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INESPERADO AMOR DEL CEO

INESPERADO AMOR DEL CEO

Autor: : Yimar
Género: Romance
Abandona justo antes de unos minutos de casarse por las mentiras de su familia. La vida de Rouss Wyner paso a desmoronarse en cuestión de segundos. Su reputación fue manchada y pisoteada quedando como una cualquiera delante de los ojos de los demás, y recibiendo la espalda absoluta del hombre que amaba con todo su corazón. Decide marcharse para volver a los años con deseos de venganza. Pero nunca espero llamar la atención del hombre más rico de la ciudad y casarse con él.

Capítulo 1 Capitulo: 1. Boda

Este debería ser el mejor día de la vida de Rouss Wyner, en unas cuantas horas se casaría con el amor de su vida, con su hombre perfecto, con el que soñaba todas las noches y con él cual estaba dispuesta a pasar el resto de su vida.

Llevaban saliendo hace dos años, había rechazado a muchos porque solo Él estaba en sus ojos y arraigado en lo más profundo de su corazón.

El día cuando se convirtieron en novios fue el más feliz de su vida, atesorando ese recuerdo como uno de los más hermosos que tenía, y los cuales eran poco.

Muchos la habían perseguido confesándole sus sentimientos con la leve esperanza que ella los aceptara, pero todos fueron rechazos sin tener la más mínima oportunidad.

Desde que se había enamorado en la secundaria de Bratt Miller, no había lugar ni espacio para nadie más en su vida ni en su corazón, ni tampoco quería darles lugar, ya que todo su mundo giraba alrededor de Bratt.

Bratt era el primer hijo de la familia Miller, la cual era la tercera familia más influyente de la ciudad.

Ellos se dedicaban a la industria del entretenimiento, tenían varias corporaciones muy influyentes y que cada día se expandían más y más, aparté de otros negocios que también eran muy prósperos.

Rouss era conocida como la más hermosa y deseada de toda la ciudad costera de Chongqing, su posición desde que estaba en la secundaria o antes no había cambiado, al contrario, se había hecho más sólida al pasar el tiempo, ya que su belleza florecía cada vez más como una delicada y hermosa flor en primavera, exuberante y única en su especie, la cual era imposible de superar, solo debías conformarte con mirarla y admirarla desde lejos.

Todos decían que eran la pareja perfecta, una hermosa dama junto a uno de los jóvenes maestros más rico de la ciudad.

Algunos los envidiaban en secreto, otros eran indiferentes y solo pocos deseaban su felicidad.

....

Una hermosa joven se reflejaba a través del gran espejo con marco dorado que llegaba hasta el piso cubriendo una gran parte de la pared que había en la espaciosa habitación. Su apariencia era muy hermosa, con unas facciones limpias y suaves, tenía un vestido de novia tan blanco y puro como se imaginaba que sería cuando soñaba casarse con el amor de su vida. La falda era esponjosa con algunas incrustaciones de pequeños diamantes que la hacían brillar cual estrella inalcanzable. Su vestido la hacía ver como toda una princesa, y así quería verse, aunque no fuera mucho de su agrado verse como tal, ya que no le gustaba ser el centro de atención. pero ya que Bratt una vez le había dicho que le gustaría verla con ese aspecto en su boda, ya que ella era su princesa y él le daría su castillo, el cuidado, la protección y el amor que se merecía tener.

Una suave sonrisa se formó en sus delegados y finos labios rosados, haciéndola ver tan encantadora y celestial mientras alisando con sus manos las arrugas inexistentes en la esponjosa falda del vestido, dándose la vuelta al ver que la puerta es abierta, viendo a su padre ingresar sin ninguna emoción en sus ojos y en su rostro.

–Padre, ¿te gusta cómo me veo? – indagó con expectación en su mirada y algo de anhelo oculto en ella.

Su padre la miró con un rostro frio de pies a cabeza –yo no soy el que se va a casar contigo, así que no me importa cómo te veas– espetó con desdén y desprecio en su tono. Su mirada se tornó peligrosa al verla a los ojos.

–escúchame bien Rouss, no eres nada, solo eres alguien porque tienes el apoyo de tu abuela, pero si no fuera por ella hace tiempo te hubiera echado de la villa, no me importa nada de lo que tenga que ver contigo– vociferó con voz helada y odio en ella marchándose. Dejando a Rouss con el corazón oprimido, sabía que su padre no la quería, pero no entendía el ¿por qué?, ¿Porqué no la quería?. Si no fuera por su abuela no sabría que fuera de ella.

Su abuela era todo lo que tenía, aunque no llevaran la misma sangre, ambas se amaban mucho. Había sido como una nana para su madre, y también la suya, aunque no entendía porque, ya que su abuela era de las segundas familias más rica de la ciudad, y su padre temía que, si le hacía algo ella cobraría venganza.

