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Ilícito Amor

Ilícito Amor

Autor: : Elena Rosas
Género: Romance
Anastasia sabía que su matrimonio era una farsa, una alianza entre dos familias poderosas que solo buscaban más poder. Ella no esperaba nada de su esposo, ni siquiera un poco de respeto. Pero cuando conoció a Luca, el hombre que iba a casarse con su cuñada, sintió algo que nunca había sentido antes: pasión, deseo, amor. Luca buscaba venganza, pero cuando la tuvo no podía con el deseo por Anastasia, ahora estaba dispuesto a todo por tenerla. Pero su relación era un peligro, una traición que podía desatar una guerra entre los Rizzuto y los Di Mauri, las dos familias más temidas de la mafia italiana. ¿Podrían escapar de sus destinos y vivir su amor sin miedo? ¿O tendrían que conformarse con un amor ilícito, escondido y prohibido?

Capítulo 1 Primer Encuentro

La casa de la familia Rizzuto era música, algarabía y felicidad, las familias más importantes de Italia estaban reunidas, para ser

testigos del compromiso de dos jóvenes, era un matrimonio para formar una alianza fuerte entre la mafia, la familia Di Mauri necesitaba la protección de la familia Rizzuto para transportar sus armas libremente por la toscana, era

una alianza que beneficiaba a las dos familias.

Anastasia revivía su fiesta de compromiso, solo que en esa ocasión no tenía la sonrisa que tenía su cuñada, su matrimonio con Raphael fue un tanto obligado, su familia necesitaba un socio comercial y ahí apareció la familia Rizzuto, que para aceptar aportar capital necesitaba algo a

cambio y era la mano de Anastasia.

Su padre no tuvo más remedio que aceptar,

condenando a Anastasia a una vida de tristeza y desamor, con un mes de casados

su vida no era como ella había soñado, no soportaba la cercanía de Raphael, no

sabía cómo lograría tener relaciones con él, con un hombre que le provocaba asco.

Al fin llegaba el protagonista de la fiesta, Fiorela

como la principal invitada fue hasta donde se abría paso un hombre, el corazón de Anastasia comienza a latir con fuerza cuando su mirada se conecta con aquel atractivo caballero, es el hombre más apuesto que nunca antes había visto.

No se puede negar la fuerza que emana de él, y en sus ojos hay peligro. Algo le dice Anastasia que debe huir, pero su corazón le pide que lo busque, porque lo desea, como nunca había deseado a ningún hombre...

-Di Mauri, esperó que todo esté olvidado ahora que te vas a casar con mi hermana -él prometido de Fiorela sonrió de lado al

escuchar la afirmación de Raphael.

-Si todo olvidado Rizzuto, Fiorela a sanado esa

parte de mi vida -vio un brillo en su mirada cuando posó sus ojos en Anastasia de

nuevo...

Raphael los miró a ambos e hizo las presentaciones.

-Ella es mi esposa Anastasia Ganci...

-Es un gusto conocer tan hermosa mujer -le tendió la mano, ella con miedo poso la suya, algo eléctrico recorrió su cuerpo, su mirada se quedó enganchada a la de él, lo único que quería era ser tomada por él, salir de ese lugar en sus brazos -te felicito por tan hermosa mujer...

-Gracias, es mi mayor tesoro...

-Mi vida, vamos a saludar a los demás invitados... -escuchó la voz de Fiorela, que los hacía salir de su burbuja de deseo.

-Claro querida vamos -lo vio alejarse, su perfume inundo sus fosas nasales, era masculino, fuerte como él.

-No quiero verte cerca de él, entiendes Anastasia...

-Pero será tu cuñado, como voy a evitar cruzar

palabra con ese hombre -sintió el agarré fuerte en su brazo.

-Tú solo obedéceme -la miró de arriba abajo -recuerda que eres mía, y la mirada que te dio no me gusto...

¿Había sido tan notorio su deseo?

Anastasia se dirigió a hablar con los meseros, no podría faltar nadie con su copa de vino, pues se acercaba el anuncio del compromiso, al dar la vuelta choco contra algo duro, al levantar la vista se encontró con los ojos color miel de Luca que le sonreían.

