Estiro mis brazos, observo mi alrededor viendo la habitación blanca en la que me encuentro nuevamente.
Maldición, ¿que sucedió? Rasco mi cuello sintiendo el dolor en mi brazo,
resultó el rasguño que esa bestia me hizo y un escalofrío me congeló en mi lugar.
Paso mis dedos por el rasguño sintiendo aún más fuerte escalofrío recorrer mi cuerpo.
Suspiro por el dolor que transmite al solo mover mi brazo y niego, frunzo mi ceño enojada recordando quién fue el maldito que me hizo esto.
Rastreadores; solo ellos se atreven a dañar sin importarles.
Me incorporo y camino hacia la puerta esperando que esté abierta, pero no, pateó la puerta cuando no logro abrirla.
Bufó enojada por haber vuelto al mismo lugar, se enojara por lo que hice.
Claro que lo hará, ¿me matará?Escape de la casa de reposo mientras hacían el procedimiento básico para mi ingreso al ministerio real, lo único que sé de él es que es alto ,rudo, y sádico.
¿No se habrá enterado de lo que hice?, es una persona ocupada no creo que tenga tiempo para mi.
- Esquivasté toda mi seguridad. - parezco gelatina de tanto temblar, nunca había estado en su presencia, pero tenerlo solo a mis espaldas me da miedo y me hace temer por mi vida.
Me giro lentamente temerosa de lo que pueda suceder, pero si le doy la espalda sería peor nos educan para ser obedientes en este lugar y no prestarle atención a un Alpha solo empeora la situación en la que estés, sus ojos me miran con desesperación, retrocedo silenciosamente mirándolo.
- Me dirás quien te ayudo a escapar o quieres que yo lo averigüe. - Trago la saliva atorada en mi garganta, niego
poniendo mis brazos como barrera entre él y yo. - Te cortaron la lengua.
- Y-y-yo sola e-escape.
Lanza la mesa al lado mío, gritó asustada abrazándome a mí misma pensando en que me hará algo, lo miro asustada mientras trato de respirar con normalidad, sus ojos se vuelven rojos aterrándome aún más haciendo que mi pulso incremente.
- Crees que soy estúpido.-Entrecierro mis ojos cuando se acerca más a mí.- Te di una oportunidad ahora ellos morirán por tu culpa.
- ¡No! -Grito asustada.
Me aferro a él cerrando los ojos, no quiero que nadie muera por haber intentado escapar, escucho un gruñido y me separo de él .
Bajo mi rostro intimidada y sus manos agarran mi mentón alzando mi rostro.
- Lo siento, Alpha fue mi culpa. - Murmuró.
Bajo mi rostro siguiendo las reglas , siento su respiración en mi cabello erizando mi piel por completo haciéndome sentir un cosquilleo extraño en mi pecho.
Si no hubiera sido por esa vieja hubiera escapado por fin, no estaría aquí temiendo por mi vida como en este preciso momento en el que mis piernas se vuelven débiles por la presencia de él.
De ese hombre guapo, que por su naturaleza extraña tiene unos genes irreales.
- Si tienes una falta más tú serás la que esté en el calabozo y no todos los que te ayudaron. Me has causado muchos problemas sabes cuanto tengo que arreglar para que tu aceptación sea estable y no duden.
- Yo no quiero. - Agarra mi rostro con fuerza, lo alza lastimándome obligándome a mirarlo.
- Alguien pidió tu opinión, eres mía eso te lo han dicho ¿eh? - Asiento levemente, me mira con su fría mirada. - No sabes cuanto espere para verte, serás una buena joya o no me servirás.
- Si, Alpha.-Susurro para que me deje en paz.
Nos fulminamos uno al otro el odio es más notable de mi lado que del suyo, pero eso no quiere decir que no haya nada de odio en su mirada para mi, le he costado mucho dinero, soy la joya de él y eso tiene un precio en esta academia de joyas humanas donde nos quitan la libertad.
- No pensé que la primera vez que te viera fuera de esta manera, y no es mi momento favorito. - Murmure con enojo, como sin saber que escape de él le enojara. - Estaré unas semanas aquí viendo tus mejoras y si no las noto yo mismo me encargare de tu castigo.
Sonríe cínicamente, pasa sus dedos por mi mejilla estremeciéndome por su toque cálido, algo que solo me hace sentir cosquillas, su dedo baja por mi mentón hacia mi clavícula, miro sus ojos admirando la oscuridad infinita en ellos algo que me da miedo.
