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Inmersa en su amor profundo

Inmersa en su amor profundo

Autor: : Vency
Género: Moderno
La madrastra de Natalie la engañó para que se casara con Jarvis, un hombre desfigurado y discapacitado. Ella logró escapar, sin saber que finalmente el hombre ocuparía todo su corazón. Jarvis fingió ser un hombre pobre, y no pensó que se enamoraría de esta mujer. Todo parecía normal hasta que un día Natalie descubrió su pequeño secreto. "Oye, ¿qué está pasando? ¿Cómo puedes tener miles de millones de dólares en activos?", le preguntó incrédula. Jarvis no sabía cómo responder. Mirando al hombre en silencio, cerró los dientes con enojo: "Dijeron que no podías caminar, pero por lo que vi, eres lo suficientemente fuerte como para correr un maratón". Permaneció callado. Natalie continuó: "Incluso dijeron que solo te quedaban unos pocos años de vida. ¿Es una mentira también?". Finalmente, Jarvis abrió la boca: "Cariño, es solo un malentendido, por favor cálmate y piensa en el bebé". "¡Jarvis Braxton!". El hombre se arrodilló de inmediato.

Capítulo 1 El complot de la madrastra

La noche cayó.

Las dos medias hermanas Rivera estaban a punto de casarse al mismo tiempo.

Con un vestido de encaje blanco, Natalie miró su reflejo en el espejo. Su maquillaje era delicado y sus ojos brillaban de felicidad, pues ese día se casaría con Rowley O'Brien.

Habían estado enamorados durante un año, y ese día por fin iban a contraer nupcias.

"¡Natalie, eres muy afortunada! Te casarás con un miembro de la familia O'Brien, quienes pertenecen a la aristocracia de la ciudad de Bloridge", dijo con sarcasmo Alisha, a la vez que entraba a la habitación, con un vestido de novia exactamente igual al de su media hermana.

Alisha se puso verde de la envidia cuando vio lo hermosa que lucía Natalie. ¡Cómo deseaba poder arañar su cara bonita!

La expresión de Natalie se endureció a la vez que decía: "Yo también quiero felicitarte. Pronto te convertirás en la cuarta esposa de Jarvis Braxton. Por cierto, recientemente escuché que resultó gravemente herido en un accidente automovilístico, que no podía caminar y que seguramente se moriría en un par de años. Si te casas con él, pronto enviudarás".

"¡Natalie!", gritó Alisha, quien estaba tan enojada, que su cara se puso morada como una remolacha. Al pensar que iba a casarse con un hombre discapacitado, mientras que su hermana se casaría con un miembro de la familia O'Brien, apretó los puños con fuerza.

"Natalie, no sabes lo que nos depara el futuro. ¿De verdad crees que serás la señora O'Brien para siempre?".

"¡Natalie, Alisha, aquí están!". Con dos tazas de café en las manos, Flora Rivera entró en la habitación, esbozando una sonrisa. "Antes que nada deberían tomar un poco de café. Los autos de los novios todavía están en camino".

Natalie frunció el ceño al ver la sonrisa hipócrita de su madrastra. Habían vivido bajo el mismo techo durante más de una década. Entonces, ¿cómo no podía saber el tipo de persona que era Flora?

Natalie se consoló a sí misma con el hecho de que pronto se iría de esa casa y no tendría que volver a ver ni a Flora ni su hija, así que tomó la taza de café, aunque titubeante.

"Gracias". Dicho lo anterior, Natalie tomó un sorbo de la bebida.

"De nada, querida". Flora exhaló un suspiro de alivio al ver a su hijastra beber un poco de café... "Aunque no eres mi hija biológica, siempre te he tratado como si lo fueras. Me entristece mucho que pronto nos vayas a abandonar".

Los ojos de la mujer se llenaron de lágrimas mientras hablaba.

Natalie, por su parte, resistió el impulso de poner los ojos en blanco. Con razón esa mujer se había ganado el premio a la mejor actriz, pues sin duda tenía grandes dotes histriónicos.

Cuando Natalie apenas tenía ocho años, su madre biológica falleció. Menos de un mes después, su papá trajo a casa a Flora y a Alisha, quien solo era un mes menor que Natalie.

Fue entonces que esta última se enteró de que desde hacía mucho tiempo su papá había estado engañando a su mamá.

