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INSUPERABLES

INSUPERABLES

Autor: : HollyGeist
Género: Adulto Joven
Aubrey Channing, una mujer con muchos secretos por contar. Dominic Blake, un alma libre con necesidad de ayudar a los demás. Fueron novios en algún momento de sus vidas y ninguno contaba con el hecho de reencontrarse siete años después. Ambos cambiaron, ya no eran los mismos niños hormonales de la escuela. Ahora eran dos adultos con vidas programadas y metas de vida. Sin saber que ambos patearían las ideas del otro con su simple presencia. Aubrey tenía muchos secretos y Dominic quería sin duda descubrir que ocultaba su ex- novia. Aubrey era fuego intenso. Y Dominic un bombero con sed de adrenalina, sin embargo, la única llama que no quería apagar era la de ella.

Capítulo 1 El ex.

🔥AUBREY🔥

El jadeo me salió involuntario y mis uñas rasgaron su camiseta, haciéndolo gruñir.

-Que salvaje- me dijo estampando su pelvis una y otra vez contra la mía dándonos el placer que ambos queríamos alcanzar.

El sexo es algo de lo que jamás me he privado, me gusta, lo disfruto y no me lo prohibo. Siento cosas que en otras actividades no soy capaz, ese placer inalcanzable, ese éxtasis increíble. La manía por probar cosas nuevas, por descubrirme a mí misma y descubrir un cuerpo ajeno.

Me encanta, me encuentro a mi misma en esta actividad, me aleja la mente de la mediocridad de la vida real.

Las hojas de los árboles se sacuden y caen sobre nosotros tras las embestidas que recibo. Sus besos llenan mi hombro y las caricias en mis brazos me causan cosquillas. Atrapa mi boca con la suya y mis talones se presionan en sus glúteos con la llegada del orgasmo que me hace apretar los labios para no ser ruidosa.

El semen de mi compañero me llena con la última estocada que me da y me gime en el oído.

-Tan rica como siempre, mi vida- me besa antes de bajarme al suelo y me apoyo en el árbol para no caerme, siento mis piernas entumecidas por el ejercicio.-¿Nos vemos más tarde?

Asiento mientras ambos acomodamos nuestra ropa deportiva después de limpiarme las piernas con la toalla. Se la doy cuando termino y él la tira al cesto de basura.

-Vas a quedarte sin toallas- me burlo, azotando la tela de mis mallas contra mí abdomen plano.

-Es tu culpa, así que debes comprarme más.

Me río sabiendo que es rico y puede comprarse cuánta toalla quiera.

-Nos vemos- me despido y me coloco en el camino del parque natural para terminar con mi ejercicio matutino. Él va para el otro lado colocándose sus auriculares.

Paso los árboles, arbustos y bancos hasta la senda peatonal, son las seis y media de la mañana, no hay nadie habitando las calles más que los ancianos que salen con sus mascotas o a tirar la basura, algún que otro policía de tránsito y un camión de bomberos que pasa por la esquina que cruzo para llegar a mi edificio.

Le compro huevos a la señora dela tienda de la esquina y subo a mi piso donde encuentro a Erick durmiendo, a él le gustaba dormir hasta tarde. ¿A quién no?. A mi también, no lo puedo negar. Pero no me gusta desperdiciar la mañana durmiendo como un panda, así que prefiero salir a correr. Es como despejar la mente y tenerla fría para empezar el día con calma. Si no corro no puedo empezar el día bien. Es una rutina que adopté desde que era una adolescente.

Me di una ducha con los minutos medidos, no me gusta perder el tiempo en nada. Luego preparé el desayuno, unos panqueques con dulce, fruta, yogur de durazno y jugo de naranja para mí. Y huevos y tocino con café con leche para Erick.

Dejo todo listo en la mesa y voy a la habitación para ver si ya despertó. Me gusta tener todo en orden, las cosas perfectamente acomodadas, nada fuera de su lugar, quiero todo en su horario, ni tarde ni temprano. Soy bastante... perfeccionista, al tal punto que logro ser irritante a veces para algunos.

