El placer, el dinero y el poder lo tengo. Toda mujer que se ha de mi agrado termina en mi abrazo sin embargo hay una que es mi puto dolor de cabeza. Ella es la niñera de mi sobrina Dulce María, la que pienso someterme a toda costa, aunque mi hermano Charles me haya puesto una sentencia, no me importa, ninguna mujer se burla de mi.
Llegó a la casa de mis padres para visitarlos, y justamente me encuentro a esa niñera insoportable en la sala de estar. La veo algo afanada y mirando a los alrededores, así que me acerco con seriedad, con esa que me caracteriza.
-aquí estás pequeña- digo acercándome más y veo como sus mejillas se ruborizan al verme. -mi sobrina traviesa- me acerco más y acaricio la mejilla de mi sobrina
Johana trago grueso al verlo, ese hombre es todo lo que está bien en un VILLAREAL, es perfecto en su físico y ese perfume que usa... la vuelve loca. Lo ha amado desde adolescentes, pero sabe que un mujeriego devorador y no quiere caer en sus garras, se lo prometió a su abuelita antes de morir, no ser una más de las mujeres de Maksyn. Sin embargo, esa promesa es algo difícil.
-señor Villarreal...- lo menciona Johana con algo de nervios
-¿Qué quieres niñera?- le pregunta con arrogancia
-será que me puede hacer un favor- le cuesta mantener un tono de voz tranquilo, pues ese hombre es jodidamente guapo y también intimidante
-no- responde con desdén y está frunce el ceño
-pero ni siquiera sabe qué favor es señor
-solo venía asegurarme de que no le estás haciendo daño a mi sobrina
-¡Jamás haría eso!- bufó -Dulce es un amor, jamás le haría daño, usted tiene una mente muy...- ella hace silencio
-¿Muy qué?- pregunta Maskyn mirándola fulminante
-¡Olvídelo!- la chica rodea los ojos -iré a pedirle el favor a otra persona
-¿Qué favor quieres, niñera? ¿Acaso quieres que te ayude por la noche? Ni el favor te haría
-usted es muy desagradable señor, solo quiero ir al baño, no pienso permanecer un momento más junto a usted
-la niñera saca sus garras, solo es una jodida broma porque jamás me saldría con una chica como tú- miente, desea tenerla bajo sus garras y bajarle los sumos -¿Te demoras? - pregunta Maskyn mirándola directo a los ojos, pero ella quita su mirada rápidamente.
- ¡¡No, señor!!
- ¿Necesitas ayuda en algo?
- ¿Por qué debería necesitarlo?
- Es evidente que estás así de avergonzada porque te coloco nerviosa, ¿o no?
- Usted tiene mucha imaginación, señor.
- ¡No! Solo que lo que tengo que decir lo digo, y en este momento, te ordeno que me mires.
- Señor, usted está confundiendo las cosas. ¿Puede o no tener a Dulce un momento? Si no, yo la llevo conmigo, me desocupo y vuelvo a traerla. Usted me dirá - habla Johana seriamente.
Maskyn sonríe con malicia.
- Después de todo, la monjita me desafía.
- Vaya, usted sí que le gusta hacer sentir mal a las personas.
- Después de todo, eres mi empleada.
- Se equivoca, yo trabajo para el señor Charles y la señora Emma.
- Es la misma familia Villareal, Johana, así que cuidado cómo me hablas.
Maskyn se acercó a ella con pasos firmes. Ella se pone más nerviosa y el corazón está que se le sale.
- ¿Quieres decirme algo, Johana? - pregunta susurrando en su oído
Johana respira profundamente y trata de mantener la calma.
- ¡Sí! Le quería preguntar si puede o no tener a la niña - dijo ella en total seriedad.
- Quizás yo pueda quitarte el problema de encima, ya sabes.
- No entiendo de qué habla, señor.
- Vamos, sé que a leguas eres virgen. Te haría el favorcito porque eres la niñera de mi sobrina y así te quitas una carga de encima
- ¡Vaya!
