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Hermanos Durán

Hermanos Durán

Autor: : Mari
Género: Hombre Lobo
Alfonso Durán descubre que su cáncer está muy avanzado y antes de morir, decide encontrarle la pareja ideal a sus cuatro hijos.

Capítulo 1 Cáncer

- Señor Durán, lo lamento mucho, pero ya su tratamiento no es suficiente para detener la enfermedad, lamentablemente debemos comenzar lo antes posible las quimioterapias-. Informó el Oncólogo Ruiz, uno de los mejores especialistas en cáncer de pulmón de España.

-¿Cuando debe empezar doctor Ruiz?-. Preguntó Marilyn la esposa de Alfonso.

- En un mes como máximo-. El médico se sentía mal por la familia Durán, sin embargo; debía ser sincero con lo que estaba ocurriendo.

-¿Y cuales son las posibilidades de salir bien si asisto a las quimioterapias?-. Preguntó Alfonso, él sabía que algún día llegaría ese día, pero tenía fe de que los medicamentos pudieran ayudarlo a no llegar a tal realización, él conocía personas que habían pasado por ese proceso y era muy degastante y agotador, si por él fuera, no se lo haría, pero sabía que su esposa no se lo permitiría.

Marilyn y él habían estado 30 años casado, sin contar el hecho de que se habían conocido desde que eran adolescentes y fueron novios desde una edad muy temprana.

Su esposa lo amaba tanto que iba a agotar hasta la última posibilidad que tuviera para alargar su vida y él no quería verla sufrir por su enfermedad así que por ella aceptaría la quimioterapia.

Alfonso llevaba con la enfermedad dos años y en ese tiempo se mantuvo bajo un tratamiento exhaustivo, tanto de medicamentos como de alimentación, pasó de fumar cigarrillos a comer paletas.

Sus hijos se habían dado cuenta del cambio y le preguntaron al respecto, pero tanto Alfonso como marilyn, dijeron que había tomado la decisión de dejar el cigarrillo porque ya era hora de dejar de darle dinero a las empresa de tabaco.

Los 4 chicos rieron y no hicieron más preguntas, aunque en su interior sabían que su padre no estaba bien de salud, pero para no exponerlo, decidieron no hacer más preguntas y reírse de su chiste.

Era imposible que su padre dejara el vicio del tabaco por dinero, ya que fumaba desde los 18 años y en la actualidad no le faltaba dinero, era el dueño de una de las mayores empresas automotriz de toda España, por lo que el dinero no era una razón creíble y más sabiendo que a su padre le había costado tanto dejar dicho vicio.

-En estos momentos no puedo darle una respuesta acerca de las probabilidades señor Durán, ya que todo cuerpo reacciona diferente a la quimioterapia, lo que si le recomiendo es que comparta dicha información con su familia, el apoyo familiar en estos momentos es muy importante, hay muchos pacientes que padecen de un cáncer demasiado agresivo y al final salen vencedores y no puedo decir que es solo por nuestros trabajo, sería demasiado egoísta si lo pensara, los pacientes logran vencer el cáncer, también gracias a sus esposas, hijos, hermanos, nietos y demás familiares que los acompañan y siempre le dan ánimo, estar emocionalmente estable es muy importante, también puedo darle la tarjeta de nuestro terapeuta encargado de estos casos-. Ofreció el doctor Ruiz, mientras extendía la mano para pasarle la tarjeta del profesional de la salud mental.

Marilyn agarró la tarjeta y le agradeció al doctor, tomó la mano de Alfonso que a pesar de verse tranquilo, estaba nervioso y ella lo pudo notar al momento de sentir su temperatura helada.

-Vamos un rato al parque que está a la vuelta, así podrás tomar un poco de aire-. Dijo su esposa, que a pesar de también sentirse asustada, trataba todo lo posible de permanecer fuerte.

Ambos salieron al parque y se sentaron en un banco a ver como los niños jugaban, algunas personas trotaban, paseaban a sus mascotas y otros simplemente charlaban.

-¿Cuando le dirás a los chicos?-. Preguntó Marilyn.

-Aún no lo sé querida, pero sabes, eso no es tanto lo que me preocupa, total, algún día vamos a morir, ¿no crees?-. Murmuró Alfonso con una mirada al cielo, para luego agregar por medio de un suspiro. -Lo que más me preocupa es que aunque los chicos tiene 27 años, ninguno ha encontrado una pareja ideal que los acompañe, Tú sabes lo que yo siempre he pensado al respecto con el tema del amor-.

