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Indomable

Indomable

Autor: : VENUS:
Género: Romance
Natalia Alcázar siempre ha vivido una vida que en realidad no es la suya y engañada por la persona que se supone es la más importante de su vida, no conoce la verdad. Sin embargo, cuando ella por externas razones tiene que volver al lugar donde vivió su madre. Las mentiras, secretos y misterios guiarán a su alrededor; eso sin contar que el amor surgirá de las cenizas. Haciendo que Natalia descubra todo aquello que le fue arrebatado y también todo aquello que juró nunca más volver a sentir.

Capítulo 1 Prólogo

Prólogo

En el día de hoy el sol estaba más radiante que de costumbre y me encontraba tumbada cerca de la piscina mientras me bronceaba y esperaba a que el mayordomo de la casa me trajera la bebida que le pedí. Nada mejor que una buena piña colada para refrescar todo mi cuerpo y seguir disfrutando del sol de New York.

– Aquí está su bebida señorita, Natalia – dijo Sergio, el mayordomo. Un hombre de sesenta años que siempre me complace en todo sin protestar.

Según tengo entendido, Sergio lleva en esta casa muchos más años de los que recuerdo, desde antes de yo nacer. Él ha estado al servicio de la familia Alcázar desde muy joven y supongo que también seguirá siendo así hasta que su fecha de caducidad llegue. Ya veremos si cuando me toque heredar a mí todo este imperio, él sigue estando vivo para todo lo que yo necesite.

– Gracias, Sergio. Déjalo sobre la mesa y déjame sola – le digo sin voltear a verlo porque la verdad no va mucho eso de las relaciones, jefes y empleados, más en esta casa en donde todos son cotillas.

Tal vez por mi manera de expresarme crees que soy la típica niña de papi sin educación, sin embargo, el que lo haga tiene su motivo. Ya una vez salí lastimada por ser bondadosa y buena, así que ahora solamente me importa heredar algún día lo que me corresponde para que así yo pueda ser la dueña de todo.

Ya había pasado como media hora desde que estaba tomando el Sol y cuando vi la hora en mi móvil súper que ya era tarde. Necesitaba arreglarme para llegar con tiempo al antro en el que había quedado con unas amistades de la universidad. Por lo que debía de arreglarme con horas de anticipación para poder estar divina y dejar a más de uno con la boca abierta. Debía de demostrarles que no quedaba nada de la antigua Natalia que ellos conocían.

– ¿Se puede saber a donde con tanta prisa? Pensé que te volverías un pollo rostizado cogiendo tanto Sol – dijo mi padre con su característico humor negro y yo solo lo mire por encima de las gafas.

– ¿No se suponía que llegabas hasta la noche? – le pregunte mientras me cursaba de brazos.

– ¿Qué acaso ya no puedo estar en mi propia casa?

– No es eso papá, es solo que últimamente casi nunca estás y te la pasas metido en la empresa, sabrá dios haciendo que cosas.

– Pues lo que hago jovencita, se llama trabajar. Algo que de seguro te vendría muy bien aprender y así le damos un buen uso a ese cerebro que se graduó con honores en la universidad de Harvard. No creas que el dinero te va a durar toda la vida Natalia.

– Hay no papá, no comiences con lo mismo. Ya te dije que yo me haré cargo de todo cuando me toque y lo haré bien, además, también tendré a un buen equipo de trabajo a mi disposición.

– Siempre dices lo mismo, pero quiero ver el día en el que todo te llegue de golpe para ver qué harás.

– Pues posiblemente hacerlo todo bien como siempre; no te olvides de quién soy hija y eso lo llevo en la sangre. Ahora, si me disculpas, tengo que arreglarme para esta noche, hay una fiesta a la que debo de ir y me están esperando – digo para dirigirme a mi habitación, pero no sin antes despedirme de él con un beso.