- Yo te haría el favor para que no lo seas, después de todo no soy tan malo a
- ¿El favor? ¿Cree usted, señor, que estoy necesitada?
- Si ese no fuera el caso, entonces ¿cuál es tu afán de irte? Ah, ya sé, porque no te puedes controlar cuando estoy cerca de ti. Crees que no me he dado cuenta de lo nerviosa que te pones.
- Está muy equivocado, señor Maskyn. Además, yo no necesito que usted ni nadie me venga a hacer el "favor", como dice usted. No me interesa y no me importa. Y como veo que no tendrá a la niña, me la llevo.
- ¿Qué está pasando aquí? - pregunta Hailey al ver la cercanía de Maskyn hacia Johana.
- Nada, madre, solo que voy a cargar a Dulce. Johana me pidió el favor - responde Maskyn.
- ¿Es cierto, Johana? Si mi hijo te está molestando, me lo puedes decir - dijo Hailey mirando a Maskyn.
- ¡No! El señor tiene razón, solo me va a hacer el "favor" de tener a la niña.
Johana le pasa a Dulce María a Maskyn y él pudo sentir las manos frías de Johana. Maskyn se ríe maliciosamente, Johana se retira.
- La princesa del tío, ¿cómo está? - habla Maskyn y Dulce posa su manita en el rostro de él.
- Maskyn, cuidadito y me entero de que quieres lastimar a Johana.
- Nada que ver, mamá. A mí me gustan las mujeres experimentadas. Verás, madre, ¿qué pasó con papá al fin?
- Ya hablamos, pero Maskyn, no busques problemas. Deberías de una vez por todas hacer las cosas bien.
- Mira, madre, te lo diré a ti porque te amo y sabes lo importante que eres para mí y también porque odio que me jodan la vida, y con respeto te lo digo. Yo hago mi vida, mamá, no estoy para que me den cantaleta. Yo tengo mis ahorros, yo tengo mis cosas, ¿por qué? Porque yo mismo con mi propio esfuerzo las tengo y no como mis hermanos.
- Pero, ¿qué es lo que haces, Maskyn?
- Mamá, muchas cosas. Y ya olvídate del tema, quiero pasar un rato con Dulce porque tengo que salir.
- Ay, Maskyn, ay de ti, donde estés haciendo cosas malas.
- Mamá, sé que lo que te molesta a ti y a papá es que no pueden saber qué hago con mi vida. ¿Crees que no me he dado cuenta de que mandan escoltas a seguirme o alguien que está investigando mi vida?
Hailey se queda en silencio.
- No malgasten tiempo y dinero en eso, mamá. Lo que pasa es que yo soy muy independiente con mi vida y lo que a ustedes les molesta es eso.
- No, hijo. Tú sabes que somos una familia reconocida y tu padre es acosado por muchas personas, porque tu hermano tiene su empresa y Channel también, pero de ti nadie sabe nada.
- Por eso, mamá, es mejor así. Porque el que calla otorga, porque el que menos ruido hace más crece.
- Entonces, ¿no me queda más opción que creer en ti a ciegas?
- Sí, madre.
- Eres un mal hijo. Cuidado con dejar hijos por ahí, Maskyn, porque con la primera te caso y sabes que lo hago.
- ¡Vamos! Para eso me cuido. No creo que la primera que llegue, tú enseguida le vas a creer.
- Contigo no se puede hablar, siempre tienes algo para responder.
- Te amo, mamá.
- Yo a ti, cabeza hueca. Iré a traerle una compota de manzana a Dulce María, se la hice a ella, le encanta.
- Claro, por eso es que ella está gordita.
- Mejor, hijo, ¿no te parece hermosa? Además, con los otros bebés que llegarán, esta mansión se va a llenar de niños.
- Con Dulce está mejor.
- Qué malo eres. Te veré enamorado de tus otros sobrinos, sean niños o niñas, te veré. Ya vengo...
Hailey se marchó y Maskyn se sentó en el mueble. Johana aparece.
- Señor, ya puede pasarme a la niña.