En ese momento, una sirvienta llamó a la puerta y le informó a Flora: "Señora, el auto de la familia O'Brien ya está aquí".

"¡Oh!", exclamó la mujer con una sonrisa. Luego le guiñó un ojo a la sirvienta y le ordenó: "Elva, acompaña a Natalie al vehículo".

Cuando la joven escuchó eso, se puso de pie, pero de repente se sintió un poco mareada. Como su visión se tornó borrosa, dejó que la sirvienta la guiara.

Una vez que llegaron a la entrada de la residencia, Elva ayudó a Natalie a subirse al asiento trasero del automóvil negro que ahí se encontraba aparcado.

Desde el balcón, Flora observó cómo el auto se alejaba. Ante eso, su sonrisa se hizo más amplia.

"Mamá, ¿estás segura de que tu plan funcionará? ¿Qué pasará si Natalie nos descubre?", preguntó Alisha, jugueteando ansiosamente con su vestido.

"No te preocupes, querida. Me he encargado de todos los detalles. Natalie tomará tu lugar, y se casará con un miembro de la familia Braxton".

Resultó que el auto negro en el que Natalie se subió pertenecía a la familia Braxton, no a los O'Brien.

A pesar de las palabras tranquilizadoras de su mamá, Alisha no estaba totalmente convencida. "Pero, ¿cómo podré engañar a Rowley por la noche?".

"Siempre y cuando tengas sexo con él hoy, la familia O'Brien no podrá hacer nada al respecto. Recuerda, no dejes que nadie vea tu rostro", le recordó Flora a su hija con cautela.

"De acuerdo". La expresión de Alisha se ensombreció y sus ojos se llenaron de celos y odio a la vez que decía: "Mamá, tengo que convertir la vida de Natalie en un infierno, para que conozca las consecuencias de haberme robado a mi hombre".

Esbozando una sonrisa fría y burlona, Flora comentó: "Dudo mucho que sobreviva esta noche. ¿Sabes qué les sucedió a las exesposas de Jarvis? Todas desaparecieron misteriosamente".

......

Sentada en el asiento trasero del auto, Natalie todavía se sentía extremadamente mareada. Como su temperatura corporal no paraba de aumentar, sus mejillas estaban rojas.

Cuando recordó la taza de café que Flora le había dado, se dio cuenta de que había caído en la trampa de su madrastra.

Esa mujer debió de haber puesto alguna droga en el café.

De pronto, cuando Natalie miró por la ventanilla del auto, notó que no se dirigían en dirección a la residencia de la familia O'Brien. Ante eso, se puso alerta y entró en pánico.

"¡Detenga el auto! ¡Deténgalo ahora mismo!", le gritó la chica con ansiedad al chófer. "¿Quién es usted y a dónde me lleva?".

Al escuchar los gritos de Natalie, el hombre la miró por el espejo retrovisor y, visiblemente confundido contestó: "Señorita Rivera, soy el chófer de la familia Braxton. Me enviaron a recoger a la novia del señor Jarvis".

"¿Qué? ¿El chófer de la familia Braxton?".

Fue entonces cuando Natalie se dio cuenta de lo que estaba sucediendo.

¡El plan de Flora era hacer que Natalie reemplazara a Alisha y se casara con Jarvis!

"¡Detenga el auto ahora mismo! ¡Me casaré con un miembro de la familia O'Brien! ¡Ha cometido un error!".

Natalie no quería casarse con nadie de los Braxton. Se negaba a permitir que el plan de Flora y Alisha tuviera éxito.

Sin embargo, el efecto de la droga la hacía sentirse cada vez peor. Claramente Flora no solo quería que su hijastra se casara con Jarvis Braxton, también quería destruir su vida por completo.

"¡Detenga el auto ahora mismo!", gritó Natalie con voz tenue, mientras hacía todo lo posible por mantenerse alerta.

"Señorita, ya casi llegamos. ¿Qué es lo que quiere hacer?".

El chófer se sorprendió cuando de repente Natalie abrió la puerta y saltó del auto.

La chica rodó por el suelo varias veces, antes de detenerse por completo. Casi instantáneamente el intenso dolor la hizo volver en sí.

"¡Señorita, por favor vuelva al auto!".

Al ver que el chófer detuvo el vehículo y se bajó para perseguirla, Natalie apretó los dientes y se alejó cojeando, soportando el dolor punzante.