Capítulo 2 Un giro inesperado

Capítulo 1

Natalia

Estaba bastante aburrida de estar en esta bendita fiesta, ya que la verdad pensé que Mario vendría conmigo y con nuestros supuestos amigos. Sin embargo, cuando le marqué al llamé no contesto y según los demás a ellos tampoco les contesta por más que le insistieran.

Extrañada por esa situación y por el hecho de que él siempre me contesta las llamadas, me la había pasado preocupada por él mucho tiempo esta noche. Tiempo que obviamente desperdicié en vano, ya que justo ahora lo estoy viendo llegar de la mano de Patricia, quién es mi supuesta mejor amiga. La misma que ahora le está comiendo la boca sin descaro a Mario y le restriega su culo postizo por todo su cuerpo como si nada.

Cabreada por el hecho de sentirme una completa tonta y una cornuda monumental, me lleno de coraje y solamente quiero matarlos a los dos en este momento. Sin embargo, no solo me doy cuenta de que Mario me ha estado engañando desde hace tiempo, sino que al parecer todos los demás lo sabían y ahora ellos me miran como si hubiesen visto al payaso más gracioso del mundo.

Seguramente planearon toda esta salida para tratar de dejarme como una idiota mal parada y que yo viera a la nueva integrante de su círculo social. No obstante, yo era Natalia Alcázar y a mí nadie me humilla si yo no quiero. Hace mucho que deje de ser la niña buena y tonta que todos humillaban para convertirme en una perra sin corazón.

Para dejarlos a todos con la boca abierta, saco mi labial rojo de la cartera sin mucho que decir y me coloco un poco como la reina que soy. No iba a dejar que nadie me viera destrozada como seguramente se imaginaron y mucho menos triste por un pedazo de basura como Mario. Hay hombres mucho mejores que él en este mundo y yo valgo más que unas simples lágrimas de tres pesos.

Bajo toda empoderada por las escaleras del bar hasta el primer piso y le hago un poco de caso a los coqueteos de un tipo que me estaba haciendo ojitos desde hace un rato. No es como si fuera a desaprovechar la oportunidad estando el tan bueno, pero en cuanto Mario y su nueva perra notaron mi presencia, de inmediato me vieron como si hubiesen visto a un fantasma. Seguramente piensan que hare todo un escándalo, pero si es así se quedaran con las ganas.

– Hola – les digo a ambos con una sonrisa – ¿Se la están pasando rico mis amores?

– Natalia, yo... puedo explicarlo – comenzó a decir el infeliz, pero ni siquiera lo deje terminar de hablar.

– No, ni se te ocurra justificar algo que es sumamente obvio Mario. Ya los vi meterse la lengua y manosearse hasta lo más asqueroso de los dos, sin embargo, debo decirte que nuestros supuestos amigos me han traído aquí para que los viera y la verdad si pensaron que iba a afectarme están equivocados. Solamente les aconsejo a ambos que tengan mucho cuidado al cruzar las calles, quien sabe si mi tacón se pueda atorar en el acelerador y termine atropellando a alguien por accidente.

A ver, lo admito. Tal vez mis palabras fueron demasiado para ellos, ya que unos cerebros tan diminutos como los de ellos no entenderían. Sin embargo, de alguna manera tenía que vengarme y que mejor que decir eso para asustarlos un poco.

Salgo de la escena como toda una reina empoderada y dejo a más de uno con el ojo cuadrado ¿No habrán pensado que yo haría un escándalo por esto o sí? Ya mañana será otro día y lo que hoy no me mató, entonces mañana me hará más fuerte. Únicamente diré que se siente bien no mostrarle a nadie tus debilidades, pero si me pongo a pensar puedo decir que al final de la historia Mario solo era un accesorio para mi y todo porque por el no sentía nada.

...

La mañana llegó y como siempre me he levantado a media mañana por perezosa. Ayer había sido una noche completamente desastrosa que preferiría olvidar y que mejor que concentrándome de lleno en el rico desayuno que había en frente de mí.