- ¿Ya calmaste?
- Es usted muy engreído, señor. ¿Me pasa a la niña, por favor?
- Descuida, Johana, tómate un descanso. Te llamaré, estaré un ratito con Dulce antes de irme a trabajar.
- Como ordene, señor. Con permiso...
Hailey llega.
- Madre, déjame darle a Dulce María de comer.
- No, hijo, tú la vuelves nada.
- No seas quejona, mamá, déjame.
- Tú no tienes remedio - dice Hailey y le pasa la compota a Maskyn, que le da de comer llenando de compota su ropita. Todo se había vuelto un desastre.
Hailey niega con la cabeza al ver el desastre que es Maskyn para darle de comer a Dulce.
- La llevaré a bañar.
- Yo lo hago, madre.
- ¿Y a ti qué te picó? Si no te gusta hacerlo - dijo Hailey toda interrogante.
-Solo quiero compartir tiempo con mi sobrina, ¿qué hay de malo en eso, mamá?
-Cuidado, Maskyn, le haces daño a Johana. ¿Por qué se me olvidaría que eres mi hijo? Ella es la Nana de Dulce María. ¿O quieres que tu sobrina se quede sin Nana?
-Mamá, ¿es en serio? ¡Johana no es mi tipo! ¿No ves lo fea y monja que es?
-Cuidadito, Maskyn, cómo te refieres a ella. Te digo de una buena vez, no vaya a hacer que te pase como a Charles
-Son cosas muy, pero muy diferentes, madre. Mejor voy, porque Dulce ya está llena de compota-. Maskyn se marcha a la segunda planta, donde debe estar Johana, y si está, está en el sillón leyendo un libro.
-Hey, tú. Dulce María necesita un baño-. Johana se exalta al oír la voz de Maskyn, pero luego retoma la cordura y dice:
-Sí, señor. Nada más, como se volvió mi princesa
Maskyn observa lo que Johana hace con Dulce María.
-¿Te gusta ser niñera?- pregunta él.
-Sí
-No quieres hacer otra cosa o piensas ser niñera toda tu vida?
-Eso ya lo hablé con la señora Emma y Charles
-Me estás evadiendo?- pregunta él algo molesto.
-Señor, simplemente usted ha sido muy grosero conmigo. ¿Por qué tengo yo que ser amable con usted y hablarle de mi vida personal?
-Saliste gata
-No, señor. Realmente, si no fuera porque usted es un Villarreal y mi abuela Rosita lo quiere mucho, créame, que la mandaría al demonio-. Maskyn arquea una ceja en forma de disgusto.
-Después de todo, eres una diabla disfrazada de monja. ¡Qué buen disfraz!-. A Johana se le subió la sangre a la cabeza; siente que tiene ganas de golpearle ese rostro tan perfecto a Maskyn. Pero lo que hace es ignorarlo y sigue limpiando a Dulce María, que habla solita cosas que no se le entienden.
-¿Ahora los ratones se le comieron la lengua?
-No tengo la culpa, señor, de que usted no tenga oficios. Yo sí, y mi trabajo es cuidar de Dulce María y estudiar. Por lo que no tengo tiempo para perderlo con usted-. Maskyn siente que la ira le consume; no le gusta para nada que Johana le hable así.
-Sabes, en algo te doy razón. No hay por qué perder el tiempo con alguien como tú-. Maskyn se acerca a Johana, pero en realidad lo que hace es darle un beso a Dulce María en la frente.
-Adiós, mi princesa-, dice Maskyn, y le da una mirada fría a Johana, pero ella no le da el mínimo interés. Maskyn sale de la habitación y se va a la de él.
-Tonta niñera, ¿quién se cree para hablar así?-. Maskyn mira su teléfono y llama a Fabricio, que en breve contesta.
-¿Niño de oro?
-Imbécil, ¿dónde estás?
