Me llamo Jessica Martin, tengo 17 años. A los ojos de los demás mi familia parece ordinaria pero mis padres no son del todo normales; no son del todo humanos. Mi padre Hugo Martin, es un ángel caído; un ángel expulsado del cielo, el cual fue despojado de sus alas y condenado a vivir entre los humanos. Mi madre, Blanca Martin, es mitad ángel, una neflim, uno de mis abuelos era un ángel, lo cual le da habilidades sobrehumanas como una fuerza superior o la gracia que puede curar heridas de gravedad.
Eso me convierte a mí en una especie de híbrido, soy mitad ángel y mitad ángel caído. Es complicado pero el ser así me da ciertas habilidades como una fuerza superior o poder hablar telepáticamente con los demás. Mis padres dicen que algún día tendré alas pero por el momento no han aparecido. Tener estas habilidades me ponen en riesgo, durante su juventud mis hicieron muchos enemigos que nos han perseguido desde que era niña además de que existen grupos de personas que cazan a los de nuestra especie y para terminar con la lista los ángeles me buscan por lo que soy ya que según ellos podría ser un peligro tanto para el cielo, la tierra y el inframundo.
El único "normal", humano, en la familia es mi hermano mayor, Cameron; él nació como un simple humano sin un rastro de linaje ángel. Tiene 21 años, él se fue hace cinco sin decirme nada, simplemente salió y no volvió como él lo prometió.
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Me levante gracias al sonido del despertador, me di una ducha para después vestirme con unos tejanos negros, una blusa gris junto con botas negras; cepille mi cabello atándolo en una coleta alta, Tomé mi mochila y baje al primer piso.
Al entrar a la cocina donde mi madre pelirroja de ojos azabache, se encontraba terminando de servir el desayuno mientras que mi padre de cabello azabache de ojos azul cielo, estaba centrado viendo a mi madre con un profundo cariño.
Soy una combinación de mis padres, mi cabello es azabache y mis ojos son del mismo tono; honestamente me gustaría tener los ojos de mi padre como mi hermano el cual además heredó el cabello pelirrojo de mi madre. Cameron se parece a mi madre mientras que yo soy la copia de mi padre en femenino.
Me acerqué a papá besando su mejilla para después besar la mejilla de mamá y sentarme.
- Buenos días angelito - me saludó papá
Desde que era niña papá me llama angelito, dice que llegue como un milagro así que siempre me ha dicho así.
- Buenos días cielo - me saludó mamá esbozando una cálida sonrisa
- Buenas días - les saludé comenzando a desayunar
Al terminar de desayunar miré a mis padre soltando un suspiro llamando su atención.
- ¿Alguna noticia de Cam? - pregunté a lo que mis padres se tensaron
Suelo preguntar por Cameron dos veces a la semana, por las reacciones de mis padres siento que ocultan algo, más bien siento que me ocultan muchas cosas pero trato de ignorar eso, tendrán sus razones para hacerlo.
- No hemos sabido nada, lo siento angelito - me respondió papá
La misma respuesta de siempre.
- Lo intuía - le respondí
Papá se levantó colocando su mano sobre mi hombro dando un ligero apretón.
- Volverá, lo prometo - me dijo
- Esta bien, gracias -le respondí esbozando una sonrisa
Papá esbozo una sonrisa quitando su mano de mi hombro para después despedirse de mamá.
- Vamos - me dijo papá saliendo de casa
Me pare acercándome a mamá abrazándola.
- Ánimo cielo, cuídate - me dijo mamá al separarnos
- Adiós mamá, te quiero -me despedí
- Yo igual
Entré al auto donde papá me esperaba; durante el camino no hablamos. Al llegar salí del auto viendo a mi mejor amiga Raquel, una chica rubia de ojos verde, la cual al verme esbozó una sonrisa. Ella sabe acerca de mi familia ya que muestras amigas son amigas desde niñas.
- Adiós - se despidió papá mientas arrancaba y se iba
- Hola Jess - me saludó Raquel en cuanto me acerque
- Hola
- Conozco a tu padre desde que era niña y me sigue dando miedo - me dijo haciendo una mueca de miedo a lo que yo reí ligeramente
Mi padre conduce un impala negro y su aspecto es bastante rudo, casi todos le temen.