– ¿Desea algo más de desayunar señorita? – me pregunta Sergio a mi lado y yo solamente bajo un poco mis lentes para verlo por encima de estos.

– Ya puedes retirarte, Sergio. Si necesito algo más ya te llamaré después, ahora solo quiero estar completamente sola y disfrutar del Sol y de mi desayuno.

– Como usted diga, señorita.

Veo como Sergio está a punto de marcharse a realizar sus labores, pero de la nada la voz de mi padre me sorprende y detiene los pasos del hombre. No pensé que mi padre estuviese hoy en la casa y mucho menos a esta hora, ya que él es un adicto total al trabajo. Normalmente siempre está en la empresa trabajando hasta altas horas de la noche o en ocasiones ni siquiera se aparece por la casa por días.

– Buenos días, Sergio. Si puedes por favor traerme un desayuno completo como el que le trajiste a mi hija y además con un vaso de jugo de naranja estaría estupendo.

– Enseguida se lo traigo señor ¿Algo más?

– No tranquilo, no quiero nada más amigo mío.

Miraba a Sergio mientras se iba por lo que le pidieron y no podía entender como ese hombre simplemente no pierde la compostura ante nada. Él siempre tiene un nivel de paciencia extrema que yo desearía, la cual utiliza para preguntarnos todos los días lo mismo con lo mismo ¿Quieren algo más señores? ¿Les sirvo algo más señores? ¿Necesitan que haga algo por ustedes? Su cordialidad me sorprende al extremo y me pregunto si no tendrá sangre en las venas.

– ¿Se puede saber qué haces en la casa y a esta hora? ¿A qué se debe el hecho de que no estés con uno de tus trajes exclusivos de diseñador listo para pasar todo el día en la oficina? – le pregunto a mi padre quien solo me sonríe y se sienta en la tumbona a mi lado.

– Hoy quería romper las normas, quería tener un día de padre e hija si no te es mucha molestia.

– ¡Si, como no! Ahora cuéntame una de vaqueros papá. Sé perfectamente bien que no te quedaste en la casa por eso, de hecho, en mis vestidos años jamás te he visto quedarte en casa para pasar el día conmigo. Siempre estás en el trabajo y ya me he acostumbrado a no verte nunca, así que dime qué es lo que estás escondiendo porque no soy tonta ¿Qué está pasando?

– No pensé que tuvieras ese mal concepto de tu padre, pero tal vez puede que tenga algo de razón y me haya olvidado un poco de ti por estar pendiente al trabajo. Sin embargo, eso no significa que no te quiera porque eres mi hija.

– Yo no he dicho que no me quieras, papá, pero sí que es raro que estés aquí cundo no lo haces nunca.

– Bien, ganaste. Ya sé que no eres tonta y que eres bastante inteligente, hija. Es a raíz de eso que te has dado cuenta de que algo está pasando, por lo que sin más iré directamente al grano para no hacerme bolas.

- Muy bien, te escucho.

- Hace unos meses hice una inversión con un nuevo socio, uno de California, pero el problema es que el hombre me jugó chueco en todos los sentidos.

– ¡Espera! ¿Cómo que el hombre te jugó chueco? ¿De qué estamos hablando exactamente? ¿Qué fue lo que te hizo?

– Pues qué fue lo que hizo exactamente no lo sé. Solamente sé lo que las investigaciones hasta ahora me han arrojado y según estas el tipo me robó mucho dinero de la empresa. Dinero que obviamente nos afecta a todos y si no logro recuperarlo estaremos en serios problemas. Por el momento estamos completamente embargados y hacienda no nos dejará tranquilos hasta que se aclare lo de la estafa.

– ¿Me estás hablando en serio? ¿Me estás diciendo que no tenemos nada y que estamos en la calle? – le pregunto sorprendida y sentándome de inmediato para verlo directamente a los ojos.