-Lo siento- dijo al ver la mancha de vino en su

ropa -he arruinado tu camisa...

-No tienes de que preocuparte, fue solo un

accidente -al verlo sonreír sintió un hormigueo en su cuerpo, Luca estaba despertando algo que ni su esposo había despertado en semanas.

-Permítame, traer una camisa de Raphael para que se cambies, no puede salir así a la fiesta -dio un paso a un lado, para entrar en

la casa.

-Yo le acompañó...

-No, es mejor que espere en el baño de invitados... -detuvo su avance, a pesar de su camisa, su mano pudo sentir su marcado abdomen.

Miró hacía donde estaba Raphael, gracias a Dios no estaba viendo...

-De verdad no es ninguna molestia si la acompaño... -ella terminó aceptando, sabía que era un error, sin embargo, deseaba su cercanía y la privacidad era una deliciosa y peligrosa tentación, su presencia le daba

seguridad, algo que hace tiempo no sentía.

Sacó una de las camisas de Raphael y se las dio, él se desabrocho de poco a poco sin apartar la mirada de ella, su respiración

comenzó agitarse y no pudo evitar no moverse el labio inferior.

Su torso era perfecto para una cosa que tenía en mente.

-Le gusta lo que ve... -sus palabras provocaron que sus mejillas se cubrieran de carmesí, nunca había visto de esa manera a

Raphael, durante el mes no había dejado que la tocara, y no sabría por cuanto

tiempo lograría eso.

-Lo siento, dejaré para que se cambie -iba a dar media vuelta cuando su mano la tomo de la muñeca, la atrajo a su cuerpo sin decirle nada ni permitirle reclamo alguno, tomo su nuca y poso sus labios sobre los de ella.

Era el primer beso que recibía con amor, no con

agresión, sino con pasión, sabía que no debía permitirlo, pero su cuerpo no reaccionaba, el traicionero deseaba que sus labios la recorrieran por completo.

-¡Luca!...

Capítulo 2 No Puedo Dejar De Pensar En Ti

Vio el terror en su mirada, lo empujo lejos de

ella, y como una mujer que se daba a respetar le dio una buena bofetada que le hizo voltear el rostro.

-Respéteme soy una mujer casada, ahora termine de cambiarse antes que Fiorela nos descubra... -dio media saliendo a toda prisa.

Sonrió, tenía una muy buena mano, su mejilla aun ardía, no sabía porque lo había hecho, a quien quería engañar si lo sabía, era

el hombre más ruin al pensar en su venganza.

Aunque si jugaba con fuego se podría quemar, su corazón muerto había vuelto a la vida cuando la vio, sus ojos verdes le decían

que no era feliz y era una carta que tenía para jugar, los tipos como Raphael no sabían tratar a mujeres como ella, era como un ave en una jaula de oro. Era la victima perfecta para su venganza.

-Pequeña Colibrí, vas a ser mía...

Anastasia salió tratando de calmar su respiración, sus mejillas ardían, sus labios eran fuego, quería volver a esa habitación y dejar que Luca apagara la llama que había encendido en ella.

-¿Anastasia, has visto a Luca?, no lo encuentro -su cuñada la sacó de sus pensamientos, con total naturalidad respondió.

-Si, yo de torpe choque con él y tire la copa de

vino en su camisa, ahora se está cambiando con una de Raphael -de pronto la puerta se abrió, Luca salió con una sonrisa, Fiorela de inmediato lo tomo del brazo.

-Mi amor, no vuelvas a separarte de mí -Fiorela lo tomo del cuello, y lo atrajo para darle un beso, Anastasia bajo la vista, pero al volver a verlos notó que su cuñada la miraba, en ella le advertía que él era de propiedad.

No pudo sostener la mirada, ver como Fiorela le

daba un beso en los labios que había sido suyos apenas unos segundos fue una

puñalada al corazón.

No fue consiente de no alimentar ese sentimiento que despertaba Luca, Fiorela era una mujer peligrosa y vengativa, tal vez más

que Raphael.