Desde que su madre murió, su padre le había dado la espalda, llevando a una nueva mujer y su media hermana que era dos años menor que ella a la villa. Desde ese día, su vida se tornó un infierno, siendo atacada por el dúo de madre e hija sin cesar, haciendo que su padre la odiara aún más.

Respirando hondo para calmar sus emociones y no dejarse entristecer por recuerdos desagradables el día de su boda, tomó entre sus manos un pequeño estuche de terciopelo blanco con sumo cuidado llevándolo justo a la altura de corazón apoyándolo en el, –madre, soy muy feliz, por fin me casare con Bratt y poder salir del infierno donde vivo– vocifero con algo de tristeza mezclada con esperanza abriendo el estuche suavemente sacando un collar sencillo, en la parte posterior tenía en forma ovalada un cristal traslucido que brillaba al moverlo. Aunque era algo sencillo y no tenía mucho valor, para ella era un tesoro ya que era de su madre, era lo único que tenia de ella después de su muerte, porque cuando esas mujeres llegaron se apoderaron de todo.

–igual de insignificante como tú, tal para cual– espeto en un tono lleno de desprecio y burla la recién llegada.

–¿Qué haces aquí, Lizzy?– preguntó con voz fría apretando el collar contra su pecho por temor a que lo tomara y le hiciera algo.

–¿Y por qué no puedo estar aquí?, hoy te casas y vine a felicitarte por supuesto – Decía con una sonrisa burlesca y llena de desprecio acercándose a ella, haciendo que Rouss retrocediera un paso.

–Hermana, espero que te guste y disfrutes el regalo que he preparado para ti– susurró cerca de su oído con un tono sarcástico lleno de odio soltando una risa al retirarse dejándola sola.

La tez de Rouss se tornó pálida, el miedo y la angustia invadieron su cuerpo, no sabía que estaría tramando Lizzy y eso la colocaba nerviosa.

Lizzy siempre la hacía quedar mal delante de los demás, siempre actuaba de una manera haciendo que todos creyeran que ella la intimidaba y la menospreciaba cuando era al revés.

Nadie le creía cuando intentaba explicarse, ya que su hermana se hacia la víctima y todos la veían como un pequeño loto blanco tan frágil e inofensivo que debían protegerla y amarla sin importar nada más.

Siempre ha tenido ese aspecto delicado y tímido, ganándose los corazones de las personas a su alrededor, mientras que a ella la veían como la villana que pasaba atacándola por ser su media hermana.

Debido a estos acontecimientos, su personalidad que antes era alegre, sonriente y risueña se fue tornando en algo fría y sin emociones, colocando una armadura a su alrededor para que no vieran lo que estaba pensando y no la lastimaran, pero, aún así, no lograba escapar de toda clase de insultos que lastimaban su corazón.

Las circunstancias la llevaron a solo tratar amablemente a las personas que quería, las cuales eran contadas con una mano.

Entre esas personas estaba su mejor amiga Janet Morton. La cual siempre la había defendido desde que se conocieron por primera vez en la infancia, desde ahí se hicieron las mejores amigas contándose todo y apoyándose la una a la otra, prácticamente nada pasaba en la vida de alguna de las dos que la otra no lo supiera.

Janet era la única que sabía la verdad sobre lo que pasaba realmente con las supuestas agresiones que le hacía a su hermana. Cada que eso pasaba se enojaba tanto queriendo golpear a todos y sobre todo a Lizzy, pero siempre lograba calmarla.

A Janet nunca le había agradado Bratt, decía que era muy fácil de engañar y manipular, porque en ocasiones dudaba de su inocencia frente a las acusaciones que le hacían los demás, y aunque Rouss no lo expresaba, sentía su corazón doler, pero lo amaba tanto que terminaba olvidándolo.

Después que Lizzy se había marchado, Rouss se había calmado cuando su abuela había llegado a la habitación ya que no quería preocuparla, ella no sabía de los ataques que recibía en casa y preferiría que siguiera así.

–mi linda Rosy, están tan hermosa, si tu madre te viera estaría tan feliz– vociferó con voz suave acariciando su mejilla haciendo que sus ojos se cristalizaron.

Su abuela siempre era tan dulce y amable con ella, era su figura materna después que su madre murió.

–gracias abuela, tú también te ves muy guapa– respondió con una sonrisa haciendo sonreír a la mayor.

Su abuela se apoyaba con un bastón para caminar, aunque era suave, también daba miedo cuando se enfada haciendo temblar a los demás, nadie la tomaba como menos, ya que provenía de una de las mejores familias y tenía el poder para hacer caer a cualquiera o hacerlo subir a la cima.

–Deseo que seas muy feliz Rosy, así tu madre descansará en paz– al decir estas palabras sus ojos se aguaron, aún no había podido recuperarse de la muerte de su querida Lilly Huang y todo por culpa de la actual esposa del padre de Rouss, Fanny Wilder, esa desvergonzada.