- Tendrás cuatro semanas para cambiar tu forma de ser y portarte bien ante todos, te irás junto conmigo y mostraras una sonrisa. - Agarra mis hombros y jadeo por el irritante dolor en mi brazo causado por los rastreadores que mandó a que me buscaran.
Observa la herida y su fuerza incrementa de cierta forma, pero sin hacerme algún daño más, su rostro fruncido detalla el enojo puro a segundos de estallar, se aleja de mí y sale del lugar azotando la puerta con enojo y con eso solo me asegura que alguien morirá si se atraviesan en su camino.
___
Observo mi alrededor y por cortos segundos miro la ventana espejo por donde siempre me observan, se que él está ahí y se que le enojo lo que me hicieron.
También, le ha enojado lo que he hecho y conocerlo por esto solo me congela la sangre.
Soy una de las pocas que tiene una etiqueta que dice peligro en la frente, suspiro un poco y miró mi brazo.
La puerta es abierta y por ella entran los científicos , un temblor aparece en mi cuerpo cuando se acercan a mi.
Soy una humana y para ellos soy su nuevo objeto de experimentos si mi dueño me deja aquí por no ser buena para él, esa es la única razón por la que trato de ser una buena joya.
Miro la jeringa y cierro los ojos asustada, siento el pinchazo sobre la herida y hago un esfuerzo para no gritar.
Definitivamente no fue la mejor opción escapar, puede que sea sencillo estar a su lado y terminar con lo que el destino me destino sin haber nacido aún.
Abro mis ojos cuando escucho sus pasos alejarse y suspiro mirando la venda de mi brazo, me levanté acercándome hacia la ventana mirando me limpio y con lo que me visten y peinan.
Examino todas las posibilidades que tengo para poder escapar más rápido, pero todas fallan, él no me dejara ir por nada del mundo.
Me ha esperado por más de 200 años y el haberme encontrado solo hace que su posesividad sea más fuerte por todo el tiempo en el que me ha esperado, si alguien intenta quitarme de su lado morirá .
Observó mi alrededor del marco de la ventana negra y la golpeó, odio que examinen cada cosa de mi, quieren una perfección que no tengo y que nadie puede tener, y no entiendo porque necesito ser tan perfecta para alguien sin alma, maldito y tan perdido en la vida.
Mi familia no era así, tenía una mejor vida aun con tener solo a mi hermano en ella.
Pero él tiene una vida con su esposa y yo me quedé sola en un mundo nuevo, sin saber de su existencia, aunque no me asombra tanto sabía de ellos, sabía de como nos habían dominado, pero lo ignoraba, no quería creer, quería seguir en un mundo en el que nací habiendo solo humanos.
Camino por la gran habitación blanca observando que todo sigue igual, me fui un mes y nada cambio a excepción de que algunos de los rastreadores ya están muertos y otros esperando por haberme ayudado, yo no quería eso.
Soy una mala persona, defraude a varios que me ayudaron teniendo en cuenta lo que podría suceder con sus vidas, pero nadie sabía que yo soy la pareja destinada del Alpha , podía haberme quitado esa idea y seguir en fin ya a pasado un año desde que él me secuestró y me metió aquí para mi educación, para después poder ser recibida en su trato de reina.
Debo ser la Luna perfecta y criar a todos los hijos que él quiera, aguantar sus amoríos con las esclavas que él pueda tener, aunque yo no quiera ser lo que me han dicho, no quiero ser la Luna mientras yo vivo infeliz, pero aún así todas me han dicho que soy muy especial.
Confundiéndome más de lo que ya estaba, fue difícil, pero al fin logre comprender algo; soy la joya, está es mi posición por el momento.
Las joyas son perfectas y brillantes, solo nuestros amos tienen el privilegio de tocarnos o tener intimidad con nosotras.
Debemos ser perfectas en todos los aspectos, debemos de ser mejores que cualquier otra que quiera a nuestro amo, nuestro amo puede dar permiso si necesitamos hacer algo, da permiso si alguien quiere pasar un rato con una de sus joyas.
Un amo puede tener solo dos joyas en toda su vida, yo soy la primera joya de mi amo y dicen que soy la única que él va a tener ya que estoy destinada para él.