- Lo sé , le he dicho que se compre otro auto pero se niega a dejar su auto - comenté divertida mientras entrabamos al instituto
- Es necio, en eso se parecen además de en el aspecto - me dijo a lo que yo le di un pequeño empujón
- Ni me lo digas- le dije abriendo mi casillero tomando los libros para la clase
- Te juro que cada vez aumentan más mis ganas de largarme de aquí, todos en este instituto son unos idiotas - me dijo Raquel viendo como dos chicos peleaban en el pasillo
- Un año más y listo - le dije cerrando mi casillero
- ¡Es demasiado! - exclamó a lo que yo reí
Entramos al aula donde pude reconocer a un viejo conocido. Samuel Winland, un cazador.
Lo conocí hace años cuando me salvo de sus familia, él jamás quiso ser un cazador por lo que nos volvimos amigos. Ninguna de nuestras familias saben acerca de eso.
- ¿No es tu súper amigo? - me preguntó Raquel señalando a Sam
Yo reí por su poca discreción para después acercarme a él, se encontraba recargado sobre un pupitre mirándome con una ligera sonrisa adornando su rostro. Honestamente siempre me ha atraído , es bastante amable y tierno pero sería complicado si iniciamos algo.
- Hola, no es que me desagrade verte pero ¡qué haces aquí? - le pregunté
- Vienen por ti - me dijo de manera seria provocando que frunciera mi ceño
Su familia me encontró.
- Debes irte entonces- le dije mirando a mi alrededor
Su mano tomó mi brazo para que lo mirara.
- Debo protegerte -me dijo con determinación a lo que simplemente puse los ojos en blanco
- No, no debes - le dije
Lo que menos quiero es que ponga en peligro por mi culpa o que su familia lo aparte; puede ser que este mal lo que hagan pero siguen siendo su familia.
- Lo voy a hacer quieras o no - me dijo acercando su rostro al mío
- Sammy - le dije de manera suave logrando que relajara su semblante
- Lo prometí ese día - me dijo
- No quiero que te pase nada - le dije tomando su mano
- Renuncié al negocio familiar - me dijo tomándome por sorpresa
Me separe un poco sin soltar su mano.
- ¿Qué? - pregunté sorprendida y preocupada
- Tranquila, no te preocupes - me dijo envolviéndome entre sus brazos
Escondí mi rostro en su pecho, así me hace sentir tranquila y segura. Me encanta estar con Sam.
Al separarnos él me mira con una sonrisa, una de las que tanto me gustan.
- No dejaré que te lastimen - me dijo tranquilo
- Nos cuidaremos entre nosotros - le dije de la misma manera
Sam es demasiado especial para mí, me atrae pero no sólo eso, siempre he sentido una conexión mucho más profunda con él.
- Vamos, todos nos miran y las clases están por comenzar - me dijo Sam a lo que yo solté una pequeña risa
Sam se sentó en su pupitre al igual yo; Raquel me veía esbozando una sonrisa y moviendo sus cejas de manera traviesa.
- ¿Qué? - le pregunté esbozando una sonrisa, con ella no puedo reprimir mis sonrisas, esta chica siempre me ha hecho reír
- Ya acéptalo, ustedes no se veían como unos simples amigos - me dijo mi amiga divertida
Solté un suspiro.
- Sabes que lo nuestro no pude suceder - le dije con tristeza mirando mi cuaderno
- Si tus padres pudieron estar juntos tú podrás estar con Sam - me dijo
En ese momento comenzó la clase con el profesor entrando al aula.
Las clases siguieron su curso de manera normal, de vez en cuando cruzaba miradas con Sam, el cual simplemente esbozaba una sonrisa.
Al terminar las clases salí junto a Raquel a la entrada donde mi padre ya me esperaba.
- Nos vemos luego chica - se despidió de mi Raquel comenzando a caminar hacia su casa
Comencé a caminar hacia el auto de mi padre cuando escuche la voz de Sam dentro de mi cabeza.
- "Ten cuidado Jess, estaré cerca" - me dijo a lo que yo esboce una ligera sonrisa
- "Lo tendré, tú igual" - le respondí
Desde que conozco a Sam hemos sido capaces de comunicarnos de manera telepática sin que yo use mis poderes. Leí en uno de los libros de mis padres que los que son mitad ángel pueden comunicarse de manera telepática con quienes tienen una profunda conexión, pero sigo sin entenderlo después de todo las cosas no aplican como tal en mi, al ser una híbrida o algo así.
Subí al auto encontrándome con mi padre mirándome con una sonrisa adornando su rostro.