Al pensar en ella su expresión se oscureció, siempre ha tenido la sospecha que tratan mal a su Rosy, pero por más que le pregunta, ella siempre lo niega, seguramente para proteger al infeliz de Don Wyner su padre, aún no entiende como su querida Lilly se casó con alguien tan mediocre y despreciable como él.

Al ver la expresión oscura de Luisa Larton, Rouss tomó sus manos entre las suyas acariciándolas suavemente al tiempo que la trataba de persuadirla –abuela, no pienses en cosas desagradables, cuida tu salud– le pedio con una sonrisa y voz suave, haciendo que Luisa sonriera ahora tomando sus manos y acariciándolas.

–tienes razón Rosy, hoy es tu boda no debemos pensar en cosas desagradables– al terminar de hablar, tomó el collar que Rouss había dejado a un lado ayudándolo a colocárselo.

–este collar lo compró tu madre con la primera paga que recibió cuando tu abuelo le impuso que debía casarse con alguien que ella no conocía, así que decidió marcharse de su casa en respuesta a lo que su padre le pedía– susurró suavemente –consiguió un trabajo durante dos meses hasta que volvió nuevamente con tu abuelo– recordaba Luisa con una sonrisa y tristeza en sus ojos.

–¿y qué paso después abuela?– indagó con mirada curiosa y expectante, haciendo que sus hermoso ojos negros se tiñeran de admiración y algo de tristeza.

–Cuando volvió dos meses después, tu abuelo la recibió, aunque era alguien frío o como decía los demás sin corazón, con tu madre era muy diferente, en la amaba mucho y la protegía a su manera, hasta que lamentablemente murió en un accidente aéreo, tu madre heredó todo ya que era hija única, y ahora que te cases tu heredaras lo que ella te dejó– le informó Luisa con voz suave, haciendo que Rouss abriera sus ojos grandemente desconcertada ya que no sabía que tenía una herencia.

Capítulo 2 Capitulo: 2. El sobre.

–Así es Rosy, tu madre te dejó una herencia, la cual heredaras después que te cases– le confirmó con una sonrisa. –te pareces tanto a ella– recalco acariciando su mejilla viendo a su querida Lilly atreves de Rouss.

–Ya es hora de tu boda mi Rosy, te veo en la ceremonia– Luisa acaricio su mejilla suavemente marchándose con un sonido de –tac–, –tac–, –tac– que dejaba el bastón al golpear el piso, siendo ayudaba por su ayudante al salir.

Su abuela era una de esas otras personas que podía contar con una mano, y por supuesto Bratt, solo ellos merecían su amor y su atención.

....

Ya era la hora, el momento había llegado, solo estaba a minutos de estar por fin casada con Bratt y ser totalmente feliz a su lado.

Un golpe en la puerta le indico que ya debía salir, con sus manos sudando y los nervios floreciendo, toma el ramo de rosas blancas para salir. Inhalando y exhalando para calmar sus nervios, abre la puerta para salir, pero en ese instante es interceptada por Bratt Miller que venía a su encuentro. Sorprendida por verlo caminar hacia ella, da un paso a su encuentro.

Bratt llegó junto a ella tomándola del brazo bruscamente, haciendo que Rouss frunciera el ceño por el dolor, pero no dijo una palabra hasta estar nuevamente en la espaciosa habitación que estaba decorada en tonalidades blancas y doradas.

–Bratt, ¿Qué pasa?, ¿Por qué estás aquí?– indagó Rouss con una expresión confundida en su hermoso rostro con el ceño fruncido al ver que aún no la soltaba y seguramente le dejaría una marca. Pero no tenía tiempo para seguir pensando en esas cosas al ver el rostro frío, decepcionado y lleno de furia de Bratt.

Jamás la había mirado así, sus miradas siempre eran suaves y llenas de cariño, siempre la trataba amable y gentilmente, haciendo con estos gestos que se enamorara de él a cada segundo.

Bratt era muy atractivo, siempre fue el más popular en la escuela y fuera de ella, sus hermosos ojos verdosos siempre llamaban la atención de cualquier mujer.

Era atractivo, alto con un cuerpo bien trabajo. No sabía cuántas chicas se le habían confesado o insinuado, pero siempre las rechazaba amablemente terminando a su lado con algún tipo de conversación agradable para los dos.

Siempre fue el blanco de ataque de las demás por siempre estar a su lado, muchas la insultaban de miles maneras, llamándola de p*ta y muchas cosas más, hasta en ocasiones la buscaban agredir físicamente, pero ella no se dejaba.

Tuvo que soportar muchas cosas haciéndola templar un aire frío a su alrededor, pero, aún así, seguían gracias a su querida hermana.