– Que estemos sin nada como se dice sin nada, no es del todo cierto. Tenemos esta casa que no la han podido embargar porque está a nombre de tu abuelo por herencia y también está tu departamento de Madrid. Además, también tenemos el rancho que le pertenecía a tu madre y debido a que estas propiedades no estar a mi nombre, pues es imposible que las toquen con todos estos problemas que se nos vienen encima.

– ¿Estás hablando del rancho ese que queda en Houston y al que nunca hemos ido? – pregunto algo aturdida.

– Sí, exactamente. Esa propiedad tanto como esta y tu departamento son lo único que nos queda por el momento. Tu madre y tu abuelo te las heredaron a ti desde que eras una bebé, así que, aunque quieran no se pueden meter con esas. Además, si lo piensas bien, al final tuvimos ventaja por el hecho de que no trabajas conmigo en la empresa. Tal vez si lo hubieses hecho nos hubiesen quitado hasta esas tres propiedades que nos quedan y ahí si estaríamos arruinados.

– ¿Y qué se puede hacer para salir de este problema? ¿Qué te han dicho los abogados? ¿Cómo vas a resolver este dilema en el que te metió ese socio en el que confiaste?

– Pues por el momento estoy a disposición de las autoridades, no puedo salir de New York obviamente. Solamente puedo esperar para ver que arrojan las demás investigaciones abiertas en mi contra y a medida que estas vayan avanzando pues te diré en el camino.

– ¿Por qué todo esto me suena a qué aquí hay algo más que no me has dicho papá?

– Pues porque obviamente hay algo más que no te he dicho y es que quiero que te vayas de inmediato al rancho que era de tu madre. Necesito que estés haya una buena temporada en lo que las cosas por aquí se calman. Todo se va a poner color de hormiga y no te quiero cerca cuando eso pase. Seguramente la prensa te meterá en el problema y no quiero que tu nombre salga afectado solo por mi mala decisión. Ya sabes que los medios no se tientan el corazón y tu estas muy joven para que tu vida se arruine.

– ¿Estás bromeando no? ¿Qué yo me vaya para ese rancho? ¿Qué se supone que voy a hacer yo en un rancho al que jamás he ido a ver? Que yo sepa no tengo ningún tipo de conocimiento de lo que se hace en ese lugar y además no voy a dejarte solo. Esta también es mi casa y la empresa que ahora está en la ruina, si se salva en algún momento va a ser mía. Así que pretendo meterme de lleno en el problema y ayudarte a resolverlo como sea.

– No, de ninguna manera Natalia. Tú no vas a hacer eso, tú vas a ser exactamente lo que yo te estoy pidiendo y eso es que te vayas para el rancho. Ahí estarás bien por un tiempo en lo que yo resuelvo todo este problema que me dejó el hombre que me estafó. Además, por lo que me dijeron tengo entendido que es un hombre peligroso y no quiero que tú mi única hija, salga lastimada por eso. Así que por favor no me hagas repetir las cosas y comienzas a hacer tus maletas porque mañana mismo sales para Houston. El boleto está sobre tu cama.

Miro a mi padre completamente sorprendida, ya que no esperé a que me dijera esas palabras y al parecer ahora mi vida iba a ser muy distinta. Estaba a punto de dejar mi vida en la gran manzana de New York, para convertirme en una simple ranchera en lo que pasa la catástrofe en la que mi padre solito se ha metido. Lo único bueno de esto es que por lo menos sabía montar a caballo por las clases de equitación que me pague durante la universidad.

Capítulo 3 El inicio del viaje

Capítulo 2

Natalia

La verdad no desprecio las raíces que tengo por parte de mi madre, pero desgraciadamente a ella nunca la conocí bien del todo. Solo sé que ella murió en un accidente de auto cuando apenas yo tenía dos años, así que por lo tanto no recuerdo absolutamente nada de lo que pudo haber sido. Únicamente sé que era una mujer completamente hermosa y lo digo por el cuadro pintado que papá tiene colgado en la sala sobre la chimenea. Creo que ese cuadro es lo más cercano que tengo de mi madre que en paz descanse.