La fiesta se llevó con total normalidad, Anastasia no sabía cómo fue que logro, evitaba en todo momento cruzar la mirada de Luca

durante el resto de la velada, segura de sus miradas delatoras, revelarían lo que había sucedido entre ellos. Solo un beso

Por la noche se recostó tocando sus labios, no

podía engañarse, el prometido de su cuñada había despertado algo en su cuerpo, cerró los ojos y su mente la llevo al mundo de los sueños, donde él apareció, con su sonrisa, sus labios, que acariciaban cada milímetro de su piel.

Cuando abrió los ojos, estaba sudando, y agitada, movió su cabeza, no podía seguir pensando en él, era una mujer infelizmente casada.

Días después en una tarde un poco lluviosa, al

salir del centro comercial se topó de nuevo con el cuerpo de Luca, este le sonrió.

-Tú, ¿qué haces aquí? -él tomo su mano y la llevo a un lugar apartado, ella quiso protestar, pero no tuvo éxito, no quería escándalos o que Raphael se enterará. Entraron a una bodega donde apenas se podía ver sus rostros.

-Vine a buscarte -tomo su rostro entre sus manos -no puedo dejar de pensar en ti, en tus labios, en tu piel... -jadeó, con su pulgar acaricio su labio inferior -te perseguí toda la mañana, porque lo único que quiero es beber tus labios -mirando sus labios se acercó, ella también lo deseaba, pero sabía que era un error, no supo de donde saco las fuerzas para

empujarlo... -, y no solo tus labios, te deseo Anastasia, mi sangre hierve por tenerte en mi cama, desnuda, tocándote, escuchando...- siguió su camino de besos por su cuello, su perfume lo volvía loco, ni su difunta esposa había provocado lo que ella. Trago saliva y se concentro en hacerla caer a ella.

-Detente, soy una mujer casada - gimió, aunque no sabía si era para él o para ella misma -tú te vas a casar con Fiorela, esto no puede ser. -él volvió a tomar su rostro entre sus manos y sin que pudiera hacer nada la beso -Hay muchas cosas en juego...

-No puedo contenerme, te deseo... y tu me deseas tanto como yo -Luca lanzó una mirada de lujuria a Anastasia. Y estuvo a punto de caer.

Ella forcejeo lo que más pudo, sin embargo, fue en vano, al final termino cediendo a sus labios, a su pasión, enterró sus dedos en su cabello ondulado.

Se aferró a su cuerpo como si fuera una tabla de salvación, en su cadera podía sentir la dureza de él. Luca tomo su pierna y la levanto, su falda dejaba que pudiera acariciar su suave piel, sus dedos llegaron a su feminidad, descubriendo que estaba húmeda, la tomaría en ese lugar, era lo único en lo que podía pensar.

-No, es solo pasión ¿A dónde nos va llevar esto? -le dijo al separarse un poco de él.

-A donde nos tenga que llevar -tomo su mano y la llevo a su dureza -tu despiertas esto

en mí, y no es solo pasión -beso su nariz -quiero protegerte, sé que no eres feliz, tu mirada me lo dijo, yo quiero que seas feliz conmigo, Colibrí huye conmigo, dejemos atrás todo esto, las alianzas de matrimonio que no nos hacen

felices...

-Estás loco, lo dices tan fácil, pero ellos nunca dejarían que seamos felices -ella dio media vuelta -¿Qué va pasar cuando termine la pasión? Yo te lo diré, solo habrá reproches...

-Yo no siento solo pasión por ti, yo te amo -le dio la vuelta y poso su mano en su pecho -siente mi corazón que late por ti -después la llevo a sus labios -se valiente ven conmigo -se acercó a besarla, quería que sintiera amor, que cayera en pasión que corría por su sangre. Como fuego hirviendo en una mujer insatisfecha. -eres mi colibrí que necesita ser liberado de su jaula de oro...

-Este colibrí morirá en esa jaula -lo empujó, hizo que la soltará, no podía permitir que volviera a pasar algo así -no vuelvas a seguirme, mi destino es vivir con Raphael y no quiero que por mi culpa se derrame sangre inocente...

La vio salir, pensó que iba ser más fácil seducirla, pero ella era una mujer diferente a otras, ella no caía tan fácil a la tentación, pero, aunque le tomar tiempo conseguiría sus propósitos.