No obstante, era ese mismo dolor lo que mantenía su mente alerta.

Natalie se sentía muy ansiosa, porque sabía las terribles consecuencias que tendría que enfrentar si la atrapaban.

"¡Señorita, no corra, por favor! ¡Vuelva al auto!".

Al escuchar los gritos del chófer detrás de ella, la chica comenzó a correr aún más rápido. Estaba tan ansiosa porque no quería casarse con Jarvis, que quería gritar.

La oscuridad ya había caído por completo cuando Natalie se percató de que el hombre que la perseguía estaba cerrando rápidamente la brecha que había entre ellos. Peor aún, el mareo que la aquejaba estaba volviéndose insoportable.

La chica estaba tan abrumada por la desesperación, que no sabía hacia dónde correr. De repente vio un auto negro estacionado no muy lejos de donde se encontraba. Un hombre vestido con un traje casual estaba apoyado en él mientras hablaba por teléfono.

Justo cuando el hombre estaba a punto de subirse al vehículo y marcharse, Natalie se acercó cojeando con sus últimas fuerzas. "Ayúdeme, por favor. ¡Ayúdeme...!", imploró la chica.

Atónito, él miró a Natalie con sus ojos profundos.

Justo en ese momento, el hombre que se encontraba al otro lado de la línea gritó con ansiedad: "¡Ya casi llega la novia! ¿Por qué todavía no estás aquí?".

"¡Cállate!". Sin darle a la persona que lo llamó la oportunidad de responder, el hombre colgó.

Al mismo tiempo el chófer casi alcanzó a Natalie, quien sin pensarlo abrió la puerta del auto y se subió. Luego, juntando las palmas volvió a suplicar: "¡Por favor ayúdeme! ¡Se lo ruego!".

Entonces el chófer se acercó al vehículo, y dijo: "Señorita Rivera, salga, por favor. Vamos muy retrasados".

El chófer se sorprendió cuando vio el rostro del hombre que estaba a bordo del vehículo...

Antes de que pudiera decir algo más, el hombre le dirigió una mirada fría a la vez que gritaba: "¡Largo de aquí!".

Capítulo 2 La novia fugitiva

El malestar que ella sentía era tan insoportable que parecía que todos sus vasos sanguíneos estaban a punto de estallar.

¡Flora era tan cruel! Natalie apenas había tomado un sorbo del café, pero la droga ya había comenzado a hacer efecto. Ni siquiera quería pensar en lo que hubiera sucedido si hubiera bebido más de un sorbo.

Sentía como si su cabeza fuera a explotar, pero al mismo tiempo, se sentía entumecida. Además, estaba extremadamente sedienta, como si hubiera estado caminando por el desierto durante años.

"Agua... Necesito agua...".

Logró sacar algunas palabras de su boca con mucha dificultad. Pero su garganta se sentía tan seca y su cuerpo, tan caliente que lo único que quería era ahogarse en una bañera llena de hielo.

"Tengo que llevarte al hospital ahora mismo".

El hombre supo de inmediato lo que estaba sucediendo.

"¡Ayúdame! ¡Por favor! Haré cualquier cosa por ti...". Natalie tomó la mano del hombre con desesperación. Él era su último rayo de esperanza en medio de todo esto.

"Lo haré, solo intenta aguantar un poco más".

El hombre frunció el ceño con frialdad. Nunca le había gustado entrometerse en los asuntos de otras personas. Cualquier otro día, la hubiera abandonado allí mismo. Pero, por alguna razón, cuando vio la desesperación en los ojos de Natalie, sintió lástima por ella.

"Gracias...".

La joven estaba realmente agradecida. De hecho, en ningún momento se le pasó por la cabeza que el hombre que tenía delante podría hacerle algo malo.

Lo único que la mantenía despierta era su voluntad de sobrevivir.

Natalie apretó su mano con fuerza y sollozó lastimosamente. "¡No quiero morir!".

El hombre volvió a entrecerrar los ojos, pero esta vez con una ligera sonrisa en el rostro. "Tienes suerte, no dejaré que mueras hoy".

En ese momento, Natalie se veía como una hermosa sirena varada en la orilla. Estaba realmente hermosa con su vestido de encaje blanco y las mejillas enrojecidas.

El hombre se puso rígido en su lugar. Aquella mujer indefensa en el asiento trasero de su auto era sumamente tentadora.