Al ver su ceño fruncido a causa del fuerte agarré que tenía en su brazo, Bratt la soltó rápidamente con algo de culpa en sus ojos al ver la marca que le había dejado en su piel tan blanca. Pero ese malestar desapareció al recordar el motivo por el que estaba allí y no esperándola en el altar como debería ser. La furia se volvió apoderar de su atractivo rostro.

–¿Por qué Rouss?, ¿Por qué no me dijiste la verdad?, siempre he intentado creerte, estar de tu lado, pero veo que no te ha importado nunca– gritó enojado mirándola fijamente con decepción y ojos fríos. Haciendo que Rouss se quedara pasmada en su lugar al ver su expresión.

–¿de qué estás hablando? – indaga después de haberse recuperado con una expresión confusa en su rostro.

La mujer frente a Bratt era extremadamente hermosa, sus facciones eran tan lindas y delicadas, su piel tan blanca y perfecta como el más exquisito de los jades blancos. Su esbelta figura tenía unas curvas muy definidas, sus labios tan finos y delgados, su, nariz era alta y fina, su Rosy era tan hermosa que podía cautivar a cualquiera y más cuando sonreía viéndose tan angelical. En simples palabras era tan perfecta y pura.

Sus ojos negros cuando te miran reflejan tanta pureza e inocencia que te consumen y te hipnotizan haciendo solo su voluntad. Eran esos hermosos ojos lo que más le gustaba de ella.

Cuando la conoció era una joven muy alegre, siempre andaba brincando de un lado a otro, era muy extrovertida. Así que se fue enamorando de ella, de su sencillez, de sus sonrisas y sus locuras, hasta que empezaron a salir.

Pero después de la muerte de su madre y la llegada de las nuevas integrantes a la familia, su personalidad fue cambiando. Ya no sonreía como antes, sus sonrisas ya no eran genuinas. Aunque cuando estaba con él trataba de ser la misma, aún sí, no lo lograba por completo, quizás se debía al brusco cambio que tuvo que experimentar, así que no la culpaba.

Pero las cosas fueron empeorando, su personalidad se volvió rebelde atacando a su hermanastra, pero nunca lo admitía.

Siempre estuvo de su lado, sin darle mucha importancia a la personalidad fría que había adoptado a su alrededor, pero eso no quería decir que le perdonaría tal fechoría que había hecho.

Afortunadamente había abierto los ojos, ahora sabía que era una vil seductora que se acostaba con cualquiera y delante de él aparentaba ser pura e inocente, 'que pe**a tan astuta', pero ahora ya podía ver sus verdaderos colores.

–Ya que no sabes de que estoy hablando, esto podría refrescarte la memoria– espetó con un tono frío y lleno de odio al tiempo que le lanzaba un sobre que la golpeó en el pecho cayendo al piso donde varias fotos quedaron esparcidas junto a sus pies.

Rouss callo en un estado de shock con los ojos bien abiertos al ver lo que acababa de ocurrir ¿él ...la había golpeado con el sobre?, ¿le había lanzado el sobre como si nada?, su piel que estaba expuesta en su pecho quedó ardiendo por el impacto.

Aun consternada, su cuerpo se movió sin su consentimiento inclinándose para recoger el sobre junto con las fotos, las cuales al verla más de cerca se dio cuenta que, ¡en cada foto estaba ella en la cama con un hombres diferente!, ¡¿Qué diablos?!, ¡¿Qué estaba pasando?!.

La mente de Rouss era un caos en ese momento, sus manos temblaban al sostener las fotos y su cara estaba tan pálida que parecía una hoja de papel, sus labios estaban desprovistos de cualquier color. Lentamente levanto la mirada conectándola con la de Bratt que no la había dejado de observarla con tanto odio y desprecio en su mirada.

–tú...esto...¿Qué es esto?– preguntó con voz temblorosa sosteniendo su mirada que le causaba tanto dolor verla, sintiendo como si miles de cuchillas se enterraran en su corazón haciéndolo sangrar sin compasión.

Bratt soltó una sonrisa, pero a la vez no lo era llena de sarcasmo y desprecio mirándola ladinamente –¿aún tienes el descaro de preguntar qué es?, ¿acaso eres ciega o perdiste la memoria?. Qué mujerzuela tan olvidadiza eres Rouss Wyner– al soltar su nombre lo hizo lleno de desprecio con la mandíbula tensionada y sus puños fuertemente cerrados.

La boca de Rouss se abrió por la incredulidad al escucharlo hablar, su corazón estaba siendo estrujado y mancillado sin piedad, ¿era este el hombre que ella tanto amaba?, ¿este era su Bratt, el amor de su vida?, sus ojos se cristalizaron al tiempo que sostenía el sobre con mas fuerza en su mano.