Ya que mientras no me hubiera encontrado pudiera tener a una joya, después pasaría a ser esclava o amante siendo él que podía tomar la opción que prefiriera para su joya, solo su pareja destinada podía ser la principal y no otra.
Y eso solo me hace sentir mal, y sucia si él tiene a otra.
- Se bueno conmigo, ¿sí? - Murmuró tratando de verme sin ninguna ruptura en la voz, quiero escapar, pero no estoy segura si logre escapar.
Lo siento, sé que él me observa, él me escucha y lo sé muy bien, siento esa mirada penetrante sobre mi, suspiro bajando mi mirada cerrando mis ojos.
Sé que soy perfecta a mi manera, pero tengo miedo de él.
Si doy un paso en falso él me liquidará de un solo movimiento él está maldito y temo de eso.
Temo de su fuerza bruta y de su mirada oscura, temo de su especie ante todo.
Es un monstruo que solo se vuelve peor al tener una maldición en sus venas, no puedo enamorarme de alguien así sería horrible, pero debo tratar de hacerlo, aunque no lo quisiera, es el plan B en mi lista si el primero no funciona.
Plan A: escapar de él y de su manada.
No quiero ser atrapada nuevamente, no quiero vivir lo que otras viven después de abandonar este buffet en el que estamos donde nosotras somos la comida y ellos son los que eligen que quieren llevar.
Solo quiero estar lejos de él y volver a mi vida normal, tener una familia normal.
Mi mirada se pierde mientras soy vestida, no comprendo lo que está sucediendo y temo que algo malo está sucediendo en este momento.
Tengo mucho miedo, fui levantada temprano sin comprender nada aún cuando ayer antes de acabar mis lecciones me dieron descanso se supone que estaría durmiendo después de un largo día de trabajo mientras estaba con el Alpha .
No presto atención a las personas que me visten y peinan, soy como una muñeca de porcelana .
No creo que haya hecho algo mal hice cada cosa que me pusieron hacer, me desvestí ante él por ser una de sus órdenes aún y cuando sufrí pena por haberlo hecho muchas personas vieron mi cuerpo mientras esparcían algo en mi cuerpo y me mojaban con un raro líquido, y aún no quiero mirarlo
- El Alpha quiere verte en el salón. - Asiento levemente.
¿Me castigarán?
Las chicas que me arreglaban me empujan sacándome de la habitación, niego levemente sin ser capaz de dar un paso, se que moriré.
Mis manos tiemblan mientras camino, le temo a él por lo que he escuchado y no me gustaría ser una más de sus víctimas.
Miro las blancas paredes seguidas de algunos muebles negros y un piso de mármol blanco, todo esta limpio en este lugar algo de lo que nunca estuve acostumbrada hasta mi secuestro.
Mi primer día aquí fue un caso perdido hasta que hablaron conmigo "saldrás de aquí solo si eres perfecta" pero lo que no mencionaron fue lo que descubrí hace tres meses cuando supe cómo saldría de aquí, me aterre al enterarme que ya tenía dueño.
Me enojé cuando me enteré que mi secuestrador es mi dueño, y más me aterre cuando me mencionaron sobre que tenía que tener hijos con él, es un monstruo ¿como puede tener hijos?.
Pero hay que darle una oportunidad a todo,soy una persona de mente abierta y el enterarme de que lo que creí que era ficción o fantasía se convirtió en realidad ante mis ojos pensé con claridad y lo acepté.
- Es bueno verte cariño. - Un cosquilleo me recorre por su profunda voz.
Alzo mi rostro y palidezco al ver al rastreador que me hizo daño, camino tratando de no verme nerviosa ante los dos pares de ojos que están sobre mi.
- Es hermosa tu luna, cierto. - Me pongo a su lado. - Cariño, míralo.
Alzo mi rostro, el odio que noto en los ojos del rastreador solo van dirigidos a mi.
- Si, Alpha. Es demasiado linda. - Se coloca detrás suyo, algo está mal.
- Si es así, ¿por qué la dañaste? - Traga duramente el rastreador.
- Es mi joya y sabes ¿qué más es? Niega; - No Alpha.
- Es mi futura luna y dañarla tiene un precio.
- Mis ojos se cristalizan, no porque esté a punto de matar al rastreador si no por ser su pareja destinada.
Soy la destinada del Alpha, estoy maldita.
Nunca podré escapar de él, todas las cosas que me decían eran por ser la pareja eterna de un Alpha.