Su voz de repente se volvió ronca. "Mi nombre es Jarvis Braxton. Recuérdalo, porque me debes un favor".

Natalie estaba tan débil que perdía la conciencia por momentos, por lo que no logró registrar sus palabras.

Jarvis pisó el acelerador y condujo directamente hasta el hospital del Grupo Braxton. En tan solo unos minutos, la joven ya se encontraba en manos de un médico.

Esa noche en la habitación del hospital, Natalie tuvo un sueño erótico. Soñó con aquella noche fatal de hacía unos años.

Cuando despertó, ya era el mediodía del día siguiente.

Los recuerdos de la noche anterior comenzaron a inundar su mente. Al darse cuenta de dónde estaba, sintió un nudo en la garganta.

A pesar de que había logrado sobrevivir, no podía estar con su amado Rowley.

Fue entonces que notó al extraño hombre que se encontraba dormida en el borde de la cama. Era tan guapo que no pudo evitar maravillarse con su elegante apariencia.

Sus rasgos bien definidos lo hacían verse como un dios griego.

La joven siguió inspeccionándolo con la mirada hasta llegar a sus fuertes brazos.

Ella había estado realmente indefensa la noche anterior, pero él ni siquiera la había tocado. Incluso se había ocupado de cuidarla y llevarla al hospital.

Natalie no pudo evitar sonrojarse de inmediato.

¿En qué diablos estaba pensando?

¿Acaso esperaba que pasara algo?

¡Debía estar loca!

Al ver que el hombre seguía dormido, intentó incorporarse en la cama con cuidado. Pero, aun así, el movimiento más leve hizo que el hombre se despertara sobresaltado.

"¿Intentas escabullirte después de que te salvé la vida?".

Jarvis estiró los brazos perezosamente y miró a Natalie con una leve sonrisa.

Ya se había despertado, y solo estaba fingiendo. Al verla intentar huir, se levantó de inmediato.

"Me debes lo de anoche. ¿Ibas a escabullirte así como así?".

"¿Qué? No, yo... No quería...". Natalie se quedó sin palabras. Era cierto que él la había salvado y, al escuchar sus palabras, se sintió realmente culpable. "Gracias por ayudarme".

"Fue mi primera vez. ¿Crees que un simple gracias es suficiente?", dijo con una falsa mirada inocente en el rostro.

"¿A qué te refieres con primera vez?".

Por la forma en la que hablaba, lo hacía sonar como si algo hubiera sucedido entre ellos dos.

"La primera vez que me entrometí en los asuntos de otra persona".

Natalie se sintió aliviada al escucharlo. Luego, recuperó la compostura y explicó: "Mi madrastra quiso casarme con un hombre al que no amo. Está desfigurado, discapacitado y moribundo. Y la verdad es que preferiría morir antes que casarme con él. Muchas gracias por salvarme".

¿Ella de verdad preferiría morir antes que casarse con ese hombre?

Al ver la expresión nerviosa en su rostro, Jarvis le sonrió juguetonamente. "Pues, mi boda también iba a ser ayer. Sin embargo, después de lo que pasó, me temo que ya no podré casarme con mi novia. Tendrás que compensarme con una novia nueva".

"¿De verdad? ¡Oh Dios! Lo siento tanto. ¡No tenía idea de que te ibas a casar anoche!". Natalia se sintió terrible. Pero, ¿cómo podría conseguirle una nueva esposa a este hombre? Claramente, él estaba poniéndole las cosas fáciles.

"Olvídalo. Eres muy hermosa, y tu vestido de novia se ve muy costoso. Jamás podría gustarte un hombre pobre como yo", dijo él chasqueando la lengua con decepción.

Al ver lo molesto que se veía, ella soltó: "No, no es lo que piensas".

Una enorme sonrisa se formó en el rostro de Jarvis mientras tomaba la mano de la joven. "Entonces ven conmigo a conocer a mis padres".

"¿Qué? No, ahora no puedo...", contestó ella, retirando la mano con torpeza. "Hay algo de lo que tengo que ocuparme primero. Pero te dejaré mi número de teléfono para que nos pongamos en contacto más tarde".

Primero lo primero, tenía que enfrentarse a su madrastra.

"Está bien". Jarvis simplemente asintió y dejó de molestarla.