-Luca está jugando con fuego, ella es inocente en tu venganza... -escuchó que decía Tony, su hombre de confianza cuando le abría la

puerta para subir a su lujoso auto oscuro.

-Tal vez tengas razón, pero no puedo dejar las

cosas olvidadas como dijo Raphael, él debe sufrir lo que yo... -apretó su mano en puño.

Los días pasaron, Anastasia no dejaba de pensar en los labios, en el cuerpo de Luca pegado al suyo, por las noches tenía sueños con él, no podía negar que lo deseaba quería que el fuera su primer...

-Espero esté listo todo para esta noche, no quiero errores Anastasia - la voz de Raphael la sacó de sus pensamientos esa noche tendría una cena supuestamente importante -detesto recordarte lo que te pasara si no cumples con mis deseos.

-Todo está como quieres, no te preocupes ante todos seré la esposa perfecta- Raphael se acercó y tomándola con una mano su rostro

la atrajo a su rostro.

-Ni tan perfecta, aún no eres mi mujer, no me gusta tomar a ninguna mujer por la fuerza, pero ya me estoy cansado de esto -miró sus

labios -quiero tomar mi derecho.

-Ya pronto, es que aún no estoy lista -él plantó un beso en sus labios, y no era nada parecido a los de Luca.

Aquellos si eran verdaderos besos, con uno solo la hacía volar en las nubes. Los de Raphael la mandaban a un abismo de desdicha, no sabía por cuánto tiempo lo mantendría alejado de ella.

Pensar estar con él en la cama le parecía un horror, un terror.

-Solo porque te amo, dejó que hagas conmigo lo que quieras -acarició su mejilla - sino desde la noche de bodas te hubiera tomado, si me hubieras probado ahora serías una mujer satisfecha y feliz... -no creía en sus palabras, si con sus besos no había logrado despertar nada, dudaba que pudiera darle el placer que Luca le prometía con un beso.

-De verdad lo siento, pero quiero estar contigo por amor- le dio una media sonrisa...

-Y yo no voy a descansar hasta conseguirlo, con el tiempo aprenderás a amarme- beso su mejilla- porque sabes que tú eres mía, solo

mía...

-Si, lo sé -bajo la mirada, no era agradable saber que había sido su matrimonio por un arreglo entre las familias, solo para salvar a su padre enfermo de ir a la cárcel -les agradezco a tu padre y a ti por lo que han hecho por mi papá...

-Me gusta que seas así, pero no quiero tu

agradecimiento, quiero tú corazón- de nuevo tomo su rostro la besó, ella quería apartar el rostro, pero si lo hacía a ella le iría mal.

-Señor perdón que lo moleste, pero tenemos un problema con las especificaciones de un navío -el hombre miró a Anastasia y después a su jefe, sabía que no debía interrumpir cuando estaban juntos.

-Ahora regreso cariño -beso su frente -vamos, no puede ser que no puedan hacer las cosas si no estoy yo presente...

Soltó un suspiro de alivio, esos momentos eran los mejores cuando no tenía que soportar la presencia de Raphael.

Una hora después estaba recibiendo a los socios de Raphael, odiaba cuando eran esas reuniones, porque esos hombres la veían con

morbosidad, como si fuera un pedazo de carne.

-Cariño te ves espectacular con ese vestido...- le susurro cuando se reunió con ella.

-Raphael buenas noches- solo escucharlo su corazón comenzó a latir como un loco y su feminidad se humedecía.

-Luca, querida han llegado -se acercó a besar en la mejilla a su hermana y a Luca que no apartaba la vista de ella.

-Si, llegamos hasta ahora porque escogimos el menú de la boda -Fiorela estaba feliz y radiante, miraba a Luca con un brillo -al fin se está llevando al cabo lo que debió ser hace años.

-Bueno, espero disfruten la velada, en un momento más dará inicio la reunión -Luca camino sin apartar la vista de Anastasia, cuando Raphael no Fiorela los miraban, él le guiño un ojo.