Nunca consideré el campo como un lugar para vivir, ya que este no era mi lugar soñado ni siquiera para unas vacaciones perfectas. Sin embargo, tal vez podría alejarme un poco del bullicio de la gran ciudad por un tiempo y así de paso también desconectar de lo sucedido ayer en la noche en aquel bar.

Desde que descubrí a mi actual ex con la que se suponía era mi mejor amiga. No he dejado de recibir mensajes y llamadas de ese imbécil pidiéndome que habláramos para resolver las cosas, mientras también decía que todo había sido un malentendido y que nada era como yo me lo estaba imaginando. Como si comerse la boca en público y estar a punto de follar en media pista rodeados de gente no hubiese sido nada. Al parecer para el poner los cuernos es lo más normal del mundo, pero conmigo se equivocó.

Ya tenía todas mis maletas preparadas y la mañana por fin había llegado, sin embargo, a última hora se me ocurrió algo que tal vez me pueda ayudar un poco a la hora de acomodarme en el rancho. No conozco nada de ahí, ni sé en las condiciones en las que está ese lugar o como serán las personas que trabajan ahí. Por lo que no me parece sensato viajar sola.

– ¡Sergio! ¿Sergio por dónde andas? – pregunto entrando a la cocina y lo veo justo en está justo leyendo algunas noticias en el diario.

– ¿Qué estás leyendo? – le pregunto al ver que este ni siquiera se ha dado cuenta de mi presencia y al sobresaltarse veo que es algo cultural o por lo menos es lo que me da a entender la imagen.

– Disculpe, señorita. No la escuché entrar ¿Necesita algo? ¿Quiere que le prepare algo de comer para su vuelo?

– No, no necesito nada de comer Sergio. Más bien necesito que tú también hagas las maletas porque quiero que te vengas conmigo a Houston toda la temporada que estaré allá.

– ¿Está hablando usted en serio? ¿Quiere que yo vaya con usted para el rancho? – me pregunta con un brillo especial en los ojos y al parecer alguien por aquí me iba a extrañar demasiado.

– Sí, eso dije. Quiero que vengas desde hoy mismo conmigo al rancho. Confío bastante en ti y sé que me serás de mucha ayuda estando allá, seguramente la casa será todo un desastre porque no sé si está deshabilitada o si alguien se tomó el privilegio de vivir ahí. Así que yo sola no voy a poder acotejarla.

– Está bien, señorita. Por mí no hay ningún problema, usted sabe que siempre estoy a su disposición desde que era pequeña y si lo que quiere es que yo la acompañe pues así será.

– Pues muy bien Sergio porque tienes exactamente quince minutos para hacer tu maleta. Aunque bueno, como sé que eres un hombre completamente ordenado seguramente en cinco estarás listo para irnos.

Salgo de la cocina con una sonrisa que el claramente no vio y voy directo al despacho de mi padre para despedirme antes de marcharme, solamente que antes de siquiera poder entrar a su despacho, lo escucho teniendo una conversación bastante sospechosa con alguien desconocido. Sin embargo, me imagino que todo se trata del problema legal en el que esta metido y en el hecho de que no quiere contarme nada para no preocuparme.

– Eres un bueno para nada; ya veré yo como resuelvo ese problema más adelante. Por ahora démosle tiempo para ver qué pasa. No, no te preocupes por eso, por ahora ella no será un problema, todo estará bien y lo podremos resolver. A ella la mandaré un tiempo para el rancho de su madre para que esté lejos de este asunto y no se meta en nada – dice mi padre tratando de hablar en un tono bajo y entiendo que no me quiera por aquí mientras resuelve todos sus problemas, pero yo sería de mucha ayuda si me dejara hacer algo.