Tratando que su voz no se quebrara, procedió hablar –no sé qué es esto, todas estas fotos son falsas, jamás he estado con nadie– al decir las últimas palabras su rostro se ruborizo por la vergüenza, pero esperaba que Bratt le creyera, pero que tan equivocada estaba al creerlo al escuchar sus siguientes palabras.

–¡Ya deja de mentir por una vez¡, todos siempre tuvieron la razón, eres una desvergonzada que se vende con facilidad, siempre hostigado a tu hermana y a los demás, que estupidez más grande estaba a punto de hacer al casarme con una cualquiera como tú, me das asco... 'Bang,– los gritos e insultos de Bratt fueron detenidos al recibir un impacto en su mejilla haciéndole ladear su cabeza ya que lo agarró desprevenido.

La mano de Rouss que aún la tenía en el aire le ardía y temblaba por lo que acababa de hacer, sus ojos estaban rojos mientras que las lágrimas se deslizaban por sus mejillas rosadas.

–lo- lo siento, Bratt, déjame explicarte bien las cosas, no es como tú piensas, por favor escucha, Lizzy, ella-ella planeó esto...– Rouss que trataba de explicarse con voz temblorosa fue callada al recibir un impacto en su mejilla, quedando con la mirada ladeado en trance sin asimilar lo que acababan de hacerle, o mejor dicho, lo que el hombre por el cual estaba dispuesta a dar su vida acababa de hacer.

Bratt se quedó inmóvil en su lugar, jamás le había levantado la mano a una mujer, y ahora lo acababa de hacer con la mujer que alguna Vez amo y la cual iba hacer su esposa.

Rouss lentamente regreso su mirada estupefacta e incrédula al hombre que estaba frente a ella.

En su mejilla rosada reposaba la evidencia de cuatros dedos plasmados junto con una leve hinchazón, su labio inferior sangraba, sus ojos estaban rojos llenos de miedo, dolor y tristeza, su garganta sentía un nudo difícil de dirigir y su corazón estaba destrozado en mil pedazos por esas miles de cuchillas.

Al ver su apariencia, Bratt sintió un poco de culpa por lo que acababa de hacer, '¿Qué...que hice?'. Tenía la intención de tomarla en sus brazos y pedirle perdón, pero al recordar el motivo por el que estaba allí, ese sentimiento de culpa se disipo como vapor en el aire.

–Sabiendo que sé la verdad, ¿aún te atreves a querer inculpar a alguien más?, y lo peor es que es a tu propia hermana, eres muy vil y despreciable Rouss– expuso con un rostro oscuro, dándose la vuelta para marcharse, saliendo en unas cuantas zancadas de la habitación.

Rouss que aún estaba paralizada en su lugar con el corazón destrozado sintiendo como un frio invadía todo su cuerpo recorriéndole todas las extremidades y congelándolas, reaccionando al escuchar la puerta cerrarse con un fuerte golpe. Sin pensarlo, salió corriendo de la habitación sosteniendo su esponjosa falda para no caer.

Cuando Bratt salió de la habitación, se fue directamente a buscar su coche para abandonar ese lugar, pero antes que pudiera hacerlo, fue interceptado por el padre de Rouss, Don Wyner que lo miraba fijamente.

Claro que sabía lo que estaba pasando, a él no le convenía que la estúpida de Rouss se casara con el hijo de la tercera familia más influyente de la ciudad. Había estado pensando como arruinar ese compromiso hasta que su esposa le insinuó este plan, era este o drogarla y llevarla a la cama de alguien más. Así que, al final se decidió por el primer plan colocándolo en marcha, contratado a uno de los mejores fotógrafos de la ciudad para que editará las fotos y quedarán lo más reales posibles. Igual nadie las detallaría fijamente para ver si eran verdaderas.

Los dos se miraron sin decir una sola palabra, cuando Bratt estuvo a punto de hablar, vio por sobre el hombro de Don, a Rouss venir corriendo hacia él.

Rouss no sabía porque lo iba a buscar después de todo lo que había pasado, pero ella aún lo amaba, aún tenía un poco de esperanza que él le creyera, eran dos años que estuvieron juntos, más los que fueron cuando eran amigos, ella no podía creer que él tirará todo a la basura así de fácil, ¿Verdad?.

Ella aún no podía creer que él no le creyera, aún se rehusaba a creerlo, su corazón se negaba a aceptarlo.

Cuándo Don se percató de su presencia, la detuvo del brazo fuertemente antes que llegara hasta Bratt.

Rouss lo miro con sus ojos rojos, su mejilla hinchada y su labio ensangrentado, pero ninguna culpa o preocupación brilló en sus ojo.

–¿Qué crees que haces? – le pregunto fríamente frunciendo el ceño con disgusto.

–debo hablar con Bratt, por favor padre, suélteme– pedía Rouss exaltada sin dejar de mirar en la dirección que él estaba.

–¿Qué está pasando? – pregunto con voz suave y un tono preocupado Lizzy que acababa de llegar.