Para Anastasia sería una tortura la noche, debía

cuidar que no se dieran cuenta de las miradas que Luca y ella se lanzaban

-Si es una alianza entre las familias, pero yo sí

me casó con el hombre que quiero -dijo mirando a Anastasia.

Tenía razón, su suegro cumplía todos los caprichos de su hija, cualquier cosa que pedía él se lo conseguía costará lo que costará.

-Muchas felicidades, querida, se dice que es fuego en la cama -Anastasia apretó la mandíbula, no quería imaginar a Fiorela en sus

brazos...

-¿Si es un excelente amante, no entiendo porque su primera esposa se suicidó? - eso la sorprendió, que habría pasado en su vida de

casados para que ella tomará esa decisión.

Se veía que Luca era otro tipo de hombre, pero cara vemos corazones no sabemos.

La cena fue perfecta, lo que al final molesto a

Raphael fue las miradas de todos los hombres sobre su mujer.

-La siguiente cena no puedes ver a ningún hombre está claro -dijo cuando estaban solos en la habitación después de darle una

cachetada y un golpe en el estómago que la dejó sofocada

-Pero yo solo fui cortés con tus invitados...

-No me quieras ver la cara, pasaste toda la noche coqueteando con los hombres y no dejabas de ver al prometido de mi hermana -la

tomo de los brazos y la apretó con fuerza -¡ERES UNA ZORR@!, ¡TU ERES MÍA!, ¡SOLO

MÍA!...

La aventó a la cama, se subió sobre ella y comenzó a besarla, a rasgar su vestido, estaba como un loco...

-Raphael por favor -dijo con el miedo en su

garganta -tú me lo prometiste... que no me ibas a obligar... -pero el parecía que estaba sordo, sus labios la besaban, pero eran con violencia -Raphael así no...

Al escuchar su voz con dolor fue lo que logró que desistiera de su asalto.

-Perdón, perdóname, pero tú tienes la culpa me

muero de celos al pensar que otros hombres te deseen -se levantó de la cama, ella se hizo a la cabecera abrazando sus piernas -Anastasia no me temas, no

quiero eso.

-Por favor déjame sola... -pensó que no lo haría, pero dio media vuelta y salió de la habitación.

Al estar sola dejó que las lágrimas fluyeran,

lavando su corazón lastimado, sabía que un día tendría que estar con él, pero no podía le provocaba asco, su vida se convertiría en un infierno con él.

La mañana siguiente salió, sentía que se ahogaba en esa casa, fue corriendo a su lugar, el único dónde encontraba paz.

Tomo la banca del parque y se quedó ahí mirando a las personas, siempre había soñado con un hombre muy distinto a Raphael, había

soñado un mundo rosa algo que estaba muy lejos en su mundo.

-Colibrí ¿que tienes?

Capítulo 3 ¿Venganza

Ella se sintió atrapada por esa mirada azul, que clavada en sus ojos y curiosa deslizaba a sus labios, le prometía un mundo diferente al

que vivía. No había nadie más en el parque, solo ellos dos.

-¿Qué haces aquí? ¿Me has seguido otra vez?

-Debería preguntarlo yo en esta ocasión, yo vengo a correr aquí muy seguido y jamás te había visto por aquí -la miraba con seducción, Anastasia no logro responder, su rostro estaba colorado y la necesidad de un beso le corría por las venas como fuego hirviendo -¿Qué te pasó

con Raphael?

-¿Por qué crees que me pasó algo?

-Porque solo él puede hacer que tengas esos ojos tristes -le acarició la cara - Colibrí, si te lo permites, yo te haría feliz, yo haría lo que fuera por verte brillar...

Se fue acercando poco a poco, y ella no lo rechazó.

Quería que la besara, que la mimara, que la hiciera olvidar su matrimonio.

Sus labios eran suaves, ardientes y sensuales. ¿Por qué se habría casado con Raphael?

-No pienses en él, solo piensa en nosotros, déjate llevar por mí -parecía leerle el pensamiento, y ella no pudo resistirse más. Lo

besó con pasión, sabiendo que se arrepentiría, pero queriendo ser suya olvido hasta su nombre.

-Llévame a tu casa, quiero estar contigo -no le dio tiempo a decir nada más. La cogió de la mano y la llevó hasta su moto. -yo nunca he montado en una...