Escuchó las súplicas del rastreador mientras que el Alpha pasa sus manos por el cuello de este.
- A mi no debes de suplicarme, dañaste a mi luna a ella debes de implorar tu vida y su perdón. - Parpadeo un poco regresando de mi shock.
Lo inca frente a mi, pero niego yo no quiero ser cómplice de una muerte.
- Lo viste.
Cierro mis ojos y tapo mis oídos, siento la sangre salpicarme, pero no abro los ojos hasta que dejo de sentir el agarre del rastreador sobre mi ropa.
Tapó mi boca conteniendo mis gritos por tener a un cuerpo enfrente mío, los ojos de él me miran con esa oscuridad a la que me estoy acostumbrando.
- ¿Qué hiciste? - pasa aplastando el cuerpo y los jadeos del rastreador aún se escuchan. Agarra mi rostro con sus manos ensangrentadas alzándolo.
- Hice lo que tenía que hacer, creo que se han descuidado un poco. Pero eso no importa ahora, - Agarra una de mis manos que tiene unas garras de oro que pusieron las chicas que se encargaban de vestirme. - tu harás lo mismo que él hizo en ti.
Niego resistiendo a su agarre, gruñe asustandome y dejo que dirija mi mano, la sangre que siento en mis dedos cuando clava las garras en la piel del rastreador me dan nauseas y cierro mis ojos.
- Alpha yo no quiero. - Deja mi mano, escucho pasos, pero no soy capaz de abrir mis ojos para ver al rastreador muerto.
- Debes de querer, estas garras son tuyas y las usarás cuando yo diga. - Asiento levemente guardando mi odio y repulsión hacia él.
- Tienes hambre, yo si la tengo. - Se aleja de mí, abro mis ojos y observó las garras viendo la sangre roja del rastreador en ellas.
Niego asustada, observó el vestido blanco que llevo puesto ahora teñido en un rojo carmesí.
- Siéntate cariño. - Niego. - Si no eres buena terminaras como el otro sujeto. - Asiento asustada, me siento en la única silla disponible para mi.
Admiro la gran comida que hay más de la que he comido en todo este año.
- Come cuanto quieras, he castigado a todos los que no sirvieron a su Luna como debían.
Asiento,y mi hambre desaparece con el primer bocado.
Su oscuridad me mira con suma atención mientras como hambrienta, digamos que este lugar no es de lo mejor y saber que ha castigado a todos los que me prohiben comer en algunas ocasiones me hace sentir feliz.
- En la siguiente semana nos iremos de aquí. - Asiento guardando mi sonrisa, escaparé en cuanto salga aún cuando he descubierto que soy la destinada de un Alpha que puede traer el infierno solo por mi culpa .
En toda la cena no vuelve hablar, en cortas ocasiones lo miraba viendo su musculatura y su mirada que expresa cuánto le gusta la muerte.
Un cosquilleo aparece en mis labios cuando sus dedos tocan mi piel, me mira con seriedad observando cada rasgo de mí sin parpadear, sonríe maliciosamente y gira mi rostro.
Pasa sus manos por mi cuello y lo agarra, me acerca más a él hasta tal punto de sentir como respira.
Aprieto mis manos y frunzo mis labios queriendo que me deje en paz, olfatea mi aroma y hunde su nariz en mi cuello, tiemblo al sentir sus labios besar mi cuello y cierro mis ojos sin saber que sucede con mi cuerpo.
- Eres perfecta. - Me estremezco cuando roza sus labios con mi piel, aprieto con más fuerzas mis manos queriendo que mi cuerpo deje de hacer eso.
Mi cuerpo completo cosquillea cuando sus manos agarran mi cintura mientras trato de no decir nada, miró como trata de contenerse hasta que sale por una puerta.
Alguien entra y me coloca una bata para cubrir mi cuerpo.
Mi examen de verificación término, y aún sigo confundida de porque me hacen estas pruebas.
Siempre me desnudan y me cubren de un líquido amarillo y espeso, la única vez que pregunté nadie me contesto nada , ni él lo hizo.
El líquido solo se queda por tres minutos en mi cuerpo hasta que lentamente cae, sus ojos nunca dejan de mirarme, algo que me aterra.
Salí con la bata del cuarto en el que estaba, mire mi alrededor mientras algunas personas con el mismo destino que el mío pasaban, podía escapar por un momento, pero pasaría lo mismo.