–hermana ¿Qué te paso? – pregunto exaltada al ver la marca en la mejilla de Rouss con una mirada muy preocupada.

Rouss la ignoro zafándose del agarre de su padre en el momento que su atención estaba en Lizzy, caminando hasta Bratt. Pero nuevamente es sostenida fuertemente.

–hermana ¿Qué tienes en la mano? – pregunto curiosa mirando el sobre en su mano, el cual Rouss apretó fuertemente.

Cuando Lizzy bajo la mirada, un brillo siniestro pasó por sus ojos. Su madre le había contado todo, así que, ¿Cómo dejaría pasar esta oportunidad? siendo la buena hermana que era, ayudaría a Rouss a quedar humillada ante todos, por fin se desasearía de ella de una vez por todo.

Al pensar así, sus labios se curvaron hacia arriba en una sonrisa complaciente y orgullosa sintiéndose muy feliz, lástima que no podía disfrutarlo abiertamente.

Capítulo 3 Capitulo:3. Mirada fría.

El cuerpo de Rouss yacía en el piso, su cabello estaba despeinado, sus mejillas estaban rojas he hinchadas, sus labios ensangrentados temblaban levemente mientras se mordía el labio inferior saboreando el sabor metálico para aguantar los sollozos que querían escapar.

Los murmullos de la multitud que se habían agrumado se podían escuchar.

–¿que está pasando?, ¿Por qué la novia está en el piso?–. preguntó alguien que acababa de llegar con desconcierto.

–no lo sé exactamente, pero ya que su prometido no hace nada, deben de haber terminado– respondió tranquila e indiferentemente, pero con mucha satisfacción la joven interrogada.

–Ohh, debe ser así– musito la otra chica sin darle importancia.

Algunos otros murmullos más continuarán, el cuerpo de Rouss temblaba levemente y sus largas pestañas revoletearon humedecidas para esparcir las lágrimas que querían brotar.

En el siguiente segundo, siente como es tomada del brazo bruscamente levantándola del piso quedando frente a su padre que la miraba con un semblante oscuro –¡bastarda! – dándole una cachetada, –eres una vergüenza para la familia Wyner, ¡desvergonzada!– gritó dándole otro golpe y susurrándole –nunca debiste haber nacido, eres solo un estorbo y buena para nada como tu madre, deberías de ir hacerle compañía– escupió tales palabras llenas de odio, las cuales solo Rouss había escuchado.

El corazón de Rouss quedó totalmente destruido, los fragmentos estaban esparcidos como vidrios en el piso, sin poder aguantarlas, las lágrimas fluyeron por sus hermosos ojos deslizándose por sus mejillas.

Don la volvió a bofetear nuevamente de ambos lados haciendo que Rouss cayera nuevamente al piso, las fotos que Don sostenía se las lanzo golpeándola en la cara quedando esparcidas en el frío piso junto a ella.

Rouss miro en la dirección de Bratt nuevamente, quizás buscando ayuda de él con su mirada apagada y sin vida. '¿Por qué no me ayuda?', '¿dónde quedó esa promesa que siempre me protegería y me cuidaría?', '¿acaso todas fueron mentiras?'.

Bratt se estremeció al verla en ese estado lamentable, inconscientemente su pie se levantó para ir con ella. pero Lizzy que lo estaba observando, ¿Cómo podría permitirlo?.

La atención que actualmente tenía Bratt sobre Rouss fue rápidamente distraída al sentir un tirón suave en su manga, ladeando la cabeza, ve a Lizzy con una expresión preocupada y dolida en su dedicado rostro. Aunque no tenía una apariencia tan hermosa como Rouss, también era bonita.

Sus ojos eran tímidos y transparentes mientras lo miraba fijamente. –hermano Bratt...lo siento, padre siempre ha buscado la manera de ayudarla a superar esa adicción, pero ella rechaza nuestra ayuda...– La voz de Lizzy se fue apagando dando paso a un sollozo junto con las lágrimas que brotaban de sus ojos, su mirada era de pesar e impotencia mientras sus grandes ojos lo miraban.

Lizzy se veía muy lamentable en esos momentos, su apariencia se veía tan delicada y lastimera, como un cervatillo que estaba perdido, sus dedos que aún sostenían la camisa, temblaban un poco.

Cualquiera que la viera con esa apariencia, sentiría su corazón doler, activando las ganas de cuidarla, protegerla y reconfortarla en esos momentos, y Bratt, no era la excepción al sentir estos sentimientos.

Frotando suavemente su cabeza, la atrae a sus brazos haciendo que las mejillas de Lizzy se sonrojaran actuando tímidamente al sostenerlo de ambos lados de la camisa sin abrazarlo en su totalidad.