- ¿Qué tal el instituto? - me preguntó arrancando el auto
- Normal, Raquel no paro de hablar en todo el día - dije divertida a lo que él rió
- Su madre era iguala su edad, ella siempre hablaba de más mientras tu madre era seria; eran una combinación extraña pero tiene una buena amistad. Tal como tú y Raquel - comentó con nostalgia
Mis padres siempre me ha hablado acerca de todo de cuando eran jóvenes, mi mamá y la de Raquel fueron amigas desde la primaria; mi madre siempre fue la chica seria pero agradable mientras que la mamá de Raquel era extrovertida y carismática. Mi padre las conoció en la preparatoria, mi madre aún no sabía que era mitad ángel después de todo mi abuela ni siquiera sabía que su ex marido era un ángel. Por lo que mi padre llegó y toda la vida de mi madre cambió y heme aquí.
- No sé qué haría sin Raquel, me ayuda a sobrevivir este infierno - le dije de manera dramática a lo que él rió
Ninguno de los dos habló lo que restaba del camino, en cuanto llegamos papá apagó el auto y me vio de manera seria.
Por mi seguridad vivimos un poco alejados del pueblo, en el bosque para ocultarnos. Así que mi casa está en medio del bosque.
- Angelito, tu madre y yo saldremos hoy
Desde que era niña mis padres se iban por horas o días y nunca me han dicho a donde van por más que insista, dicen que es un asunto de ángeles caídos y personas como mamá.
- De acuerdo - respondí resignada
- Te quedarás sola. ¿puedo confiar en ti?
- Si y lo sabes
- Ya sabes que hacer y llama si pasa cualquier cosa - me dijo besando mi frente con cariño
Salí del auto, mamá se dirigía hacia nosotros. Llegó frente a mi besando mi mejilla.
- Cuídate cielo - me dijo mamá
- Igual, los quiero - le respondí en cuanto subió al auto
Papá arrancó y los vi alejarse; en cuanto los perdí de vista entré a la casa soltando un gran suspiro.
Deje mi mochila en mi habitación para después dirigirme a la cocina y hacerme algo de comer. Al terminar deje todo ordenado y subí a mi habitación sentándome frente a mi escritorio para hacer mi tarea.
En cuanto termine note que ella había anochecido, comencé a guardar mis cosas cuando escuche varias ramas crujir por lo que me acerque a la ventana sin lograr ver nada. Seguro fue algún animal.
De un momento a otro escuche un estruendo y caí sobre los vidrios de mi ventana cortándome mis brazos y piernas, frente a mí se encontraba un hombre cubriendo su rostro.
- ¿¡Qué diablos!? - murmure adolorida levantándome
Levanté mi puño para golpearlo pero fue más rápido tomando mi puño golpeando mis costillas con fuerza logrando que el aire escapara de mis pulmones, juro que escuche como algo tronaba en mi interior, me arrojó contra el suelo con fuerza. Me levanté de nuevo pero mi cabeza dolía al igual que mi costado pero volvió arrojarme hacía él donde me tomo y empujó por la ventana. Caí cerca de un árbol, sentí mi espalda chocar contra en tronco con fuerza.
Trate de levantarme pero mis brazos no pudieron sostener mi peso, los ojos me pesaban y veía todo borroso.
El hombre estaba acercándose a mí, cuando escuche un disparo y él salió huyendo.
- Mierda - escuche decir a alguien
Sam llegó a mi lado tomándome entre sus brazos con cuidado.
- Jess, lamento no haber llegado ates - me dijo arrepentido
Trate de negar con la cabeza, acerque mi mano a su rostro acariciando su mejilla para esbozar una sonrisa.
- Tranquilo, estoy bien
Lo último que vi fueron sus hermosos ojos avellana.
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Me encontraba en casa de mi abuela materna, mis padres están frente a mi pero se ven jóvenes.
¿Qué está pasando?
- Tenemos que decirle a mi madre - dijo mamá
- Puede que sea lo correcto pero correrá peligro si lo sabe - respondió papá de manera seria
- Estoy consciente de eso pero debe saber el destino de Jessica - dijo mamá a lo que yo me sorprendí
¿Mi destino?
- No
- Hugo - suplicó mamá
- Esto debe quedarse entre nosotros, solo tú, Cameron y yo lo sabremos
- ¿Se lo diremos a Jessica? - preguntó mamá preocupada
- Cuando sea el momento adecuado le diremos - le dijo papá abrazándola con cariño
¿Por qué mis padres están así? ¿Qué me están ocultando?
Mis padres comenzaron a verse borrosos para después ser absorbida por la oscuridad una segunda vez.