Bueno, para todos.

Pero me da bastante igual.

Aún seguía en bata y al entrar a la habitación busqué ropa, la del trabajo específicamente. Miré a Erick y aún dormía, con la boca abierta y desplazado por toda la cama. Tomé mi ropa interior blanca, ni muy sexy ni muy abuela, mi falda bordo y mi blusa blanca. Mientras abrochaba el último botón dentro del cambiador del armario oí como Erick se removía en la cama y bostezaba. Salí del cuarto de ropa para encontrarlo estirando sus músculos de los brazos.

-Buenos días- pronuncio con una sonrisa y me acerco a la cama para darle un beso.

-Buenos días, cariño- se acurruca otra vez en la cama.

-Vamos, levántate, ya hice el desayuno.

-Tú siempre adelantada a todo-ríe y se levanta. Desnudo, va al baño mientras yo lo espero en el comedor lista para desayunar.

Llega unos minutos después ya vestido y duchado. Desayunamos, él me cuenta los sueños que tuvo. Yo por otro lado solo escucho, nunca tengo sueños o si los tengo no me los acuerdo.

-¿Nos vemos esta noche?-pregunto en la puerta de mi auto después de dejar mi bolso en el asiento del copiloto.

-Mmm, no sé si pueda. Yo te aviso si me da el tiempo - me da un beso rápido y se aleja a su auto.

Subo al mío y voy directo al trabajo. Trabajo en un estudio de arquitectura. Soy la gerente y la arquitecta mayor (no por la edad, sino porque soy la mejor del estudio). ¿Orgullosa de serlo? Por su puesto. Aspiro a ser la mejor en mi trabajo e independizarme con mi propio estudio de arquitectura, pero esto nadie lo sabe aún.

Al llegar allí ya todos me reconocen y me saludan. Yo solo les dedico un saludo cortés con la cabeza, al único a quien le dirijo la palabra es a Cole, mi secretario.

-Buenos días, señorita-me dice con una sonrisa mientras sale de su escritorio para comenzar a seguirme el paso al ascensor.

-¿Noticias?

-El señor Macfloy no aceptó su propuesta. Al contrario de la señora Op, quién aceptó todo, ya tengo el contrato listo para entregárselo- comienza a decirme toda mi agenda de arriba abajo.

Al estar en mi oficina me entrega los documentos de la próxima reunión.

-La demanda de la señora Thompson será recibida a las diez, según decía el mail.

-Recuérdame cual era esa.

-La del restaurante con fallos.

Rodeo los ojos. Ese contrato lleva casi un año, la construcción terminó hace un mes pero hubo fallos en ella. Era un restaurante moderno, con una edificación y planificación perfecta. Pero hubo un derrumbe y la señora Thompson me echó la culpa a mí, por ser su arquitecta.

El problema aquí es que ella no quiere ver qué yo no cometí errores, fue la empresa constructora, pero como es de su esposo jamás lo demandará a él. Y todo esto porque no aceptó trabajar con nuestros constructores.

Entro a la sala de reuniones donde me encuentro con la mitad. Aún es temprano. No, de hecho, estoy puntual, confirmo cuando observo mi reloj.

La reunión comienza cuando la sala se llena con todos los miembros. Comienzan a hablar de los temas a desarrollar y luego yo presento mi proyecto. Me preguntan cómo va la demanda de la señora Thompson, no les cuento mucho porque no me interesa dar a conocer todos los problemas que me causa esa señora.

Capítulo 2 El nuevo novio

Al terminar la reunión no puedo ni siquiera ir a mi oficina a descansar cuando ya tengo que salir directo a la construcción. Cole y mi abogado vienen conmigo.

La construcción del restaurante está en el sur de la ciudad, un barrio elegante y prestigioso. Cuando bajo del coche me permito mirar todo sin dejar un solo detalle sin inspeccionar. El abogado de la señora Thompson llega para mostrarnos los supuestos errores que cometí en los planos.