Alfonso Durán, a pesar de que en la actualidad tenía una posición económica alta, la verdad es que no siempre fue así, de hecho, tanto Marilyn como él, venían de una familia muy humilde, ambos se conocieron en el mismo barrio y cuando él la vio a sus 16 años, quedó impactado, aunque sus amigos decían que no iban a durar mucho ya que aún eran muy jóvenes, con el pasar de los años la pareja demostró que su amor era fuerte y sincero.

El hombre siempre valoró y agradeció a su esposa por estar con él, ya que si no fuera por ella, él no tendría la empresa que había creado en la actualidad.

Cuando ambos se graduaron de secundaria, costearse los estudios universitarios salían muy costoso, por lo que Marilyn decidió trabajar jordana completa mientras él estudiaba y se enfocaba en su proyecto.

Los primeros años no fueron nada fáciles, muchas veces cuando Alfonso la veía llegar tan agotada del trabajo, quería renunciar a sus estudios de ingeniería mecánica y buscar un trabajo, pero ella siempre le dijo que no, que ella confiaba en él y que sabía que iba a sacar adelante su proyecto.

El proyecto de Alfonso era la creación de un automóvil de carrera, tanto el diseño como la estructura eran exquisitas, tanto fue el impacto que un famoso corredor de auto decidió comprarlo.

Gracias a dicha compra, Alfonso pudo recaudar una fuerte cantidad de dinero y así tener capital suficiente para abrir una microempresa dedicada al rubro automotriz.

Luego de haber fundado la empresa, Alfonso se dedicó día y noche al trabajo para hacerlo crecer y le costeó los estudio de diseño a su esposa y no solo eso, también le pagó la boda de ensueños y le prometió que sus manos más nunca le trabajarían a otra persona y eso había hecho.

Debido a eso, Alfonso pensaba que para buscar una pareja no era suficiente una cara o cuerpo bonito, sino una persona que te amara con sinceridad y estuviera dispuesta a caminar contigo en las buenas y mala, que te apoyara incondicionalmente y le aterraba que sus cuatro hijos no pudieran distinguir entre una mala pareja y una buena.

-No te preocupes cariño, ya ellos son adultos, saben lo que es bueno y lo que no-. Dijo Marilyn para consolarlo.

- No cariño, ¿Sabes por qué nuestro amor siempre fue sincero?-. Preguntó Alfonso.

- Porque nos conocimos a una edad temprana-. Contestó la mujer algo confundida.

-No corazón, porque no teníamos más nada que ofrecer aparte de nuestros sentimientos y nuestra disposición, no teníamos ni en donde caernos muertos, pero aún así, tu decidiste estar conmigo, creer en mi y salir adelante juntos-. Dijo Alfonso con una sonrisa.

- Nuestros hijos son muy inteligentes, es verdad, pero en el manejo de sus emociones no son muy buenos, aparte que el dinero te hace la vida más fácil y cómoda, pero atrae a falsos amores y amigos, cuando una persona se enamora, a veces no suele distinguir en si el amor es falso o verdadero-. Suspiró el hombre.

- Entonces, ¿Qué piensas hacer al respecto?-. preguntó Marilyn con curiosidad, ella sabía que su esposo luego de haber tenido un trago amargo con la ex de su primer hijo, se había vuelto muy cauteloso con todas las mujeres que rodeaban a sus hijos.

Con la única que no tenía dolores de cabeza era con su tercera hija, que a pesar de ser muy hermosa, corría a todos los hombres, ninguno le gustaba, eran muy cobardes, muy femeninos, muy gordos, mal vestidos, muy ricos, muy pobres, muy aburridos, entre otras cosas.

Su padre hasta la había amenazado, que si llegaba a los 30 años y aún no tenía pareja, la iba a obligar a casarse con el dueño de corporación zoe, que era un viejo de 55 años, gordo y repugnante.

Sin embargo; su hija había hecho caso omiso y aún seguía corriendo a todos los pretendientes que su padre buscaba para ella, no había ni uno solo que aguantara la primera cita, luego de salir con ella la primera vez, a ninguno le quedaban ganas de una segunda.

