferentes que eran unas de las otras-. Pero no tiene sentido. Podrían dañarlas si llegaran a tocarlas. ¿De dónde son estas hembras?.

Drak tecleó rápidamente para obtener las coordenadas exactas.

-De algún planeta, aún no sabemos cuál ya que borraron esa información antes de que pudiéramos obtenerlas.

-Averígualo. Tendremos que regresar a esas criaturas.

-Estamos muy cerca de casa, Havyn Bach. A una semana.

-Hay que devolverlas, Archi.

-¡Padre! Irnos a la séptima galaxia nos tomaría un mes ida y vuelta. -espero que la desesperación no se notara en su voz o esperaba que su padre no se diera cuenta. No podía perder a su compañera ahora que por fin la había encontrado, lo podía sentir en cada fibra de su ser-. Las llevaré a nuestro planeta. Luego con más sentido, planearemos su regreso. Necesitamos saber todo lo que podamos sobre su mundo primero.

Su alto líder -y padre- suspiró.

-Tienes razón. Lo siento. Estoy teniendo un mal día. Pasa un informe detallado, también de las hembras que has encontrado. Aquí les proporcionaremos protección y cuidaremos de ellas.

-Ya mismo, Havyn Bach. -Cuando estuvo a punto de terminar la comunicación, su padre habló.

-Drak... cuídate.

-Siempre. No te preocupes. -Le sonrió antes de terminar la trasmisión. se giró hacía Vassi, su segundo al mando de la nave y mejor amigo-. Pásale ese informe al consejo."

-En seguida, Archi Drak.

Salió del control de mando consiguiéndose a varios de sus guerreros en el camino, bajó en el elevador hasta el nivel de sanación. Se detuvo ante una puerta cerrada custodiada por uno de sus mejores machos.

-Bex. ¿Cómo está la hembra? -Miró al macho con una expresión seria en su rostro.

-A diferencia de la otra, ésta no ha parado de gritar, y gracias al nuevo lenguaje de la terrícola que Gexton colocó en mi dispositivo puedo entender lo que dice.

No podía creer que ya Gexton hubiera pasado el lenguaje de las hembras a los guerreros sin su permiso.

-¿Por qué Gexton colocó su lenguaje en tu traductor?.

-Porqué usted me pidió que cuidara de esta hembra, y visto que no pienso separarme de ella, él lo hizo para poder entender lo que decía... aunque no deja que nadie se acerque lo suficiente para poder poner su implante.

-¿Tú lo has intentado? -Bex negó.

-Lo harás. -no parecía muy contento, pero tampoco se atrevía a desobedecer la orden de Archi Drak.

-¿Y qué es lo que dice...? -preguntó Drak alzando una ceja.

-Está pidiendo ver a la otra hembra.

-Muy bien, Bex -se acercó más y colocó una mano sobre su hombro-. Quiero que te quedes con ella y no la dejes sola en ningún momento. Está nave está llena de machos que no han tenido una hembra durante mucho tiempo y no podría confiar en alguien mejor que tú o Vassi o Gexton para cuidar de ellas, ¿Entiendes?

-Por supuesto. No la pienso dejar.

-Bien. Iré a ver a Gexton.

No era que pensara que le podrían hacer algún daño real a las hembras, pero serían una tentación para unos machos en celibato.

Caminó hasta el final del corredor y puso su mano en el panel para que se abriera la puerta. Gexton se encontraba sentado frente a su Conec dándole la espalda a la hembra.

-¿Cómo está? -Gexton giró sobresaltado a verlo.

-Aún duerme. Le he hecho un análisis lo más completo que pude sin tocarla como me lo pediste, y teniendo en cuenta que no tengo las máquinas que necesito para profundizar en su sistema. Sin embargo, ella está bien, sólo algunas laceraciones en su pálida piel que están desapareciendo. También parecen ser antiguas, teniendo en cuenta el tiempo en que los Lars las raptaron de su planeta.

Drak gruño al saber que alguien le hizo daño. Le molestaba de una manera inexplicable.

-Calma. Ella está bien. Ya le he puesto el dispositivo con su lenguaje o idioma como ellos le llaman. Al parecer los Lars pensaban colocarles el traductor.

-Ya veo.... ¿A cuántos más les has colocado su idioma en el dispositivo?.

-Sólo a Bex y a mí. Siéntate, necesitó hacerlo contigo también ya que asumo que querrás comunicarte con ella. -Gexton agarró su conec portátil que necesitaría mientras Drak se sentaba cerca de la cama de sanación dónde se encontraba su compañera.