Cole, mi abogado y yo nos ponemos los cascos blancos necesarios para que nada nos parta la cabeza.

-Un fallo en los caños del gas, conectados por una habitación donde no deberían-explica mientras señala donde hubo un derrumbe-. Mi cliente...

-Disculpe, disculpe -interrumpo de inmediato y me río sin ganas.-Yo no soy el gasista, soy la arquitecta así que me gustaría saber cual es el problema de mi trabajo, no el de los demás.

Mi abogado suspira frustrado, me había dicho que trate de no hablar mucho, porque todo puede sacarse de contexto y tomar unas simples palabras para darlas vuelta en el juzgado y que queden en mi contra.

- La señora Thompson quería la cocina junto al refrigerador...como cualquier local de comida- aclara como si fuera obvio.- Los planos que usted entregó a los constructores no fueron como mi cliente lo quería. La cocina no está bien ubicada, esta pared debería estar diez centímetros más atrás y así los caños del gas pasarían sin problemas. Además, el segundo piso no tiene el material adecuado. Mire esto, señorita Channing-me señala el techo con un agujero, los albañiles van y vienen con materiales por nuestro alrededor-, esto es un desastre, si usted hiciera su trabajo como corresponde esto no hubiera...

- Mire...-me detengo al no saber su nombre, así de insignificante es para mí.

-Porter, agente Porter.

-Porter -repito-. Mi trabajo es estricto, delicado y detallado. Le dediqué el tiempo que no tenía a este trabajo, por lo tanto no tiene el derecho a denigrarlo. Si este restaurante se cae no es por mi, yo escribí detalladamente qué material y cuál no usar en los pisos superiores, me encargué personalmente de medir centímetro por centímetro para que la cocina estuviera junto al refrigerador. Los diámetros de las paredes donde pasarían los caños de gas estaban bien redactados, no es mi culpa que quien lo hizo lo haya hecho mal. De hecho, quisiera hablar con el encargado de la construcción.

El abogado Porter se queda mirándome como si le hubiera faltado el respeto a su madre. Luego sacude la cabeza y asiente.

-Síganme.

Seguimos al abogado por el interior del establecimiento hasta salir de este. Mi teléfono suena a medio camino y Cole me muestra la pantalla, se lo había dejado a él porque no quería distracciones, pero que me lo muestre me hace tomarlo.

-Disculpe, tengo que atender- les digo. Dejo a los dos abogados conversando y a Cole. Me alejo del lugar unos metros y descuelgo la llamada-. ¿Qué quieres? Estoy ocupada.

-Hola a ti también -responde Alisa, mi amiga, y realmente suena como si acabara de levantarse.- Acabo de levantarme.

-Hola, me di cuenta. ¿Qué sucedió anoche?

Salimos de fiesta. Yo volví temprano, pero ella... bueno, no lo sé, la perdí a mitad de la noche y lo único que supe fue lo que me mandó a través de un mensaje de texto. "Me iré con el hombre aeropuerto, no me esperes".

-No lo recuerdo...creo que me drogaron-susurra.

De inmediato dejo de pensar con claridad. ¿Cómo que la drogaron?

-¿Qué?

-No recuerdo nada...no lo sé, tal vez me volví loca.

- Bebiste demasiado, es normal. ¿Dónde estás, Ali?- comienzo a preocuparme más de lo que me gustaría.

-En...en...a ver, espera-escucho como se mueve, camina y luego la oigo suspirar. Miro en dirección a dónde los abogados están charlando, el mío me señala su reloj apurado, le hago señas para que me espere un segundo más.- No lo sé, hay una estación de tren del otro lado de la calle, creo que son los suburbios...oye, tú puedes...

-Iré por ti. Espérame en una calle y dime cada detalle, pregunta a alguien que pase donde estás. ¿Hay alguien contigo?