-En tu departamento, estaba esperando tu llamada
-Te veo en la guarida
-Ok, ya salgo para allá-. Maskyn se cambia de ropa: un pantalón negro, camisa negra, su reloj de oro, zapatos negros, gafas de lujo y una gorra. Ya listo, se perfuma bastante y sale de su habitación. Cuando baja las escaleras, ve que Johana está sentada en el piso jugando con Dulce María.
Maskyn se acerca a Dulce María y le da un beso, y se marcha hacia el garaje donde están todos los autos. Cuando se decide en qué irse, agarra la moto que su hermano Charles le regaló en sus cumpleaños.
Llega a su lugar de destino.
-Esa sí es una nave de todas las motos que tienes; esa es mi favorita-, dice Fabricio.
-Sólo yo la tengo aquí en Nueva York; es difícil. No sé cómo el imbécil de Charles lo logró, pero me dio un gran regalo
-Vamos, quiero mostrarte algo que te va a gustar-. Maskyn y Fabricio se dirigen a la habitación.
-Mira, niño de oro, lo lograste
-No mames, cabrón, no puedo creerlo
-No sé cómo es que te sales con la tuya, parce
-Mi madre dice que la fé mueve montaña
-Tu madre es muy sabia
-Soy afortunado de tenerla
-Y de tener familia-. Maskyn yo hubiera querido tener una familia.
-Yo soy tu hermano...
-Gracias, Maskyn. No sé qué sería mi vida sin ti
-No te pongas gay. Suficiente tengo con Fabián y el flaco
-Los amigos de tu cuñada, jaja.
-Sí, ese maricón siempre me mira y me toca el trasero-. Jajajaja.
-No te rías. Más bien, vamos a poner a funcionar este bebé.Conectar con las dos pantallas pprincipale
-Voy-. Fabricio inmediatamente conectó.
-Ok, pasa el cable verde con el negro. Únelos-, ordena Maskyn. Fabricio obedece.
-¿Dónde está la USB?-, pregunta Maskyn.
-En el cajón con llave-. Maskyn busca la USB y la conecta con su laptop.
-A ver, mi querida fiera, pórtate bien y funciona-, dice Maskyn hablando solo. Fabricio solo espera a que todo salga bien.
-10 minutos de espera-, dice Maskyn. Tanto Maskyn como Fabricio miran hacia la gran pantalla, esperan el tiempo y poco a poco va apareciendo todo.
-¡Wooo, amigo!-, exclama Fabricio, que no sale de su asombro.
-Sigue así, fiera...-. Poco a poco, todo se fue ubicando en su lugar. Maskyn se pone de pie y le da un abrazo fuerte a Fabricio.
-Parce, eres el mejor. Felicidades-, dice Fabricio, dándole unos leves golpes en la espalda.
-Lo hicimos juntos, parce... Nos vamos a volver ricos, parce
-¿Cuándo vas a dar la cara y decir que tú eres?
-No, deja así. No quiero más fama de la que tengo-. Maskyn y Fabricio observan a todo Nueva York a través de la pantalla. El invento fue perfecto; puede ver todo lo que los demás hacen.
-Esto lo va a querer más de uno-, dijo asombrado Fabricio, mientras mira las pantallas.
-Sí, pero tendrán que pagar una fortuna. Del resto, no-, exclama Maskyn.
-Te admiro, Maskyn. Qué bueno que todo nos salió bien
-Eso se merece una chela en el club mexicano
-Y por qué no. Después de tanto trabajo
-Jajaja, pero esta vez sí debes aceptar las nenas que te voy a dar. Debes disfrutar la vida
-Fabricio deja de esperar que la mujer de tu vida aparezca.
-Hagamos esto mientras esa mujer aparece. Tú debes disfrutar
-Entonces, hagamos un trato. Cuando una mujer cautiva tu corazón, tú debes dejar esta vida-, propone su mejor amigo.
-eso es imposible Fabricio, para que eso suceda sería el fin del mundo
- eres un exagerado Maskyn
- es la verdad y me conoces, no estoy para eso, ¿vamos o qué?
- está bien, pero vamos en tu moto, esa sí que es un monstruo
Maskyn sonríe y le lanza las llaves a Fabricio, el cual las recibe
- ¿de verdad me vas a dejar manejar?