Rouss que los observaba desde lejos, sentía como su corazón dejaba de latir lentamente. Todo el amor que sentía por Bratt empezó a desaparecer, o eso quería pensar. Ella no podía seguir amando como loca alguien que le dio la espalda y la dejo sin darle el beneficio de la duda.

Bratt Miller, el hombre que ella había amado tanto, con el que pasaba soñando un futuro a su lado, con el que estaba dispuesta a envejecer tomados de la mano y dar todo por él... Ese mismo hombre la había golpeado e insultado, ¿Dónde quedaron sus sentimientos?, ¿Dónde quedaron sus promesas?, una sonrisa destrozada y autocritica se formó en sus pálidos labios ensangrentados.

Lizzy al mirar la cara llena de dolor de Rouss y su apariencia destruida, sintió un regocijo recorrerle todo su cuerpo, por fin la había vencido, la había humillado y destruido, nadie jamás estaría dispuesto a estar al lado de una desvergonzada como ella.

Siempre había vivido bajo su sombra, escuchando como los demás la alababan por su belleza y su figura, además de ser muy inteligente ocupando siempre el primer lugar en todo, escuchando como los maestros la amaban y la alentaban a seguir adelante.

Pero sobretodo la odiaba por tener el amor y la atención de Bratt, amor y atención que deberían ser solo de ella, y lo conseguiría sin importarle nada. Bratt sería solo suyo, así como todo lo que ella tuviera debería ser solo de ella.

Siempre la había odiado hasta los huesos, haciéndola quedar mal siempre que podía sin importarle lo que pasara con ella, Rouss era su enemiga a muerte, y estaba dispuesta a destruirla sin importar que.

Cuando Rouss miro a Lizzy en los brazos de Bratt, pudo ver esa mirada llena de superioridad y arrogancia, con un brillo de felicidad y satisfacción al verla en el estado lamentable que estaba. Solo ella pudo notarla cuando sus miradas se conectaron.

Lizzy dejo suavemente los brazos de Bratt, al tiempo que este le preguntaba si estaba bien con una cálida mirada, haciendo que Lizzy se sonrojara más y tarareara en confirmación tímidamente. Pero cuando estuvo a punto de dar un paso para alejarse, su cuerpo se tambaleo perdiendo el equilibrio, donde solo el duro piso la esperaba, cerrando los ojos se preparó a esperar su destino.

Pero al ver esto, Bratt la sujeto rápidamente por la cintura atrayéndola a su cuerpo, haciendo que Lizzy se tornará roja bajando la mirada tímidamente.

Si ese hombre no estuviera o estuvo a punto de casarse, todos pensarían que hacían una bonita pareja que fue hecha por los mismos dioses.

–Así que, ¿cualquiera puede tener a Rouss?– exclamo un hombre algo gordo de baja estatura mientras la miraba lascivamente. 'Ya que era una pu**,¿Por qué debía contenerse?'. Siempre había fantaseado con tener el joven y tierno cuerpo debajo del suyo, y ahora que era posible, ¿Cómo no aprovecharía esta oportunidad?.

Las palabras del viejo rompieron el silencio que se había formado e interrumpiendo los pensamientos de los demás, haciendo que fijarán su atención en ella nuevamente.

–¡tan pura que aparentaba ser y es toda una pe**!– espeto alguien en la multitud con desprecio y odio.

–mujeres como ella no deberían existir, ¡ojalá se muera! – vocifero alguien más con un tono lleno de asco.

Rouss se levantó lentamente del piso, toda su expresión había cambiado, aunque podía escuchar todas esas palabras, ninguna se grababa en sus oídos.

Su mirada se tornó tan fría como un glaciar, a pesar que el clima era cálido, la temperatura descendió como si estuvieran en invierno y el frío consumía sus cuerpos y huesos. Su rostro estaba sin ninguna expresión, nadie podía adivinar lo que estaba pensando.

Con su intensa mirada fría escaneo la multitud que estaba observándola, su padre que era el más cercano se quedó paralizado en su lugar al ser mirado con esos ojos fríos tan intensamente, su cuerpo inconscientemente tembló, al igual que todos los presentes.

Sin saber cuándo, habían contenido la respiración presos del miedo al ver esa mirada.

Rouss desvío su mirada hasta la pareja que aún estaba abrazada caminando lentamente hacia ellos. Cada paso que daba, era un golpe de emociones para los presentes, todos aún estaban congelados, respirando suavemente para no ser vueltos a mirar con esos ojos y también para ver un buen espectáculo.

Cuando solo estaba a unos pasos de ellos, muchos contuvieron la respiración. El cuerpo de Lizzy tembló de miedo al ser vista tan fijamente por esos ojos tan frios que pareciera que la estuvieran congelando. Sus manos se aferraban fuertemente en la espalda de Bratt.

La sorpresa y la estupefacción brilló en los ojos de Bratt al ver por primera vez a Rouss con esa mirada, aunque no lo admitiría y no lo demostraría, también sintió algo de temor.