-Mhmm, no. Estoy sola.

-Bien, lárgate de ahí.

Cuelgo y voy rápido con quienes me esperan.

-Tengo un asunto urgente que arreglar, ¿Podemos dejarlo para...?

-¿Ahora quiere irse? Que conveniente, señorita Channing- bufa el abogado Porter.

-Es de suma urgencia.

-Usted pidió hablar con el encargado de la construcción, está aquí y con el subcomandante de la estación de bomberos que tiene varias acotaciones que hacerle a los arquitectos, es decir usted.

-Pues, todos tendrán que esperar. Cole, nos vamos.

-Si, señora-siente y de inmediato agarra la carpeta que tenía el abogado que era nuestra.

Me giro para salir de aquí pero choco de frente con un cuerpo duro. Me quejo y retrocedo, pero me quedo plasmada cuando veo al hombre de traje azul y casco amarillo.

-¿Aubrey?-su sonrisa me deslumbra.

Joder, ¿en serio? ¿De todas las constructoras del país tenían que contratar a la suya?

-¿Blake?

-El mismo-creo que me va a extender su mano, pero no, él me abraza tan fuerte que siento que me va a dislocar los brazos-. Que bueno verte, estás fascinante.

-Disculpe, ¿se conocen?- pregunta el abogado Porter listo para anotar algo útil que pueda usar en mi contra.

«No, abrazo así a los desconocidos.»

Idiota.

-Si, ella es...fue...es decir...-Jordan siempre me dió ternura cuando no encuentró las palabras correctas. Todos los Blake dan ternura cuando no están en su faceta fuckboy irresistible.- Fuimos...

-Conocidos- respondo para salvarlo de que alguien sepa que se puede sonrojar como una persona normal-. Hace mucho tiempo ya. En fin, no viene al caso. ¿Tú eres el encargado de la construcción, Blake?

-Si, dime que tú no eres la irresponsable arquitecta-cierra los ojos casi lamentándose.

-Irresponsable no, arquitecta sí.

-Bueno, si se conocen esto será más rápido de arreglar-dice el abogado Porter confiado.

Suelto una risa por la nariz y rodeo los ojos. Conozco a los Blake y sé que no son fáciles de llevar, son orgullosos y jamás aceptará que su empresa cometió errores a la hora de la construcción. Y yo no aceptaré la culpa de algo que no fue mi culpa. Así que esto no será rápido ni sencillo.

Por suerte el abogado no capta mi risa irónica. Jordan sí y me da una mirada cómplice.

-Si me disculpan, señores, tengo un asunto importante que atender, me gustaría que agendaramos una reunión para charlar esto con más calma-digo y miro a Cole, me entiende con una sola mirada y saca la agenda.

-¿Qué les parece el martes a las...?

-¡¿Alguien quiere decirme qué desastre es este?!-lo interrumpe una voz gruesa y varonil- ¡Esto se caerá a pedazos y no quiero a mis hombres metidos rescatando a imbéciles que se creen que armar casitas es cosa de niños! ¡No están jugando con Legos, señores!

Esa voz. Esa desagradable voz que creí que ya había olvidado.

Miré al Blake que tenía enfrente, Jordan, y él me sonrió inocentemente. Con los ojos en blanco me giré para ver al hombre que caminaba entremedio de los barrotes caídos y bolsas de material. Trae un traje de bombero que le queda como modelo. Un pantalón con dos cintas reflectivas en las piernas, una camiseta negra con el logo de su estación y una campera grande. Dos bomberos más lo seguían y un hombre que identifiqué como albañil por el casco amarillo y los guantes.

Maldito sea el minuto en que decidí levantarme de la cama hoy.

Su caminata se detiene en seco cuando sus ojos se conectan con los míos. Luce igual de sorprendido que yo. Las personas con quien venía también se detienen y lo miran raro, en especial uno que casi choca con él.

Mierda, carajo, miércoles, caracoles, demonios, diablos...y todos los insultos posibles.