-¿Por qué está dormida?.

-Tuve que inducirla al sueño temporal para que no le doliera al momento de ponerle el dispositivo. Ahora quédate quieto para pasar la información a tu traductor.

No tenía que pedírselo dos veces. Su mirada se perdió en su hembra, recorriendo cada centímetro de su cuerpo, dándose cuenta que Gexton lo había cubierto con una manta.

-Listo. -le informó-. Ella podrá entender lo que nosotros hablemos y al revés, pero solo los que tengamos su lenguaje en nuestro dispositivo nos podremos comunicar con ella.

-Entiendo. Supongo que estás sugiriendo que todos lo tengan. -se miraron unos segundos sabiendo cuál sería la respuesta del otro Dargox-. Pienso llevármela.

-Eventualmente enviaré su idioma a cada traductor y al consejo, es necesario que ellas se puedan comunicar con todos nosotros. Y no, no puedes llevártela.

-Puedo y quiero hacerlo. Así que lo haré.

-¡No! -su rugido resonó en la cabina de sanación.

-¿Intentas desafiarme, hermano? -apretó sus puños a sus costados, listo para luchar con su hermano menor de ser necesario.

-¡Baldissera, Te sientes atraído por la hembra!.

-Ella es mía. Mi compañera. Mi propiedad. Mía para cuidar. No dejaré que nadie se acerque a ella más de lo normal.

Se acercó hasta ella abriendo la compuerta de la cama sanadora, tomándola en sus brazos con toda la delicadeza con la que fue posible.

-Atiende a la otra. Asegúrate de que esté bien. Bex tiene prohibido alejarse de ella.

-No permite que me acerque. -gruñó de frustración su hermano-. Es tan molesta.

-Entonces deja que me ocupe de mi hembra y vengo ayudarte. -no podía entender que era lo que le pasaba a su hermano.

Caminó a la salida escuchándolo murmurar una maldición. Paso de regreso por el mismo corredor asintiendo con la cabeza al pasar frente a un Bex perplejo. siguió andando, subiendo al elevador y yendo a su camarote.

La acostó en su cama haciéndola lucir enorme con ella en medio. sonrió para sus adentro sintiéndose deseoso de acostarse con ella, pero primero debía atender sus obligaciones. atenuó la luz a un seis por ciento antes de salir.

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-Muy bien. vamos a hacer esto.

-No creo que debas entrar. Esa hembra está muy rabiosa, casi podría decir que se parece a nuestras hembras, salvo que no tiene su fisionomía. -Le lanzó una mirada exasperada a Gexton.

-Abre. -Le dijo a Bex. Abrió la puerta poniéndose a un lado para que Drak pasara. La joven hembra se encontraba en un rincón en el suelo entre la cama y la pared en la parte más alejada. Drak dió un paso lento hacía ella levantando sus manos y señalando su oído.

-¿Dónde está Karen? ¿Qué le han hecho?.

Su mirada llena de terror se movía entre los tres guerreros que entraron en el pequeño espacio. Drak sonrío al saber cómo se llamaba su hermosa hembra. Dio otro paso y señaló a Bex y haciéndole gestos de que él fue quién la tuvo en sus brazos. Ella negó con la cabeza llorando de nuevo, cuando Drak estuvo casi cerca la hembra gritó tan fuerte que lastimo sus oídos sensibles a los sonidos y descubrió que esto nunca les había pasado antes.

Gexton salió de la cabina. Bex tapo sus oídos igual que Drak. El sonido pasó.

-No te acerques. -Drak entonces señaló a Bex, volviendo a tocar su oído y asiendo señas de que él fue quién la sostuvo en brazos-. No entiendo que quieres decir con lo de tu oreja. Pero creo que tratas de decirme que el alienígena gigante fue quién me sacó de la otra nave ¿verdad?.

Drak sonrió por la manera en la que llamo a Bex. El otro macho gruñó. Drak asintió.

-Él jodidamente acaba de gruñirme. -Su voz tembló de miedo.

Drak le lanzó una mirada a Bex.

-Deja de asustarla.

-Acaba de llamarme alienígena.

-Quizás es algún término de llamar a lo desconocido.

Drak volvió a intentar acercarse a ella.

-¡No. Quieto!.

-Suficiente. Esto no tiene sentido.