- que comes que adivinas
Fabricio feliz se subió a la moto, la prendió haciendo resonar el motor
- que fiera parce, suena perfecto
- ¿te vas a enamorar de mi moto? Vámonos- Dice Maskyn y se sube en la moto
Fabricio conduce hacia el bar preferido de Maskyn a velocidad
- esto es vida hermano.... - Grita Fabricio
- jajaja , pero no te emociones mucho no me quiero morir aún
- jajajaja si tú no tienes compasión de mi cuando manejas
- sabes que , no vayamos al bar, vamos por carne fresca
- ¿tú dices a dónde ?
- vamos a un antro
- ¿para que otra vez te agarres a pelear? ¡no Maskyn?!
-no tengo la culpa de que me busquen el mal genio
-vamos entonces ....
Fabricio cambio de ruta a un antro se llama el Flamenco, lleva poco de haber abierto
Llegan y llaman la atención de muchas chicas tan solo por la moto , pero cuando ven a Maskyn quitarse el casco se lo querían comer con la mirada
- jajaja mira nada más ya quieren contigo -Dijo Fabricio al ver la mirada intensa de esas mujeres hacia Maskyn
- Ni pensar yo busco algo normal , vamos .
- ¿y la moto?
- déjala hay nadie se atreverá a robarla, tiene alta seguridad
- ya me imagino que le hiciste .
Fabricio y Maskyn entraron al antro, pero para Maskyn no había ninguna mujer que le llamara la atención .
-¿En dónde nos sentamos? - Pregunta Fabricio
- ven vamos a la zona VIP
- pensé que no querías presumir
- solo que desde allí se ve mejor, todo esto esta full
-pobre de la que caiga en tus garras está noche
-y tú no te escapas quiero que cojas bastantes
-tú me dañas Maskyn
-el salir con chicas es bueno para la mente o si no ¿dime por qué soy tan inteligente?
- ¡tienes razón! , voy a tomar tu consejo
Ambos ríen
- buenas noches, señor- saluda el mesero
- Maskyn Villareal zona VIP, color verde
- ¿tarjeta o efectivo?
- ¡efectivo!
Maskyn saca el dinero y paga la entrada
Ambos suben las escaleras
- tanto dinero por una habitación
- pero te va a gustar .
Cuando llegan Fabricio mira todo asombrado, era la primera vez que el entraba en zona VIP, ya que Maskyn las veces anteriores era como una persona normal
- mierda Maskyn esto es increíble
- te lo dije, a si miras mejor a tu presa
-jajaja ¿eso hacen los ricos como tú?
-como tú puedes ver, pero nadie te ve, otros ricachones lo hacen para hacer mamadas ya sabes mujeres o sus reuniones privadas
-genial
- señor ¿qué desea ordenar de tomar?- pregunta el mesero
- una botella de Macollan de whisky
- cómo ordene señor
El mesero se retira y Maskyn saca la caja de cigarros de su chaqueta
- ¿y esa botella que?- pregunta Fabricio
- es la más cara que puedes ver en este mundo
- no mames Maskyn
- ¿jajaja vas a fumar?
-claro parce .
El mesero llega en breve con elegancia, le sirve trago a Maskyn y Fabricio
- necesita algo más... ¿compañía?
- por los momentos no
-seré su mesero está noche señor , que lo va a complacer en lo que usted desea
- ¿lo que quiera ?
-¡lo que usted quiera !
- bien te llamaré
- un permiso señor
Estando nuevamente Maskyn y Fabricio solos , Fabricio en su asombro se asoma a la ventana de cristal donde ve de todo
- jajaja no mames Maskyn mira esa la rubia de la última mesa haciendo
- jaja te lo dije aquí se ve de todo
Maskyn lleva el cigarro a su boca e inhala el humo , observa bien de un lado a otro
- sabes que Maskyn esa chica de allá me gusta
-¡es una profesional!
- ¿la conoces?