Capítulo 2 Aitana Durán

-¿Recuerdas cuándo nacieron nuestros pequeños?-. Preguntó Alfonso con nostalgia en su voz, con lo que le había dicho el médico, todos sus recuerdos importantes estaban viniendo a su mente.

-¡Ja y como voy a olvidarlo!, ¿o acaso crees que fue fácil haber dado a luz a cuatro bebés?-. Preguntó Marilyn con sarcasmo.

Marilyn había tenido muchos problemas para quedar embarazada, por lo que la pareja decidió pagar una inseminación artificial, los espermas fueron colocados en el óvulo de Marilyn, no obstante; no contaban con que fueran cuatro, los óvulos fecundados con satisfacción, dando paso a un embarazo de cuatro bebés.

El primero en nacer fue Alexis, el segundo Adrián, la tercera Aitana y por último Abraham, todos los niños nacieron fuertes y sanos, a excepción de Adrián que había nacido con falta de peso, por lo que de pequeño fue un niño que se enfermaba con mucha facilidad.

- Lo sé cariño, tú siempre has sido la mejor, todo me lo has multiplicado, mi felicidad, mi dinero y hasta mis hijos ¡Ja, ja, ja!, te pido que cuándo ya no esté en este mundo, puedas seguir siendo feliz-. Musitó Alfonso.

-Cállate, no quiero escuchar tus tonterías, es hora de ir de vuelta a casa-. Ordenó la mujer furiosa por el último comentario de su esposo, tomó su mano y se lo llevó.

Al llegar a la Villa Durán, se escuchaban varios gritos en la habitación de Aitana: - ¿Señorita pero qué hizo?, ¿por qué hizo eso?-. Gritaban las dos chicas de servicio.

Alfonso y Marilyn subieron rápidamente a ver que sucedía y descifrar el porqué de tanto alboroto, al entrar a la habitación quedaron completamente estupefactos, había cabello tirado por todo el piso y su hija que antes llevaba el cabello por las caderas, ahora lo tenía a la altura de los hombros.

-¿Aitana qué pasó?, ¿por qué te cortaste el cabello?-. Preguntó su madre desconcertada, era verdad que su hija para ser mujer era un poco tosca, pero a pesar de eso, cuidaba mucho su cabello.

- Pregúntale a papá-. Dijo Aitana en tono desafiante.

-¿A mí?-. Preguntó su padre señalándose con el dedo con gran confusión.

- Sí a ti, me comprometiste a asistir a una cena con el hijo del juez Sánchez y lo peor de todo es que no puedo negarme porque me mandaste en nombre de la compañía DU, así que me puse a investigar y descubrí que al hombre solo le gustan las chicas con cabello largo, así que cuando me vea esta noche quedará totalmente decepcionado-. Sonrió Aitana con malicia.

- ¿Pero llegaste a ese extremo solo por eso?-. Preguntó Alfonso incrédulo.

-Sí-. Respondió Aitana levantando los hombros.

Todos sabían que de los 4 hermanos, la chica era la más arriesgada y desafiante, siempre ponía a prueba la paciencia de su padre, pero aún así, lo único que recibía como máximo era un regaño.

Esta vez Alfonso no tenía ni ánimos para regañar a su hija, por lo que suspiró y mientras iba camino a su despacho pensaba '¿Dios me estás castigando por lo que dije hace 27 años verdad?'.

Cuando los cuatrillizos nacieron, Aitana era la única niña de los cuatro y siempre resaltaba, así que lo primero que dijo su padre cuando la vio en la cuna fue: -Eres la princesa Durán, papi no va a dejar jamás que ningún chico malo se acerque a ti y ustedes también tienen que cuidarla-. Dijo el padre primerizo señalando a los otro tres hermanos.

Pero ahora, 27 años después, se arrepentía de todo lo que había dicho, ya que su hija se había encargado se correrlos a todos, incluso habían llegado a amenazarlos por daño psicológico ya que su hija había dejado traumatizados a más de uno en las citas.

Era tanto así la fama de Aitana en la alta sociedad, que muchos chicos habían apostado millones de Euros a aquel hombre que ganara su corazón y pudiera domar a la mujer, no obstante; ninguno de ellos había pasado de la primera cita.

Aitana era delgada, con piernas gruesas, de piel clara, cabello negro, cejas gruesas, labios sensuales y ojos café, cualquier hombre que la viera quedaría encantado con su belleza.