Bex empujó a Drak a un lado y se acercó a la hembra quién gritó, pero Bex no se detuvo hasta que se dejó caer de rodillas ante ella agarrando sus manos. Ella dejó de gritar al tiempo que palidecía, él libero una de sus manos y se hecho el cabello a un lado mostrando el dispositivo que tenía dentro de su oído, señalándola y luego a él.

-¿Q-Quieres que me ponga eso?" preguntó con voz temblorosa. Bex asintió haciéndole saber que necesitaban hablar. -Ustedes pueden entenderme. ¿Entonces puedes decirme si Karen está bien? Bex volvió a mover su cabeza en confirmación. -¿Ella tiene ese aparato en su oído? -él asintió-. Mierda. Mierda. Mierda. Esto es malo.

Bex volvió la cabeza viendo a Drak. Esté se encogió de hombros.

-¿Eso me dolerá? -Bex negó y estiró sus manos para que ella las tomara, dudó levantando su mirada en dirección a Drak, esté le sonrió, pero ella se paralizó otra vez -. ¿Ti-Tienes colmillos? -él asintió. ella sacudió su cabeza, agarrando las manos de Bex, quién la ayudo a ponerse de pie luego la cargó-. Eres el Capitán de esta nave. -Declaró. La hembra lo observó mientras salía de la cabina en dirección a Gexton.

Drak suspiró de cansancio. llevaba más de treinta y ocho horas sin dormir. necesitaba un descanso y sabía exactamente dónde le gustaría estar en ese momento.

Con una sonrisa verdadera en su rostro se encaminó así allí.

Capítulo 3 Capitulo 3

Capítulo 3

KAREN

Calor. Karen sentía mucho calor al estar presionada contra algo fuerte y caliente contra su espalda. Abriendo sus ojos observó su entorno dándose cuenta que ya no estaba en la otra habitación. Esta donde estaba, aunque poco iluminada, pudo distinguir su entorno. Ahora se encontraba en una cama, (extra grande para ella) normal para ellos. La habitación más grande que alguna vez haya visto antes, supuso que era del tamaño de su antigua casa. Lo que suponía que era un armario sobresalía en una esquina, un mueble largo negro adornaba el centro de la misma, una puerta a un lado que esperaba que fuera el baño, deseaba ir desesperadamente. La otra puerta estaba al final a los pies de la cama. Espero sea la salida. Pensó.

Giró su cabeza con cuidado para verlo que había detrás de ella, solo para encontrarse con un hombre de piel grisácea y cabellos blancos. Miro detenidamente su rostro cincelado, mandíbula firme, nariz recta y labios carnosos, jodidamente besables. Sus pestañas y cejas eran del mismo color de su cabello, simplemente hermoso. Pero por muy hermoso que fuera él y su gran cuerpo, ella necesitaba ir al baño.

Uno de sus musculosos brazos se hallaba alrededor de su cintura apretándola hacia él. Trato de moverse, pero no pudo, solo consiguió que la apretará aún más. Joder, necesitaba salir pronto de su agarre.

Meneó su trasero buscando de deslizarse un poco hacia abajo, un suave gruñido retumbo en su espalda haciendo que Karen se quedara quieta. Él movió su cadera presionando algo duro contra su culo, dejándola paralizada rezando para que no fuera lo que ella pensaba, ya que se sentía malditamente grande.

Siguió frotándose contra ella y ahora no le quedaba dudas de que era su polla ya que le estaba causando grandes sofocones en el cuerpo, excitándola con cada empujón.

«¿Porque esto se siente tan bien, cuando sé que está mal que me sienta así?»

Un gemido salió de ella y él gruño en respuesta. La mano que sostenía su cintura bajo por su redondeado vientre jugando con el borde de sus bragas, eso la hizo abrir los ojos de golpe. Sin poder contenerse gritó, el cuerpo a su espalda se sobresaltó incorporándose en la cama.

-¿Qué ocurre? ¿Te he lastimado mientras dormía?

En estado de shock Karen se quedó observando al gran Alienígena que se erguía sobre ella.

-Pu-Puedes hablar.

Él sonrió.

-Si.

-Olvida eso. Puedo entenderte, ¿Cómo...?

No pudo terminar la pregunta porque él se sentó en sus talones observando su cuerpo, Karen se sintió cohibida ante su escrutinio. Inclinándose un poco hacia delante, a su entrepierna, olfateo, un fuerte gruñido vino de su garganta haciendo que Karen sintiera miedo. Su mirada cambio a una más intensa que antes, sus ojos ya no brillaban tanto.

-Quítate la ropa. Demandó.