Tenía que esperar aún más.
- Hola. - Pongo mi mano en mi pecho mirándolo con terror, su mirada seria solo esta en mi y agarro la bata con más fuerza pegandola más a mi cuerpo.
Asiento.
Cierro la puerta y lo observó sin discreción, palmea su regazo y camino hacia él.
Me siento en su regazo bajando mi rostro, siento un nudo en mi garganta cuando toca mi rostro y por inercia me hago a un lado.
- Serás una reina hermosa.
Lo miro, esas palabras no me han gustado nada.
Agarra mi rostro entre sus manos para que lo mire con más detenimiento y no lo evite.
- Nadie te lo dijo. - Niego.
- Soy un Alpha, pero también soy el rey -ejerce más fuerza en mi mentón cuando quiero bajar mi rostro.
Se acerca más a mi rostro y me acaricia con su otra mano, repasa mi rostro y aún que no lo quiera decir mi cuerpo se doblega débilmente ante él.
Siento muchas cosas en segundos sin darme cuenta, cuando está cerca de mío mi corazón se acelera,y mi piel se eriza cuando me toca, y cuando me besa mi estómago se revuelve.
- Cuando dejaras de ocultar todo con miedo.
Me besa provocando que mi estómago se revuelva y mi corazón late con mucha fuerza, aprieto la bata con fuerza cerrando mis ojos con la misma fuerza negándome a caer como la primera vez, el primer beso que sello mi destino a su lado.
Ese fue mi primer error.
-Sara, Sara. - Miró sus ojos y veo el rojizo leve que tiene en estos. Niego bajando mi rostro sintiendo su mano en mi espalda baja.
- Dormirás conmigo hoy entendido. - Asiento.
Me levanto rápidamente hacia el baño y cierro la puerta con el pestillo, me miro al espejo y mi rostro está lleno de confusión, niego agarrando con más fuerza la bata y queriendo que nunca me quite está bata .
Ni salir de este lugar quiero.
- Pensándolo mejor dormiré aquí contigo. - Me quedo helada en mi lugar negando, y agradeciendo que cerré la puerta.
Sara, piensa.
No puedo hacer otra tontería sería mucho peor, demasiado peor.
Eso estaría mal, también moriría si escapara con ventaja, me estaría buscando, aunque tuviera ventaja.
Niego, esta muy mal.
Cada plan es un error, él piensa igual que yo y eso no me ayuda en nada.
___
Comía con lento sin querer ir rápido, esperando que algo más lo distrajera y no tuviera oportunidad de dormir conmigo, no en la misma cama eso sería algo horrible.
Su lobo se acostumbraría a mi y siempre tendría que dormir junto a él, no quiero eso aún tengo esperanza de escapar de este maldito lugar.
Y si estoy junto a él todo el tiempo, como él lo quiere, me negaré a seguir con mis principales pensamientos.
Solo seguiré a mi corazón en cada oportunidad se gana más cariño hacia él.
Se su plan, no quiero seguirlo.
- Señor. - Levanto mi rostro con rapidez, mirando a un guardia.
Discuten de algo que no escucho, me mira y bajo mi rostro comiendo el último bocado de comida que tenía.
Escucho sus pasos, rápidos y fuertes, algo lo ha enojado.
Su fuerte aroma llega a mis fosas nasales, algo rico a lo que él solo huele, sus dedos en mi mentón me estremecieron y alzo mi rostro.
- No quiero que salgas de tu cuarto.
- Asiento, besa mi frente y lo miró irse detrás de esa persona, murmuran algo los demás guardias y solo me levanto dejando la servilleta sobre el plato.
Caminó con lentitud hacia un lado distinto al camino de mi habitación sin poder respirar bien de los nervios, respiro profundamente cuando nadie me sigue.
Miro hacia todos lados y entró a mi lugar secreto donde quiero dormir.
Alejada de él .
Miro el lugar con una sonrisa, y caminó con lentitud verificando que esté sola, enciendo la lámpara que una vez deje aquí y me siento en el sillón donde puse mantas.
Miro levemente la luz que traspasa un hueco de la ventana tapada con maderas y suspiro recostandome en el sillón.
No puedo pensar cerca de él, solo me distrae de mi plan.
Me tapo con una manta y cierro mis ojos abrazándome a mi misma, comienzo a soñar con la única pesadilla que tengo en este momento; él.