Sin embargo; por el hecho de haber crecido con tres hermanos hombres, su comportamiento era algo masculino, era tosca al tratar con las personas, le gustaba vestirse lo más cómoda posible, pantalones, playeras, zapatos de goma, la gran mayoría de sus outfit eran deportivos, muy rara vez usaba falda o vestido.

También le fascinaban los deportes extremos, las artes marciales y todo aquello que conllevara adrenalina, en muchas ocasiones su madre la inscribió en clases de ballet, pintura y hasta de modelaje, pero la niña se escapaba y se iba a parques de diversiones o gimnasios.

Sus hermanos muchas veces bromeaban entre ellos y decían que era un cromosoma confundido, cuerpo de mujer pero Alma de hombre.

Aitana se arregló esa noche para la cena, como iba en nombre de la compañía DU, no le quedó más opción que colocarse un vestido de noche, a pesar de que ahora llevaba el cabello corto, se seguía viendo hermosa.

Lucía un vestido azul rey brillante, con zapatos de tacón alto de color blanco, Aitana odiaba usar tacones, por lo que ya nada más por eso, tenía una cara hosca.

En el momento en que bajó las escaleras, Abraham iba saliendo de la cocina comiéndose un trozo de pan, cuando la vio vestida tan elegantemente preguntó en modo de chiste -¿Y tú quién eres? ¡Ja, ja, ja!-.

Aitana lo miró con su cara de póker, de por sí ya estaba de mal humor, así que las bromas de su hermano solo la molestaban más.

-Cállate, si no quieres que llame ahora a Rosa y Carolina, para decirle que sales con las dos al mismo tiempo-. Amenazó Aitana furiosa.

Cuando Abraham escuchó la amenaza de su hermana se atragantó y dijo entre jadeos -No, hermanita, no tenemos que llegar a tanto, yo mejor me voy, suerte en tu cita-.

Aitana colocó los ojos en blanco y se apresuró para salir de la casa, cuando abrió la puerta se topó con sus dos hermanos Alexis y Adrián, que iban llegando de la compañía.

-¿Y tú quién eres?-. Preguntaron ambos al unísono.

Aitana los miró furiosa -Váyanse todos al demonio-. Gritó mientras caminaba a su auto.

Alexis y Adrián se miraron y rieron a carcajadas, ellos ya estaban al tanto de lo que su hermana había hecho esa tarde, su madre los había llamado y les había comentado lo sucedido con el cabello de la chica y obviamente ellos no iban a perder la oportunidad de molestarla y menos al verla usando ropa que no le gustaba.

Capítulo 3 Abraham Durán

-Que bueno que ya llegaron, los estábamos esperando para cenar, si hubieran tardado un poco más, Abraham ya se habría comido todos los aperitivos que están en la cocina-. Dijo Marilyn.

-¿Qué yo qué?-. Preguntó Abraham mientras mordía una galleta.

De los cuatro hermanos, Abraham fue el último en nacer, era el más bromista de los cuatro, andaba de buen humor la mayor parte del tiempo y le encantaba comer.

Sus hermanos decían que siempre andaba con hambre, que su estómago en vez de estar formado por intestino, tenía un hoyo negro que succionaba todo lo que comía, ya que por más que comía y comía, siempre se mantenía en forma.

También era el que tenía más mujeres, siempre andaba saliendo con chicas nuevas todo el tiempo, una de las preocupaciones de su padre hacia Abraham, no era el hecho de que no fuera a conocer a una buena mujer, sino el hecho de que si la conocía, lo iba a echar todo a perder.

El hombre manejaba un auto de carrera y se encargaba de las reparaciones de los autos de la compañía DU, sin embargo; a veces estaba tan inmerso en los entrenamientos que no le daba mucho tiempo de ir a la empresa, por lo que su primo, el hijo del hermano de su padre, asistía la mayor demanda del trabajo de reparaciones.

A Abraham siempre le encantaron los autos de carrera y la adrenalina que sentía al momento de manejar uno de ellos, por lo que decidió que se dedicaría a eso, su padre nunca estuvo en desacuerdo con las carreras que escogieran sus hijos, siempre y cuando les gustara y les sirviera para progresar en la vida.

Pero curiosamente y debido al ambiente en el que se criaron, los 4 hermanos estudiaron carreras afines al ámbito automotriz.

Alexis era ingeniero automotriz, Adrián se había graduado de diseñador, Aitana era ingeniera mecánica y Abraham se enfocó en la mecánica automotriz.