-¡¿Qué?! -su mano sale disparada y impacta con la mejilla del sujeto, ahora que el shock había disminuido un poco dándole paso al miedo impulsivo, podía pensar con mayor claridad.

-¿Por qué has hecho eso? -le pregunta masajeando su mejilla, con un brillo de fascinación en sus ojos al saber que era más ruda de lo que se veía.

-¡Me estás pidiendo que me desnude! ¡Eso no se hace! ¡Es una forma de insultarme! -le explica alterada por su osadía.

-Sólo necesito ver si somos compatibles.

-¿Compa, qué...?

Otro gruñido sonó.

-Déjame ver tu Ussi.

-¿Mi Ussi? -preguntó confundida pero rápidamente se dio cuenta de a qué se refería-. Oh, no. No, no, no vamos hacer eso.

Después de varios intentos por fin logro moverse y poner distancias entre ellos. Jalando sus rodillas a su pecho para cubrirse, él solo ladeó la cabeza observándola.

-Cre-Creo que vas un poco rápido. Pienso... Pienso que sería bueno que pudieras ayudarme a entender las cosas, en lugar de querer ver mi coño. ¿Dónde está el sujeto que me sacó de la otra nave, quiero hablar con él?

-Estás hablando con él. -ella lo miró más de cerca. «Sí que es realmente hermoso de una extraña manera» pensó.

Sus brillantes ojos azules parecían cambiar de tonos dependiendo en qué estado se encontraba.

-¿Que es Coño? -Su brusca voz la saca de sus pensamientos.

Karen rodó los ojos, convencida de que esto tenía que ser un sueño.

-Coño es Ussi. De dónde vengo solemos llamarlo así, entre otros nombres.

-Esa palabra no se encuentra en el traductor.

-No, no lo estará. -Se miraron uno al otro. -¿Me explicas cómo es que puedo entenderte?.

-Si. Con el dispositivo que tienes en tu oído puedes hablar y entender a cualquiera de nosotros. Lo mismo me pasa a mí, puedo entenderte porque conseguimos tu lenguaje en un dispositivo que los Lars te iban a colocar. Pero solo algunos de nosotros tenemos tu idioma en nuestros traductores, por ahora.

Ella trataba de asimilar todo lo que le decía. Volvió a mirar en su entorno.

-¿Cómo te llamas? -Su voz profunda, cuando gruño las palabras.

Ella empezó, con los ojos buscando su mirada.

-Karen.

Él parpadeó, sus ojos brillando con intensidad. Ella trago saliva cuando sus miradas se encontraron. Una respiración profunda hizo a su enorme pecho expandirse aún más.

-Me llamo Drak. Un guerrero del planeta Dargox ¿Que eres?

-Humana. Soy de la tierra y no soy una guerrera o soldado para el caso.

-¿No hay guerreros en tu planeta?.

-Sin duda los hay, solo que no se llaman guerreros o bueno no ahora. Soldados.

-¿Hay muchas hembras en tu planeta?.

-Muchas. demasiadas. -sus ojos brillan con entusiasmo.

-¿Por qué? ¿acaso ustedes no tienen?

-Si. Solo que debemos compartirlas.

Su mandíbula cae abierta. «Joder en qué lugar loco de mierda he caído».

-Interesante.

-¿De verdad?.

Karen lo miró boquiabierta, obviamente no entendían el sarcasmo.

Para evitar darle una respuesta, prefirió asentir con la cabeza.

-Los Lars te secuestraron de tu planeta, ¿verdad?.

Ella asintió nuevamente-. Hace unos días que me sacaron de allá, aunque nunca me dijeron por qué y si lo hicieron no los pude entender.

-Puede que yo tenga una idea de porqué lo hicieron.

Sus ojos se abrieron por la sorpresa.

-¿Por qué?.

Los de él recorrieron su cuerpo.

-Quítate la ropa.

-Ya estamos otra vez con eso -dijo enojada. Se acercó al borde de la cama y se levantó-. Necesito usar el baño, ¿Sabes de lo que hablo?

Él reprimió una sonrisa.

-Por supuesto. Sígueme.

Él se levantó caminando hasta el otro lado de la gran habitación, a una puerta que ella supuso que era el baño y colocó una mano en un panel para que esta se abriera, entrando le mostró cómo funcionaba cada cosa: el inodoro salía de un compartimiento en la pared cuando apretaba un botón, cosa que le pareció genial salvo porque era más alto que el de la tierra, para la ducha debía mover su mano en la parte frontal de la pared de la misma y el agua azul...

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