-No te preocupes, solo ponte esto y abrázame fuerte -él le sonrió, le dio el casco y se subió primero. Ella se puso detrás y lo rodeó con fuerza por la cintura. Era una locura, pero por primera vez se sentía libre.

Estaba nerviosa, se estaba arrepintiendo de lo que había dicho. Si alguien se enteraba de que estaba en la casa del novio de Fiorela, sería el fin de los dos.

-Estas temblando. -le fascinaba cada reacción que Anastasia provocaba cuando él se acercaba, le tomo su mano. Él sabía lo que iba

a pasar, pero ella no sabía cómo decirle que era su primera vez.

-Creo que fue un error pedirte que me trajeras aquí -Luca la abrazó con ternura, recorrió con la yema del dedo medio la línea de su

columna. Ella se estremeció aún más.

-No, no es un error Colibrí, me vuelves loco y

quiero demostrártelo - beso sus labios con una ternura que nunca antes había sentido - esto no es solo sexo, es más, mi cuerpo y alma te desean, tu despertaste algo en mí aquella noche, quiero tenerte para mí...

-Pero Fiorela -él volvió a cerrar sus labios con

los suyos...

-Déjate llevar Anastasia, tu cuerpo quiere esto...

Si, su cuerpo pedía que la acariciará, que la

besará como si fuera la primera y última vez...

Al descubrir su cuerpo escuchó que decía una

maldición, era notorio los moretones en sus piernas y su abdomen. Anastasia de inmediato busco cubrirse.

-Mí Colibrí, ¿Qué han hecho contigo?, tu no debes soportar que ningún hombre te haga esto -acarició con sus nudillos aquellos manchones morados -cuando lo tenga frente...

-Shhh, no puedes defenderme -puso sus dedos sobre sus labios -si lo hicieras Raphael te mataría y no quiero que te haga dañopor mi culpa...

-Él nunca me mataría - beso su palma sin apartar la vista de sus ojos -y un día le enseñare el mismo dolor que te provoca a ti, pero multiplicado por mil -Luca estaba probando una sensación diferente a lo que

tenía planeado, -tu piel es tan perfecta...

Ella sonrió, cada palabra que decía era perfecta, por primera vez en meses se sentía amada de verdad, Luca quera hacerla sentir

especial, era tan dulce inocente, y el era un canalla sin vergüenza que no iba a detenerse ahora tenía otro motivo para seducir a Anastasia

-Dame la oportunidad de ser el hombre que te enseñe lo que es el verdadero amor, la verdadera pasión, el único que exista en tu

mente...

-Ya lo eres, desde la noche del compromiso-

disfrutaba la manera que él besaba su cuello, su pecho, en una palabra, su piel

Era delicado, dulce, pero a la vez lleno de fuego

apasionado que quemaba cada espacio de su piel.

Se desvistieron lentamente, hasta quedar desnud0s, su cuerpo era perfecto y deseable.

La levantó sin dejar de besarla, la llevo hasta la

cama donde la dejó delicadamente.

Quería detenerlo antes que supiera su verdad, pero todo se nublo cuando sintió sus labios en su feminidad, estaba perdida en todo lo que él le hacía sentir.

Su conciencia estaba nublada hasta que sintió como entraba en ella, fue el más grande dolor, pero solo duró un instante, segundos después ese dolor se convirtió en pasión y satisfacción, era suya, Luca Di Mauri la había hecho mujer.

Con sus respiraciones agitadas se recostó junto a él, Luca no dejaba de acariciar su espalda con ternura.

-¿Por qué no me dijiste que eras virgen? - en su pregunta había dolor, rabia, y una pizca de vergüenza.

-Te lo quería decir, pero tus labios y tus manos nublaron mi pensamiento que solo me deje llevar como tú me pediste -beso su pecho - ¿Me amas Luca?.

Luca se quedo en silencio, era un desgraciado, la miro y le mintió. Sentía algo por ella más allá de una pasión, pero no estaba seguro que fuese amor, tal vez empatía o un sentimiento de protección ante una creatura desvalida.