Natalie anotó su número rápidamente antes de marcharse, pero sin querer cometió un error y anotó mal uno de los números.

Jarvis la observó con gran interés mientras ella se marchaba apresurada.

Luego echó un vistazo al collar que ella había dejado olvidado en la cama y sonrió.

En ese momento, recibió una llamada telefónica.

"Jarvis, la novia se escapó y no tenemos idea de dónde está. ¿Y tú dónde diablos estuviste toda la noche? ¿Qué podría ser más importante que tu propia boda?".

"Estaba con la novia". Un toque de ternura suavizó su mirada al mencionar a Natalie.

Nunca se hubiera esperado que su prometida huyera de la boda, solo para toparse con él esa misma noche sin saberlo.

Lamont Henderson, la persona del otro lado de la línea, se sorprendió al escuchar su declaración.

"¿Estás bromeando? Acabo de decirte que la novia se escapó. Y déjame decirte: la familia Rivera es muy audaz. Se suponía que te casarías con Alisha, pero ellos enviaron a Natalie en su lugar. Al parecer, Alisha se ha casado con un miembro de la familia O'Brien".

Jarvis no tardó mucho en darse cuenta de lo que estaba sucediendo realmente.

"Tu abuelo espera que te ocupes de este asunto", agregó Lamont.

"Entonces cancela el compromiso".

Después de una breve pausa, Jarvis agregó: "No hay necesidad de hacerle las cosas más difíciles a la familia Rivera".

"¿De qué diablos estás hablando? ¡Haz hecho el ridículo por su culpa! Alisha se casó con otro hombre. ¿Cómo puedes dejarlo pasar tan fácilmente?".

Lamont no lograba comprender por qué estaba tan tranquilo al respecto. No solía comportarse así con quienes lo ofendían.

Normalmente, hubiera odiado a la familia Rivera por engañarlo y dejar que su novia original se fuera con otro.

"Solo haz lo que te digo", ordenó él.

Lamont no pudo evitar recordarle: "Tus tres exesposas están 'muertas'. Si cancelas este compromiso, la familia Braxton descubrirá que algo anda mal. Todos nuestros esfuerzos habrán sido en vano".

Jarvis reflexionó sobre esto por un momento. "Tengo otro plan", dijo finalmente.

"¿Qué?". Lamont seguía confundido, no tenía idea de lo que podía estar pensando.

En lugar de responder a su pregunta, el joven cambió de tema. "Necesito que me consigas un auto barato".

"¿Para qué?".

"Para perseguir a mi esposa".

......

Una vez que Natalie llegó a la puerta de su casa, encontró a su padre, Garrett Rivera, y a Flora despidiendo respetuosamente a un hombre de mediana edad.

Al parecer, la familia Braxton lo había enviado para romper el compromiso.

Solían insistir en que la hija de Garret debía casarse con alguien de su familia, pero ahora habían cancelado el compromiso de repente. La novia se había escapado de la boda, y aun así no parecían estar enfadados con la familia Rivera. El señor Rivera se sorprendió por su repentina amabilidad y su tranquilidad ante la situación.

Luego de que el mensajero subió al auto y se fue, Garret se limpió el sudor frío de la frente. "¡Mira lo que has hecho!", espetó al ver a Natalie. "Y todavía tienes la audacia de mostrar la cara por aquí. Si no fuera porque la familia Braxton tuvo piedad de nosotros esta vez, hubiéramos caído en la bancarrota por tu culpa".

Mirando a su padre, Natalie replicó con frialdad: "¿Acaso tienes idea de lo que realmente pasó anoche?".

Capítulo 3 La crueldad de su papá

Aunque Natalie ya sabía la respuesta de Garrett, quería preguntárselo en persona.

No podía creer que su propio papá se atreviera a lastimarla así.

Al escuchar la pregunta mordaz de su hija, Garrett sintió una profunda culpa, por lo que desvió la mirada.

A lo largo de los años, el hombre había llegado a sentirse intimidado por su hija mayor.

Cuando Garret miró los ojos claros de Natalie, recordó a su difunta esposa, lo que lo hizo sentirse muy incómodo.

"¿Cómo te atreves a hablarme así? ¿Crees que soy un convicto a quien puedes interrogar? ¡Soy tu papá!".

Esbozando una sonrisa burlona, la chica dijo: "Tienes presente que eres mi papá, pero aun así dejaste que tu esposa me hiciera daño. ¡Dejaste que Flora intentara obligarme a casarme con Jarvis Braxton!".