- ¡no! pero es obvio su forma de vestir y mirar hay va en busca de un cliente
- ¡mierda tienes razón!
- si la quieres, te la hago traer
-¿tú que dices?
- que ahora tengo que decirte a quien coger ¿y quién no?
- jajaja no mames, no sabes las enfermedades ¿no te da miedo?
-¡no! para eso me cuido y me mandó a revisar constantemente
- por eso digo que es mejor tener una relación seria, dónde solo estás con esa persona y listo no tienes de que preocuparte
-no digas mamadas Fabricio, en esta vida nada es seguro, estás en una relación y crees que es perfecta, ella te monta los cuernos y ni cuenta te das ¿entonces? estando en una relación o no, uno debe cuidarse
- tienes razón, quizás son los nervios mira que la última vez metí la pata con la chica que me pusiste
- ella tampoco supo hacer bien su trabajo, espérame aquí
- a dónde vas parce
- voy por tu chica y otra, voy a hacer que la pases bien, eres mi mano derecha después de todo el trabajo duro te lo mereces
Maskyn sale de la zona VIP dejando a Fabricio con la palabra en la boca
Camino en busca de esa mujer, lo malo es que estando entre tantas multitud es difícil mierda. Camino de un lado a otro cuando recibo una llamada de Fabricio
- ¿ahora qué?
- Maskyn te estoy viendo desde acá jajaja, ella está cerca de la barra
- está mujer sí que se mueve
Maskyn cuelga la llamada y cuando la ve , toma la compostura y se acerca a ella
- ¿cuánto cobras?- pregunto Maskyn sin tanto rodeos
-¿disculpa?- dice la mujer ofendida
-Busca cliente? ¿sí o no?
-quien te crees para hablarme así
- te doy dos mil dólares
-¿a dónde quieres ir?
Maskyn sonríe maliciosamente
- ¿vienes sola?
- de hecho, estoy con otra amiga
- búscala y no tardes
- pero no te me vayas a ir bizcochito
- mueve tu trasero si no busco a otra
La mujer- rápidamente se fue en busca de su amiga
Maskyn saca otro cigarro y lo enciende. Fuma mientras la mujer vuelve.
-Aquí está-, dice la mujer.
Maskyn mira a la chica que no es capaz de mirarlo a los ojos.
-¿Esto es una maldita broma?-, dice Maskyn exaltado.
-¿Qué hay de malo en ella, bebé?-, pregunta la mujer.
-¿La estás obligando?
-¡No! Ella ya solo que le entró hace poco y aún es tímida. Igual, eso a la mayoría de los hombres les gusta. Es natural de ella ser así-.
Maskyn se acerca a ella y coloca su mano en el rostro de ella para verla. Pasa un dedo en los labios de ella. Esta chica lo mira intensamente.
-Buen papel. Por un momento, pensé mal
-Pero, bizcochito, no creas que solo dos mil dólares son para las dos. Debes pagarnos por aparte
-Te pagaré bien, pero si haces bien tu trabajo, en la zona VIP tengo un amigo que necesita ayuda
-Si dices que nos pagarás bien, entonces no hay tiempo que perder-.
-Muévete-, dijo Maskyn sin quitarle la mirada de encima a aquella chica.
Maskyn camina hacia la zona VIP. Al entrar, las chicas se acomodan.
-Pero qué guapo es tu amiguito, bizcochito
-Es todo tuyo. Quiero ver qué tanto pueden hacer tu amiguita y tu-.
La chica asiente. Su cabello largo hasta su cintura, ojos cafés oscuros, piel blanca, estatura baja, con su cuerpo bien trabajado.
Mientras que su amiga es de cabello negro, piel trigueña, estatura baja, ojos color verdes oscuros, y eso llama mucho la atención de Maskyn.
-¡Wooo!-, exclama Fabricio.
Maskyn sonríe, pues aquella chica de ojos verdes oscuros lo está mirandole.
Maskyn hace señas de que la rubia esté con Fabricio y la de ojos verdes oscuros con él.