Estaba tan sorprendida que no podía mantener mi boca cerrada.

Hace siete años había salido con un chico. Si, con un chico, como cualquier otra persona que sale con un chico. Pero no, no éramos los mejores. Terminamos a los tres meses de salir. Él era un idiota. Yo tampoco era una santa. Pero él era más idiota. La cuestión es que...

Es mi ex.

Mi estúpido, innombrable e inexplicable ex-novio.

-Carajo-susurro, lamentándome por respirar hoy.

Cuando sus compañeros le dicen algo, él sacude la cabeza, se concentra y retoma su camino hasta nosotros otra vez. Miro a Jordan una vez más y lo veo sonreír muy divertido, cuando se da cuenta que prácticamente le clavo dagas en el cuello deja de sonreír y se pone serio.

-Vaya, vaya...pero miren que jodido que es el destino-canturrea la irritante voz de mi ex.

Quiero que ese restaurante se derrumbe encima mío.

-Señorita Channing, le presento al subcomandante Dominic Blake -habla el abogado.- Subcomandante, ella es la arquitecta al mando de la edificación, la señorita Aubrey Channing.

No puedo mirarlo a la cara. Nuestra relación no terminó mal, ni bien. Solo terminó. Pero es incómodo ahora, el hijo de puta está más bueno que hace siete años. Se ve más varonil, tiene una ligera barba en su mandíbula cuadrada, su nariz es recta y envidiable, sus cejas pobladas y sus ojos destellan brillo. Su cabello está aún más negro que antes y su cuerpo se ve mucho más... atendido.

-Un gusto-digo, desinteresada.

Miro al hermano mayor de Dominic. Jordan tiene los labios apretados para no soltar una risa.

-Igualmente- dice Dominic, siguiéndome la corriente. Como si fuéramos dos completos desconocidos.

Jordan está muy divertido con la situación.

El silencio incómodo se prolonga unos minutos. Para mi suerte, mi teléfono suena. Lo miro de inmediato y veo un mensaje entrante de Alisa con las indicaciones del lugar donde se encontraba. Diablos, la había olvidado.

-Caballeros,-llamó la atención de todos rompiendo el silencio- tengo que irme. Mi secretario puede agendar una reunión.

-Señorita Channing, no puede irse ahora, tenemos que...-el abogado empieza con su palabrerío pero lo interrumpo girándome en seco para enfrentarlo a la cara.

-Tengo problemas más importantes que resolver que esta ridiculez.

Mi abogado carraspea en un acto de hacerme callar, pero yo no lo hago.

-Si no quiere asistir a una reunión es aceptable. Me manda los detalles de la demanda a mi correo electrónico privado y con gusto lo veo en el juzgado. Con permiso-saludo a todos con un movimiento de cabeza y me giro para irme, pero me topo de frente con Dominic. Me miraba directo a los ojos con una sonrisa que no entendí.

Había olvidado lo grises que eran sus ojos.

Ninguno dijo nada. Él hizo una reverencia burlona para dejarme el paso. Rodé los ojos y me fui de allí lo más rápido posible.

Sus ojos eran como dos esferas nubladas, como ese humo grisáceo, casi blanco que emanan las cenizas del fuego cuando está apagado.

Capítulo 3 Mi amiga, Alisa

Conduje bajo las referencias que Alisa me dió. Tuve que ir muy atenta. Era un barrio bajo, de esos que no es seguro venir de noche sola...y bueno, viendo las pintas con las que me miraban, tampoco venir en coche.

Pude reconocer a Alisa en una esquina, estaba con la misma ropa de ayer. Un grupo de hombres le decía cosas desde la acera de enfrente y ella miraba a todos lados asustada. Aparqué a su lado y dió un respingo, pero volvió a respirar cuando bajé la ventanilla y me vió. Subió de inmediato y suspiró.

-Madre mía, casi me muero-es lo primero que dice.