Natalie sabía que sin la autorización de Garrett, su madrastra no habría tenido las agallas para hacer algo tan cruel.

Ahora que lo mencionó, Flora dejó de fingir ignorancia y espetó: "La familia Braxton quería que una de mis hijas se casara con Jarvis, pero no eligieron a ninguna en particular. Además, los Braxton son muy poderosos e influyentes en la ciudad. ¡Deberías agradecernos por haberte elegido un partido tan bueno!".

"Si es tan buen partido, ¿entonces por qué no dejaste que Alisha se casara con él?". La voz de Natalie adquirió un tono peligroso.

Antes de volver a casa, había ido a la mansión de los O'Brien, donde le dijeron que Rowley y Alisha ya habían salido.

En ese momento Natalie sintió que su mundo se derrumbaba, porque Rowley la había abandonado.

A esas alturas él ya sabía que lo habían engañado y que su novia había sido reemplazada. Entonces, ¿por qué no había ido a buscarla?

"¡Suficiente!", rugió Garrett. "Alisha está mal de salud. Si se casaba con alguien de la familia Braxton, solo sufriría. Tú eres su hermana mayor. ¿Qué hay de malo en que hayas tomado su lugar y te hayas casado con Jarvis?".

Al escuchar las palabras de su papá, Natalie lo fulminó con la mirada, mientras su corazón punzaba por la amargura. Con los años, la chica se dio cuenta de que su papá era parcial con Alisha. Sin embargo, en esa ocasión se había pasado de la raya.

"Mamá falleció hace años. Parece que ya olvidaste que sigo siendo tu hija. No me apoyaste en mis estudios y siempre hiciste la vista gorda ante la forma en la que Flora me trataba".

"Ella es tu mamá. ¿Cómo te atreves a faltarle al respeto de esa manera?", espetó el hombre en tono de reproche.

"Mi mamá murió hace mucho tiempo".

Mientras Natalie hablaba, sus ojos estaban llenos de dolor y frialdad. Desde que Flora y su hija se mudaron a la casa de Natalie, a esta nunca se le permitió sentarse en la misma mesa con ellas. Tampoco comían lo mismo, pues lo único que Natalie comía eran sobras.

Cuando la chica terminó la preparatoria, tuvo que conseguir trabajos de medio tiempo para poder ir a la universidad y pagar su matrícula.

A pesar de que su familia era acaudalada, ella llevaba una vida peor que la de una chica normal.

Alisha, quien era conocida como la niña mimada de la familia Rivera, solo usaba ropa de diseñadores famosos, iba a clubes de lujo y salía de fiesta, mientras que Natalie vestía ropa barata y solo salía a trabajar.

En todo Bloridge nadie sabía que Alisha tenía una media hermana.

Natalie pensó que al menos podría casarse con el hombre que amaba y dejar a la familia Rivera, pero nunca se imaginó que su madrastra y su media hermana la tenderían una trampa.

Flora fingió tratar de suavizar las cosas, pero sus palabras solo agregaron leña al fuego. "Garrett, no te enojes con Natalie. Ella tiene razón. No soy su madre biológica y sé lo que siente por mí, pero no hay problema. No quiero que tú y ella se peleen por mi culpa".

"¡Mira, mocosa desagradecida! A pesar de todo, Flora te defiende". En ese momento, Garrett se sentía aún más decepcionado con Natalie. "La familia Braxton vino a cancelar el compromiso, así que ya no tendrás que casarte con Jarvis. Como este asunto ya está resuelto, será mejor que vuelvas a tu habitación y te cambies de ropa. ¡Deja de hacer el ridículo aquí! Hay asuntos más urgentes que tratar en la empresa, así que ya tengo que irme".

Dicho lo anterior, Garrett se marchó sin mirar atrás.

Natalie, por su parte, sonrió con amargura. Había pasado más de una década desde que su mamá había fallecido, pero su papá nunca se había preocupado por ella. Por esa razón, no se molestó en continuar malgastando su aliento con Garret.

Tan pronto como este último se fue, Flora abandonó su actuación de madrastra bondadosa y frunció el ceño hacia Natalie. "Perra, ¿cómo te atreviste a escaparte de la boda? ¿Dónde demonios has estado? ¿Te agradó mi obsequio?".