Fabricio se hace en la esquina del mueble rojo y cierra la cortina azul oscura que hay para más privacidad entre él y la chica.
-¿Cómo te llamas?-, pregunta Maskyn mientras bebe un sorbo de trago.
-Maia...
-Me gusta.
La chica sonríe inocente. En eso, la rubia tiene razón; la mirada y expresiones de la chica llaman la atención.
-Buen trabajo-, Después de pasar un tiempo privado agradable, dice Maskyn.
Dicho esto, Maskyn saca un fajo de dinero y lo coloca en la mesa. La chica de ojos verdes oscuros sonríe.
Mientras Maskyn saca otro cigarro y lo fuma, su amigo corre la cortina a un lado.
-Pensé que nunca ibas a terminar-, dice Maskyn burlón.
-Está rubia está ardiente-, responde Fabricio agitado.
-También te doy esta para que la disfrutes-.
Maskyn se pone de pie y luego mira por la ventana de cristal. Su mirada se posa en una mujer que llama demasiado su atención. Él sonríe.
-Hey, tú. Trata bien a mi amigo. Si ves lo que está en la mesa, te daré el doble. Así que sé una buena chica, y tú también
Las chicas asienten, y él sale. Acomoda su ropa y llega a la zona de licores.
Hay está la mujer, alta, cabello castaño, además de su cuerpazo
-¿Desea tomar algo, señor?-, pregunta el de la barra.
-Un tequila
El de la barra asiente y le sirve el tequila. Mientras observa a la mujer con mucha atención, ve cómo le roba el rejal al hombre sin que él se dé cuenta.
La chica sonríe y luego le dice algo al oído al hombre y se marcha sonriente. Maskyn la sigue.
Ella se sienta sola en una mesa.
-Así es como miras a tu presa
-Y tú eres...
-Maskyn-, responde él maliciosamente con una mirada atractiva.
-¿Se te perdió algo conmigo?-, dijo ella antipáticamente.
-¿Te gusta robar?
-Oye, no debes hacer acusaciones falsas
-¿Entonces eres ladrona?-, baja la voz.
Maskyn se ríe con malicia y bebe el trago de tequila, sintiendo cómo le arde la garganta.
-¿Qué quieres, idiota?
-Huy, bájale a tu tono, o si no, le digo a todos que eres una ladrona. ¿Quién sabe a cuántos le has robado?
-Eres un puto entrometido
-Qué sexi te ves molesta
-¿Me quieres? ¿Eso es verdad?
-Mmm, sí y no
-Habla de una vez que quieres. No me interesa tu compañía
-Si bailas conmigo esta canción, te dejaré en paz
-No me interesa
Dijo la mujer, se puso de pie para irse, pero Maskyn rápidamente se puso de pie y la tomó de la mano, acercándola hacia él y pegándola a su pecho.
-Baila y te dejo en paz-, ordena Maskyn en tono frío, pero burlón.
Ella no tiene de otra que hacerlo, pero Maskyn está muy pendiente de las manos de esta chica, ya que es experta en robar.
Es una canción bailable, ella mueve sus caderas de manera ligera, haciendo que Maskyn observe sus movimientos. Como ella tiene un vestido tan corto, Maskyn acaricia su mano en su piel, haciendo que ella abra sus ojos par en par.
-¿Qué te pasa?-, dice ella exaltada.
-Te gusta mi toque, ¿no? Pero te dije algo: si no me regresas mi teléfono, no te devolveré los relojes que te has robado
Ella no sabía qué hacer: una, porque Maskyn la sorprendió; dos, porque la está tocando muy rico; y tres, porque él la tiene presa.
-¿Cuál es tu nombre, ladrona?
-Dakota
-¡No te creo!
-No tengo la culpa de que mis padres hayan elegido ese nombre. Así que si me crees o no, es tu problema
La chica saca el teléfono y se lo devuelve. Se hace a un lado.
-Vamos, y ¿te ayudo?
-Dejame sola, infeliz
La chica se marcha, y Maskyn detrás de ella no piensa dejarla tan fácilmente