Prefiero callar y salir de este barrio.

-¿Tienes una aspirina? Se me parte la cabeza- se pone una mano en ella y se apoya en la ventanilla.

-En mi bolso.

Se pone a revisar mi bolso que estaba en el asiento trasero.

-Gracias, por cierto.

-¿Qué sucedió?

- No lo sé, no lo recuerdo-vuelve a su asiento y me roba mi botella de agua para pasar la pastilla-. Desperté en una cama, sola y desnuda. No había nadie más que un perro atado en una de las patas de la mesa.

-Le hubieras preguntado donde estaba su dueño-bromeé y me rodeó los ojos-. ¿Desde cuándo te descontrolas tanto?

Alisa es una chica muy tranquila. Nunca la vi ebria, sí toma, pero no sobrepasa su límite. Es responsable y no suele irse de las fiestas con tipos que no conoce. Es muy sorprendente que eso haya pasado anoche. Solo me da miedo saber que pudieron hacerle.

-No lo sé -susurra. - Yo no me descontrolo. ¿Tú qué hiciste anoche? ¿No me viste...?

-No, estuve con Erick toda la noche. Estuvimos con sus amigos y fuimos a casa luego- los flashes de la noche anterior llegaron a mi cabeza de manera fugaz -. Ahora que lo recuerdo, cuando estaba por irme encontré a Jacob, me dijo que te había visto hablando con un chico, pero que parecías muy animada y que no me preocupara. ¿Era el chico del aeropuerto?

Está claro que dejar una persona a cargo de Jacob es el peor error que se puede cometer. Mi amigo es de esos tipos que lo único que piensa es en explorar su sexualidad al cien, tanto que a veces se olvida que tiene amigos.

Ayer era la primera noche en que había convencido a Alisa de no ser la madre protectora en las fiestas. Ayer se divertiría como nunca y Jacob sería el responsable del grupo.

Mala decisión.

- Oh, Dios- respira frustrada y se frota la cara entre las manos-. Recuerdo al chico del aeropuerto, pero luego está todo borroso.

No sabía cómo averiguar qué había pasado ayer con Alisa. No sabía cómo empezar a ayudarla, pero sin duda lo haría.

Mi teléfono comenzó a sonar mientras ella repasaba en voz alta todo lo que se acordaba. Mi abogado me llamó, le colgué y cuando frené en un semáforo me fijé en mi casilla de correos, había uno de Cole. Lo dejé para después y miré por arriba todos los correos que tenía pendientes. Dios, hoy será un día largo y agotador.

Dejé a Alisa en su casa y le aseguré que descubriríamos que había pasado y que no tenía porqué preocuparse. Después fui a la empresa a reunirme con mi abogado que ya me estaba volviendo a llamar.

Lo encontré con Cole frente a la puerta de mi oficina. Suspiré y me acerqué a ellos.

-Por fin, ¿Cómo se te ocurre desaparecer así?- me regaña Elías Sherman, mi abogado. Ingresamos a mi oficina y me senté detrás de mi escritorio-. ¿Sabes lo mucho que podíamos haber avanzado si no te hubieras ido? Podría haberlos convencido de sacar la demanda.

-Eso no iba a pasar.

Bufa y se deja caer frente a mí.

-¿Quieres explicarme qué era lo tan urgente que tenías que hacer?

-Mi amiga tuvo un... inconveniente.

-Pudo esperar.

-No, no podía.

Conversamos un poco más, me informó que arreglaron con el abogado Porter una reunión para mañana. Por suerte no sacó el tema de la incomodidad que hubo cuando Dominic Blake llegó. No tenía ganas de explicar el porqué de nada. Nadie tenía porqué saber que yo había salido con el subcomandante de la estación de bomberos.

¡Ja! Ni siquiera sabía que ahora era el subcomandante. Cuando estábamos en la escuela, una vez, me dijo que estudiaría derecho, como yo. Está claro que ninguno siguió ese camino.

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