Toco la puerta para que no se dé cuenta de que lo estuve escuchando a escondidas y en cuanto me ve entrar cuelga de inmediato la llamada. Mi padre cree que no sé lo hundido que realmente esta, pero lo dejaré hacer su voluntad hasta que se dé cuenta de que le sirvo más aquí que haya en esa hacienda sin nada que hacer.

– ¡Vaya! Ya veo que estás lista ¿Quieres que te lleve al aeropuerto? – me pregunta mientas camina hacia mi.

– No, no es necesario. En realidad, solo venía a decirte que tomaré un taxi para llegar al aeropuerto y que también me llevaré a Sergio conmigo a la hacienda. Lo necesito para que me ayude con muchas cosas en ese lugar así que solo te informo.

– ¡Espera! ¿Cómo que te llevarás a Sergio contigo? ¿Y me lo dices asi?

– Pues lo que escuchas, se lo acabo de decidir y el acepto venir conmigo. Ya sabes que necesitaré ayuda para limpiar y esas cosas que se hacen en una casa, además, también lo necesito para cocinar. Sabes que no soy muy buena en eso y si voy a estar un tiempo allá prefiero estar cómoda y no pasando necesidades. Espero que no te moleste mi repentina decisión.

– No, está bien. Puedes llevártelo, no hay ningún tipo de problema, es solo que me sorprendió el hecho de que me quisieras dejar sin mayordomo, pero tranquila, las empleadas de servicios sabrán hacer muy bien su trabajo. Sergio las ha enseñado muy bien.

– Entonces no se diga más, en unos minutos saldremos para el aeropuerto y en cuanto esté allá te llamaré para que te quedes al pendiente de todo.

– Está bien, hija, pero hay una cosa más que te pediré y necesito que me escuches muy bien. Quiero que te mantengas completamente alejada de los problemas, las personas de rancho son bastante cerradas de mente y no entenderán que una señorita de ciudad se haya mudado a un lugar como ese de la noche a la mañana. Sobre todo porque tú tienes otras costumbres y eso te puede traer problemas.

– Lo dices como si yo siempre estuviese metiéndome en problemas, papá.

– Es verdad que no siempre estás en problemas, Natalia. No obstante, esta mañana salió en una revista de chismes que tu querido ex novio porque me imagino que ya no son una pareja. Fue encontrado besándose con la que se suponía que era tu mejor amiga y para colmo amenazaste con atropellarlos dejando a muchos boquiabiertos.

– ¡Vaya! Veo que la prensa no pierde el tiempo, pero sí, es verdad. Encontré a ese infeliz con la que se decía ser mi mejor amiga y pues solamente les dije que tuvieran cuidado al cruzar la calle porque tal vez mi tacón se atorara en el acelerador. Nadie quiere que tengan un accidente sin querer.

– No sabía que ahora mi hija tenía complejos de psicópata asesina, pero está bien. Te lo dejaré pasar por el momento porque la verdad ambos se lo merecían. Nadie engaña a mi hija y no recibe su merecido.

– Eso ya es agua pasada papá, pero ya que estamos pidiendo favores, te voy a pedir que nadie se entere de que estoy en aquel lugar. Si me tengo que ir por obligación será mejor que me aleje un poco de las demás personas que conocía, las cuales nunca aportaban nada bueno en mi vida.

– Pues bien, será como tú quieras. Nadie sabrá en donde estas y de eso me ocupo yo.

...

Ya estando en el aeropuerto con Sergio, sin duda no podía creer que estaba a punto de viajar a ese lugar, pero bueno. A lo mejor no era tan malo como me lo estaba imaginando después de todo y algo bueno podría sacar de todo esto. Quien quita y un poco de tranquilidad me hace olvidar lo desastrosa que ha sido mi vida.

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