-No dudes eso- tomó su barbilla - después de esto tenemos que irnos, no puedo permitir que Raphael te haga daño, tú eres mía Colibrí...

-Pero si huimos vamos a iniciar una guerra entre tú familia y la de Raphael...

-No me importa, tú te quedarás conmigo porque eres mía - beso sus labios - y si Raphael te aparta de mi lo mataré con mis manos, no volverá a quitarme lo mío...

-¿A qué te refieres?

-Una historia que después te contaré -de nuevo beso sus labios -ahora solo lo que quiero es tenerte así, tu piel tocando mi piel,

sentirme feliz por el regalo que me has dado...

Anastasia cayo en cuanta que se había entregado a un hombre del que no conocía su pasado. Y que en este momento ni siquiera le

importa.

-Te amo Luca- bajo la vista, de nuevo la neblina de vergüenza cubría sus ojos.

-Te quisiera tomar de nuevo, pero será mejor que descanses- beso su frente - duerme tranquila que yo velaré tus sueños...

Los dos se quedaron dormidos, había sido una mañana mágica, mientras los fantasmas del remordimiento no atormentaran a Luca.

El estruendo de la puerta abriéndose de golpe los sobresalto, Anastasia se cubrió con la sábana, Luca se puso de pie buscando su

arma, pero está había sido tomada por un hombre de Raphael.

-¡Maldita zorra! -los ojos de Raphael eran rojos, llenos de odio, intento tomar a Anastasia del cabello para sacarla de la cama.

-No te atrevas a tocarla hijo de puta -Luca se

interpuso entre Anastasia y Raphael- ella no es ninguna zorra, es mi mujer... -sin que lo esperara le dio un puñetazo en el rostro que reventó su labio... -¿dime que se siente?

-Eres un maldit0 Di Mauri, ¿no que todo estaba olvidado? -Luca sonrió, aquel brillo que vio en la fiesta de compromiso apareció de nuevo.

-Yo nunca perdonó Rizzuto, ahora estamos a mano -respondió Luca -solo que aquí hay una diferencia, yo me quedaré con tu esposa, ella ahora es mía.

-Sobre mi cadáver hijo de mierda- Raphael se lanzó contra Luca, que esquivó el primer golpe.

Anastasia estaba en una esquina mirando como había el intercambio de golpes, a Luca no le importaba estar desnudo mientras le daba

varios derechazos en su rostro y cuerpo...

-Voy a tener el placer de hacerte pagar los golpes que le has dado a mi Colibrí...

Luca estaba por ganar, cuando Boris tomo el arma que le había quitado, con esa misma le dio un golpe en la nuca que lo dejó inconsciente.

-¡No! ¡Luca! ¡mi amor! - con el miedo en sus pies se arrastró hasta el cuerpo inmóvil de Luca- respóndeme mi amor- vio a Raphael, su rostro tenía varios cortes que lo hacían sangrar, su día mágico en un instante se había vuelto una pesadilla. ¿Cómo fue que dio con ella? - Lo mataste...

-No seas estúpida - la tomó del cabello -no pienso iniciar una guerra entre las familias por una zorra como tú - la besó a la fuerza- cuando lleguemos a casa te haré pagar este engaño, haciéndote la difícil conmigo y a él solo te dijo palabras dulces y te entregaste a él, eres

una estúpida.

La tomó del cabello sin importar que la estaba

lastimando y golpeando con algunos muebles que había en el camino.

De repente, Raphael se paró y le dijo algo a

Fiorela, su hermana. Está la miraba con asco.

-No le hiciste nada, ¿verdad? -le preguntó a su

hermano.

-Tranquila, solo le dejé unos moretones que tú le puedes curar -contestó Raphael, mirando a Fiorela -no quiero empezar una guerra entre las familias, y no lo maté por el juramento que te hice, pero si se atreve a acercarse a mi esposa otra vez, no habrá quien me pare...

-Pues llévate a tu zorra lejos de él -Fiorela no se quedó callada y le soltó una cachetada-. Eres una estúpida -sonrió con malicia y soltó su veneno-. ¿De verdad pensaste que él te quería? ¿De verdad que inocente? Solo fuiste parte de una venganza...

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