–te advierto Rouss, si le llegas hacer algo no saldrás....–.

Rouss ni siquiera se inmuto por su advertencia o les volvió a dedicar otra mirada, paso junto a ellos dejándoles una sensación de entumecimiento por su aura tan fría.

–¡ROUSS!– Un fuerte grito se escuchó llamándola lleno de angustia.

Rouss se detuvo, pero no se dio de la vuelta, aunque su cuerpo le gritaba correr y lanzarse a los brazos de su abuela, su mente herida y llena de orgullo no se lo permitía.

–Rosy, ¿Qué está pasando?– indago con voz preocupada y llena de expectación, su respiración se hizo pesada e irregular.

–¡señora Luisa!, ¡no se exalte por favor!– trato de apaciguarla su ayudante.

Luisa no sabía que estaba pasando, hasta que envió a su asistente a ver porque estaba retrasada la boda si ya debería haber empezado.

Su ayudante, Nancy Termintglut, después de haber salido a investigar, llegó a su lado con pasos apresurados informándole lo que estaba sucediendo.

Sin perder un segundo más, se levantó de su lugar llegando hasta donde su Rosy, viéndola caminar de espaldas con su vestido que anteriormente era blanco, ya que ahora estaba sucio y rasgado.

Rouss se detuvo, escuchándola decir con voz tranquila que estaba bien. Pero ella sabía que mentía, algo había pasado, más bien, algo le habían hecho esas escorias.

La multitud al ver la preocupación y lo inquieta que estaba Laura, no podían evitar refunfuñar en secreto, ¡alguien tan sinvergüenza y descarada como lo era Rouss no merecía la preocupación de la vieja maestra de la familia Larton!.

–¡Sra. Larton!, no debería preocuparse por una pe**a tan descarada como lo es esa Rouss– sin poder evitarlo, grito la voz de una mujer entre la multitud, haciendo que Luisa se exaltara mirando rápidamente en dirección a la voz con una mirada oscura.

La joven que envidiaba y odiaba a Rouss por intimidar a su amiga Lizzy, se encogió de hombros escondiéndose entre la multitud Presa del miedo al ver su rostro oscuro y con ganas de levantar a bastonazo a cualquiera.

–Sra. Larton, tranquilícese, todos estamos igual de sorprendidos y conmocionados por lo que acaba de suceder, es algo que no teníamos previsto que se enteraran, ¡que lamentable! – vocifero Fanny con aparente estado abatido y preocupación en su rostro.

–¡¿de qué tontería estás hablando?!– exclamo molesta Luisa arqueando las cejas.

Fanny titubeó un momento antes de entregarle el sobre con algo de nerviosismo, pero con un brillo fugaz en sus ojos de satisfacción cuando bajo la mirada.

Luisa tomó el sobre abriéndolo con desesperación, quedándose paralizada al ver el contenido en su interior. todo el calor abandonó su cara, tornándose pálida al tiempo que sus manos temblaban, sus ojos conmocionados se dirigieron a Rouss que aún le daba la espalda.

Su Rosy no era esa clase de mujeres, ella la conocía muy bien, ella la ha visto crecer paso a paso, la había visto formar su carácter con el paso del tiempo haciéndose más reservada y distante, y todo seguramente por las personas que planearon humillarla. Pero ella jamás lo permitiría, y si fuera cierto, tampoco le daría la espalda a su querida nieta.

–Rosy...–.

–No te preocupes abuela, estaré bien– respondió Rouss con voz algo suave, pero sin dejar de sonar fría sin darse la vuelta.

Rouss dejó escapar un silencio suspiro al escuchar como la llamo su abuela. Solo ese nombre basto para saber que ella le creí.

No podía negar que tenía miedo, terror que ella creyera en el montaje que había hecho su supuesta 'familia' para humillarla y deshacerse de ella.

Los labios de Rouss se torcieron en una sonrisa sarcástica, ¿familia?, ¿quiénes eran su familia?, ese que ella pensaba que era su padre resultó siendo su peor enemigo.

Luisa se calmó al escuchar sus palabras, sabía que esto marcaria la vida de su Rosy para siempre y al ver que seguía erguida con una postura inquebrantable, comprendió que había nacido una nueva Rouss, la cual no se dejaría pisotear y humillar nuevamente de nadie.

La multitud se miraba sin entender que estaba pasando, sus miradas expresaban desconcierto y desinterés. Estaban esperando un buen espectáculo, pero no había pasado nada, ¿Qué estaba pasando? ¿Qué giro de los acontecimientos era este?.

La multitud no era la única desconcertada y confundida, el trío que había organizado tal fechoría creían que iban a matar dos pájaros de un solo tiro, no estaban muy contentos al ver que las cosas no resultaron como lo esperaban.

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