El haber estudiado eso, le dio a Abraham la facilidad de poder manipular su auto, nadie más aparte de Abraham le podía meter mano a su motor, todos aquellos que lo conocían sabían que él a lo único que celaba como un loco, era a su auto.

Su padre había creado un autódromo especialmente para él y así también podrían usarlo para probar los modelos nuevos de autos de carrera que creaba la compañía.

Abraham no solo estaba feliz porque hacía lo que le gustaba, sino porque le abría las puertas con innumerables mujeres, a lo largo de su vida, había viajado por muchas partes del mundo y había conocido a miles de mujeres, rubias, morenas, trigueñas, pelirroja, altas, bajas y muchas más.

Aparte de que el hecho de tener dinero y ser físicamente atractivo también le era de mucha ayuda, su estatura era de 1.82, cabello negro liso, piel clara, nariz perfiladas y ojos café, lo más atractivo de todo era que al reír, sus mejillas se adornaban de unos hermoso hoyuelos, de los cuatro hermanos, a él era el único que se le hacían dichas marcas al reír.

- Estábamos hablando que si tus hermanos no llegan a tiempo, nos vas a dejar sin cena-. Dijo Marilyn, mientras le sonreía a sus hijos.

Alfonso bajó y vio a su esposa hablando y riendo con sus tres hijos, en el fondo de su corazón quiso parar el tiempo, para poder guardar esa imagen para siempre en su recuerdo.

Al llegar a la sala, Alfonso solo dijo -Cenemos-.

Como una orden, todos se fueron hacía el comedor, para poder disfrutar de una deliciosa cena, esa noche, Alfonso pensaba tantear el terreno para ver como iba la vida amorosa de sus hijos.

-¿Abraham cómo va el trabajo?-. Preguntó Alfonso tranquilamente para poder iniciar una conversación.

-Bien papá, dentro de 6 meses comenzaremos las eliminatorias para ir a la carrera de la fórmula E, hemos ganado varias competiciones así que pronto me verás conduciendo en los mejores autódromos del mundo-. Dijo Abraham emocionado.

- Eso es bueno ¿y llevarás a alguna chica contigo?-. Tanteo Alfonso.

- Bueno esa decisión creo que si va a ser difícil, porque no sabe si llevar a Rosa o a Carolina-. Dijo Alexis con sarcasmo.

- Aunque son amigas ¿no?, supongo que no les será difícil compartir-. Interrumpió Adrián.

- ¿Estás saliendo con dos amigas?-. Preguntó Marilyn incrédula.

- No Mamá ¿como crees?-. Dijo Abraham incómodo, por más mujeriego que fuera, nunca le gustaba hablar de esas cosas con su madre y más sabiendo que su padre se había dedicado toda su vida a su matrimonio, su madre nunca había vivido la decepción de un engaño por parte de su padre.

- Él dice la verdad mamá, no está saliendo con dos amigas, está saliendo con tres, porque donde vas a dejar a Zafiro-. Resonó la voz de una mujer proveniente de la puerta.

-¿Y tú qué haces aquí?, ¿no estabas en una cena en nombre de la compañía con el hijo del juez?-. Preguntó Abraham.

- Sí, yo fui y tuve toda la buena intención de mostrar la mejor versión de mí, pero cuando llegué, no pasaron ni cinco minutos y ya se había desmayado de la borrachera, ¡que horror!, para nada me corté el cabello, si hubiera sabido, no habría sido necesario-. Se quejó la chica.

-¡Ja, Ja, Ja! te lo dije, ahora paguen, paguen-. Gritó Abraham emocionado.

Cuando los tres hermanos se enteraron de que su padre había usado la estrategia de enviar a su hija a nombre de la compañía, para ver si por lo menos así se podría quedar en toda la cena, los hermanos apostaron.

Alexis y Adrián, que trabajaban de lleno en la compañía, dijeron que sí se quedaría, para no hacer quedar mal a la empresa, sin embargo; Abraham apostó que la chica iba a buscar una forma de escapar del compromiso y efectivamente, aún no habían pasado dos horas y ya Aitana estaba de vuelta.

Alexis y Adrián sacaron sus billeteras y le pasaron el dinero a Abraham, cuando Aitana se sentó en la mesa, miró a los dos perdedores y les dijo -Que poca fe me tienen-.

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