Entonces Natalie se volvió hacia Flora y, mirándola con frialdad dijo: "¡Eres sumamente despreciable! ¿No le temes al karma?".

Al escuchar las palabras de su hijastra, la mujer sonrió con arrogancia, después de lo cual dijo: "Ahora mi hija es la nueva señora O'Brien. ¿Quién te crees que eres? No mereces competir con Alisha. Además, me pregunto si Rowley ya sabe que hace algunos años tuviste un bebé. ¿Crees que podrás ocultárselo a los O'Brien para siempre?".

Al escuchar las palabras de su madrastra, el rostro de Natalie se ensombreció. Su secreto más grande había sido expuesto, y Flora se lo había restregado a la cara con aire de suficiencia.

"En esa ocasión también fueron tú y Alisha quienes me tendieron una trampa".

Ciertamente cinco años atrás Natalie había tenido un bebé, el cual había fallecido al nacer. Por si eso fuera poco, la chica no sabía quién era el padre.

Sin embargo, no había tenido el valor de contárselo a Rowley. Lo anterior era una pesadilla que Natalie quería olvidar.

En tono burlón Flora agregó: "¿Y qué? Aunque se lo digas a tu papá, no te creerá. ¡Todos los bienes de la familia Rivera le pertenecen a mi hija, no a ti! Por cierto, hay una cosa más... El bebé que tuviste no murió. Ahora es un niño muy hermoso".

"¿Qué? ¿Dónde está mi hijo?". Natalie fue tomada por sorpresa. Sintió un dolor punzante en el corazón al pensar en el bebé que llevó en el vientre durante nueve meses.

"Realmente quieres saberlo, ¿verdad?", preguntó Flora sonriendo maliciosamente. "¡Arrodíllate y pídemelo! Solo entonces te lo diré".

"¡Flora Rivera, algún día pagarás por todo lo que has hecho!", siseó Natalie con los dientes apretados.

......

En el bar La Lune, Natalie bebió copa tras copa de vino con el estómago vacío. Cuando su cabeza comenzó a dar vueltas, no sabía cuánto había bebido.

Se sentía desesperanzada cuando pensaba en cómo Flora y su hija le habían arrebatado su felicidad, y cómo Rowley la había abandonado.

"Natalie, ya fue suficiente", le dijo Brinley Lauren a la chica, al mismo tiempo que le arrebataba la copa de vino medio vacía. Cuando vio la expresión de tristeza en el rostro de su amiga, sintió mucha pena por ella.

"Solo tu madrastra y tu media hermana son capaces de hacer algo tan terrible. Bueno, al menos pudiste escapar de la mansión de la familia Braxton".

Jarvis era un hombre tan misterioso, que muy pocas personas habían visto su rostro. Debido a eso, se escuchaba todo tipo de rumores sobre él en la ciudad.

"Brinley, me siento muy triste, porque papá me ignora y deja que Flora y Alisha me pisoteen".

Ante tales circunstancias, ¿cómo podría Natalie no sentirse triste? Ser abandonada y herida por la propia familia era algo terrible.

Peor aún, todavía no había podido comunicarse con Rowley.

"Brinley, Rowley también me abandonó. Ya no tengo nada". La tristeza era demasiada para que la chica pudiera soportarla, por lo que las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.

"No digas eso. Me tienes a mí. Tranquila. No llores, por favor", dijo la chica al mismo tiempo que frotaba la espalda de su amiga, en un esfuerzo por consolarla. "¡Rowley es un bastardo! Hay muchos peces en el mar. Puedo presentarte un hombre mejor. Uno que sea rico, apuesto y soltero...".

¿Un buen hombre?

De repente el hombre de la noche anterior vino a la mente de Natalie. Cuando los recuerdos de esa noche volvieron a ella, sus mejillas se sonrojaron.

Pero, ¿por qué de repente pensó en ese hombre?

"Te conseguiré a alguien ahora mismo. Solo necesito hacer una llamada. Espérame aquí". Dicho lo anterior, Brinley salió corriendo para hacer una llamada telefónica.

Recostada sobre la mesa, Natalie alcanzó lentamente el vino. De repente vio una figura familiar en la distancia.

¡Era Rowley!

Inmediatamente sacudió la cabeza para recuperar la sobriedad, después de lo cual se tambaleó para alcanzarlo...

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